¿Cómo es que termine haciendo esto? Se preguntó Rima observando con detención las bolsas completamente llenas de dulces que Aidou le había encargado. "maldito chantajista".

FLASH BACK

-tu cuerpo solo me pertenece a mí –le dijo Shiki volviendo a besarla con más pasión.

-hmm, así que este es su secreto –murmuró de pronto una voz muy conocida para ellos

-maldición, ¿Por qué tenías que ser tú? –preguntaron ambos a coro, recibiendo una traviesa sonrisa como respuesta.

-me pregunto, ¿Cómo podrán pagar por mi silencio? –Aidou sonreía victorioso. Por fin los tenía en sus manos.

-¿se lo contarás a Kaname? –Shiki se acercó lentamente al rubio, protegiendo a Rima.

-¡claro que no! –Exclamo el ojiazul haciendo gestos con las manos –pero para que les guarde el secreto tendrán que volverse mis esclavos

FIN FLASH BACK

Se sonrió solo de recordarlo. Ese maldito era un aprovechado, pero aún así les guardaría el secreto, aun a costa de su propia dignidad. Era la tercera vez en el día que la enviaba a conseguirle dulces, ya que si Shiki lo hacía tenía que lidiar con el acoso de las estudiantes de la clase diurna. Noto que había un auto estacionado en la entrada de la academia, muy lujoso por cierto, del cual bajó una joven de largos cabellos plateados y ojos de un tono similar que traía el uniforme de la clase nocturna. Se le hacía muy familiar, aunque no le dio mucha importancia y siguió caminando.

-disculpa, ¿puedo ir contigo? –le pregunto de pronto la joven, que había corrido para alcanzarla. Rima se encogió de hombros, retomando su camino. La joven la observaba animada, lo cual la molesto –de verás que eres linda ¿eh?

-gracias –murmuró a secas. Esa joven la incomodaba

-sin duda tu eres Rima Tohya, eres hermosa, tal como Shiki te describió –Rima se detuvo y la observó de reojo

-tu… ¿Quién eres y como me conoces?

-cierto, no me he presentado, soy María Kurenai, amiga de Shiki –la joven sonrió alegremente, haciéndole hervir la sangre. ¿Qué diablos hacía la ex prometida de Shiki en la academia? -¿no te agrada conocerme?

-no realmente –murmuró Rima. "Maldita honestidad", pensó volviendo a caminar. María la miró con tristeza, esa chica le recordaba a alguien que siempre hacia berrinche por todo, alguien a quien debía llevarle dulces.

-pues me encargaré de que mi presencia te agrade.

Al llegar a los dormitorios de la clase nocturna se encontraron con todos sus amigos, quienes al parecer esperaban la llegada de María, "¿acaso soy la única que no sabía que venía?" Se preguntó a si misma entregándole la bolsa a Aidou, quien casi lloraba de la alegría al ver tanto dulce junto. Rima se volteó hacia el resto de sus amigos, notando que Shiki abrazaba a María con demasiadas ganas, a su parecer. Hizo un sonido algo raro y subió hasta su habitación. Tenía sueño, cansancio y unas malditas ganas de estrangular a esa tal María.

Ruka la despertó varias horas después para ir a clases, algo que de verdad la aburría. Dio un largo y resignado suspiro y comenzó a vestirse. Desde el otro lado de la puerta se podían escuchar los gritos de las chicas de la clase diurna.

-Rima ¿Qué ocurre? –Pregunto Aidou acercándose mucho a ella -¿estás molesta por algo?

-no es nada tarado –la puerta se abrió y los jóvenes comenzaron a caminar rápidamente. Aidou no se separo del lado de Rima, lo cual provoco varias miradas de odio por parte de las alumnas de la clase diurna, y otra aún más grande por parte de Shiki

-vaya, creo que Shiki está molesto también

-no veo por qué debería de estarlo, tiene a María para hacerle compañía ¿no?

-con que eran celos –murmuró Aidou con una sonrisa. Seiren se acerco de pronto, obviamente enviada pos Kaname

-Hanabusa, el señor Kaname ordena que vigiles a Rima –la aludida se enfado, ¿Cómo podía ordenar eso estando ella presente?

-claro… -Seiren se alejó tan rápido como llego, reuniéndose con Kaname –no te moleta ¿verdad?

-mi opinión ya no importa, la perdí desde que acepte este estúpido compromiso, tal vez de haber esperado un poco mas yo…

-¿podrías haber tenido una relación normal con Shiki? –la joven asintió con lágrimas en los ojos. Su amigo la abrazó, Aidou era muy tierno e inteligente cuando se lo proponía –vamos a clases, y no te preocupes, estoy seguro de que todo esto va a terminar bien.

Rima lo miró confundida, dirigiéndose a su puesto. Delante de ella estaban Shiki y María, quienes conversaban animadamente. Otra vez esos malditos celos la invadieron, tenía ganas de gritarles que cerraran la boca, pero debía mantener la compostura por primera vez en su vida. No iba a quedar como una tonta por gritarles, eso sí que no.

-bien señorita Tohya –habló de pronto el profesor, sacándola de sus pensamientos

-¿eh? –preguntó Rima algo desconcertada luego de que Aidou le diera un suave golpe con el codo

-¿podría explicarnos que dije?

-¿y cómo quiere que le responda tal cosa si estos 2 no me dejan concentrarme con tanta habladuría? –al fin lo había dicho. El profesor la observo algo disgustado, haciéndola salir del salón a ella, a Aidou (quien por cierto no tenía nada que ver en el tema) y a la pareja de conversadores

-¿tenías que involucrarnos? –preguntó Shiki algo molesto. Rima se encogió de hombros

-lo que me faltaba… otra vez tendré que soportar a Kaname –susurró, más para ella misma que para los demás, aunque todos alcanzaron a escucharla, cruzando cómplices miradas entre ellos

-Rima, creo que debemos hablar… los 6 –murmuró de pronto Aidou, tomándola del brazo

-¿los 6? Somos 4 ¿no lo ves? –los jóvenes la ignoraron, comenzando a caminar en dirección a la oficina del director. Al entrar, lo primero que vio fueron unos enormes ojos marrones que la observaron alegremente. Los conocía, por Dios que los conocía. A su lado se encontró con otro par de ojos de un tono lila que la miraron con indiferencia -¿Yuuki?

-¡Rima! –exclamó ella corriendo a abrazarla. Su amiga, su mejor amiga había vuelto… un momento, ¿había vuelto?

-¿cómo se te ocurre poner un pie de vuelta en esta academia? –pregunto en voz alta, casi gritando. Su amiga la miró confundida por el notable cambio de humor

-sigues tan bipolar como siempre

-y tu igual de torpe, sabes muy bien que corres un gran peligro volviendo a la academia, los 2

-vine para llevarte lejos Rima, y juro que no nos iremos de esta academia sin ti –dijo la castaña muy seria. –además estamos protegidos por la asociación ¿verdad Zero?

-Rima, que gusto verte de nuevo.

-lo mismo digo Zero, ¿a qué te refieres con llevarme lejos? –Dijo volviéndose nuevamente hacia Yuuki, quien intercambio miradas con su primo –Yuuki, te hice una pregunta

-¿crees que dejaremos que tu compromiso con el maldito de Kaname se lleve a cabo? –Pregunto el peli plateado a modo de respuesta –te queremos demasiado como para dejarte hacer esa locura

Al llegar a la academia, Rima se había hecho muy amiga de Yuuki. Eran muy unidas, casi parecían hermanas. Tiempo después conocieron al hijo adoptivo del director, un vampiro nivel He llamado Zero, el cual termino por enamorarse completamente de la purasangre, al igual que ella de él. Rima, como buena amiga, los ayudo a escaparse de Kaname, aunque nunca más supo de ellos.

-¿cómo saben de mi compromiso?

-yo se los dije… -la voz de Shiki la hizo recordar que aún estaban con ella

-Shiki y yo hemos estado en constante contacto desde hace unos días, Rima, necesito que hablemos de algo muy privado que quizás pueda molestarte, pero me preocupa mucho que tu –se detuvo un minuto, volviéndose hacia todo el grupo -¿podrían dejarnos solas? –los demás salieron casi de inmediato –Rima, dime por favor que mi hermano no te ha tocado…