FANFIC: De noche todos los gatos son pardos.

Capitulo 10.

El Tigre Hyuga caminaba dando grandes zancadas iba muy molesto, lo único que deseaba era llegar a su departamento.

- hey! Hyuga! –la voz del chico mexicano le detiene- espera! –llega hasta el japonés- ah! ah! ah! –intenta recobrar el aliento- no manches… ah! parecía que te seguía el diablo, Tigre… ah! ah! -le mira molesto-

- que deseas, Zúñiga…? -ignora el comentario del jovencito y continúa su andar hacia su casa-

- debes regresar… -le comenta- Narda ya habló con el entrenador… -anexa y el nipón se detiene de golpe y regresa su mirada felina al chico- si estarás en los titulares del juego de mañana… pero necesitas regresar para entrenar con todos…

- por… por qué lo hizo?! –escandalizó el delantero moreno- no debió hacerlo, no era su problema…

- disculpa… -se cruza de brazos- si era su problema, más bien… ella causó todo este problema… -sentencia-

- no sabes lo que dices, Zúñiga… -le corrige el Tigre- yo solo me busqué este inconveniente… -asegura mirando hacia el suelo- no debí haber aceptado el reto de…

- ya! ya estuvo suave, Hyuga! –le grita dando un salto el jovenzuelo- Rubén siempre ha sido así! te molesta con comentarios malintencionados, una y otra y otra vez! en pocas palabras, "te pica el buche" como decimos los mexicanos, y solo para que hagas lo que él quiere, siempre… siempre ha sido así el muy… -asegura- y Narda lo sabe… -mira ahora el chico hacia el suelo con molestia- no sé por qué demonios ella se preocupa tanto por este idiota…? –cuestiona lo último en voz baja pero el Tigre escucha con claridad por la cercanía-

- tal vez sea porque lo ama en realidad… -sentencia- y es importante para ella…

- no lo ama… -le responde alzando la mirada con enojo- quizás si es importante para ella porque…

- porque es su primer… -el japonés iba a decir la hipótesis que el mexicano le había contado en la noche, pero el joven lo detuvo-

- no… no… olvida eso que te conté, estaba equivocado… -le interrumpió- Narda me juró que nada pasó entre ellos aquella noche y le creo… -se le acerca- más bien creo que ella solo lo quiere como el hermano que nunca tuvo y que deseo tener… -asegura- pero Rubén no es nada tonto… sabía de antemano la posición económica de Narda… vamos todos en la universidad sabíamos de quien era hija… -le sostiene del brazo y lo jala para obligarlo a regresar sus pasos- así que si él la conquistaba, aseguraba su futuro el muy… -dejó a la libre opinión del japonés el resto-

- Darío… -se libera de la sujeción del menor- no regresaré… -le advierte-

- lo harás Tigre… -le contradice- al menos para darle las gracias a Narda… -le pide- ella habló con el entrenador y se culpó de todo… -le informa-

- que hizo qué?! –se molesta el Tigre-

- ya te lo dije y no te lo repetiré… -se aleja regresando sus pasos- si deseas contradecirla tendrás que regresar ahora mismo al deportivo… -sonríe- además… al parecer el entrenador la despedirá terminando la campaña…

El delantero moreno abrió sus ojos sorprendido, no esperaba que la chica hubiera hecho aquello, mucho menos que el entrenador la despidiera sin dudar. No le quedaba otra opción, regresaría al deportivo lo más pronto que pudiese.


La jovencita mexicana le ofreció a su compatriota una compresa helada, este se la colocó junto a su mejilla.

- ah! –emitió un leve gemido- está muy fría… -sonríe-

- así debe ser… -lanza sin más la chica de mirada grisácea y comienza a preparar una bandita-

- estás enojada conmigo, "hermanita"? –le cuestiona sonriendo a la chica castaña-

- si… -le responde sin dudar- pero lo estoy más con Hyuga… -lanza y el chico mexicano frunce el entrecejo-

- cómo que estás más enojada con el "ojos de rendija" que conmigo? –le responde resentido-

- si… -le quita la protección a la bandita- en ti ya es normal verte meterte en problemas, Rub… -se le acerca y le quita la compresa fría- pero en Hyuga... eso es novedad para mi… -le limpia un poco la herida y después le intenta colocar la bandita- él es muy centrado, muy maduro y jamás lo había visto perder el control de esa forma tan…

- a ver, a ver... cómo está eso? –le interpone su mano para evitar que la chica lo curase- a mi me conoces de años y a ese japonés apenas lo conoces hace pocos meses y lo defines como si fuera la última coca-cola del desierto… -la chica hace a un lado la mano del chico y le coloca la bandita-

- eso no es verdad… -se aleja del chico- solo digo lo que es… -lo mira desdeñosamente- también te puedo definir a ti con facilidad… -regresa y toma asiento junto a su compatriota- Rub, tu eres un chico muy fuerte, decidido y un excelente portero… -el chico de mirada ojiverde sonríe triunfal- pero, también eres un egocéntrico, narcisista y terriblemente belicoso… ah! y no olvidemos lo mujeriego…

- oye, ya… ya son demasiadas flores, no? –lanza sarcásticamente-

- no son flores… -se burla- son flores y también guayabazos, Rub…

Los chicos no lo notan pero tras ellos llegan el alto moreno delantero del Reggiana y el otro mexicano, este último le indica a Hyuga que guarde silencio y que lo siga en su decisión de espiar a la pareja. El Tigre traga saliva, pero le obedece.

- Narda… -le llama el portero mexicano- no hemos hablado de aquello… -le comenta-

- de lo que pasó en la cabaña o lo que pasó la semana siguiente en la universidad? –le cuestiona con molestia en su voz-

- pues de ambas cosas niña… -se le acerca- Narda, de algo puedes estar cien por ciento segura… yo te quiero y mucho… -sentencia y el japonés frunce su entrecejo, con que facilidad el chico pudo expresarle su falso sentir a la castaña-

- no digas eso, Rub… -se pone de pie para pretender alejarse-

- no… -la sujeta de la muñeca- espera… déjame al menos decirte mi versión de lo que pasó… -le suplica también con su enigmática mirada verde y la chica regresa a su lugar- mira en la cabaña yo quería estar contigo, pero como tú te negaste y me dijiste que solo me podrías querer como amigo… -pausa- me dio mucho coraje, pensé que no me correspondías porque había otro… así que al siguiente día, decidir andar con Lorena… quería darte celos… -confesó- pero ella se dio cuenta muy rápido que fue por despecho, así que comenzó a circular en la escuela nuestro secreto…

- pero, no comprendo… como supo ella que nos quedamos en la cabaña? –cuestionó al chico- nadie lo sabía, solo tú y yo, Rub! –le riñó en un grito de decepción-

- es que bueno… -miró unos segundos hacia el suelo- se me salió… jejejeje! había tomado y se me salió… -sonrió nerviosamente- ya sabes que cuando tomo se me salen las… -no pudo terminar, la sonora y dolorosa bofetada lo calló de golpe-

- eres un estúpido, Rubén Hernández! –le gritó la chica- sabes lo mal que la pasé con ese chisme que se hizo en la facultad! –le reclamó mientras lo miraba con furia- todas mi amigas me dejaron de hablar y se alejaron de mí… sino hubiera sido por Darío me hubiera quedado sola y no se que hubiera hecho… -miró al suelo apesumbrada- después el rumor llegó hasta los directivos de la universidad- aunque lo negué todo, casi me querían expulsar, tuve que tragarme mi orgullo y pedirle a mi padre que interviniera por mi…

El chico mexicano no expresó nada de inicio, pero al escuchar aquello se puso de pie de golpe.

- tu padre! –le gritó también- él quiso matarme, Narda! –sentenció- el accidente que tuve no fue por una falla mecánica de mi motocicleta o un descuido, fue porque me persiguieron y me arrojaron al río… -expuso-

- de… de qué hablas? –abrió desorbitada sus orbes grises-

- cuando me enteré que Lorena andaba divulgando ese rumor, decidí ir a tu facultad a desmentirlo… -aseveró el chico de mirada verdemar- pero cuando salía de mi departamento me esperaban unos hombres, me tomaron por sorpresa y me subieron a un auto, en el estaba tu padre y me amenazó de que me alejara de ti o me iba a ir muy mal… -se aleja un poco de la chica- pero creo que en ese momento él no sabía aun del chisme, así que supongo que después de saberlo, lo único que quedaba era cumplir con su amenaza de matarme.

- pe… pero… -tembló la voz de la chica castaña- yo… yo creí que te habías accidentado cuando yo te marqué por teléfono, cuando supe todo lo que se decía de mi, te llamé a tu celular, escuché que manejabas, pero no me importó, te grité muchas cosas, alcance a oír tu voz temblorosa y después que perdías el control de tu motocicleta y se cortó la comunicación… -suspiró- después cuando supe lo de tu accidente... llegue a pensar que había sido culpa mía...

- no… ya me llevaban los "gorilas" de tu padre… -regresó su mirar a la chica- después me arrojaron con todo y mi motocicleta al río a la salida de la ciudad… -suspiró- tuve suerte de no morirme, pero le dije a mi madre y a mi hermana que mejor nos fuéramos de la ciudad, pero que si alguien preguntaba por mi dijeran que me había matado en la motocicleta en ese accidente. –finalizó-

La jovencita se dejó caer nuevamente en la banca, cerró sus ojos por un instante, necesitaba pensar y reflexionar. El joven castaño se le acercó y se colocó de cuclillas frente a ella, le tomó de las manos.

- Narda… -le llamó a la chica- yo te quiero mucho… -reiteró- te amo... vámonos juntos…

El japonés dio un sobresalto, cómo se atrevía el chico ojiverde pedirle a la jovencita que huyera con él, si no tenía en donde caerse muerto, miró con nerviosismo a la joven. Narda suspiró y se puso de pie.

- lo siento mucho, Rub… -liberó sus manos de la sujeción del chico- te diré lo mismo que te dije en la cabaña… solo te puedo querer como un amigo, como un entrañable amigo… casi como un hermano, pero no te quiero como pareja… -decidió alejarse del chico, este a su vez tomó su saco del suelo y se lo puso en el hombro-

- bien, entonces… -su voz sonó molesta- no quiero nada de ti… -la chica regresó su triste mirar al portero, el chico repetía casi lo mismo que le había dicho hacia años- si no me puedes amar, entonces tampoco quiero tu amistad… porque si una persona quiere a otra, ambas no pueden ser amigos… -lanzó hosco- eso sería tristeza eterna para el que ama y constante incomodidad para el que solo quiere ofrecer su amistad… -se dio media vuelta y se alejó- adiós, Lecited Narda…

La auxiliar deportiva abrió desorbitados sus ojos grises, no por lo dicho por el joven ojiverde, sino por lo que alcanzó a comprender de golpe de esa frase que tenía mucha razón, pero lo que estremeció su corazón más que perder la amistad de su compatriota era debido a su sentir hacia el japonés. Ella sentía lo mismo que Rubén.