-¿Sigue llorando?
-Si -soltó mientras bajo un poco la cabeza.
-Ignórala, va parar en un rato.
Las dos miraron a su hermana con seriedad. Probablemente no iban hacer nada al final de cuentas al escuchar aquellos sollozos. ¿La razón de ello? No había mucho que decir, no es como qué pensarán que se calmaría totalmente si fueran a querer reconfortarla de nuevo, probablemente no abriría la puerta como paso la última vez.
Jasper se acomodó bien en el sillón, suspiró pesadamente, se levantó y habló con tranquilidad.
-Veré que sucede.
Sus hermanas la miraron con rostros decaídos, tristes e indiferentes. Salió de la sala, hubo un silencio y Lapis con amargura dijo de repente.
-Será inútil, no logrará nada. Esa enana siempre sale con lo mismo.
-Déjate de tus cosas Lapis -soltó Perla.
-Cállate Perla, no te sientas la importante. No porqué vengas de un de repente sin siquiera saber una maldita...
-Lapis, por favor -interrumpió Garnet.
Lapis miró a su hermana mayor y se quedó en silencio. La expresión de la esbelta se modificó abruptamente, sintió molestia, pero no quizo decir nada. Ya era suficiente con lo que había de por medio.
-Veré si Steven ya despertó.
•••
Jasper subió las escaleras, pasó por el pasillo y se detuvo en la puerta de su hermana menor. Escucho el llorar de ella y se tomó su tiempo para tocar, quería agarrarla en silencio para que la escuchara y no alterarla de más, aunque por un momento se tentó a llamarla al escuchar como su tristeza parecía aumentar por el sonido de sus lamentos.
Era mentira si decía que no le afectaba escucharla así, e inclusive realmente le dolía más que a cualquiera de esa casa escucharla aquel modo. Después de todo, era su favorita junto con Lapis.
-¿Peridot? Soy Jasper.
Los sonidos parecieron cesar por unos segundos. Jasper puso su mano en la perilla de la puerta esperando encontrarla con seguro, pero cuando giró de esta, logró entrar sin problemas encontrándose con la oscuridad de un cuarto un tanto desordenado pero no en extremo, y una hermana menor en el suelo alfombrado cerca de la cama, abrazando a un marciano de peluche.
La mayor sonrió con compasión al mirarla, se acercó con cuidado y se sentó a un lado suyo. Peridot tenía su rostro oculto en el peluche, y ella había descubierto un poco su cara solo para mirarla con sus ojos cristalizados.
Jasper avanzó un poco más y se sentó a un lado de ella. Puso su mano en su cabellera rubia, y le dio una pequeña caricia.
-¿Te encuentras bien Peridot?
La menor hizo levanto un poco sus hombros y luego los bajos. Dio a entender que no lo sabía con aquel gesto, y la mayor solo quitó la mano y soltó un leve suspiro, y hubo silencio.
Diría algo para reconfortarla, pero realmente no sabía que decir.
Obviamente ella no era considerada como la hermana con la mejor habla de la familia, para ello estaban Perla, Garnet y hasta probablemente Lapis, aunque esta última se veía un tanto más callada recientemente, cosa que todavía le sorprendía. Podía ver que comenzaba a tomar distancia, pues hace poco Jasper, Peridot y Lapis, hacían todo juntas, y para Jasper ellas dos eran con las que tenía la mayor confianza de toda la familia. Podría decirse que tenían una relación fuerte, solo que esto de repente había cambiado, y ya no era así.
Eran sus hermanas favoritas, pero aún con ese hecho, ignoraba por completo del porqué las cosas habían cambiado. Eso podría adjudicárselo al simple crecimiento, a la "adolescencia", pero eso no la convencía. Sabía que algo tenía que ver cuando encontraron a Steven, Lapis y Peridot en esa habitación juntos.
Había sido una riña por lo que había dicho Lapis, ¿pero de qué tamaño fue para que hubiera afectado tanto las cosas?
No lo sabía y parecía que nunca se enteraría, puesto a que nadie de esos tres le daban los suficientes detalles o no se disponían a ser sinceros con ella. Todo estaba nublado en cuanto esa situación.
Jasper se exaltó un poco cuando sintió la cabeza de su hermana recargarse en su hombro. Volteo con ella, aún seguía con los ojos llorosos pero se miraba más calmada que hace unos momentos.
Jasper sintió un poco de alivio. Pensó que no faltaba mucho para que a Peridot se le pasará eso. Solo tenía que pasar un poco de tiempo, después de todo se dice que esa es la mejor cura para todo ¿no?
Después de que la rubia se calmará, iría también al cuarto de su hermanito. No olvidaría que el también se encontraba afectado como tampoco no dejaría de recordar su llanto aquel día. "¿Qué mierda había pasado esa vez?" se preguntó la mayor.
-¿Jasper... ?
La grande salió de sus pensamientos, agachó un poco la cabeza y contestó.
-¿Si Peridot?
-Yo... Yo necesito disculparme con Lapis... -dijo con una voz tenue y triste.
-Pero si ya lo hiciste, ella y Steven aceptaron tu disculpa Peridot, acuérdate. Si te sientes mal por eso, tranquila, ya paso.
-No es eso, es qué... -bajo la cabeza -Es que yo interrumpí su juego... -tomó una pausa y abrazo más su peluche -Yo realmente quería jugar con ellos, los había visto tan unidos y los había visto jugar antes solos... Yo no debí interrumpirlos esa vez, y jugar sola con Steven... Le quite sus momentos, y no debí hacer eso con el labial...
Jasper miró a su hermanita.
-¿De qué hablas Peridot?
-De los juegos... Yo no debí...
Se detuvo abruptamente y levantó el rostro mirando en dirección a la puerta. La mayor se quedó segundos observándola.
-¿Peridot?
Volteó a donde ella miraba y se encontró con su hermana parada en el marco de la puerta, expectante a lo que sucedía con ellas dos.
-¿Ya estás mejor Peridot?
La rubia bajó la cabeza y luego asintió levemente indicando que si. Jasper observó esto, y solo volvió a mirar a su hermana la cuál se encontraba aún en la puerta.
-Me alegro -esbozó una sonrisa y luego agregó -Si quieres hoy podemos salir al cine, tú también estás invitada Jasper, si quieres acompañarnos. Solo iré a revisar a Steven para que el vaya con nosotras -tomo una pequeña pausa y hablo de nuevo -Eso para que no te desanimes Peridot. ¿De acuerdo?
-Uh... Si... -soltó un suspiro -De acuerdo Lapis... -dijo la menor sin siquiera levantar la cabeza.
La castaña sonrió, y luego sin decir nada más, se dispuso a ponerse en marcha al cuarto del único varón de la casa. Una vez se fue, reino nuevamente el silencio.
Con esa escena todo se vió aún más oscuro para Jasper. No tenía ni idea, no sabía nada de nada y realmente eso no le gustaba.
-¿Qué fue eso Peridot?
Peridot miró su hermana con una expresión de confusión.
-¿Qué cosa?
-Lo que acaba de suceder. ¿Qué fue lo de Lapis?
-No lo sé, nos invitó al cine solamente, no fue nada.
-Peridot, sabes que puedes decirme lo que sea. Cualquier cosa, no importa que tan grave sea.
La rubia se quedó mirándola en silencio.
-¿Entonces?
-No fue nada -desvió la mirada un poco por el cuarto -No se a lo que te refieres... -murmuró.
Jasper se quedó mirándola y suspiro. Se levantó de donde yacía sentada y observó la habitación oscura y desordenada por unos instantes. Volvió por última vez a su hermana, esperando que dijera algo, pero al ver que simplemente seguía ocultándose en aquel peluche suyo, decidió salir de la habitación.
No le iba decir nada o eso creía, y pensaba que sea lo que sea que pasara, si era tan importante se lo haría saber en algún punto. Aunque tal vez, si hubiera insistido más, hubiera encontrado la respuesta.
Cuando se estaba a punto de volver a la sala, Jasper decidió comprobar que todo estuviera bien en el cuarto del pequeño. Mirar si Steven estaba mejor.
Camino hasta allá y encontró la puerta levemente abierta, empujó con cuidado un poco sin hacer ninguna especie de ruido, y se encontró con la espalda de Lapis y la cabellera de Steven. Ella yacía sentada en la orilla de la cama mientras abrazaba a su hermanito de cabellos rizados, y este se encontraba sentado en sus piernas.
De repente se miró como Lapis bajaba un poco su cabeza y se escuchaba aquel característico sonido del beso. Solo para que después murmurara "Lo siento".
Esto mas que aumentar la curiosidad de Jasper por saber del porqué ese "lo siento", hizo que irremediablemente le pareciese tierna la escena.
Luego se quedó mirando aquellos rizos, había sido el único que había salido con ese cabello de todas. También había sido el único en no salir con un nombre de una piedra preciosa, hecho que hizo sonreír a Jasper y preguntarse por qué sus padres en el último minuto optaron por elegir "Steven", y no el nombre de otra gema.
El sonido de otro beso la hizo volver a centrarse en ellos, y ahora encontró a la castaña más cerca de su hermanito. Justo en esa posición podía darle aún más besos con facilidad, y así terminó siendo al escucharse otro beso, luego otro y otro más.
Demasiado cariño diría Jasper, y luego se escuchó un cierto sonido de disgusto por parte de Steven, junto a un desabotonar y una cremallera bajándose.
-Lapis... -se escuchó como un murmullo.
-Tranquiló -dijo.
La mayor se extrañó, abrió más la puerta y sintió una mano en su hombro que la hizo voltear.
-Jasper aquí estás -dijo la primogénita.
-Garnet... -soltó Jasper un tanto desconcertada.
La del cabello largo volteó nuevamente a donde estaban sus hermanos. Y se encontró con que Lapis ahora se encontraba buscando en unos cajones algo de ropa, y el pequeño observaba a Jasper un tanto tímido.
-Si quieres ir al cine necesitas cambiarte Steven -le dijo Lapis a Steven -¿Está bien?
Jasper volvió a voltear a donde se encontraba su hermana mayor al sentir cómo está la regresaba con aquel agarre de hombro.
-Hay que bajar, necesitamos decidir lo de nuestros padres -esto último lo dijo silenciosamente -Recuerda el asunto que nos acaba de salir, y ya es fin de mes...
-Oh, claro... Iré para allá...
Jasper volvió a voltear con aquellos dos, y pudo observarlos por última vez. Lapis lo cambiaba y Steven la miraba nuevamente a ella. No vió mucho por qué Garnet cerró la puerta, y luego las dos se dirigieron a la sala.
La del cabello largo se sintió un tanto tonta, realmente solo lo estaba cambiando y ella en aquel momento había pensado algo tan descabellado e inmoral como...
No, no valía la pena ni siquiera pensarlo de nuevo, ¿en cabeza cabe? Era simplemente una locura eso, hasta pensarlo resultaría algo disparatado.
Además, con lo del pasado había sido suficiente, gracias a dios lo pararon porqué el pequeño no debía seguir con ese tipo de cosas, se confundiría con ese cariño. Pobrecillo de Steven si era así, su inocencia nunca jugó a su favor y tampoco el amor incondicional que le tenía a sus hermanas.
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Aquí termina este viaje al pasado, el siguiente es en el presente. Y claro, esto no significa precisamente que se deje de mostrar el pasado, ya que falta más por ver.
Comentenme su opinión de la historia compañeros. Nos leemos luego. 💖💙
