Bleach propiedad de Tite Kubo.


Capítulo Decimo:

El ambiente se tornaba lento, mientras caminaba a través de los pasillos pensando los últimos acontecimientos de su vida, no prestaba atención al camino que recorría. Llevó su mano al cuello encontrándose con el frío dije de plata de su cadena; una mariposa finamente labrada por diestras manos artesanales, adornada por dos piedras negras centellantes para forjar los ojos del singular insecto. Era un bello obsequio de parte del señor Isshin, pues recordó el momento cuando descubrió el pequeño y elegante presente en la superficie de su sofá, luego de qué Ichigo lo dejara tras su singular partida de aquél día. Desde entonces sé lo ponía cada día para salir, ya sea a su trabajo o para visitar a su amigo-hermano Jushiro en el hospital.

Tan distraída se encontraba que no se percato cómo una segunda figura alta e imponente se aproximaba hacía ella; se encontraba igual de ausente de la realidad. Haciendo que sus cuerpos chocasen retrocediendo un paso por el impacto provocado. Aún absortos en su mundo recompusieron su figura y cayeron en total sorpresa al encontrar sus miradas. El silencio se formó entre ellos no sabiendo cómo romperlo.

-Disculpa- dijo Rukia siendo lo primero y correcto que se le vino a la mente.

-Descuida, no es nada- terminó por decir Ichigo, quién se encontraba debatiendo si aprovechar la ocasión para hablar con ella. Miró que comenzaba a avanzar- ¿Podemos hablar?- cuestionó viendo como se daba la vuelta confusa por su reciente petición.

-Está bien- le respondió armándose de valor en ese momento, no sabía cómo reaccionar a él. Sobre todo por sus recientes evasivas.

-Vamos- señaló al frente, dónde la puerta al corredor privado daba al comedor ejecutivo. Pues siendo temprano no habría nadie deambulando por el pasillo, dándoles así un poco más de privacidad para charlar.

Rukia le siguió, no frecuentaba el comedor ejecutivo, sus escasos recursos financieros no le daban abasto para ello, sólo se conformaba a veces a degustar los sencillos platillos del comedor común, pues a veces ni para eso le alcanzaba. Al mirarlo detenerse en el medio del angosto pasillo, sintió su corazón caerse a su estómago y este le daba una sensación desconocida. Situándose al costado de Ichigo se encogió de hombros y se recargó a la pared próxima, esperando las primeras palabras de su jefe respecto al asunto que quisiera tratar con ella. Por su parte Ichigo sintió el estrecho pasillo más largo de lo normal, le pareció que pasaban horas en llegar al medio, no tenía idea de cómo empezar a preguntarle, no quería incomodarla y qué saliera molesta o le propinará tremenda bofetada por su osadía de atrevimiento. Se giró para verla recargarse a la pared esperando paciente porque emitiera las primeras palabras.

-Si lo qué quieres saber es si llevo al pie de la letra las indicaciones del médico, no te preocupes- suspiró- Aunque me cuesta trabajo, lo estoy haciendo de acuerdo a lo dictaminado.

-Gracias- no se le ocurrió otra cosa más que agradecerle, estaba igual, tratando de asimilar lo acontecido, pero no podía despejar de su mente el amargo recuerdo de Riruka, a quién se imaginó rechazando la idea de convertirse en madre. Para luego hacer lo que ninguna mujer debería de practicarse; un aborto. Tan sólo mencionarlo en su mente le causaba diversas aberraciones hacia su ex-esposa. Le daba las gracias a Rukia por aceptar su embarazo y cuidarse.

Rukia no comprendía el porqué de las gracias de Ichigo, claro aún la idea de ser madre no podía afrontarla. Pero desde qué lo supo algo en su interior se activó, no sabía cómo describirlo, pero esa sensación estaba ahí en su cuerpo. Si le dijeron que debía cuidarse y atragantarse de numerosas pastillas para recuperarse lo haría sin titubear el porqué. Después de todo fue la recomendación de un médico. Tan sólo debía de seguir las indicaciones como se debe. Le miró al rostro encontrándoselo relajado aún con su entrecejo fruncido. Era un hábito de él mantenerlo de aquella manera, como un toque a su personalidad arisca, vio que se recargaba de la misma manera, con la diferencia de tener sus manos dentro de los bolsillos.

-¿Recuerdas la discusión con Riruka en la oficina?- la sintió asentir- Ella- rió con ironía- Quizá no preste la atención requerida.

-No te culpes por una decisión de ella- le irrumpió claramente- Al fin y al cabo fue ella quien lo hizo ¿No?- puntualizó al percatarse de la leve pisca de culpa creciente en él.

Ichigo se sorprendió por su manera de expresarse, no sólo acertaba en sus palabras, si no en conocerlo a la perfección. Le reconfortaba con sus palabras, logrando una inmensa calma hacía su persona, prácticamente alentándolo. Le agradaba que fuera ella quien escuchara sus palabras y derribara las barreras de desconfianza construidas a lo largo de su vida.

-Tienes razón fue su decisión, pero- acotó- No preste la suficiente atención para evitarlo- suspiró cansinamente- A los pocos mese de casados Riruka quedó embarazada- Rukia se asombró ante la noticia- ¡Fui un idiota! ¿Sabes porque?- la miró clisadamente a lo que ella negó- ¡Apenas supe de ello!- gritó frustrado- La muy sin vergüenza me lo ocultó por todos estos años ¡¿Y sabes por qué?!- repitió la pregunta a Rukia quien negó nuevamente- Se practicó un aborto ¡Un aborto por dios!- se llevó la palma de la mano a la cara.

Rukia no sabía que decir, enterarse que Riruka se practicó un aborto era espantoso y ocultarlo por tanto tiempo fue completamente abrumador. Comprendió el temor de Ichigo tras esa traición ¿Quién confiaría de nuevo? Ahora se ponía en sus zapatos por un momento, sobre todo al descifrar el verdadero motivo. Quizá el temía que resultara igual que Riruka ante la negativa inicial de su embarazo ¡Pero por dios! No era igual que esa alimaña. Apreciaba la vida.

-¡Jamás haría algo así Ichigo!- cerró los ojos- Al principio me cayó como yunque la noticia ¡Pero no soy una desalmada! ¡Que idiota eres!- riendo lánguidamente.

Sorprendido por el insulto optó por sonreír, dándole la razón era un completo idiota- Te lo agradezco de verdad Rukia- a sincerándose ante ella.

-No tienes de qué- regalándole una gentil sonrisa. Entonces Ichigo se fijó qué era poseedora de una hermosa sonrisa. Mirándose entre sí se fueron transmitiendo sus emociones.

-Ven a mi casa- soltó de repente sin dejar de admirarla.

-¿Otra vez?- extrañada.

-No. A vivir conmigo Rukia- le confesó soltando esas extrañas palabras formadas en su ser tras ver la belleza de mujer que era.

Tragó saliva con dificultad- No…-contestó finalmente tras minutos de silencio abrumador.-No puedo Ichigo- completó la frase quedamente sin mirarle a los ojos sintiendo su corazón envuelto en un torbellino de emociones. En su mente una sola pregunta le recorría las neuronas ¿Qué pasaría con Ukitake?

Sin darle tiempo a reaccionar a su negativa se giró y caminó rápidamente hacía la oficina, al llegar a su lugar se dejó caer pesadamente sobre el asiento frente a su escritorio y llevarse las manos a la cabeza, sintiendo aún a su corazón desbocado antes las diversas sensaciones presentes. No dejaba de temblar tal cual gelatina.

Por su parte Ichigo sintió un leve acongojo en su corazón, no esperaba un sí como respuesta pronta, pero tenía la esperanza que lo pensaría y no le diera un no rotundo como respuesta definitiva. Sin dar más pauta a sus emociones decidió qué lo mejor por el momento era concentrarse en el trabajo y no pensar más en ello por lo que restaba en el día.

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¿Vivir con él? No podía quitarse esa frase de la cabeza, desde que Ichigo la pronunciara era lo único que circulaba a través de sus neuronas. Estaba loco para soltarle así como si nada semejante palabras. Sin dejar de lleno en su mente la frase se encaminó hacia la cocina dispuesta a encontrar algo para comer, últimamente gracias a los suplementos subscritos, su apetito había aumentado positivamente. Recordó entonces echar un vistazo a las recetas para cerciorarse de la cita programada con Ishida. Sería él quien llevaría su control prenatal, dictaminado por Ichigo, según lo dicho por él mismo era un excelente médico especializado. En esa cita le daría los resultados a las pruebas realizadas días anteriores para saber la exactitud del avance de su embarazo.

Encontrando un par de apetitosas manzanas se fue a la sala pensando qué por otra parte estaba la respuesta a su hermano, meditando un poco la situación escuchó el llamado a su puerta. Echando un ojo al reloj se fijó que era un poco tarde, con precaución se asomó por el mirador pequeño de la puerta, encontrándose a la persona menos esperada. Tragó con dificultad el pedazo de manzana antes masticado sintiéndolo llegar claramente hasta su estómago. Abrió la puerta meticulosamente para dar la bienvenida a la figura masculina situada a su frente, al dejarlo pasar no se preocupó por cerrar la puerta.

-Buenas noches Rukia- dijo una voz tranquila y masculina.

-Buenas noches hermano- le contestó- ¿Quieres Té?- ofreció educadamente.

-Si- respondió simple, sentándose en el mullido sofá de su hermana.

Regresó con ambas tazas en la mano extendiéndole la correspondiente a su hermano, sentándose a un lado de él. Sintió sus nervios florecer, quizá el tiempo de revelar la verdad había llegado. El dilema que acudía a su cabeza era qué palabras debía de utilizar para darle la noticia. Dio un sorbo medio a su bebida, mirándole de reojo, él se encontraba sumamente clamado sin expresar absolutamente nada. Pero había aprendido a descifrar las señales de Byakuya a través de los años de convivencia de su corta infancia y adolescencia, para entender que esperaba una respuesta. Y ahora dadas las circunstancias sabía con exactitud cuál era la contestación.

Byakuya dejó la taza en la mesita de centro con su semblante sereno, esperando a que Rukia fuera la primera en romper el silencio. Sabia de sobre manera que esperaba una respuesta, pero quizá quisiera que volviera a plantearle la propuesta. En caso de ser así, estaba dispuesto a repetirla, no perdía nada, al contrario aseguraba que esta vez ganaría el convencimiento de ella. Y se fuera a vivir con él a su casa de una vez por todas. Así podría estar más el pendiente, puesto qué desde su visita sorpresa a su oficina la notó decaída y su intuición le decía que no era por la elevación de los gastos de Ukitake, algo más traía a su hermana tan deteriorada. Siendo el caso, decidió ser el primero en entablar silabas y tratar de indagar un poco respecto al estado de Rukia. Aunque, ya notaba una leve mejoría no quitaba el dedo del renglón para averiguar que traía su hermana.

-¿Te pasa algo?- preguntó delicadamente observándola meticulosamente, atento a cualquier reacción.

Rukia no sabía que contestar, en su interior algo le decía que Byakuya se las mascaba, qué algo no andaba bien y responderle con otra pregunta para intentar ir por la tangente no resultaría en nada. Pues se daría cuenta de su forma por intentar evadir el tema. Decirle una mentira tampoco era una opción viable, no se la tragaría, además el mentir no iba con ella. Su sentido común dictaba que debía de sincerarse de una vez por todas resultara lo que resultara.

-La verdad tengo algo importante que comunicarte hermano- suspiró- De verdad no quise decepcionarte de esta manera, fue algo qué simplemente pasó y no previne las consecuencias.

-Dime Rukia- contestó él con un creciente de ansiedad al no saber exactamente que ocurría con su hermana.

Con temblor en los labios- Estoy embarazada- le soltó finalmente las palabras envuelta en nervios.

Byakuya qué hasta ese momento se encontraba apacible no pudo evitar abrir sus ojos en asombro, disimulándolo enseguida para no perder la compostura delante de Rukia. A decir verdad no se esperaba una revelación como esa, pues no mantenía una relación del tipo amorosa con alguien o de alguna índole que la llevara a tal consecuencia. Sin embargo ¿Cómo fue que ocurrió?

-Fue algo momentáneo- dijo Rukia adivinando la cuestión de su hermano.

Cerró los ojos frustrado tratando de digerir lo dicho, con los brazos entrecruzados en su tórax, mantuvo su pose altiva, elegante y segura tan característica de él. Analizaba la situación a profundidad, al hacerlo más dudas lo asaltaron ¿Quién era el padre? ¿Lo sabía? ¿La había abandonado tras la noticia? Rukia al mirarle supo sus preguntas mentales, más que por mera intuición fue por los gestos mínimamente notables en su rostro.

-Ichigo Kurosaki- al nombrarlo Byakuya abrió desmesuradamente los ojos frunciendo el ceño raramente en su persona. Conocía de sobre manera al nombrado; era uno de sus principales rivales en el ámbito legal. Pero sobre todo el jefe de Rukia.- Y si él lo sabe- adivinando la segunda cuestión de Byakuya-Le debo el crédito de llevarme al médico.

-Ya veo ¿Pero…?- fue acortado por su hermana.

-Descuida, no es un miserable bastardo que me dejase con el paquete, fue un arrebato de momento y no tiene por que forzarse a algo conmigo.

Suspiró-Entiendo Rukia. Entonces no habrá problema- descruzó los brazos- ¿Vivirás conmigo?

-Sí. Me iré a vivir contigo.

-Empaca tus pertenencias, hoy mismo nos vamos- se paró del sofá, tomó su móvil y marcó a su casa dando una serie de indicaciones. Rukia se dedicó a empacar, no quería desairar a su hermano. Sobre todo ahora que estaba enterado de su metida de pata y la había aceptado sin peros en su casa.

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Después de su plática con Rukia se sintió un poco más tranquilo al respecto de la salud de la misma. Con ello resuelto tuvo un pequeño despeje en la preocupación de su mente. Pero ahora, lo que mantenía su inquietud fue su repentina propuesta y la respuesta de ella, por más vueltas que le diera no se hallaba conforme. Miró de reojo su reloj de pulsera percatándose de la hora tardía. Decidió dejar el trabajo tal cual estaba y salir lo más a prisa de allí.

Llegando al estacionamiento dio unos cuantos pasos hasta su auto, una vez puesto en el arrancó chirriando un poco las llantas. Estaba dispuesto a no dejar a sola a Rukia en la odisea de su embarazo, sí rechazo su respuesta, por lo menos esperaba a cambio ser participé en el desarrollo de su hijo. Tras la última palabra sintió un pequeño brote de dicha empezando a emanar desde lo más recóndito de su solitario corazón. Dio un volantazo haciendo virar su vehículo en sentido contrario a su casa.

Se estacionó con precaución de no obstruir un señalamiento vial, al apagar la marcha se quedó mirando a la nada ¿Qué mierda le diría? Soltó un bufido y decidido bajarse. Una vez fuera del vehículo no pudo evitar mirar a su alrededor, notando un auto azul oscuro poralizado del año parqueado exactamente dónde una vez se estaciono él, cuando llevó a Rukia por primera ocasión. Frunció el ceño extrañado. Sin reparar a analizar más a fondo sobre el vehículo se encaminó hasta llegar a las escaleras, subiendo escuetamente sobre ellas. Al llegar al piso de su destino se percató de la puerta entre abierta, extrañado se acercó lo suficiente para escuchar claramente.

-¿Vivirás conmigo?

Su respiración se entrecortó así como los latidos de su corazón ¿Y ese quién era? Sin duda era la voz de un hombre lo que había captado sus oídos con la cuestión. Permaneció en silencio expectante a la respuesta.

-Sí. Me iré a vivir contigo.

¿Había escuchado bien? ¡Pero qué mierda pasaba ahí! Y sobre todo ¿Por qué Rukia aceptaba?

Sintió sulfurarse su sangre.

Con los puños cerrados fuertemente, dio media vuelta no queriendo saber más. Atragantándose con sus miles de maldiciones bajó como rayo sin mirar atrás, se montó a su vehículo y salió disparado barriendo los neumáticos. El coraje le invadía cada poro de piel y no miró por dónde iba sólo hasta verse cegado por las luces de la avenida. Se paró en el primer hueco vislumbrado ¿Qué coño había escuchado? Desesperado e invadido por las incógnitas se tiró sobre el volante.


N/A: ¡Uff! Por fin pude con este capítulo, es el segundo en encabezar la lista de los más gustados por mi XD Cielos me encantó la escena entre Rukia e Ichigo, de verdad la imaginé con mucha exactitud aunque por lo descrito no lo pareciera u.ú

Oh si sé que me odiaran por la última escena pero es necesario para añadirle sabor a la historia XD

Este capítulo fue escrito bajo la inspiración de la canción This Moment- Disturbed Es mi grupo favorito ;)

Tomaron asiento a lo cual enseguida fue bombardeada por preguntas de rutina, concentrándose en responder adecuadamente sin omitir detalle, Byakuya se mantenía expectante, memorizándose cada detalle. Cuando la pesaron noto que subió cerca de dos kilos, un perfecto avance según lo dicho por Ishida.

-Veo que has seguido muy bien las indicaciones- comento.

-Por supuesto-le contesto animada de saber un buen avance en su estado.

-Deberás seguir con ello, mientras esté dando resultados favorables no hay por qué cambiarle a las indicaciones anteriores en estos primeros meses- explico Ishida.

-Entonces ¿No hay ningún problema?- se aventuro a preguntar Byakuya.

-Ninguno- le contesto el médico terminando de anotar en su bitácora dando por terminada la consulta de Rukia ante las incógnitas que invadían su cabeza ¿Quién era?, ¿Por qué estaba ahí en vez de su amigo Ichigo? Por lo entendido suponía que Rukia no mantenía relación de ningún tipo sentimental. Su intriga aumento al observarlos comunicarse con familiaridad, y se hizo aun mas al verlo tomar la mano de su paciente con delicadeza y ponerla en pie junto a él, denotando su imponente altura.

¿Qué rayos había pasado?

Hasta el próximo capítulo :)