Abrí lentamente los ojos, pero todo seguía oscuro. Tenía una especie de bolsa en la cabeza. Senti las cadenas frías en mis muñecas, el piso estaba húmedo. Sentí unos pasos y el ruido de una puerta al abrirse. Sacaron de un tirón la bolsa que tenía en la cabeza. El contacto de la luz con mis ojos hizo que vea todo borroso, pero divise una figura masculina, de tez media morocha, con barba negra, y a su lado otro hombre, de tez mas clara, que tenía un parche en el ojo.
- Nunca te ví antes ¿ Quién sos ? - me preguntó pausadamente. Lo miré y luego miré a mi alrededor. Era un galpón, sucio y abandonado, el piso tenía charcos de agua, no tenía ventanas, únicamente la puerta por donde ellos entraron - Te hice una pregunta, espero una respuesta - el acompañante de mi anfitrión, tenía un arma, se acercó a mi, y me golpeó la cabeza
- Te hizo una pregunta - y volvió a alejarse.
- Que importa quién soy - contesté con asco. El se acercó a mi, y me agarró de los pelos
- Esto no es un chiste ¿ sabes ? - dijo entredientes - Vos no sabes quién soy, ni de que soy capas. Estabas en la prisión, ¿sos una nueva amiguita? - me tomo mas fuerte del cabello - ¿ Vales la pena para qué vengan a perder sus vidas ? - y ahí me dí cuenta de todo. Me estaban usando para atraer a los demás a su trampa. Ví mi rostro reflejado en su ojo libre, vió el pánico en mi expresión, sonrío satisfecho. Soltó mi cabello lentamente, y acaricio mi mejilla - Sería una pena tener que matar a la portadora de este rostro tan angelical - se alejó un poco - Martinez, sacale algo de información. - dió media vuelta y se fué. El hombre al que llamo Martinez me miró.
- ¿ El es el Gobernador? - pregunté.
- No sos vos la que tiene que hacer las preguntas - contestó secamente. Yo no necesitaba una respuesta, sabía que era el. - ¿ cuánto armamento tienen? Decime ya los planes que tienen en contra de nosotros - no iba a contestar ninguna de sus preguntas - No compliques las cosas - lo seguí mirando fijamente, golpeó con su mano fuertemente mi rostro, mi labio inferior comenzó a sangrar - Que eso te sirva de advertencia, más tarde te vamos a dar más. - Lo ví pasar por la puerta, y luego el sonido de esta al cerrarse hizo un eco en el galpón. Escuchaba el goteo del agua contra el piso, escuchaba pasos, yendo y viniendo.
¿ Cómo estarán en la prisión? ¿ Estarán heridos ? ¿ Habrán matado a alguien ? El solo pensar en eso hizo que un escalofrío corriera por mi espalda. ¿Alguien vendrá a rescatarme? ¿ Se arriesgarían por mí ?
No sé cuánto tiempo pasó, fueron horas y horas. Tal vez ya pasó un día. Un hombre de anteojos me trajo algo de agua, al principio me rehúse a beberla, pero la sed me estaba matando. El parecía alguien simpático, pero estar al lado de un tipo como el Gobernador, lo hace una mala persona. La puerta volvió a abrirse. Era el Gobernador.
-¿ Cuánto armamento tienen ? - gritó, yo no conteste, me abofeteó - ¿ Cuántos son ? ¿ Michonne sigue ahí ? - seguí guardando silencio. Se acercó a mí - Me gustan mucho las difíciles - susurro mientras apretaba mi pelo, haciendome gritar de dolor. Metió una mano bajo mi musculosa, y acarisio mi abdomen, me tensé, mis ojos se humedecieron.
Escuche gritos, no se de donde venían, luego disparos. Los gritos seguían. El Gobernador se paro rápidamente, corrió hacia afuera y cerró la puerta de un golpe.
Más disparos y más gritos. Mi nerviosismo aumentaba. ¿ Serían walkers ? ¿ Que habrá afuera del galpón ? Al parecer, hay mucha gente. Debe ser todo el ejercito. Aumentaba el pánico. Escuche pasos viniendo. El Gobernador de nuevo, ¿ completaria ese acto asqueroso que había comenzado? Mis ojos empezaron a lagrimear convirtiendose en un llanto. Los pasos se detuvieron en la puerta. Los gritos a lo lejos se seguían escuchando. Un estruendo se escuchó contra la puerta, lo distinguí como una patada, luego otro. Al último la puerta se abrío de par en par, del miedo cerre mis ojos.
- Jade - escuché su voz, era el, había venido. Abrí mis ojos y lo vi parado frente a mí sosteniendo su ballesta.
