4 de septiembre de 1989: Mediodía

Este era el día. El día más importante en la vida de un joven mago o bruja; era el día en que el Expreso de Hogwarts partía con los alumnos hacia una de las mejores escuelas de magia y hechicería del mundo. Y este año, en ese tren irían Harry y Draco.

Harry caminaba detrás de Lucius y al lado de Draco mientras entraban a la plataforma, su equipaje ya había sido mandado de forma que ya se encontraba en el tren, junto con Hedwig, la nueva lechuza de Harry, y Elinca, la gata de Draco. Ninguno de ellos había visto la necesidad de que Severus viniera a despedirlos puesto que los vería en unas pocas horas, así que era el trabajo de Lucius llevarlos a la estación y despedirlos. No era que alguno tuviera una queja ante el acuerdo; en realidad todos estaban de acuerdo.

Mientras caminaban por el andén, los tres atraían las miradas de los presentes, lo cual no sorprendía a ningún integrante del trió; considerando quienes eran, lo raro hubiera sido que no atrajeran las miradas. Todas esas miradas de todos modos hacían que Harry se sintiera incomodo. El solo quería que se lo tragara la tierra y quedarse allí, donde nadie podría mirarlo y murmurar a su paso.

"Ahora" Dijo Lucius mientras hacía que los dos niños se detuvieran, a unos cuantos pasos de una de las entradas del tren. El tiempo de despedirse había llegado. "Severus y yo ya les hemos hablado sobre el comportamiento que se espera de ustedes así que no hare que lo escuchen de nuevo. Sin embargo, les recuerdo que es importante que se conserven las apariencias, especialmente tu Draco; tienes ciertos estándares que mantener".

"Si padre" Draco le aseguro obedientemente

"Y tú también Haryon, tienes que regirte por los mismos estándares. Solo por que lleves un apellido diferente no quiere decir que no seas un Malfoy" El hombre rubio le dijo con un gélido tono, su típica estamos-en-público-así-que-tengo-que-actuar-como-un-insensible-desalmado voz

"Si tío Lucius." Harry respondió junto con un leve asentimiento de cabeza

"Muy bien" Dijo Lucius con un movimiento de cabeza. "Los veré a ambos en Navidad y por supuesto les escribiré durante el año."

"Desde luego. Adiós padre." Draco consintió educadamente, estrechando la mano de su padre cálidamente

"Te veré pronto tío Lucius." Dijo Harry cuando fue su turno de estrechar la mano del hombre, intencionadamente esquivando el tener que decir adiós: odiaba la palabra "adiós", sonaba horriblemente terminal. Siempre se había imaginado que su madre le había susurrado esa palabra antes de abandonarlo en el oscuro callejón.

Sin ninguna otra palabra, Harry y Draco se alejaron de Lucius para dirigirse al tren, el pequeño rubio dirigiendo el paso y el pequeño moreno detrás de él. Se adentraron solo un poco en el corredor, lo suficiente para no estorbar el paso, pero no tanto como para no poder ver a Lucius en el andén durante el tiempo que restaba antes de que el tren partiera. Tan pronto como el tren comenzó a moverse caminaron corredor dentro permitiendo que otros niños dieran el último vistazo a sus padres antes de partir.

"¿Te dio dinero tío Severus para comprar en el tren?" Inquirió Draco mientras caminaban por el corredor buscando un compartimento vacío

"No, dijo que eso solo arruinaría mi cena. Algo bastante cruel de su parte, digo para que decirme todo lo que vendían si no podría aprovecharme de ello" Suspiro Harry.

"No te preocupes, padre me dio bastante para los dos. Podríamos comprarnos todo el carrito con todo lo que me dio" Le aseguro Draco mientras revisaba otro compartimento.

Harry no dijo nada ante esa revelación, prefiriendo mantener su opinión para sí mismo. Naturalmente él no era ningún psicólogo, pero él creía que era demasiado obvio que su padrino estaba o sobre compensando la perdida de la madre de Draco con cosas materiales, o era la forma en la que Lucius expresaba el amor que le profesaba a su hijo, ya que era claro que el hombre no era bueno en las expresiones físicas. Después de todo, la última vez que Harry había visto que Lucius le diera un abrazo a Draco fue el día que Narcisa murió. Desde entonces todos los abrazos que Draco había recibido solo venían de Harry, lo cual era la razón por la que se abrazaban tan seguido.

"Ah, aquí hay uno." La voz de Draco rompió los pensamientos de Harry, atrayéndolo de nuevo a la realidad, en efecto se encontraban fuera de un compartimiento vacío. Sin ni siquiera pensarlo, Harry tiró de la puerta para abrirla pese a que Draco se encontraba más cerca de ella. Cuando Draco estaba a punto de entrar una voz lo distrajo.

"¡Draco!" Una voz femenina se oyó desde el otro lado del corredor, los dos niños voltearon para ver a una niña negra vestida con una túnica muy costosa acercarse hacia ellos, o más precisamente hacia Draco.

"Hola Bethany" La saludo Draco en respuesta, su tono no sonaba ni alegre, ni molesto, ni frío.

"Ven a sentarte con nosotros; todos estamos aquí." Insistió la niña, señalando un compartimiento con su mano

Eso cautivo la atención del rubio y su lenguaje corporal gritaba que lo que más quería era ir allí y acompañar a sus amigos, los que conocía desde su educación primaria. No era raro que las familias de sangre limpia compartieran los mismos tutores para sus hijos, así los niños podrían afinar sus modales y cualidades sociales, así como hacer conexiones con la gente apropiada desde muy temprana edad. Sin embargo, en ese momento, Draco parecía estar más inclinado a quedarse con Harry, su mejor amigo prácticamente desde que había nacido, aunque parecía que eso era más por lealtad que por el deseo de compartir el compartimiento.

"Ve." Harry dijo amablemente al darse cuenta del dilema de su mejor amigo, dándole a Draco un pequeño empujoncito en el hombro.

"¿Por qué no vienes conmigo?" El rubio sugirió, volteándose para tomar la mano del pequeño moreno, dispuesto a arrastrarlo con él.

"Porque ambos sabemos que no me agradan ni un poco la gente a la que llamas tus amigos. ¿Recuerdas todas esas horribles fiestas de cumpleaños?" Le recordó mientras jalaba gentilmente su mano de la de Draco. "El acompañarte solo haría el ambiente incomodo; será mejor si no voy"

"Entonces me sentare contigo" Insistió Draco

"Draco Malfoy, vas a ir y te vas a sentar con tus amigos porque sé que eso es lo que realmente quieres. Pasaste el verano completo conmigo y a ellos no los has visto en meses. Ve y pasa algún tiempo con ellos." Prácticamente ordeno Harry

"Pero entonces te quedaras solo" El rubio protesto, aunque algo débilmente.

"Eso no importa; el tiempo a solas me hará bien"

"Pero…"

"Draco." El niño moreno dijo enérgicamente, dándole al otro niño una mirada severa. Draco lanzo un suspiro y Harry tuvo que luchar para que una sonrisa no se dibujara en su rostro; había ganado.

"Vendrás con nosotros en el momento en que comiences a sentirte solo" Le ordeno Draco con voz firme, dirigiéndole una mirada determinante.

Harry le sonrió alegremente. "Desde luego." El hecho de que sabía que no iba a sentirse solo ayudándole a acepar los términos

"Está bien" dijo el rubio a regañadientes "Te veré luego entonces. Vienes conmigo cuando bajemos y compartiremos un bote."

"Si así lo deseas." Accedió el moreno, preparado para que a la mera hora el otro niño olvidara su propuesta o decidiera compartir un bote con sus otros amigos. Draco podía ser el mejor amigo de Harry y era cierto que Harry lo quería con todo su corazón, pero no por ello se cegaba, sabía que el rubio algunas veces podía ser demasiado egocéntrico y egoísta.

Después de intercambiar despedidas por otro rato Draco camino hacia el compartimiento donde se encontraban sus amigos y desapareció dentro del mismo, no sin antes dirigirle a Harry un rápido movimiento de la mano. Harry sonrió para sí mismo antes de entrar al compartimiento que tenia frente a él, cerrando la puerta con cuidado detrás de sí. Una vez que se acomodo en su asiento, con su espalda recargada contra la pared junto a la ventana y sus piernas estiradas en el asiento, saco de entre su túnica un pequeño libro negro con letras en color esmeralda para leer.

El libro era una especie de guía de principiantes para ser un Sacerdote Havanista, contenía los principios básicos de cómo utilizar su báculo y las nuevas oraciones que tenía que memorizar. Sephiran le había mandado el libro el día de su cumpleaños con una nota en la que se disculpaba por regalarle un libro escolar como regalo de cumpleaños. A Harry no le había importado en lo más mínimo, él simplemente estaba feliz con tener algo que le ayudaría en su nuevo camino para aprender a ser un buen Sacerdote Havanista. También era emocionante el aprender un tipo de magia diferente, una magia en la que no era necesaria una varita o un encantamiento en latín, era emocionante y útil considerando los líos en los que se acostumbraba meter, como los líos en los que se metió con cierto Señor Oscuro.

Harry había estado leyendo y reflexionando por más de cinco minutos cuando de repente el sonido de gritos rompió su concentración, interrumpiendo su lectura. Bajo sus piernas del asiento de forma que apenas se estaba sentando apropiadamente cuando la puerta se abrió de golpe para revelar a dos niños pelirrojos idénticos que entraban en el compartimiento y cerraban la puerta de este apresuradamente tras ellos.

"Si alguien pregunta…" Uno de los niños comenzó a decir mientras escalaba hacia el espacio para el almacén del equipaje que estaba frente al asiento de Harry.

"…tú no nos has visto" el otro niño completo la frase del que era obviamente su hermano gemelo, mientras copiaba las acciones de su hermano para entrar en el espacio que estaba sobre el asiento de Harry. Ambos niños abrazando sus piernas contra su pecho, logrando esconderse a la perfección para quien viera desde la puerta.

Harry los observo, más que sorprendido, hasta que se dio cuenta que alguien estaba de nuevo en la puerta del compartimiento. Volviendo su atención hacia el nuevo ocupante del compartimiento, el pequeño moreno pudo reconocer que quien abría la puerta era Percy Weasley, el hermano menor de Bill y Charlie. Percy parecía estar bastante exaltado, con su cara roja y temblando ligeramente mientras trataba de recuperar el aliento.

"¿De casualidad no has visto a unos niños gemelos corriendo como dementes? Los dos son pelirrojos, escandalosos y suelen terminar las frases del otro" Pregunto Percy al darse cuenta de que los niños no estaban en el compartimiento.

"Este, no, no los he visto. Lo siento Percy" Respondió Harry educadamente, tratando de mantener un buen acto y no sonar como si estuviera mintiendo con todos sus dientes; lo cual estaba haciendo.

Percy frunció el ceño al oír eso y estaba a punto de entrar cuando la cabeza de otro pelirrojo se asomo detrás de Percy. "Hola Harry" Saludo Charlie con una sonrisa mientras miraba el compartimiento. "¿Has visto a nuestros hermanitos? Son como de este alto" Señalo con su mano una altura a nivel de su codo, "Se llaman Fred y George"

"Como le acabo de decir a Percy, siento no poder ayudarlos" Contesto el moreno sonando apesadumbrado de no poder ser de utilidad.

"Podría jurar que los vi entrar aquí" Murmuro Percy, una vez más tratando de entrar al compartimiento, pero la mano que su hermano mayor poso en su hombro lo detuvo.

"Te debiste de haber equivocado Percy; sabes muy bien que se Harry hubiera visto algo nos lo hubiera dicho" Insistió Charlie "¿No es así Harry?"

"Desde luego" Contesto Harry

"Lo ves. Vamos, no es como si pudieran saltar del tren, deben de andar por aquí." Charlie le dijo a su hermano tratando de calmarlo mientras regresaban al corredor. "Te veo en la selección Harry" Dijo antes de cerrar a puerta tras ellos.

El silencio reino por unos instantes antes de que una de las cabezas se asomara sigilosamente. "¿Ya se fueron?"

"Si, ya se fueron" Le confirmo Harry mientras se sentaba otra vez cómodamente en el lugar y en la forma donde estaba antes de que llegarán los pelirrojos.

Ambos pelirrojos suspiraron aliviados antes de bajar de la repisa con la gracia de unos monos. Ambos pisaron el suelo al mismo tiempo y se dirigieron a ocupar el asiento que se encontraba enfrente del que ocupaba Harry ostentando sonrisas maquiavélicas en sus rostros. "Hola" dijeron al mismo tiempo.

"Hola" contesto Harry, algo perdido en sus pensamientos, pero aún así sonando amigable

"Gracias por lo de hace rato" Dijo el gemelo de la izquierda

"Si, no quiero ni pensar lo que nos hubieran hecho si nos atrapan" El otro gemelo continuo

"Y ni siquiera hicimos algo tan malo"

"Algunas personas no tienen sentido del humor"

Harry parpadeo un par de veces, algo confundido por la forma de hablar de los gemelos, antes de dirigirles una pequeña sonrisa. "¿Entonces ustedes son los hermanos de Bill, Charlie y Percy?" Pregunto cortésmente ante la falta de algo mejor que decir

"Sip" Los gemelos asintieron al mismo tiempo

"Yo soy Fred" Hablo el gemelo de la izquierda

"Y yo soy George" Dijo el otro gemelo

"¿Tu eres Haryon verdad?" Dijo Fred con una sonrisa a lo cual Harry solo asintió

"Bill ha hablado mucho de ti" Revelo George

"Solo buenas cosas por supuesto"

"Dice que espera que seas una buena influencia para nosotros"

"Aunque creo que es más probable que nosotros te corrompamos antes de que tu nos reformes" Los gemelos se rieron ante ese comentario

Harry realmente quería preguntarles como le hacían para terminar las frases del otro, si era que practicaban para poder hacerlo, pero no quería parecer grosero u ofenderlos de ninguna manera; además la idea de practicar las conversaciones era bastante tonta, no era posible que planearan de antemano todas las conversaciones del día.

"Oye," dijo George de repente, sonriéndole a Harry. "Oímos que tu papá es el profesor más cruel de Hogwarts".

Fred también sonrió ampliamente, sentándose en la orilla del asiento, recargando sus codos en sus rodillas. "¿Cómo te hace sentir eso?"

4 de Septiembre de 1989. En la tarde

Harry era probablemente el único de sus compañeros de primer año que no estaba admirado por todo lo que lo rodeaba al entrar en el Gran Comedor con sus nuevos compañeros. Había visto todo antes, nada era nuevo para él. Caminaba en doble fila hacia el centro del salón, se encontraba detrás de Fred y George y a su derecha se encontraba Draco, quien había mantenido su palabra y había compartido un bote con el moreno. El rubio no había estado muy contento de tener que compartir el bote también con los gemelos pero Harry lo había calmado fácilmente entrelazando sus dedos con los de Draco, así que recorrieron todo el camino tomados de la mano.

Al levantar la vista Harry vio a su padre en la mesa principal junto con todos los demás profesores. La presencia de su padre en vez de calmarlo como siempre solo logro aumentar la extraña sensación que reinaba en la boca del estomago. Tenía un serio dilema en sus manos. Realmente estaba total y completamente seguro de que no quería estar en Slytherin y no estaba muy seguro de que su familia entendiera porque. Algunos meses atrás hubiera rezado por pertenecer a la casa de Slytherin ya que Draco estaría ahí y era la antigua casa de sus padres. Pero entonces recordó un importante hecho que cambiaba todo:

Voldemort había sido un Slytherin cuando asistió a Hogwarts.

Y si había una cosa que Harry no quería, era tener algo en común con ese monstruo. Harry siguió a Fred y a George cuando estos caminaron hacia la derecha y se sintió complacido cuando vio que Draco los seguía también. Estuvieron parados, incómodos durante todo el rato que McGonagall hablo con ellos, en la expectativa de que sería lo que les esperaba. Mientras la profesora hablaba Harry se permitió observar todo y a todos los que se hallaban a su alrededor. Fue por su falta de atención que se perdió gran parte de la selección y solo regreso a la realidad cuando Draco se movió de su lado.

El sombrero seleccionador apenas toco la cabeza del pequeño rubio cuando su voz retumbo por todo el salón "Slytherin". Un gran estruendo se origino en la mesa de Slytherin mientras que las otras tres mesas aplaudían educadamente. Draco se deslizo del banquillo con un gesto de superioridad en su rostro, gesto que lo acompaño en todo su camino hasta su nueva mesa. Harry lo observo con una ligera sensación desagradable en su estomago; no sabía porque, pero el saber a ciencia cierta que Draco pertenecía a Slytherin lo hizo sentir peor. No que hubiera tenido alguna duda de a donde pertenecería el rubio.

Bastantes alumnos fueron llamados al frente para el sorteo y cada vez Harry se ponía más nervioso. ¿Qué pasaría cuando no lo seleccionaran para Slytherin¿Y qué tal si no era material para Ravenclaw? Realmente no se podía visualizar como un Hufflepuff y en serio no quería ser un Gryffindor… Tal vez solo debería dejar que lo pusieran en Slytherin, eso le salvaría de muchos problemas a la larga. Seguramente podría poner sus sentimientos a un lado.

"Snape, Haryon." McGonagall lo llamo de repente y Harry exhalo lentamente mientras se abría paso entre Fred y George.

Un murmullo general rompió el silencio del Gran Comedor mientras Harry se dirigía al banquillo. Al mirar sobre su hombro, el moreno noto que los gemelos Weasley de entre los alumnos de primero lo miraban manteniendo sus pulgares arriba. Al mirar hacia la mesa de Gryffindor noto que Percy y Charlie hacían lo mismo que sus hermanos. Suspiro y volteo hacia donde se encontraba Draco, el cual lo miraba intensamente siguiendo sus movimientos, mientras se sentaba con una infinita gracia, en un solo movimiento. Su espalda erguida, sus rodillas juntas, listo y esperando tal como su familia le había instruido, espero a que la profesora le colocara el sombrero en la cabeza.

En el momento que el sombrero toco su cabeza una voz comenzó a hablar "Ah, si…excelente…Hmm, difícil, muy difícil. Veo coraje, una buena mente. Hay talento, Vaya que sí lo hay; y una sed por probarse a sí mismo, interesante… ¿Dónde colocarte…¿Tal vez Slytherin?"

"¡No!" Harry chilló en su mente. "No, por favor, Slytherin no." No podía hacerlo, no era lo suficientemente fuerte. No podía estar en la misma casa a la que perteneció Voldemort.

"¿Estás seguro? Puedes ser grande, y Slytherin te llevaría por el camino de la grandeza…"

"No Slytherin, cualquier lugar menos Slytherin" No podía estar en la casa de Voldemort, no quería tener nada en común con él.

"Hmm, está bien¡entonces serás…"

Cualquier lugar menos Slytherin, cualquier lugar menos Slytherin…

"…Gryffindor!"

…o Gryffindor.

Harry sintió como se volcaba su estomago en el momento en que oyó como el sombrero gritaba el nombre de su nueva casa. La mesa de Gryffindor no desperdicio tiempo antes de romper en un estruendoso aplauso, más que felices de tener al famoso Niño-que-vivió como miembro de su casa. Las mesas de Hufflepuff y Ravenclaw aplaudieron educadamente, ni excitados, ni disgustados, pero todos ellos felices por el Niño que vivió, todos parecían amigables, hasta aquellos a los que nunca le había hablado. Sin embargo, la mesa de Slytherin permaneció en el más completo silencio. Nadie hablo, nadie aplaudió y varios estaban perturbados por la tensa atmosfera que se desprendía de cierto rubio que solo miraba fríamente en dirección de Harry, con una intensidad nunca antes vista en sus ojos. En la mesa principal, todos los profesores aplaudieron más que entusiasmados ante la selección de Harry. Todos excepto uno. Severus Snape solo se encontraba allí, sentado con los brazos cruzados.

Todo esto se registro en la mente de Harry mientras se paraba del banquillo, se sentía torpe, entre nubes al tiempo que caminaba hacia la mesa de Gryffindor donde inmediatamente se encontró con un montón de gente que quería saludarlo y felicitarlo. A pesar de la felicidad de todos los que lo rodeaban, el pequeño moreno solo podía pensar en la fría mirada que le dirigió su mejor amigo, mirada que aun sentía clavada en su espalda, y en la expresión y el humor que sabía su padre tenía en ese momento.

Tal vez hubiera sido mejor dejar que lo pusieran en Slytherin.

5 de Septiembre de 1989. En la mañana

Harry bostezo cansadamente mientras salía del baño que compartía con sus compañeros de cuarto, Fred, George y otros dos niños de los que todavía no sabía su nombre. Acababa de tomar un refrescante regaderazo, y salía del baño ya vestido con su nuevo uniforme y cargando su toalla húmeda en un brazo.

La primera noche de Harry en Hogwarts como estudiante no había sido muy tranquila que digamos. Le había tomado años poder conciliar el sueño, y una vez que lo había logrado, solo habían sido un par de horas antes de que amaneciera. Su tendencia a preocuparse lo había mantenido despierto. Le preocupaba la reacción de Draco y de su padre por la selección, él había sido seleccionado para Gryffindor. Estúpido Sombrero Seleccionador. ¿Por qué no lo podía haber puesto en Ravenclaw¡Hasta Hufflepuff por el amor de la Diosa! Hufflepuff hubiera sido mejor que Gryffindor; al menos era una casa más neutral.

Camino silenciosamente por el cuarto, Harry doblo su toalla cuidadosamente y la guardo en su baúl. Entonces se dirigió a su cama, quito todas las cobijas para poder sacudirlas y poder tender la cama. Fue después de unos minutos, cuando estaba estirando las cobijas, que un fuerte bostezo rompió el silencio del cuarto.

"¿Qué hora es?" Dijo uno de los gemelos, Fred por la dirección en la que la voz provenía, después del gran bostezo.

"Probablemente irán a dar las siete" Contesto Harry en un murmuro por respeto de los demás niños que aún dormían.

"Urgh, supongo que es mejor que me levante" Gruño Fred mientras pateaba las cobijas que lo envolvían y se sentaba en la cama. Harry no le prestó atención, concentrándose en terminar de tender su cama, hasta que la voz del pelirrojo lo volvió a interrumpir. "¿Qué estás haciendo?"

Harry se detuvo a la mitad de sacudir su almohada y miró al niño que le había hablado. "Tendiendo mi cama¿Qué parece que hago?"

"Bueno, sí, ya se eso." Contesto Fred con una divertida sonrisa. "Lo que quiero decir es ¿Por qué la tiendes tú? Ese es el trabajo de los elfos domésticos. Y aunque no hubiera elfos domésticos¿Por qué lo haces al estilo muggle? Tienes una varita.

"La fuerza de la costumbre, supongo." Dijo el moreno quedamente. "Los alumnos siempre hacían sus camas en mi antigua escuela."

"Oh si, Bill menciono algo de eso¿Una escuela elfica religiosa, no es así?"

"Si, El Colegio para jóvenes Havanistas San Gwenifwar"

"¿Te gustaba esta allí?" Pregunto el pelirrojo lleno de curiosidad.

"Si, era divertido. Todos los profesores eran muy amables, al igual que la mayoría de los estudiantes. Voy a continuar mis clases ¿Sabes?" Harry le dijo a su nuevo amigo, con una sonrisa, muy emocionado. "Todos los domingos por la tarde, el Sumo Sacerdote Sephiran va a venir a tutorarme en la oficina del Profesor Dumbledore."

Fred arrugo su nariz. "¿Trabajo extra? No es algo que yo haría, pero si te hace feliz." Volvió a bostezar y se levanto de su cama, dirigiéndose al baño. "¿Podrías hacerme un favor y despertar a George? Tenemos que bajar temprano a desayunar para alcanzar las cosas buenas"

"¿Tenemos?" Repitió Harry, algo sorprendido.

"Claro, George, tú y yo, a menos que ya tengas otros planes¿Los tienes?" Le pregunto, mirando por arriba de su hombro. Harry movió su cabeza negativamente. "Ahí lo tienes entonces". Le dijo Fred con una sonrisa antes de encerrarse en el baño. Harry observo hacia donde había desaparecido el pelirrojo con una pequeña sonrisa en el rostro antes de dirigirse hacia George para despertarlo.

"¿Qué clase tenemos primero?" Pregunto George mientras él y su gemelo caminaban a lado de Harry por el corredor.

"Transformaciones con la Profesora McGonagall." Harry leyó el horario que llevaba en sus manos.

"¿Cuándo es nuestra primera clase de pociones?" Inquirió el pelirrojo, acercándose más a Harry para tratar de leer el horario que Harry llevaba.

"Después de la comida" Suspiro Harry levemente mientras Fred golpeaba levemente a su hermano en el costado.

"No te preocupes, estoy seguro que tu papá no está enojado solo porque eres un Gryffindor" Le aseguró Fred, mientras se notaba que George apenas entendía porque lo había golpeado Fred.

"Si, de seguro no le importa tanto" Le aseguro George quien no había querido recordarle a su nuevo amigo la preocupación que tenía sobre su padre.

Harry sonrió levemente ante los esfuerzos que sus amigos hacían y trato de sonreírles, era una sonrisa forzada pero parecía convincente. "Yo no iría tan lejos, pero tal vez estén en lo correcto; espero que estén en lo correcto."

Los pelirrojos le correspondieron la sonrisa y Harry estaba seguro que había logrado tranquilizarlos. Desafortunadamente, su preocupación era una realidad. Harry estaba más que asustado por la opinión que su padre podría tener de él ahora, le preocupaba que el que él fuera un Gryffindor fuera mucho para su padre, estaba preocupado de que ya no lo quisiera. Y era lo mismo con respecto a Draco, el rubio había parecido estar más molesto con la selección.

Una estruendosa carcajada cautivo la atención de Harry quien se volteo para ver un pequeño grupo de Slytherins de primer año, que caminaba por el mismo corredor por el que Fred, George y él caminaban, solo unos metros atrás. Lo que atrapo por completo su atención fue la cabeza de brillante y rubio cabello que caminaba en el centro del grupo, cabellera que solo podía pertenecer a una persona; una persona con la que Harry sabía que tenía que hablar pese a que en esos momento hubiera preferido ir a tomar una amistosa taza de té con Voldemort.

"Los alcanzo en un minuto chicos" Les aseguro Harry a sus amigos antes de dirigirse a hablar con Draco.

Los gemelos tomaron un momento para voltear a ver qué era lo que había tomado la atención de Harry antes de que ambos asintieran en dirección de Harry. "Te vemos en un minuto" Corearon. Harry les dirigió una pequeña sonrisa antes de dirigirse hacia el grupo de Slytherins

Mientras el moreno se acercaba al pequeño grupo, ellos guardaban silencio y lo observaban con gélidas miradas con las que hacían evidente su desprecio. Harry disminuyo su paso y se detuvo a un metro de ellos, esforzándose por ignorar las miradas que recibía, se permitió concentrar su mirada en Draco quien lo miraba con el mismo desprecio, si acaso con menos intensidad.

"Puedo, este¿Puedo hablar un segundo contigo Draco?" Pregunto, algo temeroso, intimidado por todas las miradas

"Draco no quiere volver a hablar contigo, no después de lo que hiciste" La niña de color, que Harry reconocía como Bethany Zabini, dijo. Harry se estremeció al oír eso; no era de Draco dejar que otros hablaran por él…

"Los veré en el Gran Comedor" Dijo Draco de repente, sin quitar sus ojos de Harry.

"¿Qué? Pero Draco, él…" Bethany comenzó a protestar.

"Deje que los veo en el Gran Comedor" Repitió Draco, su tono más firme y lleno de mando, pero sus ojos aún no se desviaban del moreno que tenía enfrente. Ninguno de los Slytherins parecían muy felices de irse, pero tenían pocas opciones. Con una última mirada hacia donde Harry estaba, los niños pasaron al lado de Harry. Cando un pelirrojo paso a su lado empujo intencionadamente a Harry, intentando tirarlo. "Spari" Dijo Draco en un tono de advertencia. El niño no dijo nada en respuesta, solamente volvió a mirar a Harry mientras este se sobaba su adolorido hombro.

"Ehh, gracias" Dijo Harry tímidamente, permitiendo que la mano con la que sobaba su hombro cayera a su lado

Un momento de silencio reino mientras Harry trataba de encontrar palabras. El silencio fue roto cuando Draco dio un pequeño suspiro. "Mis amigos me esperan" Le recordó el rubio a Harry con un tono en su voz que Harry había oído antes pero nunca dirigido a él.

"Por favor no seas así" Murmuro Harry, desacostumbrado a tener ese tipo de confrontaciones con las personas a las que amaba. Podía sobrellevar a los bravucones, pero discutir con alguien a quien quería tanto era horrible, le partía el corazón. "No escogí no entrar en Slytherin para herirte"

"¡¿Qué hiciste qué?!" Pregunto Draco, en su voz sonaba el asombro y el horror que sentía. "Y yo aquí pensando que era un Gryffindor natural. Ahora sé que no estás en Slytherin porque no era suficientemente bueno para ti"

"Oh Draco¡Por el amor de la Diosa!" Chillo Harry, perdiendo su paciencia. ¡¿Quieres saber porque no quise estar en Slytherin? Por Voldemort. Voldemort era un Slytherin cuando estaba en Hogwarts." Hizo una breve pausa para calmarse y poder hablar racionalmente antes de decir algo que no quería y ocasionar una pelea más fuerte. "No creo que todos sean igual; estoy feliz de que lograse entrar en Slytherin justo como querías, pero yo no puedo hacerlo Draco. No puedo tener otro recuerdo constante de él, no puedo vivir en un lugar donde me pregunte constantemente si estoy durmiendo en el mismo cuarto, o si me siento en la misma silla que él… Sé que te decepcione, a ti y a mi padre y sin ninguna duda a tío Lucius, pero no puedo vivir con eso Draco, no soy lo suficientemente fuerte…"

Draco se mantuvo en silencio por varios segundos antes de lanzar un pequeño suspiro y acortar la distancia existente entre él y Harry, y poner sus brazos alrededor del moreno. "Siento haber sido tan estúpido, no sabía que te sentías así" El rubio se separo un poco, pero sin soltar al pequeño moreno, y le dirigió una pequeña sonrisa "Aunque ¿Por qué no podías ser un Ravenclaw?"

Harry lanzo una pequeña carcajada antes de que su sonrisa se disolviera y la preocupación regresara. "Mi padre parecía estar muy molesto"

"Solo está algo incomodo, eso es todo. Tan pronto como le expliques tus razones va a estar agradecido de que no terminaras en Slytherin. El no querría que estuvieras en un lugar que te hiciera sentir incomodo, y tampoco yo. Va a ser algo difícil pasar tiempo juntos ahora pero ya pensaremos en algo ¿No es así?" Draco le sonrió

"Sip" Asintió Harry con una leve sonrisa

"Vamos entonces, será mejor que entremos en el Gran Comedor y desayunemos algo antes de que las clases empiecen" Instruyo Draco, soltando al moreno para solo tomarlo de la mano. "Tal vez algún día puedas acompañarme en la mesa de Slytherin o, quizás yo me esfuerce y me siente contigo y el resto de los Gryffindors"

"No te esfuerces tanto" Dijo Harry alegremente, mientras se recargaba un poco contra el cuerpo de su mejor amigo, inmensamente aliviado por haber aclarado las cosas. Ojala las cosas fueran así de simples con su padre.

5 de Septiembre de 1989. Mediodía

Harry respiro hondo para tratar de calmar sus nervios al tiempo que llegaba a la puerta del salón de su padre. Era la hora de la comida y el pequeño moreno estaba decidido, hablaría con Severus antes de su primera clase de Pociones, la cual empezaría en menos de una hora. Su padre no había aparecido en el Gran Comedor para comer y, cuando pregunto por él, se entero que su padre ya había asignado el primer castigo del año. Con esa información dejo de preguntarse si su padre estaría enfadado o no; él siempre había tenido una extraña satisfacción sádica en asignar detenciones a los estudiantes que no le agradaban pero claro que aún estaba la posibilidad de que el estudiante hubiera estado haciendo algo muy estúpido y su padre realmente estuviera fastidiado.

Retomando su compostura, Harry golpeo la puerta del salón tres veces y espero educadamente, aplacando nerviosamente con su mano su revuelto cabello, el cual conforme a la tradición Havanista no se había vuelto a cortar desde que lo nombraron Sacerdote, así que era un completo desastre ya que no era lo suficientemente largo para amarrarlo y no era lo suficientemente corto para arreglarlo.

"Adelante" se oyó la profunda voz de su padre desde el otro lado de la puerta. Harry titubeo por un momento antes de obedecer la orden, tomando la rustica perilla le dio vuelta y empujo cuidadosamente la pesada puerta de roble.

Dentro del salón, se encontró con la imagen de un estudiante, un Gryffindor, que por su apariencia parecía ser de tercero o cuarto año, de rodillas fregando el piso de piedra con un pequeño cepillo y utilizando unos guantes negros. Junto al niño se encontraba una cubeta con una solución azul. Levantando la mirada Harry se encontró con la imagen de su padre en su escritorio; después de terminar de escribir lo que estuviera haciendo su padre levanto la mirada para fijarla en él. La expresión del hombre era imposible de leer y el niño trago saliva nerviosamente.

"Si es un mal momento puedo regresar luego…" Dijo tímidamente, sin despegarse de la puerta que estaba tras de él.

"No digas tonterías, estas aquí ahora, será mejor que entres y digas lo que planeas decirme" Respondió Snape cortantemente, mientras se levantaba de su asiento y se dirigía a la pared de su izquierda, donde se encontraba la puerta a su cuarto. "Hablaremos en mis aposentos." Le dijo a su hijo en forma de orden para que caminara hacia él. Harry entro completamente al salón al oír aquello, separándose por fin de la puerta para dirigirse hacia su padre. "Haryon ten cuidado cuando pases cerca del Sr. Wood; está utilizando una poción muy corrosiva y tú no estás lo suficientemente protegido"

Está bien, su padre no quería verlo herido; eso era un buen signo. Aún le importaba. Obedeciendo lo que le habían dicho, Harry pasó con cuidado junto a Wood antes de apresurarse a llegar con su padre. Al llegar hasta donde se encontraba el hombre, esté abrió la puerta y la mantuvo abierta para que el niño entrara mientras posaba su mano en el hombro del pequeño.

"Para cuando regrese espero que haya terminado Sr. Wood" Le dijo Severus al niño que seguía en el salón antes de seguir a Harry y cerrar la puerta tras ellos. Harry se volteo para ver al hombre que aún seguía estoico junto a la puerta. "Así que ¿A qué debo el honor de que mi hijo haya venido a visitarme en su primera comida en Hogwarts como estudiante? Esperaba que solo quisieras pasar tu tiempo libre con tus nuevos amigos"

"Yo-yo solo quería saber cómo te iba en tu primer día…" Le dijo Harry nerviosamente, inseguro.

"¿…Y?" Presiono Severus, sintiendo que el niño tenía más que decir

"Y…me preguntaba si…si estabas molesto por la casa para la que fui seleccionado." Respondió el niño, haciendo que no sonara como pregunta, sino como una declaración. Como si fuera la pregunta que quería decir pero sin animarse a formularla, sin saber si estaba permitido formularla.

"Bueno, debo admitir que estaría mintiendo si te dijera que estoy encantado con la idea de que seas un Gryffindor" Su padre suspiro, alejándose de la puerta para dirigirse al sofá de tres piezas que se encontraba frente a la chimenea y le hizo señas a Harry para que se sentara junto a él. "Y debo admitir que estoy algo decepcionado de que no estés en Slytherin." Admitió Severus, mirando intensamente a su hijo.

"Lo lamento" Respondió Harry quedamente, sus ojos mirando había el suelo. Decepcionaba a todo el mundo; debió de haber dejado que el sombrero lo pusiera en Slytherin como él quería.

Los dedos de su padre lo tomaron de pronto por la barbilla, obligándolo a levantar la vista, obligándolo a mirarlo a los ojos. "Sin embargo, debo admitir que estoy algo aliviado de que no te asignaran a mi casa"

"¿De verdad?"

"De verdad. Tú no eres un Slytherin mi pequeño príncipe y no hubieras sido feliz allí, pese a que nos tendrías a Draco y a mí a tu lado. Probablemente es lo mejor que no terminaras en Slytherin, aunque…" se dibujo una pequeña sonrisa en el rostro del ecuánime hombre "solo Merlín sabe porque no podías haber sido un Ravenclaw."

"Pudo haber sido peor" Dijo rápidamente Harry, con una gran sonrisa iluminando su rostro. "Pude haber terminado en Hufflepuff"

Ese comentario hizo que saliera una carcajada de su padre antes de que el hombre lo apretara contra su lado, con un brazo sobre sus hombros. "Muy cierto" Rió nuevamente antes de darle Harry un apretón y frotar el brazo donde descansaba su mano.

Harry sonrió, irradiando alegría al mirar a su padre. Todo estaba bien otra vez.