DaniVal, el que grita basura es Xanxus~ Y no, Leviatan y Squalo son los que fueron a ver, los demas salieron fue por el pobre Squalo XD, me alegro que te guste este fic, aunque no se si preocuparme por las lagrimas o no o.o
Mikan18, arigato! :)
caro, tranquila que viene lo bueno (pobre Tsuna, y pobre otros que ya creo que ya sabes quienes son) XD
Nota: si alguien se pregunta sobre la... "explosion" de Tsuna... o el "bebe"... pues digamos que Tsuna, antes de todo esto, ya tenia arranques de ira gracias a cierto tutor espartano, y sobre lo otro... hagan sus propias teorias :3
Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
An Unwanted Wish
Capítulo 10: Iemitsu Sawada, Nana Sawada, Timoteo Vongola
- Esto es el paraíso… - Dijo con gran felicidad, tomando un sorbo de su coctel y sintiendo el sol sobre su piel.
El aire fresco soplaba con frecuencia, y las olas del mar golpeaban pacíficamente contra la costa, de un color casi transparente, dejando ver a las criaturas y objetos que dentro del agua se encontraban, como, por ejemplo: los cangrejos, las piedras, algunos peces, entre otros. Algunos se encontraban acostados en la arena, disfrutando del sol y de la brisa, por no hablar de la suavidad de dicha arena en contra de su piel. Otros estaban surfeando sobre las olas, haciendo diversas acrobacias y disfrutando del momento, aunque algunas veces ocurrían accidentes y terminaban cayendo fuera de la tabla de surfear momentáneamente. Otros estaban sentados o acostados en una silla, con una mesita al lado que tenía una radio, bebidas e incluso aperitivos, perfectamente a salvos del sol gracias a un paraguas. Otros hacían castillos de arena, reunían caracolas, o solo iban de paseo, o incluso estaban en una cita.
- ¡Señor!, ¡Señor! – Llamo alguien, corriendo hacia un anciano que bebía felizmente de su preciado coctel. A diferencia de la mayoría de los presentes, esta persona usaba un smoking negro, y en general tenía un aspecto muy profesional, tal y como si fuera un guardia de seguridad.
- ¿Uh? – Aunque por fuera solo aparentaba confusión, por dentro estaba teniendo una pequeña rabieta, pues quería disfrutar sus merecidas vacaciones en paz y temía que esto fuera algo relacionado con la mafia con la cual quería desligarse con la parte de trabajo. ¡Ya había firmado demasiados papeles en su vida por el amor de Dios!
- Su hijo Xanxus y sus guardianes están aquí, junto con un grupo mixto de civiles y mafiosos, y exigen verlo, mi señor. – Dijo manteniendo su expresión seria y casi inexpresiva, como si solo informara de las noticias.
-… Ah, déjalos entrar. - ¿Qué de otra le quedaba?, esperaba que esta vez no fuera porque habían volado un país, ya la semana pasada se habían destruido una sede de gobierno… ¿cuál había sido?, ya ni se acordaba.
Unos minutos más tardes, solo una cosa pasaba en la mente del anciano: cuando le habían dicho un grupo mixto de gente, ¡no se esperó un grupo mayor de 5 personas!
- ¿Smoking Bomb Hayato? - ¿Qué hacia este tipo aquí incluso? - ¿Muku-
- Kufufufu, un placer conocerlo, Nono Vongola. – El ilusionista no se inclinó ni nada, solo sonreía burlón. – Tranquilo, no voy hacer nada, vengo en son… vengo en son de Tsunayoshi. – No podía decir en son de paz, porque si Tsuna decía que se fueran a la guerra, todos se irán a la guerra, por ejemplo.
-… ¿Qué has dicho? – O se estaba haciendo viejo, o se estaba volviendo senil o-
- Ha dicho en son de Tsunayoshi, viejo. – Gruño Xanxus, pegándose del pico de una botella de ron que básicamente acababa de robar de una mesa que pertenecía a quien sabe quién.
- Ma Ma, en son de paz en verdad, jajaja-
- ¡Idiota-¡KABOOM!
En silencio, Nono se quitó las cenizas de la cara y entendió perfectamente bien que-
- Por irrumpir la paz y aglomerarse herbívoros, ¡los morderé hasta la muerte!
… que estaba en frente de un grupo que era básicamente un grupo de guardianes. ¡Eran muy volátiles-
-… debo… d-debo… mantener… l-a… cal-alma… - ¡Puff! – Yare, yare… - El adolescente pestañeo, y casi deja caer su cigarrillo. – Esto no terminara para nada bien, ¿no es así? – Se dijo mas así mismo que otra cosa.
Una nube que le estaba cayendo a golpes a todo el mundo, un rayo, una tormenta que estaba destruyendo todo a punta de bombas que nadie sabía de dónde demonios estaba sacando, un sol que estaba corriendo por toda la playa cargando a su hermana en brazos felizmente como si nada pasara, una ni-en realidad dos nieblas, una de ellas riéndose de todo y echándole más leña al fuego, y la ora escondiéndose detrás del primero con otra chica que era obviamente una civil, y una lluvia que trataba de calmar todo pero estaba fallando épicamente, más bien estaba echándole más leña al fuego.
- ¡¿Qué demonios pasa aquí?!
Cualquier otro, en realidad cualquiera que no fuera alguien de ese grupo, se hubiera detenido y hubiera comenzado a pedir disculpas, pero a nadie de ellos le interesaba remotamente al joven león Vongola y a su esposa, quien solo parecía divertiste ante todo el caos. Nono no podía culpar a Iemitsu, pues casi nadie lo ignoraba así ahora, y esto era peor que-
- ¡¿Qué demonios quieres vejete estúpido?!
Si, esto era peor que ser ignorado, a ninguno de ellos le importaba en lo más mínimo quien demonios era el, o ellos, porque ni siquiera a él le estaban dando mucho respeto que digamos. No obstante, ignorando el shock de Iemitsu, quien no sabía cómo reaccionar, a Nono no le sorprendía para nada todo esto… Era un perfecto set de jóvenes guardianes, pero era algo casi imposible de obtener, no sin un cielo, pues eran tan volátiles que poniendo más de tres juntos (y lograr que se quedaran así) era una receta para el desastre. No había un cielo, no había nadie más, y dudaba altamente que su hijo hubiera reunido otro conjunto de guardines, en especial porque se estaba emborrachando y…
- ¡VOOOOOIIIIIIIIIIII!, ¡mocosos-
- ¡Ya cállate pendejo! - ¡Crash!
Takeshi solo podía sudar frio, nuevamente habían noqueado al pobre Squalo, y Leviatan… bueno, el pobre aún seguía en el auto tratando de procesar todo. Más bien no sabía cómo habían llegado en una sola pieza.
-… Hijo-
- No, que lo arregle su jefe. – Sentencio Xanxus sin quiera dejar terminar a Nono, tomando otra botella.
Su jefe solo tenía que decir unas pocas palabras y listo, todo el caos desaparecería, mientras que si él lo intentaba no le harían caso o terminaría como Squalo o aun peor: combatiendo a todo el grupo. Nono solo pudo pestañear, pero no tuvo tiempo de preguntarse a quién demonios se refería, debido a que sucedió algo que nunca antes había visto en su vida, incluyendo la parte mafiosa.
- Yare, yare… - El adolescente ya había tomado asiento en una mesa algo ya destruida, y estaba robando algunas papitas fritas mientras fumaba, esperando que los 5 minutos pasaran. ¡Bam! – Ita, ita…
- Es malo fumar, te puede dar cáncer o peor, ¡eres muy joven! – La escena hubiera sido divertida si… si no fuera porque no había nadie más allí. – Aparte, ¡es malo robar!, ¡eso no es tuyo!
- ¡Soy un mafioso-
- Mafioso mi trasero, eso no es tuyo así que respeta. – Si, seria increíblemente gracioso si no estuviera pasando el fin del mundo a un lado y de paso no fuera aparentemente un fantasma el que estaba hablando. – Que seas mafioso no te da excusa alguna para ser un ladrón, o una mala persona. Si tienes hambre solo pide algo, o espera los 5 minutos que solo te quedan 3 y medio, Santo Cielo, no tienes modales o paciente alguna… - ¡Una silla se movió sola! – Lambo, más te vale comportarte, estarte regañando no es gracioso, por no hablar de que ya estas mayorcito-Saca otro y te quemo el pantalón. – Amenazo viendo el otro cigarrillo. Lambo obedeció, algo asustado, Tsuna no estaba bromeando.
Bizarro, eso fue bizarro, y lo peor es que no acabo allí:
- ¡Hayato-kun!, ¿qué haces? – El tono fue casi dulce, y el bombardero se quedó de piedra. – Somos invitados aquí, es de mala educación utilizar bombas, destruir, atacar, y demás si no nos han hecho nada. – Fue un regaño suave, dicho de forma casi irónica, como si la persona tratara de no reírse.
- ¡Lo siento mucho Tsuna-sama! – Estaba en el suelo, arrodillado y todo. Lástima que el nombre había medio congelado a tres personas en el sitio. - ¡Lo-
- No pasa nada, deja de arrodillarte. ¿Por qué no empiezas con Nono y los otros?, la política no es mi fuerte y tú eres el mejor aquí-
- ¡En seguida Tsuna-sama! – Vaya cambio, ¡y que rápido!, lástima que estaban más interesados en el "fantasma" que el… y el también.
- Mukuro-chan~~~
La mayoría de los mafiosos que no sabían qué demonios estaba pasando, se hubieran atragantado y quizás hasta se hubieran partido en risas si no estuvieran shock. Mukuro, uno de los "mafiosos" más buscados y temidos de los últimos años (aunque no era de los más peligrosos, aun), siendo llamado algo tan infantil como Mukuro-chan sin duda alguna dejaba a más de uno muy sorprendido y preguntándose si la persona que lo llamo así quería morir.
- ¿Hmmm? – A pesar del perezoso sonido, Mukuro dejo de entrometerse y molestar más a los otros. – Oya, oya, no me mires así, solo me divertía. – Se encogió de hombros, sin lucir para nada arrepentido.
- ¡Hibari-san!, ¡peleare contigo con todo si dejas de morder a la gente hasta la muerte! – Fue casi un grito, pero milagrosamente funciono. – En unas horas, cuando salgamos de aquí, Hibari-san, te lo prometo.
Y así, damas y caballeros, un fantasma había solventado toda la situación y había disipado el caos y la destrucción en unos pocos minutos.
- Ma Ma, Tsuna tu sí que sabes cómo controlarlos, jajaja. – Comento el beisbolista con una sonrisa, algo divertido y al mismo tiempo aliviado.
- Solo la mitad del tiempo, me temo. – Fue un medio lamento. – Buenos días, Timoteo Vongola, joven león Vongola y a su esposa. Es un placer conocerlos, soy Tsuna. Ellos son mis amigos, pero creo que ya los conocen, y si no, ellos pueden presentarse por sí solos. – Esto fue educado, pero a lo último bufo ligeramente.
- ¡En seguida Tsuna-sama! - ¿Acaso eso era una Biblia?, ¿qué demonios…? – Soy Gokudera Hayato, fiel seguidor de Tsuna-sama.
- Takeshi Yamamoto, amigo de Tsuna. – Mas despreocupado no podía ser este tipo, ¿verdad?
- Hmpt, Hibari Kyoka, rompan las reglas y los morderé hasta la muerte. - ¿Qué más se podía esperar de el?
- Mukuro Rodoku, y ella es Chrome, kufufufu…
Y así, uno por uno se presentó… menos cierto par de hermanos que ya estaban metidos en el agua y todo, y Tsuna tuvo que presentarlos. Sin embargo… Nono tenía una duda muy grande, en realidad, tenía varias.
- Xanxus, ¿una explicación…? – Señalo al grupo. - ¿Cómo lograste-
- Ellos se presentaron ya completos. - ¿Cuánto había bebido ya? – Si quieres al culpable, pues es Tsuna. Si, el fantasma, él es su jefe.
Xanxus no iba a decirle directamente que muy posiblemente ese dichoso fantasma era un usuario del cielo, con decirle que era su jefe decía todo. No tenía mucha lógica, pero lo única que podía reunir a un grupo así y mantenerlo era un usuario del cielo, aquel que atrae y acepta a todos.
- Xanxus… - ¿No había mas-
- No hay chocolate, Tsunayoshi, te los comiste todos en el camino. – Se quejó cierto ilusionista, aunque los otros solo podían reírse.
Si, el grupo había perdido total interés en ellos hace un buen rato…
-… Tsunayoshi… - Pronuncio lentamente Nono, recordando uno de su estado de shock anteriores. – Iemitsu, Nana, ¿ese no es el nombre de…? – No quiso terminar la frase…
- Si. – Fue la respuesta casi sin emoción de ambos.
Tsunayoshi no era exactamente un nombre común, de hecho…
- ¿Qué edad tienes Tsunayoshi-kun? – Llamo lo suficientemente alto como para ser escuchado entre ese grupito de gente.
- Eh, realmente no creo que-
- Tiene 14 años. – Corto el ilusionista sonriendo como gato que se comió al canario.
- ¡Mukuro-chan!
14 años… 14 años…
-… No me digas que… - No podía ser posible… simplemente no podía ser. - ¿Alguien sabe cómo luce?
- Yo~ - Canto el ilusionista.
- Mukuro-chan, no, no y-
- ¿Realmente quieres saber viejito? – El y todos sus amigos. – Kufufufu, espero chocolate, toneladas de chocolate, por esto~
Mientras que la mayoría estaba asombrado ante la supuesta apariencia del fantasma, y tres de ellos se sentían horrorizados, confundidos y/o tristes, Mukuro estaba siendo golpeado y gritado por un furioso Tsuna. Tristemente para Tsuna, Gokudera ya estaba dibujando su retrato para incluirlo en su Biblia y sacarle más copias nuevas y actualizadas y expandir su religión por el resto del mundo (Tsuna lo mataría mas tarde en cuanto se enterará).
-… Tsunayoshi Sawada. – La semejanza con Primo era demasiado, por no hablar que aquel bebé que "conoció" tenía el mismo tono de piel, pelo, por no hablar de los ojos chocolate…
- Tsu-kun… - A Nana le iba a dar algo, así de simple, en su cabeza solo podía comparar la imagen que veía con la de su bebé cuando lo tuvo en brazos… nunca tuvo la oportunidad de siquiera decirle un hola…
- Tsunafish. – Iemitsu estaba en una situación similar a Nana, pero la verdad no estaba tan afectado porque nunca tuvieron una oportunidad de conocer al pequeño-
Una chispa naranja seguido de una llama naranja flotante muy grande, fue lo que lo que todos vieron antes de que se oyera muy claramente:
- ¡Infeliz de ******!, ¡*******! - ¡Crash!, ¡Crash!, ¡Crash! - Desgraciado infeliz, mal esposo, estúpido-
En este punto, el único que no veía nada fuera de lugar era Yamamoto, quien solo reía:
- Ma Ma, las riñas entre padre e hijo no podían faltar, jajajajaja…
-… de pacotilla, insensato… - Los golpes y los insultos no paraban. Era muy bizarro ver a una llama flotante y ver a un adulto siendo golpeado tan brutalmente. - ¡NO ME LLAMES TSUNAFISH QUE NO SOY UN **** PESCADO!, ¿ME OYES DESGRACIADO?, ¿ME OYES?
Lección 1 aprendida: nunca llamar a Tsuna nada que tenga que ver con peces.
Lección 2 aprendida: nunca había que molestar a un usuario de las llamas del cielo.
Lección 3 aprendida: pelear contra un fantasma no era fácil.
- Tsu-kun, creo que ya es suficiente, no te volverá a llamar así. – Y tantas veces que lo llamo de esa forma cuando… ya no importaba.
-… Si tú lo dices ma-nada, no he dicho nada. – Internamente se golpeó, esta no era la idea. – Lo siento, ¡pero estoy más que arto que me llamen cosas que tenga que ver con peces! – Lo sacaba de quicio, en especial cuando andaba feliz.
-… ¿Acaso le ibas a decir mamá? – Yamamoto termino sosteniéndose el pie, ¡Tsuna pisaba duro! - ¡Perdón!
Extra 1
- Nana, Tsuna-chan está bien, mira lo que nos escribió-
- La mitad de eso son insultos a tu persona, querido. – Le respondió su esposa amablemente, tomando la carta, ignorando como su esposo se estremecía ante la noticia.
-… A veces creo que me odia. – Se lamentó, sin realmente entender porque su hijo era así con él, si no lo ignoraba lo insultaba. Con Nana, era todo un amor, una ternura…
- No te odia, si lo hiciera haría más que insultar e ignorarte. – Para Nana era algo simple de ver: Tsuna no lo aceptaba como padre. Ahora, ella no sabía la razón-Oh Cielos… - Mira cariño, ¡Tsu-kun nos invitó a visitarlo!
-… Solo a ti te invito. – Aunque en decía que si quería traer a su esposo podía hacerlo, que simplemente mantuvieran el motivo oculto.
Extra 2
-… Qué bello es la vida… - Lo que en verdad quería decir y gritar a los cuatro vientos era: ¡qué bello era no tener que hacer el infernal papeleo!
Estaba casi seguro de que cada firma era una hora menos de vida o algo así, ¡el papeleo era malo!, ¡malo!, gracias a Dios ya era libre…
Ring, Ring, Ring…
- ¿Hola? – Que no fuera una mala noticia…
- Padre, ya encontraron a la basura. – Oh… Uh oh… - Tenemos mucho que discutir, estoy allá en una hora, y espero respuesta de tu parte. – Clic.
Miro al aparato en su mano y luego suspiro profundamente. Bueno, pensó tomando una copa de vino, tarde o temprano lo iban a descubrir. Era una buena maniobra por parte del chico hacerse el que no existía, la verdad, aunque no por las mejores razones, pero incluso él sabía que tarde o temprano lo iban a descubrir y cuando lo hicieran no sería bonito.
-… Lo malo de ser un cielo, Tsunayoshi-kun, es que si no estás las cosas comienzan a desmoronarse, y los que están cerca harán hasta lo imposible por encontrarte… - Otro sorbo de su vino. – y una vez que lo hagan tomaran medidas para no volverte a perder, te gusten o no.
Y sabía que muchas de esas medidas no le iban a agradar ni un pelo al chico, en lo absoluto. A él solo le gritarían un par de veces, lo normal tomando en cuenta como era su hijo.
Extra 3
-… Chicos, la repugnancia ha llegado a niveles indeseados, y a lugares mucho más indeseados… - La pintura había chorreado a muchas áreas de su cuerpo, y se había secado en algunas partes… ¡era incomodo, asqueroso, y hasta repugnante en algunas áreas que no iba a mencionar! – déjenme dar un baño al menos, ¿por favor?
- NO.
-… DENME QUITARME LA PINTURA POR EL AMOR DE DIOS, NO QUIERO QUEDAR CALVO Y HASTA MIS CALZONCILLOS SE SIENTEN RAROS YA ******.
