Disclaimer: Ni el universo de Sherlock ni Star Trek me pertenecen, son ambos propiedad de sus respectivos creadores, Gene Rodenberry y Sir Arthur Conan Doyle y sus ahora, respectivos dueños.
Capítulo 10: Confusión.
John despertó al sentir bajo su cuerpo la dura e irregular superficie del suelo, un claro contraste al suave pero firme pecho de Khan.
¡Oh dios mío! ¡Dormí sobre Khan!, pensó alarmado sin atreverse a abrir los ojos.
Con ese pensamiento también llegaron los recuerdos de los acontecimientos recientes, y con ellos, la explicación al frío y doloroso vacío que existía en su corazón.
John abrió los ojos al estar seguro de su autocontrol, encontrándose con los atentos ojos de Khan puestos sobre él, logrando que John casi lanzara un grito de sorpresa, sin embargo, su corazón compungido pudo más, los ojos de Khan eran idénticos a los de Sherlock y el parecido se acrecentaba cuando el superhombre abandonaba su faceta déspota y autoritaria, dando un suspiro John apartó la mirada.
—Necesitamos movernos—dijo Khan tendiéndole el control, para luego alzarse y mirar a su alrededor con cautela.
— ¿Por qué? —preguntó John, poniéndose en pie con dificultad, el cuerpo le pesaba y lo sentía terriblemente agarrotado.
—Porque aun tenemos una oportunidad—explicó Khan arrancando a caminar.
John se vio obligado a seguirlo, mientras detallaba el lugar con la mirada para no analizar las palabras de Khan, no quería albergar esperanzas, no quería sufrir al descubrir que en realidad Sherlock estaba muerto, porque esa era una verdad que pesaba como plomo en su corazón y su alma.
Paredes de piedra redondeadas, agua putrefacta, eco, frío húmedo, se obligó a pensar el doctor, detallando su alrededor.
— ¿Qué hacemos en las cloacas? —preguntó John al fin.
—Fue el único escondite viable que pude encontrar—contestó Khan sin girar para ver a John—.Mientras dormías fui a recoger el tricorder de Sherlock, terminé su trabajo y ahora estamos a unos cuarenta kilómetros de la base de operaciones—explicó agitando el aparato para dar énfasis a su plan.
— ¿Base de operaciones?, ¿Si sabes que estará llena de guardias, no? ¿Que será prácticamente imposible el entrar y salir sin ser detectados?
—Ahora es la única opción—espetó Khan deteniendo en seco su andar—. Esto es únicamente culpa de ustedes, les advertí que no confiaran en esa mujer, y no me hicieron un puto caso— John se alejó por una reacción puramente instintiva, Khan temblaba por la ira—. ¡Arriesgaron la misión, arriesgaron la vida de Mark! ¡Lo mínimo que podemos hacer es tratar de completarla!
John entendía a la perfección el sentir de Khan, si el tuviera bajo su responsabilidad el futuro de Sherlock, su vida, no se detendría ante nada ni ante nadie por la posibilidad, así fuera remota, de tenerlo entre sus brazos, de verlo sonreír, de verlo brincar de acá para allá durante la investigación de un crimen.
¡Como extrañaba eso! ¡Que tiempos aquellos en los que sus aventuras se reducían a resolver crímenes y no a evitar crisis políticas!
Luego de esa explosión Khan pareció serenarse, John le miraba con pena mal disimulada, perdido en sus propias cavilaciones.
—Sigamos—indicó, ocultando muy bien el temblor de su voz.
Caminaron en silencio por espacio de una hora, con las fosas nasales invadidas del más pútrido de los olores, asediados por el calor húmedo y sofocante producido por los gases que emanaban de los líquidos que corrían a sus pies.
—Deberíamos descansar—opinó John notando que frente a ellos se alzaba una pequeña tarima, seca y libre de extrañas sustancias, usadas seguramente para la reparación del cableado subterráneo de la ciudad.
—Si eso necesitas—espetó Khan con un tono que indicaba que él era perfectamente capaz de seguir andando por horas a través de ese terrible lugar.
John ignoró sus insinuaciones, era algo a lo que estaba acostumbrado, Sherlock lo hacía todo el tiempo, ante esos recuerdos, una dolorosa presión se instaló en su pecho, sofocándolo brevemente mientras tomaba asiento en la tarima, Khan lo imitó, con el ceño levemente fruncido.
—Serán sólo unos minutos—prometió John echándose hacia atrás para apoyarse en sus brazos con comodidad.
Khan no contestó y se limitó a cerrar los ojos, su rostro adoptó una expresión serena, viéndose realmente joven y tranquilo, un contraste sorprendente con su expresión diaria, plagada por el dolor, la angustia y la ira que le provocaban el pasado que llevaba a sus espaldas.
Khan estaba tan sólo como lo había estado Sherlock antes de conocer a John, había sido un ignorante en el tema del amor, no porque se negase a amar, sino porque no había conocido a alguien realmente digno, un vacío que Mark llenó con su inocencia y sumisión, con su actitud tolerante para con él.
—Sigamos—ordenó poniéndose en pie, no le gustaba quedarse quieto y ponerse a pensar, al menos al caminar podía apagar su cerebro.
John carraspeó para liberar el nudo de su garganta, no volvería a pedir un descanso, no mientras no pudiera dejar de pensar en Sherlock.
Continuaron su avance durante unos minutos, hasta que el eco de un golpeteo rítmico llegó a su posición.
—Pisadas—anunció Khan, sacando su rifle, John le imitó, ambos hombres pegaron sus espaldas al muro de la alcantarilla que estaba sumido en completa oscuridad.
—No respires tan fuerte—le regaño Khan.
— ¿Respirar? Yo no estoy respirando—murmuró John.
—Entonces, ¿Quién?
La respuesta les llegó al sentir ambos un aliento caliente en sus pantorrillas, al bajar la vista notaron al culpable, negro, colmilludo, con aspecto de jabalí y extremadamente agresivo, un Targ, que les olfateaba con curiosidad.
—No se mueva, doctor.
— ¿Crees que deseo que esa cosa me muerda la pierna? ¡Maldita sea! ¡Comí el corazón de uno sus congéneres de cena!
Al parecer el Targ había sido enviado para revisar el lugar, porque tras un último olfateo emitió un sordo gruñido y regresó sobre sus pasos.
—Nos delatará—dijo Khan apuntándole.
—Si disparas nos descubrirán igualmente, creo que prefiero el elemento sorpresa en cuanto a klingons se refiere.
Khan asintió y conminó al doctor a seguirlo, con sus espaldas siempre pegadas a la pared. Avanzaron en la dirección en la que el Targ había desaparecido y escucharon acercarse a su posición el sonido de pisadas y guturales palabras en klingon.
— ghoqwI'*, ra'DI' ghaH mapabnIS*, neH wej Heghpu' je'*
—No nos harán nada, tienen órdenes de arrestarnos—tradujo Khan para John—. Mi klingon es básico.
—Si es así, ¿Cómo estas seguro de lo que dijeron? —musitó John aferrando su phaser con fuerza.
—Tendrás que confiar en mi—exigió Khan dejando caer todo el peso de su mirada sobre John, quien sólo desconecto el cerebro, concentrándose con fuerza en creer que esos penetrantes ojos eran los de Sherlock, se le hacía mucho más fácil confiar de esa manera.
—Lo hago—admitió John con la determinación pintada en el rostro.
—Se acercan—indicó Khan—.Déjame ir al frente, cúbreme, así no serás un estorbo para mi.
"Y hasta aquí el parecido con Sherlock", se dijo John asintiendo.
Los siguientes segundos fueron confusos, tan pronto el primer klingon asomó su encrestada y morena cabeza, Khan la destrozó con una potente ola de energía láser proveniente de su rifle, varios gruñidos y gritos se escucharon, John no se atrevía a disparar, Khan se movía con velocidad y gracia, disparando aquí y allá, haciendo blanco en cada klingon donde posaba su mirada, confundiéndose con el grupo, saltando ayudado por las paredes redondeadas y protegiendo su espalda y flancos con ayuda de las mismas.
Finalmente su rifle se quedó sin carga, ni corto ni perezoso Khan se hizo con un Bat'Leth abandonado, lanzando potentes golpes giratorios y fuertes estocadas a quien osara acercarse, sin embargo, había perdido la protección que la pared otorgaba a su espalda, un klingon se percató de ello y se acercó blandiendo su propia daga.
Antes de que pudiera acertar en la espalda de Khan, John disparó, vaporizándolo en el acto.
Khan apenas y lo notó, completamente concentrado en acabar con el último klingon que les amenazaba, hecho que logró en segundos, cercenándole la garganta con un fluido giro del Bat'Leth.
El silencio siguió a la refriega, Khan se alzó victorioso, rodeado por los cuerpos de más de diez klingons muertos. Tal era su aura de magnificencia que John tardó unos segundos en reunir el valor suficiente para acercarse.
—Khan—llamó John sin atreverse a tocarlo, no estaba seguro de como reaccionaría, el súper hombre apenas y respiraba, concentrado en drenar toda la adrenalina de su cuerpo—. Estas sangrando—indicó, señalando una herida en su muslo.
—Se curará pronto—respondió Khan apartándose el húmedo cabello que le caía en la frente—. Debemos movernos—.dijo mientras empezaba a andar—. De aquí en adelante podremos encontrarnos con patrullas similares a esta cada pocos kilómetros, no podemos detenernos.
John asintió resignado, observando con preocupación como la herida presentaba una fuerte hemorragia que le daba al pantalón negro de Khan un tono negro mucho más oscuro.
Se encontraron con tres patrullas más, entre John y Khan lograron reducirlas, sin embargo, a medida que avanzaban las encontraban más fuertes y mejor preparadas. Tras derrotar, con ayuda de John y su fuerte y eficaz estocada con el Bat'Leth, al último klingon de la cuarta patrulla, Khan se permitió caer de rodillas, agotado, con sus músculos temblando dolorosamente.
—Se acabó, nos refugiaremos en esa bifurcación y descansaremos—ordenó John mientras lo ayudaba a ponerse en pie, Khan rechazó la ayuda empujando al doctor y poniendo en pie por su cuenta.
—Supongo que nos sentaremos sobre esta pútrida agua—rugió cojeando detrás de John.
—He notado que las tarimas para mantenimiento del cableado se repiten periódicamente cada kilómetro, es cuestión de avanzar—dijo John con orgullo, luego se volvió hacia su arisco acompañante—.Si puedes llegar claro esta—acotó.
Khan bufó y adelantó a John.
—Alguien necesita de mi protección—dijo masticando las palabras—.Es lógico que yo vaya al frente.
No volvieron a hablar durante todo el camino, Khan notó, aliviado, la tarima a unos pocos metros frente a ellos, no obstante, esperó a que John tomara asiento para hacerlo él, no tenía porque demostrar lo agotado y malherido que estaba, con un poco de descanso su sangre superior repararía los daños.
—Recuéstate—le pidió John con amabilidad.
—No necesito recostarme.
—Lo necesitas. Khan, no tienes porque hacerte el duro conmigo—dijo John con condescendencia palmeando la superficie de la tarima.
— ¿No dejarás de insistir? —preguntó Khan con hastío.
—No, ahora recuéstate, curaré tus heridas.
—Médico cúrate a ti mismo—señaló Khan recostándose, con alivio mal disimulado sobre su rostro.
-Lo mío son arañazos, lo tuyo son profundas puñaladas y contusiones dignas de un choque de transbordadores—apuntó John sacando su botiquín del seguro de su cinturón.
—Estaré bien—murmuró Khan, sintiendo los parpados pesados y el cansancio de todo un día de caminata sin nada más en sus estómagos que el desayuno del día anterior.
—No lo estarás, si no le brindas descanso a tu cuerpo, este no podrá sanarse por si solo—advirtió John corriendo su tricorder sobre el torso de Khan.
Khan cedió al cansancio, permitiendo que John le curara las heridas.
"Sólo unos minutos", se dijo, cerrando los ojos, agotado.
John sonrió al notar como su arisco y terco paciente se había quedado profundamente dormido, lo dejaría descansar, sabía que lo necesitaba con urgencia.
—Quizás yo también debería descansar—dijo el doctor levantándose, primero debía revisar que el lugar fuera seguro.
Avanzó unos metros dentro del túnel y regresó, para volver a recorrer el camino por el cual habían venido. No encontrando nada preocupante, John regresó y se recostó al lado de Khan, la reducida superficie de la tarima no daba para más.
Durmieron durante largas horas, uno al lado del otro, sin moverse ni siquiera en sueños, solo un merecido descanso tras una larga y dura jornada.
Y así los encontró una patrulla klingon, la cual no les permitió reaccionar, con rudeza y violencia los despertaron, desarmándolos al instante.
—Vang ghaH*—ordenó quien parecía ser el líder, ante la sorpresa de los adormilados humanos.
Khan rugió al verse sujeto por dos fuertes klingons, y empezó a forcejear, haciendo oídos sordos a las indicaciones de John, quien le pedía se calmase, que ya de nada servía luchar.
— lo'Be Vos*—se burló el líder acercándose a John, para luego dejar ir un potente golpe sobre su abdomen, el doctor se dobló sobre si mismo todo lo que le permitió la fuerte sujeción de los brazos de los dos klingons que lo inmovilizaban—. Háganlo cooperar—ordenó en estándar, señalando al combativo Khan, para que comprendiese su orden.
Toda la patrulla rodeó a Khan, quien con los brazos sujetos tras la espalda no pudo defenderse de la golpiza que le fue propinada. John observó tal despliegue de crueldad con sorpresa y asco pintados en su rostro, quería ayudar pero le era imposible zafarse de sus captores, impotente bajó la mirada, no deseaba ver como lastimaban de esa forma al único recuerdo vivo que tenía de Sherlock, simplemente no podía.
— ¡mevyap!* —ordenó el jefe, sus subordinados obedientemente se alejaron de Khan, revelando ante John la figura malherida del superhombre, quien apenas y se mantenía en pie gracias a su orgullo.
Khan alzó el rostro, lleno de sangre y cortes en sus pómulos y cejas y cubierto por el desordenado y despeinado cabello que caía con gracia sobre su frente, la mirada de Khan era en absoluto abatida, sólo había odio en ella, y John fue conciente de que, si Khan podía liberarse, esos klingons estarían condenados.
— ¡yIruch!*—gritó el líder.
John y Khan se vieron obligados a avanzar entre rudos empujones y palabras soeces, dando trompicones a cada paso recorrieron los últimos kilómetros que les quedaban para llegar a la base de operaciones.
Una imponente puerta negra les dio la bienvenida, al escucharla cerrarse a sus espaldas con un escalofriante silbido seguido de un estruendo ensordecedor, fueron concientes de que quizás, este sería su final.
Los condujeron por laberínticos y estrechos pasillos, tétricamente iluminados, hasta que perdieron la noción de su ubicación, al menos ese fue el caso de John, Khan aún podía guiarse con facilidad si les era posible escapar en algún momento.
Finalmente llegaron hasta la zona de celdas, donde se vieron arrojados con violencia dentro de una. John se levantó al escuchar la puerta cerrarse a su espalda, sentía que estaba viviendo una especie de deja vú, que el destino se reía de él en su cara al meterlo en una situación similar a la vivida con Sherlock.
Khan se alzó molesto, ¡Habían sido capturados de una manera tan ridícula! Todo por ceder a las necesidades de su cuerpo, por confiar en ese débil humano.
—Siéntate—indicó John, señalando una plataforma que debía de fungir como cama—. Te ves fatal, es una suerte que no me hayan quitado el botiquín ni el control.
Khan obedeció, moviéndose con dificultad, ya no tenía razones para creer que volvería a ver a Mark, sus vanas esperanzas se desvanecieron casi por completo, al verse encerrado en esa lúgubre celda de diez metros cuadrados.
John curaba su rostro con el dermoregenerador, perdido en sus pensamientos, sintiendo que de estar Sherlock aun con vida, no podría salvarlo, no podría protegerlo, era tan inútil como Khan siempre había dicho.
—Ya esta—informó John con un suspiro derrotado, guardando sus herramientas, por unos segundos sus miradas abatidas se encontraron con un chispazo de entendimiento mutuo y olvido necesario.
Ahora no eran Khan el genocida y John el médico y cronista de Sherlock Holmes, ahora, simplemente eran dos corazones rotos y necesitados; las similitudes bastaron para engañar el agotado cerebro y destruido espíritu de uno, y el calor humano sobró para engañar al otro; unieron sus labios en un beso rudo, que acalló sus conciencias e inundó sus cuerpos del idílico coctel químico culpable del deseo.
Khan rozaba sus labios con fuerza y presionaba su lengua con constancia contra los labios de John, quien con un suspiro los entreabrió, recibiendo a Khan en su húmeda cavidad. Ambos luchaban por dominar en el beso, Khan mordisqueaba los labios de John, exigiendo su rendición y John contestaba chupando sus labios con alevosía, gimiendo quedamente por la intensidad del beso.
Un beso que empezó a excitarlos, a acumular tensión en sus vientres, a hacer que sus corazones bombearan acelerados llevando la sangre a sus masculinidades y sus pupilas se dilatasen; embotado por el placer John inclinó su cabeza hacia atrás, permitiéndole el acceso completo a Khan a su cuello, quien con verdadera gula empezó a lamer y succionar cada punto que podía alcanzar desde su posición.
John empezó a ser conciente de la situación al sentir las manos de Khan bajo su camisa, aferrando su espalda baja para acercarlo a su cuerpo y rozar sus caderas y erecciones más que evidentes. Las manos del doctor aun estaban perdidas en el pelo de Khan, maravillándose con su suavidad, empujándolo contra su cuello en busca de más contacto, en respuesta, un rugido animal surgió del pecho del superhombre quien con rudeza giró a John y lo obligó a inclinarse sobre la plataforma que fungía como cama en aquella oscura celda, John apoyó las manos en la misma, para evitar irse de frente como consecuencia de las duras envestidas que dejaba ir Khan sobre él, golpeando su trasero con su pelvis y su erección, mientras besaba y chupaba con fuerza su cuello y su nuca.
Algo en el nublado cerebro de John hizo contacto, trayendo al doctor al mundo conciente y real, cuando una de las manos de Khan luchaban por soltar su cinturón y la otra acariciaba sus nalgas con exigencia.
—Detente—pidió, horrorizado por lo que estaba haciendo.
¡Era una celda klingon! ¡Estaban en peligro mortal! ¡Sus parejas esperaban su regreso!, O al menos Mark lo hacía por Khan, pensó John con tristeza y culpabilidad a partes iguales.
Aprovechándose de la sorpresiva debilidad del doctor y malinterpretándola como sumisión, Khan lo empujó contra la cama, bajando sus pantalones casi al mismo tiempo.
N/A: Ahora si creo que me van a matar XD un sacrilegio para el Johnlock XD
Reviews?
Espías*
Debemos cumplir sus órdenes*
Los quiere con vida*
Atrápenlos*
Cobarde*
Alto*
Adelante*
