CAPITULO 10 – El Baile De San Valentín
Parte Dos
Las puertas del Gran Salón estaban abiertas. Los alumnos ya se encontraban dentro, bailando. Pansy, pensó que sus amigas estaban seguramente perdidas unas de otras entre toda esa gente, bailando y disfrutando junto a sus parejas. Draco la miró y con un gesto, le pidió su mano. Pansy la estrechó y él la tomo suavemente y juntos entraron al Gran Salón. Una vez dentro, Pansy observó encantada a su alrededor. El Salón estaba decoradísimo. En las largas mesas yacía un gran banquete con todo tipo de bombones y dulces con forma de corazón. En el medio del Salón una bola de boliche con forma de cupido giraba y proyectaba luces de colores por todas partes. Había globos rojos y blancos con forma de corazón por las paredes y el suelo estaba cubierto con pétalos de rosa que caían del techo mágico. Los alumnos bailaban al compás de la música de las brujas de Macbeth. El Salón lucía precioso. Muy romántico. Draco la observó y luego le dijo:
Parkinson...–
Mejor dime Pansy. – Lo interrumpió sonriente la preciosa Slytherin.
Muy bien, Pansy. ¿Quieres bailar? – Exclamó el rubio divertido dedicándole una de esas sonrisas que volvía loca a cualquier chica (En este caso, a Pansy Parkinson.)
¡Oh, Caro! Me gustaría mucho, Draco. ¡Oh, perdón! Mejor dicho Malfoy.
Déjalo así. "Draco" esta bien. – Exclamó y tomando su brazo, la sacó a bailar. Bailaron y bailaron todo tipo de música. Estaban muy divertidos, entre risas, cervezas de manteca, jugo de calabaza y deliciosos dulces con forma de corazón. Pansy nunca pensó que aquella noche se divertiría tanto con Draco Malfoy. Ahora, que lo veía así, tan divertido, más se enamoraba y no quería, por nada del mundo, separarse de él aquella noche. Para ella no era tan solo una noche como cualquier otra, era sin dudas la mejor de toda su vida. Justo en ese instante, la música cambia su ritmo, para tornarse lenta y romántica. La voz del rubio interrumpe sus pensamientos.
Pansy, bailemos este lento. – Exclamó Draco mirándola con aquellos ojitos grises que la derretían.
De acuerdo. – Exclamó Pansy sonriéndole.
Y así Draco tomó suavemente su cintura. Pansy rodeó el cuello del rubio con sus brazos y bailaron lentamente, muy juntitos uno del otro. Pansy, enseguida se perdió en aquel par de preciosos ojos grises, que hasta hace un rato eran algo fríos, pero dejaron de serlo, para tornarse cálidos y tiernos. Se sentía muy segura en sus brazos. Pensó que este sería un buen momento para declararle su amor.
Draco...
¿Qué sucede, Pansy? – Exclamó Malfoy algo sorprendido.
Tengo... Tengo que decirte algo.
Pero ¿Ahora?
Si, Draco. – Dijo Pansy suavemente.
De... De acuerdo. Dime. – Exclamó Draco observándola, atento. Pansy miró para ambos lados. Todos alrededor bailaban abrazados, perdidos cada uno en su mundo. Luego lo miró otra vez y comenzó:
Draco... Yo. – Hubo una pausa. Luego continuó. – Yo... Estoy enamorada de ti, Draco. Yo se que todo lo que sucedió durante nuestra tarea de prefectos, era tan solo un juego para ti. Para mí también lo fue al principio. Pero... Pero luego me empezaron a pasar cosas contigo. Traté de mentirme. De hacerme creer que por ti no sentía absolutamente nada. Pero fue imposible. Era mas que obvio que estaba comenzando a enamorarme. – Draco abrió la boca para exclamar algo pero Pansy lo impidió posando un dedo en sus labios.
Ssshh... No hables. No digas nada, no hace falta. No espero respuesta alguna. Sólo déjame vivir, sentir este momento junto a ti. Con eso me basta. Quiero poder sentirte cerca esta noche. Disfrutar este momento que para mi, es sin dudas, el más hermoso de mi vida. – Y apoyando su cabeza en el pecho de Draco, cerró lentamente sus ojos, para luego de unos segundos, exclamar:
Te amo, Draco. Te amo con locura...
