destr: Tienes razón, aunque Starscream la ha pasado realmente mal, no pierde la esperanza no sólo de recuperar su cuerpo sino también su dignidad. Analizando su personalidad en la caricatura y los cómics de G1, es cierto que siempre mostró actitudes cobardes y traicioneras, pero también tuvo momentos de valor y dignidad que son innegables. Además, su ego es tan grande que no dejaría que nada lo derrotara. Está acostumbrado a luchar contra la adversidad y es capaz de levantarse del suelo cuantas veces sean necesarias. Gracias por tus comentarios :o)

ady prime: Lo del tuxedo fue un capricho mío y sí, tienes razón, es una imagen muy orgásmica ;o) Estoy de acuerdo contigo en que su nueva cicatriz lo hace ver todavía más apetitoso. Ya estamos en pleno invierno pero cuando escribo este fic me siento en plena primavera.

Tavata: Pues me imaginé el tuxedo tipo más bien Prada, pero claro que va a haber algunos Giorgio Armani por aquí ;o) Y ropa interior Calvin Klein… ole con las marcas. En lo personal no me guta el whisky, pero puede que Starscream le encuentre el gusto. Depresión y alcohol, mala combinación…

AMYLEE PRIME: Yo también creo que Starscream es muy fuerte anímicamente. Se necesita mucha fuerza y valor para estar tratando de derrocar a Megatron todo el tiempo sin importar las consecuencias. Ése es el Segundo al Mando que todas amamos :o)

Nancy: Starscream en todas sus versiones es una cosita sexy, admitámoslo. Mi preferido siempre será G1 seguido de Animated, pero tuvo sus momentos en las series japonesas e incluso en su fugaz aparición en Beast Wars. ¿Y qué tal en Revenge of the Fallen, todo tatuado, mmhhhh…? Según recuerdo en la caricatura, los Insecticons llevaban millones de años en la Tierra y estuvieron activos mientras los demás Transformers estaban desactivados. Durante ese tiempo se tuvieron que adaptar a nuestro planeta, así que creo muy posible que hayan desarrollado maneras alternativas de alimentarse; Starscream debió parecerles una apetitosa botana. Jajaja, me dio mucha risa eso de que Starscream "todavía no la ha estrenado…" No te preocupes, ya no tarda mucho en estrenarla ;o) Saludos a Adriana y te acompaño en eso de romper la dieta.



Capítulo 9

De mascotas y robots

Starscream permaneció inmóvil afuera de las puertas cerradas del Centro de Mando; su mente estaba perdida en algún lugar entre la humillación y la desolación. Podía sentir su corazón orgánico latiendo con la intensidad de una docena de procesadores sobrecargados mientras gotas de sudor frío empapaban su frente.

El momento había llegado… el del fin de su vida. No importaba qué le tuviera preparado Megatron, sabía que no tenía ninguna esperanza. Estaba destinado a la derrota total.

Los fragmentos de su destrozada dignidad…

Su rango…

Y, probablemente, su vida.

De repente no podía sentir más sus pies. Todos sus miembros estaban entumecidos, como si su cuerpo hubiera sido removido de alguna manera del mundo tangible y existiera sólo como un espectro, flotando a través del tiempo. Sus alrededores se habían apaciguado, como si estuviera en un sueño… incluso los latidos de su corazón parecían distantes.

Starscream lamió sus labios. Estaban secos y ardientes.

Tal vez era así como se sentía el verdadero miedo, el tipo de temor que sus víctimas habían sentido hacia él un instante antes de que las matara.

¿Se suponía que estaba viviendo una especie de prueba, algo para retar su ideología, para darle una lección, para mostrarle los errores de su vida?

O tal vez sólo era el efecto del combustible humano "whisky" controlándolo…

-¿Estás bien, Starscream?- escuchó la voz de Thundercracker atrás de él, probablemente lo más cercano a un amigo que le quedaba en ese momento.

-¿Starscream…?- repitió el Seeker azul.

El joven humano sacudió la cabeza lentamente, sacándose a sí mismo de la obscuridad de sus pensamientos y regresando a la igualmente obscura realidad.

-¿Dijiste algo, Thundercracker?

-Te pregunté si estabas bien. ¿Quieres que entre contigo?

Starscream miró hacia el frente y dejó caer sus hombros en señal de derrota. –No… esto es algo que tengo que enfrentar yo solo.

-¿Estás seguro?

-Sí. Además, no quiero que seas testigo de mi muerte. Quiero ser recordado por mi grandeza, no por el charco de sangre y carne rota en que estoy destinado a convertirme.

-Entendido,- replicó Thundercracker solemnemente.

Starscream dio un paso al frente, dejando escapar un suspiro. –Gracias, Thundercracker,- dijo con el fantasma de una voz, sin atreverse a mirar a su camarada. Lo último que quería en ese momento era ver la mirada de lástima en el rostro metálico del Seeker azul. Habría sido demasiado humillante.

…………………

El Centro de Mando estaba inusualmente obscuro. Starscream entró con la misma confianza con que habría avanzado hacia una trampa. Esperaba lo peor, pero aún así no pudo evitar sentir la aguda mordida del miedo.

-¿Megatron?- preguntó cautelosamente.

La respuesta no vino en forma de palabras. Escuchó algo cortando el aire y de repente algo duro y frío se enroscó en torno a su cuello. El instinto lo hizo sujetar desesperadamente con las manos lo que fuera que lo estaba sofocando. Sabía que era inútil, sin embargo. Su cabeza podía ser separada de su cuerpo en cualquier momento y no había nada que pudiera hacer para evitarlo. Un astro segundo después, un violento tirón a su improvisada correa lo arrojó al suelo.

Las luces se encendieron al mismo tiempo en que su barbilla fue recibida por el frío metal del piso.

-M…Megatron…- balbuceó mientras miraba la imponente figura que estaba de pie frente a él. El rostro de Megatron parecía más duro que nunca mientras sostenía el otro extremo de la cadena con su mano derecha.

-Cumples el papel de una mascota la perfección, Starscream- habló el líder Decepticon. -¿Quién lo hubiera pensado? Tantos vorns complotando en mi contra para apoderarte del liderato de los Decepticons, y terminas así… como un perro.

Megatron tiró de la cadena otra vez, arrastrando a Starscream y casi estrellándolo contra su pie. El joven humano se maravilló de que su cabeza continuara anexada a su cuerpo tras tan violento tirón.

-Entonces, perro,- continuó Megatron con la voz más cruel que Starscream le había escuchado jamás. –En consideración a tu mediocre dedicación a la causa Decepticon durante todo este tiempo, voy a concederte la gracia de elegir el método de tu terminación. Sin embargo, sólo tienes dos opciones: o te aplasto ahora mismo, o te vaporizo con mi cañón de fusión sin dejar rastro de tu existencia. ¿Cuál va a ser?

-¡No, espera!- gritó Starscream mientras se ponía apresuradamente de pie y forcejeaba con la cadena en torno a su cuello. -¡No puedes hacerme esto, Megatron! ¡Soy tu Segundo al Mando!

-¡Ningún insecto humano va a ser mi Segundo al Mando!

-¡Tienes que darme una oportunidad, líder, por favor! ¡No puedes matarme así nada más! ¡Te he servido lealmente todo este tiempo…!

-¡Oh, ahórrame la ironía, Starscream! Has pasado más tiempo pensando en cómo disponer de mí que en la gloria del Imperio Decepticon.

-¡No! ¡Eso no es cierto!

Megatron soltó la cadena como si fuera algo asqueroso y se dirigió tranquilamente hacia su trono. Starscream lo miró sentarse con desconfianza mientras se quitaba como podía la cadena del cuello. Sabía que un momento de tranquilidad no significaba que su vida se había salvado; podía ser el préambulo de un sufrimiento mucho mayor.

-¿Qué harías tú en mi lugar, Starscream?- preguntó Megatron. -¿Qué harías si fuera yo el que hubiera sido convertido en humano?

-T-te ayudaría, por supuesto.

Megatron golpeó con furia los soportes de brazo de su trono. –¡Si quieres seguir funcionando, hablarás con la verdad por primera vez en tu sucia vida!

Starscream suspiró y bajó la cabeza. –Te mataría… no sin antes burlarme de ti hasta cansarme.

Megatron sonrió con malicia. –Ah, finalmente empezamos a hablar.

-Mi líder, por favor… Te ruego que me ayudes. No quiero morir siendo un ser humano… Soy un Cybertroniano, un Decepticon, un Seeker… el mejor de los Seekers… Fui llamado 'Príncipe de los cielos' por Seekers mucho mayores y experimentados que yo… Y ahora he perdido mis alas, he perdido mi honor… No puedo soportarlo más. Ayúdame, Megatron…

-¿Ayudarte? Interesante selección de palabras, Starscream. ¿Y cómo esperas que te ayude?

-Encuentra el elemento faltante para recrear el agua del Pozo de Transformación… no puede ser único… El universo es infinito y el imperio Decepticon tiene los recursos para encontrarlo.

-Recursos que no pienso desperdiciar en ayudar a una basura traidora como tú.

-Megatron, te lo imploro…

-¡Dije que no! Me sorprendes, Starscream. Sabes perfectamente que no soy del tipo que pone en riesgo metas mayores por un simple soldado. El beneficio de todos los Decepticons no puede ignorarse por el de un solo individuo.

-¡No soy un simple soldado!

-Cierto. No eres ni siquiera un individuo.

Herido por las palabras de Megatron, Starscream se mordió los labios con impotencia. Su líder tenía razón y él lo sabía. ¿Qué importaba su potencial y su inteligencia si estaba atrapado en un cuerpo infinitamente débil y perecedero? Pero aun así, se negaba a aceptar la realidad. Había luchado toda su vida para llegar a la cumbre, y rendirse no era su estilo. Nunca lo sería, aunque el Universo entero estuviera en su contra.

-¡Soy un individuo, un Cybetroniano y un Decepticon, Megatron! ¡Y no voy a aceptar que digas lo contrario! ¡No me importa si me hiciste venir aquí para satisfacer tu enfermizo sentido del humor, pero sabes tan bien como yo que me necesitas! ¡No puedes permitirte la pérdida de tu Segundo al Mando y tu Comandante Aéreo! ¡Este imperio me necesita!

-Como siempre, te sobrevalúas demasiado, bufón. Ningún soldado es indispensable, mucho menos una alimaña rastrera como tú. Te metiste en este lío por tu propia estupidez, así que ahora enfrenta las consecuencias. Si fueras un verdadero Decepticon como dices ser, afrontarías este problema con valentía en lugar de ladrar y lamentarte como el cobarde perro que eres.

Starscream miró a su líder con odio infinito. No importaba que Megatron pudiera matarlo con un solo dedo. Starscream estaba más allá de todo miedo en ese fugaz momento.

-¡No te atrevas a subestimar mi situación, Megatron! ¡No tienes la menor idea de lo que es ser un maldito ser humano! ¡¿Sabes lo humillante que fue estar más de un breem con esta maldita cosa genital que tengo entre las piernas tratando de orinar por primera vez en mi vida?! ¡¿Lo sabes?!

Megatron hizo una mueca de asco. -Por favor, ahórrame los repugnantes detalles sobre el funcionamiento de tu cuerpo. Me agrada que al menos lo hayas cubierto.

La extraña pesadez regresó, acompañada de una horrible sensación de enfermedad en el núcleo de su estómago. La desesperación guió el siguiente movimiento de Starscream. Sintió como si su cerebro orgánico fuera un caos, una batalla de pensamientos erráticos y contradictorios. Siempre había sido volátil pero ahora las cosas eran demasiado extremas para intentar controlarlas.

Cayó de rodillas y apoyó su frente en el suelo ante su líder, rindiendo su orgullo y asumiendo una actitud de total sumisión. –Megatron… te lo ruego… por favor ayúdame… No puedo soportar seguir encerrado en este cuerpo, no más… Por favor… haré lo que sea… ¡lo que sea!

Una sonrisa cruel apareció en el rostro del líder Decepticon mientras se frotaba la barbilla con enfermiza satisfacción. No era extraño que Starscream se arrodillara ante él, pero por primera vez desde que lo había hecho siendo un joven cadete para jurar su lealtad eterna, lo estaba haciendo con auténtica desesperación. Ver a Starscream humillándose a sí mismo era demasiado gratificante, pero también perturbador. Megatron nunca lo había visto tan indefenso y aterrorizado.

-Levanta la cabeza, perro.

El tembloroso humano obedeció.

-¿Es líquido óptico lo que está fluyendo de tus ojos, Starscream?- preguntó Megatron, sintiendo una desagradable mezcla de asco y decepción al ver los extremos que su usualmente arrogante Segundo al Mando estaba alcanzando.

-No… no… yo…- balbuceó Starscream mientras se frotaba apresuradamente los ojos.

-¿Así que ahora lloras? ¿Hay un límite para tu patético espectáculo, acaso? ¿Dónde está tu orgullo?

-Es este cuerpo, es este maldito cuerpo… Yo… no puedo controlar mis emociones… simplemente no puedo.

Megatron se levantó de su trono y caminó hacia la consola de la computadora, dándole la espalda a Starscream.

-Así que pides mi ayuda… Valientes palabras para la criatura inútil que eres ahora. Si yo decidiera ayudarte, ¿qué me darías a cambio?

-¡Lo que sea, lo que sea! Seré tu más leal sirviente, tu guardián, tu esclavo…

-¡No estoy de humor para bromas estúpidas, Starscream! Si realmente quieres recuperar tu cuerpo, más vale que estés dispuesto a hacer lo que sea necesario para ganarte ese derecho.

-¿Qué quieres decir…?

-Si tuvieras al menos el instinto promedio de un guerrero, ya habrías encontrado la manera de aprovechar tu situación en lugar de perder el tiempo lloriqueando. ¡Piensa, estúpido, piensa! ¿Qué ventaja tienes ahora, una que ninguno de nosotros posee?

Starscream no tuvo que esforzarse para utilizar su orgánico cerebro para conocer la respuesta. Las nubes de su mente se disiparon con las palabras de Megatron. –Los Autobots… ellos no saben que yo…

-¡Exacto!- lo interrumpió Megatron. –No tomes mis palabras como una orden, Starscream, sino como un ultimátum. En exactamente tres horas terrestres serás llevado al área civil más cercana a la base de los Autobots. Vas a infiltrarte en El Arca y te ganarás la confianza de Prime. Si tienes éxito, te doy mi palabra de que haré todo lo que esté en mi poder para conseguirte el elemento faltante para recrear el agua del Pozo de Transformación. Pero si fallas, te quedarás como un ser humano por el resto de tu vida, que por cierto será muy corta.

Starscream sintió la sangre dentro de su cuerpo helarse. La idea de ser abandonado en la sociedad humana y estar rodeado de criaturas de carne era aterradora. Pero entrar en el círculo de confianza de los Autobots era una misión demasiado difícil... aún para un mentiroso consumado como él.

-Pero… ¿cómo esperas que los Autobots confíen en mí?

-Ese es tu problema. Aprovéchate de la bondad e ingenuidad de Prime. Nunca esperará que uno de sus queridos humanos se convierta en su perdición.

-P…pero… pero… No puedo mezclarme con la sociedad humana… Soy un Decepticon… Es inconcebible…

Un furioso puñetazo en la consola de la computadora demostró justo qué tan grande era la impaciencia de Megatron en ese momento.

-¡Maldita sea, Starscream! ¿Vas a dejar de quejarte por un maldito momento? ¿Qué tan difícil puede ser la sociedad humana? ¿Acaso no te las arreglaste para sobrevivir en Kaon antes de la guerra?

-Sí, pero…

-Dudo mucho que las pacíficas comunas terrestres puedan compararse con lo que era Cybertron antes de nuestra insurrección. Toma esta misión como una prueba, como la última oportunidad que te doy no sólo para recuperar tu antiguo cuerpo sino para seguir viviendo. Si quieres continuar como mi Segundo al Mando, tendrás que demostrar que mereces ese rango.

Starscream frunció el ceño y se quedó pensativo un momento. La cicatriz sobre su ceja comenzó a dolerle mientras consideraba las palabras de Megatron. Como siempre, era muy difícil averiguar las verdaderas intenciones de su líder. Megatron era tan imposible de leer como detestable. Atrás de esa insólita misión podía haber muchas cosas: una verdadera estrategia de espionaje contra los Autobots, una enfermiza muestra del sentido del humor de Megatron al mandarlo a una muerte segura, o una auténtica prueba de que su líder confiaba en que Starscream sería capaz de superar el reto y recuperar su honor…

-¿Cuál será mi respaldo? ¿Qué hay de mis armas, equipo de espionaje…?

-Lo único que llevarás es la ropa que tienes puesta. En caso de que los Autobots te descubran, no quiero que haya nada que te vincule con nosotros. En cuanto abandones esta base serás un ser humano ordinario, así que más vale que te apresures en elegir una denominación y una identidad. El tiempo está corriendo.

…………….

Starscream se sorprendió de encontrar a Thundercracker esperándolo afuera del Centro de Mando. Había esperado que su compañero aéreo lo abandonara en el momento en que había cruzado el umbral hacia su destino incierto en manos de Megatron, pero ahí estaba el Seeker, cruzado de brazos y apoyado en la pared, su forma obscura acariciada por las sombras. Alzó la cabeza cuando escuchó que el humano se aproximaba.

-Así que te dejó vivir,- dijo Thundercracker. –Pero no sin un precio, supongo.

-Tu suposición es correcta,- replicó Starscream mientras continuaba avanzando con notorios problemas de balance.

-¿Y bien? ¿Qué te pidió que hicieras?

Starscream se tambaleó un momento. Sus manos se apoyaron en la pared en un intento por estabilizarse.

-Oh, sólo una simple tarea,- replicó en cuanto hubo recuperado el balance. –Debo infiltrarme en el Arca, ganar la confianza de Optimus Prime y convertirme en espía.

Los ópticos de Thundercracker se ensancharon con asombro. En la mente embriagada de Starscream, parecieron a punto de explotar. –Eso no va a ser fácil, Starscream.

-Tal vez no, pero no tengo opción. Es eso, o morir como un humano.

-Difícil decisión. Honestamente no sé qué preferiría yo si estuviera en tu lugar. Al menos si estuviera muerto, la humillación terminaría. El solo pensamiento de vivir entre los humanos, y los Autobots…

-Afortunadamente para ti, no estás en mi lugar,- dijo Starscream con rencor. –No podrías entender lo insoportable que es mi vida en estos momentos, así que ni siquiera lo intentes.

-Tienes razón. Lo siento.

-No pierdas tu tiempo en disculpas, no tienen ningún sentido. Mientras haya esperanza de recuperar mi verdadera forma, seguiré luchando, no importa lo que tenga que hacer. No sé qué está planeando Megatron, si realmente está dispuesto a ayudarme o si todo esto es sólo parte de algún juego enfermizo, pero voy a demostrarle que puedo superar esta prueba. Él me ha dado una oportunidad y no voy a desperdiciarla. Mi orgullo depende de esto.

-¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte?- preguntó Thundercracker.

Starscream se apoyó de espaldas en la pared y se deslizó hasta el suelo, doblando las piernas contra su pecho y abrazándolas. Estaba seguro ahora de que había más que miedo y humillacion interfiriendo en sus sistemas; tal parecía que el alcohol era tan embriagante para los humanos como el alto grado lo era para los Cybertronianos.

-Tengo tres horas terrestres,- dijo finalmente. –Tres horas para adquirir los conocimientos básicos sobre la sociedad humana, de lo contrario me delataré apenas ponga un pie entre ellos. No es propio de mí pedir ayuda, pero…

-No te preocupes,- lo interrumpió Thundercracker. –Sólo dime qué necesitas y haré lo que pueda por ayudarte.

Starscream levantó la cabeza y miró a su compañero aéreo. De repente su rostro orgánico había perdido todo color. El sudor frío regresó, y la sensación de enfermedad que nunca se había ido… Pero esta vez era diferente; esta vez no estaba siendo causada por el terror.

-Podrías… podrías ayudarme a encontrar un nombre… y… ayudarme a conocer más sobre la ciudad llamada 'Portland'… creo que así es como se llama…

Starscream dejó de hablar. De repente estaba peleando desesperadamente contra esa horrible sensación que le carcomía las entrañas.

-Pero primero…- continuó en cuanto sintió que podía hablar de nuevo, -necesito que encuentres una cura contra estar sobre energizado…

Y sin decir más, Starscream giró hacia un lado y expulsó de sus sistemas su primera comida y ese maldito líquido llamado whisky…

Continuará.