Quiero dar las gracias a Fanfiker_FanFinal por fungir como Beta Reader, ayudándome a corregir este capitulo y los que vienen.
La información sobre cartomancia la saque de una pagina de internet, que seguramente es poco confiable (es internet), pero cuando lean lo descrito en dicha pagina entenderán por que la escogí.
Pensamientos: se sitúan entre comillas.
Capitulo 10: Tempestad
—¡Harry!— Hermione se acercó apresuradamente en cuanto los vio entrar, su rostro mostraba tensión–. Hola Malfoy—volteó a saludar rápidamente al rubio, y sin dar tiempo para que él contestara volvió su atención al pelinegro.
Ron venía caminando detrás de la chica castaña, estaba de mal humor por los hechos ocurridos en la mañana y solo gruñó al ver al Slytherin. Se paró junto a su novia, su postura mostraba un fastidio profundo y muy pocas ganas de estar allí. Sentía que la serpiente le estaba robando a su amigo, aislándolo del mundo.
"Hola Granger". Dejó la respuesta flotar en su mente, no le agradaba nada la cara que mostraba la chica. Suficiente era lidiar con Potter.
—¿Qué pasa?—Hermione y Ron se mostraban extraños. Y eso que él aun tenía que contarles lo que había sucedido después de que se fuera de clase de pociones el día anterior.
— Ginny estuvo hablando con nosotros hace un momento…— Sus caras no tenían buena pinta. El chico pelirrojo miró hacia atrás.
La hermana de Ron estaba sentada en la mesa de Gryffindor al parecer reuniendo más información. Levantó su mirada por todo el comedor, al verlos alzó su mano para saludar desde allí y seguir charlando.
—Ya ha habido rumores sobre mí muchas veces, ¿qué se inventaron ahora?—Rodó sus ojos de manera fastidiada. Algún día tendrían que aburrirse de hablar sobre su persona.
—Bueno… ¿recuerdas que después de DCAO te quedaste a hablar con el profesor Engelmann?—Harry asintió, notando un mal presentimiento, Draco parecía a punto de golpear a alguien a la sola mención del nombre. El rubio apretó sus puños en señal de enojo, tanto que su piel se puso roja desde la punta de los dedos hasta los nudillos.
—Sí—No veía nada bueno salir de ese comentario. Trató de evadir el tema lo más rápido posible, Malfoy parecía muy sensible a la mención de ese nombre.
—Nos contaste lo que habían hablado, y al parecer alguien comenzó el absurdo rumor de que te encontrarías a solas con él en su despacho después de cada clase, para algo no relacionado con los estudios —A Harry le pareció muy tierno por parte de su amiga explicarlo con esas palabras. La chica se había sonrojado ligeramente, y Harry se preguntó por un segundo cuán lejos habrían llegado ella y su amigo en su relación. Apartó este pensamiento y se concentró de nuevo en la realidad.
—Versión maquillada de que te vas a acostar con él —Dejó salir el rubio, cada palabra estaba cargada de asco y odio profundos.
—Pero son todo rumores—Se apresuró a agregar la chica al observar cómo el comportamiento de Malfoy se inclinaba más hacia la violencia, el libro había dejado en claro lo inestable que podía ponerse, con gran facilidad—. Lo peor es que no podemos desmentirlos —suspiró Hermione cansada.
—Son solo rumores Mione, no importan —murmuró fastidiado el pelinegro, no era como si otras veces no hubieran sido peores, aunque en verdad era frustrante, quería que dejaran su vida en paz. ¿Es que acaso era imposible para él vivir un día sin rumores y murmullos?
—Pero Harry, ¡el problema es que en verdad irás a verlo! —Su amiga estaba muy preocupada. Si los demás profesores se enteraban, su amigo se vería en problemas, lo podían expulsar de la escuela, entonces Harry no conseguiría cumplir su meta de convertirse en Auror.
Este último comentario pareció hacer reaccionar el cerebro de Draco, que tomó del brazo al pelinegro, quien lo miró sorprendido y sin entender.
—Dime que es broma —Medio rugió y demandó él chico rubio, todos en el lugar comenzaban a voltear, estaban justo en la entrada del Gran Comedor donde las cuatro mesas podían verlos con claridad. La cara del Slytherin normalmente de piel con apariencia tersa, suave y libre de arrugas se tornó rojiza y en sus brazos comenzó a sentir el picor que avecinaba la salida de las plumas.
—¡Suéltalo, Malfoy! —Su amigo pelirrojo sacó su varita en un acto reflejo y apuntó al rubio en el rostro, era bastante más alto que él.
—No va contigo Weasley, así que largo —Su mirada lo fulminó, podía partir en dos a la comadreja si así lo quería, pero su presencia no tenia la suficiente relevancia en ese momento. No estaba seguro de que la tuviera después.
—¡Basta los dos! – Hermione intentó bajar con su mano la varita de su novio, quien la ignoró hasta observar su mirada de advertencia; entonces, la apartó de mala gana —. Malfoy, suelta a Harry, si tienes que hablar con él, ¡hazlo en privado!—aun con toda la ira que inundaba su mente sabía que la chica tenía razón, no era hora de montar una escena, lo primero que él había querido evitar.
—Estoy aquí, dejen de hablar de mí como si fuera un retrato en la pared —el pelinegro dejó salir las palabras con cierto tono indignado, entendía que Malfoy hiciera caso omiso de escucharlo, pero sus amigos tampoco parecían poner atención a su protesta.
Draco soltó el brazo al chico que vivió, respiró profundamente para calmarse y cuando se sintió más tranquilo habló:
— Bien, vámonos —Aún faltaban aproximadamente diez minutos para que la clase comenzara, aprovecharían ese tiempo. El rubio de nuevo le tomó por el brazo y sacó a rastras al pelinegro que no pensaba cooperar fácilmente, iba replicando sin parar.
—¿Qué te has creído, imbécil? Suéltame, ¡ahora! —Pero la mirada que el Slytherin le envió fue demasiado intimidante como para ignorarla, Harry decidió dejarse guiar por el rubio, aunque farfullando entre dientes.
No se detuvieron hasta llegar a un aula vacía, así como Harry lo había hecho antes.
—NO vas a quedarte a solas con él —El chico que vivió abrió la boca para decir algo, pero el otro se le adelantó —. NO es una petición Potter, es una orden —Estaba muy cerca de perder el control de nuevo, lo que significaba ir tras el profesor.
El Gryffindor no iba a tolerar que una serpiente malcriada le dijera lo que podía o no hacer.
–Pues ve enterándote, podrás dar ordenes a otros pero a mí, no— Se adelantó un par de pasos y lo encaró –. ¿Te quedó claro? —murmuró despacio cerca de su oído. Todo lo que habían hablado y pasado el día anterior parecía haberse ido por el desagüe.
Draco pareció no inmutarse ante las acciones del león.
—No lo diré de nuevo, te quiero lejos de él —No iba a ponerse a explicar que el profesor estaba deseando tenerlo a solas para él, se suponía que debía hacerle caso, y punto.
—Yo sí lo repetiré las veces que haga falta, no me das órdenes, no tienes ningún derecho sobre mí—Sus ojos se estrecharon y permitió que sus palabras hicieran mella en Draco. Las cosas estaban regresando a ser como en los años pasados de la escuela.
—Tú eres mi pareja, lo acordamos así —Su brazo se estiró para tomar con ella el rostro de Harry, pero él lo esquivo y se apartó un par de pasos hacia atrás.
—No, Malfoy, yo aún sigo sin ser nada tuyo, ni siquiera tu amigo —Con estas últimas palabras salió del lugar dejando al rubio de pie frente a los pupitres vacíos, con una mezcla de ira y tristeza sobre él.
—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—
—Buenos días, Pansy querida —Daphne estaba realmente emocionada, había cumplido con su deber y estaba ansiosa de contarle todo a su amiga, especialmente lo que acababa de pasar en el Gran Comedor. En todas las mesas la gente no paraba de hablar de los rumores, la pelea que habían comenzado Harry Potter y Draco Malfoy mientras estaban hablando con los amigos de Potter, antes de salir del lugar.
"Cuando salga de aquí podría fácilmente trabajar al lado de Rita Skeeter" Pensaba felizmente; sin poder evitarlo una gran sonrisa se extendió poco a poco en su rostro.
La chica pelinegra llegaba tarde al desayuno, parecía bastante pensativa.
—Hola Daphne querida, ¿cómo ha ido todo? —No estaba realmente eufórica, su plan improvisado de ayer había fallado, aunque ahora tenía que concentrarse en lo que sí había planeado, saber cómo iba el resto.
—Debo decir que, maravillosamente, todo el mundo está hablando sobre ello ahora, ambos salieron mientras discutían ruidosamente, debo agregar.
No le sorprendía, esa chica tenía la misma habilidad que ella cuando se trataba de hablar mal de otros, además de hacer que la gente lo creyera. Solo necesitaban mencionar un hecho que fuera verdad antes de comentar la mentira. Lo que la gente podía comprobar los convencía un noventa por ciento de la veracidad de lo que habían escuchado.
—Estupendo —Le sonrió y procedió a servirse algo de pan tostado y mermelada para desayunar —. ¿Qué ha dicho tu hermana? —Si todo lo demás iba como lo planeó, Harry y Draco no durarían viviendo juntos ni para navidad.
—Está muy entusiasmada con la maravillosa noticia —Ambas sonrieron ampliamente, por razones diferentes, Pansy no podía creer que Daphne fuera tan ingenua y que su plan estuviera resultando tan fácil. Muy pronto sería la prometida del rubio.
—Muy bien, pero recuerda, todo tiene que comenzar después de Halloween, eso nos dará tiempo de terminar con la poca confianza que parecen haber desarrollado.
—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—
Cuando Harry entró al salón de adivinación, el centauro Firenze le dio la bienvenida tan alegremente como se podía mostrar. La poción había tenido magníficos efectos en él. Durante la batalla en el castillo había sido alcanzado por una maldición que a pesar de no haber cobrado su vida había dejado secuelas. El pelaje del centauro era extremadamente blanco, mostrando en el costado una cicatriz, una línea de color gris oscuro que parecía una fina grieta en su cuerpo y además usaba un bastón para ayudarse a caminar cuando se cansaba.
—Harry Potter, escuché que mi pedido de poción revitalizante los puso en un aprieto—Parecía un tanto apenado por ello. Los demás centauros lo habían aceptado de regreso en la manada y parecían tolerar que tomara un papel en el mundo de los magos, incluso empezaban a escuchar sus ideas, apoyando en parte al nuevo Ministro y sus planes acerca de instaurar la igualdad entre las razas.
—Sí, no fue muy serio…—Se sentía un tanto hastiado de la gente, y el profesor parecía querer escuchar los pormenores del incidente. Quería estar solo un rato para despejar su mente.
—Al final Harry apareció y nos ayudó a encargarnos de la tentácula venenosa— Se adelantó a comentar Parvati, que llegaba básicamente detrás de él y comenzó a contarle todo al profesor con gran entusiasmo. El chico que vivió tomó esa oportunidad para escapar.
Ron se presentó unos minutos después, su novia le había encomendado no perder de vista a Harry y monitorear el comportamiento que tenía el rubio. También le había advertido que no comentaran nada que pudiera guiarlos a esparcir los rumores delante del profesor.
—Ya veo, gracias, espero no necesitarla de nuevo en mucho tiempo— Con un gesto de la mano les indicó a todos en el salón que se sentaran, las chicas seguían suspirando por él de tanto en tanto.
—¿Y el hurón?— Murmuró Ron cuando tomaron asiento. No es que su amigo lo echara en falta, de hecho estaba secretamente alegre de perderlo de vista.
—No lo sé —Después de su discusión realmente no esperaba que se presentara a la clase. Él estaba todavía molesto por lo que había pasado. ¿Pensaba que podía mangonearlo como hacía con los demás?
—Qué bien, al menos una clase tranquila— A pesar de la curiosidad que tenía de preguntarle a su amigo sobre la situación, se contuvo: que el pelinegro no hubiera dicho la gran cosa sobre el rubio era porque no quería, sabía que solo Hermione estaba realmente dispuesta a ver al rubio bajo una luz diferente, él no se creía capaz. Siempre se había metido con su familia como para borrarlo tan tranquilo de su memoria.
—Bienvenido, señor Malfoy, no pensé que tomara esta clase —Firenze parecía ignorar que en realidad él nunca había formado parte del programa.
Ambos, el pelinegro y el pelirrojo dejaron salir un suspiro y se quedaron en su lugar mientras Malfoy los miraba con cierto enojo antes de sentarse solo al fondo del salón.
Tenían un techo estrellado, sugiriendo una atmósfera muy mística, las constelaciones se mostraban según la época actual, se movían rotando despacio, casi de manera inadvertida, y el salón era iluminado por algunas velas que flotaban sobre ellos.
—Esta vez me han dado una guía más exacta de lo que haremos —Lavender y Parvati estaban muy emocionadas, el rubio resopló por lo bajo—. Empezaremos a estudiar el uso de la cartomancia —Señaló sus mesas, en cada una había un mazo de cartas, para después proseguir —. La cartomancia se encuentra todavía rodeada de misterios para los seres humanos. No se puede explicar el hecho de que las cartas nos transmitan mensajes que gente experimentada en la materia puede interpretar. ¿Es posible que con la cartomancia se puedan ver acontecimientos y situaciones pasadas, presentes y futuras de una persona gracias a las cartas adivinatorias? —Las chicas suspiraron y muy emocionadas tomaron su libro para comenzar con lo básico, Firenze comenzó a leer en voz alta para que todos escucharan.
"La historia de las cartas adivinatorias empiezan con la invención de las cartas de juego en la China del siglo 7. Estas cartas, que provenían de los dados, no fueron utilizadas más que para finalidades lúdicas, después más tarde para los oráculos y finalmente para la cartomancia. Al final del siglo 13 y a principios del siglo 14, las cartas de juego hicieron su aparición en Europa donde fueron conocidas por la aristocracia, y aceptadas en los salones de Occidente.
Los Tarots son, para la mayoría de tarotistas, la disciplina más importante de la cartomancia. Las cartas aparecieron en Milán a finales del siglo 14, comienzos del 15 y se han desarrollado en su forma actual en el transcurso de los siglos siguientes. Los Tarots transmiten sentimientos y acontecimientos profundamente arraigados en nuestra subconsciencia. Aparecen en la superficie de las imágenes en nuestra conciencia colectiva. Cada carta lleva un símbolo que es conectado a un acontecimiento o un rasgo del carácter. Los Tarots se componen de 22 Arcanos Mayores y de 56 Arcanos Menores, palabra que significa "secretos". Los triunfos los forman los Arcanos Mayores; los Arcanos Menores se componen de cuatro cartas (rey, dama, caballo y sota) y diez cartas numeradas por colores (bastos, copas, espadas y oros). Los colores representan también ciertos comportamientos.
En la cartomancia, se mezclan primero de todo las cartas para hacer entonces su tirada según reglas concretas. El significado que las cartas suministra provienen de las combinaciones entre éstas y su posicionamiento respectivo. Es así como el tarotista obtiene una buena idea sobre la situación actual de la persona que consulta y le puede indicar el camino a tomar. Las cartas también pueden facilitar el camino a seguir para vencer una dependencia o factores perturbadores. Los Tarots permiten también ver el futuro en la psique, muestran los miedos y los deseos de una persona y pueden incluso indicar claramente si una relación de pareja funciona de verdad"
Al llegar a esta parte todos se removieron con algo de nerviosismo, pues, sin importar la edad que tuvieran, algo que pudiera ser tan preciso respecto a tu pareja ideal no era nada despreciable, incluso los más escépticos, como Ron, reaccionaron un poco al escuchar esta última parte. Harry había sonreído de manera sarcástica al escuchar el final del texto.
"Si solo eso fuera cierto". Su mirada divagó por las otras mesas donde todos parecían reír en voz baja, ahora miraban alternativamente el libro y el mazo de cartas con renovado interés.
—Ya… tal vez eso convenza a Malfoy de dejarte en paz— Murmuró bromeando el pelirrojo para esconder en parte su pena por prestarle atención al tema.
El pelinegro asintió sin darle mucha importancia a aquello, su amigo no parecía entender bien el alcance de su situación con el Slytherin.
—Tal vez —correspondió su comentario con cierto recelo al darse cuenta de que Malfoy los observaba. Quería contarle al pelirrojo todo lo que había pasado, pero no sabía por dónde comenzar, al final decidió esperar a hablar cuando Hermione estuviera con ellos.
—Ahora comenzaremos a aprender la manera correcta de echar las cartas, les aclaro que los eventos no se leen fácilmente, muchas cosas pueden confundirse, pues como leí antes, su persona misma está en las cartas.
Todos comenzaron, menos Malfoy, que no tenía compañero, y que no parecía muy dispuesto a buscar a alguien para practicar. Sentía que su tiempo era malgastado en ese lugar, podría estar haciendo su ensayo de pociones.
—¿Crees que esto está bien hecho?— Ron no parecía entender mucho la forma de tirar las cartas. Como siempre, su talento para esa materia parecía nulo, en cambio Lavender y Parvati estaban sumamente concentradas una en la tirada de la otra.
—No lo sé —Estaba pendiente de la cara de aburrido que mostraba el Slytherin. No quería ninguna otra escena por parte del rubio.
—Señor Malfoy, trabaje con Potter y Weasley, no estará aquí sin hacer nada —Parecía que el centauro sí tenía un poco mas de capacidad para impartir la clase. Cosa que hizo casi reír al rubio, pero se contuvo. Firenze le envió una mirada severa que le recordó la mirada de la nueva Directora, Malfoy gruñó y se levantó, levitando la silla hasta su mesa. Se sentó, mientras observaba el modo de trabajar de Harry y Ron. Ron aún seguía practicando para tirar las cartas, con resultados nefastos.
—Lo estás haciendo mal —Por Merlín, ¿cuan torpe podía ser? Comenzó a hacer los cálculos para la tirada del pelirrojo –. Muestra que Granger y tú en verdad se quieren —Sonrió con sarcasmo, excelente, en camino más Weasleys.
El pelirrojo se sonrojó notablemente y parecía a punto de soltar algún comentario mordaz pero el centauro pasó junto a su mesa para observar los resultados, evitando sin querer que se desatara alguna discusión que terminaría con ambos chicos lanzándose maldiciones. Observó la manera en que el Slytherin había acomodado las cartas y sonrió.
—Bien, señor Malfoy, parece haberlas leído correctamente— Draco devolvió una sonrisa al profesor para luego mirar al pelirrojo de manera muy altanera. El aludido farfulló, dejando las cartas en su lugar, cruzándose de brazos y mirando de mal humor hacia otro lado.
"Genial, la única clase que toma de esta materia y resulta que se le da bien" Harry se recriminó mentalmente por aceptar que unieran sus horarios. Su humor comenzaba a asemejarse al de su amigo a pasos agigantados.
—Ahora señor Potter, tire para el señor Malfoy —el chico que vivió levantó su cabeza ante la mención de su nombre. No creía que fuera buena idea la sugerencia del centauro, la cara del rubio también revelaba lo mismo, aun así hizo la tirada rogando a Merlín que saliera mal. Firenze se asomó por encima del hombro de Harry, quien corrigió su postura para dejarle observar al profesor. No estaba seguro de ver nada, a pesar de las ilustraciones del libro.
—Bien, parece ser que hay alguien especial, alguien a quien en verdad ama, pero su relación tiene una traba muy grande, y hasta que no la resuelva, toda lectura dará como resultado datos inciertos. El Gryffindor sintió sonrojarse ligeramente, queriendo esconderse, giró la cabeza. No podían referirse a él, después de todo, la tranquilidad entre ellos no duraba mas de un día, como bien habían demostrado ya antes de llegar a esa clase.
Todos observaron cómo el centauro iba de mesa en mesa instruyéndolos con calma. El flujo del tiempo les pareció interminable a los tres chicos y hasta suspendido por algún hechizo.
Cuando por fin los dejaron ir, con la tarea de practicar con tantas personas como pudieran leyendo eventos pequeños, Ron estaba realmente harto de tener a Malfoy cerca.
En cuanto dejaron atrás a los demás, pues caminaron fuera con mucha urgencia, el pelirrojo se encaminó en dirección al Gran Comedor
—Voy por algo de comer, compañero, te veré después —No le apetecía dejar a Harry solo con el rubio, pero tampoco tenia el humor para quedarse y seguir en compañía del Slytherin.
—Bien—el pelinegro se despidió simplemente levantando su mano, después volteó para mirar a quien tenía al lado. Su abrupta plática de la mañana había quedado atrás, y aunque Draco probablemente estaba actuando fuera de control como le había estado pasando hasta ahora, solo que de forma mas intensa, eso no justificaba que le hablara así, exigiendo derechos inexistentes sobre él.
Cruzaron sus miradas para luego fijarse en cualquier otra dirección, ambos sintiéndose demasiado orgullosos, caminaron en silencio por un pasillo de gente que miraba y señalaba, enterados seguro de las últimas noticias del comedor.
"Qué descaro por su parte", pensaba Draco al pasar y notar los ojos puestos en Potter, que parecía verdaderamente incómodo, su rostro se convirtió en una expresión cansada y frustrada, se separó de él al parecer para tomar un atajo tal vez a través de algún pasaje.
"Vaya, pensé que estaría disfrutando de ser el centro de atención, como de costumbre. Así que el chico que vivió se siente incomodo con esto ¿Quién lo diría?"
—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—
Los pasillos abarrotados eran excelentes para obtener información sin necesidad de hacer preguntas o amenazar a alguien. La menor de los Weasley aprendió lo útiles que eran para enterarse de toda clase de rumores, cosas que normalmente la gente comenta con amigos íntimos: como los que se encontraban a escasos metros de ella.
—...Sí, lo escuché de un chico de Ravenclaw, parece que Potter está saliendo con el nuevo maestro de defensa —Una chica de cabello largo y color paja murmuraba a un chico de piel morena, ambos de Hufflepuff.
—Es muy arriesgado, ¡si los descubren sería el fin de Potter! Pero dime una cosa, ¿quién los vio?— comentó el chico, perplejo.
"Precisamente es lo que quiero saber yo ". La menor de los Weasley agudizó su oído, pero alguien se atravesó muy cerca y ambos chicos guardaron silencio.
— ¡Ah..!—No pudo evitar dejar salir un sonido de frustración—. Qué oportunos…—murmuró, fastidiada. Llevaba toda la mañana tratando de averiguar quién había lanzado semejante rumor, pero nadie parecía saber si alguien había comprobado la veracidad de aquellas habladurías.
—¿Disculpa?— la chica se dio la vuelta al escuchar un tono amargo, constatando entonces la pertenencia de aquella voz: Blaise Zabini, quien paseaba muy cerca.
—Oh, hola —Sonrió tranquilamente e ignorándolo de nuevo se dispuso a agudizar el oído por si esos chicos decidían seguir la conversación.
Blaise miraba con cierta sonrisa juguetona a la chica pelirroja.
—¿Buscando algo? —Encontraba cómica la expresión de la Gryffindor en ese momento. Aunque él también estaba recopilando información acerca de los rumores que recorrían la escuela sobre el chico que vivió. Vaya si la gente tenía imaginación en Hogwarts.
Ginny se encogió de hombros de forma despreocupada.
—No exactamente—el moreno estaba también pendiente de las conversaciones.
—¿Estas investigando los rumores que hay sobre Potter?—el Slytherin se recargó en la esquina del pasillo, así podía escuchar varias cosas a la vez.
— Sí, ¿tú también?— Ginny lo miró, extrañada—. ¿Quieres abrir un club de fans?— la pelirroja sonrió jocosamente.
— Algo así—Blaise sonrió de modo enigmático a la chica, quien se sonrojó y continuó interrogándolo.
—¿A Malfoy le parece bien todo esto? —Lo poco que le habían comentado sobre el tema veela le hacía pensar que el rubio no iba a tomar esos comentarios a la ligera. No era conocido por tener un carácter precisamente tranquilo —. Digo, ahora que Harry y él parecen pasar tanto tiempo juntos.
—¿A que te refieres, Weasley? —el Slytherin se extrañó ante el comentario de la chica, y pronunció una pregunta inconclusa que tenía tintes de exigir más información.
—Bueno, Harry nos comentó la situación que están pasando. Cuando Harry habló con ellos le pareció que estaba bastante tranquilo con las cosas, incluso con el hecho de que fuera Draco con quien tal vez hubiera elegido pasar su vida.
—Vaya, qué confianza para decirles algo así. Pero bien, no he hablado con Draco desde ayer, aunque si ya se enteró de los rumores, tendrá que aguantarse— Él aún no hablaba con su amigo acerca de la resolución de Potter, desconocía si Draco y el Gryffindor ya habían hablado al respecto, pero tarde o temprano Draco iba a ir a contarle todo, antes de reclamar a Potter sobre los rumores, de los cuales, seguramente su amigo rubio ya tendría conocimiento.
—Así que ambos estamos investigando lo mismo —Razonó la menor de los Weasley.
—Eso parece —Los dos se quedaron pensando por un momento antes de alejarse de los demás en el pasillo, el moreno estaba tanteando el terreno, tal vez la chica podría serle útil.
—Seria una buena idea compartir lo que encontremos, ¿no crees?— Ginny le había confesado a Harry que seguirían siendo amigos. Le ayudaría como pudiera, aunque tuviera que confiar en un Slytherin.
—Me parece correcto —Blaise sonrió al constatar que ambos se usarían mutuamente, la Gryffindor tenía ciertos matices de serpiente, por eso le había resultado interesante. Con cierto recelo ambos estiraron su mano hacia el otro para sellar el acuerdo. Fue una sensación un tanto extraña pero agradable.
—Bien, seguiré investigando hasta que termine el día, ¿cuándo podemos vernos para compartir lo que descubrimos?—Era muy raro acordar un encuentro con alguien de esa casa.
—Hoy, después de la cena, junto a la estatua de la bruja tuerta, ¿te parece bien? —La chica mostraba ciertas dudas en su rostro—. ¿O acaso temes que te castiguen? —La expresión en el rostro de Ginny cambió a una de fastidio, que rápidamente se convirtió en una sonrisa burlona.
—Por mí bien, y no te preocupes, si quieren castigarnos diré que todo fue culpa mía para que regreses a tu camita sin miedo—Lejos de enojarse, el moreno soltó una ligera risa, esa chica era muy divertida.
—Es un trato, no llegues tarde —Ginny asintió y se despidieron con un gesto de la mano, la siguiente clase estaba a punto de comenzar; era mejor darse prisa y aprovechar el resto del día para reunir información.
"Parece que algunos Slytherin no son lo que parecen".
Con este último pensamiento entró a la clase de encantamientos.
—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—
Cuando llegaron al salón para comenzar con la clase de Transformaciones, Harry, Ron y Hermione, el trío dorado, se sentaron juntos después de lo que pareció un largo tiempo separados.
Aquello extrañó a Hermione, quien se ubicó en medio de ambos chicos y comenzó a cuestionar a Harry con la mirada un momento antes de que las preguntas comenzaran a brotar de su boca.
—Harry ¿qué sucedió cuando dejaron Malfoy y tú el comedor?— Harry suspiró y se acercó para que ninguno de los estudiantes lo oyeran. Mc Gonagall había sido llamada para resolver un problema con unos chicos de 3º de Ravenclaw y sintiendo aquello como una oportunidad inmejorable, procedió a contarles lo que había pasado antes del desayuno.
—Primero tengo que contarles otra cosa, ayer cuando salí de clase no fui a la enfermería, sino a ver a Malfoy —Sus dos amigos se sorprendieron cuando Harry empezó a relatar lo sucedido, la intromisión de la persona que sospechaba usando multijugos para robar su apariencia, la pelea (en esta parte Hermione dio un gritito llamando la atención un poco), el hecho de que Malfoy lo había curado y como habían avisado a la Profesora McGonagall.
—¿Snape es su guardián? —La cara del pelirrojo se tornó pálida después de escuchar eso—. ¿Y tú estas de acuerdo?
Hubiera sido mas corto decir "¡¿Estas loco?".
—¡RON!— Como siempre la castaña intervenía cuando su novio parecía perder el control –. Me parece que tienes mucha suerte de que Malfoy sea bueno en pociones, y que la profesora se haga cargo de investigar —La chica parecía satisfecha al escucharse
—Si, pero hoy, después de escuchar los rumores Malfoy no quiere que me acerque al profesor Engelmann—el chico que vivió tenia un tono cansado en la voz.
—Puede parecer ilógico, pero compréndelo, él no te quiere cerca de nadie que pueda cortejarte— La chica parecía pensativa—. Aunque no hay otra persona que imparta la clase. Lo lamento, Harry, pero tendrás que hablarlo con él, no hay otro remedio.
"Pues vaya consejo".
Un tanto desanimado después de escuchar a su amiga, el moreno quiso practicar el hechizo que estaban estudiando en clase, mientras a su lado Ron trataba de convencer a su novia de buscar algo que los separara al rubio y a él, por milésima vez.
Cuando la conversación entre el trío dorado comenzaba, Malfoy llegaba al salón, un tono de amargura plasmado en su rostro. Sin mirar a Potter fue a sentarse con Blaise, quien ya lo esperaba con un asiento vacío a su lado para enterarse de nuevas noticias.
—¿Cómo pasaron la noche? ¿No trataron de matarse?—En respuesta a su comentario Draco soltó un leve gruñido al que siguió un suspiro leve.
—Potter ha decidido no dejarme— Blaise alzó una ceja manifestando su desconcierto por la falta de alegría en el tono de voz de su amigo.
—¿Y eso te hace infeliz porque…?— La boca del rubio se torció antes de explicarle a Blaise la discusión que había tenido con el héroe esa mañana.
—No lo quiero cerca de él, no puedo dejar que se interponga entre nosotros—. Aunque sonaba como una chica a la que le querían robar el novio, el chico de ojos verdes comprendía que hasta que Potter decidiera en definitiva si iba a quedarse o no con Draco, se sentiría aun más posesivo.
"Buena jugada Potter, pedir tiempo muerto estableciendo citas" Pues para Zabini el chico que vivió estaba confundido. "Creo que al final Potter empieza a querer a Draco".
Sabía de primera mano lo difícil que era tratar con Draco, pero también lo encantador que era cuando quería.
—Creo que en este caso para que te obedezcan, tendrás que pedirlo como un favor—el chico lo miró, irritado —, es un pedido. Sí, supéralo y escúchame— Malfoy asintió, estaba abierto a cualquier sugerencia que su amigo pudiera darle, aunque no consideraba estar favoreciendo a Potter. ¿Él? Jamás. Pero valía la pena negociar.
Blaise procedió a relatar al Slytherin el poco uso que había hecho de su arma estrella. Así, pasaron el resto de la clase murmurando el remedio para la situación que aquejaba al rubio.
Cuando salieron todos, Harry notó la mirada de Malfoy sobre él, pero en vez de ser una mirada de resentimiento, se sorprendió, en su lugar había una sonrisa de autosuficiencia que le causó un escalofrío en todo el cuerpo.
—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—
Disfruten imaginando el pensamiento del rubio. Nos leemos en el siguiente capitulo.
