Capítulo 10: Dejémonos llevar por la música

Los músicos subieron al escenario y saludaron a los clientes, la pista de baile se iluminó con luces coloridas y el cantante empezó a cantar al son de la banda, era una canción de ritmo latino y la gente no dudo en salir a bailar con sus parejas. Junpei invitó a Akane y Alice obligó a Light tirándole del brazo, dejaron a Clover y a Aoi solos. Estaban incómodos, el Kurashiki miraban a la gente y la Field movía con la pajita los cubos de hielo del vaso, ambos buscaban las palabras para entablar una conversación y arreglar los malentendidos, finalmente fue el albino quien decidió romper el silencio.

—Clover, siento si te incomodé antes por lo que te dije, no era mi intención. —De nuevo Alice tenía razón, se le veía abatido, efectivamente no fue nada fácil para él confesarle lo que pensaba de ella.

—No me incomodaste, es sólo que me sorprendiste. La que se tiene que disculpar soy yo que me fui sin decir nada dejándote como un mentiroso.

—Entonces estamos en paz. —Le dijo con una sonrisa tranquilizadora. —Y bien, ¿crees que te mentí?

—Sé que has sido sincero conmigo todo este tiempo, pero…

—Algo me dice que un chico consiguió quitarte toda tu seguridad y hundir tu autoestima, ¿me equivoco? —La pelirosa le miró sorprendida porque dio en el clavo.

—Me dijo que era fea, que no tenía un cuerpo bonito, que ya no sentía placer al hacerlo conmigo y por eso se buscó a otra. Después de todo lo que hice por él cuando todo el mundo le dio la espalda, ¿cómo pude ser tan idiota de no darme cuenta como era de verdad? —Se cuestionó con rabia y con las lágrimas a punto de brotar de sus ojos.

—El amor nos ciega, por más que nos avisen los demás estamos completamente ciegos idealizando a esa persona, también es traicionero porque al entregarnos al cien por cien, la jugada puede salir bien o mal.

—Tienes razón, el amor puede llegar a ser un asco o algo maravilloso, es muy fácil decir que hay que mantener la mente fría pero la realidad es más complicada.

—En ese caso lo mejor es aprender de los errores y pasar página, mi ex me dijo que parecía un viejo aburrido, que no era atento con ella y que le dedicaba más tiempo a mi hermana que a ella. La verdad es que le daba todo lo que pedía, siempre me aseguraba de que se sintiera bien y siempre estaba a su lado en lo bueno y en lo malo, pero aun así me lo desagradeció.

—¿Cómo lo hiciste? Me refiero a que se te ve muy seguro de ti mismo.

—El truco está en tener la conciencia tranquila, hice todo lo que pude por ella, si no supo apreciarlo allá ella, y también es importante conocerse bien uno mismo, valorar tus cualidades y arreglar los defectos que te molesten a ti, no a los demás. —La Field reflexionó ante sus palabras, ella lo dio todo en su relación y nunca hizo nada que le perjudicara a su ex, antes de conocerle se conocía bastante bien y utilizo todo lo que tenía para que todo fuera perfecto en la medida de lo posible.

—Tienes razón, fue un desagradecido que no supo apreciar lo que tenía y no me valoró, él ya me tiene más que olvidada, así que tengo que hacer lo mismo. —El albino sabía que aquella chica que tenía delante de sus ojos tenía el gran potencial de hacerle sentir vivo e ilusionado de nuevo, estaba viendo a la verdadera Clover y le fascinaba verla tan decidida y fuerte. Por supuesto tenía miedo de su rechazo, pero estaba dispuesto a poner las cartas sobre la mesa para conquistarla.

—Por cierto, aún no has respondido a mi pregunta. —Le comentó con una media sonrisa y con una mirada felina.

—Claro que te he respondido. —La pelirosa se veía con fuerzas de seguir el consejo de Alice de no perder la oportunidad de estar con un chico como Aoi, no estaba convencida del todo si la iba a rechazar o no, pero estaba dispuesta a sacar toda la artillería empezando con su lado de niña inocente que aprecia divertirle al Kurashiki.

—Pues aclarado todo, ¿vamos a bailar?

—Estamos tardando.

Los dos se levantaron para ir a la pista, estaban a pocos centímetros el uno del otro y se miraban a los ojos sonrientes, la agarró de la cintura trayéndola más cerca de él, ella puso sus manos sobre sus hombros y se movían al ritmo latino de la música. Estaban perfectamente sincronizados, las demás parejas los miraban asombrados siendo sus amigos los más sorprendidos. A Akane le brillaban los ojos de emoción de ver sonreír de nuevo a su hermano y alucinada de lo bien que bailaba, por otra parte, Alice se alegraba de ver a su amiga con mucha más alegría y energía, como solía ser. Ambas chicas compartieron una mirada de complicidad satisfechas con los resultados que estaban viendo, Junpei estaba hipnotizado ante el sensual show que estaban ofreciendo con el roce de sus cuerpos y sus movimientos en perfecta armonía con la música, por otra parte, el pobre Light no se estaba enterado de nada reclamando la atención de su novia para que le explicara lo que sucedía.

Al cabo de un buen rato, la música cambio a un ritmo más lento y con un sonido más romántico, todos los chicos agarraron a su pareja con la mano derecha en su cintura y la izquierda sosteniendo su mano, la mano izquierda de ellas se apoyaba sobre sus hombros y balanceaban suavemente sus cuerpos de un lado a otro. Algunos se miraban ruborizados a los ojos, como era el caso de la Kurashiki con su novio que en algunos momentos se daban un pequeño beso en los labios, Alice y su amiga descansaron su cabeza sobre el torso de ellos, la mulata podía sentir como el corazón de su chico iba a toda velocidad, en cambio entre el alvino y la pelirosa reinó la calma después de tanto baile.

Al terminar la canción, los clientes aplaudieron al cantante y a su banda y con una leve reverencia agradecieron la visita de todos, los camareros recogían las mesas para cerrar ya el local. Volvieron al hotel en el último bus, estaban cansados y somnolientos así que apenas hablaron en el trayecto. Al llegar se despidieron entre ellos y cada pareja se fue a su habitación arrastrando los pies, Clover nada más llegar se sentó en su cama para quitarse los zapatos y Aoi la imitó.

—Estoy hecha polvo. —Suspiró la pelirosa.

—Lo mismo digo, en mi vida había bailado tanto.

—Me has sorprendido, no imaginé que fueras tan buen bailarín.

—Eso es porque he tenido una buena pareja de baile.

—Deberíamos repetirlo, el sitio era genial. —Dijo riendo.

—Por mí bien y seguro que el resto no se niegan.

—¿Te importa si me ducho primero?

—No, ves. —Se tumbó de espaldas sobre la cama para descansar, casi se estaba quedando dormido, pero el ruido de la puerta del baño le hizo incorporarse quedando maravillado con aquella hermosa chica llevando un short azul celeste que dejaba por completo al descubierto sus piernas y una camiseta de tirantes blanca que marcaba la curva de su cintura, su pijama le quedaba mucho mejor que la camiseta holgada de su hermano que llevo la noche anterior, pero aun así le daba un toque de inocencia.

—¿Pasa algo? —Le preguntó desconcertada.

—No, nada. —Agarró su pijama y se fue al baño, Clover se fue a sentar en el borde de la cama que estaba más cercano a la mesita de noche para revisar el móvil y ponerlo a cargar, mientras hacía el recorrido, el alvino se giró para observarla quedando hipnotizado con el movimiento de sus caderas al andar. El chico se refrescó la cara con agua bien fría para despejar su calenturienta imaginación y luego puso el agua caliente para relajar el cuerpo. No tardó mucho en salir, hizo lo mismo que ella, se sentó en el borde de la cama para poner su móvil a cargar.

—¿Quieres ver la tele? —Le pregunto la Field.

—No, voy a dormirme ya. ¿Tú la vas a ver? —Ella apagó el móvil y lo dejo encima de la mesita.

—No, también me voy a dormir.

—Por cierto, gracias. —Le dijo sonriendo.

—¿Por qué?

—Por la charla, el baile y por todo lo que has hecho por mí durante el viaje.

—No tiene importancia, me alegra saber que te he podido ayudar en algo. —Ella se puso en pie para acercarse a él, apoyo ambas manos sobre sus hombros y le dio un beso en la mejilla.

—Buenas noches. —Dijo sonriendo y ruborizada, el Kurashiki se quedo perplejo, pero le dio tiempo a reaccionar agarrándola con ambas manos de la cintura, se miraron con intensidad a los ojos, él tenía ganas de besarla y dormir juntos abrazados y ella también tenía ese mismo deseo. Inconscientemente, sus rostros se aproximaron y sus labios estaban a escaso milímetros de fusionarse, pero el sonido de un móvil arruinó el ambiente.

—Ese ha sido tu móvil, ¿no? —Preguntó ella en voz baja.

—Sí… —Maldijo apretando los labios.

—¿Estás bien?

—Sí tranquila, buenas noches. —La suelta y se tumba en su cama de espaldas a ella reprendiéndose así mismo por sus sucios pensamientos. Clover se fue a su cama sorprendida por la situación, apagó la luz de la lámpara y rápidamente se quedó dormida.

A la mañana siguiente Aoi fue quien se levanto primero, echo un rápido vistazo a su compañera para comprobar que seguía dormida y se fue al baño a refrescarse la cara todavía reprendiéndose porque anoche no iba dudar en dejar rienda suelta a todas sus fantasías sin pensar en las consecuencias, por suerte pudo contenerse a duras penas.

La pelirosa no tardó mucho en despertarse, se levantó y buscó ropa para cambiarse, el Kurashiki salió del baño, la observan mientras buscaba en la maleta mientras tarareaba la canción de anoche. Miró detalladamente todo su cuerpo imaginándosela con el bikini puesto, como por la parte de la braguita se podía ver sus nalgas y esa parte de arriba que desató dejando su espalda desnuda, como ella gemía cuando la masajeaba, después a su mente vino el baile de anoche, fue la primera vez que la tenía tan cerca. Su imaginación siguió volando, esa chica le estaba volviendo loco y le estaba llevando al límite, la mirada de ella le hizo volver a la realidad, pero verla con aquellos shorts, la camiseta de tirantes que se acoplaba perfectamente a su cintura y esa cara angelical con el pelo revuelto y sus grandes ojos turquesa.

—Buenos días, Aoi. —Le saludo perpleja.

—Buenos días. —Las palabras salieron forzadas y evitaba el contacto visual.

—¿Estás bien? Estás pálido.

—Sí tranquila debe ser que no he dormido bien, me voy yendo primero.

—Vale, si necesitas algo no dudes en decírmelo.

—Mejor no sepas lo que necesito de ti. —Pensó y salió rápidamente del cuarto.

—¿Qué le pasa? —De repente todo lo de la anterior noche vino a su cabeza en forma de imágenes y se percató de algo. —Anoche le bese, bueno fue un simple beso en la mejilla como agradecimiento, luego él me agarró y casi nos besamos…en la boca. —Boquiabierta sujetaba con su mano su frente. —La fastidié, ayer le incomodé y ahora me está evitando, genial Clover, después de que anoche se aclaró todo, pero él tiene la culpa con esas sonrisitas seductoras y esa mirada penetrante que lo hace tan irresistible. Si no hubiera sonado el móvil, probablemente él y yo…Ahora si que mi oportunidad se esfumó. —Se sentó en el borde de la cama culpándose, tras unos instantes de reflexión, alzó la cabeza y respiró hondo, lo único que le quedaba era sacar el as de la manga, es decir, sincerarse con Aoi y echarlo todo a suertes. Se cambió de ropa, agarró su bolso y salió de la habitación dispuesta y decidida a afrontar cualquier obstáculo.