A la mañana siguiente pude sentir los rayos del sol golpear mi rostro y el suave tacto de la mano de Charlie acariciar mi pecho, estábamos desnudos bajo las sabanas y aún tenía fresca la imagen de lo que había sucedido la noche anterior, sonreí de solo pensarlo, con delicadeza comencé a acariciar su cabello, era inevitable que en esos momentos, con la tranquilidad que tenía, detenerme a pensar en lo que había pasado y en lo que eso significaba, por casi primera vez había tenido o tenía sentimientos por una persona, o lo que sea que fuera ella, ahora sí que dudaba completamente de todo. La había besado, la había acariciado y lo que era peor, le había hecho el amor de una forma que no creí nunca que fuera posible que lo hiciera. Con solo pensar en eso ya no me pude resistir, comencé a acariciar su espalda, mis manos se dirigían hacia su trasero y mis labios a su cuello.

- Sherlock – un susurro me interrumpió.

- ¿Qué ocurre? – intenté de verla a los ojos lo más detenidamente posible mientras la acercaba a mí.

- ¿Qué estás pensando?

La pregunta me sorprendió, hasta ese momento siempre pareció como si estuviera leyendo mi mente y ahora se había detenido a preguntar, quizás sólo estaba intentando de que lo dijera en voz alta. Sin esperar respuesta se acomodó sobre mis caderas haciendo aún más evidente el hecho de que estaba desnuda, me miró detenidamente por unos segundos y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro, yo sólo rogaba a dios que no comenzara a mover sus caderas, aún no estaba seguro completamente de todo eso, a pesar de que sabía perfectamente lo que estaba a punto de hacer antes de que me viera interrumpido.

- Sé que te has detenido a pensar – hablaba mientras acariciaba mi pecho, de alguna forma pareciera que lo hacía como si fuera la última vez que tuviera la oportunidad de hacerlo – pero veo que no lo has hecho lo suficiente.

Lentamente se acomodó sobre mi pecho y puso su cabeza a un lado de la mía, yo la abracé con fuerzas, sentía como si en cualquier momento pudiera desaparecer y no quería que eso pasara. Luego de todo lo que había pasado sólo podía sacar dos conclusiones a cerca de eso, y ninguna de ellas era buena. Si ella no era real y sólo era parte de mi imaginación sólo quería decir que estaba muy mal como para que algo así pasara y que, si ella realmente existía, lo que en esos momentos era lo más lógico, sería un golpe duro, básicamente una traición y no quería que las cosas fueran así, no quería sentirme traicionado, no por algo o alguien a quien le había tomado tanto cariño.

Ella sin previo aviso comenzó a besar mi cuelo, parecía un tanto desesperada, por alguna razón sentía que si no lo hacía en ese momento no lo podría hacer más adelante, sus besos eran breves y temerosos, probablemente y estaba seguro de eso, sabía lo que estaba pensando o al menos sabía lo que debería de estar pensando, lo que sería más lógico y sabía que independiente de la respuesta, esto, lo que estábamos viviendo no volvería a suceder nunca más. Sus besos con el pasar de los segundos se volvieron cada vez más seguros, luego comenzó a besarme los labios, delicadamente mientras yo posaba finalmente mis manos sobre su trasero y ella sin inseguridad alguna comenzó a mover sus caderas, yo sólo podía comprobar los resultados que sabía que llegarían si ella comenzaba, mis manos se afirmaron con fuerza al lugar en el que estaban y mientras ella volvía a estar sentada me pude dar cuenta definitivamente de lo embriagador que era no solo lo que estaba haciendo, sino también con quien lo hacía.

Justo en el momento en el que todo se estaba poniendo mejor pude escuchar como una persona a paso rápido y bastante seguro subía las escaleras y desde la sala de estar con una inconfundible voz grabe pude escuchar cómo me llamaban.

- Mycroft – casi gritamos al unísono al darnos cuenta de lo que pasaba.

Al darnos cuenta de lo que pasaba y de que no podíamos salir de la habitación, simplemente intentamos de hacer las cosas lo más rápido posible y lo más silenciosamente también, ella se vistió lo más rápido que pudo y yo intenté de imitarla lo mejor que pude, luego de unos pocos segundo ella se encargó de arreglarme cosa de que no se notara lo que acababa de pasar y yo hice lo mismo con ella, no pude evitar sonreír al ver su pelo desordenado, con unos rápidos movimientos pude volverlo a su estado habitual, el cual no era muy ordenado realmente, ella sacudió la cabeza a los lados para hacerlo un poco más natural y sonrió finalmente, posó un beso rápido sobre mis labios. Los dos sabíamos lo que teníamos a hacer sin necesidad de hablarlo, sólo por un segundo quise pensar en todo lo que estaba pasando y porque ella actuaba de esa forma, pero no había tiempo para nada, lo dejaría para más tarde inevitablemente, no quería dejar a mi hermano ahí para que lo analizara todo a su voluntad.

Yo fui quien salió primero de a la habitación, ella se quedó esperando unos minutos, una vez estuve en la sala de estar pude ver a mi hermano sentado en el sillón de John con su habitual expresión de despreocupación, lo miré unos segundos desde atrás hasta que me decidí por acercarme a ver y hacer evidente mi presencia, él solo sonrió como solía hacerlo.

- Hermanito.

- ¿Qué rayos estás haciendo aquí? – pregunté molesto, no tenía razones para invadir mi espacio.

- Vine a verte – se puso de pie, mientras pude notar como miraba de reojo a la puerta de mi habitación – me dejaste preocupado hace días cuando me fuiste a ver.

No alcancé a responderle y pude sentir como la puerta de mi habitación se abría lentamente, de ella salió Charlie de una forma sorprendentemente tranquila y una expresión de sorpresa de dibujó en mi rostro y no sólo eso, una expresión aún de mayor sorpresa se apoderaba del rostro de Mycroft, lo que no era normal.

- Noah – pude escuchar como susurraba sorprendido al verla, se notaba también un poco apenado, por mi parte no tenía idea de lo que estaba pasando, Al parecer me encontraba igual de sorprendido que él.

- Mycroft – respondió completamente molesta, en los ojos de ambos se podía notar la nostalgia que sentían de probablemente no haberse visto por años – idiota – susurró.

Mycroft luego de mirarla detenidamente se dio cuenta, al parecer, de un error que estaba cometiendo y en un prácticamente inaudible susurro se disculpó.

- Espera, tú puedes…

- Si Sherlock, puede verme – dijo con ira en la voz – Que te lo explique tu hermanito.

- Esta fue tu idea – dijo un poco ofendido Mycroft.

- Si y tú la arruinaste.

- Pues supéralo.

- No, no, tú no me vas a estar dando órdenes a mí, no soy tu hermanito, asume tus errores y deja de ser tan orgulloso por una vez.

Al parecer ninguno de los dos estaba realmente hablando de lo que estaba sucediendo en ese momento, se notaba una tensión de años que no tenía esperanzas de resolverse, se miraban con odio, pero a la vez con una nostalgia y un poco de cariño escondido que ninguno, al parecer, sería capaz de aceptar.

- Hace siglos – exageró un poco – siglos que no nos vemos, hace siglos que arruinaste lo que tenía de vida y me recibes así – dejó un poco de lado la ira y solo quedó decepción en su voz – aunque sinceramente no me extraña de ti.

- No sabía que se llevaban tan bien – intentó de desviar el tema, claramente ellos dos tenían un tema sin resolver y ninguno de ellos estaba dispuesto a dar el primer paso para hacerlo, ella lo miró con cierta extrañeza, aunque claramente sabía a lo que se refería, probablemente quería que él lo dijera – porque durmieron juntos ¿no?

- No – dije ocultando cualquier tipo de sentimiento que pueda nacer de esa pregunta, mientras ella seguía con la misma expresión sin demostrar ningún tipo de preocupación por lo que realmente él estaba diciendo.

- ¿Celoso? – susurró, ninguno dio respuesta alguna a su comentario.

Luego de verlos ahí conversando entre ellos pude darme cuenta de lo que realmente estaba pasando, lo que realmente había pasado por estos días y no me había dado cuenta, no sabía porque no me había dado cuenta, sólo sabía que independiente de la razón, había sido un golpe muy bajo, aunque viniendo de ellos ya era algo de esperarse, ahora entendía el porqué de su preocupación con Molly el día anterior y porque su actitud hacía todo, me daba cuenta de la mentira que podía ser y lo engañosa que resultaba, me sentí dolido y traicionado, como nunca, pero ahora quedaba una sola duda acerca de su existencia, y es como siendo una persona común y corriente y no un producto de mi imaginación podía saber tanto de mí y prácticamente leerme como su fuera un libro.

- Sherlock, no creas que eres el único que puede deducir cosas de una forma increíble, aunque yo no soy tan buena como tú, claramente – se encogió de hombros.

- Yo dudaría de eso – dijo Mycroft clamado mientras consultaba su reloj, tenía unas ganas tremendas de quitarle esa calma a golpes – hermanito, todo fue por tu bien.

- Ustedes no pensaron en el bien de nadie más que el suyo, mi bien lo pienso yo y nadie más.

- Bueno, tú y alguien que siempre creíste que no era más que una alucinación – dijo ella.

- Deja de fastidiarme, ese ya no es tu trabajo.

- No te preocupes – sonrió de una forma casi exagerada – eso no era parte de mi trabajo.

No podía entender como después de todo lo que había sucedido y de cómo finalmente había salido la verdad a flote ella actuaba de una forma tan casual y despreocupada, me esperaba que su reacción fuera un poco más preocupada, que se arrepintiera o que al menos se diera el trabajo de fingir preocupación, de fingir arrepentimiento, pero sólo hacía ver que todo lo que había pasado no había sido nada para ella, lo cual me fastidiaba de una forma que no podía explicar.

Por su parte Mycroft sólo estaba ahí más que nada observando la situación, su expresión era la de siempre, no le importaba nada, sólo estaba ahí para fastidiar, al final de cuentas para fastidiarlo todo, hacer que algo que comenzaba a ser bueno, volviera a ser malo como al principio, o más bien, que se volviera aún más malo de lo que nunca fue.

- Ah, y no esperes que por lo que pasó me valla, aún tengo trabajo que hacer – me miró a los ojos y de una forma imperceptible apunto con la cabeza a mi hermano.

- ¿Qué dices? – susurré.

- Nada – me vio con un poco de tristeza.

Ella comenzó a ignorarme y sólo comenzó a hablar con Mycroft, se veía que había rastros de algún tipo de relación que no podía ver en esos momento, pero no eran más que eso, solo rastros, podía ver como a pesar de que Mycroft tenía la habitual expresión, había algo dentro de él que evitaba tener que mostrar y que ocultaba de la mejor forma que podía hacerlo, ella por su parte era más demostrativa al respecto, lo que me molestaba era que no era para nada demostrativa en cuento al problema que en esos momento estaba teniendo conmigo, al parecer solo le prestaba atención a mi hermano, por lo que a mí ya dejó de importarme realmente lo que podían tener para decir y simplemente me senté mientras los veía discutir, por primera vez no quería pensar en absolutamente nada, sólo quería que todo eso acabara y mi vida pudiera volver a ser la que era antes de que ella llegara a mi vida.

Luego de unos largos minutos de discusión Mycroft con una expresión de molestia y un bufido se retiró del departamento y ella frustrada se dejó caer en el sillón de dos piezas y mientras me miraba completamente triste sólo pudo susurrar.

- Lo siento – escondió su rostro entre sus manos – no puedo irme.