Capitulo diez: Escapar, huir, correr por mi vida.

El despertador sonaba sin cesar. Pero yo lo escuchaba como si estuviera del otro lado de una gran pared, a miles de kilómetros. Pero lentamente el sonido se fue haciendo más claro y desperté en mi habitación. Sentía como si un camión hubiera pasado sobre mi, me di vuelta en la cama y atrapé de un manotazo el infernal reloj. A tientas y sin despejar mis párpados logré apagarlo después de que destrozara mis tímpanos una vez más. A mi solo se me ocurría poner la alarma a las ocho de la mañana un sábado.

Volví a mis sueños. Cuando pensé que solo habían pasado segundos, y en realidad habían sido varias horas, algo más tenía que romper mi hermoso estado. El dolor de cabeza volvió, partiéndome en dos. Tomé el celular de mi mesa de noche. Alice, voy a matarla. ¿Qué hace llamando a esta hora? Deben ser como las ocho treinta.

Pero no era así, eran las dos de la tarde. LAS DOS!. Hacia años que no dormía hasta esas horas. Me refregué los ojos y contesté el teléfono que no paraba de sonar.

-Hola, Eddie.. ¿Estas mejor?

-Alice, se me parte la cabeza... dejame en paz por favor

Mi estomago se retorció peligrosamente y ni siquiera lo pensé. Dejé caer el teléfono al piso y corrí al baño.

-¿Edward? ¿Edward? EDWARD!!

La voz de mi hermana se escuchaba hasta el baño. En cuanto me recuperé, tomé el teléfono. Uno de sus gritos resonó en mi cabeza.

-Estoy bien.. solo fue una pequeña emergencia

-Voy a llamar a Bella para que vaya a verte

-NO, Alice, no quiero verla.

-Entonces a papá

-No, Alice.. me voy

-¿EH?

-Me voy de viaje.. lejos de toda esta locura.

-No te vas nada- ahora si que sonaba asustada

-¿Y vos me lo vas a impedir? – no quería pelear con ella, Alice no tenía la culpa de lo que me pasaba. Controlé mi tono y volví a mi plan. En ese momento, pensaba que solo eso sería, un plan para zafar de Alice y sus preguntas.

-¿A dónde?

-No sé

-¿Por cuánto tiempo?

-No sé

-¿POR QUÉ?

-Por ella – lo pensé mejor, no es buena idea comentarlo con Alice – No sé – respondí finalmente. Pero para ese momento estaba decidido, viajaría lejos. Lejos de ella, lejos de su novio, lejos de todo y de todos.

-Pero mamá esta enferma, te necesita... – sabía que iba a intentar convencerme, pero yo estaba completamente decidido y ella no lo impediría.

-Alice, mamá ya esta bien. Además no va ser por mucho tiempo, solo un par de días. Necesito organizar mi cabeza

-Esta bien, Edward. A veces sos tan egoísta...

Ahora intentaba apelar a mi conciencia. Pero no me iba a rendir tan fácil.

-Chau, Alice

-No, no .. Por lo menos, ¿Me vas a dejar llamarte?

-Esta bien... pero no a toda hora.

-Ok.. que te vaya bien hermanito

-Gracias..

-De nada.. me voy por que Jazz me esta llamando

-Chau, enana

-Chau, Eddie – puso especial acento en la ultima palabra.

No tenía idea de cómo había planeado todo esto, pero en un segundo tenía organizado, en mi revivido cerebro, todo un viaje. Y pensaba cumplirlo. Hacia pocas horas que me había chocado con la realidad. Estaba enamorado de una mujer que tenía novio y que muy a mi pesar, lo amaba realmente. Ese recuerdo abrió una grieta en mi pecho. Tenía que escapar de allí, era un cobarde pero era lo único que sabía hacer. Me daba asco a mi mismo, estaba enamorado de Bella cuando debería estar llorando por Sophie. Y simplemente me había pasado, yo no lo quería, yo no lo planeaba. No quería olvidar a mi esposa, tan solo horas antes deseaba con todo el corazón unirme a ella. Pero ahora algo había cambiado, quería vivir por ella, por Bella.

Mientras empacaba, no podía alejar su rostro de mis pensamientos. ¿Algo de mi antiguo yo había sobrevivido? En el fondo, ¿Seguiría siendo la misma persona?

Necesitaba tiempo par aclararlo todo. Así que tomé el teléfono y marqué el numero de Garrent, mi jefe. No me importaba que me despidiera, tenía suficiente dinero ahorrado como para toda mi vida. Pero en cuanto le conté mis planes, Garrent me contestó que no había problema pero que en cuanto supiera le avisara cuando volvería.

Después de dos llamados más tenía un pasaje y una reservación en un hotel de Phonix. El avión salía ese mismo día las cinco de la tarde. Saqué la valija debajo de mi cama y puse adentro lo primero que encontré en el armario.

Mi estomago comenzó a rugir nuevamente pero esta vez era de hambre. Me preparé algo sencillo y tomé una pastilla para el dolor de cabeza. Me bañé, necesitaba relajar mis músculos y esperar hasta que el fármaco hiciera efecto. Cuando salí del baño ya era hora de partir así que llamé un taxi. Mi Volvo esta vez se quedaría en casa, con este dolor de cabeza no podía manejar.

Mientras que esperaba el taxi, decidí hacer otra llamada.

-Hola Esme

-Hola, ¿Quién habla?

-Edward.. ¿No me reconociste? – una sonrisa escapó de mis labios. ¿Qué era lo que me estaba pasando?

-Oh, cariño, es que hace tanto que no te escucho por teléfono.. Me dijo Alice que te vas..

-¿Estás molesta?

-No, para nada.. entiendo tus razones, más de lo que pensas. Solo quiero que pienses que tu corazón puede estar dormido pero algún día habrá alguien capaz de despertarlo

-Gracias, mamá. Me tengo que ir el taxi está en la puerta

-Ok, ¿a dónde vas?

-¿Prometes no decirle nada a Alice?

-Claro-

-A Phonix

-Oh, bueno espero que la pases bien. Te quiero

-Yo también mamá.. chau.. saludos a papá

Dos horas después me acomodaba en el asiento del avión. Intenté dormir todo el viaje pero no conseguí nada. Rendido, cerré los ojos. Sino conseguía dormir aunque sea descansaba. Lo que me parecieron miles de horas después, la azafata, creyendo que estaba dormido, me susurró que estábamos por aterrizar. Me acomodé nuevamente y me coloqué el cinturón.

Pocos minutos después estaba contemplando el hermoso paisaje de Phonix, el lugar opuesto a mi querido y húmedo Forks. En este lugar todo estaba coloreado en diferentes tonos de marrón. El calor estaba presente pero en la atmósfera no había nada de agua, por lo que era realmente placentero. Observé las altas montañas que nos rodeaban desde la puerta del avión hasta que una señora, no muy amablemente, me pidió que me corriera. Bajé apresuradamente y recogí mi valija. Tomé un taxi, lo que realmente me desagradaba. Empezaba a extrañar a mi Volvo. Me bajé en uno de los hoteles de la ciudad que ya conocía de antemano y pedí por mi reservación. Por suerte, todo salió como lo planeaba y pocos minutos estaba en mi amplia habitación, con vista a la gigantesca pileta.

Era sábado y tenía por delante una cantidad de días indefinidos para pensar, para aclarar que era lo que estaba pasando en mi cabeza. Pero no tardé mucho en descubrir que ese era el lugar equivocado. Era mi corazón el que había despertado hacia apenas unas horas. Y ahora lo sentía latir en mi pecho, resuelto y poderoso.

Después de varias tardes en la piscina y noches bajo las estrellas, estaba decidido. Iba a pelear por Bella.

La noche del viernes, luego de pasar siete días en Phonix, mis pensamientos se aclararon. Ya no existía la neblina que agobiaba mi mente desde hacia tiempo. Podía ver claro ante mis ojos.

Iba a poner todo mi empeño por dejar atrás mi vida con Sophie y empezar algo con este nuevo ángel que estaba frente a mí y que no había visto. Pero mi estrategia cambiaría, no iba intentar olvidar a mi esposa sino que iba a continuar mi vida, recordándola para mantener algo suyo sobre este mundo. Iba a cumplir con su pedido, iba a intentar ser feliz. Y ahora estaba seguro que mi felicidad estaba al lado de Bella.

La amaba y era demasiado tarde para cambiar eso. Aunque había intentado impedirlo, no lo había logrado. Finalmente, sus ojos chocolates se colaron sin pedir permiso en mis pensamientos, en mis sueños y en mi corazón.

Hola! espero que les haya gustado este capitulo..

Muchísimas gracias por sus reviews a:

Diana Prenze

Lulii St. John

darthmocy

afrokd

ammyriddle

miadharu28

ale-cullen4

Rosa Cullen

Su Broderik

y Renesmee256

También, muchíisimas gracias a todos los que me agregan a las alertas y favoritos.. :D cada vez son más :D

Nos leemos pronto! Muchisima suerte

Charlotte-1208