Capitulo Diez – Bailando con el Diablo

El día 25 de agosto de 1944 estaba gravado en su mente como uno de los días más increíbles de toda su vida, después de una sangrienta los aliados habían logrado entrar victoriosos a la Ciudad Luz… la hermosa París, ese día comenzó una de sus épocas más felices donde a pesar de la guerra había encontrado una familia más amorosa que la suya propia.

En realidad ese día de agosto debe de ser una muestra de lo que la humanidad podía lograr cuando se unía por una bien común, ahora casi un año después en el mismo mes de agosto había vivido dos de los peores días de su vida, no pensándolo bien dos de los días más negros de la humanidad, el 6 y 9 de agosto. En solamente dos días los americanos habían igualado la carnicería que los alemanes llevaron a cabo durante más de cinco años en Europa, dos bombas bastaron para asesinar destruir dos ciudades en cuestión de minutos, reduciendo a cenizas más del 70% de ellas.

"Hemos vendido nuestra alma" – eso era la único que podía repetirse mientras atendía a los sobrevivientes de los batallones que habían acompañado a los bombarderos Enola Gay y Bockscar para atacar Hiroshima y Nagasaki. Con solamente Little Boy y Fatman, nombres estúpidos para artefactos aún más estúpidos, asesinaron a miles de personas… eran más humanitarios que los nazis por haber destruido vidas en fracción de segundos en lugar de enviarlas a campos de concentración donde los mataban de hambre.

Hiroshima y Nagasaki habían sido la gota que derramo el vaso del sentimiento de asco que la acompañaba todos los días desde que había llegado a Okinawa. Cada una de las batallas eran carnicerías, en las que realmente habían pocos sobrevivientes, los japonés peleaban con un orgullo casi fanático, los infames kamikazes, y los americanos estaban ciegos de odio y sed de venganza, todos y cada uno de los días que paso en el frente fueron un infierno, pero nada la preparo para esos días negros de agosto.

Jamás en su vida se había sentido tan asqueada de la milicia, nunca en todo el tiempo que paso en Europa se le hubiera ocurrido que aquellos luchando por la libertad fueran capaces de tal destrucción, todo el tiempo que paso en el frente europeo tuvo la sensación que luchaban por algo más grande que ellos mismos, veía el agradecimiento en los ojos de los civiles que atendía, no era así en el pacífico asiático, los japonés los desprecian aun cuando intentan salvar sus vidas, ellos no habían sido invadidos… ellos estaban siendo defendidos por el ejército del sol naciente.

Algo se rompió dentro de ella cuando observo desde su base en Okinawa la brillante luz en el horizonte, primero fue Hiroshima y los rumores que escucharon durante esos dos días eran absurdos, lo contado por los miembros de la tripulación del Enola Gray debían ser alucinaciones causadas por el estrés de la guerra, pero cuando los soldados del Bockscar dijeron exactamente lo mismo… "una columna de humo en forma de hongo con un terrible centro rojo, toda la ciudad desapareció destruida en cuestión de minutos", lo descrito fue exactamente igual, solamente el nombre de la ciudad fue diferente… Nagasaki.

Los pobres chicos realmente no tenían idea de lo que iban a hacer, no era bombardear fábricas de bombas, pistas de aterrizajes o cualquier otro objetivo militar, no esa bombas arrasaron con toda la ciudad, lo mismo destruyo los cuarteles de la Quinta División y los del Segundo Ejército General del Mariscal de Campo que hospitales y escuelas. Lo mismo asesino a militares que a civiles.

Recordaba las palabras de Rick – "cuando estamos en el aire no vemos el rostro del enemigo, así que podemos pensar que bombardeamos al demonio mismo" – pero los objetivos siempre fueron militares, las victimas de esos bombardeos eran soldados como él, preparados para enfrentar a la muerte en cada día. Ahora estos chicos habían destruido ciudades enteras, entre sus víctimas no estaba el diablo y hordas de demonios, sino mujeres y niños.

Lleva casi una semana realmente trabajando en piloto automático, le duele tanto el alma que le cuesta respirar, pero huyo de Paris para volver a enfrentarse al reto de cuidar a todo aquel que lo necesitará inclusive los pilotos americanos que habían ayudado a ese genocidio… de que otra manera podría llamar el asesinato de más de 60,000 personas en solo unos minutos. Si el exterminio judío a manos del Tercer Reich era definitivamente genocidio, como sería llamado en el futuro el asesinato a sangre fría de miles de japoneses.

Por fin ha terminado su turno y decide caminar rumbo a su lugar especial, una pequeña playa cerca de la base, la había encontrado a la semana de llegar a la isla un día que salió a caminar para aclarar su mente. En la Toscana su refugio fue una vieja iglesia dañada como ella misma, en Paris su refugio fueron sus amigos, en Okinawa una playa alejada de la base donde el oleaje es lo único que escucha.

Ahí se sienta en la playa, lo más cercana a la orilla para que las suaves olas mojarán sus pies, se relaja de inmediato y se permite recordar todos los momentos felices que había vivido, su hermoso cabello pelirrojo danzando al rito de la brisa. Ahí no hay americanos o japoneses, no existe la guerra o el caos, solamente el mar, la brisa y sus recuerdos. Es el único lugar donde se permite recordarlo, el único hombre que realmente ha amado en su vida, no con amor de niña como Karl sino un amor de mujer.

Hay algo que realmente le ha causado sentirse fuera de lugar, a la guerra ya se había acostumbrado después de tanto tiempo, la verdad es que las cosas son muy diferentes a lo que fue en Europa, sus compañeros fríos y distantes enfocados en el trabajo. Ese sentimiento de unidad que había existido entre sus compañeros de división en París era totalmente inexistente en Okinawa. Si bien la guerra es muy diferente en el pacífico a lo que fue en Europa, ella tampoco es la misma, casi no habla con nadie fuera del ámbito laboral y volvió a su rutina de tomar todos los turnos que fueran posibles… volvió a ser la reina de hielo, aquella que nació al morir Karl.

Pero cuando está ahí en la playa se permite volver a ser Lisa, en el momento en que sus pies entran en contacto con la arena manda a su alter ego al fondo de su alma y se permite recordar sus momentos felices al lado de sus amigos, aquellos que dejo atrás con solo una nota para despedirse, en medio de una guerra pudo lograr ser feliz y ahora se aferra a ella para tratar de olvidar que alrededor de ella el mundo se está yendo al demonio… Hiroshima y Nagasaki son el mejor ejemplo de lo peor de la humanidad.

- El fin justifica los medios

Emile Lang realmente ha llegado a conocerla bien que perfectamente sabe en que está pensando, pero esa voz que tanto le ha ayudado en los últimos meses, en esta ocasión no ha servido de mucho, lo dicho es más bien como para convencerse a sí mismo

- No después de saber lo que hizo la primera, Hiroshima fue error… Nagasaki fue simple y llanamente sadismo

- Que es lo que hemos estado viviendo en los últimos meses, si no sadismo en su máxima expresión

- Es esta maldita guerra y el estúpido calor, la combinación ha vuelto locos a los soldados – tiene tantas ganas de llorar pero no puedo, al parecer no contamos con un número infinito de lágrimas – son solamente chicos que no han vivido lo suficiente como para dormir con una mujer, demonios no pueden ordenar una copa pero si pueden enlistarse para venir a asesinar civiles al otro lado del mundo.

- Puedes regresar a Londres cuando lo desees, tu padre podría arreglarlo en cuestión de días.

- Y dejar a esta gente al cuidado de los americanos, ni loca…

- No son tan malos, solamente están desesperados

- Sabes, los ingleses nos unimos a la guerra para defender nuestro país y ayudar al resto de Europa, ellos simplemente se están vengando de Pearl Harbor

- Jamás fuiste al frente en Europa, los chicos de su majestad hacían exactamente lo mismo con las jóvenes alemanas que tuvieron la mala suerte de cruzarse en su camino, como tú misma lo has dicho… la guerra nos ha vuelto locos a todos

- Mas de cien mil personas murieron en un instante, Dios sabe la clase de secuelas que esa maldita radiación le causará a los sobrevivientes

- Vamos Hayes, algo bueno saldrá de tanta destrucción, el fin de la guerra

- Paz a costa de las vidas de ciudades enteras, es un precio demasiado alto, no lo crees

- En los últimos años ya no sé qué pensar de lo que sucede con el mundo, desearía tanto poder regresar a mi vida en Dorset

- Todavía las extrañas a las dos, no es así

- Todavía lloras en la noche pensando en él – le responde con una sonrisa triste, tanto o más que la de ella

- Somos un par de patéticos… tu enamorado de dos mujeres y yo del hombre que jamás podre tener

- Al menos estaremos vivos para ver el fin de la guerra, para disfrutar por lo que hemos luchado por tanto tiempo

- Y regresar a nuestras vidas de antes… vamos Emile hemos bailado con el diablo los últimos años, jamás podremos ser lo que fuimos, hemos sobrevivido a tanto que dudo que volvamos a ser normales

- Tienes razón pero así es la vida

- Una mierda tras otra, pero supongo que no venías a observar el horizonte y filosofar sobre el significado de la vida y lo jodido que esta todo

- No… vienen más pilotos en camino

- Pensé que ya habíamos recibido a todos los sobrevivientes del fuego antiaéreo de la última ofensiva

- A estos los rescataron en medio del océano, somos el contingente medico más cercano, sabes que no te lo pediría pero…

- ¿Hay alguno crítico?

- Aún no lo sabemos, pero yo creo que más que nada están deshidratados y molidos, no sé cómo sobrevivieron tanto tiempo flotando en el océano entre escombros de su avión

- La voluntad del espíritu humano es tan grande como su estupidez y egoísmo, sobrevivieron por que no deseaban morir, te alcanzo en unos minutos...

- Te esperare en la sala de observación cinco, es la más grande y mejor equipada – respondió mientras se alejaba de su amiga

Él sabe que la joven enfermera así lo hará, la conoce demasiado bien, no está nada feliz con los americanos, pero es la mujer más endemoniadamente responsable que ha conocido en su vida, si ella estará ahí atendiendo a los sobrevivientes y haciéndoles sentir mejor consigo mismos, ellos no tienen la culpa de las políticas de su país.

"Un día más, una batalla nueva" – suspira mientas observa el horizonte, adora esa playa, le recuerda aquellos pocos días que paso en Marsella haciéndose amiga de los locos americanos, esos jóvenes que aun estando en guerra conservaban su inocencia, en un lugar parecido comenzó a enamorase de él de una manera tan discreta que ni siquiera se dio cuenta

Se levanta y arregla su uniforme, camina con tranquilidad rumbo a la base, lentamente pero con pasos firmes, mientras vuelve a recoger su cabello en una coleta. Sabe que lo encontrará no será nada fácil, chicos deshidratados y heridos, totalmente desconectados de la realidad, tratando de lidiar con lo ayudaron a hacer. No es la primera vez que le toca atender a personas que estuvieron varadas en el océano por varios días, no solamente muertos de hambre y frío, sino temiendo ataques enemigos y a los tiburones buscando su cena, turnándose para orinar en el océano y tratar de calentar un poco el agua para no caer en hipotermia por las bajas temperaturas. Pero en esta ocasión aparte de todo eso, estos chicos estuvieron solos con su conciencia, recordando lo que causaron a la ciudad de Nagasaki y sus más de 75,000 habitantes.

"Malditos yanquis locos, no sé quiénes están más obsesionados con la guerra, ellos o los japonés, que carajos hago aquí… debería estar en Paris conociendo a la pequeña Dana, peleando con Claudia para cuidarla, tomando café con las chicas en algún restaurant cerca del Sena, ayudando a planear la boda de Vanessa y Ben, sin embargo aquí estoy en medio de la locura y todo porque, por no tener el valor de enfrentarme al hecho de que él no me escogió a mi"

Entra a las instalaciones de su improvisado hospital, su caminar muestra en todo su esplendor a la reina de hielo, ella le ha ayudado a sobrevivir lo vivido en los últimos meses y mantener su salud mental, en el camino ordena a tres enfermeras que lleven solución salina a la sala en la que le indico Emile atenderían a los recién llegados, probablemente él la ha solicitado ya pero no estaría de más.

- Lisa, el Capitán Mainstroff desea que te reúnas con él en su oficina – le informa una joven enfermera australiana

- Pensé que me necesitaban para atender a los jóvenes americanos que recién llegaron

- Él pidió que en cuanto llegarás fueras a su oficina, necesita hablar urgentemente contigo

- Gracias

Si había algo que odiaría más que la guerra en sí, ese algo era el Capitán del Contingente Médico de los Aliadas… James "Imbécil" Mainstroff, el líder de su división no le agrada mucho que digamos, autoritario y más centrado en su gloria personal que en el bienestar de sus pacientes, pero el tipejo era su superior y como buen crio de ejército sabe perfectamente que tiene que seguir la línea de mando.

- necesitaba hablar conmigo señor

- Señorita Hayes, gracias por venir a pesar de que su turno ha terminado

- No hay problema Capitán

- Le habrá informado el Dr. Lang de la situación

- No a detalle señor, solamente me informo que traerían a unos sobrevivientes que estuvieron a la deriva en el mar

- Son cinco jóvenes americanos, fueron derribados por aviones enemigos cuando regresaban después del bombardeo a Nagasaki

- Han sido evaluados señor – eso es lo que ella debería estar haciendo, atendiendo a sus pacientes y no escuchando tonterías de un burócrata

- Eso es lo que Lang y su equipo están haciendo ahora

- Disculpe, pero la última vez que lo verifique yo era parte del grupo del Dr. Lang

- Lo continua siendo, pero ahora necesito que descanse unas horas pues usted estará a cargo de cuidarlos durante la noche

- Creo que podría ser de ayuda ahora en que la atención inicial es crucial para la supervivencia del paciente

- Sé que usted es más que capaz – el sarcasmo de su voz es realmente molesto – y que inclusive Emile la ha dejado realizar procedimientos más allá de su capacitación

- Ninguno que no haya podido manejar señor, o acaso ha habido alguna queja o un caso que podría calificarse como mal praxis

- No, hasta ahora hemos tenido suerte y no nos hemos enfrentado a alguna situación que pueda ser calificada como incomoda

- Y no la habrá señor, conozco las limitaciones de mi entrenamiento como enfermera, pero también conozco mis capacidades como alumna y las del Dr. Lang como maestro

- No quiero seguir discutiendo, me estoy hartando de usted jovencita – la vena de la frente del maldito palpita fuertemente y Lisa desea que le explote para librarse y librar a la humanidad de ese despreciable hombre – si piensa que no puedo llevarla a corte marcial por no seguir el protocolo por ser hija de quien es esta más que equivocada

- Conozco el protocolo a la perfección y bajo ningún motivo pienso romper la cadena mando, no importando quien es mi padre… a qué hora desea que inicie el turno de noche

- A las 2200

- Eso es todo señor

- No, hemos avisado al líder de su escuadrón, viene en camino, pero no sabes bien a qué hora llegará

- Estaré pendiente de su llegada y le notificare del estado de los jóvenes si es que llega a la mitad de la noche, algo más señor

- No nada, puede retirarse

"Idiota" piensa Lisa al despedirse respetuosa de él, realmente desprecia al hombre, ella preferiría mil veces estar con Emile ayudando a atender a los pacientes en ese momento cuando la ayuda era realmente necesaria, aprendiendo de su amigo que la dejaba realizar procedimientos médicos, que estar de niñera verificando signos vitales toda la noche y recibir a un imbécil militar que había enviado a esos jóvenes a morir mientras él permanecía seguro en una base.

Jamás había deseado tanto partirle la cara o al menos abofetearlo fuertemente, no sabía por qué razón el hombre la odiaba tanto, pero en verdad lo hacía. Desde el primer minuto en que la conoció la ataco, tratándola como una mujercita inútil cuya capacidad no daba más que para doblar vendajes y poner curitas sobre heridas, realmente le molestaba que Emile le enseñará procedimientos médicos más complicados.

Sale del hospital realmente enojada, caminando furibunda rumbo a su barraca, la gente le abre el paso para evitar ser víctimas de la hermosa joven del cabello rojo como fuego a la que casi toda la base temía – "realmente mi suerte con los hombres es una mierda, creo que debería unirme a alguna orden religiosa y tomar los hábitos, o se mueren o no se enamoran de mí y este cavernícola simple y llanamente me odia"

En momentos así desea no ser tan necia y piensa en darse por vencida, en verdad qué necesidad tenía de estar aguantando una guerra y encima de todo a un idiota como Mainstroff, cuando podría estar en París con sus amigos o en Londres viviendo como una princesa en la mansión de sus padres. Pero había hecho una promesa y pensaba cumplirla hasta que cayera la última bomba o se disparará la última bala.

No tardó en llegar a su habitación donde se quita el uniforme, es hora de sacar el kit de emergencia, así que decide ponerse la camiseta que había tomado de él, lo único tangible que le quedaba de su no relación con Rick Hunter. Él la dejo en su departamento la última noche que durmieron juntos, la empaco sin ni siquiera pensar lavarla, olía a él.

Era tan ridículo y triste que lo único que le quedaba de los dos hombres que había amado en su vida, eran piezas de ropa, un abrigo enorme e innecesario para el clima del pacífico asiático, que aun así empaco, y una camiseta gris que le queda como vestido de noche y que utiliza cuando necesita sentirse amada.

Durmió un poco más de cinco horas, los primeros segundos al despertar son como siempre, olvida que está en guerra y que en su cama solamente esta ella, solamente para de inmediato percatarse que no es París y recordar que Rick no está con ella sino con Minmei en América.

Se levanta sin muchas ganas que digamos, se baña rápidamente y se viste, recoge su cabello en una coleta simple. Voltea tristemente a ver la foto de su cómoda, en ella están los Stearling, Claudia, Roy, Vanessa, Ben, Kim, Rick y ella, todos sonrientes y satisfechos consigo mismos, unos héroes que habían ayudado a la liberación de toda una ciudad, detrás de ellos se encuentra la Torre Eiffel – "Días felices" – siempre piensa en lo mismo cuando ve esa fotografía, aquellos días también de incertidumbre pero llenos de esperanza.

Camina rumbo a la base para encontrarse con Emile, discutir las historias clínicas de los cinco jóvenes para saber el cuidado que tendría que darle a cada uno de ellos y tal vez tomarse unos minutos para compartir sus opiniones sobre su maravilloso capitán.

- Creo que te has ganado un chocolate caliente – dice al pararse detrás de su amigo, quien está muy concentrado escribiendo en la historia médica de uno de los chicos

- Yo esperaba una copa de whiskey

- Entrare en servicio en unos diez minutos, así que es chocolate o lo dejaremos para otro día

- Una taza me caería bastante bien

- Como están

- Dos de ellos bastante mal, no creo que pasen la noche

- Por Dios, sobrevivir al océano para morir aquí

- Están destrozados por dentro, hicimos lo que pudimos en el quirófano pero fue demasiado tarde

- Supongo que los tienen en morfina

- Solamente podemos ayudarlos a morir, están en manos de dios

- Hare lo posible por hacerlos sentir lo más cómodos como sea posible sus últimos momentos

- Gracias, los otros tres están deshidratados y tienen algunos huesos rotos, pero realmente nada de grave

- Ok, estaré pendiente entonces de todos ellos

- Me hiciste falta… no tengo nada en contra de las demás chicas, pero me he acostumbrado a no tener que pedirles cada uno de los utensilios que voy a utilizar y tengo tanto tiempo que no pongo líneas centrales que se me estaba olvidando

- Tu amigo Mainstroff no está muy feliz que digamos con nuestra sociedad profesional, no me extrañaría que la disolviera en un futuro no muy lejano

- Lo sé… es un imbécil que se quedó en los 30's, tu deberías ser un cirujano

- Debería ser muchas Emile… un doctor, una esposa, madre de tres niños, sin embargo por el momento soy una enfermera y mi superior es un machista, esas son las cartas con las que me toco jugar

- Pues son una mierda

- Lo se… pero que le vamos a hacer, por el momento tengo que jugar con ellas, ya luchare por una mejor mano cuando la guerra termine

- Ese es el espíritu, las historias de cada uno de ellos están frente a sus camas, ahí detalle su estado y el tratamiento a seguir

- Ok, las estudiare – suspira mientras observa el rostro cansado de su amigo, su cabello oscuro que muestra algunas canas en sus sienes – no te has arrepentido

- De que

- De tu decisión de venir a Asia después de pelear por tanto tiempo en Europa

- Un poco… no pensé que fuera a ser tan difícil

- Últimamente he pensado mucho en la razón por la cual vine, no mi deber enfermera o la promesa que le hice a Karl, sino la verdadera razón

- Huir de Rick y Minmei

- Fui impulsiva y hasta cierto punto inocente, como tu pensé que sería como en Italia o París, pero ha sido tan doloroso, enfrentar la guerra sin tenerlos a mi lado, regresar a una barraca vacía y no a un departamento donde podía hablar de mis sueños con mis mejores amigas o hacer el amor toda la noche con Rick

- Se lo que sientes, durante nuestro estadía en París, yo regresaba a compartir mi cama con Kim y a s sentirme culpable por disfrutarlo… aún ahora me siento una basura por extrañarla tanto como extraño a mi familia

- Vamos Emile, hay que ser fuertes… como dijiste esta guerra no tardar en terminar y podremos decidir cuál será el camino que seguiremos, ambos tenemos nuestra vida por delante

- Hunter es un reverendo idiota por dejarte ir – siempre lo ha pensado pero jamás se había atrevido a decirlo en voz alta – no puedo creer que no se haya enamorado de una mujer como tu

- Porque esto no es un cuento de hadas es la vida real y esta princesa no estaba destinada a vivir un por siempre felices, al menos no con Rick

- Que te parece si dejamos esta filosófica charla para otro día…

- Me parece bien, si prometes que será frente a un par de humeantes tazas de chocolate caliente

- Y una buena rebana de pastel

- Suena como un excelente plan, descansa Emile

- Que no sea un turno pesado Hayes

Lástima que los dioses no lo escucharon, no ha sido la mejor noche de su vida… Michael Fellon murió dos horas después de que inició su turno, solamente se quedó dormido para ya no despertar, las otras enfermeras del turno le ayudaron a retirarlo de la habitación lo más pronto y discretamente posible para no alarmar al resto de los chicos, Devon Walker no tuvo tanta suerte.

- Michael murió, no es así – su voz entrecortada la hizo voltear para verlo, era un chico más o menos de su edad, bastante atractivo, los otros tres pacientes dormían plácidamente

- Si

- Sufrió mucho

- No realmente, la morfina lo hizo dormir para ya no despertar

- Podrías aumentar mi dosis – bromeó con una sonrisa triste y dolorosa, ella solamente sacude su cabeza en negativa y le devuelve la sonrisa – me imagine que no podrías

- Por qué no intentas dormir un poco

- Estuvimos ahí tres días – responde haciendo caso omiso a la recomendación de la enfermera - rodeados de tiburones y japoneses, no sabiendo si era mejor morir o sobrevivir, al principio éramos ocho, no supe como murieron los otros tres, si se ahogaron o los tiburones acabaron con ellos

- No soy siquiatra pero no creo que sea muy sano que digamos que estés pensando en eso, debes tratar de descansar

- Lo más irónico del asunto es que jamás me gusto el mar, siempre le tuve miedo

- No por eso eres un chico menos valiente

- No, realmente soy un chico tonto e inocente, el Tío Sam nos prometió luchar por la libertad y la igualdad, y mi único legado será haber ayudado a destruir Nagasaki

- Dudo que sea lo que tu familia recuerde de ti… no cualquiera se enlista para luchar por lo que piensa es lo correcto, tú no tienes injerencia en las decisiones de los altos mandos

- Debiste haberlo visto, fueron segundos lo que tardo en arder toda la ciudad, ahí abajo no solamente había militares preparados a morir sino mujeres y niños, familias enteras

- Todo esto es una mierda – ella se ha sentado a su lado con mucho cuidado y el joven la mira sorprendido – una verdadera y asquerosa mierda, bombas que destruyen ciudades enteras, pilotos cayendo en picada sobre porta aviones, campos de concentración… todo para que, estúpido poder y honor

- Cuanto tiempo tienes en el frente

- Cinco años, primero estuve en Italia, luego París y finalmente heme aquí

- Como terminaste en el culo del mundo

- Necesitaban enfermeras y la guerra ya había llegado a su fin en Europa

- Eres muy hermosa para ser masoquista

- Hice una promesa y no puedo romperla

Donde murió – chico listo pensó ella

- En Italia, hace casi tres años…

- Inglés como tu

- Mi mejor amigo de la infancia, nos enlistamos el mismo día, tuvimos la suerte de ser asignados al mismo batallón, el de infantería y yo en la sección medica

- Has estado sola desde entonces

- No estás haciendo demasiadas preguntas

- Vamos, no puedes negarle a un moribundo su última voluntad

- Saber sobre mi vida amorosa

- No quiero pensar en lo sucedido, no quiero recordar la columna de humo y el fuego, además tu pareces estar cargando el peso del mundo en tus hombros, creo que necesitas hablar de ello con alguien

- Siempre has sido así de sensible

- No realmente, supongo que es una ventaja de estar a punto de estirar la pata

- Ok… no estuve sola, hubo alguien

- Bastardo suertudo - ella sonrie de maenra sincera como hacía mucho tiempo que no lo hacía

- Un piloto yanqui como tú, un chico adorable que me hacía reír y enojarme de igual manera.

- Y que paso con él, no me digas que también se murió por que si fue así, entonces necesito una nueva enfermera para tener una oportunidad

- No, no soy un ángel de la muerte, de hecho me hizo muy feliz durante meses, hizo que mi corazón volviera a latir cuando pensé que lo había enterrado con Karl… Rick es el amor de mi vida, pero al final de cuentas esto es una guerra

- Los asignaron a diferentes destinos

- Algo así, nuestros caminos ya no iban paralelos, así que tuvimos que decirnos adiós, sin embargo no hay un día que no piense en él y le agradezca todos los hermosos recuerdos que me regalo porque me han ayudado a sobrevivir

- Vamos dame algo más interesante, como era él

- Todo un reto… necio como una mula, pero muy divertido. Me enamore de él en un mes, todo comenzó por un beso para sentirse vivo antes de una batalla y terminamos durmiendo juntos todos los días durante casi seis meses, es el hombre más fascinante que he conocido en mi vida

- Realmente estabas enamorada de él

- Hubiera dado mi vida por él, aún lo haría

- Yo no te hubiera dejado ir

- No siempre depende de uno

- No supongo que no – hace una mueca de dolor y ella sabe que no falta mucho – pero si ustedes están destinados a estar juntos, creme se van a encontrar… tienes que tener fe, la vida te recompensará por todo lo que haces

- Y que hay de ti… digo eres muy atractivo de seguro hay dos que tres chicas llorando por ti en casa – trata de distraerlo para que no sienta dolor

- Nunca tuve una novia, siempre pensé que tenía toda mi vida por delante… que regresaría como todo un héroe y ahora lo más triste de todo es que me voy a morir virgen

- No puedo ayudarte con eso, pero si puedo hacer esto – se acerca lentamente para besarlo suavemente en los labios - y puedo volver a hacerlo cuantas veces quieras

- Podrías escribirle a mis padres, no sé si el capitán de mi escuadrón sobrevivió y él tenía mis cartas

- Que deseas que les diga

- Que no sufrí, que trate de cumplir con mi deber y que no dejen que mi vida se reduzca a lo sucedido en Agosto 9… que me recuerden como el pitcher de mi equipo de beisbol, por lo difícil que se me hacía algebra o lo muy enamorado que estaba de Susan James

- Lo hare… no te preocupes Devon, tu legado jamás podría ser Nagasaki o Fat Boy, eres demasiado dulce para ello

- Por cierto cuál es tu nombre

- Lisa… Lisa Hayes

- Mucho gusto Lisa, gracias por estar aquí conmigo y recordarme porque estamos luchando… crees en el cielo

- Si, cuando llegues allá busca a Karl Riber… te hará reír mucho con su imitación de Groucho Marx y su teoría sobre inteligencia militar

- Eso es en definitiva totalmente contradictorio – y con una sonrisa en sus labios Devon Walker dejaba este mundo

- Lisa cierra sus ojos con suavidad y lo besa con dulzura en la frente, tiene los ojos llenos de lágrimas, le acaricia el rostro… jamás alguien a punto de morir había tomado tanto interés en su vida, no si con solo unas horas había tocado su alma, era muy posible que cada una de las personas con las que hubiera convivido hubieran sentido lo mismo.

- Adiós Devon

Le cubre el rostro con la sabana mientras intenta controlarse, pero no puede dejar de llorar – "la vida es una verdadera mierda" – es lo que piensa cuando al fin logra voltear para ir a buscar a alguien que la ayude a sacarlo de la habitación para que comiencen a prepararlo… al hacerlo se topa con un hermoso par de ojos azules que la miran fijamente, su cabello continua siendo tan rebelde como el día en que se conocieron, frente a ella está el Teniente Richard Hunter… el diablo con el que bailo durante varios meses.