gracias por sus comentarios C:

no me maten xD leí una amenaza de muerte si no publicaba xDD aquí esta la conti x'D


Capitulo 9

Negación

El sereno se evaporaba a medida que el astro rey se hacía presente. La luz del amanecer iluminaba la habitación de la joven pareja, se podía sentir la calidez del día traspasarse por los vidrios del ventanal que daba hacia el balcón.

Dentro del cuarto, las respiraciones eran continuas y tranquilas, ambos aun acostados, dándose la espalda, separados por una brecha de espacio.

Algo era diferente ese día, de partida porque recién estaba amaneciendo y Bulma ya estaba despierta. Somnolienta, miraba el techo como si fuera lo más interesante, estudiaba con detenimiento alguna imperfección del cielo artificial, pero no encontraba nada… el cuarto del príncipe era definitivamente perfecto. No había grieta o mancha que lo importunara. Nunca en su vida había estado despierta a esa hora, a menos que estuviera trabajando en su laboratorio, cosa que no era el caso… rodo sobre su lugar, quedando de lado en la amplia cama. Miró el suelo un momento, viendo el desorden que había provocado la ropa del saiyajin esparramada, tragó saliva involuntariamente recordando los sucesos de la noche anterior. Sus mejillas se incendiaron al ver su propio pijama hecho añicos rodeando la armadura del príncipe en la superficie de la habitación.

Se envolvió con presura entre las cobijas, sintiendo la textura de la fina sábana de quién sabe cuántos hilos que cubrían su desnudez, apoyó su brazo debajo de la almohada y cerró sus ojos, intentando recuperar el sueño, frunció sus delgadas cejas molesta. Las malditas imágenes no salían de su mente ¡así no es como debió ser! Se supone que ella dejaría maravillado al saiyajin al punto de que haría lo que quisiese con él, no que fuera al revés, ¡si hasta le había quitado el sueño! Porque sí, no podía negarlo… si ahora estaba despierta e inquieta se debía a ese salvaje que la había hecho subir al cielo, tocarlo y volver… se sentía frustrada, no quería creer que había perdido… pero así se sentía, y no debía ser así. ¡Era él quién debía estar loco por ella! bueno… tampoco era como si ella lo estuviese por él… solo que, no dejaba de pensar en lo distinto que había sido el estar con él. Había olvidado por completo la actitud desagradable del principito, en ese momento en que sus labios se conocieron y no se separaron más, su mente había enterrado cualquier mala experiencia con aquél hombre.

Flash Back

Sus labios se movían en completa armonía, como si hubieran nacido para eso, se apañaban entre la inexperiencia de ambos mientras profundizaban la unión de sus apasionados besos.

Hace minutos que el temor, o las dudas se habían disipado por completo, ahora ella no pensaba en si a él le gustaría aprender a besar, ya no se sentía avergonzada si él la observaba haciendo el ridículo, ya no pasaba por su mente si él la consideraba o no atractiva. Porque ahora, su mente y cuerpo estaban sincronizados y lo único que podían pedir era que no dejaran de besarse.

Ella dio un paso más… movió su lengua tímidamente dentro de la cavidad bucal del saiya, intercambiando sus jugos salivales con los de él, deleitándose con su sabor, el príncipe ante la invasión de la mujer, se sorprendió un segundo, pero prefirió seguirle el ritmo y disfrutar del nuevo paso. Imitándola, adentró su lengua en la boca de la chica, dando paso a sensaciones únicas para ambos.

Con pasión desenfrenada empujo con poca delicadeza a la científica a la cama separando la unión de sus besos, Bulma lo quedó viendo algo perturbada, creyó que él también estaba disfrutando de ello, se sintió un poco estúpida, antes que su orgullo se hiciera presente, sintió al fuerte saiya sobre su cuerpo, metiéndose entre sus piernas, atacando sus labios.

Casi sorprendida, respondió el desesperado y apasionado beso del príncipe, ahora ya no podía concentrarse solo en sentir y seguir aquella unión, las fuertes manos del hombre recorrían su cuerpo, desde sus hombros pasando por su cintura, hasta tomar con fuerza calculada sus blanquecinos muslos, llegando hasta su trasero aún cubierto por el short de su pijama. Sintió como el príncipe la alzaba desde su trasero para encajarla intensamente con su pelvis, soltó un agudo gemido al percibir la erección del príncipe entre su intimidad.

-ah-gimió entre suspiros cuando él empezó a embestirla, Vegeta no dejaba de besarla, estaba completamente extasiado con su boca, sentía los suspiros y gemidos que se escapaban de su mujer, y se oía así mismo cuando gruñía y gemía entre besos. Movía sus caderas con vehemencia, sentía la humedad que envolvía su miembro, aun con las telas cubriéndola, podía captar la excitación de la princesa.

Necesitaba sentir su cuerpo con mayor accesibilidad, en un movimiento soltó su trasero para romper la tela que cubría el cuerpo de Bulma, partió en dos partes la ramera de ella, dejando al descubierto sus bellos y suaves montes, vio el enojo con que la princesa miraba su acto, sonrió de lado y volvió a besarla antes que protestara, con sus manos tomó las prendas deshechas y las lanzó fuera de la cama. Detuvo sus embestidas e hizo lo mismo con su pantalón corto.

-¡idiota!-reclamó la mujer, Vegeta la miró uniendo sus negras cejas-¿acaso me comprarás otro pijama eh?-sintió el golpecito de la chica en su espalda.

-no necesitas ropa conmigo-su voz sonó más ronca de lo que hubiese querido-te quiero siempre desnuda en estas cuatro paredes-miró sus labios enrojecidos por tantos besos y volvió a posesionarse de ellos, no se contuvo más… en ese beso le demostró cuanto la deseaba, mordía suavemente sus labios y succionaba su lengua, apoderándose de todos sus jugos, mientras ella intentaba seguir su ritmo.

"le enseñaste a morder al lobo" pensaba la humana, mientras a duras cuestas respondía sus besos, sentía que estaba en un sueño, las sensaciones que el saiyajin le estaba propiciando eran totalmente nuevas pero placenteras, y solo eran besos… sentía sus mejillas arder, su corazón latir con fuerza, y el cosquilleo en su interior no paraba.

Cuando Vegeta le dio una tregua a sus agotados labios, se hundió en su cuello, lo besó y lamió con ímpeto, escuchaba los gemidos de la princesa y se sentía en el cielo, ¿Cuándo se había sentido tan bien por oír el goce de una compañera de sexo? ¡Nunca! Jamás le importó si la hembra de turno quedaba satisfecha, siempre fue egoísta con su placer, pero ahora con la terrícola bajo su cuerpo, gimiendo y suspirando, lo hacía querer hacerla gozar de un placer que nunca haya experimentado.

Dejó su cuello para observar sus senos, no supo que cara puso pero cuando sintió las manos de Bulma tapando sus ojos supuso que no le gustó como la estaba mirando, sonrió de lado y bajó las manos de ella, la miró y hubiera deseado no hacerlo, sus mejillas ardiendo y sus ojos zafiro brillando con fuerza, sus labios fruncidos… lo hicieron desarmarse. Tragó saliva y bajó la mirada a sus pechos. ¿Por qué?... no quería que ella viera el poder que tenía sobre él. Se sentía absolutamente fuera de sus cabales, si Bulma le pidiera en ese momento la luna, el saldría y la bajaría para ella. Y odiaba sentirse así, tan vulnerable.

-¡Deja de verme así!-la escuchó reclamar, sonrió de lado y levantó la mirada

-¿así como?-preguntó seductoramente, mientras bajaba su boca hasta un pezón y lo lamía con suavidad, solo escuchó un gemido de respuesta, hundió el botón rosa dentro de su boca, succionó y jugó con su lengua, sentía su erección palpitar con fuerza, el deseo de entrar en ella se estaba volviendo casi insostenible, con una mano bajó a la intimidad de su mujer y tocó con suavidad contenida, no sabía porque estaba siendo gentil, casi considerado, pero no quería meditarlo en el momento, acarició con un movimiento de arriba hacia abajo repetitivo en la intimidad de la princesa, de a poco fue introduciendo un dedo en su interior.

-aah-dejó la atención del seno femenino para volver a sus labios, la besó con urgencia, mientras adentraba un segundo dedo en ella, se tragó los gemidos de Bulma con satisfacción, aceleró el ritmo de sus movimientos como si su vida dependiera de ello, la princesa se alejó de sus labios con presura.

-aahm Ve… Vegeta-el saiya casi iba a quejarse de la separación de sus labios, pero cuando llegaron a sus oídos esos gemidos con su nombre incluido, solo pudo sonreír en respuesta, veía a la peliturquesa cerrar los ojos con fuerza, gimiendo y gritando su nombre, cuando por fin pudo abrir sus ojos con un esfuerzo sobrehumano, lo miró directamente a los ojos, y frunció las cejas al ver la sonrisa de suficiencia del príncipe, mostrándole los colmillos blancos con orgullo, una ola de vergüenza la invadió al verse disfrutando bajo el cuerpo de aquel hombre y siendo observada por él-i… aah idiota-mordió sus labios para intentar calmar sus gemidos, pero cuando la corriente eléctrica que le provocó la caricia de Vegeta la recorrió desde su intimidad hasta la punta de su pelo, un fuerte gemido se le escapó muy a su pesar, sentía los temblores por su cuerpo, afirmó sus manos a las sábanas con fuerza, conteniendo su placer debajo del príncipe, sintió los labios de él silenciándola, moviéndose con fogosidad, a la que ella no pudo responder por estar perdida en el goce que sentía.

Se separó de ella y lamió sus dedos frente a la mirada de la terrícola, que respiraba con dificultad y lo miraba echando chispas.

-no te enojes mujer-gruñó posicionándose encima del cuerpo de ella-aún no termino-besó nuevamente sus labios, compartiendo el sabor de ella, podía sentir la respiración agitada de su mujer, tomó sus muslos y levantó la cadera de la chica para darle mayor acceso a su pelvis.

Entró en ella sin tanta dificultad gracias al recién orgasmo que le había provocado, pero aun así la estrechez de su mujer le obligó a embestirla con frenesí.

-auch-acompañó su queja con un golpecito en su ancha espalda que para él fue suave, aunque ella hubiese querido lastimarlo-no entres así-Vegeta frunció el entrecejo y se acercó a sus labios, movió sus caderas con furor, gruñó por lo bajo al sentir la calidez y humedad de las paredes internas que amoldaban su virilidad, la embistió con fuerza contenida, que para ella resultaba ser con brusquedad, pero para él, estaba siendo sumamente gentil, considerando la fragilidad del cuerpo que tenía bajo él.

Sentía la respiración agitada del príncipe en su oído, veía sus músculos tensarse con cada estocada que le propiciaba, intentaba contener sus gemidos, soltando uno que otro suspiro en el oído del saiya, sentía sus senos moverse al ritmo de las embestidas que Vegeta guiaba. El calor que invadía a ambos cuerpo se volvía cada vez más intenso, pero soportable bajo sus circunstancias… sentía la invasión del saiya cada vez más profunda, creía que en cualquier momento la rompería, pero no estaba asustada, disfrutaba de cada movimiento, sintió una urgencia por sentir más presión en su interior, empezó a levantar sus caderas con timidez, moviéndolas en un vaivén mucho más lento y débil comparado al del hombre que tenía encima.

Y ya no pudo contener ningún gemido más gracias a su propia participación… el placer que sentía con los movimientos del príncipe aumentaba considerablemente a medida que alcanzaba el ritmo que él lideraba, se afirmó de la espalda de su esposo mientras gemía con fuerza, podía escuchar el rechinar de la cama mientras ambos amantes daban rienda suelta a su pasión, sintió algo de vergüenza al oír el ruido de la habitación, escuchar sus gemidos acompañados de los gruñidos del saiya más las fuertes quejas de la cama la hicieron sentir apenada sin poder evitarlo, como si en cualquier momento alguien pudiese entrar y sorprenderlos.

La ola de placer que acrecía la sacó de sus pensamientos, mientras que los movimientos del Saiya se aceleraban, cuando notó que pronto explotaría nuevamente de placer, buscó el rostro del príncipe sin saber porque la necesidad de sentir sus labios, él respondió a su búsqueda positivamente, y unieron sus labios con urgencia, sintió los fuertes brazos de Vegeta rodearla por la cintura, mientras encajaba más y más entre sus piernas mientras ella las usaba para envolverlo, recorría su espalda con suaves caricias hasta llegar a su cabeza y enredar sus dedos en su azabache cabello, así sin romper su unión, ella alcanzó nuevamente su orgasmo, bajo el poderoso cuerpo del príncipe, gimió su nombre entre besos, mientras que él profundizaba sus estocadas sintiendo como el interior de ella vibraba, viendo venir su liberación, aceleró su ritmo sacando más gemidos y gritos de la humana, y se dejó rendir ante su propio orgasmo, esparramándose en su interior con una profunda embestida, gruñendo y gimiendo entre los labios de su mujer, ambos vibrando, sin romper la unión de cuerpos, respirando agitadamente, con el sudor recorriendo ambos cuerpos. Se dejó caer con suavidad contenida encima del cuerpo femenino.

Bulma respiraba con dificultad, le costaba asimilar lo sucedido… se habían entregado de una forma que no comprendía, ella había aceptado cada caricia de él, y él… él había sido atento a su manera con ella… a su mente venía el refrán de su planeta "la tercera es la vencida"… y no podía estar más de acuerdo con eso. Lamió sus labios sintiendo todavía el sabor de su hombre, todavía con sus manos enredadas en su cabello.

Escuchaba los latidos femeninos con fuerza mientras descansaba su cabeza sobre los suaves montículos, apoyó su mano sobre uno mientras que el otro lo usaba de almohada, ¿Cuándo había pensado que oírla disfrutar le resultaría más placentero que asesinar a alguien?, tenía la mente hecha un lío… acaban de tener sexo de una forma inexplicable para él, jamás lo había hecho así con alguna hembra y peor aún, jamás lo había gozado tanto. Esa mujer no era humana… no, definitivamente no, era una diosa. Y lo empezaba a asustar… ella lo estaba sacando de sus cabales en todos los sentidos, ¿es que no podía haber aunque fuera un área en donde ella le fuera indiferente? ¡No! No había nada… todo en ella le importaba y lo engatusaba, y lo peor… es que Bulma era inconsciente de ello. Sus actos eran ingenuos de lo que causaba, y no podía dejar que ella se diera cuenta. Sería su fin.

Quería seguir haciéndolo, pero no podía seguir demostrando la necesidad que sentía por ella… muy a su pesar, su orgullo estaba primero, no podía seguir flaqueando por esa débil humana. En contra de su voluntad, deshizo la unión y se alejó de ella, inmediatamente extrañó su calor, se apoderó de un extremo de la cama y le dio la espalda, sin decir palabra alguna.

Bulma, casi entendiendo que para él era igual de extraña la situación se alejó adueñándose del otro extremo de la cama y se volteó al igual que él, y se cubrió con las sábanas.

Fin del Flash Back

Volvió a recostarse de espaldas en la cama, quería dormir pero no podía… no entendía porque se sentía tan inquieta por culpa del salvaje. Se volteó a verlo, y frunció las cejas maldiciéndolo, viendo su enorme y musculosa espalda, abrió los ojos de par en par cuando vio unos arañazos en la bronceada piel del saiya, sus mejillas se incendiaron cuando entendió que fue ella quién lo rasguñó. Tragó saliva nerviosa y se giró nuevamente dándole la espalda, "eres experta en arruinar los planes Bulma… así no debía ser ¡aaah! Maldito mono salvaje, tonto, estúpido, idiota, arrogante y sexy… ¡no! Sexy no… ¡aaaah! Maldito príncipe" suspiró suavemente, cuando sus pensamientos dejaron de estar presentes por un segundo, notó la urgencia de su cuerpo de ir al baño. Maldijo por lo bajo al no tener una bata o su pijama a mano, no quiso sacar una sábana temiendo despertar al saiya, por lo que optó por salir lentamente de la cama, y caminar desnuda sigilosamente para no ser sorprendida. Se sentía extraña al pasearse sin ropa, pero no podía negar que era agradable ir por la vida así, una especie de libertad la recorrió y río para sí misma.

Quizás debía levantarse… pero era demasiado temprano, suspiró y volvió a la cama con movimientos suaves, se acomodó entre las cobijas y las sábanas, volteó a ver al saiya y casi se le salieron los ojos de órbitas cuando se encontró con los penetrantes e inexpresivos ojos negros mirándola fijamente.

La gélida mirada del saiya caló hasta lo más profundo de su cuerpo, sintió una corriente eléctrica recorrerle el espinazo, no sabía exactamente si tenía miedo o estaba nerviosa de verlo, o si eran ambas.

-buenos días-musitó despacio con una sonrisa amable, pero la expresión del príncipe no cambio, la miraba fijamente, casi como si no notara que ella estaba consciente.

-hmp-gruñó sin despegar sus ojos del rostro de la mujer, lucía más hermosa de lo que esperó, creyó que verla desaliñada y recién despertándose quizás apagaría su deseo por ella, claro… la vería "imperfecta", y se desencantaría, pero no… nuevamente sus ideas se desmoronaron al verla así, con su cabello revuelto, sus mejillas sonrosadas levemente, su piel más blanca que de costumbre por la iluminación de la habitación, sus hombros desnudos… sabía que al levantar la tela se encontraría con su cuerpo expuesto, y el solo pensarlo le hacía sudar ansioso.

-¿pasa algo?-se sorprendió así misma al preguntar, pero la mirada fija del saiya la estaba impacientando, siempre le provocaba algo cuando tenía la fría mirada del príncipe puesta en ella, y tenerla tantos minutos puestas en su persona le estaba pasando la cuenta.

Vegeta no le respondió, se volteó y se puso de pie y caminó hacia el cuarto de baño, la mujer abrió los ojos sorprendida al verlo desenvolverse con soltura delante de ella estando desnudo, casi había olvidado que ese hombre parecía no sentir vergüenza, las tres veces que estuvieron juntos, se desvistió sin problema alguno, y ahora ni siquiera se molestó en cubrirse o caminar rápidamente para evitar su mirada… aunque claro, seguramente se sentía orgulloso de su cuerpo, y como no estarlo, sintió sus mejillas arder al notar que lo miró sin reparo alguno… escuchó la puerta abrirse, y vio salir a su esposo volviendo hasta la cama. Giró su cabeza molesta evitando ver su desnudez, frunció las cejas molesta.

-¡hey! Ponte ropa o algo… esta semana no estarás solo-soltó molesta, escuchó un gruñido por parte del príncipe mientras se recostaba

-punto 1, hago lo que quiero, punto 2 es MI habitación-la científica giró a verlo sin dejar de fruncir sus finas cejas-punto 3 tú te paseaste desnuda y no me quejé-sonrió maliciosamente mientras veía el rostro de la chica enrojecer de vergüenza

-¡estabas despierto!-gruñó molesta, Vegeta soltó un bufido y le dio la espalda-maldito pervertido

-¿eh?-se volteó rápidamente-TÚ te paseaste desnuda, TÚ me despertaste con tanta vueltecita en la cama, eres bastante inquieta ¿sabías?-Bulma apretó los puños con rabia-y no soy ningún pervertido si veo a mi mujer desnuda-el pecho de la chica se comprimió con fuerza y al segundo, sintió su pulso acelerarse por la declaración del saiya, pero no por rabia, una sensación extraña le recorrió el pecho, una mezcla de vergüenza y ¿excitación?... esa frase "mi mujer"… resonó en sus tímpanos… y le gustó-que por cierto… no hay mucho que ver de tu horroroso cuerpo-gruñó con desdén y volvió a darle la espalda, la quijada de Bulma cayó al instante al oírlo, y toda la excitación que había sentido se esfumó dando paso a la indignación y a la impotencia.

-¿horroroso?-repitió entre dientes, escuchó un bufido como respuesta, sentía su mentón temblar de rabia, ¿cómo osaba en decir que era horrorosa? ¡Ella era la mujer más bella de la tierra! Y ningún saiyajin diría lo contrario-¿Qué te pasa imbécil? ¡Soy hermosa!-exclamó alzando la voz-soy la mujer más bella e inteligente de la Tierra

-vaya, entonces son bastante feas las terrícolas-oyó responder al saiya sin voltearse, abrió la boca sorprendida, agradeciendo que no viera su cara de indignación.

-já… eres el único que opina eso-fingió una risa-todos los saiyajin aquí están eufóricos con mi belleza y Tight no les fue indiferente tampoco.

-eres como un animalito desconocido para ellos, no te confundas-habló volteando su rostro levemente para asegurarse que la humana estuviera escuchando-quizás tú hermana si les llamó la atención, pero dudo mucho que les haya sorprendido tu belleza-sonrió maliciosamente-porque no la tienes mocosa

Maldijo por lo bajo cuando sintió sus ojos arder mientras trataba de aguantar las lágrimas que amenazaban con asomarse, respiró profundamente tratando de calmarse, ¿Por qué le afectaba tanto las ofensas de ese mono salvaje? Ella sabía que no era así… ¿o sí?... ¿él realmente la encontraba fea?... pero no se hubiera acostado con ella ¿o sí? ¡Estaba confundida! Jamás dudó de sus capacidades, y ahora el principito la había hecho sentirse vulnerable, le había dado en donde más le dolía, su ego. Tragó saliva despacio, tenía que darle su merecido a ese mono salvaje, ella le haría cambiar de opinión ¡no! Ella lo obligaría a reconocer su belleza, nadie se metía con Bulma Brief y salía libre de ello.

-anoche no parecía que pensarás así-musitó con la mayor calma posible, ocultando su rabia y su frustración. Vio la espalda del saiya tensarse, antes que el príncipe se volteara para responderle, descubrió su cuerpo por completo y se giró para enfrentarlo.

-solo cumplía con mi deber-gruñó mientras se volteaba, frunció las cejas más que de costumbre y se quedó pasmado cuando vio a la chica mirándolo fijamente sin nada cubriendo su desnudez. Por su rostro no se percibió ninguna alteración, pero en su interior, estaba alterado por completo. Su corazón latía con fuerza, sentía la sangre dispararse hasta su miembro, Bulma estaba recostada de espalda, con sus manos reposando en la colcha, sus piernas dobladas ocultando levemente su intimidad, sus pechos caían levemente hacía los lados por el volumen, su rostro de lado viéndolo fijamente. Pestañeo lentamente, intentando ocultar su perturbación.

-ah ya veo… ¿las saiyajin son más atractivas que yo entonces?-preguntó alzando una ceja, el príncipe torció su sonrisa y le regaló la mirada más fría que pudo

-cien veces más atractivas-habló roncamente

-¿Por qué permitiste casarte con una humana si prefieres a las saiyajin?-preguntó con interés, ocultando su indignación, la mirada del saiya no se despegaba de sus ojos zafiro, él luchaba contra su voluntad para no bajar su mirada al cuerpo femenino, no podía dejar que su orgullo flaquera por ella… ¡ella no era nadie! No podía permitir que esa arpía lo manipulase…

-mi deber está con mi pueblo-dijo serio-hay que hacer sacrificios-se encogió de hombros, vio como los grandes y brillantes ojos de la chica se estrechaban mirándolo suspicazmente, tragó saliva disimuladamente

-mmm ¿Por qué me escogiste?-esa pregunta la estaba rondando hace mucho tiempo, sintió su vientre tensarse ansioso, vio como el saiya alzaba una ceja-insinuaste que Tight era más atractiva que yo-se encogió de hombros meciendo sus senos con el movimiento de sus hombros, la vista del príncipe bajó involuntariamente y volvió en un segundo hasta el rostro de la científica

-sonrió maliciosamente-quería fastidiarte-Bulma estudió su rostro unos minutos

-¿Por qué a mí y no a Tight?-insistió, la sonrisa burlona del saiya desapareció dando paso a la molestia

-tú no querías esto, por eso-quiso voltearse y darle la espalda nuevamente, en un par de horas debía levantarse, pero su cuerpo no respondía, su cuerpo le pedía a gritos que la tomara y la hiciera suya, había estado con ella solo tres veces y no era suficiente para olvidarse de ella, y anoche… anoche había sido grandioso, no podía borrar esos recuerdos de su mente, de su cuerpo… él sabía que ella había dormido poco… porque él estaba en las mismas condiciones.

-me parece que tú si quieres esto-dijo calmadamente, Vegeta frunció las cejas sin comprender-yo te gusto Vegeta-quiso gritar, abrir los ojos con sorpresa, indignarse, enojarse, maltratarla, gruñir, incluso quitarle la vida por su atrevimiento… pero no lo hizo. Se quedó pasmado, sin expresión alguna, haciendo uso de todo su autocontrol para no mostrar ni un ápice de emoción, cualquier paso en falso sería su perdición.

-tienes serios problemas de ego-respondió calmado-tú no me gustas en lo más mínimo.

-¿en serio?-preguntó la mujer, mientras se acercaba lentamente al saiya, el aroma de ella embriagó la sensible nariz del príncipe, inhaló lentamente, deleitándose con su dulce olor, Bulma se aproximó hasta quedar a centímetros de él, miró su rostro unos minutos y con sus manos lo empujó suavemente a la colcha, dejándolo de espaldas, hizo uso de todo su poder de seducción, y se subió a las caderas del príncipe de un movimiento, Vegeta abrió la boca con sorpresa, deteniendo su respiración inconscientemente, sintió la pelvis de la chica sentarse sobre su miembro, ella apoyó sus manos en los pectorales del saiya, veía el pecho de la chica subir y bajar lentamente, casi imperceptible, tragó saliva mientras observaba sus montes firmes y redondos apuntándolo, viéndolo hacia abajo con su rostro sin rastro alguno de vergüenza habló-¿ni un poco?-susurró sabiendo que él con sus sensibles sentidos la oiría.

-ni un poco-susurró entre dientes, mirándola fijamente, rogando al cielo que no lo hubiese escuchado y que se entregara sin protesta alguna, estaba en ese dilema… tomarla y hacerla suya como su cuerpo y mente se lo pedían, o seguir a su orgullo, su orgullo de príncipe y orgullo de guerrero macho alfa dominante. Que no permitiría jamás que una mujer lo dominara… podía tomarla aunque se negara… todas esas ideas pasaban por la mente del saiya en cosa de segundos, la sonrisa de su mujer lo distrajo de sus pensamientos, sintió como movía levemente sus caderas, casi acomodándose encima de su miembro erecto, tragó saliva cuando la princesa miró hasta su pelvis y se volteó hacia él alzando una ceja, frunció el entrecejo molesto-es una reacción normal-se excusó

-ah… ¿no tiene que ver con que me encuentres atractiva?-preguntó inocentemente

-hubiera reaccionado con cualquier hembra-dijo seriamente sin despegar su vista del rostro de ella

-¿con cualquiera?-frunció las cejas extrañada-oh… que raro eres Vegeta-se encogió de hombros y se levantó de las caderas del saiya. Sintió el fuerte agarre de sus muñecas y antes de voltearse para verlo, estaba de espaldas en la cama con el príncipe sobre ella, reprimió un gemido cuando vio la lasciva mirada del saiya-¿Vegeta?-un fuerte ardor recorrió su interior al sentir la intensa embestida del príncipe, exclamó con dolor mientras se agarró con fuerza de los brazos musculosos de su esposo-maldición… ¡eres un bruto! ¿Qué diablos… auch… te pasa?-preguntó entrecortada mientras sentía el miembro masculino salir y entrar en su interior aun sin acostumbrarse a su invasión.

-no seas escandalosa mujer-gruñó entre dientes-tú te lo buscaste-podía ver el dolor reflejado en el rostro de su mujer, se maldijo por lo bajo el ser tan impulsivo, pero ya no daba más… tanto su orgullo como su fuerza de voluntad lo rompieron internamente, sentía que debía hacerlo, para demostrarle su autoridad y que no volviera a jugar con él de ese modo, pero a la vez, se debatía en el hecho de que pudo hacerlo como la noche anterior… sin lastimarla, pero se disgustaba así mismo con la idea de considerarlo, ¿Por qué debía ser diferente con ella? ¡No tenía porque! Ella no era especial para él… y con sus actos se lo demostraba, más a él que a ella… pero ¿Por qué debía auto convencerse de lo contrario?, se sentía furioso consigo mismo, volvía a sucumbir ante ella… acababa de decirle que no le gustaba y ahí estaba penetrándola con fuerza, gruñendo y gimiendo, escuchando los quejidos de ella… pero no, él no estaba haciéndolo porque le gustara, no… él estaba demostrándole quién mandaba, se repetía una y otra vez que era eso.

-me ah…. Me estas lastimando ¡Vegeta!-se quejaba mientras cerraba sus ojos con fuerza, escuchó un "no me importa" de respuesta y abrió los ojos casi en shock, sabía que ella no le importaba a Vegeta, pero en el fondo siempre creyó que no era tan despiadado como creía, con lo gentil que había sido la noche anterior había pensado ingenuamente que las cosas podían ser diferente entre ellos, ¡que equivocada estaba! Sintió sus ojos humedecerse, no quería llorar… no en frente de él, pero sentía que no podría seguir conteniéndose, cerró los ojos lentamente y maldijo por lo bajo cuando sintió las gotas recorrer la ranura de sus ojos hasta sus oídos, no quiso abrir sus ojos, no quería saber si él la veía, sentía su orgullo quebrarse y todo era culpa del saiyajin.

Creyó que le faltaba el aire cuando notó las lágrimas de ella, sintió su tiempo detenerse, ¡¿Qué diablos pasaba con él?! ¡¿Qué rayos le había hecho esa bruja?! Porque sí, esas lágrimas no tendrían por qué hacerlo sentir… culpable ¡ella no significaba nada para él! Sin embargo, se separó abruptamente del cuerpo femenino y se largó al baño rápidamente, sin siquiera terminar lo que estaba haciendo.

Tenía la cabeza hecha un lío… tenía ganas de deshacerse de esa mujer, lo estaba haciendo sentir cosas nuevas y no le gustaban, bien… el sexo de la noche anterior había sido grandioso, pero no podía rebajarse a hacer lo que ella quería, él era el príncipe de los saiyajin y ella, una débil humana…. Una hermosa criatura que lo tenía completamente engatusado…

Jardín del Palacio

Veía a su madre beber el té con elegancia, miraba los pastelillos que le había traído desde la tierra, sonrió nostálgica y tomó uno desganada. Estaban hace unas horas sentadas en una mesa de jardín que su madre había traído en una capsula, Tight no quiso acompañarlas, era normal… al fin de cuentas jamás compartía con su madre cuando estaba ella presente. Aun no podía hablar con su padre sobre Freezer, durante las horas de las comidas no era una opción, con todos presentes bajo cierta tensión… que aunque su madre no lo notará, los saiyajin estaban incomodos con sus presencias.

Maldijo por lo bajo, estaba empezando a molestarle la arrogancia de los salvajes, se creían seres superiores y con el derecho de menospreciar a sus pares, eso no estaba bien… todos eran desagradables, empezando por su estúpido príncipe, suspiró al recordarlo… después de lo de la mañana, él se había ido de la habitación, se metió al baño, se duchó y vistió y salió rápidamente de ahí. Y no volvió a dirigirle la mirada durante el resto del día.

No sabía que pasaba por la cabeza del saiya, había actuado groseramente y desconsiderado con ella, y de repente sin alguna excusa o comentario desagradable, se había largado… incluso sin terminar lo que había empezado… se ruborizó al pensarlo. Ya estaba harta de él. Un día era "amable" y accesible, al rato era un dolor en el trasero.

Sus frías palabras no se borraban de su mente, ¿era posible que pensara así de ella y a la vez estuviera dispuesto a tener sexo?, no entendía nada… no sabía nada de hombres, mucho menos de saiyajines…

-¿Qué sucede hija?-la voz de su madre la sacó del trance-no has probado ningún pastelillo, y has estado todo el día en silencio

-ahm… lo siento-se disculpó sin saber porque-estoy algo ida…

-¿por el príncipe?-abrió los ojos sorprendida y miró a su madre perpleja-ah vamos… te conozco, no me veas así

-eh… no lo sé-musitó mientras revolvía la taza con el líquido que ya se había enfriado-es tan complicado entenderlo

-mmm creo que él está igual de perturbado contigo-Bulma detuvo su movimiento y alzó su vista hasta el rostro de su madre

-¿Por qué dices eso?-musitó sin confianza en su pregunta

-no soy tonta hija, lo he visto cómo te mira, tú le gustas-vio a su hija negar con la cabeza-¿Por qué dices que no?

-me lo dijo… me dijo que yo no le gustaba-se encogió de hombros-incluso dijo… dijo que me encontraba fea-soltó con un hilo de voz avergonzada

-jojojojoj ¿y tú crees eso?-preguntó divertida

-¿eh? Ehm… sé que soy bella, pero… él… él me hace dudarlo la verdad-confesó frustrada mientras hacía una mueca en sus labios

-hija… los humanos son muy diferentes a los saiyajin-la princesa la miró fijamente-tienes que tener paciencia para poder sacarle un poco de información a tu hombre… es de carácter difícil-sonrió-además… es bastante inexpresivo. Pero sus ojos no mienten cariño

-¿eh?

-cuando te ve… tú le provocas algo-afirmó con seguridad

-repulsión-sonrió sarcásticamente por su respuesta

-hija… ¿quieres sacarle la verdad al príncipe?-Bulma giró su rostro a un lado no entendiendo-cariño… ¿quieres saber si le eres o no indiferente al príncipe?

-mmm no lo sé-frunció sus finas cejas confundida-es un arrogante… no sé si me interesa

-mm dos cosas… Bulma, saber si le interesas o no es un beneficio para ti-la princesa oía atentamente-y lo más importante, no dejes que la respuesta influya en ti, sea cual sea, la opinión de él no debe dirigir tu vida

-mamá, no me importa lo que piensa ese mono salvaje-se excusó

-mm no estarías tan pensativa ahora si no te importara-las mejillas de la joven se incendiaron al instante

-¡no es por eso!-se apresuró en responder-es solo que… me cuesta todo esto… no sé cómo hacer que caiga… es raro-movía las manos para los lados intentando explicar-me cuesta ser cariñosa con él, y lo peor es que tampoco sé que hacer

-aah ya veo-afirmó-mmm hija te daré unos libros para que te interiorices en el tema-dijo guiñándole un ojo, las mejillas de la chica se ruborizaron aún más fuerte.

-mamá….-suspiró aliviada, estaba agradecida de tener con quién hablar de esas cosas, se sentía extraña al estar comentado su "relación" con el príncipe… pero ¿Qué relación? ¡No había ninguna!... pero, trabajaría en formarla… sí, porque si quería aumentar sus libertades debía empezar por ganarse la confianza y la preferencia del príncipe. Debía hacer a un lado su orgullo y hacerlo caer en sus redes ¡debía ser fuerte! Y no dejarse seducir por él… no se podía repetir lo de la noche anterior…o quizás sí, él también lo había pasado bien, no era tonta… pudo verlo.

Dejó a su madre en su habitación y salió al patio nuevamente, debía aprovechar que Raditz la había dejado sin escolta pensando que estaba con su madre, sacó su capsula de su bicicleta y la presionó lanzándola al aire, después que el humo se espumó se subió al medio de dos ruedas y pedaleo con fuerza, sintió que era como la primera vez que conoció a su amigo, usando solo un vestido ya que con Vegeta en la habitación no había tenido tiempo para esconder ropa y usarla debajo… porque sí, tuvieron que bajar juntos a desayunar, él después de irse había vuelto por ella sin dirigirle la palabra, fue incomodo ver las miradas del resto de la familia terrícolas-saiyajin puesta encima de ellos… sentía que la madre del príncipe la odiaba, y… tenía la leve impresión de que el Rey estaba molesto con ella desde el encuentro con el lagarto, no entendía el motivo pero no podía hacer más al respecto. Tight siempre la miraba con ojo crítico, estaba acostumbrada, pero sentía que la estudiaba seguido desde que había llegado.

El día anterior había estado muy poco rato con su amigo, solo le había mostrado el lago y después Vegeta la había ido a buscar…. Y ahora con la compañía de su madre no pudo verlo temprano, no sabía si todavía seguiría entrenando, pero una vez Goku le había dicho que pasaba todo el día ahí, así que confió en que ese día sería así.

Detuvo el andar donde siempre, guardó su bici en la capsula y se adentró en el bosque rojizo, intentando escuchar algún ruido de entrenamiento, pero no oyó nada, se fue acercando con escepticismo, casi derrotada cuando vio mechones alborotados en el prado. Sonrió así misma y corrió hacia su amigo.

-¡Goku!-gritó entusiasmada, el aludido se levantó hasta sentarse y volteó a verla, alzó una mano saludándola y sonrió

-creí que no vendrías

-lo siento… pasé la mañana con mamá

-oh cierto que ayer llegaron-la vio mientras se sentaba-pero no debes disculparte Bulma, no es un problema

-mm no vas a deshacerte de mí tan fácil-frunció el entrecejo fingiendo molestia-de todos modos… debería avisarte cuando puedo y no venir

-uhm creo que esta será la última semana Bulma-el corazón de la princesa se detuvo un momento, recordó la conversación con el padre del chico y tragó saliva intentando calmar sus pensamientos, ella no quería perder a su amigo…

-¿Por qué dices eso?-preguntó temerosa

-la próxima semana serán los exámenes para ascender a la elite-se encogió de hombros-entonces ya no podré entrenar acá

-aaah-soltó aliviada-¡seguro que asciendes!

-si estoy seguro de ello… -sonrió-sabes… Chi-chi está embarazada-sonrió de oreja a oreja

-¿Qué? ¡¿En serio?! Oh por dios Goku ¡eso es grandioso!-vio a su amigo asentir con entusiasmo

-siii estoy muy contento-sonrió mirando el cielo-estoy seguro que será una gran persona

-eso es lindo Goku-el saiya se volteó a verla sin comprender-ver que deseas que sea una gran persona y no un gran guerrero-confesó

-aah… ser un buen guerrero va de la mano de ser una buena persona-se encogió de hombros-o eso es lo que creo

Ambos se quedaron conversando por un par de horas, uno olvidando que debía seguir entrenando, y ella pasando por alto que debía estar hace una hora en el palacio para la comida…

Se despidieron cuando Goku señaló que ya debía ir a ver a su esposa, solo en ese instante la princesa notó que estaba en problemas. Seguramente ya habrían comido, tenía la esperanza que con el jaleo del comité pasarían por alto su ausencia.

Llegó al palacio intentando ser lo más sigilosa posible, sabía que era poco probable pasar desapercibida pero debía intentarlo de todas formas, subió por las escaleras obviando el paso por el comedor, a esas alturas ya nadie debía estar en él.

Se sentía nerviosa, se convencía así misma que no debía estarlo, porque no hizo nada malo de partida, esas cosas pasaban… además no debía temer, no podían hacerle daño, solo se había saltado una comida ¿a quién le hacía daño con eso? Quería creer que los saiyas estarían más preocupados en otras cosas que en ella, aunque probablemente era así.

-¿Dónde estabas?-la voz femenina en medio del pasillo la sacó de sus pensamientos, dio un respingo cuando notó la silueta entre las sombras, casi parecía un espectro así escondida…

-¡por todos los cielos Tight! No me asustes así-susurró caminando hasta su hermana mayor, el rostro de la rubia no demostraba enojo.

-Bulma… los saiyajin estaban furiosos por tu falta de respeto…-sentenció intentando hacer reaccionar a la menor, pero solo obtuvo de respuesta un encogimiento de hombros y un bufido-oye tomate esto en serio

-me lo tomo en serio Tight-habló mientras movía la cabeza en asentimiento-solo se me pasó la hora, no volverá a pasar-se excusó mientras pasaba por el lado de ella

-Bulma-la llamó mientras tomaba su brazo-¿estabas con el saiyajin verdad?-el rostro de la menor frunció las cejas molesta-¡oh por dios Bulma! Deja eso ¡está mal!

-no hago nada malo-se deshizo del agarre de la rubia-ya basta Tight tendré más cuidado para la próxima

-¿para la próxima? ¡Bulma! Deja eso, te meterás en problemas ¡quién sabe cómo reaccionarán estos sujetos si se enteran!-la menor le dio la espalda y habló sin voltearse

-nada pasará…. No estoy haciendo nada malo-y siguió su camino sin ver el rostro preocupado que dejaba atrás.

-¿entonces no te molesta que le diga al príncipe?-preguntó alzando la voz para ser escuchada, vio un movimiento de mano de la menor insinuando que le daba exactamente igual, y la vio perderse por el pasillo.

Eso debía parar, no permitiría que su hermana manchara el honor de ella misma y de su gente, porque si descubrían a Bulma en malos pasos, era su raza la que tendría mala fama. No dejaría que eso pasara, debía atajar esa situación, no era bien visto que se viera a escondidas con un hombre, y era el príncipe quién debía decidir si eso lo dejaría pasar o no.

Decidida fue a su habitación y escribió una nota, la firmó y timbró, buscó a un guardia y le ordenó que se lo hiciera llegar al príncipe sin falta. El soldado, nervioso accedió de inmediato, cuando vio el nerviosismo en el enorme saiyajin notó que los nativos del planeta parecían interesados en ella, sonrió y se volvió a su habitación, ya que no era bien visto que una princesa estuviera dando vueltas a esas horas por el palacio.

Sala de Entrenamiento

Llevaba unos quinces minutos jadeando en el suelo, estirado, sin hacer nada… estuvo todo el día pensando en su comportamiento con la humana, se sentía avergonzado consigo mismo ¿cómo era posible que un guerrero como él actuara así con una hembra? ¡Era inaudito! Él no tenía por qué tener o sentir consideraciones por ella… ella era su mujer, solo eso. Y debía responder a sus urgencias como tal, y eso no significaba que su orgullo debía decaer por ello, al fin y al cabo él era un macho, y tenía necesidades y era ella a quién le correspondía atenderlas. No volvería a suceder… no lo permitiría, ya no caería en las redes de esa araña, no dejaría que su palabrería o sus lágrimas lo importunara.

Todavía seguía inquieto por la ausencia de la princesa en la cena, aunque los terrícolas intentaron bajarle el perfil, entre los saiyas esas situaciones no eran permitidas, todos estaban echando chispas, menos su hermano claro… pero Tarble era un caso aparte.

Por eso había vuelto a entrenar, lo necesitaba… después de toda la tensión que sentía, debía liberar su estrés antes de enfrentarse a la humana, ya estaba harto de ser considerado, una noche y lo poco de la mañana había sido suficiente…

-alteza disculpe la intromisión-escuchó fuera de la puerta, respondió con un gruñido y el soldado entró a la sala-príncipe-reverenció-la princesa Tight me pidió que le entregara este mensaje urgente-señaló un sobre en su mano, Vegeta extrañado alzó una ceja en respuesta ¿la hermana de Bulma? ¿Qué tenía que decirle esa mujer?, recibió el sobre curioso y el soldado se despidió con una reverencia y salió del lugar.

La situación le pareció de lo más extraño, no tenía ningún tema en común con la princesa heredera, y por lo que había notado, ella no tenía interés en su hermana, siempre pensó que él se llevaba mal con su hermano, pero ver a la rubia con el trato a su hermana menor, le hizo pensar lo contrario, la mayor ignoraba por completo a la peliturquesa y hasta se notaba el desprecio que sentía por ella.

Él un tiempo también despreció a su hermano por ser débil, pero lo respetó y aceptó con el paso de los años, cuando vio las capacidades de este, ¿Qué podía pasar entre ellas para sentir ese rechazo por su mujer?, suspiró y se encogió de hombros. Abrió el mensaje y leyó atento.

"Buenas noches Príncipe Vegeta, lamento importunarlo con este mensaje, pero en las costumbres terrícolas, la información que le haré llegar es de suma importancia y quiero evitar cualquier conflicto." Vegeta frunció el entrecejo al ver la formalidad del papel y la redonda caligrafía, no pudo evitar pensar en cómo escribiría su mujer, sacudió su cabeza para borrar esos pensamientos y prosiguió con la lectura "tengo la necesidad de informarle que la princesa Bulma hace un tiempo está viendo a un saiyajin a solas en el bosque. Ella misma me lo contó, dice ser su amigo, esta situación es muy mal vista para una princesa, si alguien más llegase a enterarse el honor de mi familia y de mi hermana decaería enormemente, le ruego que tome las medidas pertinentes al caso.

Firma Princesa Tight, heredera al trono del planeta Tierra"

Las palabras "está viendo a un saiyajin a solas en el bosque" se repetían constantemente en la cabeza del príncipe. Sentía el tiempo detenerse, no reparó en la aclaración de que su mujer había dicho que era un amigo, no, él solo imaginaba la escena… su mujer a solas con otro macho en el bosque, SU MUJER… un sudor frío le recorrió la espalda con las imágenes que invadían su mente, no podía pensar claro, sentía un nudo en su garganta, miraba encolerizado el papel en sus manos, lo arrugó con fuerza y lo pulverizó con un rayo de ki. Frunció el entrecejo molesto y antes de que explotará en furia la puerta de la sala se abrió, iba a golpear y maldecir a quién osó de importunar su rabieta cuando vio a su hermano, estaba decidido a echarlo cuando lo vio entrar y a su lado…. Ella.


ehm me costó un poco este cap... tengo muchas ideas en cabeza y me costó decidir que hacer primero y el cómo enlazarlas xd

no soy muy buena con los lemons, no sé si esto puede considerarse como tal xD las anteriores fueron más simples creo... uchis nosé xD ahí me dicen si faltó alguna cosilla pocah o que sucede... gracias por leer chimuelas y chimuelos (?) c: nos estamos leyendo