Notas del capítrulo:

Ohayo Minna ~ ^o^ cuanto tiempo sin vernos!!!!!!!!!! Entre tanto trabajo, la escuela, falta de inspiración, caídas enfermedades y problemas con la %&#$ computadora por fin pude darme un tiempo para escribir.

Fasa: Bueno ya era hora ¬¬

Espero que el capitulo haya quedado decentemente bien como para recompensar ni tardanza.

Fasa:¬¬ Aclaración: lo que está en cursiva son recuerdos.

Minna daisuki

:3

"Búsqueda entre Recuerdos"

La oscuridad cubría las calles por completo mientras los dos gemelos avanzaban buscando un lugar para pasar a noche. Llevaban ya varios días en busca de alguna pista que los pudiera llevar a la sangre pura, sin encontrar nada aún.

- Te vez cansado Ichiru –Observó Zero con su mirada fija sobre la de su hermano, notando así el cansancio de éste.

- No te preocupes –Sonrió el menor- Estoy bien Nii-san.

Continuaron su búsqueda por un par de horas más hasta encontrar al fin un lugar para dormir.

- Zero Nii-san –llamó Ichiru.

- ¿Qué pasa Ichiru? –dijo el mencionado volviendo su vista hacia el otro.

- He estado pensando y...creo que tengo una idea de dónde podría haber un poco de la sangre de Shizuka-sama.

- ¿En serio? –Zero lo miró sorprendido y feliz a la vez.

- Pero hay un pequeño problema –Ichiru bajó su mirada hacia el suelo- No estoy muy seguro de que aún este ahí, además, no es una zona muy segura y esta alejada de aquí.

Zero rodeo con sus brazos a su hermano menor agradecido por toda la ayuda que le daba siempre.(N/A: *¬* Kyaaa!!! Bello amor fraternal!!! ¬w¬)

- Gracias Ichiru –susurró.

- Es lo menos que podría hacer por Zero Nii-san después de todas las cosas que he hecho –habló el menor por lo bajo, aferrando más el abrazo con su hermano.

Odiaba ser el culpable de todo, ser tan frágil, ser tan... inútil; si desde un principio no hubiesen nacido separados Zero se encontraría mucho mejor, si tan solo fuera más valiente como para enfrentar la verdad de que aún había una solución más fácil para todo eso, regresar a Zero todo lo que le pertenecía, volver a ser uno con él.

Zero sintió la humedad de las lágrimas de su gemelo sobre su pecho y, en un acto de consuelo, pasó sus dedos por los plateados cabellos tan parecidos a los suyos, pero un poco más largos.

- No te preocupes –habló el mayor tratando de ser comprensivo- lo que haya ocurrido antes ya no tiene importancia.

- Zero nii-san –volvió a llamarlo el menor- s-si tu lo deseas, puedes tomar mi vida y acabar con esto de una vez por todas.

Zero se quedó sorprendido por las palabras del otro y molesto con la simple idea de considerar el hacer tal cosa.

- ¡Estas loco Ichiru! Yo JAMÁS haría tal cosa –espetó molesto.

- Pero...

- Tranquilo Ichiru -le interrumpió antes de que pusiera algún reproche- encontraremos la sangre de esa mujer y todo estará bien -Le aseguró aún sin soltarlo de su abrazo.

Ichiru se relajó un poco estando en los brazos de su hermano mayor, casi como cuando eran pequeños, ambos se recostaron con la intención de descansar, pero algo en la mente de Zero aún daba vueltas, esto era el hecho de que "En el clan de los cazadores no podían nacer gemelos".

- Ichiru –habló el mayor tratando de llamar la atención de su somnoliento gemelo.

- ¿Qué sucede Zero nii-san?

- ¿Crees que Kaname esté bien? –preguntó aún algo pensativo.

- Supongo que si –respondió el menor de los Kiriyu preocupándose por la pregunta de Zero.

- Creo que deberíamos apresurarnos a regresar

- ¿Por qué dices eso?

- Yo debería estar ahí para apoyar a Kaname si algo malo sucede -susurró algo apesadumbrado.

- ¿De qué hablas? –Ichiru lo miró sorprendido.

- Creo que uno de nuestros hijos no va a nacer.

- ...

- Y todo gracias a esa ridícula maldición –espetó molesto.

- Tranquilizate nii-san –trató de animarlo Ichiru posando una de sus manos sobre su hombro en señal de apoyo- recuerda que Kaname-san es su "madre" y eso debe cambiar las cosas un poco.

- Espero que tengas razón Ichiru, por que si no fuera así yo...no sé lo que haría.

- Deberías dejar de preocuparte por eso –aconsejó el menor- o por lo menos tratar de relajarte un poco, recuerda que mañana tenemos que seguir buscando.

- Tienes razón –sonrió Zero- no sirve de nada preocuparse por ahora.

Dicho esto ambos se acomodaron. Mañana tendrían un largo día por delante.


El sol se iba poniendo por el horizonte mientras un distraído Kaname lo observaba, pero sin prestar atención a nada en realidad como ya se había hecho rutina, pues su mente divagaba en los momentos compartidos con cierto peliblanco de mirada amatista, que, desde hace ya varios días, no se había dignado a regresar, (N/A: n_ñU ).

Caminaba por el largo sendero del bosque en busca de Kiriyu, hacía ya bastante que éste había bebido de su sangre y Kaname no podía permitir que siguiera alimentándose de la sangre de su pequeña hermana cada vez que su sed saliese de control. Si era por Yüki haría cualquier cosa, incluido el permitirse ser el alimento para el peliblanco sin una sola replica.

Al fin logro encontrarlo después de unos minutos de búsqueda. Éste se encontraba cerca de la piscina, dando, como siempre, su roda de vigilancia tratando de divisar a las estudiantes que estuvieran fuera de sus camas mientras los vampiros tomaban clases.

- ¿Qué haces por aquí Kuran? –le espetó el menor con marcado desprecio en su voz.

Kamane respiró profundo conteniendo sus deseos de atacar al otro en su interior.

- Vine a buscarte Kiriyu –puntualizó el castaño manteniendo su acostumbrada superioridad- debes estas sediento.

- Deberías regresar con los demás de la clase Kuran –insistió ya que no tenía ningún deseo de soportar la presencia del castaño.

-Kiriyu deja de negar lo que eres –replicó el castaño- Yüki te necesita.

Por alguna extraña razón las palabras del castaño provocaron que el enojo en su interior creciera, cómo odiaba que en lo único que el castaño pensara fuera Yüki.

- Aún así, no necesito de tu ayuda Kuran –aclaró Zero de manera hostil- Ahora vete o me obligarás a dispararte.

Kaname se dio la vuelta cansado de la situación, sabiendo que no tenía sentido seguir con la discusión, ya encontraría otro momento para convencerle o incluso él mismo vendría por su cuenta a pedir por su sangre.

Para su mala suerte, y gracias a su distracción, un mal cálculo lo hizo parar en las aguas de la piscina.

Zero lo miró sorprendido por un momento, nunca en su vida se habría imaginado ver a Kuran tropezar, y se arrojó al agua a ayudarlo sin tener una idea clara del por qué lo hacía. (N/A: Yo si sé por qué Kukukuku ¬w¬) Pero en el momento que llegó hasta el sangre pura éste se negó rotundamente a que lo ayudara.

- ¡Aléjate Kiriyu! ¡Puedo salir sólo de aquí!

El peliblanco prefirió no comenzar una nueva discusión así que no dio réplica alguna y ambos salieron del agua. Kaname volvió a encaminarse a su dormitorio pero se detuvo al escuchar la voz del peliblanco llamándole.

- ¡Kuran! –Hablo Zero obligando al mayor a seguirlo, tomándolo de su brazo- Vamos, mi dormitorio queda más cerca de aquí.

Kaname fijó su mirada sobre el otro con la clara intención quejarse, pero el cálido tacto de la mano del otro sobre su brazo le hizo desistir, convenciéndose a sí mismo, de que en ese momento era necesaria una tregua temporal.

Todo el camino hasta llegar a la habitación del peliblanco fue silencioso. Al entrar en ella todo se encontraba en penumbras, Kaname observó a Zero perderse entre las sombras tras un simple "Espera aquí", y tal como este dijo, se sentó en el borde de la cama a esperar su regreso. Tan sólo unos minutos después Zero reapareció con una toalla y ropa en mano, completamente seco y con una expresión un tanto diferente en el rostro; le arrojó ambas cosas al castaño y volvió a dirigirse a fuera de la habitación.

- Deberías apresurarte a secarte o te resfriarás –dijo justo antes de salir y cerrar la puerta.

Kaname tomó la toalla aún sorprendido por el repentino cambio de actitud del menor hacia su persona y comenzó a secarse. Una vez que terminó de vestirse con la ropa que el otro le trajo, Zero entró nuevamente y se sentó a su lado.

- Quién diría que hasta Kaname Kuran le ocurren ese tipo de cosas –se burló- aunque creo que te vez adorable empapado –al decir esto último no pudo contener su riza.

- Muy gracioso Kiriyu –respondió sarcástico el castaño abrazándose a sí mismo debido al frío.

De inmediato Zero dejó de reír y volvió a mirar serio al mayor.

- Ven aquí –dijo acercándose al mayor y rodeándolo con sus brazos- debes tener mucho frío.

- ¿Por qué haces esto Kiriyu? –preguntó al fin después de un rato.

El menor lo medito un momento tratando de descifrar una buena razón para darle al castaño sin evidenciarse así mismo.

- Cuando era pequeño a mi hermano Ichiru siempre le sucedían este tipo de cosas y yo siempre debía ayudarlo –dijo aún sabiendo que esa no era la verdadera razón- así que creo que lo hice porque me recordaste a él...

Kaname desvió su mirada sin poder concentrarse en lo que el peliblanco le decía, el cálido tacto de sus brazos alrededor de su cuerpo le distraía bastante y le hacía recordar la sensación de los labios de Zero sobre su cuello la primera vez que le ofreció su sangre, siempre tan suave y tan confortable...

- ¿Kuran, me estas escuchando?

- ¿Eh? C-claro que sí Kiriyu –se apresuró a responder, avergonzado consigo mismo por las cosas que pasaban por su mente.

Algo extraño le estaba pasando al Sangre Pura, pensó Zero. Decidido a averiguar de qué se trataba e igualmente de confirmar sus sospechas sobre sus propios sentimientos hacia el castaño, el menor tiró al otro sobre la cama y lo aprisionó entre sus brazos.

- ¿Qué crees que estas haciendo Kiriyu? –protestó, ocultando su sonrojo del menor.

Zero se detuvo a observarlo detenidamente por unos segundos, su suave piel, su largo y castaño cabello, sus ojos escarlata, la expresión en su rostro; todo en Kaname siempre era tan perfecto, y por un momento se convenció de que tal vez, y sólo tal vez, la persona bajo su cuerpo no era tan horrible como él mismo se hacía creer a diario, e incluso, quizá, pudiese llegar a sentir algo por él.

- Alguien te ha dicho que te vez adorable cuando te sonrojas –susurró en su oído y sin darle oportunidad de responderle unió sus labios en un beso.

Ambos se perdieron en las emociones provocadas por el tacto de los labios de otro y, dejándose llevar, profundizaron el beso haciendo que cada momento se volviese más y más demandante hasta que la falta de aire lo obligó a separarse.

Aún jadeante, Zero aproximó sus labios al cuello de mayor buscando más proximidad con éste y repartió besos y lamidas por toda la zona, deleitándose con el sonidos de los gemidos ahogados del castaño.

Por su parte, sus manos y las del castaño comenzaron a quitar la ropa del otro, hasta que hubo un momento en que todas sus prendas se encontraron sobre el suelo. Las manos de ambos recorrieron el cuerpo del otro buscando más contacto. Su piel se friccionaba contra la otra llenándose cada vez más de placer mientras es sonido de su gemir hacía eco en las paredes.

Una de las manos de Zero, guiándose por el instinto, buscó con sus dedos la entrada del castaño e introdujo con mucho cuidado uno de ellos en el interior del castaño, este se movió algo incómodo por la intromisión más no tardó en acostumbrarse, esto se repitió con otros tres dedos hasta que su entrada se dilató lo suficiente, no fue hasta que el miembro del peliblanco entró en su interior que el dolor le hizo gritar por el dolor y que algunas lágrimas rodasen por su rostro, lo que provocó que Zero se detuviera por un momento.

- Estas bien –le preguntó mirándolo con algo de preocupación.

- Tranquilo, puedes moverte –aseguró Kaname esperando a que el dolor desapareciera en cuanto el peliblanco se comenzara a mover.

El menor se agachó para volver a besar los labios de Kaname y comenzó a dar lentas envestidas. El ritmo de los dos se aceleró conforme las embestidas se iban volviendo más rápidas, y presintiendo el momento en que se correrían Zero tomó el miembro del castaño entre sus manos y lo masajeo. Continuaron así por unos minutos más hasta que ambos se corrieron.

Zero se dejó caer al lado del mayor, mientras que Kaname se recostó sobre su cálido pecho, completamente feliz por haberse entregado a la persona que, ahora sabía, amaba. El cansancio los invadía por completo, así que no mucho después el sueño los venció y cayeron completamente dormidos. Los último que recordaba Kaname de forma borrosa era haber susurrado un bajo "te amo" y el sonido de un "yo también te amo" como respuesta antes de cerrar sus ojos por completo.

Pero esa sólo sería la primera de sus muchas desapariciones juntos.

-¡Nii-chan! –lo zarandeo Yüki tratando de regresarlo a la realidad.

- ¿Qué sucede Yüki?

- No deberías seguir esperando siempre -le dijo su hermana rodeándolo con sus brazos en un abrazo- te prometo que Zero estará bien.

- Lo sé –le sonrió Kaname consiente de que la castaña estaba preocupada por él.

Además sabía que su hermana tenía mucha y en ese momento preocuparse no servía de mucho, tal vez lo que necesitaba era distraerse un poco y, así, la espera no sería tan larga.

- ¿Qué te parece si salimos un rato al jardín? –propuso el mayor.

- Claro nii-chan –aceptó Yüki contenta.

Yüki ayudó a su hermano a pararse y ambos salieron de la habitación, ya mucho más tranquilos, conversando alegremente sobre la futura llegada de los bebés.


Todo era silencioso, en el suelo ya hacía el polvo del que hasta hace un momento era un nivel E y la herida en su brazo izquierdo no dejaba de punzar por el dolor. Guardó su arma y dirigió su mirada hacia la enorme mansión que se extendía frete a él. Nunca se hubiese imaginado encontrar dentro a varios vampiros en su búsqueda y lo peor de todo era el hecho de que en un descuido se había separado de su gemelo, que aún seguía dentro.

Se encontraba decidido a regresar para traerlo de regreso cuando una manó se recargó en su hombro en busca de apoyo para no caer a suelo.

- ¡¿Estás bien Ichiru?!

- S-si –aseguró Ichiru jadeante sentándose en el suelo, dejando aún lado su katana.

Zero se sentó a su lado haciendo un gesto de dolor.

- ¿Por qué te quedaste allí dentro? –lo regañó Zero.

- No podíamos irnos así sin nada –se excusó- además, creo que la tengo –celebró Ichiru buscando algo entre sus ropas y por fin sacó una pequeña botellita llena de un líquido rojo.

- No puedo creer que pasara tanto tiempo sin mi Kaname por esta cosa –reprochó Zero tomando la botellita con sus manos.

- Sí yo tampoco lo creo –se rió Ichiru, pero paró al observar bien a su gemelo y notar la herida en su brazo- te lastimaste –susurró.

- Eso es lo de menos Ichiru –habló el mayor- será mejor que nos vayamos de aquí.

Se levantaron de su lugar y se fuero lo más deprisa que pudieron, llegando pronto a un lugar más seguro en una posada de una ciudad cercana.

Había llegado el momento de liberarse del maldita dependencia a esa mujer, tal vez nunca regresaría a ser humano, pero al menos por fin podría ser un vampiro normal.

Bebió todo el contenido de la botella mientras su gemelo lo observaba expectante, el líquido carmesí tenía un sabor delicioso, no tanto como el de la sangre de su castaño, claro, pero se atrevía a decir que si era comparable. A pesar de su sabor, cada lugar de su garganta por el que pasaba ardía de tal forma que el dolor le hizo tener que doblarse para ir a parar al fin al suelo.

Ichiru se acercó a su hermano preocupado por lo gritos de dolor que lanzaba esperando que pronto todo terminara y ambos pudieran regresar a casa.

Notas finales:

Para todos aquellos que tenían duda sobre cómo es que nuestros vampiritos terminaron juntos espero que eso haya resuelto algunas de sus dudas kukukuku.

Fasa: yo creo que en vez de resolverlas les generaste más ¬¬

Jejeje espero que les haya gustado mucho y como siempre les agradezco por su espera y por los lindos comentarios que me dejan, todos me hacen una Muffy muy feliz n_n

Fasa: ¬¬

Nos vemos luego (y pronto, espero n_ñU)

=3