konnichiwassss¿como están? yo muy avergonzada de no poder publicar más seguido, por eso y por que hoy no dispongo de mucho tiempo para contestar ampliamente sus reviews, solo me queda agradecerles a todas y mandarles tooodo mi amor (que es muchísmo)
Shadir: ¿te pareció excesivo lo del Ozharu? Oh que pena, a mi me gustó mucho
Darkzulangel: jeje perdón por la demora de publicar lo siento y si, Damaru está muy pero muuy muerta. Gomen
Karo: ya pronto dejarán el planeta, lo prometo y en cuanto al romance…ya veremos como comienza ;)
Marinlucerochiba: a ver cuándo nos echamos una platicadita sobre anime ¿Qué dices? Ya voy a empezar a ver Sailor Moon :) y tu fanfic está muuuy bueno, leanlo chicas.
Melikav: tu siempre me echas porras niña ¡muchas gracias! Espero que la escuela ya no nos esclavice. Te veo en msn ;)
Pipe: aaaay gomen gomen!!! Perdón por la tardanza, es la escuela la que me quita tanto tiempo como inspiración :( espero que ya no me tarde tanto jejeje ¡Gracias por tu review!
Capítulo 10
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Radditz y Nappa sonrieron al ver a Vegeta transformado, así era aún más imponente
Vegeta¿que esperan? -preguntó con esa voz espectral. Les hizo una señal, los dos saiyajin asintieron y miraron fijamente la luna.
La población odojin salía corriendo de sus casas, gritando despavorida al ver tres monos gigantescos destruyéndolo todo, no eran unos monstruos cualquiera, reían ante los ríos de sangre, se regocijaban matando. Y para aumentar el terror en la población ¡hablaban!
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Pasaron unas horas, los tres ozharu que se habían separado, se juntaron nuevamente, el planeta era muy pequeño, así que no tardaron nada en exterminar a la población. Ya estando los tres juntos, Vegeta le lanzó un rayo de ki a la esfera de energía que hacía las veces de luna, lentamente, volvieron a la normalidad, sin perder el conocimiento.
Vegeta¿donde demonios se metió Damaru? -preguntó dándose cuenta de su ausencia. Radditz y Nappa se voltearon a ver uno al otro y pusieron cara de circunstancia- ¿donde está¿otra vez en la cámara de regeneración? -Nappa miró preocupado al príncipe y negó con la cabeza, Radditz desvió la mirada- ¿entonces? -miró a los dos-
Nappa: príncipe... su prometida Damaru... ha muerto -Vegeta se sorprendió, miró para todos lados, eso tenía que ser una broma, Damaru era muy fuerte... aunque... se dio cuenta de que no sentía su presencia -
Vegeta: un scooter -ordenó-
Nappa: pero señor...
Vegeta¡DIJE UN SCOOTER! -Nappa le entregó el suyo, bajando la cabeza. Vegeta buscó en todas direcciones, presionando una y otra vez los diferentes botones, pero no la encontraba. Se dio cuenta de que era verdad, destruyó el scooter con la mano, bajó la mirada. Entonces preguntó muy serio- ¿en donde está? -Nappa y Radditz lo condujeron a donde habían quedado los restos de la guerrera, que ahora era irreconocible- ¿y el enemigo?
Nappa: ya está muerto señor -Vegeta asintió-
Vegeta: váyanse de aquí -les ordenó, los súbditos obedecieron inmediatamente y se fueron a la nave donde reinó el silencio el resto de la noche. Bulma trató de dormir, pero no pudo, así que acompañó a los saiyajin que descansaban en la sala, incómodos esperando a su príncipe, ni siquiera se atrevieron a usar la Cámara de Regeneración. Sería una larga noche. Los tres miraban en diferentes direcciones, Radditz sentado en un sillón pegado a la pared de la nave, Bulma sentada en un sillón individual, Nappa parado junto a una ventana.
En la madrugada, Bulma se dio cuenta de que Vegeta no había regresado ¿y si también lo habían matado? Sintió un impacto en el corazón, corrió hasta su scooter, lo prendió y se sintió tonta. Ella intentaba averiguar si su peor enemigo estaba bien, si se había decidido a odiarlo entonces debía hacerlo, no preocuparse por su salud. Nappa y Radditz la miraron al mismo tiempo, la chica se sonrojó y dejó lentamente el scooter, caminó de regreso a su sillón y disimuló.
Pero una punzada de angustia seguía rondándola
Bulma: (ya no me voy a preocupar por el, ya no me voy a preocupar por el) -se repetía como si fuera un mantra- (ya no me voy a preocupar por él... además si lo mataron mejor para mi, salgo corriendo a mi nave, la compongo y me voy. Ya no me voy a preocupar por él. Pero si lo mataron, estos dos no me van a dejar huir, van a querer que yo conduzca... o me van a matar sin que les importe quedarse aquí) -tragó saliva- (pero si sigue vivo probablemente él mismo me mate. Ya no me voy a preocupar por el, ya no me voy...)
Radditz¿a qué horas crees que regrese el príncipe?
Bulma: ay está vivo -exclamó en voz alta- (pero qué bruta soy) -quería golpearse en la cabeza a ver si las neuronas se le acomodaban
Radditz: claro que sí -se levantó inmediatamente y se puso enfrente de la chica; desde el asiento, Bulma veía a Radditz más imponente- ¿querías que se muriera? -le preguntó enojado-
Bulma: no, te lo juro -respondió, Radditz se apaciguo y volvió a su asiento- (si vuelvo a pensar en voz alta, yo misma me golpeo)
Pasaron dos horas más. De pronto la chica sintió un poco de hambre y se dio cuenta de que si ella tenía el estómago vació, los saiyajin debían estarse desmayando, pero comprendió que ahora pasaban por un momento difícil, en especial Nappa. Volteó a verlo de reojo y se sorprendió por lo que vio: Nappa estaba frente a una pequeña ventana, dándole la espalda a Radditz, pero ella lo veía perfectamente, de pronto dejó caer una lágrima por su mejilla, discretamente la secó y se cruzó de brazos otra vez. Le dio un escalofrío a Bulma, comprendió que Nappa quería a Damaru más de lo que aparentaba.
Bulma: oye, grandote -los dos saiyajin voltearon- eh... le hablo a Nappa. Radditz se volteó a otro lado
Nappa¿que quieres? -preguntó con su típica rudeza. Sin embargo sentía zozobra de que la humana lo hubiera visto con la lágrima-
Bulma: necesito que me ayudes en la cocina
Nappa: no voy a volver a cocinar
Bulma: sólo necesito que me ayudes con los trozos de carne que comen ustedes -tanto Nappa como Radditz se extrañaron de la actitud de la humana. Tal vez planeaba algo para huir mientras Vegeta no estaba. Sin embargo, Bulma muy tranquila se dirigió a la cocina. Los saiyajin se dirigieron una nueva mirada preocupada, si no planeaba nada malo, seguramente la muerte de Damaru le había afectado más de lo que aparentaba
Radditz¿crees que planee algo?
Nappa: no lo sé... tenemos que tenerla vigilada y no dejarla sola hasta que llegue el príncipe y decida qué hacer con ella.
Radditz: pero me extraña que esté aquí con nosotros, y que además se vea tan tranquila, se supone que ella y Damaru eran muy buenas amigas
Nappa: iré a ver qué planea -al entrar en la cocina, lo único misterioso que vio, fue un trozo de carne que olía un poco mal. Bulma buscaba utensilios de cocina-
Bulma: cocino horrible, quiero advertirles -le comentó cuando vio de reojo al saiyajin-
Nappa¿qué es lo que planeas comportándote así de buenas a primeras? -le encaró-
Bulma: yo soy amable contigo por que tu tuviste un gesto amable conmigo hace rato, y como ya dije varias veces, si recibo un buen trato, doy un buen trato
Nappa¡yo no fui amable! -aclaró como si fuera un insulto-
Bulma: sé que ustedes los saiyajin se guardan los sentimientos como si fuesen cosas terribles, pero en el fondo siguen siendo seres con cerebro y corazón y por más salvajes y maleducados que sean, tienen sentimientos y me atrevo a decir que son demasiado fuertes
Nappa¿Qué pretendes decir con eso?
Bulma: nada
Nappa¿como que nada? Puedo escuchar en el tono que utilizas que algo me quieres decir -Nappa se temía lo peor, cada vez estaba más seguro de que lo había visto al pensar en Damaru ¿como podía haber sido tan débil?
Bulma: bueno, tu sabes lo que quiero decir -dijo tranquilamente mientras comenzaba a preparar sandwiches. Nappa tragó saliva sonoramente- tranquilo, se quedará en secreto
Nappa¿d-de qué hablas? -preguntó nervioso, comenzaba a sudar hasta por las manos. Bulma sintió una gran gota en la frente, suspiró ruidosamente, con los saiyajin no se podía ser misteriosa-
Bulma: pues de que es claro que tu querías a Damaru -El color moreno claro de Nappa subió de tono, pasando por todos los rojos hasta convertirse en morado
Nappa: p-pero tu... pero yo... ¡¡Claro que no!!!!!
Bulma: ay por favor
Nappa¡¡¡que no humana!!!
Bulma: bueno... entonces no -Nappa esperó un momento para ver si la humana agregaba algo, al no escuchar otra palabra, decidió salir de ahí con aire truinfal- la amabas -se volteó rápidamente, ahora sí era el final de su insignificante existencia, Bulma sintió que la nave temblaba, era Nappa que estaba casi sobre ella y rojo de ira- pero no te preocupes -agregó sin impresionarse- yo no diré nada
Nappa¡claro que no dirás nada! yo te degollaría antes de que pronunciaras mi nombre
Bulma: no conviertas este momento en el que te estoy mostrando solidaridad y respeto en algo violento.
Nappa: jum -trató que tranquilizarse, bajando su coraje con bufidos de toro-
Bulma: aunque debiste habérselo dicho
Nappa: una palabra más y comeremos sandwich de humana
Bulma: bueno, ya me callo. Hey grandote -lo llamó cuando el otro quiso irse- ayúdame con la carne -tomó un bulto de carne gigante y lo colocó en la mesa- la verdad es que no entiendo cómo logran estar tan tranquilos después de todo lo que pasó
Nappa: tu nunca podrás entender a un saiyajin
Bulma: tal vez, pero a Damaru sí la entendía -de pronto paró de hacer lo que hacía, iba a comenzar a llorar otra vez y no quería hacerlo. Respiró hondo, dejó escapar esas lágrimas pero serían las últimas de la noche. Nappa se le quedó observando
Nappa: parece que en tu especie no es algo extraño que demuestren debilidades
Bulma: nosotros los llamamos sentimientos
Nappa: los saiyajin con sentimientos no sobreviven, Damaru es un ejemplo
Bulma¡no te atrevas a hablar de ella! -gritó enfurecida-
Nappa¡sólo digo la verdad!
Bulma: sea o no sea la verdad no tienes derecho a expresarte de ese modo despectivo de alguien a quien amabas
Nappa: eres una hembra demasiado tonta para entender estas cosas
Bulma: ya veo por qué Damaru nunca te hizo caso, ella era demasiado para ti
Nappa: si no te callas lo lamentarás
Bulma: si no te callas TU lo lamentarás
Una hora después Bulma y Nappa llevaron charolas con los bocadillos, Radditz le preguntó con la mirada a Nappa si había detectado algo, Nappa le respondió de la misma manera que no. Y ahí se quedaron nuevamente los tres, en silencio, en sus mismos lugares, comiendo tranquilamente, demasiado tranquilamente para ser saiyajin. Nappa mirando con rencor a Bulma, ella devolviéndole la mirada al saiyajin. Radditz soportando sus heridas sin decir nada.
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A la mañana siguiente, Vegeta entró en la nave, aparentando normalidad aunque no podía caminar bien, estaba tan pálido como el papel, sudaba frío. Estaba cubierto de pies a cabeza por trozos de sangre coagulada. Bulma se sobresaltó al verlo entrar, se había quedado dormida sin darse cuenta, pero los saiyajin estaban despiertos, incluso parecía que Radditz se había metido a la Cámara de regeneración. Se levantaron a saludar con cortesía a su príncipe-
Vegeta: vayan a presentar sus respetos en unas horas será la ceremonia -su voz casi no se escuchaba, pero los dos acataron la orden. Bulma se le quedó viendo, hasta que se atrevió a preguntar-
Bulma¿e-estás bien?
Vegeta: cla-ro que... si -pero no sonaba muy convencido de eso-
Bulma: ven, te ayudo a...
Vegeta: no necesito la ayuda de nadie -le interrumpió bruscamente-
Bulma: que si hombre, ven, no pasa nada
Vegeta: ya te dije que... agh -de pronto calló de rodillas y la herida en su costado se abrió nuevamente para dejar salir abundantemente la sangre-
Bulma¡Vegeta¿como fuiste capaz de dejarte las heridas toda la noche? -el príncipe trató de zafarse de las manos de Bulma cuando ella corrió a ayudarlo, jalándole del brazo que se veía menos mal. Después de un rato de jaloneos, lo convenció de quitarse la ropa y lo ayudó a subirse a la Cámara, la activó y se dejó caer en una silla. Avergonzada consigo misma de ayudarlo, tapó la Cámara con una tela. Una ceremonia había dicho... ¿los saiyajin eran creyentes de algo?
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Después de un rato, entraron Nappa y Radditz, se percataron de que su príncipe no hubiera sido traicionado por la humana rara y sin mediar palabra se fueron a dar un baño. Bulma hizo lo mismo, sentía cierta zozobra de lo que pasaría. Al salir, se dio cuenta de que Vegeta ya no estaba en la Cámara.
Vegeta¡Radditz¡te dije que vinieras hace media hora! -Radditz salió corriendo de su habitación, se iba poniendo una bota negra, que contrastaba con el traje rojo sangre que llevaba puesto.
Radditz: si señor ya voy -gritó mientras se acomodaba los últimos botones de la capa que le llegaba a las pantorrillas, un tono más oscuro que el traje. Entró en la habitación del príncipe y dejó en el pasillo a Bulma sorprendida por la elegancia del traje, pero no fue su única sorpresa, Nappa salía en ese momento de su cuarto, si Radditz se veía elegante, Nappa le daba la vuelta, con una capa aún más larga y más oscura, insignias y medallas alineadas en el pecho y un traje de combate con armadura.
Bulma: creo que debo estar a la altura de la situación -regresó a su cuarto y buscó la ropa adecuada. Al salir, los tres saiyajin parecía que la estuvieran esperando. Llevó puesto un vestido largo y ceñido al cuerpo, completamente negro, con un sombrero a juego que tenía una malla delgada que le cubría el rostro
Vegeta¿por qué es negro el vestido que llevas?
Bulma: es el color del luto en la Tierra
Vegeta: solamente los más altos monarcas saiyajin pueden usar este color en una ceremonia
Bulma: queda claro que no soy monarca, pero soy terrestre y le presento mis respetos a Damaru como yo lo sé hacer -Vegeta se le quedó viendo una vez, de arriba hacia abajo pero guardó silencio y se dio la media vuelta-
Vegeta: vámonos -ordenó. Bulma no pudo evitar notar que hacía juego con él, Vegeta llevaba una capa larga que arrastraba unos centímetros, de algo parecido al terciopelo, negro en la parte exterior y rojo vino en el interior, una armadura corta, y un traje de combate negro menos ajustado que el habitual, botas y guantes rojos como la capa y en el pecho llevaba, además de la insignia real, un medallón grande con incrustaciones de joyas preciosas ¿qué querría decir aquel medallón?
Una vez fuera de la nave, los saiyajin comenzaron a volar, Bulma recordó que había olvidado su aeronave
Radditz¿y ahora qué? -preguntó fastidiado al notar que ella se quedaba parada en su lugar
Bulma¿que no ves que no sé volar?
Nappa: es la última vez que te ayudo ¿entendiste? -Radditz, Vegeta e inclusive la propia Bulma, quedaron extrañados cuando Nappa la tomó de la cintura y comenzaron a volar-
Bulma: gracias -le dijo al oido en pleno vuelo-
Nappa: lo hago por que no quiero que nos retraces -Bulma se sintió completamente extraña, tanto por estar volando, como por estar abrazando del cuello al saiyajin que más la odiaba-
Minutos después llegaron al lugar donde yacía Damaru. Había manchas de sangre por todo el lugar, pero no había ni un solo cuerpo. Bulma pisó tierra firme, pero sintió que el suelo se movía al ver el montón de tierra que suponía cubría el cuerpo de su amiga, las lágrimas brotaron al instante. Vegeta se colocó en un extremo, donde se adivinaba que estaba la cabeza, Bulma quedó a los pies, Nappa y Radditz se colocaron cada uno en un costado-
Vegeta: Que comience la ceremonia
