CAPITULO 10
CON LA MISMA MONEDA
Snake despertó a los diez minutos de haber quedado dormido con Eva; la miró, ella descansaba plácidamente sobre su pecho. Levantó su cabeza con delicadeza para no despertarla y la acomodó sobre la almohada; después se paró, recogió su ropa del suelo, se vistió. Caminó sin hacer ruido hasta la entrada de la habitación, fue a la sala; tomó su maleta y la colgó en su hombro derecho. Al momento que iba a abrir la puerta e irse, ella habló.
– ¿Ya te vas? –preguntó en tono triste; él volteó y la miró. Solo llevaba una sábana blanca cubriendo su cuerpo; una lágrima aún caía por su mejilla, la cual se apresuró en secarla con la sábana. – ¿Por qué? … ¿Por qué te vas? … ¿A qué venías? … Solo…–se recostó de lado en la pared del pasadizo– ¿A hacerme el amor? … y ahora que ya lo hiciste… ¿Te vas? –Sus ojos brillaban por las lágrimas que amenazaban con caer. Tragó y cerró los ojos con fuerza– ¿Sabes?… me siento… usada… y sí… suena irónico… seguramente así te sentiste tú… cuando te dejé aquel día… y… y… se siente horrible… –ya no pudo contener más las lágrimas y cubrió su rostro con ambas manos. Él dejó caer la maleta y se acercó a ella. –No… por favor… no lo hagas… no te acerques… no me hagas más daño… no ahora… no lo soportaría… por favor… no… –su voz se quebraba cada vez que hablaba, él se detuvo a medio metro de distancia.
–Ahora ya sabes cómo me sentí cuando desperté y no te encontré. –contestó bajo y serio.
–Y… solo… viniste a eso… solo… a eso… a mostrarme… tu dolor… –se acercó a él y le dio pequeños golpes en el pecho. – yo te amo… y tú me haces esto.
– ¿Me amas? –la tomó de las muñecas para que se detuviera. – cuando alguien ama no hace esto… y no me refiero al hecho de que me dejaste… hablo de acostarte con él primer imbécil que se cruza por tu camino. –Eva levantó el rostro para mirarlo y le plantó dos cachetadas fuertes y sonoras, una de ida y otra de vuelta.
– ¿A quién te refieres? –dijo Eva aún llorando, pero con un atisbo de ira.
–Al pobre idiota de afuera, al que hace un momento le pusiste los cuernos… no me mientas y vengas a decirme que no ha pasado nada entre ustedes.
– ¡Él es solo un amigo! ¡Nada más!
–Te pedí que no me mientas… –dijo ofuscado. –Ah ya sé… lo usaste para poder escapar… porque me quedó muy claro como consigues las cosas cuando estuvimos en la misión. –Irónicamente. Contuvo las ganas de golpearlo nuevamente porque en parte tenía razón – ¿Lo has besado? –ella bajo la cabeza y asintió. –Nada ¿no? … ¿Han hecho el amor?
–No –contestó rápidamente
–Discúlpame… hice la pregunta equivocada… porque según tus palabras… solo has hecho el amor conmigo… ¿o me equivoco? –ella negó con la cabeza. – ¿Han tenido sexo? –no respondió, él apretó tanto los puños que sus nudillos se tornaron blancos.
–Y si hubiera pasado algo con él ¿¡Qué!? … no soy la única que miente aquí –levantó el rostro para observarlo.
– ¿De qué hablas? –la miró confundido.
– ¿Tú crees que no he notado la alianza que traes puesta? ¿A quién le eres infiel? ¿uh? –revisó su mano y notó que todavía tenía puesto el anillo. – ¡Respóndeme! –Snake camino hasta donde había tirado su maleta, la recogió y la colocó sobre un sofá; abrió para buscar la caja de terciopelo junto con su documento y el de ella. Al encontrarlos, camino hasta ella y se los entregó. – ¿Por qué me das esto? –ella miró el documento de identidad de Snake. –Estado civil… casado –su rostro reflejaba dolor. – ¿Cuándo pensabas decirlo? –cayó una lágrima, sacudió la cabeza y presionó los parpados para calmarse; vio el otro donde había una foto de ella– ¿Qué significa esto?... Snake… necesito respuestas… Por favor.
–Ese es uno de los documentos que usaría para hacerte entrar a América. –se acercó y levanto la tapa de la caja de terciopelo que estaba en la mano de ella. Sus ojos se abrieron en asombro; ahí estaba la pareja de la alianza de Snake. –junto con esto.
– ¿Este debo usarlo yo? – él afirmó. Sacó el anillo y dejó los documentos y la caja en la maleta. Tomó una mano de Snake y le entregó la alianza. – ¿Todavía quieres que la use? –él la miró a los ojos, miles de preguntas pasaban por su cabeza; ¿Se estaba precipitando demasiado? Nada de esto estaba en sus planes. Primero quería "arreglar" las cosas con Eva conversando, proponerle fundar los Patriots su excusa para que radique en América, pero la carne es débil y toda ella era la tentación encarnada, el fruto prohibido que anhelaba comer y que devoró cuando le fue ofrecido sin siquiera pensarlo dos veces. No quería otra cosa más en ese momento; arriesgaría el todo o nada.
–Si es que aceptas venir conmigo a América–contestó. Ella extendió su mano izquierda. Él tomó su mano y le colocó el anillo en el anular. Ella sonrió y dejó que las lágrimas bañaran su rostro. Tantas veces soñó con pasar el resto de su vida con el hombre que amara, desde muy pequeña se imaginó entrando hacia el altar mientras sonaba la marcha nupcial y a lo lejos el hombre al que le entregaría su vida, en ese entonces sin rostro. Ya había abandonado ese sueño desde que fue tomada por los filósofos y solo dedicaba sus pensamientos a cumplir de manera impecable sus misiones, pero conoció al hombre que la haría desear poder cumplir ese sueño ya olvidado, ese hombre que la hizo dudar al momento de partir para culminar la misión, de olvidar todas las responsabilidades encomendadas y permanecer junto a él. El hombre de sus sueños se volvió él y la primera vez que se le presentó así fue después de la tortura que vivió él, y ella presenció.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sus labios se hallaron unidos, correspondió al beso plenamente. La agarró de la cintura y ella rodeó con los brazos su cuello. Tan perdida en este acto que olvidó que solo llevaba puesta la sábana; esta se deslizo por su cuerpo exponiendo su torso; no cayó por completo ya que Snake al tomarla por la cintura también sostenía la sábana. Nathan abrió la puerta de golpe, provocando que la pareja detenga el beso para ver lo que ocurría.
Snake noto que Eva estaba descubierta por delante, por lo que la pegó a su cuerpo para así cubrirla. Ella abrazó el torso de Snake presionando sus pechos, cubriendo lo más posible de ellos. Giró la cabeza y se encontró con el rostro de Nathan que la fulminaba con la mirada y una señora Tuyen sorprendida con leves tonos rojos en sus mejillas.
–Mmm… yo… bueno… hummm…–Eva no hallaba palabras coherentes en su cabeza, su rostro enrojeció.
–Iré a tomar una ducha –dijo Nathan a la señora Tuyen. Volvió los ojos a los de Eva. –Puedes acompañarme si quieres. –los ojos de Eva se abrieron como platos ¿Qué está diciendo este idiota? Pensó ella. Snake bajó una mano para tomar un extremo de la sábana. Cubrió el torso de ella y la soltó. Caminó hasta Nathan y sin darle oportunidad a reaccionar lo golpeó tan fuerte como pudo en la cara.
Este fue lanzado a tres metros de distancia de donde se encontraba cayendo sobre su espalda. Eva corrió hacia Snake posicionándose frente a él y colocó una mano sobre su pecho.
–Para… por favor –suplicó.
– ¿No escuchaste lo que dijo? –la tomó por los hombros para apartarla.
–Si… si lo escuché… pero detente… yo lo resuelvo –la soltó, apretó los puños, caminó hacia la sala y se sentó en un sofá.
Se arrodilló a su lado, inspeccionando su rostro; su nariz sangraba mucho y la tenía al parecer rota, había que enderezarla, su ceja tenía un corte, su pómulo y ojo comenzaron a hincharse y tomar colores verde, rojo, morado. Tocó su nariz intentando sentir los huesos y cartílagos, esto hizo gruñir a Nathan de dolor.
–Aguanta… –apenas terminó la frase enderezo la nariz. Este pegó un grito corto pero fuerte. Continuo examinando su rostro, tocando y levantando sus parpados, su ojo no tenía daños.
–Déjame… –apartó su mano.
– ¿Qué te pasa? Estoy tratando de ayudarte.
–Me ayudarías haciendo que ese tipo se vaya y nos deje en paz. –se reincorporó y levantó apoyando una mano en la pared. Estaba mareado y aturdido por el golpe. – O ¿te estas acercando para aceptar mi oferta? –ella ignoró sus palabras.
–Entra a la habitación, que necesito hablar contigo. –moviéndose al umbral de la puerta. Un recuerdo del contexto en que uso las palabras "necesito hablar" pasó por la mente de Nathan, haciendo que su rostro expresara furia, pero al momento después cambio a una sonrisa de lado.
– ¿"Necesitas hablar" conmigo, como con ese? Porque te aseguro que conmigo será mucho mejor. –inmediatamente una mano fue a golpear el lado sano de su rostro.
–Deja de decir estupideces y entra a la habitación. –entró y él la siguió callado acariciando el lugar del último golpe recibido.
