Capítulo dedicado a MJLupin27, ojalá le guste :).
Habladurías al final del capi. Ahora a leer.
"Mil y un formas de pedir perdón, por Remus J Lupin el idiota enamorado"
Dicen, que uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Pero Remus difiere de eso. Él siempre supo lo que ella era, solo que ahora en su ausencia, todo parecía peor. Muchísimo peor.
Acababa de mandar aquella lechuza, en la que desbocaba sus sentimientos y pedía un perdón casi mudo a aquella mujer que le regaló los momentos más bellos de su vida. Él creía que así, liberándola de aquel matrimonio frustrado ella lograría ser feliz, más feliz de lo que él le habría podido ofrecer jamás… y eso dolía tanto, que la luna era un mero juego comparado con aquel peso en su corazón. Jamás le dolió tanto ser un licántropo viejo y pobre como ahora.
Remus siempre supo que debía mantener alejada a esa jovencita de cabello rosa de su vida. No por que no la quisiera, más bien todo lo contrario…. La amaba tanto que la sola idea de perderla, de que ella se diera cuenta que estaba desperdiciando su vida con un hombre como él, lo mataría en vida. Pero allí estaba la vocecilla de su conciencia, molesta e inoportuna… (Vale aclarar, que curiosamente esa voz era muy parecida a la de Lily) pero que a su pesar, siempre tenía la razón.
¿No te estás muriendo ahora Remus? ¿Sabes cual es la diferencia? Que no hiciste absolutamente nada para mantenerla a tu lado… que la tratas como una niña que no puede decidir…
-No es tan fácil… - Remus hablaba con esa vocecilla mientras hundía la cara en sus brazos – Ella siempre ha merecido algo mejor…
Mejor, siempre. Igual que Lily… que merecía a James más que a él, igual que con aquella chica de Hufflepuf que fue su novia en Hogwarts, a la que abandonó por miedo e inseguridad. Seguramente, y como dijo Harry, James debe estar revolcándose en su tumba al darse cuenta lo idiota que estaba siendo… pero aunque Remus quiere recuperarla, no se siente listo para destruir la felicidad que ella ha construido al lado de Jack. Es mejor dejar las cosas así, que ella acepte el divorcio, que viva su vida feliz con alguien que no sea inseguro, ni peligroso.
Unos fuertes golpes en la puerta lo pusieron alerta. Se levantó de la butaca frente al fuego apretando la varita en su diestra. Se acercó a la puerta, listo para atacar y se aclaró la garganta.
-¡Identifíquese! – gritó, apuntando la puerta.
-¡Remus, abre la jodida puerta!
Se quedó helado, estático, completamente paralizado. ¿Ella, en su casa, a altas horas de la noche? Tenía que ser un juego de su maldita mente… pero la voz seguía allí.
-¡Por Merlín, Remus! ¡Sé que ni yo ni mi hijo te importamos pero no es justo morir congelada! – gritó.
El castaño, completamente adolorido por el comentario de la bruja, frunció el ceño y le abrió la puerta dispuesto a rebatirle todo lo que había pronunciado. Sin embargo las palabras se hicieron un nudo en la garganta y murieron antes de salir de su boca al verla: Empapada, tiritando, con los labios tan violáceos como el pelo que llevaba meses atrás. La capa la cubría apenas, como si hubiera salido de su casa con lo puesto. La dejó entrar y la condujo hacia la sala para que se calentara con el fuego de la chimenea. Ella le agradeció el gesto con una sonrisa triste. Cuando Remus se recuperó de la impresión fue capaz de hablar.
-Dora, por Morgana… - su queja fue más un balbuceo - ¿Qué haces acá? ¡Te pudo pasar algo, y a nuestro hijo!
Ella lo miró, tratando de grabar las palabras de su ex-esposo en lo más profundo de su ser. Se quitó la capa empapada y Remus la ayudó secando con magia su túnica para dormir, la que dejaba muy en evidencia sus cinco meses de embarazo.
-¿Por qué firmaste el divorcio? – preguntó ella, luego de minutos en silencio.
-Es lo que querías – tragó saliva con dificultad, mientras los chorros de vapor que salían despedidos de su varita le nublaban la imagen de Nymphadora – Ya no quiero ser una traba más en tu felicidad.
-Nunca lo has sido Remus, te lo he dicho miles de veces – inspiró hondo – pero ya me cansé de repetírtelo.
-Siempre supe que te cansarías de mí…
-Cualquier persona se cansaría de alguien que día tras día deja en evidencia que cualquier cosa es mejor que estar contigo – Puñalada fría, golpe certero – Ya lo comprendí… pero hubieras sido más directo.
-¿Más directo? – Remus dejó de lanzar chorros de vapor y la miró, incrédulo - ¡Siempre te dije que te alejaras de mi, que era lo mejor!
-Si, es verdad – ella, siempre serena, inusual en su carácter – Pero siempre lo hiciste con tus excusas ridículas, sería mejor que me hubieras dicho que no me querías y todo habría resultado menos difícil.
-No te podía mentir, yo siempre te he amado…
-La gente que ama no hace esto, Remus – Ahora si, era un reproche. Mezclado con una tristeza infinita – Me has hecho tanto daño…
Fue al mirar la expresión en sus ojos, que Remus se dio cuenta que era el hombre más perro del mundo. Por Cirse… ¿Qué le había hecho a ella para tenerla en ese estado? Se maldijo mil veces, y más ganas le dieron de estar con ella y protegerla, irónicamente, de él mismo… Cansado, derrotado y con las mismas ganas de continuar con esa conversación que de comer excremento de hipógrifo se lanzó sobre la butaca, con las palmas cubriéndole los ojos. Ella flaqueó. Jamás se había podido resistir a Remus… Sin embargo no se despegó de su cercanía con la chimenea.
-No quiero pelear más Dora… - dijo, agarrándose de los cabellos – Quiero que seas feliz. Que nuestro bebé sea feliz…
-Me casaré con Jack – las palabras de ella sonaron entrecortadas, trémulas y frías – Siempre lo quisiste así, ¿No? Es más fácil cortar por lo sano. Necesito que me des una autorización para darle el apellido de Jack a mi bebé.
-¿De verdad es lo que quieres? – Remus levantó la mirada. Buscando con sus orbes ambarinos los negros ojos de Nymphadora. A ella le temblaba la barbilla, y por un singular brillo en uno de sus ojos podía ver como luchaba por contener las lágrimas. Él sabía que no estaba segura, que no era lo que ella de verdad quería… Pero la entendía a la perfección. Ella fijó su vista en el fuego, evitando la mirada escrutadora del castaño, inspiró hondo y con dificultad.
-¿Desde cuando lo que yo quiero tiene importancia? – Si. Eso fue doloroso… pero estaba usando la táctica de un Remus Lupin nato. Siempre a la defensiva, evadiendo, huyendo del dolor… Casi nada quedaba de aquella jovencita luchadora que hubiera dicho: ¡No, Remus! ¡Lo que yo quiero es a ti! Pero sus ojos lo gritaban, y él era experto en encontrar la verdad tras las palabras.
-Siempre lo ha tenido Dora. Pero yo soy un idiota.
Ella arqueó las cejas sorprendida por dicha confesión. Tomó unos segundos procesar las palabras del licántropo e irrumpió en una risa contagiosa. Natural, tan de ella… nasal y fina, delicada a pesar de su torpeza. Tan Tonks. Él le sonrió tristemente mientras se deleitaba con la melodía, cual rayo de luz colándose por una húmeda caverna.
-Si Remus, eres un idiota – logró pronunciar mientras se enjuagaba una lágrima de risa – sin duda uno de los idiotas más grandes que he conocido.
- Pero un idiota enamorado – aclaró.
Ella dejó de reír y levantó su vista, impresionada. Remus pudo divisar como pequeños mechones de cabello se iban tiñendo de un colorido rosa chicle con lentitud tortuosa. No podía dejarla escapar… era su última oportunidad. Sin embargo ella tomó su abrigo con rapidez y sacó un pergamino del bolsillo, extendiéndoselo al castaño sin mirarlo.
-Firma y me iré, solo necesito eso y nada más.
El licántropo tomó la nota y se la guardó en el bolsillo, ella lo miraba con el entrecejo fruncido mientras él se acercaba a paso rápido.
-No te irás. Ni más tarde, ni en lo que queda de noche.
-¿Esto es un rapto, Lupin? Créeme que no estoy para juegos.
-¿Crees que voy a dejar que expongas a mi hijo a la inseguridad de la noche? Dora, estamos en guerra.
-Podemos solucionarlo. Si firmas no será tu hijo.
Testaruda y terca como ella sola, la muy Black. Él entornó los ojos, sin embargo estaba dispuesto a no flaquear.
-Regálame esta noche – dijo. Ella abrió la boca para decir algo pero el se lo impidió poniendo un dedo sobre sus labios – Sólo esta noche para demostrarte las mil y un formas en que Remus Lupin puede pedir perdón.
Ella vaciló un instante, insegura. Pero terminó sentada en la butaca junto a Remus.
Nymphadora Lupin podía jactarse de ser una de las personas que más conocían a Remus en el mundo. Sabía que le gustaba el café cargado y sin azúcar, acompañado de una tableta de chocolate con almendras, que disfrutaba de la lectura, de la poesía muggle y la música clásica. Que era un aficionado a la creación de versos y sonetos y que lo más valioso para él, sin duda, eran los recuerdos. Pero de ahora en adelante, ella podía jactarse no solo de eso, si no de tener la completa certeza de ser la persona en toda la historia (incluyendo a Sirius y James) que conoció más sobre Remus Lupin, de sus mismos labios. Ella no tenía idea de que podía cantar de esa manera, y de que conociera tanto a las Weird Sisters… Así es, Remus Lupin cantando "Run, Run Muggle!" a todo pulmón, dándole a entender que su pasatiempo favorito era oírla cantar. (Tanto, que terminó aprendiéndose las canciones de memoria)
Ella tampoco tenía idea que una persona pudiera recitarle los poemas más bellos de su vida, no solo de memoria, sino que con ese indescriptible brillo de pasión llameando como hogueras, refulgiendo, quemando. No tenía idea de lo desesperado que podía volverse por un perdón, y eso le gustaba… pero no era suficiente. Tanto perdón, aunque desgarrara toda su alma en una noche no era equiparable al sufrimiento de ella…
O al menos eso creyó, antes de ver el último intento del castaño por convencerla y ganar su perdón.
Lo vio sacar la varita y cerrar los ojos. Quizá haría algún hechizo cursi, como lanzar corazones de confeti con un enorme ramo de violetas, o haría aparecer un montón de querubines que le cantarían y le tocarían el arpa hasta el amanecer. Pero no, él hizo lo que ella menos se esperó.
-Expecto Patronum
Una luz plateada salió de su varita tomando la forma de un… ¿reptil? Ella arqueó una ceja confundida, y él le señaló nuevamente el patronus. Efectivamente era un reptil, de cola enroscada, cuatro patas y… Un momento, ¿Era un camaleón?
-Se que a lo mejor me golpearás – dijo él, rascándose la cabeza – Un día convoqué mi patronus y me di cuenta de que había cambiado… No me malinterpretes. No tienes ningún parecido con este camaleón horrible… pero por su capacidad de camuflaje y que se yo… estoy seguro de que es por ti.
Ella se secó una lágrima rebelde que se coló por su mejilla. Él le levantó la barbilla, clavando sus ojos iluminados por la luz del patronus en los de ella.
-¿No me dirás nada?
Luego de un largo suspiro, sonrió.
-Que te mereces el peor de los castigos por compararme con un animal tan feo – dijo – Y que te amo, maldita sea.
Las palabras del licántropo fueron ahogadas por aquellos labios que había visto moverse durante toda la noche, todas las noches incluso durante sus sueños. Imaginando con volver a besarlos y sentir su tibieza, esa candidez y dulzura que lo había cautivado incluso antes de besarlos por vez primera. Pudo palpar su lengua húmeda, en un beso urgente, con prisa y gemidos entrecortados.
Besos desesperados, de amantes reprimidos por meses y meses.
La ayudó a incorporarse con cuidado, tratando de no pasar a llevar el vientre de Tonks que se imponía entre sus ropas. La arrastró hacia la habitación y la arrojó suavemente a la cama, mientras ella solo gemía ahogada en el deseo de sentir sus manos, la fricción de sus cuerpos. Merlín… lo necesitaba. Sudor, saliva, fluidos…
Remus le abrió la túnica de pijama a jirones, ella ni siquiera replicó. Digamos que tenía las hormonas un poco revolucionadas… ¿Cómo habían podido pasar tanto tiempo separados? Cuando estuvo desnuda bajo el cuerpo de Remus, solo atinó a cubrirse por instinto. Aún no se acostumbraba a la anchura de sus caderas, a su vientre prominente ni mucho menos a sus pechos, ahora de mayor tamaño. Sin embargo el castaño la miraba embelezado, con la esperanza de que la imagen de ella desnuda le quedara por siempre en la retina.
-Eres hermosa – le dijo al oído, mientras acariciaba su lóbulo con la punta de su lengua – Siempre has sido hermosa. Pero ahora más que nunca…
Ella le besó, mientras Remus posaba sus manos en la cintura de ella. Nymphadora en un acto de desesperación trató de jalar la túnica de Remus por su cabeza, quedando como resultado un castaño atrapado entre la ropa. Ella rió mientras trataba de liberarlo desabotonando la pechera de la túnica, en cuanto él gruñía divertido, tratando de zafarse moviéndose para varios lados.
-No hay prisa – dijo ella cuando había terminado de quitarle la túnica.
-¿Qué no hay prisa? – Preguntó, con una sonrisa de medio lado – Tengo que hacerte el amor en un equivalente de cinco meses. Necesito todo el tiempo del mundo.
Tonks, inevitablemente se sonrojó. ¿Pero quién no se sonrojaría? teniendo al hombre más sexy del mundo sobre ti, susurrándote al oído incesantemente: Voy a follarte, toda la noche. Mierda, esas palabras tendrían que estar prohibidas porque hacían que se humedeciera al instante, mucho más de lo higiénicamente recomendable. Buscó a tientas la hebilla del cinturón del ojimiel y al encontrarla, sonrió con satisfacción al percatarse de que algo sobresalía por debajo de la hebilla. Algo que ella conocía muy bien, pero que no veía hace cinco meses…
Abrió el cinturón y se deshizo de él de un jalón. Remus desabrochó sus pantalones y quedó sobre ella solo en calzoncillos. Aprovechó de besarla completa: Desde su barbilla, bajando por su cuello y delineando las clavículas… humedeciendo con la saliva jadeante y caliente del lobo, rociando sudor, humedeciéndole los pechos mientras apremiaba con suaves mordiscos sus pezones rosas, más espectaculares que el mismísimo chocolate.
Pasando la lengua por cada recoveco de su cuerpo. Merlín, literalmente haciéndole el amor con la boca.
Coronó con suaves besos el vientre de Tonks, apoyando su oído unos segundos, como tratando de oír un: ¡Hola, papi! Desde dentro. Renunciando a la idea siguió su camino, encontrándose con el sexo húmedo de su mujer, al que no dudó en besar también.
¿Besar? Perdón… hacerle el amor con la boca.
Mientras ella arqueaba su espalda y gemía con sonidos guturales abandonados en la garganta, Lupin seguía devorando y lamiendo como si su vida dependiera de ello. Mordiendo, mezclando la saliva con los fluidos, jadeando.
-Remusporfavor… - balbuceó ella, tomando al castaño por los cabellos mientras él seguía con su succión. Atendiendo a la urgencia de su mujer, utilizó uno de sus dedos para saciar su petición. Ella ahogó un grito, para luego dar un extenso gemido nasal, moviendo sus caderas.
-Remus… -de nuevo la petición, él sabe lo que ella quiere. Y por Merlín que él también quiere…
Retiró su dedo suavemente y se quitó el bóxer. La miró unos segundos, mientras jadeaba sonrojada y sudada sobre la cama, apretando las sábanas con una expresión de profundo éxtasis mientras mordía sus labios. Remus colocó su miembro en la entrada de su húmeda cavidad, sin dejar de mirarla y tomándole la barbilla para que ella fijara sus ojos en los de él.
-Te amo – suspiró él, mirándola fijamente – Necesito que me perdones…
Cabrón. Tenía que preguntarle eso en un momento como ese. Definitivamente las mil y un técnicas para pedir perdón de Remus J Lupin surtían efecto… y qué efecto.
-Yo también te amo… - Fue la última frase coherente que pudo salir de sus labios antes de sentirlo.
Remus la penetró. Con cuidado, procurando no aplastar su vientre aunque era difícil. La fricción era sobrehumana, caliente y mojada, apretada… contínuo vaivén de caderas que lo llevaba a la locura. Tonks clavaba sus uñas en los hombros de Remus, y él la estocaba cada vez más profundo. Hasta el fondo, con pasión candente marcada en los cinco sentidos.
El castaño abrió los ojos y pudo ver como ella lloraba entre gemidos. Se detuvo en seco.
-¿Te hice daño? – Preguntó, preocupado mientras salía de su cuerpo – Perdóname Dora…
Ella negó con la cabeza, aún llorando.
-No me vuelvas a dejar… no podría soportarlo… - ahogó un gemido, abrió los ojos para mirarlo – No quiero estar sin ti…
Él le beso el rostro. Borrando el rastro de sus lágrimas, arrancándole profundos suspiros. La apoyó contra su pecho mientras le acariciaba la espalda, ella podía sentir los latidos del corazón del licántropo contra su oído. Se incorporó y se subió a horcajadas sobre él. Lo miraba seria y serena.
-Es la última oportunidad que puedo darte, Remus – le dijo, mirándolo fijamente – Siempre lo he dejado todo por ti. Pero si me fallas no habrá otra vez.
-Hasta el más estúpido tiene su límite, Dora. Yo ya toqué fondo. Te necesito.
Ella le sonrió. Él la miró con picardía.
-Ahora si no le importa, señora Lupin. Tengo una razón muy fuerte entre las piernas para dejar esta conversación para otro día.
Ella no respondió. Sólo se acomodó sobre la razón de Remus y arqueó la espalda dejándose llevar por las descargas eléctricas.
OoOoOoO
El final de su sueño la despertó. Caía por un precipicio luego de huir del ministerio con ciento trece tabletas de Honeydunkes confiscadas. Se restregó los ojos, y los volvió a restregar al ver a Remus profundamente dormido a su lado. No era común que él durmiera más que ella, pero tampoco era común que él durmiera con ella al menos no durante los últimos cinco meses. Lentamente fueron pasando las imágenes de la noche pasada en su mente. Mostró una sonrisa pícara, y se dedicó el resto de la mañana a observarlo respirar profundamente.
Se notaba que Remus estaba descansando, quizá no había dormido bien los últimos días. Estaba a punto de darle un beso en la frente para seguir contemplándolo cuando escuchó cómo alguien aporreaba la puerta. Se levantó refunfuñando, atónita por los malos modales de quien quiera que fuera. Se cubrió con una túnica de Remus que definitivamente le quedaba grande y caminó hacia la puerta de la sala.
Cuando la abrió, se sintió mal.
Muy mal.
Jack estaba en el umbral, pálido y agitado. Como si se llevara toda la mañana corriendo. La miró con los ojos como plato, escudriñando en su cuerpo y en su ropa. Ella estaba a punto de echarse a llorar, nunca la habían mirado con tanta desilusión, como si le tuviera asco…
-Te busqué desesperadamente – logró balbucear, desviando la mirada – Jamás creí…
-Perdóname – Tonks soltó lágrimas, su barbilla temblaba – Sé que debes pensar lo peor de mi…
No escuchó respuesta. Sólo un sollozo y un portazo que la hubiera sacado de los goznes. Ella se arrodilló… triste y llorando frente a la puerta. No había pensado en Jack… no había pensado en ninguna consecuencia, en nada…
No supo si fueron los sollozos o el gran portazo, pero segundos después sintió a Remus abrazarla por la espalda y levantarla. La volteó, le miró a los ojos y besó su frente con amor infinito. Ella sólo soltó más lágrimas.
-Tú y mi hijo son lo más importante, Dora… - ella siguió sollozando – Lo lamento por Jack… pero si me elegiste a mi, trataré de que seas la mujer más feliz del mundo.
La abrazó y se quedaron así mucho tiempo. En el sofá dormitando, entregándose caricias y protección en un hogar donde se cernía la guerra. Unos villancicos la alertaron y levantó la mirada, ilusionada.
-Remus, es navidad – le dijo, con una sonrisa. Él abrió los ojos sorprendido.
-¿De verdad?, Merlín, ni cuenta me di… - se mordió el labio, pensativo - ¿Le apetece un paseo en familia, señora Lupin?
-Me encantaría – ella le sonrió, más feliz que nunca.
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Si si si, bláh bláh bláh... me demoré mucho en actualizar, soy una maldita por hacer el capi tan corto, y bláh bláh bláh... Les aviso que este capi tiene 2 partes!, lo encontré muy largo como para ponerlo entero... así que ya pondre la siguiente actualización, ya? No me maten. Respondo reviews.
Amarissima: Así es... Remus es un brutote con B mayúscula. Pero al menos se está retractando y está sentando cabeza... ¿Notaste el montón de contradicciones de ese hombre? "Si... la dejaré ir; No... la necesito" ¡Decídete por Merlín, que Tonks paga los platos rotos!. Aprovecharé para felicitarte por el capi de verano... mai gosh, quedé hiperventilada... ¡Cómo lo dejas así! ¡Necesito aire! xD... A mi Jack no me cae tan mal... de cierta manera es algo simpático, no sé :P Y claro que habrán más flashbacks. Me entretengo haciéndolos xD... Besotes!
fiona garay: Bueno... ya se le anduvieron acomodando "los patos del cerebro" xD espero que no se le ocurra cometer otra barbaridad porque esta vez si que Dora no se lo perdona, ya veremos en todo caso :p Gracias por tu review! espero que este capi te guste, y la segunda parte también.
Vanessa Mae: No sabes cuanto pensé hacer un final diferente... pero para ello está mi otra historia, que tiene el primer capi subido... se llama "All you Need is Love", y lo continuaré cuando acabe con esta. Me gustaría que las cosas hubiesen sido distintas para estos dos... pero si quiero que las cosas salgan bien, tendré que hacer lo que JK nos limitó :(. Besos y gracias por el review.
Ely-Barchu: *Salgo con una armadura y en escudo* ¡Perdóoooooon! pero actualicé lo más rápido que pudee! El espíritu de Voldemort me atormentó medio mes, lo lamento muchísimo! (ahora, serías tan amable de quitármelo de ensima? Es molesto tenerlo en el baño, ya sabes...) Pero ya está Remus con Tonks... y la segunda parte del capi veremos que el lobito sigue haciéndo mérito :)... Teddy será feliz. Lo juro solemnemente. Besos para ti!
Joslin Weasley: Lamento que haya sido tan triste... El papel de Jack era necesario. Si no fuera por él, Remus jamás sentaría cabeza... imagínatelo, impotente por el hecho de que el amor de su vida esté con otro. Y en el caso de Tonks, ella necesita el apoyo de alguien a su lado, y a falta de Remus... Ya solucioné todo... así que me das tu opinión :) Besos!
Krisy Weasley Granger: ¡Volví a actualizar! Gracias por los alagos... :) La carta estaba destinada a oprimirle el corazón a mis lectoras. Que bueno que funcionó jaja xD... Un beso para ti, ya los reconcilié... aunque Remus tiene que seguir haciendo mérito, eh? :P Besotes!
MJLupin27: ¿Desesperados por verse? ¡Si se necesitan los muy tercos! Por merlín santo... son unos testarudos xD... lamento haber tardado tanto, pero tuve problemas y bueno, retrasos :P... pero acá está, un capi solo para ti. La segunda parte también irá dedicada a tu persona así que: ¡No os desesperéis! que será muy linda x3. Un beso para ti, ojalá que te guste, házmelo saber, ne? Besos!
maximuski: Gracias :). Bueno si, la finalidad era que ustedes, las lectoras, lloraran como Magdalenas xD... al menos lo logré con varias jaja, así que estoy contenta. Un beso para ti, y me avisas cuando actualices tus fics, que me muero :P... Adieu!
tildita: Jo jó... ya ves que fue ella la que cerró la puerta :P Así que por favor.. ¡No quiero hipógrifos en celo en la puerta de mi casa...! son terribles... creen que soy una hipógrifo hembra y no es muy agradable xD. Lo de "nuestro hijo" fue una maldad, lo sé... pero lo quería hacer sufrir por ser tan burro!, en cierta forma se lo merece... tiene a la pobre en bandeja y la omite completamente... hay que ver. Y ya los reconciliée...! pero en la segunda parte habrá más chocolate dulce, muy muy dulce :P. Besos y que estés muy bien!
gabiki18: Gracias! Me emocioné con tus palábras. Acá está la continuación y espero que te guste, eh? :) No te preocupes por los reviews, lo importante es que te guste. Aún así, siempre que puedas me dejas un comentario, me ayudan a mejorar. Bye!
¿Avada Kedabra? Go.!
