Secretos del Pasado

Capitulo 10

"Recordando el pasado"

Lita se encontraba en Crown Ipreparando los pasteles que hacían falta para el carrusel de postres. La verdad era que desde que había plasmado sus miedos en estudios clínicos, cocinar la ayudaba a dejar de pensar en sus fantasmas.
Lita estaba colocando las galletas de chocolate rellenas sobre una hermosa bandeja de cristal cuando vio una mano masculina pasar sobre su hombro para tomar una de las galletas, ella detuvo la mano con un golpe certero.

- ¡ay! ¡eso dolió!

- Andrew. ¿qué haces aquí? Deberías estar atendiendo la otra cafetería

- Si amor. Pero todo está bajo control. No te preocupes.-afirmó el alto rubio.

- ¿quién se quedó a cargo?.- Pregunta la mandona mujer.

- Lo que importa es que vine a verte para ver cómo estas ¿no crees?

- Mmmhhmmm Andrew. volviste a cerrar la cafetería ¿verdad?.- Regañó Lita.

- Amor. No soy tan irresponsable

- ¿entonces?

- Puse un letrero de "vuelvo en quince minutos voy a robarle un beso a mi bella esposa" eso no es cerrar la cafetería.-dijo Andrew mientras tomaba una de las galletas que estaban frente a el.- ¿o sí?

- Pero ni siquiera me has besado, llegaste directo a comerte las galletas

- Ahh…es cierto.- comentó Andrew dándole un beso fugaz en los labios a la alta mujer.

- Mmhhmm ¿para eso pediste quince minutos?.-Se quejó la castaña.

- No…para esto sí .-Andrew abrazó a Lita por la cintura apretándola contra el y levantándola ligeramente del suelo para darle un beso profundo y apasionado que le robó el aire.

- Waw…

- ¿qué dices?.- Preguntó triunfal el guapo rubio.

- Que aún nos quedan 13 minutos…¿los aprovechamos?.-Dijo Lita pícaramente tirando de la camisa de Andrew jalándolo hacia el cuarto de los insumos.

- Lita Furuhata ¿me estás proponiendo lo que creo que me estás proponiendo?

- Acompáñame al cuarto de insumos y lo averiguarás.-Incitó la Señora Furuhata.

Andrew siguió animado a la guapa mujer que tenía por esposa. Si bien era cierto que Lita tenía un carácter bastante fuerte, también lo era que la adoraba. Muchas veces Lita lo regañaba o golpeaba por sus coqueterías con las clientas o por comerse las galletas o los pasteles que ella preparaba. Pero ambos sabían que ese era su juego muy particular. Por que al final del día, y después de sus "discusiones" y "regaños" el la seguía amando tanto o más que el día que se casó con ella. Y aunque jugaba a coquetear con otras mujeres para poner celosa a Lita, nunca pasaba por su cabeza la idea de amanecer al lado de otra que no fuera ella, su Lita….

-000-

Dos hermosas mujeres de cabello negro entraron al recibidor de la mansión Hagen. La de mayor edad podía observarse notablemente molesta. Había manejado todo el camino de regreso a casa sin cruzar una sola palabra con su hija, era ésta tan parecida a ella, tan explosiva, si no fuera por esos hermosos ojos azules, juraría que se encontraba ante ella misma, unos muchos años más joven.

- ¿no vas a hablarme?. Mamá.-Preguntó molesta la jovencita.

- ¿qué quieres que te diga, Danielle? Te juro que no se que hacer ya contigo.

- Ya te dije que no fue mi culpa. Esa chica. "Rini" siempre busca la manera de hacerme molestar

- No puedes ir por la vida golpeando a cuanta persona se atraviese en tu camino. Danielle.-Retó la señora Hagen.

- ¿y se supone entonces que me deje pisotear como lo has hecho tu?.- Explotó la chica de ojos azules.

- ¡Danielle!

- Es verdad. ¿acaso crees que no me he dado cuenta que la madre de Rini te odia igual que Rini a mi?

- Eso no es cierto.- Mintió Rei.

- Claro que si. Todos notamos los comentarios ponzoñosos de Serena Spencer en la cena, mamá. ¡Debiste defenderte!.-Reclama Danielle.

- ¿qué querías? ¿qué la golpeara igual que tu a Rini? Por favor Danielle. Madura. En un par de meses serás mayor de edad, si quieres ser tratada como adulto. Debes empezar a comportarte como uno.

- No quiero ser un adulto si eso significa permitir que los demás me ofendan en mi cara y quedarme como si nada. Serena viene a nuestra casa y te agrede sin que le digas una sola palabra, James decide sobre nuestras vidas y tu no le dices una sola palabra. ¿sabes? Mi tía Lita me habla de cómo eras de joven, de tu carácter recio y yo no entiendo como puede estar hablando de la misma persona. Por que tu ¡eres una cobarde!

- ¡cállate!.-la blanca mano de Rei abofeteó la mejilla de su hija viendo como la chica llevaba la mano a su rostro enrojecido.- no sabes de lo que hablas…

- Mamá…-Expresó con dificultad la joven chica mientras un par de lagrimas corrían por sus ojos.

- Ve a tu habitación, Danielle. Estas castigada.

- Eres injusta. ¡te odio!

La chica subió las escaleras corriendo. Tres segundos después pudo escucharse azotar la puerta de su habitación. La pelinegra mujer se lleva la mano a la frente, llevando su fleco hacia atrás en un fallido intento de relajar sus nervios. Volvió a tomar las llaves del auto y salió de casa para tomar un poco de aire, tal vez Danielle tenía razón, aquella mujer explosiva, indomable había muerto hace muchos años atrás….

Tras manejar durante varios minutos sin rumbo alguno, Rei se encontró con que había llegado casi automáticamente a la cafetería Crown. Sonrió para sí, Darien tenía toda la razón, solo había una persona a la que ella acudía cuando cualquier emoción inundaba su corazón, ya fuera miedo, dolor, coraje o frustración.

- Rei. ¿qué haces aquí? Creí que no vendrías. Hablé por teléfono con Motoki y me contó del incidente que tuvieron Danielle y tu en la mañana, así como la visita que iban a tener que hacerle al doctor. - Lita sirvió dos tazas de té de frutas salvajes, extendiéndole una de ellas a su confidente y tomando una para sí.- ¿está todo bien?

- No en realidad…-confiesa la mujer de ojos amatista.

- ¿qué pasa amiga? ¿te sientes bien?.-Pregunta Lita preocupada.

- Perdóname por venir a contarte mis penas, la verdad es que…llegué aquí sin darme cuenta.-Explica apenada Rei.

- ¿pero que tontería dices? Siempre ha sido así, tu me buscas, yo te busco, ambas nos contamos todo. ¿por qué habría que cambiar?.-Anima la mujer de ojos verdes.

- Por que no quiero preocuparte por mis tonterías cuando tu debes de tener mil cosas en qué pensar ¿no es así?

- Rei..-Lita tomó la mano de su amiga sonriéndole sinceramente.- hablé con Andrew, y el me hizo ver algo muy cierto. Hemos luchado contra cosas más espantosas, más horribles, y estamos aquí. Creo que en realidad somos muy fuertes ¿no lo crees?

- Si…tal vez si

- No me voy a dejar vencer. No lo haré. Tengo un esposo maravilloso. Unos hijos encantadores y a ti y los chicos, que son también mi familia. No dejaré que el cáncer me arrebate eso

- Lita…te admiro tanto. Siempre ves el lado bueno de las cosas, a pesar de cualquier circunstancia

- Tengo muchas cosas buenas en las cuales apoyarme. Ustedes son mi sustento…

- Te quiero mucho amiga.-Rei abrazó a la alta pelicastaña dejando correr una lágrima traicionera por su mejilla, cosa que rara vez se permitía.- y ¡claro que vamos a librar tu enfermedad airosos! Somos un ejercito y el cáncer no va a poder con nosotras

- Claro que no. Jamás podrá con la poderosísima "Sailor Jupiter"

- Ella no es tan fuerte como "Sailor Mars"

- ¡Claro que lo es!

- Jajajaja. Está bien, tal vez en ocasiones…-Rei sonrió sinceramente a su amiga, ambas lo necesitaban demasiado.- oye…¿y Andrew?

- No lo vas a creer. Vino a ver como estaba. Está preocupado por mí.

- Que tierno…¿pero dónde está? ¿volvió a Crown II?

- No…fue al hospital.-Explica con tranquilidad la señora Furuhata mientras da un sorbo a su té.

- ¿al hospital?.-Pregunta Rei impresionada.

- Bueno… es que…tuvo un pequeño accidente cuando vino a visitarme.-dijo Lita sonrojándose y desviando la mirada.

- ¿accidente? ¿se cortó?

- Este…no

- ¿entonces?

- Tuvimos sexo en el almacén de insumos y nos pusimos algo…intensos, cayeron unas latas al suelo y Andrew no se dio cuenta, se resbaló y se abrió la cabeza y creo que también se fracturó un brazo.-explica Makoto dando un par de mordidas a sus galletas.

- ¿y no lo llevaste al hospital?

- Claro que no. Alguien tiene que quedarse a cargo, le dije que tomara un taxi.

- Eres increíble.-Dice Rei mientras niega con la cabeza dejando escapar una leve risita.

- Lo se.-Responde airosa la mujer de cabellera castaña.

Sala de urgencias. Centro medico de Tokio

Darien se encontraba en la sala de urgencias dando una ronda para ver en qué podía ayudar y aprovechando para que Raymond aprendiera un poco más sobre la medicina. Para su sorpresa, no tenía mas que un par de citas asignadas, al parecer, su secretaria había mentido al decir que tenía su "agenda saturada", pero no importaba, al menos así podría pasar más tiempo con Raymond y vigilarlo en caso de que algo malo pasara. No quiso llevarlo inmediatamente a casa, la verdad es que algo dentro de sí lo hacía desear pasar todo el tiempo posible con Danielle y Raymond, tal vez era ese inmenso parecido a su madre lo que lo hacía quererlos tanto.
De pronto unos desesperados gritos entre las camillas lo hizo voltear extrañado. Alguna vez había escuchado ya esos lamentos, y sí así era. Su rubio amigo de juventud se encontraba llorando desesperado mientras las enfermeras trataban de atenderlo, el se acercó mientras Raymond caminaba tras de él.

- ¿Andrew?

- ¡Darien!.-Grita emocionado el señor Furuhata.

- ¿qué ocurre?

- ¡Ésta mala y cruel mujer está intentando coserme cual si fuera una camisa!.-dijo Andrew entre lágrimas mientras veía recriminante a la enfermera a su lado.

- ¡usted es un hombre bastante inmaduro!.-bufó la enfermera molesta.

- No te preocupes Hiromi. Yo me hago cargo.-Expresó el Doctor Spencer riendo por lo bajo.

- Pero Doctor Spencer. Esto es solo una herida pequeña, puede atenderlo cualquier residente. ¿cómo lo va a atender el mejor cardiólogo de Japón?

- El señor Furuhata es mi mejor amigo, Hiromi. Despreocúpate. Sigue atendiendo a los demás pacientes.

- Está bien doctor.-Dice resignada la enfermera dando media vuelta para alejarse.

- ¡adiós enfermera Mala!.ó Andrew triunfal al ver alejarse a la mujer mayor vestida de blanco.

- Andrew, compórtate.-regaña el Doctor Spencer apenado.

- Tío…¿de verdad te da miedo que te cosan?.-Pregunta Raymond sorprendido.

- Claro que si. "las personas no fuimos hechas para ser cosidas, para eso están las camisas y las cortinas, no mi bello rostro".-Explica Andrew con los ojos acuosos.

- Jajajajaja. Que cobarde eres tío.-Se burla el chico de ojos amatista.

- Cobarde no…lógico.-Corrige el rubio.

- No. Si eres cobarde. A ver Raymond. Primero, antes de coser tu primer "mantel" necesitamos limpiar el área.-entrega Darien al chico de los ojos violeta una gasa con isodine.- inténtalo.

- Si (toma el chico la gasa limpiado el área sangrante)Darien…

- ¿qué pasa?

- ¿no es demasiado pequeña su herida para ser cosida?

- Andrew. Eres un llorón. Tienes una herida de menos de un centímetro de grande.-Bufa Darien.- No importa. Te servirá para aprender y dudo que tu tío se niegue a que lo cosas para que practiques en el.

- ¿quéee? Ah no. Eso sí que no.-se queja Andrew intentando salir de la camilla.

- Tío. ¿no confías en mí?.-dijo el chico poniendo esos ojos que solía poner su "cuñada" cuando le pedía que dejara a Lita quedarse más días en Nueva York de visita.

- Bien…acepto. Soy tu conejillo de indias.-bufó Andrew cruzándose de brazos.

- Excelente. Cuando tenemos pacientes tan….SENSIBLES cómo Andrew, colocamos un poco de anestesia tópica para que te deje trabajar.-dijo Darien mientras anestesiaba la frente de Andrew, luego buscó la aguja e hilo para poder proseguir, los entregó a Ray.- ahora vamos a coserlo.

- Si…-Raymond preparó la aguja y la enseñó a Andrew que se desmayó con tan solo verla cerca de su rostro.- ¿y ahora?

- Ahora podrás practicar sin problemas. Empecemos…

Cuartel general "Kino-Hino" (mejor conocida como Cafetería crown I)

- bien. Ahora dime qué es lo que te pasa amiga. ¿estabas así por tu discusión con Danielle?

- Ay Lita. son tantas cosas. No solo discutí con Danielle por la mañana. Me mandaron llamar del colegio por que se agarró a golpes con otra la mujer de ojos violeta.

- Danielle es muy temperamental. Pero no es una chica de golpes ¿qué ocurrió?.-Pregunta Lita intrigada.

- Pues…resultó que "la otra chica" era Rini Spencer. Esas dos chicas se odian en verdad

- Bueno. No aquejes toda la culpa a mi sobrina. La verdad es que Rini es insoportable. va al mismo salón que Makoto y los gemelos desde jardín de niños, ella si que logra sacar lo peor de mis hijos.¡ De todos ellos!

- Lo se. Pero Danielle ha estado tan rebelde últimamente

- Debe ser por su próximo cumpleaños. Tu sabes que cada cumpleaños desde que tiene uso de razón te pide solo una cosa…-Recuerda Lita a su amiga.

- Lo se. Pero es lo único que no puedo darle.

- ¿No crees que ahora que será mayor de edad tiene derecho a saberlo?

- Se que tiene todo el derecho. Pero también sabes que dí mi palabra.-explica la mujer de ojos violeta.

- Lo se…cuan diferentes hubiera sido todo si las cosas no hubieran ocurrido así.

- Sabes que no tenía opción.-Justifica amargamente la mujer de cabellera negra.

- Si. Desgraciadamente lo se….

Nueva York quince años atrás

Una guapa chica de cabello negro llega corriendo al hospital New York Presbyterian, ni siquiera sus altos tacones de aguja la hacen disminuir su velocidad. En la sala de urgencias se encuentra a la maestra de Jardín de Niños de sus hijos sentada con el rostro notablemente preocupado. A lo lejos puede ver a su pequeña hija Danielle jugando con otros niños en el área de juegos didácticos.

- maestra. Vine tan pronto como pude. Dígame ¿dónde está Raymond? ¿qué pasó?.

- Los niños estaban jugando en el jardín en el recreo. Jugaban alcanzadas. Pero pude ver cómo Raymond se desmayó. Corrimos inmediatamente a auxiliarlo. Pero no volvía en sí. Por eso decidimos traerlo aquí. Tiene más de una hora que lo ingresaron. Pero el doctor no ha salido a darnos ninguna información.

- ¿Familiares del niño Raymond Hino?.-llama un doctor de edad avanzada.

- Yo soy su madre…-se apresura Rei a encontrar al doctor.

- Señora. Soy el doctor Adam Brenan. Venga conmigo por favor… -el médico condujo a Rei por un pasillo desde donde podía observarse a través de un cristal al pequeño niño de no mas de tres años conectado a una máscara de oxigeno y decenas de aparatos monitoreándolo; el letrero de "terapia intensiva" podía leerse con grandes letras.

- ¿qué le ocurre a mi hijo, doctor? ¿está el bien? Solo fue un desmayo ¿por qué está así?¿por qué está aquí?.-Pregunta sorprendida la bella mujer.

- Señora…lo de su hijo no fue solo un desmayo. Su hijo tiene un serio problema con su corazón. Está muy débil.-explica el doctor Adam Brenan a la confundida madre.

- ¿débil? Claro que no. Raymond es un niño muy sano al igual que su hermana Danielle. No puede estar "débil" tiene tres años. Los niños de su edad tienen muchas energías. Debe estar equivocado

- Señora. No lo estamos. Desde que su hijo ingresó hicimos diversos estudios. El motivo del desmayo de Raymond fue un aviso de su corazón, Está débil

- ¿débil? ¿qué me quiere decir con débil?

-Señora…no se cómo decírselo. Su hijo es muy pequeño.-Se detiene el hombre para buscar las palabras ídoneas para continuar.

- ¡sin rodeos!.-Explota la mujer de fuego.

- Su hijo necesita un transplante de corazón.

- ¿qué? Eso es imposible. Mi hijo es un niño sano. Fuerte

- No lo es señora. Su hijo está enfermo. Su pequeño corazón no bombea con fuerzas, conforme pase el tiempo y Raymond crezca, le será menos útil. Lo ingresaré a la lista de candidatos a trasplante. Pero no le voy a mentir, pueden pasar años, antes de que un corazón adecuado aparezca para Raymond. Sobre todo con su tipo de sangre.

- Eso es imposible…-dijo Rei llevando su mano a la boca intentando ocultar sus emociones.

- Mientras tanto le daré una lista de medicamentos que Raymond deberá tomar ininterrumpidamente, de ello depende la salud de su hijo

- No puede ser…

- Le recomiendo le llame al padre, el chico necesita todo el apoyo posible.

- Mis hijos no tienen padre. Somos solo nosotros, doctor.-Explica con orgullo la bella mujer.

- Bueno…¿algún familiar en quien se pueda apoyar?

- No…vivo sola con ellos. No tenemos ningún familiar en Manhattan, yo trabajo en una revista de modas y estoy terminando mis estudios en Diseño de modas.

- Pero tendrá familia en algún lugar del mundo.

- Eso no es una opción, doctor…

- Señora. Le recomiendo buscar apoyo. El tratamiento para mantener con vida a su hijo es demasiado costoso. Y solo hablamos de "mantenerlo vivo" si llegamos a conseguir un corazón para él…bueno. Las operaciones suelen ser bastante costosas…

- Yo no tengo dinero para eso. Con lo que gano en la revista alcanza difícilmente para la renta y los gastos de los chicos. Estoy becada en Parsons The New School for Desing, si no fuera así, creo que ni siquiera podría estudiar, mi padre decidió que una hija que es madre soltera no brinda honor a su apellido. Estamos solos…

- Lo imagino señora, pero de verdad le recomiendo apoyarse en su familia, simplemente, pagar la cuenta del hospital será el primero de muchos gastos que tendrá que hacer para mantener con vida a Raymond…

- ¿puedo pasar a verlo?

- Lo lamento. terapia intensiva es un área muy restringida. Valla a casa a descansar.

- No puedo Ir a casa a descansar, ¡es mi hijo el que está ahí adentro!

- Señora Hino. Pude ver que Raymond tiene una pequeña hermana, ¿no cree que será mejor que su pequeña hija duerma ésta noche en su casa?

- Es que…no quiero separarme de él. Es muy pequeño…

- El está bajo control. Pero lo mantendremos en observación. No se preocupe, valla a casa, le prometo que mañana que regrese su hijo seguirá aquí.

- No lo se doctor…

- Hágalo por su hija…

- Está bien… lo haré, pero solo en lo que consigo quién cuide de Danielle. No quiero separarme de Raymond

- Está bien. Descanse… Raymond se quedará aquí un par de días más…

- Gracias doctor…cuídelo mucho por favor…

- Claro que sí. Despreocúpese señora, Ray estará bien..

Rei miró con tristeza al médico. No sabía qué pasaría; realmente estaba sola, ¿cómo afrontaría la enfermedad de su hijo si su raquítico sueldo alcanzaba apenas para sobrevivir? No tenía idea. Pero debía encontrar una salida, y pronto.

Mansión Hagen época actual

Danielle se encontraba en su cuarto recostada, leyendo unas revistas de música, cuando alguien tocó a la puerta.

- adelante

- ¿puedo pasar?.-Andy asomó la cabeza sonriente buscando la aprobación de la chica.

- Andy. ¡Pasa!

- Gracias. -el chico mostró a la joven de los ojos azules una bandeja con dos Frapucchinos y una pequeña bolsa con panquecitos.- escuché que te habían castigado y como soy experto en castigos, te traje algo para que lo pasaras mejor.

- Gracias Andy. Ven, siéntate. -dijo la chica tomando uno de los vasos con café helado y tomando un sorbo.- mmhhmm delicioso. Me encantó.

- Se que es tu favorito. Y la mejor compañía para tu café favorito, solo puede ser…-el chico sacó uno de los panquecitos.

- Mmhhmm ¿es de blue berry?.-Dudó la joven de ojos azules.

- Si…

- Ay gracias Andy.-expresó Danielle abrazando a su primo.- ¡que delicia!

- Supuse que mi tía te castigó mandándote a tu cuarto sin comer. ¿verdad?

- Si. Así es. Muero de hambre.-confiesa la chica de pelo negro mientras devora sus panquecitos.

- Por eso preferí pasar a Crown por algo para que comieras.-Confiesa el rubio.

- Ay no…tus papás saben que me castigaron ¿verdad?

- No lo se. Como no quise que me interrogaran, fui con mi tía Unazuki por ellos.

- ¿y qué le dijiste?.-Pregunta intrigada Danielle.

- Que eran para una linda chica que estaba en aprietos.

- Gracias Andy. Eres tan lindo…

- Lo se. Es que me preocupo mucho por ti… -dijo el chico sonriente con sus dientes de perla y esos ojos verdes tan maravillosos.- jamás te habían castigado, Danielle.

- Es que…Rini es detestable.-Bufa la joven chica cruzándose de brazos.

- es verdad. Es demasiado molesta. Es una niña mimada.-apoya el rubio.

- Tu si me entiendes, es que, mamá no lo hace

- Bueno… entiéndela. Ella seguro debe estar preocupada por Ray.

- Lo se…pero ¿sabes? Desde que llegamos a Tokio, mamá está más tensa, de todo se enoja. Se molesta

- Debe ser por Ray. Yo lo he visto más delicado.

- si pero yo también soy su hija. siempre le dedica todo su tiempo, sus preocupaciones a Ray. Se que no debo darle problemas. Pero soy una chica de diecisiete años. No puede exigirme perfección.

- Lo se…aunque tu eres perfecta.-dijo el chico galantemente.

- Andy…-articuló la bella chica con un sonrojo en sus mejillas.

- Bueno..lo que yo quiero decir es que…bueno yo… creo que mejor me voy. Yo solo quería traerte algo para que comieras, y me voy por que si mi tía descubre que te traje panquecitos de comer me matará.

- Si. Está bien. Gracias. Andy

- Adiós…(el chico besó fugazmente la mejilla de Danielle y salió corriendo)

- Adiós….

Danielle se quedó en silencio llevando su mano a la mejilla, sin darse cuenta, se había sonrojado, sonrió en silencio y colocó a un lado su panquecito. De repente, "hambre" no era lo que sentía en su estomago…

Hospital general de Tokio.

Raymond había acabado de suturar a su inconsciente tío con la ayuda de su mentor. El trabajo había sido exitoso, el par de puntadas habían sido aplicadas magistralmente por el chico que miraba divertido su obra.

- vas a ser un gran médico algún día, Ray.-Anima el doctor Spencer.

- gracias Darien. Gracias a ti cada día me doy cuenta de que esto es lo que quiero hacer.

Darien miró el rostro emocionado de Raymond, una chispa en sus ojos le hizo recordarse a sí mismo. Andrew comenzaba a hacer ruidos extraños y pudo ver cómo el rubio entreabría los ojos.- mira. El paciente está despertando

- ¿qué me pasó?.-Pregunta el hombre de ojos verdes.

- Te desmayaste, tío.-explica el chico de ojos violeta.

- Claro que no. Es que me quedé dormido.-Se defiende Andrew.

- Claro…

- Por supuesto.

- Par de incrédulos. Auch. Mi brazo.-Se duele el señor Furuhata.

- Será bueno sacarte una radiografía.-Deduce Darien.- Te llevaré, Ray, ¿me harías un favor?

- Claro Darien. El que desees.-afirma el joven chico.

- Has estado en demasiadas tomas de radiografías, no creo que te pierdas de mucho, y Andrew se ve demasiado pálido.¿podrías ir a la cafetería por algo dulce para tu tío?.-extendió el doctor su cartera al chico.- y claro, algo para ti

- Claro que sí. ¿los alcanzo en rayos X?

- Por favor.

- Nos vemos en un momento tío.-dijo el chico saliendo de urgencias y dejando solos a los dos adultos, Darien acercó una silla de ruedas al lado de la camilla a la cual subió Andrew mientras Darien la empujaba camino al ascensor.

- Puedo ver que te llevas muy bien con Ray.-Rompe el silencio el paciente.

- Es un chico fantástico, tan listo, tan noble. Está destinado a hacer cosas muy grandes.-Confiesa el Doctor Spencer.

- Si. Lo se. Y tiene los ojos de Rei ¿verdad?.-lanza Andrew divertido.

- si… esos únicos ojos violeta, aunque, por lo que puedo ver, es Danielle la que ha heredado su carácter

- ¡y qué lo digas!. Mi sobrina siempre ha tenido carácter. El mismo que tenía Rei cuando tenía su edad ¿lo recuerdas?

- Claro que sí. Aunque a mí sigue mandándome al diablo como hace tantos años. Claro, ahora aún más con esa basura de hombre que tiene por marido... ese hotelero, seguro debe amarlo bastante. Tantos años de matrimonio no son por nada.

- ¿James? Por favor. Claro que no. Justo ahora está de "viaje de negocios" ¿viaje de negocios? Mis…bueno…yo no le creo nada, desde que se casó con Rei yo siempre he dudado de esos largos "viajes de negocios" seguro aprovecha para contratar prostitutas o para llevar a sus aventuras pasajeras. Es detestable y eso que yo no soy Mujer, deberías escuchar la buena opinión que tiene mi esposa de su "cuñado".

- Entonces. Si ella no lo ama ¿Qué demonios hacen juntos? ¿por qué se casó con el?

- Pues…creo que ya hablé de más. No debí de abrir tanto la boca.

- Andrew. Tu lo sabes ¿verdad?

- Yo no puedo hablar o Lita me golpeará, o peor aún me pedirá el divorcio. Yo no te diré nada. Menos ahora que ella está enferma.

- Si…Rei me contó. ¿cómo está todo?

- Mi esposa es muy fuerte. Tiene miedo, como lo tendría cualquiera, pero, tiene la entereza de una diosa. Tengo fe en que ella estará bien. Yo estaré a su lado.

- Le prometí a Rei revisar el caso de Lita. Sabes que no soy oncólogo. Pero consultaré y revisaré. Siempre se puede hacer algo.

- Te agradezco en verdad… aun cuando eres mi amigo, se que tienes un segundo interés para revisar el caso de mi esposa ¿verdad?...tal vez…un interés de ojos violeta y largo cabello negro

- Bueno… no puedo negártelo, yo jamás he podido soportar verla llorar, quiero que esté tranquila, quiero que sea feliz.

- Aun cuando tus deseos son muchos y buenos… lamento decirte que ella está muy lejos de ser feliz.-Dijo Andrew mientras se recostaba con ayuda de su amigo en la cama para la toma de los rayos X.

- ¿por qué lo dices? Ella lo tiene todo para ser feliz. Tiene a los chicos, amigos, familia, una buena posición. Amor…

- Si. Claro…-Suelta Andrew desviando su mirada.

- ¿qué? ¿qué quieres decir?.-Pregunta intrigado Darien.

- Nada…¿cómo ves mi brazo? Por que me duele mucho.- Cambia de opinión el hombre de ojos verdes.

- Andrew llorón…solo es una torcedura.-Se burla el hombre de pelo negro.

- Pero…¡duele!

- No seas llorón. Te recetaré algo para el dolor y para desinflamar. Eso será suficiente.-Explica Darien.

- ¿y me darás incapacidad?

- Claro….

- ¿de verdad?.-Pregunta emocionado el rubio.

- ¡No!…

- Eres terrible. ¿no puedes ser bueno con tu mejor amigo de todo el mundo? ¿tienes idea de cómo es mi esposa? Me grita. Me pega. Me regaña. Y me manda a trabajar desde muy temprano. Una incapacidad sería como unas "mini vacaciones"

- Si tu esposa te escucha decir que quieres vacaciones seguro te mata.

- Créeme. Le dará mucho gusto tenerme en casa para ella solita mientras nuestros cuatro hijos están en la escuela.

- Detestará tenerte todo el tiempo en casa. Se volverá loca entre tu mala costumbre de dejar moruzas por todo el piso y la de orinar con la puerta abierta. Pienso en el bienestar mental de ella.

- No todas las esposas disfrutan teniendo a sus maridos trabajando día y noche para hacer dinero. -Andrew se dio cuenta de que había hablado de más al ver a su amigo sonreír amargamente.- ay…yo y mi gran bocota. Perdón. Lita dice que tengo diarrea verbal.

- No te preocupes. Tienes razón. Pero jamás compares el "matrimonio" de Serena y Mio. Con ustedes. Ustedes son reales, nosotros no.

- ¿cómo dices eso? tienes muchos años casado con ella.-Afirma el rubio.

- Si. Eso es cierto

- No pasas tantos años unido a alguien solo por que si. Míranos a Lita y a Mi. Veinte años de matrimonio y ah…me trae loquito. Cada día descubro nuevos sentimientos por ella.

- Pero tu te casaste amándola, con el tiempo fueron conociéndose, acoplándose creando algo nuevo. Mi caso es diferente y lo sabes…yo me casé con Serena por que no me quedaba de otra. Rei se había ido y Serena…

- Tenía a Rini.-Completa Andrew la frase.

- Así es…no la odiaba, le tenía aprecio. Creí que con el tiempo terminaría por amarla, o quererla como mujer. Pero no fue así. Con el tiempo fueron creciendo nuestras frustraciones. No nos toleramos. Por eso paso tanto tiempo en el hospital, voy a casa cuando es sumamente necesario. Serena por su parte descubrió el amor al dinero de mi cartera.

- ¿cómo puedes vivir así? Con una mujer que te detesta y a la que tu no toleras. No me digas que solo por Rini por que a Rini tampoco le importa mucho lo que tu hagas o dejes de hacer con tu vida. Perdóname si te lo digo.

- Pues…si te soy sincero. Me daba igual. la mujer de mi vida había desaparecido como si la tierra se la hubiera tragado. No pude encontrarla. Lita nunca me quiso dar su paradero. El abuelo de Rei jamás quiso decirme ni media palabra, incluso en su lecho de muerte. Y de Takahashi ni hablemos que aun tengo cicatrices por la golpiza que me dio cuando fui a pedirle que me dijera dónde estaba su hija. Rini necesitaba un padre. Creí que hacía lo correcto. Me equivoqué

- Que terrible. ¿y planeas seguir así toda tu vida?.-pregunta directo el señor Furuhata.

- Claro que no. Hace un par de días le comenté a Serena la posibilidad de divorciarnos. Antes cuando se lo comentaba, me amenazaba con llevarse a Rini lejos y no dejarme verla jamás. Es mi hija y lo único que tengo, no podía permitir que eso pasara. Así que. En cuanto Rini cumpla la Mayoría de edad, voy a pedirle el divorcio a Serena.

- ¿en verdad?.-Cuestiona sorprendido Andrew.

- Si. No la soporto y con Rini como una mujer adulta ya no podrá amenazarme con alejarla de mi.

- Darien. Lamento decirte que si lo haces por crear una oportunidad con Rei. pierdes tu tiempo. Ella jamás dejará a James.-Explica el rubio.

- No estoy tan seguro de eso. Se que me ama, lo he sentido. Y aun cuando ella no me aceptara jamás en su vida. Yo no soporto a Serena. No la tolero. Y no quiero vivir así. Rini no es más una niña pequeña a la que tenga que cuidar. Siempre la querré. Pero no puedo sacrificarme más. Preferiría pasar el resto de mi vida solo a pasarla al lado de Serena.

- Waw. Jamás lo imaginé.

- Darien. Tío Andrew.-entro el chico pelinegro de ojos violeta con unas barras de chocolate en sus manos.- compré chocolates. ¿está bien?

- Claro que si. Eso le servirá a Andrew aunque lo veo mucho mejor. Creo que una barra de chocolate le será suficiente.

- Así lo imaginé. A tío Andrew le traje una barra de chocolate con leche y para nosotros. Chocolate amargo…-Dice sonriente el joven Hagen mientras abre su barra de chocolate.

- Que delicia.-tomó Darien emocionado su barra de chocolate dándole un par de mordidas.- ¿verdad, hijo?

- Delicioso, Darien. Me encanta. -Respondió el chico mientras Andrew veía sonriente y embobado a su sobrino y mejor amigo disfrutar de su golosina.- ¿que tanto nos ves tío?

- Nada. Nada…solo que les veo un gran parecido..

- Eso nos han dicho.-Dice Raymond sin tomar mayor preocupación a las cosas y seguir con su chocolate.

- Bien. Es tarde. Ray. Llevaré a tu tío a casa, y le prometí a tu madre llevarte sano y salvo a casa. Así que vámonos.-Indica Darien al joven chico.

- Pero Darien…me la estoy pasando fenomenal.

- ¿acaso has olvidado tu altercado matutino?.-Cuestiona el doctor.- Si me aprecias un poco y valoras mi vida..subirás al auto sin chistar…

- ¿pero por que si valoro tu vida?.-observa extrañado el chico de ojos violeta al doctor.

- Por que si te pasa algo. tu madre ME MATA

- Bien…¿pero me seguirás enseñando en cuanto pase los días de reposo?

- Claro que si. Prometido. Ahora. Vámonos o tu madre si que me matará…

- Está bien. Vamos...

-ooo-

¡Hola!

aquí les dejo el capitulo 10 de secretos del pasado. Disculpen la tardanza pero...cierta escritora del Fandom me ha metido a un terrible mundo de adicciones insospechadas que roban mi tiempo libre.-Que es el que utilizo para escribir.- No daré nombres pero...Ella sabe quien es ya que prometió dejar ese terrible vicio de los jueguitos del FB jajajajja.

Espero les guste aquí casi es media noche y mañana trabajo así que solo les puedo decir.
¡hasta la próxima!

P.d: Made,Hikaru, Sere y lector silencioso. ¡gracias por leer y por dejarme sus porras! Me motivan mucho :D

p.d. Los invito a leer "una historia de navidad" Ya casi la termino...si logro deshacerme de un cocovicio grrr

Vientoaguamarina