CAPITULO 10
Otro día en la oficina, faltaban casi treinta minutos para que pudiese irme a casa, y la tarde se me estaba pasando muy lenta. Entre balances y más balances, sólo deseaba poder salir de esas cuatro paredes y ver a Harry a solas. Además no ayudaba que durante la comida me hubiese dicho que me tenía una sorpresa preparada.
Miré el reloj… todavía faltaban veinte minutos. Bufé mirando hacia la puerta y a mi abrigo intermitentemente. Estaba poniéndome nerviosa, los minutos pasaban cada vez más lentos y me exasperaba sin poder evitarlo.
La puerta se abrió de golpe y yo di un respigo sobresaltada. La cara divertida de Harry apareció por el hueco de la puerta entreabierta y no pude evitar sonreír al verle. A ver si ese día el jefe me dejaba salir un poco antes, tenía que prepararle la cena…
Caminó hacia mi mesa y se sentó en una de las sillas que había frente a ella, me miró sonriendo pero no me dijo nada.
- ¿Qué tal el primer día de tu "secretaria"? –pregunté para romper el hielo.
Me miró con los ojos entrecerrados y puso una mueca de disgusto.
- A "eso" –recalcó la palabra-, no se le puede llamar secretaria. Además, si querías que no me acosaran creo que te has equivocado.
Oculté mi sonrisa, aunque creo que sólo se quedó en un intento.
- No te quejes, era el mejor currículum que nos ha llegado –me defendí.
- Eso no lo dudo… pero me pone nervioso –confesó clavando la mirada en mis ojos.
- Mañana le diré que trabaje conmigo y tú te quedas con Tonks.
- ¿Y te fías de ella? –preguntó alzando una ceja.
- Por supuesto, hace un mes que se ha casado con Lupin, de recursos humanos –contesté con una sonrisa.
Bufó y me miró sonriendo con picardía… le temía a esa sonrisa.
- Es una pena, la chica es muy guapa –dijo como si tal cosa.
Ahora fui yo la que entrecerró los ojos. Me puse en pie y fingí estar guardando algo en el archivador del fondo.
- Dile a Cormac que mañana venga a trabajar en mi mesa, yo hablaré con Tonks antes de irme –dije sin mirarle a la cara.
- Gracias… -susurró- no te imaginas el favor que me haces, ese chico ¿por qué es un chico cierto? –preguntó aguantando una carcajada- no deja de acosarme… creo que es peor que Romilda, al menos ella no era tan evidente.
No pude reprimir la risa y esta vez estallé en carcajadas.
- Sí, tu ríete, pero mañana tendrás que soportarlo tú, y como se comporte contigo igual que conmigo está despedido –dijo completamente serio.
- No te preocupes… creo que se ha enamorado de ti –dije entre risas.
- Ve a casa… yo me encargo de hablar con Tonks y con… Cormac -suspiró.
Asentí, y después de despedirme con un casto beso me dirigí hacia la puerta.
- Recuerda que esta noche tendrás una sorpresa.
Sonreí y asentí de nuevo con la cabeza. Las sorpresas me ponían nerviosa, pero era algo que Harry no podía evitar, estaba en su naturaleza sorprenderme continuamente.
Cuando llegué a casa me quité los zapatos y me dejé caer en el sillón, estaba agotada, había pasado un día horrible en la oficina y solo podía pensar en el momento de meterme en la ducha y luego dormir durante toda la noche.
Harry no tardó en llegar, con su espléndida sonrisa torcida que me quitaba el aliento y hacía temblar mis piernas. En su mano traía una bolsa y al verlo alcé una ceja inquisitivamente.
- ¿Comida china de nuevo? -pregunté imaginando lo que vendría después…
Casi se había convertido en un ritual, una sesión de sexo desenfrenado y después para recuperar energías comida china fría.
- No –sonrió divertido- Han abierto un italiano y he comprado la cena… supongo que estás cansada.
Asentí poniendo un puchero y se sentó a mi lado en el sofá, puso mis piernas en su regazo y se inclinó hacia mí para besarme. Profundicé el beso entreabriendo mis labios para dejar paso a su lengua, no se lo pensó y devoró mi boca con esmero. Cuando el beso comenzaba a subir de nivel se separó sonriendo.
- Espera… primero la sorpresa y después… lo que quieras -dijo sin perder la sonrisa.
Lo miré sonriendo también. Metió la mano en el bolsillo interior de su chaqueta y me extendió un sobre. Lo cogí en el ceño fruncido, que sorpresa más extraña.
- ¿Nos vamos a Hogsmeade? –pregunté sosteniendo los billetes de avión que había en el interior de aquel sobre.
- Sí…
Sonreí, vería a Ginny… a Luna… a Draco… a Ron. Incluso podría acercarme hasta Godric's Hollow y ver a mi padre.
- ¿Por qué nos vamos mañana? -volví a preguntar
- Así llegaremos a tiempo a la boda.
- ¿Boda? –mi voz subió dos octavas.
- Sí, es la boda de tu… espera ¿cómo le llamó Ron? ¡Ah sí! Tu ex perro –sonrió.
- Ya te dije que no tenía nada que demostrarle a nadie… no quiero ir a esa boda –me quejé.
Harry me miró a los ojos durante unos segundos. Supuse que estaría inventándose una buena excusa para convencerme, lo raro es que no las tuviese ya preparadas sabiendo que yo me negaría a ir desde el primer momento.
- Está bien –dijo al fin-, te diré el verdadero motivo por el que quiero que vayamos.
Lo miré fijamente, él me pasó las manos por la cintura y alzándome me sentó en su regazo, me abrazó y juntó su frente con la mía. Sabía que cuando hacía eso estaba confesando algo muy íntimo, algo que quizás le costaba decir y que era importante.
- Quiero demostrarle a ese perro…
- Krum –le corté.
- Como se llame, no me importa… quiero demostrarle lo que se ha perdido, porque sí, sé que te ha perdido, no dejaré que te alejes de mi lado. Eres mía –susurró la última frase haciendo que su embriagador aliento me atontara ligeramente.
- No tengo vestido –murmuré.
Se separó un poco de mí y me miró con incredulidad.
- Ginny sabe que vamos… ¿crees que no te lo ha comprado ya? –preguntó con una sonrisa.
Rodé los ojos y me puse en pie…
- Me daré una ducha y prepararé la maleta –dije mientras caminaba hacia las escaleras.
- Eres maravillosa –dijo.
- Si Potter, hazme la barba… tendrás que compensarme muy bien el hacerme pasar por esto –me giré para mirarlo.
- Te lo compensaré, te lo prometo –su sonrisa torcida me aturdió y casi tropiezo al subir las escaleras.
X-x-x-x-x
- No sé porque te he hecho caso –murmuré revolviéndome en el asiento del avión- además volar me pone nerviosa.
- Tranquila –susurró-, todo saldrá bien.
Bufé… y unos minutos después de que el avión despegara me puse en pie para ir al baño. Me miré al espejo y casi no me reconocí a mí misma. Había pasado una mala noche, apenas pude pegar ojo y lo poco que lo hice la cara de Krum aparecía en mis sueños provocando que me despertase sobresaltada. Me mojé la nuca en un intento de despejarme, el viaje duraba cuatro horas, podría dormir un poco pero nunca he podido conciliar el sueño en un avión, me ponía demasiado nerviosa.
Abrí la puerta para salir y antes de que pudiese darme cuenta alguien me empujó de nuevo al interior y cerró la puerta nuevamente con el seguro. Alcé la cabeza y Harry me miraba con esa sonrisa que hacía temblar mis piernas…
- ¿Qué haces? –susurré.
- Cumplir mis promesas –contestó tranquilamente-, pero tendrás que ser silenciosa esta vez.
Lo miré sin creerme del todo lo que estaba insinuando ¿estaba loco?
- Harry, no creo que… -"sea buena idea".
Pero no pude decírselo porque ya tenía su lengua en mi boca restregándose con la mía. Me quedé paralizada, el se apartó ligeramente y me miró a los ojos.
- Déjame compensarte –susurró en mi oído.
Y comenzó a besar y succionar mi cuello, ahí sí que ya no pude negarme, Harry conocía todos mis puntos débiles y sabía que si besaba mi cuello de ese modo me hacía flaquear irremediablemente.
Se aferró a mi cintura con ambas manos y me pegó a su cuerpo, su miembro erecto se clavó en mí bajo vientre y gemí ante eso… sí que estaba dispuesto a compensarme. En ese momento mis manos parecieron cobrar vida propia porque se fueron directamente a la hebilla de su cinturón. En pocos segundos su pantalón y su bóxer estaban en sus tobillos y mi falda subida hasta mi cintura.
Mis manos ahora se aferraban a sus hombros, intentando mantenerme en pie mientras las suyas se hundían en mi sexo por debajo de la ropa interior. Me besaba con una pasión desatada ahogando mis gemidos con sus labios.
Arrancó mi tanga como hacía tiempo que no lo hacía, y me lo enseñó sonriendo.
- Echaba de menos hacer eso… -susurró sin perder la sonrisa.
Lo agarré por el cuello de la camisa y lo acerqué a mí de nuevo, lo besé dejando que mi lengua se empapase con su sabor. Sus manos se aferraron a mi trasero y me apretó contra su liberado miembro que me saludaba completamente duro y erguido.
Gemí en sus labios y sentí como sonreía mientras me besaba… estaba jugando con mi autocontrol, sabía exactamente lo que tenía que hacer para que yo cayese en sus redes sin remedio, y utilizaba todas sus armas para conseguirlo.
Se apartó e hizo girar mi cuerpo dándole la espalda… acarició mis pechos sobre la tela de mi camiseta y me mordió el cuello. Yo mordí mi labio inferior para evitar gritar… una de sus manos viajó de nuevo a mi entrepierna y se dedicó a acariciar mi clítoris frenéticamente. Me aferré al lavabo con ambas manos para no caer, porque mis piernas se convirtieron en gelatina y dudaba que pudiesen aguantar mi peso.
La mano que acariciaba mis pechos subió hasta mi barbilla y agarrándome hizo girar mi cabeza hacia el espejo.
- Mírame –susurró en mi oído haciendo que me estremeciese.
Clavé mis ojos en los suyos a través del espejo y no pude evitar verme a mí misma de reojo. Tenía la cara desencajada y el pelo revuelto, al igual que Harry… y creo que nunca había visto algo más excitante que eso.
Apartó mis piernas y me penetró lentamente desde atrás, mi espalda se arqueó y mi cabeza cayó sobre su hombro. Tuve que morder mi labio de nuevo para no gemir. Una de sus manos agarro la mía y la guió hasta mi sexo.
- Tú sabes cómo hacerlo –susurró de nuevo.
Lo miré a los ojos a través del espejo y pude verlos completamente nublados por el deseo. Hice lo que me pidió y comencé a acariciar mi clítoris mientras él comenzó a mover sus caderas rítmicamente.
Una de sus manos se aferró a mi cadera y la otra subió hasta mi rostro e introdujo dos dedos en mi boca. En cuanto mi lengua comenzó a delinearlos sus embestidas aumentaron de intensidad y lo oí gemir ligeramente en mi oído. Mi cabeza comenzó a dar vueltas y tuve que recordarme a mí misma que tenía que continuar respirando.
Sus embestidas era cada vez más fuertes y profundas, el calor se estaba extendiendo por todas mis terminaciones nerviosas y un sudor frío cubrió mi espalda… Harry rodeó mi cintura con uno de sus brazos y su miembro pareció entrar más profundamente en mi interior, rozaba mis paredes a un ritmo desenfrenado. Su glande comenzó a rozar un punto en concreto de mi anatomía, comencé a sentir como todo mi cuerpo se ponía en tensión.
Nuestras miradas seguían enlazadas frente al cristal y previniendo lo que estaba a punto de pasar Harry tapó mi boca con su mano. En mi interior pareció estallar una bomba, un tsunami que arrasó con todo a su paso, cerré mis ojos con fuerza y ahogué mis gritos contra la mano de Harry.
Oí como gruñía en mi cuello y luego se venía dentro de mí. Dejó caer la cabeza en mí hombro mientras jadeaba y mi cuerpo quedó completamente flácido, tuvo que sujetarme para que no cayese al suelo.
A los pocos segundos él estaba sentado en el retrete y yo en sus rodillas. Me abrazó contra su pecho y besó mi pelo. Yo tardé un par de minutos en ser dueña de mi misma, alcé la cabeza y lo miré sonriendo.
- Tu compensación no ha acabado aquí –le dije antes de besarlo.
Lo sentí sonreír contra mis labios y me estrechó con más fuerza contra su pecho.
- Saldré yo primero… no tarde señorita Granger –lo vi ponerse en pie y salir por la puerta del pequeño cubículo.
Me miré al espejo y mi aspecto había cambiado ligeramente. Las ojeras continuaba adornando la parte inferior de mis ojos, pero estos brillaban de un modo especial y mis mejillas estaban sonrosadas, mis labios estaban rojos y algo hinchados. Acomodé mi ropa e intenté peinar mi pelo, pero como fue imposible lo sujeté con una cinta que tenía en mi muñeca. Me volví a mirar al espejo y sonreí… el sexo me sentaba bien.
Caminé por el pasillo del avión y algunos pasajeros me miraban sonriendo, mis mejillas se tiñeron de un rojo profundo y bajé la mirada avergonzada. Seguro que alguien se había dado cuenta de nuestra ausencia y no era difícil adivinar el motivo.
Me senté de nuevo al lado de Harry y este me esperaba con una sonrisa radiante.
- Te amo –susurró en mi oído antes de besar mi cuello.
Me acomodé en su pecho y mis ojos poco a poco se fueron cerrando hasta que me quedé completamente dormida
********FIN DEL CAPITULO********
HOLA! pss como les dije... el capi pasado se me hacia algo corto... por lo k les decidí dar el siguiente capi... este esta un pokito mas largo...
tal vez el viernes les vuelva a publicar, pero no estoy segura... estoy empezando mis examenes y depende como me haya ido ese día en mi primer examen, vere si les publico... jejeje
cuidense mucho y gracias a todos los k me leen, pero sobre todo gracias a kienes me dejan un hermoso review!
*Yuna Granger
*Loquin
*Kotamae
*RociRadcliffe
*Jess Potter Granger
saludos! y besos a todos!
+-+-+-TravesurA RealizadA-+-+-+
Bella-Bere
