Disclaimer: Todo lo que les suene conocido es propiedad de J.K. Rowling, etc. La historia es propiedad de KawaiiTenshi27, yo sólo me doy a la tarea de traducirla.

Warnings: UA. Remus es mayor que los otros tres merodeadores y no estudió en Hogwarts. Slash!

Right Kind of Wrong

Capítulo Nueve

Sirius parpadeó y sintió la sangre subir a sus mejillas. "Oh. Oh, bueno, yo… No sabía que él… Pero supongo que…. Después de todo, yo tengo…"

James lo miraba fijamente.

Sirius se encogió de hombros. "¿Estamos a mano?"

"¿Qué?"

No quiero hablar de esto ahora, pensó Sirius incómodo. No ahora. "¿Qué hacía con las fotos?" preguntó en vez de darle voz a sus pensamientos.

"Las tenía en una caja," contestó James, aún sospechando, pero sin querer presionarlo a que hablara de eso. "La tumbé por accidente." Frunció el ceño repentinamente. "¿Sabes algo de una taza?"

"¿Una taza?" repitió Sirius.

"Si," asintió James aún con el ceño fruncido. "Una taza roja con letras doradas."

Mi taza. "¿La tenía?" preguntó Sirius hincándose en la cama.

El ceño de James se frunció aún más. "Sí, estaba…"

"¿La estaba usando?" demandó Sirius interrumpiéndolo.

"No, estaba en la caja que tumbé. ¿Por qué?"

Sirius sonrió con tristeza. "Era mía," explicó.

James abrió su boca, pero Sirius levanto una mano, señalándole que se detuviera.

"No precisamente mía," aclaró. "Yo se la regalé. Los colores de Gryffindor, sabes. No pude resistir. Decía 'Chocolate: La cura milagrosa.' Siempre estaba comiendo chocolate. Se la di casi al principio. Más o menos una semana después de que empecé a dormir en su apartamento, creo. Sólo que él nunca la usó, y yo sí. La usaba para mi café en la mañana antes de escabullirme a la casa que mis padres rentaban. Él usaba la taza que él me había regalado. Negra con letras plateadas: 'Culpable como el pecado, y doblemente tentador.'" La boca de Sirius se torció con una media sonrisa. "La tengo en mis cosas junto con otras cosas del verano."

El sonido de agua proveniente del baño se podía escuchar en el silencio que siguió a las palabras de Sirius. Finalmente, James habló.

"Tu taza, se rompió cuando la caja se cayó."

Los ojos de Sirius se ensancharon. "¿Se rompió?" susurró.

James asintió. "La arreglé," dijo rápidamente. "Pero la forma en la que reaccionó cuando se rompió… fue como si la taza hubiera tenido vida. Estaba.. bueno, ni siquiera parecía recordar que tenía una varita. Fue… bueno, si el hombre no fuera un completo bastardo, hubiera sentido lástima por él."

"No digas eso, James. No es una mala persona." Algo cambió ne la mente de Sirius. Si le afectó tanto lo de la taza, tal vez… pensó. Me pregunto si…

James se mantuvo en silencio por un largo momento, aún pensando, y abrió su boca para decir algo cuando la puerta del baño se abrió antes de que pudiera hablar y Peter entró a la habitación con el cabello húmedo.

"El baño está libre," le dijo a James.

"Claro…" el chico de las gafas asintió. "Gracias, Pete." Miró furtivamente a Sirius, pero éste evitó su mirada.

"Buenas noches, entonces," dijo Peter, sonando algo incómodo, sin duda dándose cuenta que de algo se había perdido, pero inseguro de poder preguntar.

"Buenas noches," respondió Sirius para inmediatamente cerrar las cortinas de su cama.

Sirius escuchó el suspiro de James del otro lado de la cortina antes de su voz: "Buenas noches, Peter, Sirius." Un momento después la puerta del baño se cerró y el sonido de agua corriendo se escuchó por la habitación.

Sirius se metió entre las sábanas. Metió la mano debajo de su almohada y sacó ese pedazo de tela que tenía escondido. Envolvió su mano en él y se hizo bolita en su cama. Con la mano envuelta contra su mejilla, se quedó dormido.

- - - - - -

En la mañana del jueves, Sirius se levantó temprano, tomó un baño, y se vistió antes de que sus compañeros abrieran los ojos. Tomó su mochila y salió de los dormitorios sigilosamente, cerrando la puerta con cuidado para no despertar a nadie.

Los pasillos estaban desiertos a esa hora, así que producían un eco perfecto.

Minutos más tarde, golpeó sus nudillos contra una puerta de madera. Nadie respondió.

Sirius sacó su varita, tomó aire, y la golpeó suavemente contra la chapa, quitando el seguro. Abrió la puerta con incertidumbre, cuidando que no rechinara, y se escabulló adentro en cuanto hubo suficiente espacio.

Unos segundos después, se encontraba al lado de la cama de Remus, mirando al castaño mientras dormía. Sin poder resistirlo, se hincó a un lado de la cama, puso su mochila en el suelo silenciosamente, se acercó al hombre, y acomodó su cabello suavemente para librar sus ojos cerrados.

El hombre se reacomodó y luchó un rato con sus ojos, hasta que se abrieron. Parpadeó hasta que pudo enfocar a Sirius con la falta de luz. "¿Qué estás haciendo despierto?" susurró con la voz ronca por el dormir. Tomó la mano de Sirius y lo jaló hacia él. "Regresa a la cama."

Sirius abrió la boca, sin estar seguro de lo que diría, pero la repentina sorpresa reflejada en los ojos ámbar detuvo lo que fuera que hubiera salido de su boca.

Remus se sentó abruptamente, mucho más alerta de lo que había estado unos segundos antes. "¿Cómo entraste aquí?" demandó. Su mano aún agarrada de Sirius, pero la fuerza con la que lo hacía había aumentado al punto de ser dolorosa.

"Yo… la puerta…" Sirius intentó explicar.

"¿Qué crees que estás haciendo?" lo interrumpió Remus en cólera. "No puedes simplemente…"

"Calla…" dijo Sirius firmemente cubriendo la boca de Remus con la mano libre. "Sólo calla."

Remus miró fijamente la mano de Sirius.

"Mira, yo… podrías…. ¿Podrías escucharme por un minuto?" preguntó Sirius.

Pasó lo que pareció un año antes de que Remus asintiera y soltara la mano de Sirius.

Sirius bajó la mano, pero las palabras se le fueron de la boca.

Remus esperó, mirándolo en silencio.

Finalmente, Sirius suspiró. "Mira, Rem, yo sólo…." Y en ese momento se echó para atrás. "Sólo quería disculparme por lo de James."

Remus parpadeó varias veces seguidas, mostrando algo de sorpresa, como si hubiera esperado escuchar otra cosa.

"Me dijo que había venido a verte anoche," continuó SIrius con los ojos fijos en sus propias manos. "No sé lo que te dijo, pero sólo quería decirte que no sabía que lo haría y que nunca le hubiera pedido que lo hiciera. Lo siento."

Ninguno de los dos habló por un momento.

"No te disculpes," dijo Remus. "Tienes suerte de tener un buen amigo." Su voz estaba demasiado cerrada. "Los buenos amigos son raros." Guardó silencio por un momento. "Sí me dijo que tú no sabías."

Sirius jugaba con sus dedos. "No pensé que fuera a hacer algo así."

"Bueno, ¿qué esperabas que hiciera cuando le dijiste?" La voz de Remus seguía cerrada, y mucho más que un poco acusadora.

Eso logró hacer que Sirius levantara la mirada. "¿Qué quieres decir con eso?"

Remus frunció el ceño y, por alguna razón, le recordó a Sirius a su hermano cuando no había obtenido lo que quería. "Exactamente lo que dije," contestó bruscamente.

Sirius parpadeó. "¿Estás enojado porque le dijo lo de nosotros?" era más una afirmación que una pregunta.

"Simplemente no estaba preparado para que me enfrentaran por algo que no sabía que íbamos a decirle al público en general."

Sirius quedó boquiabierto. "¡No le dije al público en general! ¡Le dije a James!"

"¿Y a quién más?" Remus dijo casi en un refunfuño.

"¡A nadie!" gritó Sirius desesperado y sorprendido por el cambio repentino en el hombre que conocía como amigable. "Sólo le dije a James. Nadie más sabe acerca de mí. Tú sabes eso."

"¿Y a quién más le dijo James?" Remus quería saber.

"¡A nadie!" repitió Sirius empezando a enojarse. Se puso de pie, frunciendo el ceño. "Nunca le diría a nadie sin mi permiso, y él sabe que no quiero que nadie sepa. Incluso si no fueras nuestro maestro."

Remus se pudo se pie también y la distancia entre ellos se redujo considerablemente. Al parecer no recordaba el hecho de que sólo traía puesto el pantalón del pijama, y a esa distancia, Sirius podía sentir el calor que radiaba el cuerpo del otro hombre y tuvo que luchar con la tentación de cerrar la distancia entre ellos por completo, no importaba el coraje que sentía.

"¿Cómo estás tan seguro?" insistió Remus.

"¿Por qué estás tan en contra de que él sepa?" demandó saber Sirius. "Debiste haber sabido que le diría. Le digo todo. Es mi mejor amigo."

"¿Eso es todo?"

Sirius quedó boquiabierto ante la malicia de la pregunta. "¿Qué?"

"¿Eso es todo lo que es para ti?"

La boca de Sirius se movió, pero no pudo producir ningún sonido. ¿Qué le pasa? Se preguntó. Nunca se comportó así durante el verano. "¿Y eso qué quiere decir, exactamente?"

"Quiere decir que vino aquí como si quisiera ser tu salvador, tu príncipe en armadura, exactamente así."

"Eso es totalmente ridículo," murmuró Sirius, sorprendido por el ataque, irritado por la interrogación, y empezando a sentirse confundido. "Sólo intentaba protegerme."

"¿Eso era todo? ¿Protegerte? ¿Seguro que no hay nada más?"

"No, no hay nada más. Es como un hermano para mí, más hermano que Regulus." Sirius se estaba enojando más y sintiéndose más confuso cada minuto. "Lo quiero tanto como quiero a Regulus, y él me quiere igual."

"¿Lo quieres?" repitió Remus, sonando como si lo hubieran golpeado, pero aún enojado.

"Claro," dijo Sirius, aún inseguro de lo que quería decir Remus. Creí que no le importaba, pero está reaccionando demasiado…

"¿Te quiere?"

"Sí, ya te lo dije." Es como si estuviera… "¿Estás celoso?" preguntó, aún sin creerlo él mismo, pero no sabía que más podría ser.

"No."

"Suena como si lo estuvieras."

"Claro que no estoy celoso," susurró enojado el castaño.

"¿Entonces por qué te importa tanto?" Sirius lo retó sin estar seguro de querer saber la respuesta, sin estar seguro de que podría soportar la respuesta. Todo se había salido tanto de sus planes. Él no había venido a pelear; él había venido con la esperanza de que la reacción de Remus a la taza rota había significado algo, y a… pero…

"¡Porque te amo!" Remus gritó y después, con una expresión de horror, se tapó la boca con una mano.

N/T: Bien, después de una larga ausencia de la autora, que había estado ocupada con una producción de teatro, por fin ha actualizado, y yo he traducido en cuanto la escuela me lo ha permitido. Disculpas si hay errores, pero no quería dejarlos esperar aún más. Si notan alguno demasiado desastroso, me dicen y lo corrijo. ¡Saludos!