ANTIGÜAS AMISTADES
-y dime Karin, ¿Cómo sigue tu amorcito Sasuke?, ¿Por fin noto tu existencia? Jajaja
Karin frunció el ceño y con un rápido movimiento saltó y le propinó un buen golpe en la cara a Suigetsu que lo arrojó al suelo convirtiéndolo parcialmente en agua.
- Y tú sigues siendo el mismo cara de pez de siempre
-bueno tengo que admitir que ahora tienes más fuerza- dijo Suigetsu mientras sobaba su cara levantándose del suelo
- han pasado cuatro años, ¿Qué creías que iba a pasar pff, volverme una debilucha como tú?- le decía Karin cruzando sus brazos mirándolo sobre su hombro, sonriendo de medio lado.
-jejej bueno tranquila bruja, vengo en paz-se incorporó arreglando su ropa. Pudo observar que Karin lo veía con curiosidad
-y… ¿Qué has hecho estos años, claro si se puede saber?
-bueno Karinsita, ahora hago parte de la aldea oculta de la lluvia. Después de que decidiste irte detrás de Sasuke a Konoha…-Suigetsu se detuvo ante la mirada de puño que tenía Karin- perdón, después de que decidiste irte a Konoha, estuve con Juugo por un tiempo… pero sabes cómo es el-Suigetsu miró a Karin elevando una ceja diciendo con la mirada lo que no dijo con palabras
-¿Él está vivo?
-Imagino que sí. Después de que intento matarme mientras dormía, decidí que lo mejor para mi futuro no era seguir con el.- Suigetsu levantó la espada Kubikiribōchō colocándola sobre su hombro, rememorando lo que fue vivir con Juugo. Karin mientras tanto había descruzado sus brazos y lo veía con curiosidad.
-Es un milagro que no hayas sido tú el que lo matara mientras él dormía. Tal vez lo hizo pensando que era mejor adelantarse antes de ser el asesinado.
-Karin, Karin no puedes estar más equivocada. En este mundo son pocos los amigos. Me imagino que eso no lo debo explicar… adicionalmente él era un buen chico… exceptuando cuando enloquecía y quería matar a todo lo que se le atravesara. En fin, así fue.
-¿Y por qué no volviste a Kirigakure? Después de todo eres uno de los nuevos espadachines legendarios. Creo que ellos no negarían la entrada a un ninja con tus cualidades.
-Lo pensé. Inclusive estuve unos meses en Kiri. ¡Ja! pero no pude aceptar sus condiciones. Todo el tiempo bajo la vigilancia del maldito inseguro de Chōjuro, asignado a las misiones más difíciles o peligrosas, nada de días de descanso, incluso pensé que tramaban un plan para asesinarme. ¡Ja! No pudieron confiar en mí para nada y me cansé rápidamente de su estúpida desconfianza. ¿Qué pensaban, que me volvería un loco como Kizame y matar a mis compañeros de misión?, aunque no era que no lo deseara, pero eso solo les daría la razón…-Suigetsu observó a Karin que se había puesto más seria de repente. -¿ Que, te suena familiar al parecer?
Karin lo miró desconfiada y digna. No le respondió, siendo esto ya una respuesta
-¿Y porque Amegakure?, ¿No es lo mismo que Kiri?
-No, como sabes desde que Hanzo murió… o mejor desde que fue asesinado por Pain, no ha habido un nuevo líder en esa aldea, muchos clanes han querido hacerse con el poder sin éxito, siendo asesinados las cabezas de los mismos en complots y golpes de estado. Actualmente está regida por una asamblea de ancianos que aún no ha decidido quién será el siguiente líder. Entre tanto desorden y desconfianza, Amegakure se convierte en la aldea más atractiva para gente como nosotros.
-No me metas en ese rollo. Estoy bien en Konoha. Si no lo estuviera me habría ido hace mucho.
-Si eso es cierto quiere decir que Sasuke te puso atención por fin bruja, felicidades.
-¡MALDITO SUIGETSU!, ¡SASUKE ES NADA PARA MI!-alzando el brazo amenazando con golpear de nuevo a su ex compañero.
-Uoouuhh cálmate Karin, se te va a reventar una vena en el cerebro, después me echarán la culpa a mí de tu muerte y no quiero ser el responsable de un incidente diplomático jeje.
Karin se relajó un poco, volviendo a cruzar los brazos.
-Bueno si no es por Sasuke, entonces deben haber buenas razones para seguir en Konoha. Si es algo similar a como fue Kiri entonces deben ser muy buenas razones para aguantar el trato.- Le dijo con picardía.
-Es obvio que no me tratan como a ti cara de pez. ¿Quién podría confiar en esa cara tuya? Jajaja- Karin lo decía tratando de convencerse a sí misma de que así era y su tono lo revelaba. Suigetsu había observado que Karin estaba ojerosa su ropa estaba sucia, como si hubiera estado viajando por mucho tiempo y se veía algo pálida.
-Serias una buena adición para Amegakure, Karin. Siempre es bueno tener a ninjas sensoriales, no hay muchos que digamos. Además nadie te preguntará por tu pasado o dudaran de ti por el… ya que todos tienen su pasado. Mucha gente hizo muchas cosas allí, tu sabes que la tercera guerra se ensaño con ese lugar.
-Vaya Suigetsu, si trabajaras para el departamento de turismo de Amegakure, te echarían a la semana. Jajajajaj, una aldea sin líder y llena de renegados, donde siempre llueve y no sale el sol.
-Jejeje puede que tengas razón. Pero todo eso te da más libertad. Igualmente que la asamblea se toma en serio el trabajo de mantener la paz como las otras aldeas. Los renegados quieren empezar de nuevo, vamos Karin tu sabes lo que se siente ¿no?
Karin reflexionó y recordó por qué había querido vivir en una aldea, rechazando la idea de Suigetsu y Juugo de rondar por el mundo. Siempre actuando para favorecer intereses particulares, nunca sabiendo bien quien era o de donde venía y por lo tanto que o que quería ser o hacer; Karin había decidido aceptar ser ninja de Konoha para ser parte de una comunidad, para crear una historia. No sabía bien si después de todo, después de esos cuatro años era considerada parte de esa comunidad. Mirando con intensidad a Suigetsu, decidió que tenía que regresar a Konoha y pensar bien por qué seguía allí.
-Bueno Suigetsu, pues si todo sale mal en Konoha estaré tocando a tu puerta. Y no es una pregunta.- Le dijo entregándole el pergamino para posteriormente alistarse para regresar. Estaba cansada así que no quería seguir conversando con su ex – compañero… a pesar que sin quererlo había descrito como había sido su vida hasta el momento.
-Mándale mis saludos a Sasuke.
-¿por qué no se los das tu personalmente? Se casará en un par de meses con la menor de los Hyuga.
-Bueno, si me invita, allá estaré. Aunque no creo que pase, personas como ustedes, en aldeas dignas y grandes como Konoha, trataran de ganarse la confianza de los demás como sea… y para hacerlo deben negar el pasado y las personas que estuvieron en él. Pero no me mires así Karin, sabes que es verdad, no creas que eso me amarga, porque no es así.-Sonriendo Suigetsu, tomo el pergamino y dio media vuelta para empezar el camino de regreso a Amegakure.
Karin imitando a Suigetsu dio media vuelta para tomar el camino de regreso a Konoha.
-¡Ey cara de pez!- Suigetsu inclinó su cabeza hacia un lado indicando que escuchaba a Karin –Me…alegra que estés bien-
-Bueno bruja, lo mismo digo…
Sonriéndose mutuamente como cuando se encuentran viejos amigos, los dos tomaron los caminos de vuelta a sus respectivas aldeas. Karin estaba algo cansada. Se sentía algo nostálgica de haber visto de nuevo a su estúpido y baboso ex – compañero. Se notaba que no la había pasado muy bien, pero no había que preocuparse por él, podía parecer un pescado-humanoide pero era un pescado-humanoide muy listo. Ella por otro lado no sabía si el camino que había elegido era el correcto. Se miró a sí misma y vio que no estaba precisamente como una representante digna de Konoha; estaba golpeada y sus ropas tenían polvo de la anterior batalla. No podía correr o caminar rápido debido a que sus fuerzas no eran muchas ni su chakra tampoco. ¿Y por qué se encontraba así?, bueno esas eran las condiciones de tener la "distinción" de ser ninja de Konoha. Misión tras misión, cero horas de descanso, misiones peligrosas, ser mensajera, no tener un grupo fijo, no poder crear amistades duraderas, desconfianza y malas miradas por parte de los aldeanos, no tener libertad, reportarse todo el tiempo hasta cuando se accidentaba para que ellos verificaran que no había escapado y un largo etc. ¿Realmente valía la pena todo ese sacrificio por ser parte de esa aldea?, y después de todo ¿Qué tenía realmente ella que mostrar como ninja de la aldea?, ¿Qué le había dado Konoha hasta el momento?
Esto era lo que pensaba Karin mientras caminaba lentamente de regreso a Konoha.
Era ya de noche y Karin aún no había llegado a Konoha. La misión que Sasuke y Naruto como AMBUS había sido un tanto desagradable. Sai había llegado primero a Konoha con los atacantes del Señor Feudal y estos fueron interrogados inmediatamente por el equipo de Ibiki. Sin embargo le habían dejado el trabajo sucio de sacarle información a los golpes a los AMBU. Después de que terminaran su misión, Sasuke regresó a Konoha mientras que Naruto decidió esperar en la puerta de entrada principal a que Karin llegara. No había estado muy pendiente de ella y sabía por qué, inclusive tenía un nombre –Sakura-. Estaba molesto consigo mismo y quería enmendar su desatención hacia ella.
-Maldita sea, ¿Por qué no has llegado todavía?- Pensaba para sí mismo, recostado en una viga de la puerta de entrada. Analizando las acciones de ese día Naruto pensaba que no había sido muy atento con ella. No quería admitir que él había estado más preocupado por Sakura, por su seguridad y por su conversación que lo que había estado por Karin. Así que para evadir o cancelar ese pensamiento, Naruto decidió que iba a recompensarla de algún modo. Solo tenía que esperar a que ella llegara, pero demonios, como tardaba. Empezó a pensar que tal vez algo le habría ocurrido en el camino, alguna emboscada de la que no se pudo haber librado fácilmente. La preocupación siguió en aumento y decidió que no podía seguir esperando como un pelmazo allí.
Saltando por los arboles rápidamente se fue alejando de la puerta de Konoha siguiendo el camino que llevaba a la misma y que la conectaba con los caminos que daban a la frontera con Amegakure. No tardó mucho en observar una silueta que caminando lentamente se acercaba en dirección contraria a la que él llevaba. De repente la vio tropezar y caer pesadamente quedando sobre sus rodillas y sus brazos. Era Karin.
Ella ya no tenía fuerzas para seguir. Se dio cuenta cuando no pudo volver a levantarse cuando tropezó por tercera vez con una piedra en el camino poco iluminado que la conduciría a Konoha.
-Tal vez lo mejor será descansar un rato- Se dijo a si misma mientras observaba un árbol con una base un poco cóncava que la invitaba a recostarse.
-Tal vez lo mejor será descansar en tu cama
Sorprendida al no haber detectado su presencia Karin alzó la mirada para observar a la silueta que se acercaba a ella.
-¡Naruto!
Naruto acomodó a Karin en su espalda aferrando sus piernas mientras ella aceptando el gesto le abrazaba el cuello. De cualquier forma no tenía fuerzas para debatir y acepto la ayuda.
-¿Cómo te fue en la misión?
-Bien, el mensajero resulto ser el cara de pez Suigetsu
-¿Quién?
Karin podía sentir la calidez de Naruto, sus músculos y su olor especial, único. Recordaba algunas historias respecto a que el olor de la persona amada era algo muy placentero y exquisito para la otra, y el olor de Naruto encajaba perfectamente en esa descripción, para Karin era casi adictivo.
Si bien Konoha no había sido muy amable con ella, definitivamente tenía que reconocer que el vivir en Konoha le había permitido conocer a Naruto. Su preocupación por ella, su humor, su forma de ser, descomplicada y alegre, además de su tacto y sus caricias, llenaban su vida de una forma que nunca imaginó que pasaría. Eso en definitiva era lo bueno que le había dado Konoha, que le había permitido vivir Konoha. No pudo más que relajarse y aspirarlo profundamente, para después caer profundamente dormida sin haberle contestado su pregunta.
-¿Quién es ese Suigetsu? ¿Eh? ¿Karin?- Naruto inclinó su cabeza para luego observar que Karin se había quedado dormida. Su cabello le caía sobre su rostro de forma desordenada pero encantadora, se veía hermosa. Naruto la observó un largo rato recordando cada sombra y cada línea de su rostro, sintiendo que cada detalle quedaba gravado en su corazón. Definitivamente no había palabras para describir lo que sentía en ese momento y si las hubiera, Naruto no se sentía capaz de expresarlas. Pero lo que si sabía es que con nadie se había sentido así, ni siquiera con Sakura. Sentía que al estar con ella, las cosas tenían sentido que todo estaría bien y que ella lo entendería y lo entendía a la perfección. En adelante el solo estaría para ella. Apuro el paso para llegar rápido a Konoha. Tenía que llevarla a descansar y además tenía una charla pendiente con Tsunade.
