Capítulo X: El inicio del fuego.

Siete camionetas negras salieron en perfecta línea recta de aquella bodega, para luego dispersarse en calles contiguas tomando cada una un camino distinto. En el interior sus ocupantes solo tenían un objetivo en mente: iniciar el fuego.

En la última en salir, un hombre y una mujer se miraron con una sonrisa torcida, desde que eran niños el caos imperaba en su vida, con el tiempo lograron aprender a propagarlo y sobre todas las cosas, a disfrutarlo. Hoy, aun con sus planes adelantados repentinamente, cobrarían al fin una deuda que hace años adquirieron durante su derrota.


El Doctor Touya Kinomoto detuvo su auto en el semáforo de la intersección antes de ingresar a una vía rápida, aprovechó unos segundos de descanso mientras leía las noticias en su móvil y escuchaba Canção do Mar . La luz verde al fin apareció, y aventó sus cosas en el asiento del copiloto para adentrarse en la carretera, agradeció el tráfico fluido ya que su primera cita sería en aproximadamente veintiocho minutos; divisó a la distancia la zona por la que más le agradaba pasar, rodeada de vegetación crecida verde debido a la temporada de lluvias, estaba tan distraído con eso que no se percató cuando una camioneta se puso a un costado de él y deliberadamente lo empujó hacia un lado con la clara intención de sacarlo del camino. Touya maniobró como pudo para evitarlo, pero el peso del vehículo era mayor así que inevitablemente lo venció, sintió como impactó las vías de contención y después todo se volvió negro.


Tomoyo entró a la oficina de Sakura que por segundo día consecutivo se encontraba vacía, pero sabía que aun era muy temprano para que ella llegara así que se sentó frente al escritorio mientras observaba alrededor con nostalgia. Con este ya sumaban dos días en los que Eriol no se dignaba a comunicarse con ella, incluso en su fría soledad se regañaba a sí misma en ocasiones porque tal vez fue demasiado dura con él, probablemente esa era la razón de su repentino alejamiento. Mientras analizaba su situación, un sobre con una letra conocida captó su atención; lo tomó en sus manos, era la escritura de Eriol no había duda y estaba dirigido a Sakura. Sabía que además de ser un delito, no tenía la facultad de abrir la correspondencia de su amiga sin su consentimiento, pero le estaba ganando la ansiedad, no tenía sentido que le mandara una carta si se veían todos los días aquí. Al final su curiosidad le ganó, tomó el abre cartas y corto el dorso del sobre que contenía una pequeña nota.

Sakura.

Se que no es el medio adecuado, pero me temo que debo comunicarte que desde hoy ya no trabajaré en Hailsham, tengo fuertes motivos personales para irme del país y tal vez un día lo entiendas. Disculpa las molestias que esto pueda causarte, a ti y a Tomoyo, pero es mi decisión; me encuentro bien en todos los aspectos, solo les pediré que por nada del mundo intenten buscarme porque no pienso cambiar de opinión. Gracias por la oportunidad que me diste aquel día.

Lo siento.

Eriol Hiraguizawa.


La vida se le escapó a su mirada cuando terminó de leerla.

"Llegamos" anunció Li mientras se detenían en la puerta de la oficina.

Sakura le sonrió, se quedaron con las miradas enlazadas sin poder dejar de verse, había un brillo especial titilando en sus ojos que por un momento desearon quedarse ahí todo el día, en silencio. Shaoran extendió su mano sujetar la de ella.

"Debemos ir a trabajar" comentó el castaño.

"Lo sé".

Fue un impulso pero tenía que hacerlo, la castaña se sujetó a él con fuerza, abrazando su torso para sentirse segura. Li tardó unos segundos en reaccionar ya que no esperaba ese movimiento pero sonrió y correspondió el gesto. Esta mañana ella fue presa de un presentimiento, como una inquietud que revoloteaba por todo su cuerpo haciendo que tuviera la necesidad de sentir apoyo y como siempre en los últimos días, ese apoyo incondicional solo lo obtenía de Shaoran.

"¿Qué pasa?" le preguntó él mientras acariciaba su cabello "¿Te sientes mal?".

Movió su cabeza de lado a lado, no quería hablar, solo necesitaba esa cercanía un poco más de tiempo. Ella se separó evitando el contacto de sus miradas, abrió la puerta de su oficina y se sobresaltó cuando vio a su mejor amiga parada inmovil observando la ventana, inmediatamente sintió una punzada en su pecho, algo no andaba bien.

"Tomoyo" llamó Sakura mientras caminaba hacia ella "¿estás bien?".

La amatista no respondió, en vez de eso le extendió una hoja de papel arrugado, Sakura lo tomó y entendió todo cuando terminó de leerlo. No hizo comentario alguno, solo se acercó a ella para abrazarla con todas sus fuerzas lo que provocó que Tomoyo dejara salir el llanto contenido. En la puerta, Li las observaba claramente preocupado, pero una llamada entrante hizo que la cerrara y se alejara de ahí hacía una de las habitaciones que servían como almacen para insumos de oficina.

"Nakuru, buen día" contestó "¿tienes noticias?".

"Hola detective extremadamente guapo" dijo ella", sí pero no se si te gustará lo que te diré".

"Sea lo que sea no omitas ningún detalle".

"Mi amigo se puso a trabajar de inmediato y un contacto le informó de la llegada al país de unas personas muy peculiares" explicó ", una mafia en realidad, se supone que se le conoce como mafia del eclipse porque utilizan siempre ese símbolo para representarse. ¿Recuerdas de la empresa que me mandaste buscar? ¿Graham? Pues resulta que significa eclipse en idioma Hindi. Lo más curioso de todo es que se creía que había acabado con ellos hace algunos años y ¿cuál país crees que fue el último dónde estuvieron en operación?".

"¿Cuál?"

"Inglaterra" reveló ", lo que me hace pensar que nuestro querido rey está más metido en esto de lo que aparenta".

"Sabía que Eriol tenía algo que ver".

"Al parecer a uno de los tipos se le escapó decir una vez que, y lo cito literalmente: estaban trabajando junto a un vieja rica".

"¿Sonomi Daidouji?".

"Puede ser".

"Gracias, Nakuru".

"No creas que será así de fácil, ya pensaré una forma de cobrarte" se rio ". ¿o ya eres propiedad privada?".

Shaoran agradeció que Nakuru no estuviera frente a él, porque sus mejillas se enrojecieron de inmediato.

"Puede ser..." contestó "Pero hablaremos de eso después, ahora lo importante es resolver este misterio para ayudar a Sakura".

"Si se de algo más te hablaré de inmediato, ¡Más te vale que la cuides!" le adviritó para después colgar.

Sacudió su cabeza, no era el momento de pensar en esas cosas, ahora tenía que ocuparse en darle orden a todo lo revelado por Nakuru. Buscó un sitio donde sentarse, hasta que vio una silla metálica algo destartalada junto a unas cajas de cartón selladas, se sentó mientras sacaba una pequeña libreta donde anotó todos los datos en orden. Algo no cuadraba, hasta el momento solo tenía dos suposiciones: la primera es que tanto Sonomi como Eriol estaban traficando a espaldas de Sakura fuera de la mansión y el trato había salido mal del aguna manera, pero eso no explicaba porque la amenazarían e incluso sabotearían su auto; la segunda era más oscura, alguien estaba tratando de dañar poniéndola en medio de un trato ilegal en donde incluso atentaban contra su vida, la pregunta aquí era ¿por qué? No encontraba el motivo exacto que impulsara a personas como Daidouji y Eriol ha realizar semejante bajeza contra alguien que los estimaba. Sacó de nuevo su celular marcando un número.

"Ya terminaste tu luna de miel" el tonó de Clow era sarcástico.

"Tengo información importante" reveló ignorando su comentario ", una mafia que está detrás de todo esto".

"Por lo menos sigues haciendo tu trabajo, ¿qué conseguiste?".

"¿Recuerda que me mostró a Sonomi Daidouji haciendo un trato con personas extrañar? Un contacto mio recabó información sobre una mafia de reciente llegada al país, la mafia del eclipse, según sus investigaciones, cuyo último lugar de operaciones fue Inglaterra, lugar de origen de un trabajador de este lugar".

"¿Son conjeturas tuyas o tienes pruebas?".

"Por ahora solo conjeturas, pero me concentraré en presentarle pruebas".

"Bien, investigaré sobre esa supuesta mafia, pero tienes que darme algo más porque tu tiempo se agota".

Colgó. Había un prueba almacenada en el sótano de la mansión, ese extraño cargamento que fue enviado ahí por Sonomi Daidouji. Pero informar a Clow sobre eso podía hacer que se las ingeniera para ordenar algún tipo de cateo, por consecuencia Sakura quedaría como cómplice al estar almacenadas todas esas cosas en su propiedad. Tenía que pensar en una solución y debía ser rápido.


Un hombre enfundando en un uniforme de trabajo azul subió a un camión estacionado en una solitaria zona industrial, repleta de bodegas pertenecientes a una diversidad de empresas. Su compañero, quien leía el periódico en la sección de deportes, lo observó mientras manipulaba el tablero para subir la intensidad del airea acondicionado.

"Afuera es un infierno" comentó mientras giraba una perilla.

"¿Está hecho?" inquirió el otro.

"Todo listo".

Dejó el periódico a un lado, elevó su mano derecha a la altura de sus ojos para observar un cronómetro que iba en cuenta regresiva, pidió a su compañero que sacara de la guantera un celular desechable y lo preparara para marcar el número acordado a su señal. Cuando el contador llegó a cero hizo un ademán con su cabeza, el otro hombre apretó con fuerza el botón verde para llamar y un estruendo ensordecedor se escuchó apenas a unas cuadras de ahí, el camión se agitó un poco pero no sufrió daños mayores.


Tomoyo no había logrado soltar a Sakura ni un minuto, no quería hacerlo porque la sensación de traición la estaba asfixiando, no estaba llorando ya, su lagrimal se secó pero aun no podía creer que el hombre con el cual había compartido tanto, al que amaba y durante mucho tiempo fue su confidente le diera esa estocada directa a su corazón. No era posible que también traicionara a Sakura tan vilmente, dejando botada a la persona que le tendió la mano en su peor momento.

"Es un maldito traidor" declaró Tomoyo con la voz rota ", no le interesó nada solo se fue".

"No puedo creer que se haya ido así sin más" declaró Sakura con un dejo de decepción en su voz ", no me interesa que renunciara pero que no tuviera el valor suficiente de decírtelo de frente...".

"Huyó porque lo descubrí, lo sé, es un estúpido cobarde".

Dieron dos toques discretos a la puerta y después la vieron, Shaoran las contempló desde el umbral dudando si entrar o no.

"¡Ah es Li!" exclamó la amatista mirándolo ", ¿puedes hacerme un favor? Si ves a Eriol pártele la cara por mí, no te preocupes si te demanda yo te contrataré los mejores abogados de Japón".

"Eriol se fue" reveló Sakura ", nos dejó una nota".

Sakura se acercó a Shaoran para entregarle el papel, lo leyó rápidamente y la conclusión fue obvia, él estaba huyendo, y si lo hacía solo quería decir que las cosas se estaban poniéndo peligrosas.

"Que idiota" fue lo único que atinó a decir, por dentro empezó a temer por la integridad de ellas dos.

El teléfono fijo timbró, era la línea directa así que Sakura tenía la esperanza de que Eriol fue el responsable de esa llamada y les diera una explicación. Shaoran no le quitó la vista de encima cuando ella tomó el auricular para responder. Solo fue capaz de decir saludar para después, inesperadamente, dejar caer el aparato estrepitosamente al suelo, quieta como una estatua y con los ojos desorbitados.

"¡¿Qué pasa?!" exigió saber Li.

La amatista también se percató de aquella reacción, dio un par de zancadas para ponerse frente a ella pero como no era capaz de contestar se apresuró a recoger el auricular del suelo y escuchar la bocina, pero esta solo emitió un bip constante.

"M-mi hermano" balbuceó Sakura" se accidentó".

Dijo esto y fue como una sacudida que la hizo reaccionar, salió corriendo de la oficina sin mirarlos, Li y Tomoyo se precipitaron para seguirla casi al instante, pues sabían que en su estado conducir significaba peligro. La alcanzaron en el estacionamiento mientras intentaba abrir el auto de Shaoran, él la quitó de ahí para tomar el asiento del conductor, las dos mujeres también se unieron a Li antes de que arrancara a toda velocidad dejando la mansión atrás, que se hacía más y más pequeña a medida que ellos se alejaban.


"Me han avisado que los dos primeros pasos están completos" anunció la mujer visiblemente emocionada.

El hombre era todo lo contrario, no movió ni un solo de sus músculos haciendo que su rosto permaneciera inexpresivo.

"Les daremos una horas" rompió su silencio ", si él aparece lo vamos a confrontar de inmediato, pero si no lo hace actuaremos según lo que acordamos".

"Más le vale que aparezca" siseó la mujer mientras colocaba unos lentes negros en su rostro ", he esperado años por este día".


Las puertas de cristal del hospital se abrieron automáticamente, una apresurada Sakura irrumpió en la entrada buscando desesperadamente a alguien que la ayudara entre todo ese conjunto de desconocidos quienes la observaban expectantes por su estado de ánimo. Tomoyo y Li venían detrás, la castaña podía ser alguien extremadamente rápido cuando se lo proponía. Una enfermera la notó y se acercó a ella, quien solo pudo preguntar rápidamente por su hermano, después un hombre de cabello platinado salió de la nada y la abrazó.

"Él está bien" le anunció con voz suave al separarse de ella", sufrió varias contusiones pero nada que ponga en peligro su vida, solo tendrá que estar en observación por un tiempo debido al golpe en su cabeza, solo por precaución".

Sakura respiró, esta vez esa bocanada de aire exhaló toda la tensión acumulada en su cuerpo, los minutos en silencio que pasaron hasta llegar ahí eran el peor infierno experimentado por ella hasta ahora. Yukito los guió a la sala de espera.

"Mi hermano jamás había tenido un accidente".

Yukito se paró en seco para después voltear con el rostro impregnado de preocupación.

"No fue un accidente" reveló ", alguien lo sacó del camino".

Shaoran salió de ahí en silencio, preso de una ira creciente desde dentro que le impedía permanecer tranquilo. Encontró un sitio un tanto vacio afuera de urgencias donde recargó violentamente la espalda en la pared, colocando sus manos sobre su cara, estaba desesperado pues apenas caía en cuenta que los criminales habían empezado a actuar antes de lo previsto; le ganaron la carrera fracasando en su cruzada de reunir toda la información posible para ayudarla a ella. La huida del canalla de Eriol había detonado está bomba de tiempo y por experiencia propia dedujo que Sakura era la siguiente en la lista.

Tenía que revelarte quien era, no había opción alguna, todos los demás caminos eran inviables por ahora, si pretendía salvarla debía decirle la verdad aun cuando significara que ella tal vez lo odiaría toda su vida, pero por estaba Sakura dispuesto a arriesgarse. Shaoran inhaló una gran cantidad de aire y después la dejó salir, caminó decidido a decirle todo aun cuando sus pretensiones flaquearon al toparse con un par de ojos esmeraldas que lo veían con preocupación y necesidad a la vez; pero no, ella merecía ser feliz. La tomó de la mano, disculpándose con Yukito y le pidió a Tomoyo que se uniera a ellos en unos minutos. Aun en todo el caótico ambiente normal del hospital encontraron un lugar un vacío no muy lejos de ahí, Sakura lo siguió con toda la confianza del mundo sin adivinar lo que seguiría.

"Tengo que decirte algo" habló al fin parándose frente ella, sus ojos ambar capturaron toda su atención ", solo te pido que me escuches hasta el final, por favor".

Confundida, levantó su mano para tomar su mejilla con delicadeza.

"¿Qué te pasa?" le preguntó preocupada.

"Yo... tú estás en peligro, no uno cualquiera, me refiero a que estás en peligro de verdad".

Ella no emitió ninguna palabra, solo continuó mirándolo para tratar de entender lo que le decía. Shaoran metió la mano en uno de sus bolsillos, sacando su cartera listo para la verdad.

"Yo lo sé" continuó ", porque yo... Yo soy detective" le reveló al fin.

Esperó, pero Sakura no hizo nada, solo dejó caer su mano lentamente.

"Me asignaron Hailsham hace tiempo e hice todo por entrar, hay una investigación por parte del Departamento de Asuntos Especiales de Tokio, tienen denuncias de narcóticos en su contra y me infiltré para poder cumplir mi misión. Pero me di cuenta que tu eres inocente, quiero ayudarte, necesito protegerte, además yo no contaba con que..." se detuvo "con que tú y yo...".

Sakura escondió su mirada bajo sus mechones castaños de cabello, se dio la vuelta para irse de ahí, sin embargo Li se apresuró a tomarla del brazo. Permanecieron así unos segundos antes que ella girara violentamente y asestara una bofetada certera en su mejilla, las comisuras de sus ojos comenzaron a asomar las primeras lágrimas.

"No me toques" le advirtió sin elevarle la voz.

Li comprobó que a pesar de su tamaño, Sakura tenía una gran fuerza física pues aun le punzaba el lugar donde recibió el golpe.

"Tienes que entender, yo no te mentí" se apresuró ", tenía que hacer esto así para develar que estaba pasando".

"¿Seducirme también figuraba en tus planes Li?" le imprimió sarcasmo a su frase "¿También lo escribirás en tu informe?".

Él la jaló con fuerza, atrapando ambos codos con sus manos mientras la atraía acercandola a su cuerpo.

"No" dijo a escasos centímetros de su rostro ", yo hice eso por que quise".

Intentó liberarse de su firme agarre, tenerlo tan cerca era peligroso, aun él tenía poder suficiente para hacerla flaquear en sus decisiones pues a pesar de su juego la atracción que sentía era inmensa.

"¡Sakura!" gritó Tomoyo desesperada, haciendo que Shaoran la soltara "¡Sakura mira lo que pasó!".

Tomó a su amiga del brazo para guiarla fuera de ahí, Li las seguía de cerca aun cuando cada que ella lo veía lo fulminaba con la mirada. En la televisión de la sala de espera la reportera anunciaba la noticia de última hora, una de las bodegas de la corporación Daidouji había explotado recientemente en el distrito industrial.

"Necesito ver a madre de inmediato" dijo con apremio " Li por favor cuida de Sakura" le pidió antes de salir de ahí.

"Aun no terminamos de hablar" Shaoran tomó el antebrazo de Sakura ", vamos de nuevo ahí".

"No hay nada que aclarar" contestó tajante ", vete por favor, si vas a arrestarme por algo será mejor que lo hagas ahora".

Shaoran se desesperó, no podía subir la voz en ese sitio o llamaría la atención.

"Necesito protegerte" le dijo al oído pero ella se quitó ", tienes que venir conmigo".

Ella lo ignoró, llendose a sentar justo junto a Yukito quien los miraba intrigado. Su celular vibró y no pudo dejar de contestarlo, molesto se salió a atender la llamada.

"Habla Li" dijo enojado.

"¿Acaso tu noviecilla te botó?" Clow cambió su tono a uno de dureza "Cuida tu tono, aun soy tu superior".

"¿Qué pasa?"

"La explosión de la bodega de Daidouji, aceleró las cosas" anunció el hombre ", Hailsham será cateado mañana por la mañana".

"¡Tiene que darme más tiempo!, ¡Sonomi Daidouji mandó mercancía a ese lugar y van a inculparla a Sakura sin razón.".

"Te lo advertí, es hora de que tomes un posición Li, con ella o con nosotros tu decídelo, tienes menos de doce horas" reveló.

De nuevo colgó el celular, ahora sí, el agua le llegó hasta el cuello, miró a Sakura que sorpresivamente también lo observaba, pero desvió la vista cuando fue descubierta. ¿Ella o su trabajo?, ¿qué tenía más valor? No solo su carrera se arruinaría, si él decidía ayudarla pasaría a formar parte de la larga lista de criminales más buscados de todo el país. Ahí, bajo el vaivén caótico del hospital, Li Shaoran pensó en su familia, en sus hermanas y su madre, pero sobre todo el sentido de justicia arraigado gracias a la educación estricta de la jefa del clan Li, ella siempre le advirtió, que si debía tomar un camino este era el de la verdad sin importarle que una tormenta le cayera encima, y esa fue la decisión que tomó cuando se sentó junto a Sakura a pesar de recibir protestas silenciosas con la mirada por parte de ella. Le agarró la mano con fuerza, para ponerla sobre su pierna, ella forcejeo aun sin decir nada pero él no la dejaba soltarse observándola con los ojos firmes, esta debía ser la pelea más silenciosa de la historia, pero Shaoran consideraba que estaba en su derecho de hacer con ella lo que él quería, se la estaba jugando para salvarla a final de cuentas. Yukito no sabía si reír o intervenir mientras las veía intentado disimular su forcejeó, sonrió porque eso más bien lucía como una pelea de novios de secundaria.


Sonomi Daidouji tenía las piernas cruzadas observando los edificios desde su balcón en la Torre Daidouji, hogar de las oficinas centrales de toda la corporación. En la mesa de cristal a su lado, un vaso de gin tonic a la mitad era tocado por las yemas de sus dedos, sintiendo el relieve suave y súbitamente helado del cristal. En su mente su único pensamiento se centraba en tres personas: Nadeshiko, Tomoyo y Sakura; les había fallado, pues el pasado al fin le estaba cobrando la factura debida por sus decisiones erróneamente tomadas. Quería pedirles perdón pero de nada serviría, lo hecho ya no se borraría por más que ella lo intentara, maldijo a Fujitaka con toda la fuerza que pudo en su interior, esperaba que ese maldito se estuviera pudriendo en una cloaca lejos de aquí, aunque con sus acciones ella tal vez sufriría el mismo destino.

"Mamá" llamó una voz preocupada detrás de ella, no volteó, sabía quien era ", supe lo de la bodega ¿estás bien?".

"Solo pérdidas materiales" anunció, sus ojos seguían puestos en la distancia "¿cómo está Sakura?".

"Touya tuvo un accidente" reveló con pesar ", bueno... Yukito dice que fue a propósito".

Sonomi cerró sus ojos con fuerza, la atenta mirada de su hija demostraba que ella esperaba otro tipo de reacción.

"¿Es grave?" preguntó.

"No... ¿Qué te pasa? ¿No te preocupa Touya?".

Era la hora, los secretos tenían que ser sacados de donde ella juró enterrarlos para siempre, debía enfrentar con la cara en alto las consecuencias de sus acciones, ahora la verdad por fin saldría a la luz.

"Siéntate Tomoyo" le pidió en voz baja ", tenemos que hablar".


Shaoran y Sakura seguían sentados en la sala de espera, después de un forcejeo de minutos Sakura al fin cedió y dejó de mala gana que Li sujetara su mano. Para una persona activa como él, permanecer sin hacer nada era la muerte, su cuerpo le comenzó a reclamar con una intensa dosis de ansiedad el poco movimiento de las últimas horas. Suspiró, se levantó para ir por algo de tomar en silencio; ya afuera cerró sus ojos al sentir la brisa nocturna sobre su cara, era una noche fresca con un aroma característico al que precede a la lluvia, supuso que en un rato más haría acto de presencia en la ciudad.

"Buenas noches detective".

Li elevó la mirada para encontrarse con una amable Nakuru.

"Buenas noches, Nakuru" saludó sin muchos ánimos.

"¿Día difícil?" le preguntó.

"Tuve que decirle la verdad a ella... Creo que ahora me odia".

Ella rio.

"No no lo hace, a veces Sakura es impulsiva pero en el fondo es noble, te perdonará, solo dale tiempo. ¿No acordamos que esperarías?".

"¿Viste las noticias? Esperar hubiera sido un error, Hiraguizawa también huyó".

"Y yo que lo creía un hombre valiente, vaya canalla resultó ser" se puso junto a él, observando las nubes espesas a la distancia.

"¿Qué pasará con nuestro plan?".

"Sigue en pie" anunció al darle un trago a su té ", ayudaremos a Sakura sin importar las consecuencias".

"Esto es malo para ti, ¿cierto?".

Asintió observando la lata oscura que sostenían sus manos.

"Lo perderé todo" se resignó.

"Sakura es muy afortunada, de verdad".

No comprendió el comentario, pero le regresó una sonrisa discreta. Se metieron de nuevo al hospital para buscarla, pero en la sala de espera solo se encontraba Yukito.

"¿Y Sakura?" preguntó Shaoran preocupado.

"Recibió una llamada de la mansión, tuvo que ir para allá".

La sangre de Shaoran abandonó su rostro, se volvió hacia Nakuru tomándola de los hombros.

"Tienes que prepararlo todo, así como lo acordamos, ¿ de acuerdo? Te llamaré".

No dijo más, salió corriendo directamente a su auto, Sakura no tenía nada que hacer ahí, su intuisión le decía que esa llamada solo podía provenir de una sola persona en este mundo: el enemigo. Manejó a toda la velocidad que pudo por entre las vías de tránsito más rápidas que recordaba, ignoraba todo lo demás, incluso su propia seguridad, porque sabía que su tiempo se acababa y él la iba a salvar a todo costa. Cuando al fin divisó las puertas metálicas de Hailsham al final del camino, apagó sus luces y bajó la velocidad. De la guantera de su auto tomó su arma, junto a otras cosas incluido un teléfono celular desechable. Llegar a la mansión no le fue difícil, utilizó su huella dactilar para acceder a la entrada de servicio y continuó su camino por entre el bosque que la rodeaba. Había varios tipos apostados estratégicamente afuera, vestidos de negro, Shaoran era hábil, pero no podía con todos así que debía idear otro plan.

Dentro, avanzando con temor guiada por un corpulento hombre, Sakura por primera vez se sintió extraña en un lugar familiar que fungió como su segunda casa durante años; sabía que ese camino que tomaron solo podía guiar a un lugar en concreto: Su oficina. Al abrir la puerta su corazón se detuvo, había un hombre de cabello casi blanco y corto, con un arete extraño en su oreja derecha que contenía una piedra con un color muy parecido a los ojos de Tomoyo. Le dedicó una sonrisa fría, al igual que su mirada con ojos de azul muy claro, como el hielo. A su lado una mujer pelirroja escudriñaba su apariencia de los pies a la cabeza, estaba vestida con un traje sastre de diseñador blanco con motivos negros, quien al finalizar su análisis visual también le sonrió.

"Bienvenida señorita Kinomoto" sonaba cortés, pero sin vida ", disculpe la hora de nuestro encuentro pero la situación salió de nuestras manos".

"¿Quienes son ustedes?" cuestionó con tono severo, para ella la cortesía no era opción.

El hombre abrió la boca para contestar pero uno de sus hombres irrumpió sin aviso dando unas zancadas largas para después murmurarle algo en el oído. Sonrió, enseñando los dientes como un cazador a su presa.

"Al parecer no estamos solos" anunció.

Otro de sus secuaces, aun más corpulento que el anterior entró llevando a alguien conocido fuertemente sujetado con sus manos atadas en la espalda. El labio inferior de Li Shaoran estaba roto y le escurría la sangre, su ojo izquierdo también tenía una gran abertura que dejaba escapar una cantidad significativa de líquido vital. Con su único ojo bueno miró a Sakura, sonriéndole de manera tranquila para intentar calmarla, ella se llevó sus manos a la boca mientras observaba horrorizada.

"Le détective" dijo el hombre emulando acento francés ", es un honor tenerlo con nosotros, pero Barry, ¿dónde están tus modales?, dale el trato que se merece".

Barry obedeció las palabras de su jefe, golpeó a Shaoran muy fuerte en el estómago mientras lo obligaba a ponerse de rodillas, con un arma corta apuntando a su cabeza.

"¡Déjalo!" exigió Sakura mientras corría a abrazarlo, Barry intentó detenerla pero un ademán de su jefe lo detuvo.

Se hincó junto a él mientras intentaba parar el sangrado con un pedazo de tela que se arrancó de la manga de su blusa.

"Tranquila" masculló Shaoran como pudo ", ya estoy aquí".

"Terminaremos pronto señorita Kinomoto" replicó el hombre.

Caminó para afuera del escritorio, mientras peinaba su corte de cabello europeo hacia atrás.

"He sido realmente irrespetuoso contigo" le dijo mientras traía una de las sillas y se sentaba frente a ellos, dejando caer sus codos sobre sus piernas ", mi nombre es Yue, y me temo anunciarte que este problema en el que involuntariamente estás medita es responsabilidad de alguien conocido: Eriol Hiraguizawa".


¡Hola!

Es un capítulo un poco intenso y el que sigue va por el mismo tono, pero muchas cosas se revelarán, además que ya viene la parte que tanto he querido escribir y aun nos queda algo de camino por recorrer. Quiero aclarar que no tengo nada contra Yue, es un personaje que me gusta mucho pero verlo de villano me tentaba desde hace tiempo y pues, aquí lo tienen. ¡Nos leemos pronto!

Silverwomen