NOTA: En primer lugar, gracias por leer la historia. He tardado tanto en publicar este capítulo porque es más largo que los demás y también que tenía que ser especial porque a parte de lo que pasa en él, es que lo voy a dedicar.
Así que este capítulo va dedicado a la adorable y encantadora y loca user de Lorna Morello de la cuenta de rol de twitter. Muchas gracias por leerme, por comentar las historias, por hacerte la cuenta de rol y así crear la historia que nos hubiera gustado ver. Y gracias por fangirlear conmigo. Con todo el hamor del mundo, espero que te guste.
Lorna llevaba un tiempo esperando a Nicky. La rubia llevaba unos días muy huidiza. Casi ni se habían visto y teniendo en cuenta que estaban encerradas y que no había muchas cosas que hacer eso hacía que Lorna se preocupase. Pasó por la zona de correo y vio que Nicky salía con otra caja. La miró extrañada pero decidió actuar como si no pasase nada.
- Hola desaparecida –se acercó a ella casi dando saltitos y sonrió amplio.
Nicky la miró asustada y cerró la caja como pudo para que no viera lo que había dentro, gesto que no pasó desapercibido para la morena.
- Hola, Lorna ¿qué haces aquí?
- Nada, quería pasar a ver a mi novia que hace mucho tiempo que no la veo – dijo con algo de reproche pero sin borrar la sonrisa.
- Ah, sí, eso… te compensaré – Nicky miraba nerviosa alrededor como buscando una puerta oculta por la que desaparecer.
En ese momento apareció Alex.
- ¡Nichols! Ya está listo –miró a Lorna que estaba delante y empezó casi a balbucear- eso que… me… pediste. Ya sabes. Hola Morello –saludó sonriendo nerviosa.
- Hola- Lorna levantó una ceja mirando a las dos chicas cada vez más interesada en que ocultaban esas dos.
- Pues…eso de lo que hablamos –continúo Alex sin dejar de sonreír enseñando todos los dientes- vamos a tener que pedírselo a Fischer si queremos que funcione.
Nicky la miró con los ojos muy abiertos sorprendida de que se hubiera atrevido a decirlo delante de Lorna. Esperaba que esta no se hubiera enterado de lo que hablaban.
- Ah, vale. Si, dejo esto en mi cama y ahora voy.
Alex asintió y se fue. Lorna miró a Nicky interrogante.
- ¿Y bien? ¿Qué está pasando?
- ¿Qué está pasando de qué? – intentó disimular la rubia aunque la risa nerviosa la traicionaba- todo va bien, como siempre.
- ¿Ah, sí? ¿Y a qué viene tanto secretito?
- No sé de qué me hablas, no hay secretitos – contestó Nicky mientras dejaba la caja encima de su cama.
- Entonces no te importará que mire en la caja ¿no?
Nicky se abalanzó encima para que no se pudiera abrir.
- No, no puedes hacer eso.
- ¿Por qué no? Si no es nada malo no deberías ocultármelo.
Nicky suspiró.
- No es nada malo, pero no puedes verlo ¿vale?
Morello torció el gesto y puso los brazos en jarra ladeando la cabeza.
- Ah, así que sí hay un secreto.
- No, bueno, sí. Pero no es nada de lo que debas preocuparte.
- Seguro – y sin decir nada más, Morello dio media vuelta y salió del cubículo muy molesta.
Nicky quiso pararla pero no podía tranquilizarla sin saber lo que estaba planeando y había trabajado mucho para que todo saliese perfecto. Fue a hablar con Fischer, ella era una de las pocas guardias buenas de la prisión y sabía que sería más fácil convencerla a ella. Después volvió a su cubículo y miró todo lo que había en la caja, sonriendo al ver que no faltaba nada. Abrió la caja mirando lo que había en su interior y no pudo borrar la sonrisa de la cara al saber que era exactamente lo que había pedido. A Lorna le iba a encantar.
Después de cenar Lorna fue a su cubículo a escuchar la radio, ella y Nicky se habían aficionado a un programa que se emitía a esa hora todas las semanas. Nicky había estado rarísima esos últimos días, compartiendo secretitos con Alex y recibiendo mucho correo. Aunque se había prometido superar los celos no podía evitar pensar que había algo más. No creía que Nicky la estuviese engañando, no después de todo lo que habían pasado juntas. Aunque quizá la rubia se había asustado y había buscado sexo fácil. No, no podía pensar así. Además Alex ahora estaba con Piper. Claro que quizá Piper había vuelto a hacer alguna de las suyas y Alex se había enfadado. Obligó a esa vocecita de su cabeza que se callara. Ella confiaba en Nicky. Dentro de un rato su novia se sentaría con ella, reirían mientras escuchaban la radio, la besaría hasta dejarla sin sentido y mañana podrían festejar su cumpleaños sin ningún problema. Sonrió al escuchar los pasos de la rubia por el pabellón. Se puso de rodillas en la cama para poder ver por encima de la pared pero su expresión cambio cuando vio que Nicky no se dirigía hacia su cubículo sino que entraba al de Alex. Escuchó unos murmullos que no pudo distinguir y risitas cómplices. Vio como Nicky salía sonriendo y se pegaba un momento a Alex que le estaba dando algo de forma disimulada. Después se separaron y Nicky pasó de largo fuera del pabellón.
Los ojos de Lorna se inundaron de lágrimas al instante. Confiaba en Nicky pero lo que había visto no dejaba lugar a dudas. Se sintió traicionada y engañada. Tiró la radio encima de la cama y se fue a la cocina corriendo.
- ¡Red! – gritó nada más entrar.
La mujer rusa que estaba fregando unas cacerolas levantó la vista justo para ver como Morello se lanzaba a sus brazos totalmente desconsolada. Red la abrazó dando golpecitos en su espalda esperando a que se calmara para poder entender lo que decía.
- ¿Qué ha pasado?
- Nicky –dijo entre lágrimas- Nicky ha vuelto a follarse a Alex.
Red la miró con los ojos muy abiertos, no creía que eso fuera posible. Sabía que Nicky tenía problemas de compromiso y también de demostrar sus sentimientos pero la había visto comportarse con Lorna. Esas sonrisas y el brillo en sus ojos no se pueden fingir y aunque podía llegar a ser una bocazas y meterse en líos, Nicky no era idiota. No iba a dejar lo que tenía con Morello por un polvo sin importancia. Menos después de lo que habían pasado para llegar allí.
- Niña, tiene que haber una explicación. ¿Las viste?
Lorna se secó las lágrimas y negó con la cabeza.
- No, pero estaban cuchicheando y se reían y eso es lo que pasó la última vez.
- Pero eso no quiere decir nada, hay muchas explicaciones para eso.
En ese momento llegó Nicky muy sonriente.
- Hola a todas.
Cambió su expresión cuando vio a Red mirarla muy seria y a Lorna llorando. Se acercó a ella rápidamente.
- Hey, cariño, ¿estás bien? ¿qué ha pasado?
Lorna la miró furiosa.
- Dímelo tú.
Nicky la miró sin entender nada y levantó la vista para ver si Red le explicaba algo.
- ¿Qué coño pasa? No sé.
- Te he visto con Alex. Llevas días muy rara y te escapas todo el tiempo para irte con ella y hoy no has venido conmigo. Te has ido con ella y os he escuchado reír y al despediros te ha dado algo y…
Nicky resopló entendiéndolo todo. La tomó de la mano y salió por la puerta trasera de la cocina. No quería tener público que la escuchase. Cuando salieron fuera Nicky se colocó de tal manera que Lorna estaba entre ella y la pared. No quería acorralarla pero tampoco que saliera huyendo sin haber hablado.
- Sí, he estado pasando tiempo con Alex pero no es lo que piensas, no se me ocurriría nunca hacerte algo así. Me encantaría contarte lo que es, pero no puedo. Arruinaría la sorpresa y he trabajado mucho para que sea posible. Pero te prometo que mañana en tu cumpleaños te lo contaré todo ¿vale?
Lorna suspiró algo más aliviada pero aun así volvió a mirar a Nicky con cara triste.
- ¿Me lo prometes?
Nicky subió sus manos a las mejillas de Lorna, acunando su rastro.
- Te lo prometo, cariño. Lorna, tienes que superar todo ese asunto. Si, pasó lo de Alex pero fue en el pasado ahora es mi mejor amiga casi como mi hermana. Y lo más importante de todo, nunca te haría eso. Ya sabes que para mí el sexo nunca ha tenido importancia ni significaba nada, así que me follaba a cualquiera. Pero no ahora, no después de ti. Tú me has enseñado eso y mucho más no voy a traicionar algo así por un polvo cualquiera ¿vale? –la miró a los ojos sintiendo como se estaba emocionando ella misma.
Lorna la miró a los ojos y se emocionó al ver a sinceridad con la que hablaba, lo decía totalmente en serio. De repente se sintió como una estúpida por haber dudado de Nicky. Se pegó a ella besándola suavemente y al separarse la abrazó fuerte.
- Lo siento. Me esforzaré más, lo prometo.
Nicky sonrió, estrechándola entre sus brazos y besó su pelo. En ese momento Lorna cayó en la cuenta que había pasado por alto un detalle que había visto. Se separó y cogió la mano de Nicky y vio que efectivamente estaba vendada.
- ¿Qué ha pasado?
- Oh, nada un pequeño corte – dijo Nicky mientras apartaba la mano.
- ¿Pero te lo han curado? ¿Y dónde te lo has hecho?
- Si, está todo controlado. Ya sabes, por ahí – Nicky besó a Lorna antes de que siguiera haciendo preguntas. Lorna no opuso demasiada resistencia.
Después de un rato, la puerta de la cocina se abrió y apareció Gina.
- Eh, chicas… Red me envía para que os diga que están a punto de hacer conteo.
- Oh, mierda – respondió Nicky y las dos chicas salieron corriendo hacia sus respectivos lugares.
Después de que hicieran el conteo, Lorna se puso de rodillas en la cama, de nuevo, para ver por encima de la pared. Silbó y al instante la cabeza de Nicky apareció detrás de su propia pared.
- Ven aquí – articuló Lorna sin querer hablar para que no la escuchara O'Neill que estaba medio dormitando mientras las vigilaba.
Nicky negó con la cabeza sonriendo a lo que Lorna susurró para que se la escuchara.
- Ven. Aquí. Ahora –hizo una pausa después de cada palabra para enfatizar más la orden.
Nicky volvió a sonreír y le lanzó un beso. Buscó una libreta para poder escribirle algo y por eso no vio la almohada que se acercaba y que impactó en su cara.
- ¡Ouch!- se quejó y miró a Lorna que estaba con los brazos cruzados y haciendo morritos enfadada.
Nicky se tuvo que morder las mejillas para no reír ante la imagen tan adorable, más propia de una niña pequeña. Escribió en el papel lo suficientemente grande para que se pudiese leer a distancia: "Nos pueden ver." Lorna puso cara triste ladeando la cabeza. Nicky cerró los ojos y miró hacia el techo suspirando para que no le afectase los trucos de Lorna y acabase rindiéndose. Volvió a escribir: "Lo siento. Mañana te lo compenso". Por más que quisiera ir a dormir con ella no podía arriesgarse a que las pillasen y pasar el cumpleaños de Lorna en aislamiento. Sólo sería una noche más. Le volvió a lanzar otro beso junto con su almohada y se tumbó en la cama.
Lorna suspiró algo triste. Después del día que había pasado sólo quería dormir con Nicky. Comprendía por qué la chica se había negado pero aun así no podía evitar sentirse así. Al fin y al cabo un cumpleaños no era tan importante. Aunque mentiría si dijese que no estaba nerviosa por el día siguiente. Parecía que Nicky le había preparado algo y se moría de ganas por saber que era. Se tumbó en la cama y se obligó a dormirse.
A la mañana siguiente Lorna se despertó al sentir que alguien estaba acariciando su espalda suavemente con los dedos. Murmuró algo sin sentido y giró en su cama mientras se frotaba los ojos. Cuando pudo ver algo reconoció la cara de Nicky a pocos centímetros de la suya y que además sostenía una rosa roja.
- Feliz cumpleaños, princesa – dijo Nicky sonriendo
Lorna sonrió amplio y se incorporó lo suficiente para tirarse a sus brazos y besarla.
- ¡Gracias! – cogió la rosa y la olió con los ojos cerrados- mmm huele tan bien. ¿Cómo has conseguido que…?
Nicky la calló con un beso.
- Hoy no te preocupes por nada ¿vale? Ni de donde sale cada cosa ni nada. Es tu día y lo vas a disfrutar. –terminó la frase dándole con un dedo en la nariz, jugando.
Lorna asintió y volvió a abrazarla.
- ¿Vas a venir conmigo a las duchas? –pregunta casi ronroneando.
Nicky necesita tomar aire para mentalizarse y poder encontrar fuerza suficiente para negarse.
- No puedo, hay más cosas que tengo que hacer y te mereces un buen día y no un quiqui rápido en las duchas.
Lorna volvió a abrazarla.
- Pero es mi día y te quiero en la ducha, conmigo.
Nicky rio.
- Lorna, confía en mí. Va a ser un gran día. Pero deja que lo hagamos a mi manera.
Morello asintió dándole una oportunidad.
- Vale, pues nos vemos en el comedor en un rato.
Nicky sonrió victoriosa y se fue a preparar la segunda sorpresa.
- Red, vamos date prisa, Nicky ya está aquí y Morello no tardará en llegar.
Red salió de la cocina con un desayuno especial al que le estaba dando los últimos retoques.
- Vause, menos prisas que tú no tienes que dar de comer a toda una prisión –Alex rodó los ojos sonriendo.
En ese momento escucharon a Jones que silbó haciendo una señal para avisar de que Morello se acercaba. Nicky, que estaba esperando su turno en la fila salió corriendo a por la bandeja.
Lorna entró en el comedor y todas las chicas se acercaron a felicitarla, ella respondió sonriendo feliz. Pero después de un rato quiso escaparse.
- Bueno, chicas, gracias pero quiero desayunar, tengo hambre. No os lo toméis a mal – dijo riendo.
- Ah, si eso –dijo Piper mientras se acercaba. La sentó en una de las sillas- no te preocupes.
Todas se hicieron a un lado para dejar paso a Nicky que venía con una bandeja llena de tortitas tamaño XXL con un buen montón de nata, chocolate y unas fresas arriba del todo. Lorna se quedó con la boca abierta al ver el manjar que la esperaba.
- ¿Todo esto es para mí? – preguntó asombrada.
- Bueno, no te sientas mal si quieres compartir con nosotras –comentó Big Boo como de pasada lo que hizo que se ganara una mirada fulminante de Red.
La mujer rusa se acercó a Lorna y la abrazó.
- Felicidades, pequeña. Espero que te guste. –giró y mandó a todas que se sentaran y la dejaran comer tranquila y no estuvieran revoloteando como buitres.
Todas volvieron a su sitio y Nicky se sentó en frente a comer su desayuno. Lorna cogió una fresa y la empapó de nata y chocolate para luego ofrecérsela a Nicky. La rubia sonrió y se acercó a comer la fresa directamente de los dedos de Lorna. Pero el bonito momento se esfumó cuando uno de los guardias las obligó a separarse. Nicky rodó los ojos mientras se mordía la lengua para no decir nada. Morello acarició su brazo lentamente para calmarla.
- No pasa nada. No dejes que nos fastidien el día- dijo la morena sonriendo.
Nicky asintió haciéndole caso y siguieron desayunando. Después de eso se levantaron para ir cada una a sus trabajos.
- Yo quería pasar todo el día contigo –se quejó Morello.
- Y yo. Pero nos veremos luego – le aseguró Nicky
- Bueno –aceptó Lorna suspirando. Quiso besar a Nicky para despedirse pero los guardias no se lo permitirían.
Lorna salió del comedor y habló con otras reclusas que se acercaron a felicitarle. Cuando ya estuvo libre salió al patio a buscar la furgoneta. Pero cuando llegó se encontró a Nicky que estaba de espaldas a ella rebuscando en la caja de las herramientas. Sonrió amplio y se acercó corriendo a asustarla. Nicky se sobresaltó pero al ver que era Morello acabó sonriendo.
- ¿Qué haces aquí? Pensé que tenías que trabajar – preguntó la morena.
- Sí, pero tengo que trabajar en tu furgoneta. Al parecer una reclusa muy furiosa rompió uno de los focos –sonrió muy amplio dando a entender que había sido ella.
- ¡Nicky! – la reprendió Lorna pero no podía sentirse más feliz.
Nicky se acercó a ella abrazándola por la cintura.
- ¿De verdad pensabas que te iba a dejar sola hoy?
Lorna iba a contestar pero vio que Fischer salía por la puerta y se metió dentro de la furgoneta arrastrando a Nicky con ella, tirando de su camiseta. Una vez dentro cerró la puerta. Pero no fue lo suficientemente rápida porque Fischer vio el movimiento.
- ¡Reclusas! Alto ¿Qué hacéis?
Nicky abrió la puerta y salió rápidamente con las manos en alto.
- Nada, nada. Sólo estaba arreglando las luces pero como la única que sabe manejar esto es Morello le dije que arrancase el coche para ver dónde está la avería y eso…
Fischer las miró frunciendo el ceño sospechando pero al final sonrió asintiendo y se fue. Nicky se dio la vuelta.
- ¿Qué haces? Casi nos descubren.
- Lo siento, fue lo primero que se me ocurrió- dijo Lorna poniendo su mejor cara de cachorrito abandonado.
- Definitivamente, Fischer es demasiado buena como para trabajar en una prisión.
Nicky sonrió y la empujó para que se echase hacia atrás y entró después cerrando la puerta. Se abalanzó sobre Morello besándola arrasando con todo. Se separó tirando de su labio inferior con los dientes.
- Dios, llevaba toda la mañana queriendo hacer eso – dijo Nicky riendo.
- Y yo que lo hicieras – contestó Lorna acariciando su espalda por debajo de la camiseta. Ni siquiera sabía cómo habían llegado hasta ahí sus manos.
- Tengo tu regalo –susurró casi en sus labios porque apenas se separó.
- ¿Ah sí? –preguntó Lorna con voz insinuante mientras iba rodeando su cintura con una pierna.
Nicky no pudo resistirse a acariciar la pierna que la rodeaba mientras hablaba.
- No es eso –rio- bueno, sí. Pero después.
Lorna hizo un mohín triste al escucharla. Y Nicky sonrió aún más.
- Hazme caso, este también te va a gustar – se separó de ella para rebuscar en sus bolsillos.
- A ver que es –dijo Lorna mientras se incorporaba sentándose en el asiento.
Nicky sacó una cajita de terciopelo más grande que si fuese un anillo. Se lo tendió algo insegura. Lorna la cogió y la abrió muerta de curiosidad. Era un colgante de un corazón de plateado; muy sencillo pero que no pudo gustarle más.
- Dale la vuelta –dijo Nicky mirándola sin querer perderse su reacción.
Lorna le hizo caso y se llevó una mano cubriéndose la boca abierta de asombro. En la parte de atrás estaba grabado "Nicky". No pudo decir nada, todas sus palabras se habían quedado atrapadas en su garganta. Nunca esperó que Nicky le regalase algo así, además de que no sabía ni como había conseguido meterlo en la prisión sin que lo pillaran. Pero no era el colgante, era lo que significaba. Un corazón con el nombre de Nicky. Le estaba diciendo que confiaba en ella y que iba a darlo todo por su relación.
Nicky la miraba mordiéndose el pulgar de los nervios. Sabía que Lorna estaba sorprendida pero si no decía algo pronto se iba a volver loca. Esperaba que la morena pillase el mensaje. Aunque quizá había sido muy críptica. ¿Criptica? No. Le había entregado su corazón figuradamente, por muy cursi que sonase. No podía estar más claro. Buscó la mirada de Lorna y cuando la otra chica la miró pudo ver que estaba a punto de echarse a llorar.
- Si no te gusta, se puede cambiar pero cuando salgas de prisión, ya sabes – dijo Nicky algo asustada de su reacción.
Lorna se tiró a sus brazos antes de que siguiera hablando y la besó a la vez que hablaba o al menos lo intentaba.
- Gracias, gracias... Me encanta… Es… precioso.
Nicky rio entre los besos.
- ¿En serio? Es para que sepan que no deben acercarse a ti –mintió.
Lorna sonrió sabiendo que Nicky estaba mintiendo, sólo intentaba hacerse la dura de nuevo. Puso su mano en la nuca y la acercó para besarla apasionadamente. Explorando cada rincón de su boca con la lengua. Haciendo que la rubia se rindiese a ella y bajase de nuevo las defensas. Se separó lentamente y sonrió.
- Cállate y pónmelo – giró en el asiento dándole la espalda y le tendió el colgante.
Nicky sonrió mientras lo cogía. Le apartó el pelo suavemente y aprovechó para dejar un beso muy suave en su cuello. Abrochó el colgante y antes de retirarse dejó un mordisco suave en la nuca de Lorna sabiendo que sólo con ese mínimo detalle había conseguido que la chica respirase con dificultad.
Lorna giró de nuevo y se sentó encima de Nicky a horcajadas pero sin hacer ningún movimiento más. Sólo la abrazó escondiendo la cara en su cuello y respirando su olor, ese que siempre conseguía calmarla y sonreír como una idiota a la vez. Se moría de ganas de decírselo a Nicky, las palabras prácticamente se le escapaban de la boca pero las refrenó. No quería asustar a la otra chica. Ya había dado un gran paso hoy con el regalo. Podía esperar.
Nicky acarició la espalda de Lorna muy lentamente. Adoraba cuando la abrazaba así. Como si necesitase sentirla tan cerca como fuese posible. Besó su mejilla deteniéndose unos segundos. Quiso decir las palabras pero de nuevo, no pudo. Algo se lo impedía. Cerró los ojos frustrada y enfadada consigo misma. Abrazó más fuerte a Lorna durante un buen tiempo. No sabría decir si habían sido minutos y horas. Cuando estaba con ella se olvidaba de todo.
Al final tuvo que salir y arreglar el faro roto de la furgoneta mientras Lorna le pasaba las herramientas.
- ¿De verdad lo hiciste tú?
Nicky ni negó ni confirmó mientras seguía arreglando. Pero entonces Lorna miró su mano vendada desde anoche y unió los puntos.
- Estás loca ¿lo sabías?
- Ajam – le dio la razón Nicky mientras se levantaba después de arreglarlo.
- Te podías haber hecho algo mucho más grave – subió una mano para acariciar su mejilla.
- Fue solo mala suerte, un cristal que salió volando. Y lo volvería a hacer –besó la mano de Morello y recogió las herramientas- ¿Lista para tu siguiente sorpresa?
Lorna la miró sorprendida
- ¿Hay más cosas? Nicky esto ya es demasiado.
La rubia resopló.
- Esto es una mierda. Puedo hacerlo mucho mejor y lo sabes.
Llegaron a la sala común donde estaban todas las presas y más tarde aparecieron las chicas de la cocina llevando bandejas llenas de dulces y mazorcas de maíz. Red cogió una tarta especial de chocolate y le puso una vela, la encendió y la acercó a la mesa donde estaba Lorna hablando con Piper y Alex. Todas las demás se acercaron y le cantaron el cumpleaños feliz. Lorna no dejó de sonreír en ningún momento, estaba realmente feliz.
- ¿De dónde habéis sacado tanto chocolate? – preguntó
Red la miró levantando los brazos como diciendo que era un misterio aunque sonrió y señaló con el mentón a Nicky que ya estaba comiendo su trozo de tarta. Lorna sonrió agradecida y empezó a comer también. Al poco tiempo apareció Fischer diciendo que la película de la semana ya estaba preparada. Todas las reclusas se levantaron y fueron casi corriendo para coger un buen sitio. Nicky se lo tomó con más calma sabiendo que Red les había reservado dos asientos en primera fila. Cuando llegaron Lorna conectó sus auriculares y miro a Nicky para hablar.
- Esperemos que esta vez sea una que merezca la pena.
Las luces se apagaron y la pantalla se iluminó revelando una imagen y un rótulo que indicaban que la película era antigua. Algunas reclusas empezaron a protestar y rápidamente Nicky giró la cabeza para mirarlas intimidante y estas se callaron automáticamente. Alex se rio al ver toda la escena y se acercó a susurrar algo en el oído de Piper.
De repente en la pantalla apareció el título de la película: "West Side story". Lorna no pudo evitar un grito junto con un pequeño salto en la silla de emoción. Se abrazó a Nicky dándole las gracias repetidas veces mientras la rubia sonreía orgullosa por haberla hecho feliz con tan poco. Red le dio en el brazo a Lorna dos veces.
- Atiende, niña que ya ha empezado – dijo sin apartar la mirada de la televisión mientras comía pastel.
Todas vieron la película, la mayoría de ellas aburridas pero no dijeron nada porque Nicky ya les había dejado claro lo que pasaría si le estropeaban el día a Morello. La chica estaba tan entusiasmada con la película, cantaba en voz baja las canciones, se emocionaba en las escenas bonitas y se asustaba en las escenas de violencia. Nicky puso una mano en su rodilla temiendo que en cualquier momento Lorna se levantase y empezase a bailar como los actores de la película.
Fischer pasaba de vez en cuando a vigilar y sonrió a ver a la reclusa Morello tan emocionada. Sabía que esas mujeres eran criminales y que debían pagar por lo que habían hecho pero eso no quería decir que había que añadirles una condena extra, como parecían creer algunos de sus compañeros. Así que cuando Nichols se le acercó para pedirle si podía hacer algo por escoger esa película para esa semana no pudo negarse. Y ahora al ver la sonrisa en la cara de la otra reclusa no podía sentirse más contenta. A su modo también le había dado su regalo de cumpleaños.
Después de la película todas volvieron a sus pabellones, incluidas Nicky y Lorna para disimular. Después de que pasaran los guardias haciendo su ronda de conteo, Alex se levantó de su cama y fue junto con Piper y Gina fuera. Al rato volvieron y Alex fue al cubículo de Nicky, le dio algo y le guiñó un ojo sin decir nada más. Nicky sonrió y salio fuera a buscar a Lorna que había visto todo el intercambio. Al llegar a su lado la tomó de la mano y sin decir nada la llevó por los pasillos hasta la sala médica. Estaban las luces apagadas pero toda la estancia estaba alumbrada por velas. De las paredes y estanterías de medicamentos colgaban guirnaldas hechas con papel higiénico pero que estaban pintadas de colores. Y en el centro estaba la camilla pero cubierta de pétalos de flores. No eran rosas, pero eran igual de bonitas.
Lorna se llevó las manos a la boca muy sorprendida, por segunda vez ese día. Miró a Nicky muy emocionada sin creer que hubiese organizado todo eso. Nicky se acercó a ella y colocó las manos en sus caderas.
- Esto era lo que hablaba con Alex estos últimos días. Como organizarlo todo, como conseguir meter el chocolate y las flores en prisión sin que los guardias lo pillasen. Y, evidentemente, no te podía contar lo que era.
Lorna se tiró a sus brazos abrazándola con fuerza. Se sentía como una auténtica idiota por todo el numerito que había montado. Nicky organizándole uno de los mejores, por no decir el mejor, cumpleaños que había tenido nunca y ella pensando que la estaba engañando. No podía ser más estúpida, no se merecía a Nicky. La besó casi con desesperación.
- Lo siento, lo siento, lo siento – dijo mientras la miraba a los ojos para que viese que lo decía en serio.
Nicky la abrazó más fuerte y besó su nariz jugando.
- Lo entiendo. Yo también me hubiera puesto así pero tienes que superarlo ya. Desde que me besaste aquel día en la cocina delante de todos solo has estado tú –acunó su rostro con sus manos y la volvió a besar rozando sus labios- sólo tú.
Lorna se abrazó de nuevo a Nicky pasando una mano por su pelo. Se acercó al oído de la rubia y susurró:
- Hazme el amor.
La necesidad y el deseo que escuchó Nicky en esas simples palabras la hicieron cerrar los ojos un momento para tranquilizarse y no dejarse llevar por sus impulsos. Había planeado ese día durante mucho tiempo y quería que fuese perfecto. Por ella. Subió sus manos desde las caderas de Lorna arrastrando consigo su camiseta, muy lentamente, hasta que se la quitó. Apartó el tirante del sujetador, deslizándolo hacia abajo y cubrió el espacio con sus besos. Hizo lo mismo en el otro lado pero siempre se apartaba cuando estaba a punto de besar sus labios. Llevó las manos a su espalda y desabrochó el cierre, dejando caer el sujetador al suelo. Ninguna de ellas lo miró. Nicky deslizó su mano por la espalda de Lorna, pero apenas la rozó con la punta de sus dedeos, pasándolos por toda la columna. Lorna se estremeció sintiendo como toda su piel se volvía más sensible y sus pezones ya se habían erguido reclamando la atención de la otra chica. No podía entender como una simple caricia, el contacto o más bien la falta de él había conseguido encenderla como una llama. Nicky no tardó en deshacerse de su propia ropa y volvió a pegarse a Lorna disfrutando del tacto de su piel desnuda. La besó lentamente mientras pasaba las manos por su suave pelo. Lorna mientras llevó sus manos a la cintura de la otra chica y empezó a bajarle los pantalones. Quería tener a Nicky desnuda ya. Lo necesitaba. Cuando lo consiguió intensificó el beso y se pegó aún más, si es que era posible. Nicky tuvo que usar todo su autocontrol para no dejarse llevar. Rompió el beso pero bajó por su cuello hasta los hombros. Masajeó los pechos de Lorna y bajó la cabeza hasta que pudo pasar la lengua entre ellos, sonriendo al ver que la respiración de la morena se había acelerado aún más. Aun así, no prestó atención a ningún punto clave, lo que hizo que Lorna se frustrase y se excitase a partes iguales. Nicky se arrodilló hasta pasar la lengua por su cicatriz en el abdomen y después dejó un beso muy suave. Se movió hacia un lado con la clara intención de morder la cadera, pero el contacto fue tan sutil que no dejó ni una sola marca; los dientes apenas la rozaron. Sin embargo si consiguieron que Lorna cerrase los ojos y ahogase un gemido. Nicky bajó los pantalones y tiró de la ropa interior con los dientes hacia abajo. La morena abrió los ojos para mirarla pensando que ahora si la tocaría pero Nichols no cedió. Una vez que la liberó de su ropa, sopló directamente en la carne caliente de su sexo expuesto haciendo que Lorna moviese las caderas hacia delante en un autoreflejo. Pero seguidamente se levantó para poder deshacerse del resto de ropa que ella llevaba encima. Lorna automáticamente se abrazó a su cuello besándola sin control y, de nuevo, Nicky ralentizó todos los movimientos. La fue llevando hacia la camilla y la levantó lo necesario para sentarla encima. Se quedó entre sus piernas besándola sin ninguna prisa. Disfrutando del momento de tenerla desnuda en sus brazos. Chupó su labio inferior atrapándolo entre los suyos y acariciaba los costados de la otra chica tan lentamente y con tanta adoración que Lorna pensó que se iba a volver loca. Nicky solo la había acariciado y ni siquiera en puntos sensibles y aun así estaba completamente excitada, prácticamente en llamas. La humedad entre sus piernas podía dar fe de ello.
Nicky se inclinó hacia delante haciendo que Lorna se tumbase, sin dejar de besarla en ningún momento. Se colocó poniendo una pierna entre las de Lorna presionando un poco. No demasiado pero lo justo para que cada vez que la morena hiciese un movimiento, por mínimo que fuese, sintiera el contacto.
- Nicky… - gimoteó Lorna. Estaba tan excitada que temía que en cualquier momento por una simple caricia más alcanzase el orgasmo. Y quería que esa noche durara.
Nicky sonrió y la miró a los ojos sonriendo leve.
- Lo sé. Merecerá la pena.
Movió su pierna presionando en su centro a la vez que pasó la palma de su mano haciendo círculos encima de un pezón. Se vio recompensada con un gemido de Lorna mientras elevaba sus caderas. Besó el cuello de Morello subiendo hasta su oreja donde atrapó el lóbulo con sus dientes. Sabía que Lorna no aguantaría mucho más, si los gemidos que escuchaba le habían dado alguna pista, la humedad que sentía en su pierna se lo confirmaba. Se separó y al instante escuchó el gruñido de protesta de su novia. Lorna estaba clavando las uñas en la camilla, no se extrañaría si al día siguiente alguien sospechaba de las marcas. Siempre que estaba al borde Nicky se alejaba dejándola a las puertas. No sabía en qué momento había perdido el control pero sus caderas se movían a su propia voluntad buscando cualquier contacto, mientras que su garganta emitía gemidos y ruidos que no estaba segura de haber escuchado nunca. Y aun así lo único que le importaba es llegar hasta el final sin importar lo que tuviese que hacer. Estaba completamente rendida a la otra mujer y no podía desearlo más.
Nicky no sabía ni de donde estaba sacando las fuerzas para aguantar. Ver a Lorna en ese estado la estaba excitando más que cualquier caso. Así que decidió que ambas habían sufrido demasiado y levantó una pierna de Morello apoyándola en su hombro. Se movió acomodándose al nuevo espacio asegurándose de no caerse de la estrecha camilla. Bajó las caderas y no pudo reprimir un gemido al ver que, efectivamente, sus sexos estaban en contacto. El roce fue tan rápido y leve que a Lorna sólo le dio tiempo a subir las manos a las caderas de Nicky. Pero al ver que esta se alejaba, clavó las uñas y la miró directamente a los ojos.
- No más juegos, por favor. Lo necesito ya.
Nicky quiso sonreír pero el tono de lujuria y necesidad que escuchó en Lorna sólo consiguió excitarla aún más. Apoyó una mano en un lado de la camilla para mantener el equilibrio y besó intensamente a Lorna a la vez que volvió a bajar las caderas. Gimió en el beso ante el placer y el dolor que sintió en las caderas cuando Lorna clavó sus uñas. Eso dejaría marca seguro.
Lorna vio las estrellas cuando por fin Nicky dejó de torturarla. Y dio gracias al cielo de que esa vez no se apartase y se quedase moviéndose buscando más fricción. Elevó sus caderas al ritmo y confió en que Nicky estuviese tan excitada como ella porque por más que quisiera no podría haber hecho otro movimiento con las manos que no fuese el agarrarse a ella como si en ello le fuese la vida.
Nicky echó la cabeza hacia atrás mientras cerraba los ojos intentando concentrarse para aguantar. Aumentó el ritmo hasta que se volvió frenético. En la lejanía creía oír los chirridos de la camilla que se resentían de tanto movimiento. Pero honestamente, no podía importarle menos. Ahora mismo solo podía concentrarse en la mujer que tenía debajo y en los impulsos de su cuerpo que le pedían la liberación ya.
Lorna no aguantaría más, lo sabía. Se elevó lo justo para atraer a Nicky con ella sujetándola de la nuca y besarla ardientemente. No fue un beso suave, sería mejor describirlo como un choque. Lorna rompió el beso pero no se separó ni un milímetro. Notaba que ya llegaba y sin soltar su agarre de la otra chica susurró su nombre en sus labios mientras dejaba que el orgasmo más intenso de su vida se apoderara de ella.
- Nicky… -susurró mirándola. Quiso gritarlo en voz alta pero las oleadas de placer fueron tan intensas que la dejaron sin habla.
Nichols no pudo más. La fricción de sus sexos rozándose, el olor de Morello que inundaba sus sentidos. La mirada de sus ojos, el susurro de sus labios. Saber que le había dado placer, que en el momento en el que perdió el control pronunció su nombre… no le dio tiempo a separarse. Instantes después de que Lorna llegase al orgasmo Nicky la siguió. Se mordió el labio fuertemente para no hacer ruido pero no apartó la mirada de Lorna.
Cuando sintió que los últimos espasmos pasaban se dejó caer encima de Morello. Quiso aguantar para no aplastarla pero los brazos le fallaron al quedarse sin fuerzas y sólo pudo quedarse tendida encima de ella. Lorna no se molestó en lo más mínimo por tener a Nicky encima; le encantaba tenerla ahí. Acomodó su pierna para estar más cómoda y jugó con el pelo de Nicky mientras recuperaba la respiración, en esos momentos estaba jadeando y al ritmo al que iba su corazón no le sorprendería tener un ataque. Sonrió al sentir los suaves besos que Nicky estaba dejando en su hombro. Ese tipo de ternura la conmovía hasta lo más hondo.
Cuando Nicky sintió que ya podría hablar sin ahogarse, se elevó para besar a Lorna dulcemente. Se separó un centímetro, lo justo para mirarla a los ojos y decir con toda la sinceridad del mundo:
- Lorna, te quiero.
Morello parpadeó perpleja sin saber si había oído mal o se lo estaba imaginando. Apartó el pelo de la cara de Nicky para verla mejor. Nicky sonrió mirando su expresión y repitió:
- Te quiero.
Lorna sonrió muy amplio y acarició su mejilla. No podía creerse que acabase de oír esas palabras, y lo mejor es que eran totalmente ciertas.
- Yo también te quiero, Nicky.
La rubia cerró los ojos sonriendo disfrutando de las palabras y volvió a besarla una vez más. Se levantó y buscó la ropa para vestirse. Sabía que los guardias no se levantarían pero después de todo el ruido que habían hecho no podía estar segura del todo. Abrió la puerta y sonriño satisfecha al ver que no había ningún movimiento fuera de lo normal. Cuando giró vio que Lorna ya se había vestido y estaba empezando a recoger los adornos. Nicky la detuvo.
- No hemos terminado.
Lorna la miró extrañada.
- Nicky, cariño, no estoy segura de si podré aguantar otro asalto igual.
Nicky sonrió antes de besarla.
- Sí que lo aguantarías. Pero no, no es eso – buscó en los bolsillos y sacó su radio. Le pasó un auricular y la encendió- aún falta tu baile –puso las manos en sus caderas acercándola más.
Lorna sonrió y rodeó el cuello de Nicky con sus brazos. Cerró los ojos al escuchar la música que sonaba. No podía ser más perfecta y daba gracias al destino o lo que fuera por esos momentos. Dejó que la voz de Steven Tyler expresara todo lo que sentía mientras cantaba I don't wanna miss a thing. Escondió la cara en el cuello de Nicky y se balanceo con ella al ritmo de la canción. Ese momento era perfecto. El día completo lo había sido y todo gracias a su increíble novia. Aún no sabía que había hecho bien para merecer algo así pero se juró que nunca volvería a perderla.
Cuando terminó la canción Nicky besó su mejilla lentamente.
- Siento que no fuese el baile de fiesta que esperabas.
Lorna pusó un dedo en los labios de la rubia mientras negaba con la cabeza.
- Sshh, ha sido perfecto. El mejor baile de mi vida – le aseguró con una sonrisa.
Nicky asintió contenta por haberla hecho feliz una vez más. Se separó y empezó a recoger los adornos de la habitación mientras Morello apagaba las velas. Nicky empezó a limpiar la camilla y Morello solo pudo reír al verla.
- Si yo fuera cualquiera de las otras reclusas en mi vida me sentaría en esa camilla de nuevo.
Nicky rio con ella.
- ¿Y tú que sabes que ha pasado en las mesas del comedor? ¿O en el lavabo del baño? Cariño, estamos en la cárcel y las medidas higiénicas y sanitarias dejan mucho que desear.
Lorna sintió un escalofrío al ver que Nicky tenía razón. Nadie sabía lo que había pasado en ningún lugar de esa prisión. Al menos tenía la seguridad de que la cocina estaba segura gracias a Red y Gloria y su férreo control del lugar. Eso hizo que se sintiera menos culpable por el estado en el que había dejado la camilla. Cuando todo estuvo recogido y razonablemente limpio salieron despacio del lugar cerrando con llave de nuevo. Lorna miró a Nicky elevando las cejas, preguntando sin emitir palabra alguna.
- Esto es lo que me dio ayer Alex cuando nos viste ayer. Nos costó muchísimo hacer un molde de la maldita llave de la farmacia –susurró.
Lorna asintió mientras caminaban y atrajo a Nicky consigo hacia su cubículo. Esa noche sí que no iba a admitir excusas. Iba a dormir con ella. Nicky sonrió y se quitó las botas. Se metió en la cama y levantó la manta mientras le hacía hueco a la morena.
Lorna entró rápidamente después de ponerse el pijama y automáticamente se enroscó en el otro cuerpo, abrazándola con brazos y piernas como si fuese un koala. Nicky le besó la nariz antes de asegurarle.
- No voy a ir a ningún lado.
- Por si acaso –murmuró Morello en su cuello.
- Feliz cumpleaños.
Morello levantó la vista para mirarla.
- Gracias por el mejor cumpleaños de mi vida. Eres la mejor.
Nicky sonrió, no creía ni por asomo que ese fuese su mejor cumpleaños. Sólo lo había hecho lo mejor posible con los medios que tenía. Pero estaba feliz de haber hecho que ese día fuese diferente. Un día que recordaría siempre.
- De nada – besó su pelo y la pegó más a ella mientras cerraba los ojos para dormir.
Lorna se acomodó y susurró:
- Nicky… dilo otra vez.
Nichols sonrió sin abrir los ojos.
- Te quiero.
Lorna sonrió sin mirarla y besó su hombro.
Yo también. Descansa.
- Mmm – murmuró Nicky ya más dormida que despierta.
Lorna cerró los ojos y estuvo un momento recordando todos los acontecimientos del día. No sabía que Nicky fuese capaz de hacer algo así pero desde luego que había sorprendido a toda la prisión demostrándoles sin palabras por qué era su chica. Cuando saliese de la cárcel nadie la creería pero estaba segura de que uno de los mejores días de su vida había sido dentro de la prisión y todo se lo debía a la chica que dormía entre sus brazos. Poco a poco se fue durmiendo sintiéndose segura y protegida pero sobre todo, feliz.
