Disclaimer, Maleficent y todos sus magníficos personajes no me pertenecen, son propiedad de Disney. Esta historia solo es publicada con fines recreativos.
Aquí con un nuevo capítulo recién terminado y editado, espero que no se me haya pasado nada por alto, quedo diferente a como lo estaba escribiendo en un principio, pero en términos generales me gusto el resultado y a todas estas ya vieron el tráiler de "Maleficent: Mistress of Evil" estoy emociona y preocupada a partes iguales una nunca sabe como van a salir esas segundas partes.
Agradezco a Muse Bellamy y fran. sanchez por su reviews y sobre todo por su infinita paciencia.
No siendo más aquí dejo el capitulo y nos vemos en una próxima actualización y si te gusta lo que leíste no olvides dejar un comentario con tus impresiones del capítulo estaría eternamente agradecida.
X El hombre de los mil rostros
Maléfica observaba con suficiencia a Balthazar, al igual que algunos guerreros árbol y jinetes jabalí mientras terminaban de desmantelar un emplazamiento humano bien abastecido a un par de kilómetros de la frontera oeste, ese había sido sin duda alguna uno de los enclaves militares utilizados en el ataque del otoño pasado, no era comparable con los campamentos de las pequeñas cuadrillas que vigilaban los espinos con regularidad y que apenas podían ser descritos como fogatas donde los soldados se juntaban temerosos de todo lo que les rodeaba esperando la llegada del amanecer o la finalización del trabajo para abandonar el lugar, esos grupos la mayoría de las veces no significaban un peligro verdadero para los páramos y aquellos hombres preferían huir y evitar un posible combate con criaturas mágicas bastante irascibles y mejor preparadas que ellos mismos.
Esa había sido una tarde bastante productiva para Maléfica y el pequeño contingente que la acompañaba, la información conseguida por Diaval sobre aquella locación fue precisa, lo cual acompañado de la desorganización general de aquellos hombres tras la "misteriosa desaparición" del rey Henry permitieron un trabajo bastante rápido y sin mayores peligros para los participantes de aquella "pequeña escaramuza", tras la lucha librada en el lugar la mayoría de los humanos habían abandonado la fortificación prefiriendo proteger sus vidas y la de sus camaradas heridos antes que el emplazamiento al parecer aquel dato sobre el estado del ejercito del reino también era verdadera una confirmación de la habilidad de Diaval en sus labores de espía, la superioridad militar de los moros en aquella ocasión fue más que evidente.
Ella reflexionaba como desde el principio varios de los moradores del páramo cuestionaron el posible éxito de una estrategia tan poco ortodoxa como la utilización de un espía en medio de la guerra contra el reino humano, es más señalaban la efectividad del muro de espinos o el papel de Diaval como una suerte de perro guardián de aquellas tierras y negaban la importancia de la información sobre los movimientos enemigos, e inclusive aseguraban que los fracasos del dragón mientras aprendía los trucos de aquel oficio mostraban que era un error continuar con aquella idea, solo con el pasar de los meses, los datos certeros sobre algunas cuadrillas, varios de los ataques planeados y el armamento llevaron a replantear la utilidad de un espía entre los humanos, a medida que aumentaban sus aciertos Maléfica miraba a sus vecinos mágicos con aires de suficiencia y superioridad al demostrarles que tenía la razón desde un principio y que la lagartija era la adecuada para el trabajo.
Al iniciar la primavera recordaba el hada, Diaval había comenzado sus incursiones en las tierras humanas con poco éxito en sus labores de espionaje en un principio, los humanos fueron bastante recelosos ante la presencia de un desconocido, pero la constancia del animal y la continua observación de los hábitos de las personas de diversas villas y granjas lo llevaron a conocer algunas maneras de obtener información sin despertar mayores sospechas ahora casi finalizando el verano consideraba que él era bastante eficiente recolectando información, al condenado animal no le tomo más de dos estaciones el convertirse en un verdadero maestro de aquel arte con todo y las dudas que mostraba en un inicio.
Mientras Maléfica se encargaba de la seguridad general de los Moros, Diaval descubría la dificultad de hilar de manera más o menos coherente comentarios fortuitos lanzados al aire, los fragmentos una conversación fuera de contexto para sus oídos, la veracidad de los chismes de los campesinos o el significado de los diferentes movimientos de los soldados entre varias locaciones sin una razón aparente, lo más difícil era prestar la suficiente atención a esos pequeños detalles que lograban marcar la diferencia y sobre todo ubicar los lugares en donde hablar de mas no fuera raro. Su mente aguda, su gusto natural por los retos y la aventura le facilitaron mucho las cosas en aquel oficio.
El mayor éxito del dragón reconoció para si misma fue la creación de varios alter egos algunas veces Diaval se presentaba a sí mismo como un leñador que vivía en medio del bosque buscando nuevos lugares donde vender su madera, o como un cazador que vendía la carne y pieles de sus presas, también tomaba el manto de un simple jornalero en busca de trabajo y techo a cambio de algunas monedas en las granjas más alejadas de la capital de aquel reino humano pero suficientemente cerca de los moros para ser tomadas en cuenta como posibles fuentes de información, también había tomado el papel de un soldado remiso de un reino vecino que buscaba evitar cualquier posible reclutamiento tras tener un superior que casi lo lleva a su muerte despertando las simpatías de varios caballeros rasos que escuchaban sus anécdotas, aunque su identidad favorita era la de "un vagabundo" que narraba historias a cambio de posada, comida y algunas monedas.
Ella también recordaba la manera en cómo la lagartija le señalaba que aquellas incursiones eran muy diferentes a las que había realizado anteriormente durante sus viajes en donde simplemente se limitaba a conocer los lugares que llamaban su atención sin la preocupación de esconder su naturaleza mágica o concentrarse en un objetivo en específico e inclusive se tomó la libertad de invitarla a algunos de esos lugares cuando las cosas en el páramo se calmaran, si las circunstancias fueran otras tal vez lo haría, estar en tierras lejanas, sin responsabilidades, donde nadie la conociera o le importara demasiado su naturaleza no sonaba del todo mal.
Con una ligera sonrisa en su rostro Maléfica también recordó los reparos que mostraba "la lagartija pirómana", lo molesto de sus quejas sobre el tiempo que pasaba fuera de su hogar (el cual no había terminado de reformar), la constante preocupación por dejarla "sola" y el fastidio que le causaba el engañar demasiado a las "buenas personas" (siempre escuchaba con cierto escepticismo aquella parte de los informes), pero con el paso de las semanas y sobre todo interactuando de manera continua con los humanos consiguió la motivación necesaria para continuar con aquel nuevo trabajo que a la larga según palabras de Diaval y concordando con las opiniones del hada beneficiaba a los dos bandos en especial si lograban el fin de la guerra, evitando peleas innecesarias o la pérdida de vidas.
El dragón siempre le hablaba sobre las extrañas costumbres de los hombres, las virtudes que estaba descubriendo en ellos y sobre las cosas verdaderamente malas de aquella raza, con el paso de los meses ellos se estaban comenzando a hacer una imagen más completa de sus vecinos no mágicos y gracias a aquellas palabras comenzaba a entender el interés de su madre por compartir algo de su tiempo con los humanos.
Diaval también le contaba al hada sobre los problemas que los civiles estaban teniendo gracias a la guerra, mantener un ejército era bastante costoso al parecer, los impuestos y tributos en especie eran un verdadero dolor de cabeza para muchas personas, además las bravuconerías de más de un mercenario que no eran nada agradables (en varias ocasiones fue testigo de aquellos abusos), sin contar el reclutamiento "voluntario" de los hombres que eran sacados de sus tareas cotidianas a la fuerza, a la larga descubrió Diaval a muchas de esas personas no les importaría el final de la guerra así perdieran, el resentimiento estaría presente pero a la larga la paz era preferible, un número considerable también percibía que aquellas riquezas de las cuales les hablaba la nobleza no les llegarían a ellos los de "abajo" y lo que se estaban buscando era que "aquella mujer" maldijera sus tierras… o al menos eso creía el dragón gracias a sus observaciones en las tierras enemigas.
De las cosas que su amigo le contaba la más sorprendente fue enterarse de lo "popular" que llego a ser el rey Henry en sus últimos días al punto que varias villas (sobre todo aquellas más cercanas a los páramos) se estaban planteando seriamente dejar algunos presentes a modo de agradecimiento al hada oscura que reinaba en los moros, el dragón prometió asegurarse en lo posible de que los regalos humanos fueran de su agrado, ese gesto era algo que la mujer no se esperaba, además ella estaba segura que ninguno de los seres mágicos celebraría su muerte en manos de un posible enemigo de aquella manera, al parecer no tenía ni idea de muchas de las cosas que pasaban fuera de sus fronteras.
Aunque el hada nunca lo reconocería siempre esperaba el regreso de Diaval en sus idas y venidas entre los dos reinos, con el paso de los años y muy a su pesar se había acostumbrado al constante parloteo del animal y en general a la tranquila convivencia que habían establecido y algunos días su risco se sentía bastante solitario. Lo que no se esperaba era la nueva costumbre del hombre que en cada una de sus "incursiones" siempre le llevaba algún pequeño presente: dulces, comidas extrañas, objetos brillantes de diverso tipo e inclusive algunos libros (objetos difíciles de conseguir en aquellas tierras).
Mientras inspeccionaba la total destrucción de aquel emplazamiento y la búsqueda de armas mejoradas con magia (Diaval les había advertido sobre la presencia de estas) el hada meditaba sobre el último reporte del dragón en donde le hablaba de algunos rumores acerca de Stefan el próximo rey humano el cual tras casi un año de preparativos estaba próximo a coronarse como dictaban las costumbres de los suyos, esos asuntos protocolarios no le importaban, el problema era su posible carácter y sobre todo sus intenciones.
Ella lo recordaba del único encuentro que habían compartido hace más de veinte primaveras atrás, cuando el príncipe un infante de diez u once años se encontraba perdido en una zona cercana a la frontera este de sus tierras, en aquella época Stefan solo era un niño flacucho y temeroso, que la miro asombrado mientras que ella simplemente se limito a indicarle el camino para que regresara con los suyos, antes de separarse él le dirigió algunas palabras las cuales aún recordaba:
- ¿acaso no piensas tomar mi vida hada oscura? – aunque la voz del joven era vacilante, su mirada fue directa y en ningún momento dejo de observar con algo de desafío al hada.
- ¿Por qué habría de tomar la vida de un inocente? No hay ningún honor en vencer a aquellos que no son combatientes, menos a un mocoso – ella solo lo miraba algo aburrida, en aquel momento tenía asuntos más importantes que atender que prestar atención al principito de los humanos.
Muchos años después de aquel encuentro Maléfica medita acerca de la manera en cómo el tiempo corre de manera muy diferente para los humanos, ella a lo largo de su vida había visto al rey Henry cuando aún era joven y también lo vio en sus años de ocaso, fue testigo de la infancia de Stefan y ahora lo conocería como un hombre mayor, esperando que fuera diferente a su progenitor.
Ella nunca logro entender las razones que llevaban a los humanos a desperdicias sus fugaces vidas en cosas banales o sin importancia y durante mucho tiempo reflexiono en la curiosa manera en cómo su propia vida se había enlazado con la de aquella dinastía, también en que probablemente sería capaz de ver al menos un par de centurias mas antes de dejar el mundo de los vivos…
Mientras intercambia algunas palabras con uno de los jinetes jabalí ante la presencia de magia en algunos elementos presentes en la zona y los posibles métodos para la destrucción de aquellas armas, la mujer recordaba las cosas más alarmantes del último informe de Diaval y lo que implicaría de confirmarse aquellos "rumores" y habladurías en relación al príncipe, aquello que la estaba inquietando al punto de no prestar la suficiente atención a sus labores en ese momento, limitándose a recordar las palabras exactas del dragón:
- La primera información medianamente confiables relacionada con Stefan la escuche de algunos soldados miembros de una cuadrilla de vigilancia, ubicada en un pequeño poblado cercano a las planicies que limitaban por el sur con los moros, ese lugar es uno de los sitios donde tienes simpatizantes – la voz del dragón era profunda en su verdadera forma y se notaba el tono juguetón en sus palabras mientras se limitaba a estirar sus grandes alas – en ese momento me encontraba en la posada donde me disponía a pasar la noche antes de regresar a casa ya sabes un poco de sueño no está mal para nadie, sin contar que ya había escuchado algunas cosas verdaderamente interesantes y no esperaba conseguir nada acerca del príncipe en aquella ocasión las cosas que hasta ese momento había escuchado hablaba de un sujeto educado, bien portado y medianamente interesado por los asuntos de la guerra, las personas que hablaban del hombre solo tenían halagos para el mismo aunque el problema de aquellos comentarios era que ninguno de ellos conocía directamente al príncipe y solo se limitaban a repetir generalidades ya sabes las cosas típicas que los humanos dicen sobre sus gobernantes.
Esa noche en cuestión estaba en mi papel de vagabundo y sabía que a medida que avanzara la noche y que el alcohol desinhibiera a los hombres ellos comenzarían a contar imprudentemente cosas sobre su trabajo y en general sobre sus vidas, algunos humanos son tan predecibles… al menos no son aburridos – el dragón movió su cabeza a modo de negación – el grupo en cuestión estaba conformado por cinco hombres de diversas edades endurecidos por las inclemencias de la guerra y en general por la vida militar, mientras departían y a medida que la cerveza fluía escuche algunas cosas bastante interesantes sobre el actual heredero de la corona, gracias a un hombre llamado Rory que hablaba amargamente del "príncipe cobarde" y como este lo había degrado a un trabajo tan peligroso y mal pago por derrotarlo una vez en una práctica militar un par de años atrás, el sujeto estaba casi seguro que lo próximo que les esperaba en el mejor de los casos era un estancamiento de la guerra con los vecinos mágicos (ni tan mal le caían aseguraba entre cerveza y cerveza), en el peor trataría de negociar algo y traicionaría a la bruja cornada, el hombre se estaba planteando seriamente desertar y abandonar el reino, inclusive aseguro que "primero le juraría fidelidad a Maléfica antes que al condenado Stefan, al menos ella tiene fama de no ser cruel o injusta con los suyos." – Diaval sonrió ante aquel comentario y sobre todo al ver la expresión contrariada de la mujer ante las palabras de aquel humano – bueno en caso de algo ya tienes un humano leal a tu causa – Bromeo el dragón antes de continuar la conversación.
Decir que le desagradaron y sobre todo preocuparon esas noticias fue poco, si ese "rumor" se confirmaba solo les esperarían largos y amargos años de guerra con sus vecinos y si el condenado hombre tenía una tendencia marcada a la traición eso solo los dejaría en una mala posición, esperaba que el sujeto fuera un gobernante más prudente y justo que el rey Henry y ahora solo podía confiar en Diaval para dilucidar algo acerca de aquel asunto.
El hada se encontraba tan distraída en sus pensamientos y recuerdos que no fue capaz de notar la presencia de Balthazar el cual llevaba observándola con detenimiento durante los últimos minutos y solo se inmuto ante las palabras del guerrero árbol pronunciadas en su extraño idioma.
- Estamos por terminar en este lugar, ya hemos reunido todos los objetos con algún tipo de magia para proceder a su destrucción, el arsenal es considerable y hay varias cosas verdaderamente problemáticas – era consciente de lo raro que era tomar al hada desprevenida y mas si se encontraban en alguna misión. – Él se encuentra bien, es una criatura de recursos.
- Hay otros dos sitios que debemos visitar antes de que los humanos cambien de lugar aquellas caletas –su voz fue tan segura como siempre y su tono autoritario, simulo no escuchar las ultimas palabras de Balthazar. Al fin y al cabo, Diaval era completamente capaz de cuidarse solo y no es que estuviera particularmente preocupada por su seguridad.
Maléfica se dirigió en dirección a una gran pila de armas y diversos objetos envueltos por un aura oscura en definitiva estos eran objetos mágicos con una naturaleza bastante viciosas tendrían que averiguar quién estaba suministrando tales cosas al reino, concentró su poder antes de utilizar unas potentes llamas verdes para incinerarlos y alejarse del lugar sin voltear atrás, aunque nunca lo aceptaría estaba un poco preocupada por la nueva misión del dragón, pero era consiente que era una perdida de tiempo y energía pensar demasiado en el asunto además que estar tan distraía podría llegar a ser peligroso, lidiaría con cada cosa a su debido momento.
Mientras Maléfica caminaba dando la espalda a los restos humeantes del campamento humano no pudo evitar inquietarse un poco por Diaval el cual en ese preciso momento levantaba su vista hacia las impresionantes murallas de la capital del reino que reflejaban el poder adquirido por los humanos, el animal se estremeció ligeramente mientras pasaba por las grandes puertas de la muralla no pudo evitar un ligero escalofrío en su columna al hablar con los soldados antes de conseguir algunas recomendaciones sobre posibles hospedajes y finalmente adentrase en las concurridas calles de la ciudad mientras iniciaba su nueva misión.
