Seguían llamando ¿Ni siquiera iban a dejarme estar en paz en un lugar espiritual como ese? Me levanté sin hacer demasiado ruido, tanta insistencia me preocupaba… Seguramente serían mis padres hartos de buscar por cada rincón, gracias a los dioses sabían tan poco de mi como de mis amigas. Me acerqué a la puerta lentamente y cuando pude darme cuenta acababa de abrir mis ojos ante el nuevo día. Había sido todo una pesadilla. Resoplé. Al parecer me había dormido sin siquiera haberme dado cuenta. En el fondo me alivié por saber que nadie había venido a buscarme aquel día, no hubiese estado de ánimos.

Empecé el nuevo día tal y como lo imaginé, trabajando en el templo sin parar, se acercaba uno de aquellos festivales que tanto tiempo mantenían al templo ocupado y mi horario se volvía a jornada completa, así que era la excusa perfecta para quedarme allí a dormir en esos días sin dar explicaciones de más. El sacerdote del templo incluso me había agradecido mi implicación y esperaba verme por allí mucho más, mis intenciones ocultas trastocaban sin duda la armonía de todo aquello, pero mi vida no era algo que fuese a contarle a ese señor.

Me puse el traje de sacerdotisa y comencé a trabajar desde bien temprano, comencé a hacer varios recados y a mover varias cajas, también tuve que ordenar los amuletos en sus respectivos estantes y limpiar las inmediaciones. En el fondo aquel trabajo me despejaba. No había sabido nada de Eli desde aquel mensaje, el cual me había dejado mal sabor de boca, sin duda que se fuese a Rusia era algo que hacía que mi estómago se revolviese y no me dejase siquiera pensar con claridad.

Después de toda la mañana recogiendo a la tarde después de comer esperábamos un pedido con varios útiles para el festival, varios adornos y algunos estantes más ya que los que teníamos se quedaban pequeños. Antes de recibir el pedido me encontraba en mi habitación correspondiente pensando en que es lo que podría comer allí, entonces sí que llamaron a la puerta, esta vez no era un sueño. Me levanté y la abrí esperando ver a mi jefe-.

-¿Qué haces ahí parada?

-¿N-Nicocchi?

-Claro que soy yo ¿Quién te pensabas que iba a ser? Ah… -la morena suspiró y me ofreció una especie de bento-

-¿Y esto?

-Es tu comida. Supuse que no tendrías nada para comer ni cocinar aquí así que vine a traerte algo y bueno… A ayudarte un poco en el templo.

-Ara… ¿Nicocchi se ha pensado que soy su mascota para traerme la comida?

-¡Si no la quieres me la llevo! ¡Eh! ¡Espera! ¿Te comiste lo que te preparé ayer?

-Hmmm… digamos que cuando llegué me quedé dormida de inmediato… y… lo siento…

-Ah… No te preocupes, simplemente comete ese y ya está.

-Gracias Nicocchi~

-Hmpf… No hace falta que agradezcas, simplemente come y calla.

Pasaron varios días de ese modo, a la hora de comer Nico venía al templo y me ayudaba con todo, pasar el tiempo con ella me hacía olvidar mis preocupaciones, aparte de que mis burlas hacia ella siempre terminaban animándome, en el fondo Nico se comportaba como una buena amiga y hermana. Sentía en parte, envidia por todos sus hermanos pequeños, que eran cuidados por ella día tras día, y que nunca se quedaban solos gracias a su compañía.

Era el día del festival y como mucho habría recibido algún que otro mensaje esquivo de Eli diciéndome que me echaba de menos y que no le contestase. Aquella situación estaba minando mi moral, pero debía mantenerme fuerte. Ya no nos veíamos, si lo hacíamos su padre no dudaría en mandarla a Rusia, pero al no vernos y al no poder apoyarnos estábamos sin duda, distantes. En parte en mi interior, estaba dudando de si aquello era correcto, si de verdad no deberíamos de dejarlo todo en una simple amistad y seguir con nuestras vidas, todo lo que estaba ocasionando eran problemas, por otro lado no quería rendirme, no me había enfrentado a mis padres para nada, no quería darles razones para pensar que aquello era una tontería, por otro lado, yo me había enfrentado a mis padres, pero ¿Eli se habría enfrentado a los suyos? No podía pedirle que se fuese de casa como yo, pero… me preguntaba si habría reunido el coraje suficiente para seguir con esto a pesar de todo.

Aquel día Nico llegó un poco más tarde ya que su madre se había quedado ultimando detalles de su trabajo y no quería dejar a sus hermanos solos, aparte de que tuvo que ayudarlos a vestirse porque irían a la noche al festival. Nico supo en cuanto me vio la cara lo que estaba pensando.

-Eh. No te preocupes ¿entendido? Eli vendrá. Estoy segura de que quiere verte más que a nadie.

-Gracias Nicocchi…

Le agradecí y seguí con el trabajo. Al anochecer empezó a llegar la gente para dejar sus plegarias a los dioses del templo, para comprar amuletos, comer por las inmediaciones y los stands que se encontraban a lo largo de la calle y todo lo propio de un festival. La noche transcurrió normal, pero para mí parecía no pasar el tiempo, miraba de un lado a otro desde las sombras mientras movía cajas, atendía a extranjeros y retomaba el trabajo de recolocar amuletos. De vez en cuando me había quedado traspuesta al ver una melena rubia pasar preguntándome si era ella o no hasta que la vi.

Era inconfundible, su melena rubia que se movía a la vez que ella, esta vez completamente lisa, como si los mechones rebeldes y desordenados hubiesen sido sometidos a horas de plancha, su estatura y su porte, sus ojos azules que brillaban más que cualquier otros ojos en la faz de la tierra y su expresión malhumorada de siempre con su ceño fruncido y sus brazos cruzados. Era ella. Se me hizo un nudo en la garganta y me escondí entre el gentío intentando no romper a llorar, debería de estar feliz por estar viéndola, pero en mi pecho empezó a desquebrajarse algo de la confianza que mantenía en Eli al verla acompañada de un chico el cual mantenía su brazo alrededor de su cintura. Mi pecho empezó a latir con fuerza casi demoledora y necesité apartarme de la gente para respirar profundamente. Debía ser un error, pero no había duda, era ella. Volví a buscarla con la mirada y volvía a localizarla ¿Qué hacía aquel chico con Eli?

La llama de los celos empezó a aflorar sin control alguno, sentí rabia y decepción al ver aquella escena, sentía que cualquier cosa me hubiese dolido menos que aquella imagen. Corrí hasta la zona trasera del templo donde me senté a intentar tranquilizarme, no quería destrozar la armonía ni el ánimo feliz que parecían mantener todos aquel día.

-¿Nozomi?

-Vete.

-¿Pero qué dices? ¿Qué hacías corriendo? ¿Qué te pasa?

-N-Nicocchi… v-vete…

-Ni de broma pienso dejarte sola… ¿Qué ha pasado?

-Er-Ericchi…

-¿Has visto a Eli? ¿Y porque no vas a saludarla, estúpida?

-Porque parece tener compañía…

-Oh… ¿Quién viene con ella?

-Un chico.

-¿Lo conoces?

-No…

-Oh vamos… ¿Y por eso te pones así? ¿Has analizado la situación con tranquilidad? ¿Qué cara tenía Eli al estar con él? ¿Se la has visto? Es una estirada, sólo sonríe cuando estás tú, y dudo que un chico, sea el que sea la haga sonreír como le haces sonreír tú.

-Q-Quizás tengas razón… ¿Pero por qué viene aquí? Sabe que… yo… la podría ver…

-¿Y no has pensado que quizás su única opción para venir aquí era venir con ese chico? Quizás quería verte, y se le planteó esa opción. Nozomi, piensa con la cabeza fría, es eso lo que siempre haces.

-P-Pero…

-Déjate de peros y ve a saludarla.

-Nicocchi…

-¡Ve! ¡Corre!

Me levanté y me limpié varias de las lágrimas que habían mojado mis mejillas minutos atrás, tomé aire y decidí caminar hacia el gentío de nuevo. La estuve buscando y cuando pude por fin localizarla estaba sentada en un pequeño banco más a las afueras del templo mirando hacia varios lados, como esperando a alguien. Parecía estar sola, fui acercándome lentamente hasta el lugar cuando el chico que la acompañaba volvió a su lado sentándose junto a ella y abrazándola justo como lo hubiese estado haciendo yo. Tal fue mi rabia que el cubo que mantenía en mis manos después de haber fregado el suelo lo eché por encima del chaval desde las sombras como si no los hubiese visto.

-¿Ah? ¿¡QUE FUE ESA MIERDA!? ¿Quién está ahí? Que salga…

-Ups… perdón… ¿había alguien ahí? –me hice ver entre las pequeños farolillos que horas antes me había ayudado Nico a colocar para iluminar las inmediaciones espirituales.

- ¿Eres tú la que me ha llenado de… agua con olor… a mierda?

-N-Nozomi…

-¿La conoces? ¿Eli, la conoces?

¿Eli? ¿La llama por su nombre? ¿Qué son esas confianzas? Fruncí el ceño y lo miré más molesta que él a mí.

-Ha sido un pequeño fallo por mi parte, no os vi porque esta zona está un tanto apartada y bueno… como puedes observar hay una pequeña alcantarilla cerca de donde estás… -alcé una ceja y lo miré desafiante-

-Págame las ropas entonces… ese maldito fallo te va a costar el dinero o tu estúpido trabajo.

-Teizuke-san, vámonos.

-No pienso irme hasta que esta patética sacerdotisa me pague por lo que ha hecho.

-Ah… Cualquiera cometemos errores… Además ya me he disculpado… Siento interrumpir.

Estaba cada vez más molesta al ver que Eli solo se dedicaba a mirar la escena sin decir nada, sólo observaba el agua que chorreaba de la ropa del que parecía ser un hombre sin respeto y sin modales, el típico chico que era todo fachada y que a ojos de Nozomi jamás sería ni la cuarta parte de digno como para atreverse a mirar a la cara a su Eli.

-Te has pasado. –Comentó Eli antes de que me diese la vuelta, algo que hizo que en mi pecho volviese otra vez la rabia contenida.-

-Claro que se ha pasado, la bruja.

-Teizuke-san, ve yendo hacia casa, enseguida te adelanto, v-voy a intentar convencerla de que al menos pague por la comida…

-Tsk. Ahora nos vemos entonces, voy a quitarme esta p*** asquerosidad.

Cuando el chico se alejó lo suficiente pude contestar:

-Creo que la que se ha pasado has sido tú.

-¿Qué me he pasado yo? ¿Qué te he hecho?

-Días y días sin saber de ti, y te presentas aquí en una cita con otra persona, encima te trata como si fueses…. –escruté la expresión intentando contener las lágrimas y la rabia intentando mentalizarme de las palabras de Nico-

-¿Cómo si fuese qué?

-Co-Como si fueses suya… E-Ericchi…

-¿Y eso te excusa de haberte comportado así? ¿Te crees que yo estoy a gusto con eso? Es el hijo del jefe de mi padre, él me ha obligado prácticamente a quedar con él porque no para de intentar que me fije en algún chico de mi entorno.

-¿Y por qué lo aceptas? ¿Por qué aceptas quedar con un extraño? Si sabes que estás conmigo ¿Por qué dejas que te llame por tu nombre como si…. tu padre se estuviese saliendo con la suya?

-¿Eso crees? ¿De verdad Nozomi? ¿Te haces idea de la situación que tengo en casa como para decirme que ignore las peticiones de mi padre?

-¿¡Te haces tú la idea de la situación que tengo yo!? Llevo días, semanas viviendo en el templo, durmiendo sobre el suelo, porque no quiero ver a mis padres, porque los he enfrentado lo suficiente por ti como para que me hagan la vida imposible, estoy viviendo en la calle prácticamente por no rendirme ante mis ideales contigo, y tú te rindes aceptando salir con el primero con el que te piden como si tu padre no supiese que yo estoy trabajando en el templo y que ha dejado que vengas para que yo te vea con él.

-Tsk… Nozomi… ¿Y si lo he hecho para verte? Para aunque sea poder verte de reojo mientras trabajas? No esperaba que me fueses a ver tú a mi entre tanta gente… Sólo quería verte y aceptar esto por tranquilizar a mi padre, el cual lleva días insistiendo para que tanto yo como Arisa volvamos a Rusia, y por mucho que mi abuela se niegue a volver a Rusia por nosotras, debe volver. ¿Te crees que es fácil para mí? ¿Crees de verdad que irme a Rusia sería lo mejor para las dos?

-No sé si sería lo mejor, pero desde luego presentarte aquí teniendo una cita con otra persona sin hacerle frente a lo que tienes en casa tampoco es que sea muy buena idea.

-Estás ciega. Simplemente ves lo que tienes en casa tú, y no lo que yo pueda estar viviendo.

-Entiendo lo que puedas estar viviendo porque yo estoy viviendo lo mismo.

-Egoísta.

-Ment…. –iba a decir algo pero las palabras se hicieron un nudo en mi garganta al ver que Eli me daba la espalda de inmediato- No soy egoísta… simplemente tengo miedo a perder lo único que me sostiene en pie…

-Pues… piénsate mejor las cosas antes de decirlas… Confía un poco más en mí. –Observé como Eli apretó los puños- Yo también tengo miedo. Pero déjame hacer las cosas a mi manera para poder quedarme aquí. Me voy… si tardo un poco más será sospechoso y no quiero echarlo todo a perder ahora. Ya hablaremos.

Pareció irse bastante molesta a lo que sólo pude volverme y apretar mi mandíbula para mantenerme serena. En ese momento entonces, pude ver a Nico que andaba hacia a mí y me abrazaba con fuerza. Intenté hablar y explicárselo pero ella simplemente me interrumpió.

-Shhh… lo he escuchado todo, o gran parte de ello. Simplemente déjalo pasar. No es bueno que pienses en esto… Cada una está luchando a su manera ¡AUNQUE ESO NO LA EXCUSA PARA DEFENDER A ESE ESTÚPIDO! La próxima vez si lo vuelvo a ver al lado de Eli seré yo quien le pegue ¡Hmpf!

-Moo… N-Nicocchi mide el doble que tú…

-¿Me estás infravalorando? ¡Yo puedo con cualquier rival! Hmpf.

La noche transcurrió lentamente, después de aquel encuentro nos encontramos con la familia de Nico y al rato llegaron algunas chicas de Muse, estuvieron con nosotras y conseguí olvidarme al menos por un rato de aquel horrible reencuentro. Sin duda el resto de los días se harían eternos, pero para ayudarme, aquella noche Nicocchi decidió quedarse incluso a dormir con la única condición de que al día siguiente después de limpiar todo aquello por la mañana temprano la ayudase a cuidar de sus hermanos en casa.-