Chitoge estaba corriendo detrás de Raku. Estaba bastante nerviosa. No sabía a donde la llevaría.
Raku paro de correr cuando estuvo seguro de que ya nadie los seguía.
-Ya estamos solos.-
-¿Qué quieres? No puedes secuestrar a una persona de esa forma.-
-Bueno, es que aun eres mi novia.- El seguía feliz.
-Eso no es cierto. Ahora estoy con Konoe.- Chitoge se sentía mal por estar ahí con Raku.
- Eso ya no importa. Hoy vas a estar conmigo por mi cumpleaños. Deja de quejarte y vamos.- Chitoge se dio cuenta de que estaban frente a un restaurante.
Raku camino hacia aquel establecimiento. Chitoge dudo un momento pero al final termino por seguirlo.
Raku inmediatamente intento conversar con ella.
-¿Te gusta el restaurante? es muy grande ¿verdad?-
-Si.-
-¿Qué quieres comer?-
-Lo que sea.- Chitoge se mostraba muy fría ante Raku.
-Tal vez podríamos venir alguna otra vez.-
-No creo poder. Estoy muy ocupada últimamente.-
-Deberías relajarte un poco y divertirte.-
-Si, eso creo…-
La rubia solo le siguió la corriente durante todo el rato. Comieron, conversaron; pero ella seguía con su actitud indiferente. Esto hacia que Raku se sintiera miserable.
No pudo progresar en nada con Chitoge a pesar de que estuvieron horas ahí.
-Chitoge… creo que ya deberíamos irnos.- Raku había perdido sus ánimos.- Creo que habría sido más divertido para ti pasar el día con Konoe.- Ese fue el único momento en el que la rubia no se vio tan fría. Ella observo como Raku estaba decaído. Tal vez su actitud no fue la mejor.
Los dos iban caminando. Chitoge de nuevo iba detrás de el. No dijeron ni una palabra. Él se veía bastante diferente a como se veía cuando llegaron. Toda su energía y felicidad había desaparecido en segundos.
Chitoge se sentía culpable. Era su cumpleaños y lo había estado ignorando por completo y solo pensó en Kenji. No es que no quisiera pensar en Konoe. Le parecía que fue muy cruel de su parte ignorarlo y no mostrar alegría por estar con el.
Raku caminaba un poco más delante de Chitoge, estaba encorvado y se veía decaído.
-Raku… perdón, no quise ser tan grosera contigo.- Chitoge se estaba sintiendo rara. ¿No se suponía que lo odiaba? No… no podía decir que lo odiaba. Le quería como antes. Ninguno de sus sentimientos había cambiado, pero ella ahora tenía a Konoe y ella también quería al pelirrojo.
-No importa, creo que no debí forzarte a venir sola conmigo.- En la voz e Raku podía oírse algo de decepción. En ningún momento volteo a mirarla.
-Perdón… oye… aun no te he dado tu regalo de cumpleaños.- La rubia quería recompensarlo. Aunque fuera demasiado tarde para comenzar a ser amable con el… lo intentaría.
-¿De qué hablas?- Raku paro de caminar y volteo hacia ella.- La cita en el restaurante era suficiente para mi.-
-Pero lo arruine, así que cállate y acompáñame.-
La rubia dio media vuelta y el chico no tuvo más opción que seguirla.
Viéndola desde atrás Raku comenzó a sentir nostalgia de aquellos días en los que pasaban mucho tiempo juntos por culpa de aquella mentira. Era muy triste recordar el tiempo juntos. Ella ahora estaba con otra persona y el solo estaba tratando de aferrarse a su falsa relación para no perderla.
-Raku, no te quedes atrás. Camina o te dejare.- Raku regreso a la realidad y comenzó a caminar al lado de la rubia.
-¿A dónde vamos?-
-A recoger tu regalo.-
-¿piensas comprarme un regalo?-
-Ya tenía uno preparado desde hace meses, pero con todo lo que paso olvide recogerlo.- Chitoge estaba algo nerviosa de poder platicar con el como antes.

Ella lo miro mientras él estaba distraído y comenzó a notar pequeñas cosas en él. En el último año de su relación Raku había crecido un poco. Ya no estaban a la misma altura. Se había vuelto más atrevido y menos tímido. Cosas como esas alegraban a Chitoge. Después de todo él era su primer amor. Chitoge se dio cuenta de lo que estaba haciendo. ¿Por qué? ¿Por qué seguía mirándolo? Sus ojos solo deberían ver con cariño a Kenji. Se sintió culpable por volver a pensar en él, pero tenía que admitir que se sentía feliz de estar con él.
Llegaron a una calle llena de tiendas.
-Espérame aquí.- Chitoge se alejó y Raku la vio entrar a una de las tiendas. El lugar era bastante llamativo. Había muchas parejas caminando mientras hacían las compras. Había joyerías, tiendas de ropa y varios pequeños negocios. Tal vez si fuera un gran edificio pasaría a ser un centro comercial., pero solo era una calle llena de locales. Cada uno se veía interesante.
-Raku.- Chitoge se encontraba frente a él ¿Cuándo llego ahí?
-Eso fue rápido.-
-Sí, toma.- Chitoge mostro frente a él una caja pequeña.- Ábrelo.-
Raku lo tomo y al abrirlo pudo ver una cadena. La sostuvo frente a él y pudo ver que era de oro.
-Ese es tu regalo. Tu collar… el collar que siempre trías ya tiene una cadena muy vieja, cámbiala por esta. No quiero tener que volver a recogerlo del piso por que se te caía a menudo.-
Raku había olvidado por completo aquel collar. Era bastante impresionante el tiempo que lo dejo olvidado. Antes no se despegaba de él. Ya habían pasado meses desde la última vez que se lo puso. Era un recuerdo de su primer amor. Un amor del cual solo recordaba esa promesa.
-Gracias.-
-De nada.- Chitoge vio a Raku recuperar aquella expresión de felicidad. Ella estaba feliz por ello.
-Tu llave ¿Aun la tienes?- Eso tomo a la rubia desprevenida.
-Si… aun la tengo.-
-¿Quieres intentar abrir aquel candado una vez más?-
-No. Esa promesa… creo que es mejor si la mantenemos en un simple recuerdo.-
-Ya veo.- Raku guardo en su bolsillo la pequeña caja.- Vamos. Hay que regresar. Él te recogerá ¿Verdad?-
Chitoge paso largo rato en la casa de Raku esperando a su novio. La hora que habían acordado ya había pasado. Chitoge no llevaba su celular, así que no pudo contactarlo. Ella tenía un mal presentimiento. Él siempre era puntual cuando se trataba de ella.
Raku pudo ver que Chitoge estaba preocupada. También se sintió un poco preocupado por aquel chico. Ryuu y los demás estaban en una habitación a parte de ellos. Raku les ordeno no molestarlos diciendo que Chitoge se sentía un poco mal para que no sospecharan del porqué de su preocupación.
-Toma.- Raku le dio su celular a Chitoge.- Llámalo. Tal vez no se dio cuenta de la hora.- No le gustaba verla preocupada. Incluso si tenía que ayudarla a estar con Kenji lo haría con tal de no verla así.
-Gracias.- Chitoge lo tomo y rápidamente marco el número.
Se escuchó el buzón de voz. Esto hizo que Chitoge se pusiera aún más nerviosa.
-Tal vez se le acabo la batería. Tranquila.- La rubia intento ponerse en calma.
Entonces sonó el celular de Raku. El contesto.
-Raku ¿Esta Chitoge ahí?- La voz era de Adelt.
-Sí, ella está aquí.-
-Por favor. ¿Podrías traerla al Hospital que está cerca de la preparatoria?-
-Si claro, pero ¿Paso algo?-
-No sé cómo explicar esto… Konoe… él tuvo un accidente hace un par de horas y lo llevaron de emergencia al hospital más cercano.- Raku se quedó callado y miro a Chitoge. La rubia se preocupó bastante cuando vio la expresión de su rostro.- Sé que es algo difícil para ti esto… ¿Podrías decirle a Chitoge lo que ocurrió?-
-Sí, yo le explicare todo. Lo veré en un rato más.- Raku colgó el teléfono y se quedó en silencio un momento con la mirada en el suelo.
-¿Raku? ¿Quién era?- Ella sentía que algo malo estaba pasando. Algo que no le quería decir Raku.
-Era tu padre.- Dudo un momento en decirle.- Tenemos que irnos.-
-¿A dónde? ¿Paso algo?-
-Escucha… Konoe no vendrá por ti. Él tuvo un accidente hace un par de horas y ahora mismo está en el hospital. Me pidieron que te llevara.-
Chitoge sintió como si estuviera en una horrible pesadilla. No dijo nada solo se acercó a la puerta.- Vamos… quiero verlo.-
Salieron de la casa. Raku iba adelante y de vez en cuando miraba por detrás de el para observar a Chitoge. Estaba callada. El que no dijera nada era un gran motivo para que Raku se preocupara.
Ellos no volvieron a hablar en todo el camino.
Apenas vieron el hospital Chitoge corrió a la entrada donde estaba esperándolos Tsugumi. La sicario se veía decaída.
-Señorita, El joven Kenji se encuentra en la habitación 114.-
-¿Cómo está el? ¿Fue muy grave?- Chitoge estaba nerviosa, estaba temblando. Detrás de ella estaba Raku.
-Lo siento… al parecer fue muy fuerte el impacto del coche que lo atropello. No hay… no hay muchas posibilidades de que sobreviva.-En esta última frase Tsugumi ya estaba al punto del llanto.
Los ojos de la rubia estaban cristalinos. Ella bajo la mirada y comenzó a caminar en dirección a la habitación que le había dicho Tsugumi. Raku intento ir tras ella, pero Tsugumi lo detuvo sosteniéndolo del brazo.
-Tu no deberías estar aquí.- Ella estaba molesta. Chitoge debía estar con su novio y no debería ser interrumpida por él.
-Solo vengo a ver que el este bien. No importa cuanto lo odie. El hace feliz a Chitoge, si eso el muriera ella estaría triste. Déjame pasar.-Ella lo soltó y lo vio avanzar en la misma dirección que la señorita.
Raku llego a la habitación, se paró frente a la puerta y comenzó a pensar. ¿Qué pasaría si el muriera ahora? El probablemente estaría ahí para ayudar a Chitoge. Nada se interpondría ahora entre ellos, pero eso sería una victoria vacía… era cierto lo que le dijo a Tsugumi. El no quería ver a Konoe morir. El pelirrojo hizo que Chitoge volviera a estar feliz aun después de que le rompieran el corazón. Ahora no quería que él se apartara de ella. Planeaba robarla, pero no de esa manera. Chitoge lloraría si el desapareciera de su vida de un momento a otro.
Lentamente abrió la puerta con el temor de ver su estado.
Konoe estaba en la cama de hospital inconsciente, inmóvil… débil. Estaba conectado a varios aparatos que lo ayudaban a seguir viviendo. Tenía la cabeza vendada, al parecer el golpe había sido demasiado fuerte, tenía varios rasguños en la cara, aun había sangre en su cabeza, tenía muchos moretones. Era verdad lo que decía Tsugumi… con solo verlo uno podía decir que no sobreviviría esa noche.
Chitoge se encontraba sentada a su lado. Lo estaba viendo fijamente mientras sostenía su mano. Ella estaba llorando. Ya no pudo aguantar más y se soltó a llorar cuando lo vio.
-Perdóname…-
Raku no entendía por que Chitoge se disculpaba con él pelirrojo.
-Perdóname… debí haber estado ahí. Tal vez todo esto pudo haber sido evitado.- se notaba que estaba a punto de desmoronarse con solo escuchar esa voz.
-No le digas eso.- Chitoge alzo la mirada para ver a Raku.- Él se molestaría contigo si te disculpas por un accidente. El en verdad odiaría verte llorar.-
-Chitoge seguía llorando.- Fue mi culpa.-
-No lo fue.- Raku estaba intentando ser su soporte. Aunque eso significara acercarla aún más a Kenji, no era momento de pensar en eso.- Deja de llorar… él se reirá mucho de ti cuando recuerde lo roja que estaba tu cara en este momento.- El joven se acercó un poco a la cama de hospital. Volteo a ver a aquella persona. Nunca tuvo la oportunidad de conocerlo bien, pero sabía que el odiaría ver a Chitoge llorar… porque ellos dos eran bastante parecidos.
Los dos estaban enamorado de la misma persona, los dos la conocieron en su infancia y ahora hacían hasta lo imposible por estar cerca de ella. Eran similares.
-Konoe… no la hagas preocupar mucho ¿sí?- Chitoge volteo a mirar a Raku. Ella sabía que ambos se odiaban. Por eso le sorprendió mucho que le estuviera hablando.- Si haces que ella llore de nuevo… no te lo perdonare nunca, así que recupérate y vuelve a hacerla sonreír.- Esas últimas palabras fueron más para animar un poco a Chitoge y darle esperanzas de que el sobreviviría.
Raku salió de aquella habitación dejándolos solos.
Chitoge, Tsugumi y Raku pidieron permiso en sus casas para quedarse en aquel hospital. Chitoge fue la única que se quedó dentro de la habitación toda la noche.
Tsugumi se había quedado conversando con Raku afuera de la habitación donde había una pequeña sala para las visitas. En todo momento Chitoge estuvo al lado de Kenji tomando su mano con la esperanza de que despertara pronto.
Como era de esperarse…
Kenji no sobrevivió esa noche.