Nota de la aurora:

Perdón adelantado por horrores ortográficos y la redacción media rara con la cual escribo.

Una idea de unas horas esto salió. "Los personajes que aquí aparecen no me pertenecen, son de autoría de J.K. Rowling, sólo los presto, para escribir esta historia paralela a los libros."

CAPÍTULO 10. –RITUALES Y AMOR

Hermione se encontraba sentada en la orilla de la cama, en el camarote de Fleur, precisamente esperándola, pues ese día recibió un extraño mensaje, donde la rubia la citaba en su camarote a las siete de la noche, vistiendo elegante, sin dar mayor explicación, por ello mismo se rebuscó en su limitado vestuario maldiciéndose, por no haber puesto atención a Ginny cuando le entregaba un vestido de coctel catalogado "para eventos de gala", pero como iba a saber que ella Hermione Granger, se podía encontrar en una situación tan caótica, al grado de tener que comprar en la boutique del crucero un vestido elegante, y juzgando por el precio donde su tarjeta de ahorros se agotó y recurrió a la tarjeta de crédito de sus padres, esperaba ser catalogada como elegante, también batalló con su cabello, optando por un chongo sujeto por unas horquillas en color plata con pequeñas piedras simulando diamantes, por lo referente al maquillaje decidió se inclinó por uno sobrio, combinado con un toque dramático en sus ojos ahumando sus parpados, combinado con un rojo intenso en sus labio, para estar en sintonía con su vestido color negro de corte Princesa con Escote redondo Hasta el suelo con aplicaciones de Encaje Lentejuelas, optando por unos zapatos de tacón cinco, nada fuera de lo normal, ante todo prefería comodidad, puesto que desconocía los planes de la rubia y tras la última experiencia con la rubia prefería a lamentar.

Sin embargo su nerviosismo pudo más y terminó llegando con una hora y media de antelación a pasarse fuera de la puerta del camarote de la chica, al verse en esa situación y temiendo las burlas de la mujer francesa, prefirió esperarla, pero no contaba con ser descubierta por una Fleur vestida con pijama, quien abrió la puerta y vio a la castaña parada.-

- Creo alguien se equivocó con mi correo.- se apresuró a decir Hermione.

- No Hermione, yo te cite, sólo es un ligeramente anticipada tu presencia, como poder ver estoy en fachas, pero adelante pasa ponte cómoda.- contestó abriendo en su totalidad la puerta y señalando con la mano, la habitación.

Y así fue como la castaña se encontraba sentada en el mismo lugar después de una hora, en la cual había visto como Fleur, llevaba ropa, zapatos, maquillaje, cremas corporales, perfumes al cuarto de baño, escuchado el sonido de la regadera correr y muchos otros sonidos, de los cuales trató de no imaginar, fallando terriblemente.

Tratando de eliminar imágenes pecaminosas de su cerebro, paseó su mirada por la estancia observando el pulcro orden reinante en la habitación, las flores dispuestas armonizando con el ambiente, su mirada siguió viajando hasta encontrar la urna dorada de las cenizas de Evelyn, llevada por una sensación extraña se levantó atraída, cuando se paró frente al recipiente, comenzó a hablar.

- Hola Evelyn, mi nombre es Hermione Jean Granger, nací en Londres, Inglaterra.- y siguió contando detalles suelto de su vida, como si platicara con una persona de total confianza, como estar con un verdadero amigo a quien no había visto en años y se ponían al corriente de sus vidas.- Sabes Fleur no ha estado bien, sé que ella se hace la fuerte, pero en sus ojos hay tanto dolor; también me da pena decirte, pero la bese, es decir, ambas nos hemos besado, y se sintió tan magnífico el sentir sus labios sobre los míos, es lago fuera de este mundo, es como celestial, no sé cuándo me volví cursi, es que ella, me hizo sentir mariposas en el estómago, me hizo sentir volar, vi estrellas, fuegos artificiales, si Evelyn te cuento como secreto, todas esas sensaciones que me hace sentir Fleur se parecen mucho al amor, y todo esto lo digo de frente, no tengo miedo de hablarte de mis sentimiento, pero hablar con ella es otra cosas, pero no me daré por vencida, hay mucho impedimentos, ella vive en Francia, yo en Londres la distancia, pero un cambio de aires no me sentaría mal, también estas tú, con sus experiencias pasadas, sin embargo yo no quiero ocupar tu lugar, quiero un espacio propio, no importa si es pequeño o grande, ya sabré ganármelo, soy una persona persistente, pues me he aferrado a la vida, he luchado y creo que he encontrado mi destino.- decía Hermione con tanta vehemencia en su voz.- Fleur quien había terminado de arreglarse, y se encontraba dispuesta a salir del cuarto de baño, se quedó congelado con la mano agarrando el pomo de la puerta al escuchar el monólogo de Hermione, en verdad uno podía enamorarse en poco menos de dos semanas; no queriendo incomodar a Hermione, causó un fuerte ruido para alertar a la mujer inglesa de su pronta salida y no incomodarla, al saberse descubierta, además de esa forma, no tendría que decir algo al respecto de lo oído segundos antes, dejó pasar alrededor de cinco minutos, para hacer frente a Hermione la cual se encontraba sentada a orillas de la cama, mirando despreocupadamente las uñas de su mano derecha.

- He terminado, vamos.- dijo Fleur.

- ¿A dónde vamos?- se apuró a contestar.- He tenido unas experiencias interesante contigo, y me da un poco de miedo.-

- Te invito a cenar, tenemos reserva en el Restaurante con especialidad en comida mediterránea, y luego necesito me acompañes a un lugar donde pueda observar las estrellas, tengo algo importante que hacer, no me siento capaz de hacerlo sola, te necesito conmigo, y por favor no me hagas más preguntas. – respondió, la rubia con sinceridad.

- Vamos, si está en mis manos te acompañaría hasta el mismo infierno de ida y vuelta.- dijo Hermione, demostrándole a Fleur el compromiso por su recién iniciada amistad.- Te vez hermosa, en ti todo se ve bien.

- Gracias.- dijo dándose la vuelta para evitar ser vista por Hermione, pues se había sonrojado como colegiala y todo gracias al vestido Corte trompeta, con corte sirena, de Escote redondo Hasta el suelo, cubierto de encaje todo de color negro.

Dicho lo anterior, Fleur caminó por toda la estancia, agarrando varios objetos guardándolas en su bolso de mano, luego se dio la vuelta y estiró la mano hacia Hermione, la cual agarró la mano ofrecida de inmediato y ejerciendo un mínimo de fuerza ayudó a la castaña a levantarse, quedando paradas frente a frente con una distancia minúscula entre ellas, ambas se encontraba a una misma altura, pues Fleur no había ocupado zapatos de tacón alto; ambas mujeres se dedicaron a observarse, sin que ninguna hiciera un intento de acercarse más por eternos minutos, hasta cuando la rubia aceró su rostro e inhaló profundo bebiéndose el aliento de la castaña, sin que la necesidad de contacto disminuyera, se acercó un paso más acotando la distancia y principiando el contacto de piel a piel traducido en el mero roce de sus narices y como acto reflejo cerró los ojos concentrándose en el tacto de la nariz respingona y el cálido aliento de Hermione, completando su mundo de ensueño, donde escuchó unas palabras, "soy tuya, si quieres un beso sólo, tómalo", y siguiendo la orden, decidió unir sus labios con lo de la castaña, quien deseosa respondió al beso, imprimiendo todo sus recién descubiertos sentimientos, sin llegar a convertirlo en un beso pasional, al que le siguieron una subsiguiente sucesión de besos, con los cuales se fueron develando sentimientos en ambas partes, pues besos de esas magnitudes, no podían ser unilaterales, de igual manera los brazos hicieron de las suyas al buscar un lugar en el cuerpo de la otra en busca de eliminar la distancia, , para disfrutar de la calidez del otro cuerpo.

Tan tierno momento protagonizado por Fleur y Hermione, fue roto por el sonido de las campañas de los siete campanazos del reloj de pared. Sin amino de separase Fleur, regresa a la realidad y ve a la castaña quien la mira con una sonrisa en sus labio y con una mirada de infinito amor, sintiéndose culpable Fleur se aleja apresuradamente de los brazos de Hermione, y se aclara la garganta antes de poder hablar, arrepintiéndose de su brusquedad al ver el semblante triste de su compañera, y un instinto protector la inundó, sin pensarlo cogió la mano de Hermione y entrelazó sus dedos, e inmediatamente se la llevó a los labios para besarlos con ternura infinita, con esa muda comunicación de miradas emprendieron camino hacía en restaurante.

El tiempo de la cena pasa en calma, la conversación evoluciona favorablemente conforme el pasar de los minutos, aunado a la pequeña cantidad de vino que consumieron junto con la cena, terminó con conversaciones cada vez más picantes y risas en todo momento, Fleur se notaba más tranquila, menos tensa y sus ojos fueron reflejando la alegría del momento y compañía, claramente un signo de disfrutar la presencia de Hermione, aparte de vez en cuando buscaban el tacto de la otra, bastando por el momento con un rose de manos. Todo gracias al ambiente desarrollado en el restaurante, iluminado con grandes candelabros de cristal que multiplicaban luz otorgado al ambiente un juego de luz y obras junta el candil con tres velas de centro de mesa, la música corría a cargo de un grupo de jazz que intercalaba posiciones con un solitario pianista.

En más de una ocasión Hermione observó el ligero balanceo del cuerpo de Fleur, principalmente los hombros al suave compás de la música, haciendo una anotación mental para bailar con la rubia, pues a simple vista el lugar no se encontraba adecuado con pista de baile.

Mientras tanto Fleur llamó al mesero con un movimiento de mano para solicitar la cuenta, aprendiendo de sus errores pasados Hermione no repicó, acostumbrada al comportamiento de la rubia cuando se trataba de dinero, ella siempre insistía en pagar, cosa con la cual Hermione no estuvo de acuerdo desde el principio, pues ella contaba con su respectivo dinero, para solventar sus necesidades y de las de su acompañante cuando ella la invitaba.

Una vez con la cuenta saldada, de camino a un lugar incierto, Hermione decidió poner en marcha su plan, en vista de encontrase en un punto extrañamente solitario en el inmenso crucero, aprovechándose del aislamiento momentáneo de Fleur, la tomo suavemente del brazo haciéndola gira, instante aprovechado por Hermione para tomar las manos de la francesa y guiarlas a su cuerpo para inmediatamente hacerlo lo mismo con sus manos y establecerla en el cuerpo de la rubia, luego dijo:

- Tal vez no sea la mejor bailarina, pero si seguimos el ritmo uno, dos, tres y cuatro, me permitas esta pieza.- y comenzó a tararear la canción que motivó todo su plan, Fleur sonrió por el bello detalle con de la castaña, y se dejó guiar por el cuerpo de Hermione, quien marcaba el ritmo de la canción con su voz, y en efecto como había dicho, su baile consistió en un repetición de los cuatro sencillos pasos de baile, nada comparado a sus acostumbrados bailes de salón organizados por su familia.

Estuvieron bailando cobijadas por las estrellas y el refugio de la noche, pues la canción se hizo interminable, pues ninguna quería desprenderse de la calidez del abrazo cercano del baile, sin embargo Hermione recobró la conciencia y sabiendo que muy pronto se podría reprimir por haber perdido tan pronto la calidez de Fleur, sobre todo porque estaban en la recta Final de viaje, pero sabiendo que Fleur se encontraba muy distraída, decidió ser la voz de la razón.

- Fleur, odio cortar el momento, pero tenemos un plan, o bueno tu tienen un plan, ahora vamos.- susurró al oído de la rubia, la cual reaccionó sobresaltada alejándose del abrazo de la mujer inglesa de forma abrupta.

- Evelyn, no he olvidado por completo, soy la peor esposa, perdóname mi amor.- dijo mientras sus manos temblaban, y unas lágrimas descendían de sus ojos.

- Tranquila Fleur, escúcheme, céntrate en mi voz.- dijo Hermione, desesperada por el repentino derrumbe emocional de la joven viuda, lo que pareció ayudarla.

- Hoy era uno de nuestro muchos aniversarios, pues siempre festejábamos algo, nuestro primer beso, nuestro primer te amo, nuestra primera vez.- decía la rubia mirando al cielo, mientras sus lágrimas descendían lentamente por su rostro. Hermione por su parte se contuvo de hacer algún tipo de movimiento, esperó pacientemente a lo largo de la explicación, sintiendo celos de la mujer muerta, pero nunca demostró su sentir, no era el momento para sus estupideces, era el momento de ayudar a esa mujer destruida a reconstruirse.- Tenía planeado hacer un ritual de despedida, y te necesito conmigo, no tengo la fuerza necesaria para hacerlo sola.

- Estoy contigo pase lo que pase, puedes contar conmigo.- dijo Hermione, esperando la respuesta de la rubia.

- He pensado durante muchos tiempo, pero nunca lo quise hacer, tú has hecho maravillas en mi vida, en esta minúsculo espacio de tiempo de conocernos; Evelyn era conocida por ser un espíritu libre, es hora de honrar su memoria a su manera dejándola libre.- decía con la mirada perdida hacía el horizonte.-Tengo pensado un pequeño y emotivo homenaje, quiero se sienta querida, y no piense que la abandono.- continuó parloteando mientras de su bolso extrajo unas velas y candiles, un estuche pequeño de color rojo, otro escuche de igual tamaño en color marfil, unas varillas de incienso con su respectivo objeto para soporte, la Urna de las Cenizas, un mantel de color blanco con bordados de hilos dorados con las letras "F y E" entrelazada, un pedestal similar a una pilastrón griego de color blanco, donde colocó el mantel y la urna de color dorado con dificultad por los temblores en sus manos, optando Hermione colocarse detrás suyo para guiarla a terminar de armar el improvisado altar para el servicios de Honores, a parte Hermione encendió las velas y el incienso con su varita, esperó pacientemente hasta cuando la francesa pudo articular palabra a la espera de las instrucciones a seguir; conforme pasaba el tiempo Fleur no decía nada, sólo acariciaba la urna y murmuraba para ella en un dialecto similar y a la vez diferente al francés; en vista de la imposibilidad de la rubia, decidió ella iniciar el servicio, pero para eso necesitaba atraer la atención de la joven viuda; aclarándose fuertemente la garganta logró que Fleur despegara sus ojo de la urna y la mirara con los ojo.

- Hoy estamos reunidas para honrar a quien en vida recibiera el nombre de Evelyn.- dijo lo primero en llegar a su mente, pues en su vida nunca había sido participe de un funeral.- una mujer extraordinaria, quien prematuramente abandonó este mundo terrenal; una persona llena de virtudes; una persona llena amor en vida; una persona quien nos dejó con un legado de enseñanzas de amor; hoy puedo decir tantas cosas, pues a pesar de haberte conocido físicamente, te conocí a través de los recuerdos de tu esposa Fleur, esta maravillosa mujer a quien amaste y tengo la certeza de que fue doloroso para ti dejarla; ella quien a pesar del tiempo te sigue amado tanto o más que el último día de convivencia; ella ha logrado muchas cosas después de tu partida, pero siempre recordándote y tú debes estar orgullosa de ella, pues una guerrera valientes; quien se enfrenta todos los días a una batalla de no dejarse caer; lucha por los desvalidos, por lo considerados parias, los olvidados y marginados; ese es tu legado Evelyn, cada sonrisa, cada gracias de esas personas, es tu legado Evelyn ,yo misma soy tu legado has tocado mi vida gracias a Fleur y donde sea estés ahora espero sea feliz, no la abandonaré ellas ahora es parte de mi vida.- dijo Hermione de los más profundo se su corazón y alma esas palabras, quería infundirle seguridad y fortaleza a la rubia con sus palabras.- Es tu turno Fleur.

- Evelyn te amo y nunca te podré dejar de amarte, tienes un lugar especial en mi corazón, y honraré tu memorial con mis acciones; fuiste un alma libre y como tal te otorgaré tu libertad.- dijo más repuesta y con firmeza en su voz.

En ese momento Hermione vio como la joven viuda, agarró la urna del pedestal y se acercó a la baranda del barco, vio como introdujo una su mano derecha dentro de la urna y extrajo un puño repleto de cenizas, posterior levantó el brazo hacía el firmamento cubierto de estrellas, para luego lentamente abrir sus dedos permitiendo que las cenizas fluyeran libres gracias a los vientos, las lágrimas descendían de sus ojos, sin embargo nunca titubeó continuó con su ritual, exclamando palabras de amor hacía el infinito.

Hermione se mantenía a una distancia prudente, respetando la intimidad del momento, se sentía extrañamente feliz por una parte y por otra se sentía celosa, de la difunta esposa de Fleur, pues ella carecía de una persona, que la amara como Fleur ama a su consorte fallecida, tal vez en alguna parte del mundo ella pudiera encontrar una persona a quien amar y ese amor sea reciproco; puesto que Fleur era un inalcanzable, uno puede luchar contra una persona, pero luchar contra un recuerdo es prácticamente una lucha perdida, se recriminó mentalmente la castaña quien horas antes prometía luchar con uñas y dientes; ahora se trataba de escabullirse sin ser detectada, renunciando a una pelea sin haber expuesto sus sentimientos, valiente Griffindor eres Hermione Granger, de buenas a primeras huyes a esconderte como un siervo recién nacido con piernas temblorosas, pero para tu mala suerte mamá no vino de vieja, no está ella ni su salda para poder esconderte; Joder soy tan patética que mi cerebro se burla de mí.

Mientras Hermione se reprendía mentalmente, Fleur giró el rostro buscándola, y frunció al seño al ver el conjunto de gestos cambiantes en el rostro de la mujer inglesa; pasaba de la felicidad, al miedo, la vergüenza, el anhelo, de una forma tan veloz que le dio miedo poder leerla con tanta facilidad, pero después de haber convivido con ella por once días, era lógico conocerse, prácticamente sabía toda su vida, conocía el nombre de sus padres, sus amigos la Familia Potter Harry, Lily, James, la turba Weasley, el tímido Neville, la imaginativa Luna, de los profesores de Hogwarts, en especial de su mentora Minerva McGonagall, esa vieja bruja, conocido por su temperamento escoces, pero quien no si toda su familia había muerto durante la guerra contra Lord Grindelwald, en fin Minerva era uno de los temas favoritos de Hermione y por el cual se dejó guiar por casi toda Creta en busca del obsequio perfecto, pues hasta con el regalo para sus padres fue más fácil de conseguir, así como también hablaban de sus logros académicos, sus sueños y fantasías, su gusto por la música, su color favorito, su platillos favoritos, su amor desmedido por la tecnología, se habían besado constantemente, también había perdido la cuenta de cuantas fotografía se han tomado, cuantas largas conversaciones compartieron, de igual manera habían observado amaneceres y anocheceres, había pedido un deseo a la estrella fugaz que surcó el cielo hace apenas dos noches.

- Hermione, Hermione.- dijo en repetidas ocasiones, pero la mente de la castaña se encontraba en una disputa interna, que la mantenía en una un plano diferente al humano, sabiendo lo profundo de su ensimismamiento, se acercó hacía ella, y con deliberada lentitud, junto sus labios en una suave caricia con de la castaña, quien con un brinco, miró sorprendida el rostro de Fleur.

- ¿Qué haces?- preguntó aterrorizada Hermione.

-Te he estado hablando por horas, no me prestabas atención y fue lo único que te hizo reaccionar, debo probar si también puede silenciarte cuando parloteas sin sentido.- contestó quitándole hierro al asunto del beso.

- No parloteo sin sentido, aunque por otro lado tengo miedo, en una de esas tu esposa se me aparece y me jalo los pies.- se apuró a contestar caminando en círculos y haciendo ademanes con las manos.

Extrañada por los comentarios de la castaña, Fleur observó divertida como la castaña seguía parloteando cosas sin sentido; su corazón se calentó al verla sufrir por poder ofender la memoria de ella, sintió ternura al escucharle orar a Dios por el descanso del alma de Evelyn, Hermione es un ser puro, algo extraño en el mundo tan corrompido, le alegraba la vida haberla conocido, agradecía también los sabios consejos de la mujer inglesa sin ella, nunca hubiera pensado esparcir las cenizas, si bien, no podía negar que en algún momento turbio poco después de enviudar, pensó acabar con su vida, apelaba al buen corazón de alguno de sus familiares, fuera capaz de dejar su cuerpo reposando junto a las cenizas de Evelyn, nunca cruzó por su mente estar esparciendo las cenizas, pues pensó en el dolor abrazante que destrozaría su alma, si bien era cierto, que el dolor estaba, no era un dolor asfixiante. Suspirando profundamente a causa de sus reflexiones y con un pensamiento malévolo se acercó a la castaña con paso decidido, asestándole una cacheta de mediana fuerza e inmediatamente dijo:

- Nada de gritos, dijiste cero besos.- así como también puntualizó su dicho tocando el área donde se localiza el corazón de Hermione con su dedo índice.- Quiero participes en esto, por Evelyn y por mi.- suplicó con la mirada Fleur y Hermione no pudo decir resistir a los brillantes ojos color zafiro de la rubia.

Ambas mujeres caminaron hacía la barandilla, aunque renuentemente por parte de la mujer inglesa, más con una mirada de la rubia, toda queja murió en su garganta, Fleur apoyó su espalda con el cuerpo de Hermione, y continuó con su ritual por algunos minutos en una calma, Hermione se mantuvo firme en todo momento, apoyando a la rubia, sosteniendo su cuerpo cuando los dolorosos recuerdos invadieron provocando espasmos incontrolables en el cuerpo de la joven viuda; consiente de su responsabilidad la castaña abrazó a la rubí juntando sus cuerpos y abrazó a la rubia dejando reposar sus brazos en el estómago plano de Fleur; siendo empática con la situación le dijo a la rubia cierra los ojos, piensa en la sonrisa de Evelyn, ella te dará la fuerza necesaria, y comenzó a balancear su cuerpo y tararear la pista de una canción de amor, que Fleur desconocía, la cual le calentaba el corazón.

Aprovechando del momento en que Fleur cerró los ojos, Hermione en un veloz movimiento buscó un pequeño frasco repleto de pastillas (las cuales debía ingerir de por vida por su problemas del corazón) mismo frasco que por regla general siempre cargaba con ella, y contra todo buen juicio tiró las pastillas por la borda, encantó en pequeño frasco, y lo sumergió en la urna esperando recolectar el peso necesaria para poner en marcha su plan.

Estuvieron abrazadas por horas después de vaciar y arrojar por la borda la urna, el sol salía por el alba, dejando atrás la negrura de la noche, un nuevo día comenzaba, Fleur se sentía exhausta física y mentalmente, tantos años cargando la urna a donde fuera y ahora no la tenía en brazos, un vacía se extendía en su corazón, miles de preguntas inundaban su mente ¿fue correcto deshacerse de las cenizas? ¿Qué pensaría Evelyn? ¿Me culparía? ¿Se sentiría traicionada? ¿Ella hubiera obrado de forma similar? ¿Cómo me dejé influenciar de esta manera?

Hermione por su parte de entretenía mirando el horizonte, pues no quería pensar, sólo sentir, sentir el cuerpo cálido de la rubia, mientras la aprisionada en sus brazos, era tan glorioso, tan devastadoras las nuevas sensaciones que luchaban por dominarla, miedo, incertidumbre, congoja, los deseos de protección.

El soplo de la brisa matutina las golpeó de frente haciendo temblar la rubia e inmediatamente Hermione, le acarició los brazos pues su piel para brindarle el calor, pues su piel se estremeció.

- Vamos, antes de morir congeladas, ha pasado mucho tiempo y no es buena para ti.- Dijo Hermione sin dar lugar a réplicas y comenzó a caminar llevándose por delante a la rubia.

Caminaron con toda la calma del mundo, Hermione dirigiendo el paso, pues Fleur estaba en estado semi catatónico, hasta llegar a la habitación de la rubia, donde Hermione haciéndose cargo de la situación rebuscó en el bolso de mano de la mujer francesa hasta dar con la tarjeta llave electrónica-mágica de entrada con la que abrió la puerta, e hizo entra a su compañera, más esta no parecía reaccionar, y como Hermione no podía dejar a su suerte a la rubia, buscó en los cajones del ropero, alguna prenda cómoda para dormir, sin embargo, su sorpresa fue mayúscula al descubrir las minúsculas prendas de vestir de la rubia y con ello sonrojo cubrió su rostro al instante; haciendo tripas corazón, escogió las prendas menos reveladores y se acercó a la rubia quien permaneció sin moverse en medio del cuarto, y cerrando mirando hacía el techo, abrió el cierre del vestido torpemente y su pulso se aceleró al límite, pues la espalda de la rubia estaba descubierta, no portaba sujetador; analizando la opción más viable, Hermione le colocó una blusa suelta a Fleur, con la intención de que cuando bajara el vestido no viera los pechos de Fleur, no porque no quisiera verlos, sino por respecto a la intimidad.

Sin mayores complicaciones que unas reprimendas mentales cuando su mirada flaqueaba hacía una zona peligrosa, Hermione no tuvo mayor contratiempo, acostando a la rubia de bajo de las sabanas, le besó la frente y cuando se disponía a retirarse una mano la retuvo, y Fleur se levantó pidiéndole permanecer con ella, pues no quería dormir sola; otra encrucijada en menos de veinticuatro horas sacudió la vida de Hermione, sin embargo al ver la mirada de cachorro a medio morir, no pudo negarse, se cambió el vestido por algo del guardarropa de la rubia y se metió a la cama, se abrazó a la rubia y ambas durmieron, hasta cuando la necesidad de comida las hizo despertar horas más tarde. De esa forma comenzaba el día doceavo del viaja, con una maraña del cuerpo abrazados, los de Hermione y Fleur.

Ese mismo día, Hermione permaneció en el cuarto de Fleur, no quería dejarla sola, después del emotivo homenaje para Evelyn, desayunaron, almorzaron y cenaron en la cama como refugio, la cual abandonaban exclusivamente para ir al baño a ducharse y por necesidades fisiológicas. Continuaron confesándose otras vivencias.

Cerca de la media noche Fleur inició un juego tentadoramente peligroso, al iniciar una lluvia de besos por el rostro y cuello de la mujer inglesa quien se dejaba llevar, disfrutando de las atenciones de la francesa, con cada beso y caricias el ambiente se tornó más pasional, la ropa comenzó a estorbar, la urgencia de tocar nuevas regiones era una tentación en aumento, el furor dominada y los besos se prolongaban, Fleur se posicionó por encima del cuerpo de Hermione y exigía mayor respuesta.

- Por favor apaga la luz.- rogó Hermione entre besos y beso. Extrañada pero urgida Fleur cumplió su petición y continuó con la lluvia de besos ahora en la clavícula.- Yo nunca he hecho el amor.- dijo de pronto.- cosa que a la rubia no le importó y continuó su exploración.- Tengo una cicatriz.-

- Shhh.- la silenció Fleur colocando sus dedos sobre los labios de Hermione.- La he visto.- Hermione se tensó de inmediato.- y me gusta porque es parte de ti, no te avergüences nunca de tu cuerpo, para saber amar hay que amarnos primero.- expresó dejando sin ningún argumento razonable, mientras sus caricias aumentaron de nivel y las prendes salieron volando, hasta dejarlas como el primer día de vida, Fleur sabiendo de los temores de la castaña, acercó sus labio hacia la cicatriz de aproximadamente treinta centímetros y mirándola a los ojos la besó y lamió degustando la textura, causando un gemido de boca de la mujer inglesa, después de eso Hermione actuó por instinto, buscando provocarle a Fleur las mismas sensaciones placenteras, se dejó hacer y puso en práctica lo aprendido logrando un potente orgasmo en la rubia, quien después de las batallas campales experimentadas durmió en brazos de Hermione, satisfecha.

Otra sesión amorosa se desarrolló a media mañana del día del décimo tercer día, Fleur yacía recostada sobre el pecho de Hermione, acariciando la cicatriz.

- Se tanto de ti, pero también sé que esto (refriéndose a la cicatriz), es muy personal, ¿cómo te la hiciste?- preguntó con pena.

Hermione decidió develar uno de sus mayores temores, y le relató detalladamente su padecimiento de nacimiento, le habló de los tratamientos fallidos, más cuando le iba a decir sobre el transplante de corazón agarró la mano de Fleur y la colocó sobre su corazón explicándole los detalles implicados en una cirugía de trasplante de corazón, asombrada Fleur la besó en los labios.

- No quiero saber más que el 10 diez de octubre del año 2012, volví a nacer en el Hospital Reina Victoria de Londres.- decía Hermione ajena rictus de dolor del rostro de Fleur, que más deprisa de volvió una furia incontrolable y empujó a Hermione de su cuerpo y agarrando lo primero que encontró lo arrojó a la cabeza de una sorprendida castaña.

- Fuera de aquí, lárgate de mi vida, eres lo pero que me ha pasado, fuera.- continuó despotricando la rubia, mientras Hermione se vistió con lo primero que encontró y salió huyendo de los objetos voladores y hechizos.

No sabiendo la causa de la furia, Hermione se fue a su cuarto con tal de dejar tranquilizarse a la francesa, más tarde volvería pues quería una explicación y no se iría hasta conseguirse, pues si algo la caracterizaba era su terquedad, algo muy arraigado en su personalidad, y esta vez no sería la primera en darse por vencida, había enfrentado una vida dura.

Con los sucesos acontecidos, los hilos del destino tomaban un curso interesante en las vidas de nuestras protagonistas, ahora bastaba esperar el desenlace, pues el destino era cambiante, es como un rio con miles de bifurcaciones, ahora ellas deberían saber sortear los rápidos y escoger un camino, el camino que marcaría sus vidas.

Un capitulo recién salido del horno. Esta vez no tarde tanto. La fecha de transplante fue el inicio de la historia, y el año el que callo y fuera medio creíble, el nombre del hospital me lo saque de la manga.

Un agradecimiento especial a Guest, por su comentario en el capitulo pasado.

Y también a I3ct0r y Smookey, por sus comentarios del capitulo 8.

Se acerca una parte importante en la historia. Espero algún comentario, queja o sugerencia. Besos