Bring me to Life
By PeaceCtrl
Capítulo Nueve

¿Cómo hacía para soportar tanto dolor? Sentía un enorme vacío en el pecho, que hacía que todo la aplaste. Estaba tirada en su cama, llorando, un sollozo de vez en cuando. Lo que ya sabía que no tenía ningún sentido, ni futuro; ahora lo tienes aún menos. ¡Se iba a Londres!

Se estaba yendo a uno de los lugares más bonitos del mundo, pero ella no quería… Ella inconcientemente estaba pensando en Sasuke. En sus oscuros cabellos, en el abrazo de esa misma mañana. ¡¿Por qué todo el mundo podía desmoronarle la vida con unas pocas palabras?! Seguía siendo débil, débil. Seguía llorando por las noches, como todos los días. En realidad, ella nunca había cambiado. ¿Qué la había hecho pensar así?

¿Todas sus promesas sobre no volver a llorar? ¿Sus amigas? ¡Nada tenía sentido! Estaba sola, sola, como nunca antes lo había estado. En tres cortas semanas lo dejaría todo, para complacer a sus padres. Las amigas que había logrado, la escuela, su casa, a…

-Sasuke… -masculló con una mueca de dolor-.

Volvió a gritar en su almohada. Sentía tanta, tanta rabia en su interior… Y tanto dolor, quería que la matasen de una vez, no podía soportarlo. Todo había cambiado. Y todo seguía igual, al mismo tiempo. Porque estaba llorando, en su cuarto, con las luces apagadas. Y sola.

Se sentía muy tonta. Ella sabía que este momento llegaría. Que sus padres llamarían y le dirían que fuese a acompañarlos. Se había estado preparando. Pero, ahora que lo está viviendo, toda la preparación mental que había hecho no funcionaba nada. Y es más, se atrevió a pensar que tal vez, sólo tal vez; sus padres dejarían que se quedase… O al menos, que se olvidasen de ella. Pero no sucedió. Sus padres llamaron. Compraron los pasajes. Se va a Londres. Abandona a Japón. Abandona a Sasuke.

Odiándose por haberse ilusionado. Que manera tan patética de vivir. Abrazó la almohada con fuerza, y el sueño la venció.

[Sasusaku][Sasusaku][Sasusaku]

Él sencillamente no lo creía. No, no quería creerlo. Sakura no podía irse. Él no podía casarse. Todo era parte de una maldita pesadilla. Una pesadilla de la cual, él sabía, nunca iba a poder despertar. Pero no, era imposible. Aún quedaban tres semanas. Tres semanas que de seguro la pelirrosa aprovecharía al máximo, con lo cual no habría tiempo para que él esté deprimido.

Por supuesto que no. Además, eran tres semanas. ¡Miles de cosas podían pasar en ese lapso de tiempo! Confiaba en la personalidad (extraña, por cierto) y en el carácter de Sakura para poner en su lugar a su madre y decirle que ella realmente quería quedarse. Porque quería quedarse, ¿no?

Sin embargo, estaba molesto. La entendía, sí. Pero le molestaba la idea de que no haya puesto aunque sea un poco de resistencia a su madre en aquel llamado. Sólo había atinado a decir que sí… Como si realmente quisiese irse. Y eso lo ponía furioso. La idea de que ella se fuese por su propia voluntad, lo hería. Así es, Uchiha Sasuke se sentía herido. E iracundo.

Arrojó sus llaves bruscamente sobre su cama, ya había llegado a su mansión. Evadió los llamados de su padre mediante los empleados, y fue directo a darse una ducha. Hacía dos días que no lo hacía. Porque había dormido con Sakura. Demonios, sonaba terriblemente pervertido. Probablemente nunca se repetiría…

Decidió sencillamente no pensar en ello. Ya vería qué hacer cuando llegase el momento, hasta entonces; se ahorraría el sufrimiento.

Terminó de vestirse con ropa informal, para bajar a cenar. Rogaba a los dioses que su padre se quedase, como la mayoría de los días, trabajando en su oficina, y que cenase allí. Lo único que le faltaba era un sermón sobre el compromiso y el matrimonio, que en el último mes se habían acentuado y lo estaban volviendo loco.

Entró al comedor, y maldijo en voz baja. Ahí estaba. Ese día, el mundo había confabulado en su contra. Se preguntó, sarcástico, con qué excusa le vendría su padre ahora. Y es que en los últimos días, Fugaku había estado buscando argumentos para convencer a sus hijos. El hombre sabía que Sasuke iba casarse sí o sí, pero le gustaba la idea de que fuese por propia voluntad.

Barajó la posibilidad de irse de allí para poder comer en donde sea, en la cocina si era necesario. La descartó a los pocos segundos, él no iba a huir de su propio padre. Aunque no fuese una mala idea del todo.

Avanzó por el comedor con su habitual semblante serio, evitando olímpicamente la mirada crítica de su padre. La enorme mesa sólo estaba arreglada en uno de los extremos donde estaba sentado Fugaku; y a la derecha de él. No tenía opción, tendría que sentarse a su lado. Maldijo en voz baja una vez más y se sentó sin pronunciar una palabra.

El hombre hizo una señal con la mano y, entre tres sirvientes, sirvieron la comida. Sasuke empezó a comer sin decir una sola palabra. Su padre lo imitó, y el azabache festejó para sus adentros que se mantuviese callado.

-Sasuke –habló Fugaku-.

Maldijo otra vez. Si existía algún Dios, no estaba cooperando, definitivamente. ¿No podría su padre simplemente dejarlo en paz?

Sin embargo, había algo extraño otra vez. Él no estaba sonando comprensivo, o como si intentase convencerlo de algo. Su voz era autoritaria. Iba a hacer un anuncio. Sasukae asintió con la cabeza, dando a entender que lo escuchaba, pero se rehusó a mirarlo a los ojos. Lo disimulaba bastante bien, pero se temía lo peor. Apretó los cubiertos con fuerza, y esperó a que él por fin hablase, en unos pocos segundos que se hicieron dolorosamente eternos.

-Mañana daré una fiesta para festejar los cien años de la empresa –Sasuke casi escupe toda la bebida. Se molestó, era la segunda vez en el día que le sucedía. Miró su padre, ahora sí, con odio y sorpresa mezclados. El hombre no se inmutó-. Vendrán los socios y accionistas más importantes, junto con sus esposas y sus hijas –resaltó la última palabra y Sasuke frunció el ceño-. Empieza a las nueve de la noche. Más te vale que estés aquí para ese entonces, hijo –ahora Fugaku fruncía el ceño-. La gente de la empresa está ansiosa por finalmente conocer al flamante heredero.

El azabache desvió la mirada a su plato y apoyó los cubiertos lentamente. Luego volvió a mirar al hombre que se jactaba de ser su padre. Lo miró con el más puro de los odios en sus ojos.

-¿No crees que podrías habérmelo dicho un poco antes? –dijo con los dientes apretados-.

-No lo consideré necesario. Nunca tienes nada que hacer –replicó Fugaku, mientras volvía a comer tranquilamente-.

-No lo sabes realmente –dijo él-. Te la pasas encerrado en la oficina, por lo cual no te enteras de lo que hago o no.

-Ya basta Sasuke –espetó Fugaku-. Te estoy facilitando las cosas –tenía el ceño frunciodo y una mirada amenazante-. La fiesta es en honor a ti, estúpido. Habrá centenares de jovencitas ansiosas por conocerte, ansiosas por ser la Señora de Uchiha –el menor ensanchó los ojos y se echó para atrás en su silla. No podía creer lo que escuchaba--. Te estoy dando la oportunidad de elegir, tómala o déjala. Pero en un mes deberás esta comprometido.

Fugaku se puso de pie, daejando la servilleta en la mesa y a un Sasuke descolocado. Lo miró por última vez y se dirigió a la enorme puerta. El azabache reaccionó.

-¡¿Qué?! –exclamó parándose de un salto-.

-Un mes, Sasuke. He dicho –repitió su padre desde la puerta, para luego irse-.

El pelinegro se dejó caer de nuevo en la silla. Encrédulo. Su padre había tratado a sus posibles (imposibles, mejor dicho) futuras nueras como "jovencitas ansiosas por ser la señora de Uchiha". Traducido, como a unas perras interesadas. Pero aún peor que eso, le había dado un ultimátum para el compromiso.

Puso sus manos sobre su frente y gritó para desahogarse. Su vida apestaba. Una mucama que circulaba por allí lo escuchó y acudió para ver que ocurría.

-¿Se encuentra bien, Sasuke-sama? –preguntó preocupada, acercándose hasta quedar a dos metros de él-.

El azabache se despabiló sacudiendo la cabeza y miró a la mujer.

-Sí, no se preocupe –dijo levantándose-. Por favor, haga que ordenen la mesa.

-Pero, Sasuke-sama… Ni ustad ni su padre han probado bocado –dijo la mujer mirando los platos llenos-.

Quiso mirar al azabache pero éste ya se había ido a su habitación.

[Sasusaku][Sasusaku][Sasusaku]

-¿Trajiste ramen para almorzar? –preguntó Sakura incrédula-. ¡No puedo creerlo! De verdad que eres un fanático ezquizofrénico.

-¿Ezquizofrénico? No sé ni lo que significa, pero supongo que lo soy –dijo Naruto efusivo, mientras sacaba una latita de su mochila-. ¿Ves? Es ramen en polvo. Sólo hay que pedirle a la bruja del comedor que me dé algo de agua caliente –mientras caminaban por los pasillos de la escuela, el rubio se acercó al oído de la pelirrosa-. Pero como la vieja me odia, hay que darle de probar al teme para asegurarme de que no la envenenó –susurró-.

Sakura rompió a reír mientras entraba al aula; seguida del rubio, para encontrarse con una escena bastante familiar en aquel último mes.

Frente a su mesa y la de Sasuke; un azabache y una pelirroja conversaban animadamente. Naruto fue a saludar a Hinata, pero ella se dirigió a su mesa. Se sentó y puso su bolso encima, empujando las manos de Karin que reposaban en su mesa. Sakura con la vista fija en la pelirroja, con ojos divertidos. Karin miró a Sakura despectivamente.

-En fin, Sasuke-kun –habló al azabache, pero seguía mirando a la ojijade-. Será mejor que me vaya, empieza a haber olor a podrido.

-¡Cielos, Karin! ¡Tienes razón! –exclamó Sakura, fingiendo sorpresa. Sasuke levantó una ceja, y al escuchar el grito de la pelirrosa, toda la clase las miraba-. Rayos, ¡no me digas que olvidaste bañarte la semana pasada! –escupió la pelirrosa, Karin estaba furiosa y la clase ahogaba risitas-. ¿O será el olor del pedazo de estiércol que tienes por cerebro? Mejor vete como dijiste y deja que circule el aire, que me estoy ahogando.

Ahora sí, todo el mundo había estallado en risas. Incluso el frío Uchiha reía por lo bajo mientras se sentaba junto a la pelirrosa. Sakura miraba fijamente a Karin, divertida; aguantándose las ganas de reír. La pelirroja apoyó sus manos en la mesa y se acercó a Sakura, furiosa.

-Me las pagarás, chicle asqueroso –masculló, para luego incorporarse e irse. Todos la habían oído, y las risas habían cesado por aquella amenaza-.

Ahora era Sakura la única que reía. Giró en su asiento para hacer contacto visual.

-¿Pagarte? –dijo en voz alta-. ¡Y yo que creí que lo hacías gratis!

Sakura se enderezó y sonreía a más no poder. Las carcajadeas nuevamente colmaban el aire, para su satisfacción. Suspiró y sonrió a Sasuke.

-Buenos días Sasuke. Siento muchísimo haber interrumpido su conversación –dijo sarcástica-.

-Yo diría qu eme salvaste la vida –dijó él, y Sakura rió-.

-Pues fue un placer.

En ese momento, Naruto y Hinata se sentaron detrás de ellos, como siempre. Ambos le sonreían.

-Sakura-chan, eso fue genial –dijo Naruto-.

-Sakura… -habló Hinata con voz suave-. Ino quiere saber si trajiste la mercancía.

Naruto y Sasuke levantaron una ceja. La pelirrosa buscó a la rubia con la mirada, y cuando sus ojos se cruzaron, la pelirrosa asintió.

-¿Mercancía? –preguntó Naruto-. ¿Qué clase de cosa pervertida planean?

-¡Naruto! –exclamó la ojiperla-. Estamos hablando del almuerzo. Hoy Sakura preparó comida para todos –dijo sonriendo-.

-¿Todos? –interrogó Sasuke-.

-Excepto Naruto –aclaró Sakura-. Que prefiere sopita antes que mi tarta de los dioses.

Hinata rió.

-Vas a arrepentirte, Naruto… Sakura hace las mejores tartas del universo –la apremió la ojiperla-.

-Ni que fuese para tanto, Hina –rió la pelirrosa-.

-Ah, vamos, no seas modesta.

[Sasusaku][Sasusaku][Sasusaku]

-Dobe, aléjate de mi tarta –se quejó Sasuke, que tenía a un Naruto babeando al lado-.

-Vamos, teme –rogó-. ¡Quiero probar la tarta de Sakura-chan! Tiene pinta de estar deliciosa…

-¿Deliciosa? –dijo Ino, masticando, indignada-. ¡Son como rebanadas del mismo cielo! –todos rieron por el comentario-.

-Hay que admitir que está rico –habló Sai, mientras Sakura sonreía-. Es una lástima que se haya terminado –dijo nostálgico, mirando el envoltorio con tan solo unas migas encima-.

-No seas idiota, Sai –le dijo la pelirrosa-. Traje dos más, por si acaso.

-Oh, Sakura-chan, por favor, dame una proción –rogó Naruto desesperado, el ramen se le había acabado-.

La campana sonó, indicando a los alumnos que ya podían retirarse. Sin embargo, ellos continuaban comiendo y hablando de tontería, mientras los demás se levantaban de sus respectivas mesas para irse a sus casas.

-Nos vemos esta noche, Sasuke-kun –dijo Karin al pasar junto al pelinegro-.

Todos levantaron una ceja y fulminaron con la mirada a Sasuke, excepto Sakura; que actuaba como si nada, guardando sus cosas en su mochila.

-¿La perra de Karin? –dijo Naruto golpeando el hombro de Sasuke una vez que la pelirroja se había ido-. Has caído bajo –agregó negando con la cabeza-.

-Muy bajo –añadió Sai-.

-Demasiado bajo –dijo Ino-.

-¡Hasta el más profundo de los infiernos! –exclamó Hinata, en uno de sus ataques de euforia-.

Sasuke levantó una ceja y los fulminó con la mirada. Sakura ahogó una risita, aún sin levantar la vista.

-Mi padre pretende que me comprometa en un mes –soltó el azabache de repente-.

La pelirrosa levantó la cabeza y se enfrentó a unos ojos negros. Parecían intentar adivinar que sentía cada uno con la mirada. Sasuke parecía expresar asco al hablar sobre eso, Sakura sólo intentaba ocultar las inexplicables punzadas que sentía en su estómago.

Todos habían enmudecido. Ni siquiera Naruto, el extrovertido Naruto, tenía algo para decir.

-El ya no es tan joven –habló como si nada Sasuke, ante el imponente silencio y con la vista fija en los ojos jade que tenía enfrente-. Dice que ya es tiempo de que tome las riendas de la empresa, y que los accionistas están buscando estabilidad –dijo, burlándose de las palabras de su padre, y bajando la mirada-. Hoy dará una fiesta por los cien años de Uchiha Corporation –apretó el puño sobre el mantel-. A eso se refería Karin. Probablemente ella ha sido avisada hace un mes, pero yo me enteré ayer –terminó con los dientes apretados-.

-Demonios Sasuke –dijo Naruto poniendo una mano en su hombro-. ¿No hay nada que podamos hacer?

El azabache negó con la cabeza.

-No puedo creerlo, Sasuke –dijo Ino-. Tienes nuestro apoyo, para lo que sea.

-Gracias Ino… Pero no creo que se pueda hacer nada. En un mes, estaré comprometido con alguien que no quiero.

Para cuando terminó la frase, levantó la mirada y vio a Sakura despidiéndose de todos con la mano. La miró extrañado salir del comedor, y de seguro de la escuela.

Debe odiarme… Debe odiarme con todas sus fuerzas. Ni siquiera fue capaz de saludarme…Yo sé que ella no va a gritarme en la cara ni nada por el estilo. Pero por Naruto, sé lo mucho que puede llegar a odiar. Probablemente no me vuelva a hablar…


Jojojo, ¡así que Sakura-chan hace tartas! Qué raro, yo también sé o_O xD
En fin, disculpas a la gente que esperaba que le cuente la historia de los padres de Sakura, pero eso lo sabrán sólo más adelante. Verán, no sabía cómo rayos sacar el tema. ¿Mejor hacerlo cuando esté en Londres, no?

Y otra cosa: Espero que les haya gustado el papelón que pasó Karin. Porque a mí por lo menos me encantó... O sea, disfruté mucho escribiéndolo. ¿¡Ven!? ¡Eso es a lo que yo llamo inspiración! Si no les gustó, háganmelo saber. Para así suavizar un poco a Sakura. Pero a mí me gusto porque se da a entender que puede ser muy tranquila, pero cuando se lo propone, no permite que se aprovechen de ella. n_n

Demonios, sí que se me hicieron largos estos días. No fueron días de inspiración precisamente. Pero en fin, la inspiración a vuelto (sólo para BMTL; porque para Duele verte Llorar, ¡no se me ocurre nada! T_T) y les traigo este capítulo. Debo decirles que antes de pasarlo a la PC fue enteramente escrito en una vulgar hoja de papel desde las 0 hasta las 5 de la madrugada xD Espero que les haya gustado. ¡Feliz Navidad, gente linda!

Gracias por leer, a:

death linkin
Haiass.x
sasusakuever
asukasoad
haruchiha92
Sakura-The-Dark-92
Takara-hime
lupita-chan
Hikari x Takeru
sam sasusaku
sakuriita&sasukiito
Sariu_uchiha93

¿Merecerá un review?