Tu forma de amar 2

1992, cinco semanas después de la fiesta del club…

Candy a pesar de que había hecho enojar a su madre por no haber interactuado con nadie en la fiesta,siguió yendo al club. Al inicio, algunas de las chicas que habían estado en la fiesta y la vieron bailar con el hijo del dueño la miraban con mucho recelo. Tenía que admitir que los planes de su madre de interactuar con los jóvenes del club se estaban tornando en un asunto infructuoso. Por lo menos ya iba mejorando en sus entrenamientos de esgrima pero con el asunto del tenis, casi se daba por vencida. Menuda pelotita, aunque fuese de un color tan llamativo resultaba a veces muy difícil de seguir. No debía ser tan difícil, sólo que no le apasionaba ese deporte, no le interesaba tanto aprender, no así el baloncesto. El practicar tenis era únicamente representar su status, el baloncesto, por el contrario, era un reto que la enlazaba a Albert.

Justo ese día tenía clase con su entrenador de tenis, así que preparó su maleta y tomó la visera entre sus manos, deseando tener su carnet de conducir para que su hermana no tuviese que llevarla después de sus múltiples idas de un lado para otro por la ciudad antes de llegar al club y con ello hacerle también llegar tarde.

Afortunadamente, no necesitaba llevar la credencial del mismo a todos lados, las personas de la entrada la conocían y estaban al tanto de que sus padres habían pagado la inscripción anual, así que no iban a detenerla de algún modo. Iba a llegar corriendo a su clase. Quizá con suerte no la había perdido ya.

Cruzó toda el área de entrada, pasó por un lado del restaurant, corrió de modo paralelo a los jardines y antes de llegar al campo de golf viró a su izquierda. Debió de haber pedido un carrito, pero habría tenido que esperar a que estuviera desocupado alguno. Había un torneo de golf disputándose ese día, mucha gente en el club y poca disponibilidad de carros.

Bufó una maldición cuando vio que Eliza ya tenía acaparado a su maestro y que le había adelantado la hora de clase al notar que Candy no llegaba. Era el único lugar donde se topaba con Eliza sin que estuviese Tony, él prefería la comodidad de una sala de cine que una ida al club a practicar tenis.

De mala gana volvió sobre sus pasos pensando qué podía hacer. No estaba dispuesta a esperar a que la clase terminara de pie o sentada delante de Eliza y que la hiciese sentir mal por la comparación de lo excelente que ella era jugando, pues la pelirroja era una de las cosas que solía hacer con mucha gracia: Practicar el tenis y tocar el piano.. en eso era demoledoramente buena. Aunque era una estafa en álgebra y en cualquier deporte de la escuela (ahí Candy era donde se sentía dueña y señora, no por ser la más inteligente en álgebra, pues la verdad estudiaba mucho para sacar buenas notas, pero se sabía que podía ser muy buena en los deportes que practicaba en el colegio).

El espíritu competitivo de Gillmore College era conocido en toda la ciudad, en el estado y también de un modo un poco más discreto en el país. Tenía otra sede en Australia, pero no llevaban los mismos lineamientos*. Era como si compartieran el nombre pero no su estilo de enseñanza ni tampoco el financiamiento para todas las actividades deportivas.

Y pensando a donde iba a irse a meter en esa hora antes de que Paty regresara por ella, se fue al área de la piscina. Tenía un casillero de combinación que siempre mantenía abastecido con unas cuantas cosas necesarias: ligas del pelo, bloqueador solar, un traje de baño de reserva, (era demasiado revelador así que era su última opción), todo lo que necesitaba para mantenimiento del florete, un cepillo y sandalias. Quizá una hora dentro del agua le sirviera a modo de sustituto para no sentir que había ido inútilmente al club.

Se cambió de ropa y se vio en el espejo. El traje de baño si ya le parecía revelador antes, se dio cuenta de que ahora era casi inmoral. Se le marcaba en el busto, el trasero y las caderas de un modo que no pudo menos que sonrojarse cuando se vio al espejo. Parecía que su cuerpo infantil estaba cambiando tan aceleradamente que pudo notar que si no supiese que de su reflejo se trataba, habría pensado que era el cuerpo de alguien más.

Su padre la habría obligado a cambiarse enseguida.. el asunto era que en ese momento su padre no estaba y era muy improbable que llegara debido a que a esa hora estaba trabajando todavía.

Se enrolló una toalla y salió del vestidor, la piscina se notaba casi desierta, así que se metió al agua lo más rápido que pudo, aventando la toalla con prisa por un lado de la piscina, para evitar la mirada lasciva de los muchachos que estaban al lado opuesto de ella. Uno de hecho le pareció familiar pero no supo de donde. Braceó unas veces, se sumergió para nadar bajo el agua y de regreso prefirió nadar hacia atrás pataleando con energía y moviendo sus brazos con gran coordinación, hasta que llegó a la orilla. Hizo lo mismo varias veces hasta que empezó a sentir que sus brazos se cansaban, entonces decidió salir de nuevo. Necesitaba un vaso de jugo o agua, porque se moría de sed.

Justo cuando estaba por salir del lado de la escalera una figura humedecida por el agua de la piscina le hizo sombra. Ella alzó la cara y no pudo saber quien era, los rayos del sol estaban sobre su cabeza.

Lo que si pudo ver era que era un joven, estaba igual que ella en un traje de baño que dejaba muy poco a la imaginación. Alto, de piernas torneadas, cintura estrecha y bíceps marcados levemente. Su torso estaba marcado también pero de modo muy leve. Le estaba extendiendo su mano para ayudarla a salir del agua y ella se debatió en tomarla o no, pero al final lo hizo. Cuando estuvo frente a él se dio cuenta de que ya lo conocía. Era el muchacho del baile… al que ella había ignorado y que en ese momento la miraba con una sonrisa burlona seguidamente de una mirada enigmática. Se sintió desnuda delante de él y de inmediato se supo nerviosa. Mala señal.

- Nadas muy bien –le dijo él

- Gracias, ya me lo han dicho. –y comenzó a caminar tratando de verse calmada. ¿Dónde demonios había dejado la toalla?

- ¿Lo practicas de manera profesional? –preguntó él de vuelta.

- No tengo tanta resistencia.. ni tampoco sé nadar en todos los estilos, sólo lo básico –contestó mientras sus ojos divisaron la toalla y caminó hacia ella para tomarla. Se cubrió lo más tranquilamente que pudo. No quería que se diera cuenta de lo insegura que se sentía vestida así. Sus ojos escudriñaron el lugar en busca de algún empleado del club que pudiera traerle algo de tomar, mientras trataba de ponerse unas sandalias.

- ¿Te vas ya?

- Voy a pedir una bebida… -el joven volteó a su vez viendo en la dirección que ella había visto, divisando a uno de los empleados.

- August! –gritó y un mozo que estaba a unos 10 metros se aceleró para ir a su encuentro.

- Dígame joven Grandchester…

- ¿Podrías traer unas bebidas? –y dirigiéndose a Candy, le preguntó- ¿Qué se te ofrece?

- Un agua mineral sería excelente o un jugo.. –respondió, extrañada. Esas atenciones no las esperaba.

- Trae ambas cosas a la señorita y un agua mineral para mí también, por favor.

- Como ordene, joven. –contestó con solicitud el mozo y salió a toda prisa para buscar las bebidas.

La manera en la que había hablado la dejó con una sensación extraña. Ah, desde luego, era hijo del dueño. Seguramente estaba acostumbrado a que todo el mundo hiciera lo que él pedía, así que mandar aunque fuese en un tono poco autoritario era normal para él. Le había dicho como dando por hecho que se iba a hacer lo que él pedía, su voz no sonaba exigente ni tampoco petulante, solamente muy segura.

- No me había dado cuenta de que tienes tantas pecas. Sobre todo en la nariz. –dijo con expresión divertida. –y le indicó una mesa con sombrilla que estaba junto al área de la piscina. Ella asintió y fueron a sentarse en las sillas mientras hablaban.

- Herencia de mi abuela, la mamá de mi madre. –contestó ella con leve fastidio. Eran lo más notorio de su cara, eso y el hecho de que se ruborizaba con facilidad. De pequeña fue objeto de muchas burlas así que si él se comenzaba a reír de ellas, Candy ya tenía pensado en cómo le iba a responder.

- ¿El color de tus ojos es herencia también de ella?

Candy se quedó observándolo a los ojos, extrañada por la pregunta, pero se recuperó pronto.

- Tengo el color de ojos de mi padre…

- No lo recuerdo… creo que a la única que he visto es a tu hermana y quizá una vez a tu madre.

Candy pasó saliva. ¿Cuándo había conocido a su madre? O mejor dicho, ¿cómo sabía quién podía ser? Ellas iban juntas los fines de semana al club, pero nunca lo había mirado ahí. No entendía como su hermana también sabía perfecto quien era él, pero tampoco se lo había preguntado a ella.

- ¿Ya conocías a mi hermana y a mi madre?

El joven se quedó mirándola unos segundos con una expresión que era indescifrable. Parecía que se estaba tomando premeditadamente el tiempo para contestar, y si era así, quizá fuera porque seguro era algo que Candy no tenía deseos de oír. En eso llegó el mozo con las bebidas y ambos agradecieron de modo educado. Candy dudó un momento, antes de agregar una parte del jugo al agua mineral.

- A tu hermana me la he topado algunas noches en un club antes de la vez en la que te invité a bailar. Ya la había visto, pero no tenía idea de que asistía aquí también. Y sobre tu madre… ella se parece demasiado a ti, yo estaba en la oficina cuando vino a inscribirse acompañada de algunas amigas. En cuanto te vi en la fiesta, supe que me eras familiar, pero no sabía de dónde. Lo corroboré cuando tu hermana dijo que su apellido era Anderson –entonces pidió permiso para tomar del mismo modo algo de jugo y agregarlo a su bebida.

Candy había enarcado la ceja para cuando asintió. ¿Entonces por eso la había invitado a bailar? No sonaba halagador, a pesar de saber que su madre no aparentaba la edad que tenía y que era una mujer con mucha clase y personalidad.. por ello seguramente a él ella le pareció un fastidio ya que comenzaron a bailar. Su madre era jovial y conversadora, así que toparse con una versión enmudecida que ostentaba unos años menos, había sido toda una evidente decepción para él.

- ¿Ha venido tu padre al torneo de golf? –preguntó después del primer sorbo. Las burbujas del agua mineral al combinarse con el jugo le hicieron cosquillas en la garganta.

Ella negó.

- No dispone de tiempo. Su trabajo es primordial. Sólo asiste los fines de semana cuando no tiene que salir de viaje.

- ¿En qué trabaja tu padre?

Ella lo miró. ¿Por qué tanta curiosidad?

- Es científico. Trabaja para un laboratorio, pero ahora se encarga de asuntos administrativos también –y ya no quiso ahondar en el asunto- es la primera vez que te miro haciendo uso de las instalaciones del club.

- No suelo venir… insistencia de mis amigos –y los señaló. Tales amigos estaban bromeando en la orilla opuesta de la piscina mientras una chica de cabello castaño se les iba acercando. Ninguno ocultó que aquella chica les parecía atractiva. Los ojos azules del castaño brillaron de un modo amenazador.

- Ey! –les gritó- Con sus miradas e insinuaciones para otro lado!

Por lo visto la chica era importante para él. Era bastante bonita. Los amigos voltearon a verlo, alguno estaba avergonzado, otros parecían haber tomado una apariencia indiferente pero también hubo uno que se airó. La chica solamente sonrió mirándolo a pesar de la distancia. Sus ojos parecían oscuros aunque ella era muy blanca.

- Joder contigo, Grandchester! –espetó el airado-. Sólo la estábamos saludando!

No recibió respuesta, por el contrario, fue ignorado por él.

- ¿Tu novia? –preguntó Candy.

- Familiar, es hija de una prima de mi madre.

- Es bonita.

- Bonita pero demasiado ingenua. Cualquiera de ellos le puede romper el corazón y no voy a permitir que le lastimen de ningún modo -Y se agradó de ver como uno por uno sus amigos entraban a la piscina, mientras la joven se sentaba en una silla para tomar el sol-. ¿Y vienes de seguido al club para nadar?

- Perdí mi clase de tenis.. mi hermana iba a pasar por mí a las dos horas de haberme traído. Era esto o sentarme en el restaurant o estar paseando por el club sin tener nada que hacer, pero hay tanta gente por lo del torneo de golf que no tengo ánimos.

- ¿Y has venido sola? ¿No has quedado con ninguna amiga?

- No tengo amigos que asistan al club. Hay compañeras de mi colegio que asisten aquí pero no son mis amigas. De hecho el único de mis amigos que está afiliado no le gusta venir.

- Es un desperdicio.

- ¿Lo dice el hijo del dueño que jamás asiste al mismo? –preguntó con una ceja arqueada. El joven esbozó una sonrisa.. ¿así que ella sabía que era hijo del dueño? Y no sólo eso, sino que consideraba un desperdicio no asistir al mismo si tenía la oportunidad de hacerlo. Quizá eso iba a cambiar próximamente.

- No tengo nada que pagar, al contrario de tu amigo. Si alguien es capaz de hacer el pago de membresía y no venir nunca, entonces está tirando el dinero inútilmente…

Y miró de nuevo a donde se encontraban sus amigos. La castaña se había arrodillado al lado de ellos y charlaba animadamente con el más atractivo de todos.

- Maldición –dijo entre dientes-. Tendré que ir a patearle el trasero a alguien.

Aunque lo dijo apenas en un murmullo, Candy lo escuchó, sin embargo, como si nada hubiera pasado él se dirigió a Candy y la miró a los ojos.

- ¿Quién es tu instructor?

¿Su instructor? ¿Para qué quería saberlo?

- Le diré que te dé la clase a pesar de todo, en dado caso de que quieras tomarla. Yo tengo que irme y mis amigos se quedan. Si te quedas a solas con ellos te comenzaran a molestar.

- ¿Y así son tus amigos?

- Digamos que no son mis mejores amigos. Practicamos esgrima juntos, de vez en cuando al finalizar algún entrenamiento salimos a algún lado. Hoy quisieron nadar un rato y no tengo interés de que entren a mi casa. Lo más práctico era venir al club.

- ¿Florete, espada o sable? –preguntó. Al oírla, el joven enarcó sus cejas, ¿ella sabía de ese deporte?

- Florete más que otra cosa. ¿También lo practicas?

- Tengo algunos meses practicándolo, pero he avanzado mucho. Manía de mi madre que dice que prefiero los deportes más toscos y me ha inscrito a clases de tenis también.

La ceja arqueada del joven hizo que ella se riera. ¿Qué se estaba imaginando? ¿Luchas o algo así?

- Juego Voleibol desde los diez años. Me apasioné con él y lo volví el centro de mi vida. Mi madre al inscribirnos al club vio que había instructores en cada cosa que aquí se practica, así que decidió pagarme las clases, pero el tenis no me termina de gustar. Y creo que desde que supo que me he inclinado por el baloncesto, su interés en que practique tenis es mayor.

- sabes nadar, juegas voleibol, tenis, esgrima y baloncesto. Es demasiado para una chica.

- Natación sólo lo básico. En tenis soy mala…

- De cualquier modo, serían tres deportes. Nunca he conocido a ninguna chica que practique más de dos, la mayoría lo hace sólo porque lo requieren en la escuela, pero optan por gimnasia o patinaje. Prefieren dedicar su tiempo a estudiar música, pintura o ballet … -y dudó- ¿qué tan buena eres en cada cosa? Porque si con decir que de natación es sólo lo básico, ya me imagino lo competitiva que eres.

- En voleibol soy muy buena, lo debo reconocer, pero es algo que llevo años jugando. La esgrima es algo que me tomó por sorpresa, pero sé que tengo habilidad. Y.. el baloncesto, tengo muy poco practicándolo, pero ya me defiendo muy bien. Soy obsesiva cuando algo me gusta y en cuanto superé algunas fallas técnicas de mi parte, creo que he ido mejorando mucho. Pero eso no quiere decir que el arte no me guste o que no lo practique.

- Creo que eres una caja de sorpresas… ¿qué área de las artes?

- Estoy en el grupo de teatro y también canto un poco.

El joven Grandchester se quedó observándola con una expresión de leve sorpresa que supo ocultar a tiempo. No se esperaba que la chica fuera actriz. La vio tomar el último sorbo de agua mineral combinada con jugo y después ella encontró sus ojos con los de él. ¿Qué tenía esa chica que deseaba conocerla mejor? Si había sido peor que una desconsiderada el día de la fiesta cuando quiso charlar con ella. Quizá estaba acostumbrada al acoso de otros jóvenes y uno más a la lista no le significaba nada.. pero, ahora había conversado con liberalidad como si esa pieza de baile no hubiera sido un completo fiasco debido a su actitud.

- Y sabes bailar..

- No puedes decir eso únicamente por una pieza de baile..

- Quizá no debería, pero el ritmo no se puede fingir. Puedes aparentar que sabes bailar con movimientos muy ensayados, pero los tuyos no lo eran, tenías cadencia. Era como si la música fuera una seda con la cual te acariciaras.. aunque también era notorio que al inicio no querías bailar, por lo menos, no conmigo. Estabas haciéndolo como si me hicieras un favor –e hizo una pausa, dándole un último trago a su bebida. Ella pareció querer hablar, pero él levantó la mano en señal de esperar a que prosiguiera-.. te aseguro que ahora no me afecta, pero desde luego que en su momento me desagradó. Nadie jamás había tomado esa actitud conmigo.

- Y no bailaste más.

- Ni tú tampoco. Dime, si el propósito de la fiesta era relacionarse y pasar un buen rato bailando y conversando con los amigos, ¿Por qué tú estuviste sentada toda la noche? Hasta tu hermana se dispuso a bailar un rato..

- Digamos que yo no tenía deseos de asistir. Mi madre dice que necesito hacer amigos porque mi vida es sólo la escuela y en ella únicamente me relaciono con las del equipo de volei, y fuera de ellas sólo tengo un pequeño grupo de amigos. Mi mejor amiga es una prima que es menor que yo y desde luego que no charlamos muy de seguido.

- Una vida poco social, ¿Será por algún novio celoso?

El recuerdo de Albert llegó como estampida y la ruborizó. Deseaba que Albert fuese algo más que su amigo, pero eso no lo iba a admitir ante el muchacho.

- No tengo novio.

Dicho esto, los ojos del joven brillaron con genuino interés. Una media sonrisa apareció en su cara, pero después de unos segundos volvió a su expresión desenfadada.

- Entonces dime, ¿deseas quedarte aquí o tomar tu clase de tenis? Yo de verdad, tengo que irme antes de que alguno de los idiotas que miras rondando a mi prima le consiga sacar su número telefónico y tenga que romperle del mismo modo la cara. Suelen ser muy veleidosos y no se han acercado a molestarte porque saben que no se los iba a admitir, pero yéndome, no respondo por cómo se porten.

La quijada de Candy estuvo a punto de desencajarse. ¿Era el macho Alfa el cual estaba marcando un supuesto territorio entonces? Porque los muchachos desde luego que ni siquiera se intentaron acercar a ella en todo el tiempo que estuvo nadando en la piscina, pero no lo estaban haciendo del mismo modo con la chica de cabello castaño que estaba en el área opuesta a donde estaban ellos sentados… a menos que no la consideraran atractiva, y eso era casi un imposible, sobre todo por el bikini que traía puesto, aunque en ese momento lo traía oculto debajo de la toalla.

- ¿Acaso no es un buen entrenador?

- Pues no lo sé.. seguro que soy yo.. el tenis no es lo mío.

- Bobadas! Si eres tan competitiva ya habrías superado cualquier complicación. No conozco a nadie que sea así y que se rinda tan fácilmente cuando algo no sale como desea. Hagamos esto: voy a darme un baño y después veré que mi tío lleve a mi prima a la casa, no tardaré más de 20 minutos. Si para entonces tú sigues aquí y quieres practicar, yo mismo te asesoraré. Si gustas puedes mientras tanto quitarte el agua con cloro en las duchas. 20 minutos no son nada. ¿De acuerdo? Te veo en las canchas.

- Oye, no es necesario..

- Si no aceptas terminaré por creer que todo lo que me has dicho con los deportes que practicas ha sido una exageración. Debo ver de propia cuenta por qué el tenis no es "lo tuyo".

- El día que quieras te reto con el florete, con baloncesto o con voleibol, no soy una mentirosa! –respingó, molesta.

- Reto aceptado, pero por ahora, creo que hay una clase de tenis que debes tomar -y se puso de pie, caminando hacia su prima y provocando que los chicos que ya la habían rodeado de nuevo, se dispersaran.

El mozo caminó hacia él pues lo llamó de nuevo y le dijo algo. Al ver los amigos que Candy seguía cerca de la piscina, un par dirigió sus miradas coquetas a ella y comenzaron a nadar en dirección al centro de la piscina como si quisieran salir desde el lado opuesto al que estaban, pero pensándolo, pues el joven Grandchester no se había ido todavía.

"Entonces es el macho alfa" pensó con cierto enfado. Para entonces el mozo llegó hasta ella para recoger los vasos.

- Disculpe, ¿cuánto es?

- No es nada. El joven Grandchester ha dicho que ha sido invitada suya y él no requiere pagar. –no supo Candy si eso la halagó o le desagradó. El muchacho era muy seguro de sí mismo, tanto que si no aceptaba iba a ser tomada como una patrañera de lo peor, así que bufó y se fue a las duchas para quitarse no sólo el cloro del cabello y del cuerpo, sino para escapar de la mirada de un par de muchachos que seguían en el centro de la piscina observándola sin disimulo.

En casi exactamente 20 minutos, tanto Candy como Terry estaban ingresando al área de las canchas de tenis ya con la ropa adecuada para practicarlo. ¿Acaso tenía una muda de ropa igual que ella dentro de algún casillero? Traía hasta los tenis reglamentarios!

El entrenador ya había terminando de practicar con Eliza, quien se estaba dirigiendo al área de duchas cuando observó a Terry. Se puso nervioso al verlo ingresar junto a Candy. Pareciera que no era muy buena noticia verlos entrar al mismo tiempo.

- Joven Grandchester.. –oh sí, ahora era todo formalidad!- señorita Anderson…

- Nicholas, la señorita vino tarde a su hora de practicas..

- Así es. Usted sabe que en cuestiones de horario, no se permiten retrasos de ningún modo. Cuando la señorita Anderson iba entrando ya habían pasado 12 minutos y debido a que la señorita Leegan había llegado temprano, me dispuse a adelantar su hora de prácticas.

- Entonces supongo que ya que ha adelantado a otra persona que estaba después de la señorita Anderson, por lo mismo la cancha estará a disposición.

- Solamente hasta dentro de una hora, ya hay otra persona reservando el horario.

- Entonces permítenos la cancha. La vamos a usar durante ese tiempo.

El instructor de tenis no se mostró para nada complacido pero accedió, así que los dejó solos.

Los siguientes 45 minutos fueron un reto para ambos. Candy estaba molesta de alguna manera, pero sabía sus limitaciones en ese deporte, así que tuvo que escuchar desde el modo correcto de hacer calentamientos, la forma de pararse e inclusive cómo tomar la raqueta, como si fuese una niña pequeña. Le habló de los tipos de tiros, del valor de los puntajes.. casi parecía una cátedra. En algún momento comenzaron a practicar, aunque ella se notaba incómoda. Era una de las primeras veces que su cabecita fría no estaba muy dispuesta a cooperar. Pese a ello consiguió bastantes avances.

- No juegas tan mal.

- ¿Es en serio? –y entornó los ojos. Era pésima, ¿Quién en su juicio diría una cosa distinta?

- Estás bloqueándote. En tu cabeza miras el tenis como un sustituto pobre del voleibol. No te gusta la idea de una red baja, de un instrumento que no sean tus manos. Sientes que te hace falta el trabajo en equipo.. y sobre todo odias el tamaño diminuto de la pelota ¿no es verdad?

Ella se quedó de piedra. ¿Cómo había llegado a esas conclusiones?

- ¿Me estás psicoanalizando?

- No necesito mucho.. estás tratando de jugar como si jugaras voleibol, pero lo recuerdas y es entonces cuando fallas. Parece que esperas que esté alguien de tu equipo al lado. Quizá deberías practicar dobles, así no te sentirías tan abrumada de estar sola de ese lado de la red.

- Mira, no sé cómo jugar sola, menos creo que pueda jugar en compañía de alguien. No quiero darle un raquetazo por equivocación. –le dijo con voz agria.

- Mientras más te miro jugar tenis, más cuenta me doy de que seguro eres despiadada jugando voleibol. Es como si lo llevaras en la sangre, pero eso no quiere decir que no tienes habilidad para el tenis. Es cuestión de encontrar los puntos en los que ambos deportes se unen.. aunque suene loco. Lo mismo se aplica en la esgrima. Siempre practicarás florete en lugar de aprender a usar el sable y la espada si no sabes hallar los puntos de referencia y apreciar los cambios.

- Prefiero ser extremadamente buena en una cosa que medianamente en todas. Si me aplico en todas las técnicas, descuidaré en la que realmente tengo potencial. Es poco tiempo el que lo voy a practicar, así que quiero hacerlo bien.

- No te subestimes. No he conocido más habilidad que la que se produce por ser obstinado. Si eres tenaz en aprender, en algún momento también podrás demostrar tu potencial en otras ramas. No toda la vida se vive como competidor. Piensa que en algún momento pudieras entrenar a otros.

- ¿Honestamente? No pienso ser deportista toda mi vida, por lo menos no a ese nivel. Me gusta la adrenalina que produce el jugar; dicho así: lo hago más por diversión y por reto personal. Supongo que cuando sea mayor tendré un empleo normal como todos y no tendré que pasar por el declive de alguien que dedicó su vida a eso, como le pasa a todos los deportistas de alto rendimiento. Cuando dejan de jugar sólo les queda ser entrenadores en algún lugar si es que no quedaron demasiado lesionados o tienen envidia de los talentos jóvenes.

- Suenas muy cruda.

- Sólo no me engaño. Esa es la realidad.

- ¿Qué edad tienes? No pareces una chica tan joven para tener esa manera de pensar.

- A una chica no se le debe preguntar la edad, por si acaso no lo sabes. Sin embargo, te lo diré: tengo 15. Los cumplí antes de fin de año.

15… y él estaba a meses de cumplir 18… esa chica era temeraria si se ponía a hablar de ese modo, pero era demasiado joven.

Sin embargo sonrió. Por lo menos era agradable su frescura y el modo en que lo había tratado, como una persona normal y no como el prospecto a novio de gran status que tenían algunas chicas. Ella no se sentía intimidada por él, ni soltaba las risitas estúpidas que la mayoría emitían.

- Bien, entonces, señorita Anderson.. visto que por el momento no ha negado que tenga potencial, diremos que la apuesta la he ganado yo. Ahora falta comprobar qué tan buena es en los otros deportes.

- Para eso necesitaría que no sólo practicaras esgrima, sino lo demás.

- Mira, el voleibol no lo practico, pero el baloncesto sí y ya sabes que entreno esgrima, así que sólo nos queda poner fecha y hora al reto que me lanzaste. Si ya juego tenis, el voleibol deberá ser menos complicado.

Y lo fue. Una semana después se vieron en el club. Era tremendamente bueno con el florete y desde luego que la venció, pero no le fue muy fácil. Ella era muy cerebral para moverse, lo único que eran estaturas distintas y agarres de distinta fuerza del florete. Lo que siguió fue el baloncesto. Él lograba atrapar la pelota, pero encestaba la mitad de las veces, sin embargo ella encestaba casi todas, así que el marcador fue muy parecido. Sin embargo de nuevo él ganó.

El último deporte fue el volei.. para toda su sorpresa, a pesar de que él había dicho que no lo practicaba, fue muy bueno. Seguramente vio muchos partidos en la televisión, no obstante no pudo con la habilidad de ella y poco a poco se rezagó.

- Te dije que había un modo de jugar al tenis si lo tomabas de una perspectiva común.

- No estamos jugando al tenis.

- Por si no te has dado cuenta, estabas jugando sin un equipo de apoyo. Es el primer paso para poder verte en una cancha de tenis tú sola, sin la ayuda de nadie más –sonrió egocéntricamente-. Y lo vas a comprobar en un nuevo partido discutido conmigo, en la primera oportunidad. Tú decides el día, pecosa.

Definitivamente no le gustaba ese apodo y a modo molesto asintió. Después, tuvo la oportunidad de comprobarlo. Su incapacidad era indiscutiblemente mental. Mejoró, pero nunca al nivel de juego que él tenía.

Desde ese momento muchos de los partidos de tenis los jugó en su compañía, hacían buen equipo, sin embargo con lo que median fortalezas era con el florete. Su amistad se hizo estrecha pero estaba vedada por un sutil galanteo al que ella se acostumbró. Era la naturaleza de Grandchester hacerlo todo con cierto aire coqueto. Charlaban regularmente en el club, bailaron varias veces en las fiestas que se organizaban en él. Inclusive conoció a sus amigos, y él a los de ella, primeramente a Stear, el cual le pareció simpático. El que no le agradó tanto fue Anthony. Se generó una especie de rivalidad entre ambos y desde ese momento la presencia del rubio se hizo notar en el club como si no quisiera dejar a solas a Candy con él.

Después de unos meses Grandchester ya estaba de lleno en la universidad así que se vieron mucho menos. Había notado el cambio en la rubia, que parecía mucho más nostálgica que antes, por lo mismo, antes de llegar el mes de diciembre, la retó a aprender a montar. No fue una labor demasiado complicada, ella había aprendido sobre los caballos aunque hubiese sido sólo de un modo teórico, y se preguntaba mucho cómo había pasado eso. En pocas semanas su confianza en ellos fue tal que inclusive se atrevió a ir a galope junto con él y desde ese día cada oportunidad de ir a montar no la desperdició, pero le quedaba una duda de por qué ella había cambiado tanto. Tenía meses nostálgica y muchas veces triste ¿Se habría enamorado de alguien que no le correspondía?

Y a él le interesaba ella, pero no parecía ser correspondido, siempre se mostró coqueto en menor o mayor grado y ella parecía inmune a tales coqueteos, así que optó por dejar de comportarse de ese modo. La estaba apreciando de un modo muy diferente al de la primera vez.

No deseaba ser tan amigo como para que ella le confesara que amaba a otro, pero por lo menos quería ser constante en su vida.. quizá con el tiempo algo nacería en ella.. o quizá no lo haría.

Mientras tanto era objeto de burla de varios de sus amigos, los cuales no creían que fuera inmune a la chica, pero él salía con otras a modo de despejarse de su amiga la pecosa. Así llegó el cumpleaños 17 de ella cuando él ya tenía pasados los 19. Faltaba un año para que cumpliera la mayoría de edad.. un año solamente.. no sabía cuán difícil iba a ser cuando pasaron los primeros seis meses.

La encontró en una plaza comercial. No estaba sola. Un tipo rubio mayor que ambos la tenía abrazada y le estaba besando. Ella parecía genuinamente enamorada y por primera vez supo lo que era el latigazo de los celos. Desde ese momento dejó de ir al club. Cortó todo lazo. Ella estaba con otro y él se dio cuenta de lo que sentía por ella era mucho más profundo de lo que había pensado, pero era orgulloso, así que se dispuso a olvidarse de ella de cualquier modo. Dos años detrás de una chica que nunca pareció tomarlo en cuenta en el plano amoroso, sería estúpido! No pensaba seguir cometiendo el mismo error. Se la iba a arrancar de la mente y del corazón.

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Amigas, mi gratitud por toda la paciencia. Por este capítulo tan largo es que queda definido el papel de Terry en la vida de la pecas. Llegando ambos relatos al mismo año: 1994.

Gracias infinitas por seguirme leyendo y por sus comentarios a través de cada review. De alguna manera es este capítulo un antecedente que deja en duda algunas cosas sobre Terry y que cuando llegue el capítulo "Respuestas", va a causar un choque en la historia.

En mi vida he conocido a varias mujeres polifacéticas, de ellas he aprendido mucho. Inclusive yo, me he movido en áreas muy diversas. De todas, he aprendido algo de actuación, de canto, de danza, soy lectora asidua, escribo, sé dibujo técnico y también en un tiempo estudié lo básico de artes plásticas, aparte de que me atrevo a tocar la guitarra un poco. Sin embargo, fui muy buena corredora en mis primeros años escolares y amante del beisbol y del tenis. Pensando en eso diseñé a Candy. Lo único que no he podido hacer que sí quisiera es montar a caballo, las oportunidades han sido escasas pero no lo descarto en el futuro. Las limitaciones siempre suelen estar en la mente más que en otro lugar. Lo aprendí de una chica que nació sin brazos y lleva una vida completamente normal.

Gracias a:

Laura Grandchester: Si, Albert es muy dulce y la verdad que falta mucho por decir, pero en la vida de la pecosa la presencia de Terry también va a generar muchas otras cosas. Sé que no te gusta que él sufra, pero no es de los que ruegan, tiene mucha dignidad el hombre. No me odies por favor, a fin de cuentas no sabía que lo que sentía por ella era algo más serio y en seis meses muchas cosas cambiaron para todos. A final de cuentas se casó con ella. Espero que me sigas dando tus comentarios.

yuukychan: La verdad que sí, disfruta el privilegio de contar con tu familia porque el tiempo pasa volando, no des nada por hecho. Y sí, esa confusión en Albert con la edad de ella va a ser detonante de muchas cosas. Un abrazo.

darcy; aquí lo tienes. Terry de inicio a fin.

Eva Mara Hernndez: yo sí lo creo, también lo viví. Pero todo en esta vida se trata de decisiones que hay que tomar o de indecisiones que traen consecuencias. Por eso éste fic.

Carmen Tiza: ya lo verás en el próximo capi. Aunque va a tener más del pasado con Albert que otra cosa, también de la presencia de Albert en el presente. A ver que tal les va, el caballero parece que no olvida muchas cosas que hicieron que Candy y él se separaran. Ha cambiado mucho, lo vas a notar.

Paloma: siiii, la verdad que ese par de tortolitos se la estaban dando de emoción. A ver qué tal te ha parecido éste capi. Terry del pasado la ha tenido complicada. Gracias por tu review. ;)

Rubi: vas a poder saber lo que va a pasar, como dije antes, Albert cambió mucho aparentemente por cosas que pasaron cuando ella tenía menos de 18 años, así que paciencia querida, la historia tiene para mucho más.

Mary Olvera: Bien, ya estoy encaminada. Antes publicaba 3 capítulo la semana de "solo una oportunidad" y trataba de publicar a lo menos uno de éste, pero tengo ya tres historias a las cuales darles continuidad, así que voy a tratar de hacerlo un capi de cada una por semana.. espero que sea posible. Gracias por tu review.

Y a todas las amigas que me han externado en otros fics que los han estado leyendo todos, muchas gracias. A aquellos caballeros que también lo han hecho pero que me lo han hecho saber de un modo distinto a los reviews, gracias.

Para mí es importante interactuar con ustedes a través de los reviews, de los PM, de los mensajes en facebook e incluso en el Foro Rosa. Por medio de estas formas de estar en contacto es que he podido hacer muy buenas amigas que son no sólo partícipes de las ideas y planes para mis historias, sino que también se han convertido en una parte importante de mi corazón.

Gracias a todos los que se han agregado como mis amigos en Facebook, y para los que lo deseen, me pueden encontrar como AnaEdith Fiction.

Les mando mi cariño, mis abrazos y muchos besos desde mi México que tanto amo.

*AnaEdith*

P.D. Alexander… sigo esperando, ¿ah? Un saludo para ti. A ver qué día podemos charlar.