¡Hola! Si, se que hace mucho tiempo que no subía ningún capítulo traducido pero para los que hayáis leído mi perfil sabréis porque. En fin, debo decir que este fic no es mio, es de la increíble The Fictionist que me ha permitido amablemente traducirlo. Todos los halagos por la trama son dirigidos a ella.

En cuanto ala traducción, debéis saber que no todo se puede traducir literalmente y, en mi opinión, todo suena mejor en inglés. Asi que si habéis leído el original, entedereis lo que digo.

Los personajes le pertenecen a J.K. y la trama a The Fictionist (amazing plot by the way)

Los diálogos irán entre "..." tal y como la autora lo escribió.

Sin más os dejo con el capítulo. ¡Disfrutad!

Capítulo 10 parte 1 (POV de Tom)

Irrumpió directamente en el Gran Comedor, indiferente a como todos los ojos estaban clavados en ellos.

Umbridge iba a pagar. Lástima que durante su furia se había desecho de toda evidencia... simplemente no podía soportar ver nada de esa mujer en Harry. Maldita sea, si Harry no llevaba su marca, definitivamente no iba a llevar la de nadie más. Sin embargo, incluso sin la evidencia física, esto iba a ser pan comido.

Sintió a Harry echarse ligeramente hacia atrás, intentando que no se le notara demasiado. Apretó aun más su agarre mientras se dirigía a la bruja.

"¿Últimas palabras sapo?" dijo entre dientes con frialdad. Estaba contento al ver que sus ojos se abrían con terror.

"Yo... ¿Qué significa esto?" bramó ella "Soy una de las mayores secretarias del ministro, no puedes hablarme de esa manera"

"¿Si?" se atrevió a decir con frialdad "Bueno, yo soy Lord Voldemort asi que supongo que tienes razón, no eres digna de tener una conversación conmigo. Lamentablemente, a veces hay que hacer sacrificios"

Su cara se había puesto completamente blanca.

"Pero... como, ¡no puedes ser!" La cara de sapo se transformó en una sonrisa tonta "¿De qué va todo esto, mi señor?"

Dumbledore se puso en pie.

"Tom..." comenzó.

Sus ojos brillaron de un rojo carmesí. Sintió a Harry hacer una ligera mueca de dolor al activarse la conexión que había entre ellos.

"¿Eras consciente de la ilegalidad de las plumas de sangre, perra?" preguntó con suavidad, deteniendo en el proceso al director. Los ojos azules se entrecerraron.

"Harry, muchacho" comenzó a preguntar Dumbledore, una firme expresión cruzó sus rasgos rasgados "¿Es esto realmente necesario? ¿Por qué no os sentáis?" Mal movimiento. Sintió a Harry tensarse al tono ligeramente condescendiente.

"Si, es necesario" dijo Harry entre dientes. La magia cambió, la magia de Harry, oscureciéndose para coincidir con la suya. Si molestas a uno, tienes un deseo de muerte. Si molestas a los dos... acabas de firmar tu billete de ida al infierno. "Sin duda como director y mago supremo debería saberlo" La burla era perfecta. Dumbledore tomó un ligero paso hacia atrás, sorprendido. Ambos sonrieron.

"Yo...". Umbridge estaba tartamudeando, dándose cuenta del peligro en el que se había metido. Ella sonrió, una dulce sonrisa dirigida a él. Sus ojos se posaron durante unos segundos en la mano de Harry antes de apartar la mirada.

Un silencio ansioso, la anticipación y el ligero nerviosismo de los estudiantes era palpable. Pareció recomponerse. "Si realmente eres El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado entonces ¿Por qué te preocupas por la detención de Potter? Él es El Niño-Que-Vivió ¿no lo sabías?"

"Cuidado, profesora" dijo Harry en voz baja, cargada de veneno "O te darás cuenta de que el agujero que estás cavando es el de tu propia tumba"

"¡Irás a Azkaban!" La bruja se había levantado, dando un paso atrás lejos de los dos.

Casi se rió, una satisfacción vengativa llenando sus entrañas.

"Para responder a su última pregunta como maestro," dijo, mirándola palidecer. "Si, se exáctamente quien es Harry, y ¿la razón por la que me importa? ¿Por qué no echa un buen vistazo a nuestras interacciones pasadas? Siempre dije que su ambición era la única forma en la que pudo entrar en Slytherin"

"Demasiado estúpida para Ravenclaw, demasiado perezosa para Hufflepuff y demasiado cobarde para Gryffindor" Harry elaboró con una pequeña sonrisa. Unbridge parecía muy, pero que muy nerviosa ahora. Le gustaba. Una corriente le atravesó. Asi era como debía ser... ahora todo lo que necesitaba era que Harry se uniera al bando correcto... el suyo.

Vio el entendimiento que brilló en la postura de Umbridge. La vida de Harry era suya y solo suya. Nadie más podía tocarlo. Siempre había sido así.

"Esto ha sido un horrible malentendido" intentó ella.

Harry levantó su varita, igual que él.

"¿Sabías que gracias a tu amado ministerio, es un crimen ser un mortífago, y que se castiga con un viaje de por vida a Azkaban?" preguntó Harry gratamente. Lo captó inmediatamente. Era brillante. Debería haber sabido el no amenazar a Harry con Azkaban.

Con una sonrisa lenta y depredadora pensó el encantamiento. Morsmorde.

Casi imperceptiblemente, asintió.

"Diffindo" dijo Harry en voz alta para que toda la sala pudiera escucharle.

La manga rosa de la bruja se desgarró, revelando la marca tenebrosa.

Los ojos de Umbridge se abrieron enormemente.

"Esto... ¡No podéis hacer esto!"

"Yo, Harrrison James Potter (Evans) Perevel Gryffindor, Señor y heredero de la casa Gryffindor, te hace renunciar al cargo de Defensa Contra las Artes Oscuras, y te entrega, como mortífaga y mi propio enemigo, a los Aurores." dijo Harry formalmente.

Añadió su propio toque, sus ojos oscurecidos, retando a Dumbledore a intervenir.

"Yo, Thomas Riddle (Gaunt) Perevel Slytherin, el verdadero Señor y heredero de la casa Slytherin, secundo esta opinión. Que así sea"

Un destello de luz, de color negro y blanco llenó la habitación, llevándose a la bruja con el.

La venganza era dulce.

Un sorprendido silencio llenó la sala.

"¿Qué semejante Señor de la Luz dejaría enseñar a un mortífago? La culpa es tuya director"

No podía resistirse a burlase, a advertirle. Podría demandar de manera sencilla a Dumbledore por negligencia.

Harry rodó sus ojos.

"Siempre tienes que tener la última palabra, ¿verdad?"

"Por supuesto"

Un segundo después, llegaron los representantes del ministerio.

Comienza el show.