Hola a todas. Para empezar pido mil disculpas por la tardanza, he estado muy ocupada y apenas tenía tiempo para poder escribir, así como que mi otra historia tenía que dedicarle un poco más de tiempo por ser su final. Nuevo capítulo de esta historia. Espero que les guste.

Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.


CAPÍTULO 10

Bella POV

Iba a comenzar a hablarle a Esme cuando empezamos a escuchar unos gritos y unos rugidos provenientes del interior del palacio. ¿Qué demonios era eso?

-No puede ser…-Dijo Esme. Enseguida se levantó y su rostro mostraba preocupación.

-¿Qué ocurre Esme? ¿Qué está pasando?- Dije al mismo tiempo que me levantaba del suelo y me acercaba a ella.

-¡Están atacando el castillo ama! Tengo que protegerlas a ti y a Esme.-Chilló Fafnir y comenzó a agrandar aún más su tamaño.

Las puertas de cristal que daban al interior del palacio se rompieron en mil pedazos a causa de tres enormes bestias que parecían lobos. Ellos se dirigían hacia nosotros con la clara intención de atacarnos. Fafnir fue a su encuentro al igual que Naasir. El lobo restante se lanzó hacia Esme y yo. Estaba aterrada, esto era una auténtica locura. ¿Quiénes eran estos seres? ¿Y por qué invadían nuestro hogar?

Inmediatamente, Fafnir y Naasir tomaron posiciones delante de nosotras, para protegernos de estos intrusos. Miré a Esme, su rostro reflejaba preocupación y un ligero temblor de miedo se prodigaba por su cuerpo. Esto no pintaba bien, si ella estaba aterrada por la visita de estos seres… Yo debería preocuparme el doble que ella, por tanto. Soy una neófita, apenas sé defenderme y escasamente tengo conocimiento de este nuevo mundo. Las enormes bestias comenzaron a avanzar lentamente hacia nosotros una vez que hubieron fijados sus miradas en nosotros; dejándome completamente paralizada.

Eran lobos gigantescos, como el triple del tamaño de un lobo normal y común; en su ojo derecho tenían como la huella roja de una mano, era una especie de marca, ¿quizás indicando de dónde pertenecían? El más grande de ellos, era un lobo completamente negro, el cual marcaba el paso desde su posición central. Las otras dos bestias eran un poco más pequeñas en comparación con él: uno tenía el pelaje gris amarillento mientras que el tercero poseía un pelaje rojizo. Ambos respaldaban al lobo grande a cada lado. Eran intimidantes y la visión de sus fauces abiertas dejando ver sus colmillos afilados no hacía más que revolverme el estómago. Fafnir y Naasir dieron un paso al frente al mismo tiempo que Esme me tomaba de la mano y tiraba de mí hacia atrás.

-Amita Bella, Esme. Tienen que irse. No es seguro que estén aquí.-La voz de Fafnir sonaba más grave de lo normal, debido a su transformación en un gran dragón dorado.

-No os vamos a dejar aquí.-Le respondí en apenas un susurro, mi voz casi no era capaz de emerger de mi garganta. ¿Cómo se le ocurría semejante idea al pequeño dragón?

-Por supuesto que lo haréis ama, prometí al dios Jasper que cuidaría de usted y eso es lo que voy a hacer. Sabe defenderse un poco, pero aún le queda un largo camino para que yo la deje luchar contra lobos así como así. Mi prioridad es que ni Esme ni tú, amita, resulten heridas.-Giró su enorme cabeza para fijar sus saltones ojos en mí. Su mirada era implorante, suplicándome sin palabras que no le llevara la contraria.-Por favor, ama Bella.

Antes de que yo siquiera pudiera decir nada, el dragón dorado volvió su atención hacia los asaltantes. Naasir gruñó y Esme volvió a tirar de mí hacia atrás.

-Bella por favor, las cosas se van a poner feas. Tú eres nuestra prioridad número uno, Jasper jamás se perdonaría que te ocurriera algo por haberte dejado en malas manos. Por favor. Sé que es difícil para ti ceder en esto, tu personalidad no te deja ceder las responsabilidades a otros, pero confía en mí. Tanto Naasir como Fafnir, son muy capaces de luchar contra estos chuchos sin resultar heridos. Ten un poco de fe en sus cualidades.

-Yo la tengo Esme, pero no quiero que resulten heridos por mi culpa. Ellos no se lo merecen.-Dije con voz apagada. Toda la situación me estaba sobrepasando.

-Ellos son guerreros Bella, la lucha forma parte de su vida. Tienes que aceptar ese hecho, ellos necesitan que lo hagas.- Su mirada era implorante. Esme quería que intentara comprender que la violencia y la lucha era un constante en este nuevo mundo, no ya solo en Fafnir y Naasir, sino en todo lo que este nuevo universo suponía.

-Está bien. Yo… Haré lo que tú dices.-Cedí derrotadamente. No quería dejar a mis animales aquí. Ellos podrían resultar heridos o algo peor…

En cuanto hubimos dado un paso más hacia atrás, las gigantescas bestias se lanzaron sobre el dragón dorado y el Tigris. Toda su atención residía en ellos, en intentar causarles el máximo daño posible con sus afiladas fauces. Mis ojos se agrandaron ante lo que veían. Mi pequeño gato ahora gruñía y mordía sin ningún control a su atacante, causándoles graves heridas de las cuales comenzó a salir una considerable cantidad de sangre. Mientras tanto, Fafnir se encargaba de los otros dos lobos, dándoles certeros zarpazos con sus patas y unos duros golpes con su cola. Era un espectáculo digno de ver y admirar, a pesar de ser bastante intimidante ver a estos seres confrontarse delante de alguien.

Esme aprovechó estos instantes para tirar más fuertemente de mí y dirigirme hacia la entrada de un laberinto. Comenzamos a correr a toda prisa, usando la velocidad característica de nuestra especie. Ella sabía perfectamente por dónde debíamos tirar para no perdernos; por lo que supongo que ella fue la que diseñó este jardín enrevesado. A lo lejos puedo escuchar los rugidos que emergen de los lobos, el Tigris y mi dragón; haciéndome querer volver atrás para ayudar a estos dos últimos pero sé que Esme no me dejará volver. Maldición. Nosotras corremos con todas nuestras fuerzas, esquivando las paredes de arbustos ágilmente; Esme va dos pasos por delante de mí, haciendo de guía en el camino, mirando de vez en cuando atrás para ver si sigo tras su estela.

-¡Vamos Bella! Lo estás haciendo muy bien cariño. Queda poco para que podamos salir de aquí.

-¿Hacia dónde nos dirigimos?- Le pregunté intercaladamente con mi respiración.

-Vamos con Jasper, tenemos que avisarle de lo ocurrido en el palacio y hacerle ver que tú estás a salvo. Iremos hacia el campamento de guerra.

Antes de que ella pudiera continuar hablando, un escalofriante aullido resonó en el laberinto. Eso no presagiaba nada bueno. Uno de los lobos, o quizás todos, había dejado de luchar para seguir nuestro rastro y darnos caza.

-¿Esme?- Susurré intranquila.

-Sí, también lo escuché. Será mejor que aceleremos más. No te apartes de mí en ningún momento, por favor Bella.- El lobo volvió a aullar más cerca de nuestra posición provocando un escalofrío por mi columna vertebral.

Aumentamos el ritmo de nuestros pasos, llegando un tramo completamente recto, sin poder ver nada a los lados debido a lo alto que eran las paredes de vegetación. Tras unos instantes corriendo, por fin conseguí divisar a lo lejos la salida del laberinto. Era un alivio inmenso poder ver el final de este enmadejado.

Esme dejó que yo la alcanzase para así poder tomar mi mano con la de ella y salir al mismo tiempo del laberinto, tras correr unos cuantos metros de distancia de la salida el inmenso lobo con el pelaje rojizo salió por un lado de la puerta, creando un agujero en la pared de arbustos. Esme maldijo en voz baja cuando vio a la bestia pararse sobre sus cuatro patas y gruñir en nuestra dirección. Ella decidió detener nuestro caminar y enfrentar al lobo gigante.

-Bella, quiero que te mantengas detrás de mí en todo momento. Prometo que nada malo nos va a ocurrir.- Ella avanzó dando un paso en dirección al lobo, mientras este daba otro en su busca.

-¡Esme! No puedes enfrentarte a él.- Susurré asustada ante la posibilidad de que ella resultase herida.

Ella solamente giró su rostro y me sonrió en respuesta. Antes de que pudiera acercarme a ella, la tierra comenzó a vibrar, produciéndose una enorme brecha entre nosotras y la bestia. Ésta gruñó con malestar ante lo que Esme acababa de hacer. Había olvidado completamente que ambas teníamos poderes con los que podríamos luchar; mi mente todavía seguía pensando en mí como una simple humana. Algo que yo ya no sería nunca más.

Esme alzó las manos, provocando que las ramas de los árboles cercanos al lobo empezaran a crecer y se lanzasen a capturarlo en sus tallos. La bestia a pesar de ser grande, tenía una agilidad digna de admirar; ya que en cuanto vio el ataque de las ramas comenzó a esquivarlas con estimable destreza. Una tras otra, iba dejándolas atrás; avanzando hacia nuestras posiciones y provocando que mi nudo de nervios en el estómago se hiciera más notorio de lo que ya era.

-Esme…

-Mira bien Bella.

En mi vida me había esperado ver una cosa así. De repente, dos de los árboles que había en el bosque comenzaron a moverse, sacando sus raíces del suelo y tomando la forma de una persona gigante… Esto era demasiado, ¿cómo era Esme capaz de ello? ¿Cómo podía desarrollar sus poderes de esta forma tan extraordinaria? ¿Podría yo alguna vez conseguirlo?

Los gigantes comenzaron a caminar en dirección al lobo, el cual aceleró sus zancadas para escapar de ellos. Uno de los árboles justo cuando éste pasaba por su lado, le lanzó un duro golpe con sus ramas, como si fuera un puñetazo; provocando que el animal gimiera de dolor y trastabillase hacia el lado contrario. Esta debilidad fue utilizada en ventaja por el segundo gigante, el cual le propinó un puñetazo igual de potente que el de su compañero. La imagen no fue nada agradable, y me causó un poco de pena por el lobo… No me gustaba que se les hiciera daño a los animales, aunque si tengo que pensar de forma estratégica, él había venido tras nosotras para matarnos…

El lobo a duras penas se levantó y mordió con sus fauces la rama en forma de brazo del primer gigante que lo atacó, tirando de ella para desequilibrarlo. El guerrero de Esme, no fue capaz de soportar el ataque del lobo y terminó tendido e inerte en el suelo. Uno menos. Lobo uno, vampiras cero.

-Maldita sea.-Esme gruñó ante lo que acababa de pasar. Su enfado fue redirigido al único gigante que quedaba en pie, el cual volvió a lanzar otro golpe contra el lobo. Este giró para tratar de evitarlo aunque no lo suficientemente rápido como para esquivarlo, por lo que recibió el golpe en la parte final del lomo; causando que aullase por el dolor y cayera al suelo tras temblarle las patas. A pesar de ello, la bestia volvió a levantarse y sus ojos dorados se fijaron en mí. En ellos nada más que había absoluto enfado y determinación por acabar con nosotras.

En un ágil movimiento, avanzó hacia el frente, dejando atrás al soldado de Esme y saltando en el momento justo en el que llegó a la fosa que Esme había hecho minutos antes. Nosotras nos encontrábamos solo a unos dos metros de la franja, por lo que en cuanto aterrizase estaríamos a su disponibilidad. La idea me abrumó, me sobrepasó… Y antes de que me diera cuenta, un haz de luz azul salió de mí chocando de lleno contra el lobo y causándole que cayera en la profunda grieta.

Todo quedó en completo silencio en cuanto la bestia dejó de gruñir y el sonido de su caída junto con el crujir de varios de sus huesos; incluyendo creo, si mi sentido de la audición no me fallaba, todas sus patas. Mis manos temblaban, mi respiración era agitada y no era capaz de quitar la mirada de la franja… Asustada porque el lobo fuera capaz de sanarse y tratar de volver a atacarnos. Esme se giró para mirarme sorprendida ante lo que había sido capaz de hacer, ella vio mi estado de shock y se acercó a mí lo más lentamente posible para no asustarme más de lo que ya estaba.

-Bella, cariño… Ha sido fantástico.-Dijo en cuanto llegó a mi posición y me dio una caricia en la mejilla.-Has hecho muy bien, ¿cómo has conseguido controlar tu poder de una manera tan exacta? Ha sido increíble.

-Yo, yo… No lo sé. Simplemente emergió de mí. Yo no hice nada. Fue como… Creo que fue como un acto reflejo.

Esme iba a volver a hablar, pero un doloroso quejido llegó a nuestros oídos procedente de la fosa… El lobo había sobrevivido y eso aunque no era una buena noticia, no me causaba tristeza. Yo no quería que muriera, solo que nos dejara en paz para poder llegar al campamento de Jasper.

-El chucho sigue vivo, eso no está bien.-Dijo Esme, sacándome de mis pensamientos.

Ella se dirigió hacia el filo del acantilado y levantó una mano para empezar a mover las raíces de los árboles que sobresalían por las paredes de tierra de la franja. Estas comenzaron a crecer y se lanzaron en picado hacia donde se encontraba el lobo, lo tomaron con fuerza en ellas y empezaron a asfixiarle.

-¡No! ¡Esme! ¿Qué estás haciendo?-Grité horrorizada.

-Es un lobo Bella, su misión era matarnos y si no lo hacemos nosotras no descansará hasta que lo haga. ¿Viste la mancha rojiza con forma de mano que tenía sobre su ojo derecho? Eso indica la casa del dios al que pertenece y este animal es de María. ¿Sabes lo que ella hace cuando uno de sus chuchos no cumple con su misión?- Ella esperó mi respuesta pero solo moví mi cabeza negando.-Ella los tortura hasta dejarlos sin sentido, los hiere hasta convertirlos en algo sin vida ni forma. ¿Quieres eso para él?

Miré hacia abajo, en el lugar que estaba el lobo. Él me dirigía una mirada implorante y llena de dolor, no lo pude soportar.-Por favor Esme, ya está lo suficientemente herido. Él no será capaz de ir tras nosotras, piénsalo, primero tendrá que recuperarse de sus heridas y luego deberá intentar escalar para salir de aquí. Su futuro no nos pertenece, y no somos quien para decidir su presente. Déjalo Esme.

Esme me miró y sea lo que sea que estaba buscando en mis ojos pareció que le gustó. Bajó la mano e inmediatamente las raíces dejaron de asfixiar a la bestia. El lobo volvió a mirarme y sus ojos brillaron con lágrimas no derramadas y un ligero movimiento de cabeza en mi dirección me dio a entender su agradecimiento.

-Bella eres compasiva y justa… Eso te hace una magnífica consorte.- Esme había dejado atrás su actuar guerrero y volvía a ser la mujer tranquila y dulce que había conocido horas antes.-Siento haber sido tan dura, pero ellos…-Dijo señalando al lobo.-Mataron a una amiga mía hace mucho tiempo atrás y no consigo olvidarlo.-La tristeza en su voz era palpable.

-Es compresible Esme, pero no todos los lobos fueron los culpables de ello. Este lobo solo recibía órdenes, es un títere. La culpable de todo aquí es esa diosa María.

-Exacto. Y Jasper se encargará de ella.-Dijo a modo de resolución.

-Pero tengo algunas dudas.

-¿Qué te perturba?-Dijo mientras ponía una mano sobre mi baja espalda y me instaba a caminar hacia adelante para seguir con nuestro destino.

-¿Cómo conseguiste hacer esos soldados de vegetación a partir de los árboles? ¿Cómo hiciste eso?-La miré llena de curiosidad.

Ella comenzó a reír ante mi actitud.-Estuve practicando a escondida de Carlise, él no quiere que aprenda nada en lo referente a estrategias de guerra. Por eso mis gigantes no han sido muy buenos en la pelea.

-¡Pero si han sido increíbles! Podríamos practicar juntas. Quizás serían muy buenos en la guerra que se avecina.

-Quizás. Ahora será mejor que nos pongamos de nuevo en marcha. Cuanto lleguemos al campamento más seguras estaremos.

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Durante más de cuatro horas estuvimos corriendo sin detenernos, eso de ser vampiros tenía sus ventajas. Cuando a nuestros oídos llegó el sonido de un tumulto de hombres, nuestro ritmo disminuyó considerablemente hasta que comenzamos a caminar de forma tranquila. Esme me dijo que en cuento llegásemos a las cercanías del campamento, un grupo de soldados harían acto de presencia, pues eran los encargados de vigilar y tener bajo control la seguridad del cuartel de tiendas.

-Estate atenta ahora Bella, los soldados del Dios son muy sigilosos y podrán aparecer en cualquier momento, sin que te lo esperes.-En cuanto hubo terminado esa frase, mi pie pisó una rama en el bosque y la rompió por la mitad y justo en ese instante, nos vimos rodeadas por cerca de doce soldados.

Todos ellos eran intimidantes, altos, fuertes, seguros y muy pero que muy fieros. Vestidos con pantalones negros de cuero, botas y algunos llevaban camisas mientras que otros carecían de ellas. Amedrentaban a cualquiera que posase sus ojos en ellos. Todos ellos tenían desenfundadas sus espadas y tenían tomada la posición de ataque para lanzarse sobre nosotras al menor indicio de amenaza. Por suerte, uno de ellos reconoció a Esme enseguida.

-¿Esme? ¿Qué estás haciendo tú aquí?- Dijo el hombre que se encontraba justo en frente de nosotras; con el pelo negro ligeramente rizado, casi dos metros de altura y hombros muy anchos, aunque su agresividad lo equilibraba en estos momentos con la pequeña sonrisa que danzaba en sus labios.

-Han atacado el palacio, Emmett.-Dijo Esme yendo directamente al problema.

-¿Qué demonios? ¿Estáis bien? ¿Os ha pasado algo a vosotras dos? ¿Sabes cuántas bajas hay?-Preguntó Emmett mientras se aproximaba a nosotras y daba una señal a sus hombres para que bajasen las armas. Sus ojos danzaron sobre nosotras, percatándose que nuestras ropas estaban algo sucias por la pelea con el lobo y por atravesar el bosque a toda velocidad.

-No lo sé, actuamos rápidamente. Era necesario poner a Bella a salvo, era la prioridad absoluta tanto para Fafnir como para mí.

-¿Tú eres Isabella?-Preguntó fijando sus ojos en mí. Los tenía completamente rojos debido a la furia que se había apoderado de él ante las noticias de Esme.

-Sí.-Fue lo único capaz de decir.

-Tengo que llevaros inmediatamente con el Sire. Él querrá verte, Dama.-Dijo inclinando su cabeza a modo de respeto hacia mí.-Los demás tomad el número de hombres que veáis necesario para ir en una patrulla hacia el palacio.

Inmediatamente los hombres se dispersaron para llevar a cabo la orden de Emmett, el cual nos preguntaba sobre todo lo que había pasado. Él nos condujo a Esme y a mí hasta una tienda de color burdeos de considerable tamaño en la que en su interior, una vez que hubimos entrado nos topamos con mi Jasper y un hombre con el cabello rubio. Nada más posar Esme sus ojos en este último se lanzó hacia él, este abrió los ojos sorprendido ante nuestra aparición y se arrojó al encuentro de Esme. La envolvió en un abrazo protector y hundió su rostro en su cabello. Ese debería ser el compañero de Esme, Carlise…

Yo aparté mi vista de la pareja, avergonzada por ser testigo de las muestras de cariño tan íntimas y dulces de una pareja. Sin embargo, mis ojos tenían otro objetivo en el que fijarse muchísimo más importante. Mi Jasper, mi Dios de la guerra. Él se había quedado absorto observándome mientras escuchaba las palabras explicativas de Emmett. Jasper parecía sorprendido ante los hechos acontecidos y mi presencia. ¿Acaso no quería verme? Yo no me atreví a moverme. No quería dar un paso en falso.

En cuanto que Emmett terminó de explicarle lo ocurrido en su reino, Jasper se abalanzó sobre mí y tomó mi rostro entre sus grandes manos. Sus ojos tenían hipnotizados por completo a los míos, sin ser capaz de apartarlo de los suyos. Eran tan hermosos, de un azul tan intenso y tormentoso como la más bella de las tempestades que tienen lugar en el mar.

-Bella…-Su voz en un susurro ronco fue como una avalancha de emociones sobre mi corazón. Todo a nuestro alrededor había desaparecido por completo, nadie más existía salvo nosotros dos. Sus ojos se cerraron fuertemente y su frente se apoyó sobre la mía mientras su nariz aspiraba mi aroma. Quizás intentando corroborar que me encontraba en perfecto estado.

No pude resistirme más y mis manos se alzaron hasta su pecho, necesitaba sentir su cuerpo bajo mis manos; cerciorarme de que él era real y que no era una mera jugada de mi imaginación. En cuanto mis manos lo tocaron, sus labios se posaron sobre mi boca. El beso fue desbordante, hambriento, lleno de una necesidad agónica que provocó que todo mi eje de gravedad desapareciera ante la inmensidad de sentimientos que me atacaron. Era tan impensable que solo hace unas horas habíamos estado juntos y saciados el uno del otro y ahora, en estos mismos instantes, esa hambre se convirtiera de nuevo en la más primordial de mis necesidades por saciar. Necesitaba a Jasper, su cuerpo, su cariño, su alma, su pasión, su sangre…

Todo de él.

Jasper fue el que comenzó el beso y el que lo terminó. Mi respiración se había acelerado y mi pecho ascendía y bajaba con la necesidad de volver a la normalidad. Era una completa locura. Jasper con solo besarme hacía que me sintiera en un lugar secreto, construido únicamente para él y para mí. Abrí mis ojos y me di cuenta de que los demás se habían marchado para darnos intimidad a mi Jass y a mí.

-Isabella… Casi podría haberte pasado algo. Joder…-Mis ojos volvieron al dueño de esa voz enojada. Sus manos se habían desplazado por mi cuerpo hasta mi cintura, donde me tenía agarrada fuertemente y apretada contra su duro cuerpo.

-Jasper, cálmate. Nada malo me pasó. Tanto Fafnir como Naasir y Esme me protegieron y cuidaron de mí. Yo estoy bien. Lo que me tiene preocupada son ellos, Naasir y Fafnir se quedaron enfrentando a dos gigantescos lobos mientras Esme y yo huíamos. No quiero que les ocurra nada malo.-Dije mientras bajaba mi cabeza debido a la vergüenza que sentía por haberlos dejado atrás.

-Eh, oye cariño.-Dijo al tiempo que agarraba mi barbilla con su mano y la alzaba para que mirase a su rostro.-Fafnir es un dragón con todas las facultades para luchar, es mi dragón; es la criatura del Dios de la guerra, él es el mejor guerrero que puedo llegar a tener en mis filas. Y tu gato Naasir es un Tigris, una de las especies más fieras existentes en este lado de las puertas del Samhain. No tengas miedo por ellos, son los mejores en lo suyo.-Respondió dándome un pequeño beso.

-Pero aun así…

-Pero aun así nada Bella. Confía en sus virtudes. Tendrías que estar más preocupada por ti que por ellos. Apenas eres una recién convertida. Eres un oscuro que acaba de salir de su conversión y ya ha tenido miles de emociones con las que lidiar. Ni se te ocurra ponerte en el último eslabón de la cadena. ¡Me oyes!- Jasper me conocía demasiado bien y sabía que solía anteponer el bienestar de los demás por encima del mío.

Aunque si mal no recuerdo, él también hacía lo mismo.

-Tú haces eso también.-Le reproché algo picada por su tono de enojo.

-¿Yo? ¿A qué viene eso?-Preguntó desconcertado.

-Tú antepones siempre el bienestar de tu gente, el de tu pueblo por encima del tuyo. Pusiste mi libertad como humana por encima de tu deseo de hacerme tu compañera y…- Dios, me estaba cabreando con cada palabra que decía. Pero recordar la conversación que tuve con Esme sobre que toda su fuerza y poder dependen de mí, de mi sangre.

-Y…-Dijo desesperado y malhumorado.

-¡Y tu fuerza vital depende completamente de mí!-Le grité y me solté de su agarre. Estaba tan enfadada con él por haberme ocultado esto…

Miré a Jasper con enojo mientras él se llevaba una mano al pelo para agarrarlo con resignación y posteriormente agarrarse el dique de su nariz intentando llenarse de paciencia.

-¿No piensas decir nada? Pues bien, seré yo la que lo diga.- Dije completamente determinada.-Odio que te callaras esto, no es un simple detalle a saltarse así porque sí. No soporto que sabiendo esto me dejaras allí en casa sola sin ti. No aguanto la idea de que tú supieras que tu vida depende absolutamente de mí y decidieras anteponer mi bienestar y seguridad por encima de tu existencia. ¿Qué hubiera pasado si la guerra hubiera comenzado y tú resultaras herido? ¿Habrías ido a buscarme? ¿Habrías tenido la suficiente fuerza como para transportarte hasta palacio y tenerme para ti? Jasper no es justo…-Mi voz había perdido toda la fuerza en esta última frase, ya que solo de pensar en esa idea de que él resultara gravemente herido y no pudiera sanarse porque yo no estaba a su lado hacía que mi corazón se encogiera de dolor.

-Maldita sea Bella… Yo solo quiero que estés a salvo. Odio la idea de que te ocurra algo por mi culpa, no sería capaz de ver como resultas herida porque te tengo junto a mí en este lugar.

-¿Y no te das cuenta que es lo mismo para mí?-Mis ojos estaban empañados por lágrimas incapaces de derramarse. La rabia y el enfado me tenían tan desbordada que me provocaban llorar de enojo.

-Bella…-Dijo Jass mientras se acercaba a mi lentamente hasta quedar justo en frente de mi salvo por unos centímetros.-Soy un Dios, nunca nadie se ha preocupado por mí como lo haces tú. Siempre he sido yo el que ha tenido todo el control de la situación, el que toma todas las decisiones y hace lo que considera lo mejor sin tener que dar ninguna explicación a nadie.-Hizo una pausa a la vez que alzaba su mano para acariciar mi mejilla con sus largos dedos.-Y ahora, tengo después de tantos años a mi consorte; y ella revoluciona mi mundo completamente, volviéndome loco y desbaratando todas mis decisiones al respecto de la protección. Jamás me paré a pensar en que necesitaba que alguien me cubriera las espaldas, en que alguien velase por mi persona como si fuera lo más importante del mundo… Yo soy terrible con las emociones Bella, soy un arrogante, un mandón, un controlador nato, un sobreprotector en cuanto a ti se refiere pero no me importa nada… Yo solo quiero que tú estés a salvo y que te pueda tener para siempre junto a mí. Aunque me odies por encerrarte en una jaula de cristal ante el temor de que te pase algo. Eres mía Bella, eres mi consorte.

Sus palabras me tenían anonadadas, eran tan sencillas pero a la vez ocultaban todo lo que Jasper era… Y eran como música para mis oídos. Abrían todas las puertas cerradas entre los dos, eran carta blanca para ser completamente nosotros mismos estando juntos.

-Olvidas que tú eres mío Jasper. Y que yo, puedo plantarme y reclamarte con la misma ferocidad que tú lo haces conmigo. Tú eres mi consorte, tú eres mío.

Sus ojos azules ardieron con pasión y lujuria y supe que estaría perdida en ellos por todo lo que durara mi existencia, esperando que fuera la eternidad absoluta junto a él. Junto a mi Dios de la guerra.


¡Listo! ¿Qué tal fue? ¿Les gustó? Adoro a Jasper y Bella… ¡Me encanta!

Disculpen las molestias si hay alguna falta de ortografía. No es mi intención.

Agradecer a: marieisahale, Lui Cullen de Whitlock, Guest, shamyx, helenagonzalez26-athos, carlabordon90, coni, yyamile.

Y gracias a todas las que le dieron a favorito y a seguir a esta historia, a las lectoras fantasmas, a las que me han mandado privados preocupadas por la historia, a las que me han dado como autora favorita y mil gracias por su apoyo, espero les haya gustado el capítulo. Ya me dicen lo que les ha parecido.