disclaimer: Todo personaje/nombre escrito no me pertenece. Todo a su respectivo creador (Yana Toboso).
10. Café
No creía en los vicios.
El joven pelinegro no había llegado a tal grado como para considerarse un adicto, aficionado o vicioso en algo…
Al menos hasta que entró a la Universidad.
Michaelis era de aquellos que rápidamente podían caer en el vicio, puesto que su curiosidad sobrepasaba a la de un niño; pero siempre hubo gente que le evitó hacerlo, dándole la oportunidad de permanecer en tinieblas por tanto tiempo.
No había dormido lo suficiente los últimos días y le habían salido ojeras demasiado evidentes debajo de sus ojos escarlatas. Hoy llevaba puesta una sudadera que le quedaba un tanto grande, su cabellera oscura estaba despeinada y los lentes colgaban casi al final del arco de su nariz; pero qué le importaba al joven, solamente quería dormir y no saber de nada ni nadie.
Se dejó caer sobre una de las mesas que estaban colocadas afuera de la plaza de la Universidad. Los libros que cargaba hace poco estaban acomodados en una hilera al frente suyo mientras se acostaba sobre la superficie con los brazos cruzados; enterró su rostro entre sus brazos y soltó un largo suspiró de pleno cansancio.
-"Sabes, si sigues desvelándote demasiado vas a terminar enfermo."-
Michaelis gruño con pesadez, asomando la vista un poco para encontrarse a su tutor parado al otro extremo de la mesa. Curiosamente, cada vez que se lo encontraba lucía esa sonrisa burlesca y risueña. El pelinegro había aprendido a tolerarla de vez en cuando, pero aún así le causaba inquietud.
-Lárgate. Estoy muy cansado como para lidiar contigo.-
Había aprendido a ser mucho más tolerante con Ash, pero en esos momentos Sebastian no estaba de humor para presenciar a otra persona que no estuviera en el mismo grado de desgracia que él. Escuchó esa risita irritante, tan peculiar que era reconocible para el pelinegro.
-"No seas así. Toma."-
Apenas si había notado el vaso que el mayor traía en sus manos. Permaneció callado mientras observaba desconfiadamente el producto a tomar, y por el aroma podía deducir que era café bien cargado.
-"Te hará despertar."-
-No lo quiero.-
-"No seas necio. Anda."-
-No gracias. No lo necesito.-
No era amante del café, siempre prefirió el té, ya que ambos tenían cafeína. Pero el necio de su tutor no tardó mucho para ponerle el vaso en mano y obligarle a tomarse el café. No estaba lo suficientemente dulce como para que le agradara, pero se abstuvo a quejarse con tal de evitar algún otro comentario de parte de Ash. No despegó sus labios del borde, sabiendo que el mayor se aseguraría de que se terminara hasta que el vaso permaneciera vacío. A pesar de que el sabor era amargo, le provocó una sonrisa de alivio y satisfacción.
-"¿Mejor?"-
-Cállate…Te dije que no lo necesitaba.-
