Vive tus emociones

En búsqueda de lo sustancioso

Al despertar, nuestros ojos tardaron mucho en abrirse del todo. Estuvimos algún tiempo filtrando la luz mañanera. Sabíamos que ya todos estábamos despiertos, mas entre el sueño y el frío no hablamos. Tenía la sensación de que si lo intentaba no iba a poder. Supongo que ellos estarían en lo mismo.

Pudo más el hambre que eso y como zombis fuimos a desayunar a la misma cafetería dónde apenas unos días estuve descubriendo a Kido. Si en sólo un día supe tantas cosas de su vida que no llegué a saber en un año compartiendo cuarto... quién sabe que puede ocultar su personalidad tan recta. Quizás no sea tan incuestionable después de todo.

Izzy seguía repasando los horarios, muy concentrado que estaba. Yo creo que más bien no quería hacer nada que no fuera lógico. Es algo que evita. Lo ilógico e irracional, lo que le puede hacer perder el control ¿No es curioso entonces que haya sido él quien empezó esa especie de utopía?

Takeru y yo devorábamos magdalenas. Comer despierta. Nos comimos también parte de las de Izzy y las de Yamato que seguía zombi. Qué gracioso verle así, nada que ver con aquellos días en los que mi madre decía eso de "que niño tan guapo tu amigo, es como de anuncio".

—...

—No, hombre no. No es eso, sólo es un día memorable aquel en el que mi madre dijo aquello.

Acabamos y andamos hasta las taquillas de venta y como aún no habían abierto nos sentamos en el suelo apoyándonos en la pared. Es raro, quizás porque por las mañanas no se piensa mucho pero yo no pensaba si comprar el billete o no. Supongo que ya sabía que no lo iba a comprar, sólo esperaba el momento para decirlo. Puede que antes estuviera equivocado y no siempre es buen momento para echarse atrás.

—Tengo que deciros algo. —La frase que llevaba repitiéndome un buen rato acababa de ser pronunciada algo tarde.

—Espera, que están abriendo. —Otra vez, me cortaron.

Pagaron uno por uno y cuando tocó mi turno, quise decir, aunque lleno de vergüenza, a la chica de la taquilla que no iba a coger nada ¿Sabe qué? No pude, tantos días dejándome llevar ya no atendía a razones.

Sí, excusa barata.

Lo cierto es que es mucho más cómodo dejarse llevar pero trae problemas. Pero bien, dejarse llevar es producto de no pensar ¿no? Pues yo pensé demasiado.

Está visto que las cosas mejor me salen sin pensar porque para pensar y hacer lo contrario... Bueno, pensar pensar, lo que se dice pensar ... la culpa es del frío

¿No ve? Tanto lío absurdo para concluir que la culpa es del frío, pensar no es lo mío. Tal vez sólo deba hacerlo cuando nada más que hay dos opciones, como la decisión que debía tomar.

La decisión que ya había tomado, fuera de tiempo eso sí. Ahora me enfrentaba a desilusionar a mis amigos. Sería un cobarde y no es algo con lo que me caractericen.

El tiempo ya iba contra mí. Empezó a hacerlo desde el momento que Yamato me pregunto "¿que se supone que estás haciendo?" y yo no supe contestar. Siguió con las veces que Koushiro hablaba animado de la ruta y de lo que les esperaba y yo sólo pude dar ideas. Cuando le dije a Sora que no estaba muy seguro de lo que iba a hacer el sábado. Llegó al peor punto cuando me dieron el cambio. Es cierto que estaba equivocado al pensar que siempre podía ser buen momento para echarse atrás —no quería ir eliminando opciones— pero en la taquilla me enfrentaba la última posibilidad de hacerlo.

Me giré despacio hacia ellos. Sentí mucho ardor en la cara. Sé que no me sonrojé ni nada, me salva el color de piel. Agarre con miedo el billete y mi sorpresa fue ver a Yamato sonreír.

—Anda, ve y pregúntale si te devuelve el dinero.

No tiene ni idea del peso que me quito de encima, qué alivio. Es genial que los problemas se resuelvan solos, creo que entiendo un poco más a Mimi después de pasar esos apuros. Aunque, al mismo tiempo, no fue nada beneficioso no poder demostrarme que no era un cobarde y que ya que sabía la solución tenía que aplicarla.

En fin, al ver que apenas reaccioné ante su mandato, se acercó, me quito el billete y probó suerte. Y sí, le devolvieron el dinero.

No sé si me hubiese provocado más vergüenza hablar claro en el último momento o ver a Yamato decidiendo por mí. Aun así, sigue resultando agradable que los problemas se resuelvan solos pero no es lo mío. Prefiero actuar, algo que no practiqué mucho últimamente.

—...

—Sí, es verdad. Hice un poco de todo.

El que Yamato hiciera eso no provocó mucho interés en los otros. Estoy seguro de que ya hablaron algo a mis espaldas. En fin, tanto da, la historia sigue siendo la misma. Al regresar Yamato con su sonrisa de anuncio con la que consigue cualquier devolución llegó la hora de las explicaciones.

—Yo... —Empecé a decir prolongando lo máximo la o.

—No es tu lugar. Lo sabemos. —Por eso que creo que hablaron algo.

—Tampoco sé cuál es —dije sincero.

—Tai, tú... sólo busca la alternativa —me dijo Izzy.

—¿Qué alternativa?

—Formas de vida alternativas —intentó explicar.

—¿Eso quieres tú? —le preguntó TK desviando mi atención sin quererlo.

—Sólo... no te levantes si no es para hacer de tu vida algo sustancioso. —Siguió diciendo ignorando el comentario del pequeño.

—¿Algo sustancioso? —pregunté confuso.

—Sí. Y tienes muchas cosas girando a tu alrededor como para no poder hacerlo ¿No lo sientes?

—¿Lo sustancioso? —No le llegaba a seguir del todo a Izzy (qué raro).

—¿Quieres perder todo eso?

Yamato iba mucho más directo que Koushiro, así es como yo entiendo las cosas, con impacto

—¿A los que dicen tantas cosas maravillosas de ti? Piensa un poco —Qué ironía—. Taichi Yagami, alguien que no te ve en dos años ¿Qué dirán los que te están contigo todos los días? Aunque sea, sigue siendo fuerte por ellos. Sé tú. Tienes gente que te quiere siendo así, por muy incomprensible que resulte. —Bromeó con una sonrisa— Tú tampoco tienes que controlarte —dijo en relación con lo que le dije esa noche, sí que se acordaba, se creó un vínculo especial entre nosotros.

—Ya lo sé —dije cansado. Me hizo bien que Yamato me hablara así pero apenas había dormido.

—Sigo sin entender algo —anunció TK, que no había hablado mucho, sin dar más información.

—¿El qué?

—Si sabes todo eso, si no tenías ningún problema ¿por qué no fuiste a casa?

No contesté. No es que no hubiera respuesta, es que era difícil explicarlo a alguien que no fuera yo. No se puede resumir en una frase, sólo todo lo que me iba pasando desde abandonar el Ensa me daba otra opción y mi casa siempre iba a estar ahí.

—Yo sí que no entiendo algo —participó Izzy, ayudando a que no contestara a TK.

—Me abrumo. Venga, que tengo que ser más consecuente, bla bla bla, madurar y todas esas cosas que no me vais a decir vosotros que tenéis menos edad que yo y tampoco creo que estéis en condición de hablar. No quiero escuchar otro no entiendo. Ya tengo bastante con volver a casa y cambiar de colegio y aguantar todo de lo que vosotros os vais a librar.

Debió funcionar, lo aceptaron y me dejaron en paz. Estuvimos en silencio hasta que apenas quedaron diez minutos de irse.

—Cuida de tu hermana —dijo Takeru algo apenado de pronto. Yo asentí.

—Está vez seré yo el que te dé algo —dijo Izzy, haciendo referencia a cuando le di el número, no piense mal.

—De todos modos, si no consigues lo sustancioso... —se burló Yamato. No sé, se veía mucho más animado y relajado. La última vez, de las pocas, que lo había visto así fue antes de verse con Sora.

—Toma, indicaciones para llegar —interrumpió Izzy con una mirada mezcla asesina y amistosa a Yamato. Puede que se molestara pero rebotarse nunca.

—Si necesitas. Ya sabes —continuó de nuevo Yamato con cierta amabilidad.

—Venga, iros. —Me guardé el papel en el bolsillo. Quien sabe, quizás algún día lo necesite— ¿Quién inventaría las típicas frases de despedida? Nada de dramas, en el fondo lo planeasteis para deshaceros de mi —dije tratando de quitar tensión al asunto.

—No esperes que hable así de ti dentro de dos años —dijo Yamato, en el código que solo nosotros entendíamos.

—Te reto a olvidarme.

—¿Por qué no hacemos como que nos vamos a ver mañana? —propuso TK. Nos debió parecer graciosa la idea y eso hicimos.

—Bueno, pues hasta mañana —nos dijimos repetidas veces.

Mis ya amigos me dejaron solo. No es bueno estar solo. Apenas pasaron unas horas de eso y ya les echo de menos. Puede que les vuelva a ver. Como dijo Yamato en la noche de confesiones, el mundo es muy pequeño. Espero que nada les vaya mal, no lo merecen.

Al nombrar Takeru a mi hermana supe mi próxima parada. Fui a su colegio, esperaba que ella no estuviera enferma y fuera a clase. Llegué a la portería y, con toda la educación que puedo mostrar y la falsa autorización, pedí que la llamaran.

Al bajar Kari, se me tiró encima, como es ya costumbre. Me hizo daño pues mi cuerpo estaba dolorido por la noche en la estación.

—Has venido —me dijo—. Cumpliste tu promesa.

—Yo siempre cumplo mis promesas. —Cierto. Nunca prometí irme, sin embargo, prometí quedarme.

Pudimos salir a la calle. Le dije a la de la portería que debíamos ir al cementerio. No preguntó más. Y era verdad, fuimos al cementerio.

A Hikari le gusta ir al cementerio porque dice que se respira mucha paz. Que es un lugar mágico, que cada persona enterrada allí tiene una historia –le encantaría saber todas– y yendo por ahí es como caminar entre ellas. Tiene un lado místico bastante curioso. A veces vamos ahí a hablar. Es un lugar con una atmósfera especial, más por las mañanas de otoño o invierno. Caminamos despacio, uno dice algo, otro le contesta a intervalos como de cinco segundos o más y puede que la contestación no tenga nada que ver pero... nada importa.

—Qué tal.

—Pues no muy bien. Perdí a un gran amigo. —Supe enseguida a quien se refería—. Un amigo increíble.

—¿Cómo sabes que lo has perdido? —pregunté ya que quería que me contara y ella estaba en silencio. Arqueó una ceja.

—¿Qué pregunta es esa?

—Quiero decir, en qué sentido lo perdiste.

—En el de no poder verlo más.

—Bueno, piensa que lo vas a ver mañana —Kari me sonrió.

—¿Sí? No digas más, "lo veré porque siempre irá conmigo y que cuando le necesite podré encontrarle" —dijo con cierto tonillo.

—No iba a decir nada más.

—Ah.

—Pero es cierto.

Fue una conversación curiosa, cosa del ambiente. Yo sabía que el gran amigo era TK y ella algo sospechó en cuánto le dije lo de nos vemos mañana. Supongo que TK le dijo algo parecido a lo de verse mañana a mi hermana, con más sentimentalismo, eso sí. A nosotros no nos dijo nada de lo de estar siempre ahí.

—¿Sabes? Yo también perdí hoy a algunos amigos. Te acostumbrarás, te lo digo yo que no es la primera vez que pierdo a gente. Pronto no lo echaras de menos, —no me lo creía ni yo— sólo los tiempos que pasasteis juntos. —Eso sí, en relación al otro trío, más bien echare de menos a ellos que a los recuerdos.

—¿Cómo aquella niña que iba con nosotros en verano? —Vaya, aunque parezca estar en su mundo es muy perceptiva.

—Sí.

—¿Y ella qué? —preguntó algo desafiante— ¿La ves mañana?

—¿Qué día es mañana?

—Jueves.

—No, nos veremos el sábado.

—¿Sí? —se sorprendió—. No sabía que os seguíais viendo

—Es algo nuevo.

—¿Seguís siendo tan amigos?

—Supongo. Yo no cambio, ella no cambia. Todo es igual. —He ahí mi explicación y mi esperanza.

—No, nunca es igual. Las relaciones temporales son circunstancias especiales que se han dado en cierto momento, en cierto lugar con ciertas personas. —No, eso no podía ser cierto.

—¿Por qué? Y se supone que eres optimista.

—Puede, pero nunca es igual.

—Ya verás como si, cuando vuelvas a ver a tu amigo.

—No se refería a volvernos a encontrar físicamente con lo de poder encontrarle. De algún modo, quienes conocemos forman un poco de nosotros y en momentos críticos nos ayudan.

—Esa es mi Kari.

Kari se rió y me abrazó.

—¿A ti te gustaba, a que si? Era muy buena niña. La pelirroja ¿verdad? —la empujé con una mano a un lado, no se asuste, fue muy suave—. Lo sabía —añadió con una sonrisilla.

—Que importará. —Kari se rió de mí. Mi hermana pequeña se ríe de mí.

—Vale, no te molesto. —Prefería hablarme de Takeru—. Pero no es sólo saber que quizás no le vuelva a ver. Es que últimamente le veía triste por algo. Muy raro, ya no era el mismo. Sólo cuando estaba conmigo era el de antes. Nunca me dijo sus problemas, que se ve que los tenía. Yo le quería ayudar pero debe ser que la única manera era seguir siendo amigos. Ahora no está y no sé qué va a ser de él.

—Ese niño no se llamara Takeru por casualidad.

Claro que era él. Y ese era el momento de decir que yo lo sabía, tengo que elegir el momento más a menudo. Obvio, me preguntó que sabía y yo, respondí.

—Y te conté todo eso para que no te preocupes por él. Está en buenas manos. Tú no podías hacer nada. Te lo he contado para que no te pases años pensando si había alguna manera de ayudarle cuando ni sabías que le pasaba.

—Entonces sí es lo mismo que con esa niña.

No dije nada y como quien dice, el que calla otorga.

—Y ahora os volvéis a encontrar. —Asentí— ¿Y qué hay de la otra chica?

—¿Mimi?

—Sí, era muy guapa. Algo rara pero es guapa —reí recordando la escena de las escaleras. Mimi preguntando si Sora la superaba en belleza.

—Sí que lo es. —Guardé silencio con su imagen en mente— Y también es vanidosa y no sé cómo hace para hablar de sus defectos como si fueran virtudes. Es desconcertante, inestable, manipuladora y hace conmigo lo que quiere y…

—Y te encanta.

—Puede pero gracias a Dios que sólo hay una, acabarían conmigo.

—Y a la vez te salvarían. Admítelo, te manejará a su antojo pero tú te dejas. Aparte de ella sólo lo hacemos yo y mamá.

—Entre todas acabaréis conmigo.

—Lo que quieras ¿Cómo estáis ahora?

—Algo confusos. Creo que no queremos lo mismo.

—¿Qué quieres tú?

—Yo... algo sustancioso —recordé.

—¿Y ella?

—Estar conmigo.

—¿Y no será eso lo sustancioso?

—Kari, hazme un favor y no me hagas filosofar. Estoy harto de eso.

Lo aceptó y seguimos andando perdidos entre la niebla. Ya parecía la típica escena final de película en la que dos personas, amigos o familiares, nunca amantes, se pierden en silencio a lo largo de un camino.

—No será lo mismo —dijo rompiendo el encanto de la escena. El fin se retrasaría.

—¿El qué?

—Nada. Supongo que nunca voy a encontrar a TK en otra persona. Así como tú tampoco puedes encontrar en Mimi a Sora. Ya te dije, circunstancias especiales. Aprovecha lo que tienes con Mimi hasta que acabe, que luego lo echarás de menos como lo de Sora y ya serán dos circunstancias que echar en falta. —Kari hablaba muy diferente a normalmente. Algo dura.

Me llené de rabia ¿por qué ella me hacía eso? Sabe perfectamente que la tengo muy en cuenta y el poder de esas palabras.

—Lo sé todo. Sé que te vas. TK nunca me dijo por qué se iba pero si me admitió que nunca nos volveríamos a ver. Si tú sabes su motivo es porque tú también te vas. Al menos él me lo dijo claramente ¿No crees que merezco una explicación?

—No tengo nada que decirte. No me voy.

—No me mientas para protegerme. Déjame acompañarte. No me dejes sola. Si ya no tengo a TK y ya no te tengo a ti... ¿a quién tengo?

—Qué tonterías estás diciendo, por qué me iba a ir yo. Jamás me iría a ningún sitio sin ti.

—Pues eso, que me voy contigo.

—Haz lo que quieras, ya eres mayor. Si te quieres ir con TK no me pongas a mí de excusa que yo me quedo en casita con papá y mamá que se está muy bien.

Kari me puso mala cara.

—¿Seguro?

—Seguro. Es más, te lo prometo. Y ahora, vete a clase. Luego llevo yo las culpas de todo.

Abracé a Kari que me miró desconfiada de mis argumentos. La seguí con la mirada hasta que entró en el colegio y me quedé paseando entre la niebla del cementerio. Y para no variar hacía frío y como ya es costumbre en mí y las costumbres aburren me da por pensar con el frío. Y como Kari sólo consiguió llenarme la cabeza de más pájaros, se me ocurrió venir aquí y a contar todo esto.

—...

—¿Esperaba más no? Ya le dije que no había final, que estaba en ello.

Pues no sé. Me aterra la idea de que igual no vuelvo a saber nada de Koushiro o Yamato. También de que mi hermana se sienta así por Takeru. Siento que la historia se repite. Es curioso, lo de las circunstancias especiales quiero decir. Mire, con Koushiro y compañía no voy a tener ese problema, sólo voy a acordarme de quienes son. Las circunstancias, lo de los recuerdos a los que queremos volver ¿Por qué?

—...

—Ya pero… ¿por qué no podemos volver?

¿Sólo porque son especiales? ¿Quiere decir eso que no voy a poder sentirme igual con Sora nunca? ¿Sólo el recuerdo? Ya había aceptado que como ella no había nadie, que cuando conoces mucho a alguien es irremplazable. Y menos Mimi, son muy diferentes. Aunque no sé si llegué a conocer a Sora realmente. Y siendo ella y siendo igual… ¿tampoco? ¿Y si me arriesgo por intentar recuperar algo que igual tengo idealizado y pierdo muchas cosas buenas que ya tengo y que podían haber durado mucho?

— ...

—¿Y por qué de pronto tengo miedo a arriesgarme? No es propio de mí ¿Por qué está todo en mi mano para llegar a lo sustancioso y no sé qué hay que hacer?

—…

—Sí, bueno. Sé que puedo ver a Sora de nuevo, nada más que llamarla y aceptar su invitación. Pero no estoy muy convencido. También sé que a estas horas Mimi no estará molesta y que mis padres, aunque se enfaden un rato, son personas comprensivas y yo aguantaré lo que sea. Y si todo falla, si definitivamente Koushiro se equivocó al decir que con todo lo que tenía podía lograr lo sustancioso, tengo una alternativa en el bolsillo. Al menos, él pensó por mí que me podría servir.

—…

—Sí, seguiré mi propio consejo. Ya dije, pensar no me ayuda mucho. En estos momentos, y para lograr mis objetivos que ni entiendo el concepto sustancioso, las cosas no son A o B. Son A y las letras que van con A, o B y las letras van con B. Y puedes preferir A, pero con A va la Z y prefiero la X. Siento que es todo muy complicado y no lo debe ser.

—...

—Dejarse llevar me convence, no soy apto para las preocupaciones. Tengo una temporada de suerte. De una extraña fortuna. A ver en qué termina. Ahora que lo pienso... ¿el Koushiro no estará buscando una forma de vida alternativa porque en la suya no había nada sustancioso? Bah, algún día tendrá que contarme la verdad y probablemente no entendí el concepto del mismo modo que lo intentaba explicar. Me fastidia un montón no saberlo.

Es curioso. Creo que me han gustado estos días. En los que descubrí mejor a quienes no se dejaban, en los que tuve oportunidad de encontrarme con el pasado... Da igual lo mucho que pensara, acababa guiándome por el instinto y ha estado bien. Lo sustancioso está ahí.

—...

Oh ¿en serio ya pasó una hora y media? Si es que cuando me pongo a hablar... En fin ¿algo más que decir?

—Vive tus emociones.

Normalmente siempre hago el final, el principio y ya me encargo de unirlos pero con este fic no fue así. Iba haciéndolo poco a poco sin saber dónde parar (por eso espere a tenerlo más bien acabado para publicarlo) En principio quería que tratara de la fuga de ellos y que al final fueran ellas también pero por otro lado según lo iba escribiendo me parecía absurdo jajaja. Así que los dos últimos capítulos supongo que fue buscar una manera de cerrarlo simple.

Me resulta un final muy frustrante y ¡quiero hacer continuación! Tal vez la haga ... algo en plan "segunda sesión" en la que se contara que pasó con ellos después de que Tai abandonara la consulta. Tardaré, pues al estar contado de esta forma es necesario saber que pasa después para no cometer errores.

Actualización: Ya está en marcha la continuación. Se titula "Días de búsqueda". Podéis acceder desde mi profile ¡Gracias por leer!