Ok, me disculpo por las molestias que haya causado el hecho de que movi este cap, pero ya esta ak de nuevo, procurare subir el proximo antes del viernes. Como ya dije la vez anterior este cap me encanta, espero haberle hecho justicia a lo que queria expresar, pero creo que me quede corta.
Gracias a quienes dejaron sus reviews, es fantastico saber q les gusta la historia. Nos vemos. Bssitos.
CAMBIOS (28.- SALA DE LOS MENESTERES-A ELECCIÓN DE AUTOR)
Ubicación temporal: Sexto año, finales de septiembre.
Remus se levantó como siempre: 7:00 a.m., se metió a bañar, salió, ya cambiado, se acercó lentamente a la cama frente a la suya e inclinó la cabeza. . . para dejar caer unas cuantas gotas de su cabello húmedo sobre el rostro del ocupante de la cama. Quien obviamente se despertó sobresaltado, por suerte no soltó ningún juramento, y cuando se dio cuenta de quien lo despertaba lo jaló sobre el para besarlo.
El licántropo correspondió gustosamente, se dejo acariciar, dejo a Sirius lamer suavemente sus labios, y cuando el animago quiso profundizar el beso, lo dejó hacerlo, disfrutando de las sensaciones
-¡¡Hey "tortolos" váyanse a un hotel!!- Al parecer James también se había despertado. Se separaron a regañadientes, el moreno refunfuñando por la interrupción y el castaño sonriendo. Remus se mantuvo inclinado, mirando a lo ojos azules, perdiéndose en ellos.
-Feliz Aniversario.- Murmuró el animago. El licántropo sonrió
-Feliz Aniversario Paddy.-
-Si, si, feliz aniversario a los dos.- Exclamó Prongs nuevamente, interrumpiendo el momento. -¿Podrían dejar de hacer eso en público?-
Más tarde James y Sirius iban bajando las escaleras, rumbo al comedor.
-¿Que vas a hacer entonces?- Preguntó curioso Prongs
-Pensé que habías dicho algo sobre no saber detalles de la relación.- Lo pico Padfoot.
-Bueno, solo es una pregunta, no te estoy diciendo que me expliques paso por paso.-
-Solo te diré que usare la Sala de los Menesteres esta noche.-
-¿Cena romántica a la luz de las velas?-
-Algo así-
-Te he perdido Padfoot, te he perdido.- Suspiró teatralmente. -Ahora quien será un rompecorazones a mi lado. ¿Acaso podre yo con todas esa chicas lindas detrás de mi?- Su amigo se limitó a darle un golpe en la cabeza, y mirarlo molesto.
Ese mismo día al anochecer.
-¿A donde vamos Canuto?-
-Ya casi estamos ahí, espera un instante- detuvo al castaño frente al cuadro de los trolls bailando ballet, uno de ellos miraba al moreno con atención, ignorando a sus compañeros que golpeaban a du desafortunado profesor. Sirius pasó tres veces por delante de la puerta, pensando en lo que llevaba meses planeando. A la tercera vuelta una sencilla puerta de madera apareció frente a los chicos. El animago empujo suavemente al licántropo, abrió la puerta, y le hizo entrar.
-Feliz Aniversario Monny- susurró a su oído, causando que la piel del hombre-lobo se erizara. Le quitó la venda con la que le había cubierto los ojos. La mirada dorada vagó por la habitación, había una mesa al centro, observó en lo platos sobre ella, su platillo favorito: Pato, bañado en salsa de chocolate amargo, y varios tipos de chocolate como postre. En un extremo de la sala había un sillón de dos plazas, frente a una chimenea.
-¿A cuantos elfos tuviste que sobornar para obtener la comida?- Preguntó divertido. Se giró, para ponerse de frente a su novio.
-A ninguno, solo dije que era para ti, y se ofrecieron solos. No se porque te quieren tanto- Remus sonrió. -Miento, si lo se, con esa sonrisa, y esos ojos, quien podría no quererte- lo besó. –Ven, me muero de hambre.
Se sentaron, comieron, una vez que terminaron Sirius impidió que Remus acabara con los chocolates, evitando de esta manera una indigestión al castaño.
-Para que están entonces. Si no para comerlos.- Reprochó el licántropo
-Para ti, pero no todos al mismo tiempo. Ven, vamos a sentarnos.- Se dirigieron al sillón. Sirius se sentó, y jaló a Remus para que se sentara entre sus piernas, frente a el. Lo abrazó. Remus se relajó, su espalda en el pecho del moreno, moviéndose acompasadamente al ritmo de su respiración.
-Gracias- Murmuró el animago después de un buen rato en silencio. Abrazó mas fuerte al chico entre sus brazos, acercó su nariz al cabello castaño y aspiró su aroma, disfrutando de ese olor característico. –Gracias, por esto Monny, por mostrarme que es posible amar tanto a una persona al grado que duela. Sentirse uno, sentirme completo, saber que no necesito nada más para ser feliz.- En último momento agregó: -Promete que estaremos siempre juntos.-
Remus se soltó de su abrazo, sorprendiendo a Sirius. Pero antes de que pudiera decir algo, se acercó de frente a el, y lo besó, unió sus labios, lentamente, disfrutando del contacto, los brazos del moreno rodearon el cuerpo sobre el, el castaño se dejó unir al otro cuerpo, tratando de no dejar caer todo su peso, la lengua del animago comenzó a acariciar el labio inferior del animago, quien respondió entreabriendo la boca, dando mas acceso.
El hombre-lobo se acomodó mejor, sin romper el contacto, puso sus piernas a ambos lados de las del otro chico, sosteniendo en ellas su peso. El besó se volvió mas intenso, una de las manos del castaño se coló por debajo de la camisa del moreno, sus manos estaban frías, por lo que al contacto con la piel obscura su novio gimió. Remus se separo de los labios para pasar a besar el cuello, pequeños besos, llegó a la unión del hombro, y avanzó hacia la garganta de Sirius, estando ahí, con la punta de la lengua hizo presión en la región inmediatamente por debajo de la nuez, ganando otro gemido.
Sirius no pudo contenerse mas, se incorporó, y cambió las posiciones. Cuando el licántropo estuvo debajo de el, se lanzó a su cuello, lamiendo y succionando.
-Eso dejará marcas Paddy- comentó Remus, sin ser completamente consciente, pues estaba disfrutando bastante.
-De eso se trata lobito- Contesto el moreno entre succión y succión. –De que te marque. Así todos sabrán que eres mío, y ningún idiota se acercara a ti.- Remus estaba gimiendo, no encontró y ni siquiera buscó, modo de rebatir el argumento; extremadamente posesivo. En cambio jaló el rostro de Sirius para que quedara frente a el. Lo miró a los ojos, directo, sin vacilación.
-Entonces hazme tuyo por completo- Le dijo en un tono bajo, causando que la piel del otro se erizara. –Márcame como tuyo.-
-¿Seguro Moon?-
-Te amo Sirius- Fue toda la respuesta que necesitó, la suplica, la pasión, la seguridad, el amor en los ojos miel dijeron todo lo demás. Se sorprendió cuando miró al extremo contrario de la sala, una espaciosa cama acababa de aparecer ahí. Bajó la vista, la mirada de su novio era entre picara y ligeramente avergonzada.
-Adoro esta sala- declaró mientras se incorporaba y levantaba suavemente al otro chico. Lo tomó de la mano, jalándolo hacia la cama. Cuando estuvieron al pie del colchón, volvieron a besarse. Las manos de Sirius se levantaron para comenzar a desabrochar la camisa de Remus. Con sus labios acaricio la piel que iba quedando al descubierto, termino de quitarla, cuando empezaba a desabrochar el pantalón, las manos del licántropo lo detuvieron. Levantó la mirada, preocupado, pero el castaño se limitó a hacerlo incorporarse, para comenzar ahora a quitarle la camisa a el. Trazando el mismo recorrido que había hecho Sirius en su propio cuerpo. Provocando suspiros entrecortados.
Terminó, arrojó la prenda, y antes de que el animago reaccionara, colocó su mano sobre la notable erección, causando un ronco gemido. Continuó acariciando a su novio con esa mano, mientras la otra abría el botón, una vez logrado su objetivo, metió la mano en la ropa interior y comenzó a masajear el miembro del moreno, quien volvió a gemir sonoramente. Acerco sus labios, y volvieron a besarse, acallando los ruidos del otro, dentro de su boca. Se detuvo, empujó suavemente a su pareja sobre la cama, y procedió a quitarse el los pantalones.
Al terminar, Sirius se había incorporado, lo abrazó por la espalda, y ahora fue el quien lo acarició. Primero sobre la ropa, luego, metió una de sus manos y acaricio lenta y tortuosamente la erección del licántropo, acarreando un estremecimiento. Le quitó el bóxer. Logró sentarlo en la cama, y lo hizo retroceder, hasta casi llegar a la cabecera. Lo recostó y empezó a besarlo de nuevo, sin dejar de acariciar su miembro.
Bajó por el cuello, chupó los rosados pezones, siguió bajando por la nívea piel del estomago, plano, sin grasa, pero tampoco marcado, acariciando con la lengua cada una de las cicatrices que encontraba, acercándose hacia donde su mano continuaba con su trabajo.
-Sirius- la voz de Remus sonaba rasposa, lo que a él le resulto increíblemente sexy. Aumentó un poco el ritmo de su mano. –Sirius-
-Tranquilo Remsy- separó un instante los labios de la piel, y luego tentativamente pasó su lengua por la punta de la erección. El chico se arqueó. Continuó acariciando con la lengua toda la extensión del miembro, mientras con una de sus manos acariciaba los testículos, lo hacia de la manera que a el le gustaba cuando se masturbaba, apretando suavemente, sin llegar a lastimar. Decidió probar, se metió un poco de la extensión a la boca, acariciando con la lengua. Oyó a Remus gemir, mientras intentaba aspirar un poco de aire, y casi gritar su nombre. Metió un poco mas, probando, paladeando, intentando continuar su respiración, tratando de no detenerse, no quería dejar de escuchar los sonidos provenientes de SU licántropo. Era tremendamente excitante, saber que el estaba provocando esas reacciones.
-Sirius, por favor, necesito mas- El tono de suplica encendió aun mas al animago. Sacó el miembro de su boca, se incorporó para quedar a la altura de Remus. Se quito apresuradamente el bóxer.
-Bien. Pero a partir de aquí tendrás que ayudarme. Se que hacer, pero necesito que me guíes. Que me digas si esta bien, no quiero lastimarte- El castaño asintió vehementemente con la cabeza, incapaz de articular otra frase coherente. Jaló una mano de Sirius, y metió 3 de sus dedos en su boca, acariciándolos, llenándolos de saliva. Miró directamente al moreno, quien asintió y llevo su mano al trasero del hombre-lobo, explorando por primera vez esa parte de la anatomía, que jamás se imagino tocar, al menos en un chico, hasta que descubrió sus sentimientos por el chico que estaba frente a el.
Metió un dedo, sintió a Remus tensarse contra el, se acercó a besarlo, continuo acariciando, intentado relajarlo, se separó un instante, pensando en lo que necesitaba, apareció en su mano un pequeño tubo, muy parecido al de la pasta dental, solo que eso no era lo en lo que Sirius habia pensado. El castaño lo miró.
-Creo que será mejor con esto. ¿No?- se acerco a besarlo de nuevo, mientras abría el lubricante y ponía un poco en su mano, lo acaricio nuevamente, y noto la diferencia, sentía menos fricción.
Al notar que Remus empezaba a relajarse, comenzó a moverlo, suavemente. Hizo una exploración, acariciando la suave superficie que aprisionaba su dedo índice, dando vueltas, sintiendo y disfrutando del contacto de la carne que palpitaba contra su apéndice. Metió otro dedo, he hizo los mismos movimientos circulares, esta vez el castaño se relajó mas rápido, introdujo un tercero, y en un movimiento no planeado, tocó una superficie mas blanda, cuando lo hizo, Remus soltó un gemido particularmente fuerte y lo sintió temblar debajo de el.
-Creo que encontré tu próstata- las mejillas del chico estaban tan rojas que parecían a punto de explotar.
-Ya. Por favor Paddy. Ya- se colocó, jaló una almohada e hizo que Remus levantara la cadera ligeramente para colocarla debajo de el. Esparció lubricante nuevamente sobre la entrada de su novio, y después sobre su miembro.
-Lo haré despacio. Si quieres que pare, solo dímelo. Por favor- comenzó a enterrarse en Remus, lentamente, la presión se sentía deliciosa, sintió al licántropo tensarse, se detuvo y se agachó para besarlo. Logrando calmarlo poco a poco. El castaño se empujo contra la cadera del moreno, éste tomo el gesto como una aprobación para continuar, se empujo mas, sintiéndose casi sobrepasado por la multitud de emociones y sensaciones.
La respiración de ambos se volvía dificultosa, pareciera que el oxigeno a su alrededor se había solidificado. La estreches de Remus, apretando ajustadamente su miembro, era tan grande que Sirius apenas y podía percibir otra cosa, que no fuera esa piel, esa respiración, ese contacto, que se sentía tremendamente bien. El dolor que había sentido el castaño al principio, cuando el moreno comenzó a penetrarlo, estaba remitiendo, en cambio tenia todas esas nuevas sensaciones que lo envolvían, la conciencia del pene de Sirius, enterrado en su cuerpo, era perfecta, como si ellos dos hubiesen sido hechos el uno para el otro.
Se detuvieron, abrumados por las emociones, intentando que sus pulmones absorbieran el oxigeno necesario para poder continuar. El licántropo se incorporo un poco, acercando sus rostros, besó al animago, que se encontraba como en algún tipo de trance, y con el movimiento reaccionó.
-Te amo Sirius-
-Yo también te amo Remus.-
-Por favor. Muévete.- Sirius obedeció, comenzó a moverse, salió lentamente de Remus, y embistió. Ambos gimieron, la sensación era aun mejor que lo anterior. Repitió el vaivén, estableciendo un ritmo lento, permitiendo a ambos procesar cada pequeño estremecimiento, cambio un poco el ángulo de entrada, y logró lo que buscaba, el gemido del chico bajo el fue mas intenso. Siguió golpeando ese punto, recuperando un poco de control sobre su cuerpo, colocó una mano en la base de la firmeza del licántropo, y comenzó a masturbarlo. La doble estimulación que estaba recibiendo Remus estaba a punto de lograr su objetivo.
-Ya… ya… estoy…- Intentaba hacerle notar a Sirius, incapaz de unir mas de dos silabas. El animago comprendió, aceleró el ritmo de su cadera y el de su mano, sintiéndose el también, a punto de venirse. El semen del castaño llenó su mano, y la parte baja del abdomen de ambos, sintió los músculos tensarse a su alrededor, se empujó una vez mas y terminó dentro del cuerpo de su amado.
Se dejó caer, descansando sobre el blanco pecho, la respiración de los dos estaba acelerada, sentía perfectamente el miembro de Remus atrapado entre sus pelvis, y el suyo, aun dentro del chico. Pareciera que estaban envueltos en algún tipo de neblina, luchó por salir del sopor. Repartió tiernos besos, subiendo por el cuello, hasta alcanzar los labios. –Gracias.- sus labios rozando los de Remus en la pronunciación de cada letra. Los ojos miel lo observaron llenos con ese sentimiento que lo hacia sentirse completo.
Remus estaba demasiado cansado, sentía como si toda su energía hubiera sido consumida, apenas y podía entreabrir los ojos, escuchó a Sirius, lo miró y sonrió. Los ojos del animago eran tan expresivos que no hacia falta nada más. El moreno se movió, colocándose a un lado del castaño, lo rodeó con sus brazos, y lo acomodó de espaldas a el, pegándose todo lo posible. Encajando perfectamente el uno con el otro. El licántropo suspiró, puso su mano sobre el brazo de Sirius, y se dejó llevar por el cansancio. Ambos cayeron, vencidos por el sueño, conscientes de que lo que había entre ellos se hacia mas fuerte esa noche, seguros de que su unión era completa, con el conocimiento de que los sentimientos entre ellos eran firmes y completamente reales.
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Espero que les haya gustado, a mi si, y mucho, jajaja, ciaito, bss.
ATTE. Leslie Black Snape (Lupin)
