Capítulo 10
Genzo hizo algunas llamadas con contactos confiables quienes le habían confirmado del adelanto de su compañero a la liga italiana.
- ¿entonces está confirmadísimo?...- su hermana Akiko estaba sentada en la silla alta y dejaba mecer sus piernas a su vez que se encontraba atenta a cada expresión y gesticulación de su hermano. – pues muchas gracias por el dato, hasta luego.-
La pequeña Wakabayashi intento disimular su ansiedad- ¿qué te dijo?
- pues que Hyuga sale mañana por la noche y…
Akiko no dejó que su hermano terminara de hablar, dio un brinco de la silla al suelo y enseguida jaló de la gorra a Genzo para llevarlo directo a su cuarto.
- tranquila! ¿Qué te pasa, ¿cuál es la prisa?
- mientras más rápido mejor, qué tal que luego te echas para atrás y ni me acompañas obligándome a que yo me vaya sola…-Akiko empezaba a hablar dramáticamente – y luego que me roban a mi, yo solita en el aeropuerto sin saber a dónde ir y …
- ya, calmada, sabes que te voy a acompañar y para que veas que soy buen hermano, te cumpliré tu caprichito, empaco y nos vamos de una vez; reza por que haya boletos.
- gracias hermanito! Eres lo máximo! .- se colgaba la chica del cuello del arquero con tal efusividad que hasta tumbó la inseparable pareja de Genzo; la gorra.
En España, Tsubasa había ya visitado las instalaciones del Barca e incluso enfrentado a 3 jugadores defensivos que le dieron una "cálida" bienvenida.
La prensa nipona estaba a la expectativa de la contratación y presentación del capitán de la selección japonesa así como otra parte de la prensa estaba atenta al fichaje de su compatriota el número 9 japonés.
El tan anhelado día para el nuevo jugador del Juventus llegaba cada vez más, la rutina del día fue tranquila, por la mañana corrió unos cuantos kilómetros para luego ir una vez más al baño de vapor en donde las fans lo esperaban, comió con sus amigos cercanos y se fue al apartamento para cerrar maletas y esperar la limusina que lo llevaría al aeropuerto.
Por su parte, Eriko terminó sus pendientes, papeleos y demás. Invitó a su amigo Ían a comer (aunque a él le tocaba pagar), charlaron un rato hasta que Kanzaki le habló de su viaje.
- bueno, pues te tengo una novedad.
- ah sí, ¿cuál?...no me digas que tú y Kojiro…
Eriko hizo una mueca de desagradado y abruptamente le amenazó con lanzarle el agua- ¿¿qué te pasa? Ya te dije que nada pasa y nada pasará!
-na, eso dices, pero seguro que tarde que temprano caes.
- si serás necio! Sigue así y no te cuento.
- está bien, disculpa…pero solo te digo una cosa
- ¿acaso no tienes confianza en mi?
- yo en ti sí, en él no tanto y en la "carne y deseo" menos
- bájale, ¿desde cuando te convertiste en moralista!
- jajaja, no se trata de eso, solo que yo he vivido un poquitin más que tú, aparte soy hombre y tú eres un bombón.
- ay, aguas con el maduro… en fin, gracias por el consejo, pero es mi vida y tú no eres nadie para meterte en ella, yo sabré qué hacer.- el comentario había sido bastante duro y de una sonrisa que mantenía el chico, terminó en un rostro de seriedad al escuchar esas palabras de su amiga.
La conocía y lo que menos quería con ella era estar disgustados pero Kanzaki se había enfadado de tal manera que solo le dijo que esa noche viajaba a Italia. - suerte en tu viaje!.- y sin más que decir se marchó.
La música jazzista en el fondo seguía sonando - mierda!.- Ían recordó que si ella y él viajaban hacia el mismo destino, iban a tomar el mismo vuelo y sabía perfectamente que si se encontraban mutuamente, Eriko definitivamente dejaría de hablarle por haberle dicho la mentira de que iría con su hermana Nikki.
De inmediato habló a Nakata para comentarle.
- qué raro, no me ha llamado Eriko..- decía Luik mientras navegaba buscando en las noticias lo relacionado a Hyuga.
- quizá quiere caerte de sorpresa, ya vez como es…
Luik se despegó un poco el auricular - ok, pero no me hables tan golpeado o será que… ¿algo paso entre Eri y tú?...o ¿incluso con Hyuga?
- no, nada, es que tengo hambre y no me han traído de comer, por eso estoy molesto y aparte no sé que hacer ….- mentía Ían para no preocupar a su amigo.
- ¿tan fácil se te cierra el mundo, habla a la agencia y que te cambien el vuelo a clase turista.
- TURISTA! No gracias.
- entonces atente a las consecuencias..- conversaba divertido
- mmm, tienes razón, cambiaré mejor el pasaje a clase turista y me disfrazaré un poco para que no me reconozca.
- con que te peines ya es algo, jajajaj.
Las horas restantes habían transcurrido. Eriko y Kojiro ya se encontraban en la limusina en dirección al aeropuerto.
- y dime, ¿cómo te sientes?
Hyuga estaba distraído mirando por la ventanilla y despidiéndose de su barrio
– ¿eh?.- preguntaba él.
- ya, con eso me das a entender que no estés tan concentrado, o estás nervioso o pasa algo.
- ah, estoy bien, ansioso por llegar al Juventus.
- es un gran paso el que darás, ¿no estás si quiera un poco nervioso?
- no, para nada, me tengo confianza en que haré un buen papel.
- me alegra oírte decir eso, yo sé poco o casi nada del soccer, pero en estos días me puse a leer algo y dicen que Italia tiene la mejor defensa.
- lo sé, pero yo seré quien los derrote..- hablaba orgullos el número 9.
-Bueno chicos, hemos llegado y al parecer hay muchos reporteros, así que procuren no separarse, yo me encargaré de la prensa.- hablaba Matsumoto mientras la limusina se detenía.
Por los vidrios polarizados ya e podía ver los flashes de las cámaras que aguardaban el arribo del nuevo jugador japonés en ligas extranjeras. Primero salió Eriko y enseguida Kojiro. Las preguntas tanto del mundo del deporte como de espectáculos ya se hacían presentes y Kaori intentaba darle salida a tanto cuestionamiento. Mientras, ambos caminaban hacia el interior del Narita.
Por el extremo opuesto ya estaba Takahashi con una gorra y un bigote postizo acompañado de unos lentes oscuros los cuales momentos después, mientras éste espiaba a sus compatriotas, su aspecto daba motivo para que las autoridades del aeropuerto sospecharan de él y lo arrestaran hasta; momenos después confirmarían que de verdad era Ían Scott Takahashi, pero ya había perdido el vuelo, aquél donde Kanzaki y Hyuga habían abordado en primera clase.
- hay que dormir que se viene el cambio de horario.- sugería amablemente Hyuga con una sonrisa.
- sí, lo haré…dime, esa chica con quien hablaste en el aeropuerto, ¿era…?
- una amiga, su nombre es Akamine Maki.
El chico le habló de que ella era jugadora de softball.
- la conocí en Okinawa cuando fui a visitar a mi entrenador Kira Kozo.
- fue aquella vez que el entrenador Gamo los expulsó?
- así es. Entonces decidí en mejorar y me fui ahí a entrenar. Una tarde me puse a realizar disparos contra la valla de la cancha y llego Maki regañándome de que no era una cancha de fútbol, como castigo me aventó un guante de "catcher" para que yo detuviera sus lanzamientos y de pronto, en su llamada "bola vertical" descubrí lo que vendría siendo mi "raiyu shoot", me fui a la montaña y no descansé hasta perfeccionarlo, pero eso me costó no poder cumplir la promesa de irla a ver en su partido.
- vaya, ya veo. Pero tú y ella…
- ella y yo que?
- este… tienen algún tipo de relación, noviazgo, unión libre?
El delantero sonrió mientras que ella se sonrojaba por tanta pregunta tan directa.
- somos amigos.
- ah, vaya, este…creo que mejor me duermo, buenas noches.
Las horas transcurrieron y por fin llegaron a la tierra de la pasta. El capitán del vuelo indicó que se abrocharan los cinturones para hacer el aterrizaje.
Minutos después ya estaban en el autobús que los llevaría hasta la central del aeropuerto. Eriko aprovechaba para explicar el significado de la señalética italiana que había en cada lugar a donde volteaban, Kojiro intentaba aprender y memorizar.
Por fin llegaron a la sala donde habría que pasar la aduana italiana, de pronto un extraño sujeto se le acercó a Hyuga.
- con que tú eres ese japonés..- habló con un tono demasiado prepotente y discriminativo lo que hizo que el jugador instantáneamente se pusiera a la defensiva.
- sí, ¿algún problema con eso?.
- será mejor que te regreses a tu país, así lograrías evitarnos la enseñanza a una basura como tú!-
- qué dijiste!
- lo que oíste!.- y con esto último, el extraño sujeto de nacionalidad desconocida pero que sabía japonés le dio un cabezazo al pecho del nipón ocasionándole la caída inmediata y un revuelo en el lugar.
Continuará…
Nota:
Jeje, no es Zidane, pero desafortunadamente se puso de moda esa escena y pues aún existe lo "antideportivo"
