Hola! nuevo día, nuevo capítulo! Gracias a las personas que me han estado alentando (y obligando (?)) a que continúe escribiendo.

Disfrutad! :D


Capítulo 10: De vuelta en busca de ella

Al llegar al mundo humano, lo primero que le sorprendieron fueron dos cosas: allí la luna reinaba sobre el cielo, y una tenue brisa le acariciaba el rostro. ¿Por qué todo desaparecía en Hueco Mundo? Quiso ir en busca de Sakura, pero no lograba sentir su presencia en ningún sitio. Pasó días y días holgazaneando por Karakura y alrededores, y cada cierto tiempo retomaba su búsqueda. Así pasaron cuatro días y cinco noches en las que la luna completó otra vez su ciclo.

Hasta que la divisó. Era casi mediodía, y volvía de un sitio que él no conocía, caminando, con la mirada ausente. No fue a hablarle enseguida, sino que la siguió durante el resto del día. Tenía curiosidad por saber cómo sería su vida sin él. Dirigió sus ojos azules hacia el cielo, sonriendo de manera sádica. Se preguntaba si haciendo el suficiente escándalo, vendrían shinigamis fuertes a luchar contra él para matar un poco su aburrimiento. Desechó la idea, no quería que lo tuvieran localizado hasta el resto de la eternidad o que no lo dejaran en paz hasta matarlo. Continuó imitando el rumbo de la muchacha, observando cómo su pelo se ondeaba con el movimiento, tras su espalda. A veces pasaba cerca suyo, para que se diera cuenta que estaba aquí, pero parecía ignorarlo.

"Debe ser un sueño. Esta no es la primera vez que lo imagino sentado, esperándome fuera sonriendo" pensó Sakura, triste. Por un breve momento deseó ser un hollow, sin conciencia ni corazón, para que no le doliera. Sonrió melancólica, compadeciéndose de sí misma. Al parecer, había empezado a idealizarlo después de que él se marchara. No quería volver a casa, su madre la había enviado a comprar algo de comida, y estaba dando rodeos.

Todo había vuelto a ser como antes. Su madre ignorándola y fingiendo que todo estaba bien, que todo era felicidad y arcoiris. Había hecho bien en ocultárselo. Su madre sabía algo acerca de los espíritus, gracias al abuelo. Se pondría hecha una furia si sabía algo de lo que había estado haciendo. Pero su padre, él era otra cosa. Él la odiaba. Detestaba cómo era, que no fuera normal, que les trajera tantos problemas y dolores de cabeza. ¿Acaso lo hacía a posta? ¿Tan mala era que sólo los hacía sufrir? Por eso debía enseñarle: la castigaba, la encerraba, la maltrataba psicológicamente, pero no conseguía nada. Solamente tenía que aprender, al menos hacerle saber todo el daño que le había hecho a él y a su esposa, sólo por nacer. Si hubiera sido diferente, ellos encantados, habrían dado todo por su hija. De todas formas, el señor Furinashi últimamente estaba de mejor humor. El odio que siempre veía reflejado en esos extraños, y por tanto, detestables ojos violetas había desaparecido, después de que ese chico entrara otra vez en coma, remplazándolo con una tristeza desesperada. Al final, ese molesto chico, lo estaba ayudando en su cometido. Ella se estaba derrumbando. Un poco más, y podrían moldear en ella lo que debía ser.

Sakura prosiguió en su casa, encerrada, servicial, gritando de forma muda. Tenía que rogar incluso para que la dejaran salir de aquella habitación de castigo, tan solo para ir al baño. Nada de esto se les escapó a los ojos color cielo que llevaban todo el día observándola. Encerrada, con apenas un vestido blanco de encaje y la cara surcada en lágrimas, cayó dormida exhausta poco después de que cayera el sol. El peliazul se acercó a ella y la cargó en su regazo, acunándola durante horas. Su contacto no se sentía como cuando tenía un cuerpo, pero en cierto modo, se parecía. Lo confundían sus lágrimas, pero no se sentía incómodo, se sentía bien a su lado. Decidió despertarla, pero dormía como un tronco, así que lo hizo a gritos

-¡Maldita vaca obesa! ¡Despierta de una jodida vez!

-No- dijo, aún dormida- estoy soñando que Grimmjow está aquí y no quiero despertar- Esto lo hizo sentir incómodo.

-Soy real, joder, así que levanta ya- dijo esta vez, ya con más paciencia. Ella despertó, y se lo encontró peligrosamente cerca, consumiéndole el aliento

-Así que era esto de lo que querías que te proteja, ¿no?

Sakura no sabía qué decir. Había estado deseando que él volviera con ella, pero eso echaba por tierra todos sus esfuerzos para que él volviera a Hueco Mundo. Pensó que sí, que era de ese interminable encierro, de ese maltrato del que quería que él la protegiera, pensó que sí, que deseaba que la liberara de allí. Y como toda respuesta afirmativa, se aferró al pecho del peliazul como si la vida le pendiera de ello. Vio como con toda la paciencia del mundo el arrancar cogía un brazalete de plata de su bolsillo y se lo colocaba delicadamente en la muñeca, provocándole un sonrojo.

-No te lo quites por nada del mundo,- dijo sin mirarla. Ahora que lo pensaba, sentía que todo había cambiado, que el cuerpo de Grimmjow era lo único real allí y que lo demás era un sueño.- este brazalete ha convertido tu cuerpo material en uno hecho por partículas espirituales mientras lo lleves puesto- contestó a la mirada interrogante de la chica- Ahora acompáñame- En cuanto dijo eso, se encontró lo que llevaba hace días buscando, una mirada de color violeta de desconfianza, odio, pero por encima de todo, desafío. Sonrió ampliamente ante eso.

-¿Por qué debería ir contigo? Nuestro trato era hasta que te quitaras de encima tu cuerpo. Además, -no sabía si debía añadir eso. Suspiró- además ¿Por qué debería confiar en ti? No eres más que un maldito hollow que…

Sus palabras fueron ahogadas por las acciones del arrancar, quien la tomó fuertemente por la cintura, le acariciaba el pelo con la otra mano al tiempo que la besaba ¿Él la estaba besando? Tan súbitamente como comenzó, terminó. Ese beso la había dejado pasmada. ¿qué quería decir besándola? La expresión en el rostro de la chica sacó a relucir una sonrisa y un brillo extraño en los ojos de él.

-¿Vienes o te quedas? ¿Te echarás atrás, cobardica?- susurró a su oído, esbozando todavía su sonrisa burlona- Sa-ku-ra~ -Dijo cantarinamente luego.

Maldito. Sí que había prendido bien a sacarla de quicio. Rodeó el cuello de él con los brazos, y con un tono que cualquier persona identificaría como peligroso, le susurró al oído de él- Llévame a donde desees, 'rey pantera'- lo último con un claro tono de burla. Entonces, el rey la tomó en brazos, al tiempo que habría una garganta, dispuesto a mostrarle la inmensidad de las profundidades del vacío de Hueco Mundo.


Bien, aquí os he dejado un nuevo cap. ¿Cómo se iba a ir Grimmjow simplemente a Hueco Mundo con tanta historia por delante?

En el próximo capítulo contaré un poco acerca de mucha otra gente que estará en Karakura esa misma noche. ¿Cómo se sentirán Ichigo y todos sus amigos y familiares tras haber perdido por completo sus poderes de shinigami?

Egoísmo y sacrificio, todo esto en una simple noche de historias corrientes. Hasta el próximo cap! :D