Marlen: Muchas gracias x seguir leyendo. Considero a tus fics como unos de los mejores de este lugar, eres muy buena escribiendo! Me encanta! Y ojalá no te moleste tanto acoso.. ejejeje.
Andry Black: WOOW! Gracias x empezar a leer y dejarme un review, no sabes cuanto me emociona saber q hay gente a la q le gusta como escribo (y en su defecto.. al menos la idea del fic). Espero que siga siendo de tu agrado y si es q no, una crítica siempre es bien recibida. Gracias de nuevo.
Acabo de leer el capitulo 9 y.. no sé... no me ha gustado gusto. Pero bueh, ahí va un mini capítulo. Es uno de esos que siempre pongo y que a veces no tienen mucho q ver con la historia, pero que me encanta poner.
Ojalá q les guste y si no, ya saben que hacer.
La última Predicción.-
Oh, you know I'm sorry I had to go
I'm really sorry it had to die
I'm really sorry I made you cry
Cry.
Una de las bolas estalló, todo se cubrió de humo... pero nadie lo veía.
Durante sus últimos días, la Gran Adivina había desbordado el poder de su Ojo Interno, obligándose a ver más de lo que deseaba. Futuro, pasado, incluso presente que pretendía estar oculto, todo pasó por sus ojos y fue encerrado en esas pequeñas esferas de cristal que guardaba en su armario. No eran sus recuerdos, así que no tenía el derecho de verlos, nadie lo tenía.
El humo llenaba sus pulmones, pero que más daba, sabía que en segundos ya no iba a respirar y que en horas se iba a saber que la Gran Adivina había muerto, el Ministerio iba a llegar con toda su pompa y su solemnidad y se iba a llevar todo su repertorio de recuerdos robados, todos menos ese último que se materializaba frente a ella.
La familia Nefisto había sido la última familia que había visitado. Marinella, vieja amiga suya, abuela de una linda niña de ojos desafiantes y de un hermoso joven, vivaz y aventurero, fuerte como un caballo y orgulloso como un pavo real.
-¡Cassandra!- oyó desde afuera- estás bien?.. ¿pue..-
La anciana se volvió hacia algún lugar de la habitación, buscando su varita.
-Toma
Una pálida mano se la alcanzó. Cassandra buscó los ojos de la dueña torpemente y torpemente los encontró, ambos de un color negro profundo, penetrante...
Su última predicción le devolvía la mirada y lo hizo hasta que la mujer cerró los ojos, entonces, desapareció
