•• Mαlos Ejemplos

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Hαtαke'Fer/Fercissα


Apenas terminaba su desayuno, cuando su teléfono comenzó a vibrar. Era Ino.
― ¿Qué sucede? ―preguntó. Pensó que quizá si se encontrase de mejor humor contestaría más cortésmente, con un "¡hola, querida! ¿Cómo estás?" o un "Aló, ¿qué tal?" pero no. Las últimas veces que Ino se había comunicado con ella, habían sido para pedir algún favor o similares. Específicamente, la última vez, le pidió prestado un vestido. No es como si Ino no pudiese comprarse un vestido como el de ella, el problema residía en que esa prenda había sido hecha especialmente para ella por un artesano en Milán. A estas alturas, aún no se lo había devuelto y dudaba del buen estado de éste. Esa maldita.

― ¡Sakura! ¿Qué pasó con esa hostilidad? Puedo sentir tu mala vibra desde aquí, ¡sonríe, corazón!

10…
9…
8…
7…

―Bueno, al parecer no quieres sonreírme el día de hoy, pero no importa ―calló un momento, sólo para darle énfasis a su falso entristecimiento. ―Adivina quien estará dando una gran fiesta de compromiso esta noche y adivina quienes están cordialísimamente invitadas a asistir.

Sakura, de hecho pensó un momento antes de responder. ―Hm, no sé y… ¿nosotras? ―la verdad es que no tenía idea.

― Cerca y ¡obvio! ―Ino soltó una risilla― y la fiesta es de nuestra querida Ten Ten, ¡quien lo hubiese pensado! A que no sabes ―inició. Sakura sabía que cuando el tono de voz de Ino cambiaba de esa manera, era porque estaba a punto de soltar un gran chisme. ―Hoy, anunciará oficialmente su compromiso con… hm, no recuerdo, pero no importa, la cosa es, que según parece, el padre de Ten Ten no está de acuerdo con que su princesa se case con–

― ¿Hyuuga? ―cuestionó la pelirrosa. De pronto se sintió incómoda.

― ¿Uh? ¡Oh si! ¿Cómo sabes? ¡Pensé que no estabas enterada! ¿Lo conoces? ―por alguna razón, Sakura sintió que acababa de cometer una indiscreción. Si había algo en lo que Ino era buenísima, -aparte de seducir hombres ajenos- era en identificar el olor a chisme.

―No, no lo conozco. Me pareció oír algo así el otro día en el club pero nada más.

―Ah, pues ese. Al parecer su familia está en los altos mandos del sistema judicial de Japón y él, es algo así como un policía o detective, que para el caso es lo mismo, no está al nivel y, por supuesto que el padre de ella se negó. Según dicen, hubo muchas disputas… ―Sakura podía percibir lo excitada que estaba la persona al otro lado de la línea mientras hablaba de la vida ajena. ―Pero bueno, tenemos que ir de compras. ―su tono había cambiado nuevamente― la fiesta empieza a las 7:30, nos vemos a las tres en la Plaza Lyon ¿Okay? Kami, ¡apenas y tendré tiempo para arreglarme! ¡Ja ne!

Ni tiempo le dio de inventarse una excusa para no ir. Maldición.

Cuando le dio aquél consejo a Ten Ten, no pensó que llegaría a tanto. De eso hacía ya tres años ¡tres años! De verdad había pasado el tiempo. Sakura nunca pensó que el sexo le remordería tanto la conciencia. Pero que sinvergüenza, pensó. Aunque aún recordaba perfectamente al castaño de cabello largo cogiéndola contra la pared; su rudeza (¡y dureza!), sus manos recorriéndola y apretujándola, sus jugueteos y su lengua maestra. Sonrió para sí. Incluso, sintió un poco caliente el vientre bajo, quizá sería necesario un encuentro consigo misma y una segunda ducha. Pero la excitación no le duró mucho.

―Pareces tonta cuando te ríes sola.

Ah, era su madre. ¿Qué remedio más fácil para amargarle el día? Seguramente se levantó y se dio cuenta que se está haciendo vieja, pensó.

―No te preocupes, madre, seguramente el botóx te dejará sonreír a ti algún día.

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En el fondo de nosotros mismos siempre tenemos la misma edad…

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Como lo habían acordado (más bien como Ino había decretado), se reunieron a las 3:00 y comenzaron la búsqueda del atuendo ideal para la noche. Para ser sinceros, aún se sentía perturbada por el hecho de que la hubiesen invitado. Aunque consideraba muy extraño que no le hubiese llegado una invitación o algo similar. Seguramente sus padres también irían; el padre de Ten Ten y el de Sakura eran colegas. ¿Sería posible que Neji le hubiese dicho algo a su prometida sobre lo que pasó aquella noche? Claro que no. No fue tan relevante de igual forma. Bah, debía dejar la negatividad. Se preguntó si Neji le haría las cosas que le hizo a ella a su novia. ¿Era normal pensar esas cosas?

― Sakura, ¿recuerdas ese chico, Kiba, que iba con nosotras en preparatoria y que era muy molesto? ― hizo una pausa. Se hallaba dentro de un probador con el veinteavo vestido de la tarde y no parecía satisfacerse pronto ―Ah, pues lo vi nuevamente hace poco ¿y qué crees? Me invitó a salir. Le dije que si porque me dio algo de lástima el pobre, pero bueno, al final la velada no estuvo tan mal, fuimos a un centro nocturno que abrieron hace poco y que está muy de moda…

La pelirrosa trató de seguir la conversación aunque no estaba muy interesada. La verdad es que no estaba muy interesada en cualquier cosa que dijese Ino, la tenía muy molesta su creciente actitud ventajosa. Por su parte, ella ya había encontrado un vestido que satisfizo su gusto y necesidad para la noche y lo único que quería era regresar a casa, alistarse, pasar un buen rato con alguien de la fiesta y después irse a por fin terminar el día con un buen sueño. Se sentía ansiosa.

Después de tres horas y ocho tiendas, Ino por fin había encontrado el vestido ideal. Mientras salían de la plaza, un soplo de aire frío golpeó el rostro de Sakura y le robó el aliento. Al alzar la vista, descubrió que las casualidades no existen: Uchiha Sasuke se acercaba. Y no iba solo, si no con una pelirroja mal encarada de más o menos su edad. Maldijo en silencio una y otra vez su mala suerte mientras encaraba al hombre chantajista con la sonrisa más hipócrita que pudo poner.

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Los grandes incendios nacen de las chispas pequeñas…

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Por otro lado, Ino parecía encantada. Comenzó a reír muy sonoramente como si Sakura le hubiese contado el mejor chiste del mundo y se hizo la omisa por un momento mientras fingía apenas reconocer a la persona frente a ellas.

― Sasuke, querido ¿Cómo estás? ―Ino pausó y Sakura se preguntó si de verdad esperaba una respuesta no monosilábica― Veo que te encuentras muy bien ¡Cuánto tiempo sin verte!

Pese al efusivo recibimiento de parte de la rubia, el Uchiha pareció no inmutarse y la mueca de la pelirroja que lo sostenía del brazo no dejaba su rostro tampoco. Era como si se molestase por el hecho de que alguien se atreviese a hablarle a su acompañante.

―Mira, te presento a–

―Ya nos conocemos, Ino, no te preocupes. ―Ahora más que nunca quería irse de ahí. Se sentía muy, muy molesta.

― ¿De verdad? ¡Qué maravilloso! ¿De dónde si puedo saber? ―El radar del chisme de Ino se había encendido, lo podía sentir. La rubia le miró con impaciencia mientras Sakura veía una sonrisilla cínica marcada en el rostro del morocho y pensaba que decir. ¿Qué debía responder? "Oh sí, nos conocimos en la fiesta de compromiso de Kakashi cuando me tomó fotos mientras vomitaba entre los arbustos" o quizá debía mencionar su encuentro en la cafetería. Estaba a punto de responder cuando Sasuke habló:

―Lo cierto es, que creo que no he tenido el placer.

Y lo siguiente que pasó, la descontroló completamente; Sasuke se inclinó frente a ella, tomó su mano y la besó, no sin antes "presentarse" e incluir un "a su servicio" de provocativa forma.

Sakura sintió sus mejillas arder.

No estaba segura si de coraje, vergüenza o asombro, pero debió de haber sido notorio porque él sonrió aún más arrogantemente y siguió su camino con la pelirroja tratando de acoplarse a su paso.

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Media hora había pasado desde que se había librado de Ino y sus insistentes preguntas y ni siquiera el diez por ciento de su indignación había desaparecido. ¿A qué estaba jugando? ¿Qué ganaba con pretender no conocerla? ¿Y quién demonios era esa pelirroja que le acompañaba?

Se duchó y vistió con cierto apuro porque pretendía no llegar tan tarde para seguir con su plan de la noche; necesitaba una distracción que le hiciese des estresarse.

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Todo deseo estancado es un veneno…

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Minutos antes de las 8, hizo su aparición. Sorpresivamente, se sentía muy bien; radiante, preparada, sexy. Esperaba que los hombres del lugar lo notaran también. Los solteros y sensuales, claro está. No Hyuuga's, no Uchiha's. No, no, no.

Busco a Ino con la vista (y al camarero) esperando a ver cual aparecía primero. Pero los dos la encontraron a ella. Tomó una copa y siguió a Ino en su camino a saludar y hablarle a todos los presentes. Sakura ya conocía a la mitad así que se limito a establecer pequeñas conversaciones mientras buscaba a Ten Ten. Se sentía un poco nerviosa de encararla, ¿qué tal y sabía algo? Hm, la última vez que la vio, había sido hacía casi un año y todo pareció normal.

Muchas cosas pueden pasar en un año.

No la encontró. Llevaba una hora dando vueltas y nada. Sin embargo, el corazón le dio un vuelco cuando de verdad encontró a alguien que no esperaba ver.

Kakashi.

Primero se preguntó a si misma que hacía él ahí, pero después de respondió al recordar que Ten Ten también fue su alumna. Un año al menos, el padre de ella quiso transferirla a un colegio más apropiado. Uno de niñas.
Después de cuestionó porque no veía a Anko por ningún lado. Y si sería prudente acercarse. Pero no pudo responderse esta vez. Lucía como una persona muy diferente a la que había visto la última vez, al casarse. Al menos eso parecía, físicamente hablando, como si el matrimonio lo hubiese consumido. Tal parecía que había tenido la vista fija al vacío y apenas reaccionó cuando el peligris le asió del brazo y le besó.

La mejilla, por supuesto. Muy cerca de los labios para su gusto, no es que le molestara, pero, era un hombre casado ¿no?

―Sakura, tiempo sin vernos.

―Lo sé, al parecer el matrimonio hace que uno se olvide de los amigos ¿no?

Rieron un momento, y Sakura recordó lo mucho que le gustaba hablar con él. Si se tenía duda, por supuesto que hablaban. Antes y después del sexo. Incluso si no había sexo envuelto, hablaban. Bromeaban. Eran amigos. Con derechos, pero amigos al final. Se dio cuenta de cuánto extrañaba esos días.

― ¿Has visto a Ten Ten? ―cuestionó la pelirrosa. Echando nuevamente un vistazo a su alrededor.

―No, llegué hace poco, saludé a unos conocidos en mi camino al bar y de regreso, te vi y aquí estoy.

―Maldición ―dijo entre risas ―y yo que quería presumirle mi vestido nuevo.

Volvió reír ante su propia broma y se fijo en que Kakashi la escrudiñaba muy notoriamente.

―Te ves preciosa ―soltó.

―Lo sé. ―cortó la pelirrosa.

―Quisiera quitarte ese vestido y hacerte mía aquí mismo, Sakura.

Se hizo un silencio incómodo. Largo y aniquilador, entre los dos. Sakura evitaba hacer contacto visual con él; estaba segura que se había sonrojado. Por su lado, Kakashi no quitaba su vista de ella. Lo cierto era, que no había arribado en tan poco tiempo como le dijo, llegó incluso antes que ella y de verdad se sorprendió al verla. Ya era una mujer. Y él era un hombre. Uno que había esperado el momento ideal para acercarse. Sabía que su invitación implícita la había descontrolado, ¿pero qué podía hacer? Incluso si lo que dijo no fuese una pregunta, esperaba una respuesta.

Una respuesta a su propuesta.

―Lo más probable es que me divorcie. ―Agregó, al verse sin reacción alguna por parte de la pelirrosa. ―Las cosas han ido mal entre Anko y yo.

Regresó el contacto visual y Kakashi se fijó en la sorpresa impresa en los ojos verdes de ella. Sakura siempre ha sido adorable, pensó.

― ¿Y dónde está? ―quería saber.

―Estamos separados, así que está en Osaka con sus padres.

―Entonces, creo que sé de un lugar al que podemos ir ―a la mierda las reglas― la habitación de Ten Ten está arriba.


Se cuajaron, ¿no? nunca había actualizado tan rápido. Como sea, no se acostumbren xD, las leo después.

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