Capítulo 10
El peso de su descubrimiento
Todoroki sueña, analiza, recuerda, comprende y se siente como un idiota.
No necesariamente en ese orden.
Abrió los ojos de golpe mirando al techo blanco de su habitación.
Por unos segundos se sintió perdido entre la nada sin ningún pensamiento en su mente, solo con la sensación de querer volver al sueño que tenía.
Quería volver a ese escenario, volver a sentirse envuelto por esa manta, sentado en el suelo de madera con una taza de té en las manos, iluminado por una pequeña lámpara. Quería volver a la calidez del momento, a envolverse en el arrullo de una voz suave que le habla sin detenerse, que le presta toda su atención como si él fuera lo más interesante del mundo.
Cierra los ojos y quiere volver a contar las pecas en sus mejillas sonrojadas, deleitarse con los pequeños hoyuelos que se forman cuando sonríe. Quiere perderse en esa mirada tan profunda, en ese bosque lleno de vida y maravillas que se siente ansioso por descubrir.
Quiere estar cerca, más cerca de él como nunca antes había ansiado con nadie más.
Quiere tomar su mano, abrazarlo y dormir a su lado para jamás sentirse solo.
Quiere que sus ojos verdes lo vean solo a él y que brillen de alegría todo el tiempo.
Quiere sentir la textura de su cabello entre sus dedos y acariciarlo con libertad.
Quiere ser la causa de sus sonrisas.
Quiere muchas cosas que le es imposible enumerar.
Así que tan solo estira su mano y roza sus mejillas y el chico frente a él se entrega por completo a la calidez de su mano izquierda poniendo su mano sobre la suya y no puede evitar sentirse atraído por su gravedad. Aquella estrella tan brillante lo tiene en su órbita y para Shoto ya no existe nada más. Nadie más.
Y se acerca más, ambos se acercan más, y luego su suave aliento roza sus labios cuando emite su nombre de una forma tan bella que jamás a escuchado. Llena de anhelo y amor.
Shouto
Y no puede evitar decir su nombre con el mismo anhelo y amor.
Izuku.
Abre los ojos de nuevo pero esta vez impactado.
¿Qué había sido todo eso?
¿Porque había soñado algo así?
Dio vueltas en su cama enredándose con las sabanas tratando de borrar aquel sueño de su mente, pero le es imposible dejarlo atrás.
Se avergüenza, como nunca antes en su vida, y siente esa extraña calidez en sus mejillas que de inmediato trata de evitar enfriando su cuerpo.
¡¿Qué demonios había sido todo eso?!
Se queda quieto debajo de las sabanas. Estira su mano buscando su celular y se sorprende al ver que aún tenía dos horas más antes de que su alarma suene, lo cual quería decir unas tres horas para desayunar con Midoriya.
Izuku
El sueño volvió a su cabeza de golpe otra vez.
No era posible, todo debía de ser una broma de muy mal gusto de su cabeza, pero a la vez tenía mucho sentido.
Luego de una semana de incertidumbre ahora sabía que era "eso".
Lo había definido así porque no tenía ni idea de que podría ser y tampoco encontraba el tiempo para investigar sobre aquel extraño sentimiento que lo desbordaba cuando Midoriya estaba a su lado, pero que en un segundo podría transformarse en un trago amargo cuando lo veía con Bakugo.
Era como el cielo y el infierno en su pecho con Midoriya en el medio, siendo sin saberlo, el combustible que alimenta aquel sentimiento.
Se quedó en silencio y algo pareció encajar en su cabeza, tal vez en un principio no sentía la necesidad de desenmarañar tal misterio, pero ahora y luego del sueño era evidente.
Como si fuera la última pieza de un gran rompecabezas.
Al fin la figura era clara.
Y era tan obvio lo que significaba aquel sentimiento que sintió tanta vergüenza de lo sucedido la última semana.
—Todoroki Shoto, eres un idiota— se dijo a si mismo cubriendo su rostro—. ¡debiste de haberlo sabido!
LUNES
No se había reunido con Midoriya desde el fin de semana y de verdad tenía mucha curiosidad (por más que no lo admitirá en voz alta) por saber cómo estaba luego de su "charla" con Bakugo.
Como es obvio, y respetando los preceptos con los que fue criado, no preguntaría o insistiría en saber a menos que el propio Midoriya decida hacerlo. Así que cuando pasó por él lo primero que le preguntó fue "¿te encuentras bien?" Y de inmediato su mente completó con un "¿Bakugo no te hizo nada?" Completamente preocupado.
Quiso darse un golpe en el rostro, pero antes de que su palma impactará directo en su mejilla, una pequeña risa escapó de los labios de Midoriya deteniendo toda su acción.
Y ahí estaba esa sensación tan agradable que no podía nombrar.
—No te preocupes—comenzó Midoriya —me explicó sus razones y creo que podremos comenzar de nuevo. La verdad, me hace feliz que podamos acercarnos un poco más.
Y ahí estaba ese sentimiento desagradable. Pero se obligó a no demostrarlo.
—Ya veo, me alegro por ti Midoriya.
Luego de eso el chico no comento más sobre el tema. Y esta vez Shoto no insistiría.
Desayunaron conversando animadamente sobre "la dependencia de los héroes en sus equipos de soporte" y se sintió ligeramente aludido ya que su traje le permitía regular su lado izquierdo de manera mecánica, pero a pesar de eso allí estaba esa cálida sensación y la calma que solo puede tener con Midoriya.
Lo dejó en la universidad y fue a la oficina.
Terminando su patrullaje, y ya de noche, regreso a la oficina y grande fue su sorpresa al salir del ascensor y encontrarse con Midoriya en uno de los sillones, esperándolo.
De inmediato se dirigió a él y el chico le saludó efusivo y con los ojos brillando, mirándolo de arriba a abajo. Se sintió un poco extraño al ver que era el centro de atención para Midoriya que luego de unos instantes le devolvió el saludo y se disculpó por quedarse en silencio. El peliverde jugó con sus dedos y se puso nervioso mientras admitía que estaba admirando su traje de héroe tratando de comprender los mecanismos y, en un susurro agregó, que eran las pocas veces que lo veía vestido así. Shoto quiso sonreír por cómo se veía Midoriya, pero carraspeó conteniendo su risa y en cambio lo guio a su oficina pidiéndole que lo espere mientras se cambiaba el traje de héroe.
Aunque sinceramente prefería quedárselo puesto si Midoriya lo seguía mirando solo a él.
En ese momento quiso golpearse por ese pensamiento.
Cuando regresó no lo encontró en su oficina, sorprendido buscó con la mirada por todo el piso y lo divisó donde menos lo quería.
Al lado de Bakugo Katsuki.
Rápidamente tomó sus cosas y con preocupación se acercó a ellos dispuesto a llevarse a Midoriya, pero a unos pasos escuchó la melodiosa risa de Midoriya haciendo eco en sus oídos, y el "florido" vocabulario de Bakugo. Pero aún si su vocabulario era salvaje había algo distinto. Sonaba casi como cuando insultaba a Kirishima. No era una expresión de fastidio sino como una expresión de ¿amistad?
No.
No era eso.
Cuando Midoriya se percató de su presencia se despidió vagamente del chico explosivo recibiendo de respuesta un "ya no fastidies Deku"
¿es en serio? ¿Bakugo siendo "amable"?
Llevó su mano a su pecho disimuladamente mientras se dirigían a su auto, estaba más fría de lo normal y también estaba allí, otra vez, esa opresión en el pecho que no era agradable y como ya era habitual ignoró el sentimiento.
La cena fue tranquila, como siempre que estaba con él. Y dos horas después se despidió para dirigirse a su departamento.
Ese lunes tuvo que haberlo sabido, pero era tan distraído y despistado que cuando Midoriya se despidió en la puerta no entendió lo que significaba ese sentimiento de no querer irse y de lo mucho que costaba decir "buenas noches".
MARTES
Se despertó con la sensación de que había tenido un hermoso sueño con un ángel de mirada amable pero que fue brutalmente sacado de él por un demonio de pésimo carácter. Como sea que haya sido su alarma aún no sonaba así que se quedó en la cama por unos instantes esperando. Miró el techo, contando las imperfecciones en la pintura con la esperanza que el tiempo pasará más rápido.
No lo mal interpreten. No es que se muriera por ir a trabajar o que no fuera un humano normal que también tiene flojera de levantarse día a día—porque la verdad él prefería quedarse en cama—pero quería desayunar con Midoriya, y eso es cientos de veces mejor que dormir toda la tarde.
Y allí vamos de nuevo.
Tuvo que haberlo sabido el martes. Cuando Midoriya salió de su casa con su típica mochila amarilla llena de parafernalia suya y completamente emocionado enseñándole un nuevo peluche en su honor.
Si. Todoroki ya se había acostumbrado a ver su rostro en el departamento de Midoriya. Y si bien el chico había intentado ocultarlo, poco a poco todo empezaba a aparecer en su departamento desde la vajilla hasta los juguetes y, aunque Midoriya se avergonzaba—y él también, no lo niega—no quería ver que el chico suprimir aquello que le hacía feliz y le aseguró que no tenía por qué ocultárselo. Entre sonrojos Midoriya aceptó y lo alentó regalándole algunas cosas que recibía como regalos o muestras de las compañías de publicidad.
Inclusive había logrado/exigido que le den dos unidades. Una para su hermana y otra para Midoriya.
Y tenía que admitirlo, le agradaba que Midoriya fuera su "fan".
Por lo cual…
¡Tuvo que haberlo sabido cuando deseó ser ese peluche entre los brazos de Midoriya que sostuvo todo el desayuno!
Pero no. No lo pensó, o no quiso hacerlo y lo descartó de inmediato cuanto Midoriya tomó el peluche con delicadeza y fingió darle vida. Su mano izquierda elevó la temperatura sin darse cuenta terminando con la lengua quemada por el té que se estaba evaporando en su mano.
MIÉRCOLES
Fue alrededor de las 2:00pm. Yaoyorozu había salido a almorzar, pero Shoto se quedó terminado unos papeles.
Nunca se había sentido más feliz por tener esa montaña de documentos por llenar.
Ese día Midoriya lucía nervioso e indeciso, con las mejillas sonrojadas y los lentes cayendo por el puente de su nariz parado en la puerta de su oficina. Trató de entender ese nerviosismo que ya no era habitual, se tenían más confianza y Midoriya ya no se ponía nervioso en su presencia— o por lo menos no tanta— y no logró comprender hasta que vio lo que sostenía.
—Todoroki—soltó nervioso—¡t-te hice el almuerzo! Yo… esto pensé que probablemente te olvidarías de almorzar por tanto trabajo que tienes últimamente así que preparé este almuerzo. Salí temprano porque se cancelaron las clases y pensé sorprenderte con comida caseraaaaa ¡AH! ¡TODOROKI! ¡TUS HOJAS SE QUEMAN! —le dijo gritando espantando a Todoroki que soltó de inmediato las hojas y con un giro de su mano derecha los congeló.
Ambos se quedaron en silencio hasta que Midoriya con curiosidad preguntó qué había pasado. Shoto miró sus manos y solo levanto los hombros.
"No lo sé, pero pasa y almorcemos por favor"
Solo eso pudo decir. Y Midoriya rápidamente tomó asiento frente a él.
Luego más tarde después de que Midoriya se despidiera lo siguió con la mirada por el pasillo, y lo vio detenerse frente al ascensor, Bakugo se había acercado a él y de inmediato entablaron conversación. Lo observó sonreírle a Bakugo e inesperadamente puso su mano sobre el hombro del rubio.
Bakugo no se movió. Y Midoriya no retiró su mano tampoco.
Estaban demasiado cerca.
—Hace un poco de frí- ¡oh por dios, Todoroki! ¡El mouse está congelado! ¡Y se está congelando el escritorio! —soltó Yaoyorozu sorprendida mientras entraba por la puerta de su oficina.
De inmediato se disculpó y con su izquierda procedió a derretirlo. Felizmente el mouse no se estropeó, de los papeles no podía decir mucho, tendría que imprimirlos de nuevo.
Y al final solo quedó la mirada inquisitiva de Yaoyorozu sobre él.
Sabría lo que vendría.
Ese día también tuvo que haberlo sabido, tuvo que saber lo que su kosei le gritaba, pero nada. Nada pasó por su mente, solo que tal vez necesitaba ir al doctor.
JUEVES
Su día libre e iría al doctor por insistencia de Yaoyorozu.
Y ahora que lo pensaba, si hubiera entendido antes no hubiera tenido que pasar por la vergüenza que ahora sabe qué pasó.
No cree tener el coraje de volver a ver su doctor jamás.
Cuando llegó, su doctor, que lo conocía desde su adolescencia, le preguntó cómo se sentía y él siendo alguien tan pragmático, decidió que enumeraría los "síntomas"—quien sabe podría ser una enfermedad—para poder entender mejor lo que le pasaba.
Primero, recuerda haberle dicho, arritmia cardiaca. No era muy común, pero se daba cuenta que unas dos o tres veces al día podía sentir su corazón acelerado, usualmente en las mañanas, mientras desayuna, en las noches, en medio de la cena, y algunas veces durante el día, pero no eran tan relevantes como las dos ocasiones anteriores.
Su doctor lo miró intrigado.
Segundo, fluctuaciones de temperatura. Al mismo tiempo que su corazón se acelera, su kosei pareciera activarse inesperadamente, sobre todo su lado izquierdo. Un calor se propaga en su cuerpo llegando hasta su rostro, algunas veces es algo fastidioso pero la mayoría del tiempo se siente relativamente bien, pero parecía estar escalando. Le comentó que solo el día anterior había incendiado sin querer los papeles que sostenía.
—Tal vez es por lo poco que lo uso que se sale de control—se justificó.
El doctor anotaba.
Pero no sólo es el lado de fuego, sino también el de hielo, agregó rápidamente. A veces su kosei escapa de su control y cuando se da cuenta ha bajado la temperatura de la habitación unos grados. Yaoyorozu es usualmente la que le avisa cuando la oficina se pone fría, lo cual es curioso ya que, a diferencia de la arritmia y el calor que se presentan casi siempre juntos, este síntoma se presenta solo, usualmente por las mañanas y no todos los días, solo a veces.
Y bueno, tuvo que admitir lo del incidente del mouse congelado.
El doctor empezaba a revisar su historial médico.
Tercero, una insana sensación de nerviosismo. No es usual ya que sus emociones siempre están bajo control, lo más extraño es que no se daba en sus patrullas, o mientras peleaba con algún villano sino cuando estaba fuera de su rol de héroe.
El doctor parecía contrariado y luego de medir su talla, peso y tomarle exámenes rápidos de sangre, su médico le dijo que su salud estaba perfectamente bien, e inclusive lo había felicitado sobre cómo había mejorado sus hábitos alimenticios. No quiso quedarse con el crédito así que le comentó a su doctor sobre Midoriya y su costumbre de siempre preocuparse por sus comidas.
El semblante de su doctor cambio, y pareció meditar por unos segundos, parecía muy interesado en el tema y rápidamente pregunto más detalles. Shoto no sentía que había algo detrás de ello más que curiosidad profesional así que le comentó que suele llevarlo y recogerlo de la universidad, que Midoriya le estaba enseñando a cocinar, y que usualmente desayunan y cenan juntos.
Finalmente, su doctor le preguntó hace cuanto lo había conocido.
Su doctor solo había sonreído dejando sus apuntes a un lado y le dijo algo sobre que jamás imaginó vivir para verlo así.
¿Tan mal se cuidaba que su doctor no imaginaba que podría tener buenos hábitos alimenticios?
En ese momento era lógico pensar en ello.
Ahora, mirando el techo, se sentía como un idiota.
El doctor le aseguro que no tenía que preocuparse que no era ninguna extraña enfermedad y que era algo emocional.
—¿Emocional? Tengo que ir al psicólogo entonces. Gracias doctor.
Le dijo y salió rápidamente sin darle tiempo a su doctor de replicar algo.
Agendó una cita con su psicóloga el mismo día.
Misma historia.
Aparte de sus traumas del pasado de los cuales se niega a hablar, le comentó lo sucedido a su psicóloga. Ella sólo lo miró y le sonrió.
—Lo siento joven Todoroki, pero es algo que usted mismo debe de descubrir. No se preocupe no es nada malo, por el contrario, es algo muy bueno.
Eso había dicho y había salido más confundo de lo que había entrado. Por lo menos no era malo, según su psicóloga. Eso bastó para tranquilizarlo durante la semana.
Pero de nuevo. Ahora sentía como un idiota, el doble de lo que se sintió con el doctor.
¡Demonios, tuvo que haberlo sabido!
VIERNES
Regresó a la oficina y de inmediato fue interrogado por Yaoyorozu. Le comentó las opiniones de sus doctores y ella pareció intrigada pero más tranquila.
—Tal vez es stress Todoroki—le dijo— deberías tomarte las cosas con más calma— y luego agregó con curiosidad. —¿tú kosei no se salió de control hoy no?
Se giró hacia ella y con culpabilidad le admitió que una pequeña flama había escapado de su mejilla izquierda durante el desayuno. Cuando Yaoyorozu preguntó qué estaba haciendo, le comentó que tomaba desayuno con Midoriya y conversaban sobre su investigación.
Siendo más exactos, reflexionaba ahora, se había distraído mirando el rostro del chico hablando emocionado sobre su trabajo. Se había enfocado en como brillaban sus ojos y la emoción que reflejaban. Y fugazmente pensó que se veía lindo cuando hablaba sin parar. Fue allí cuando su mejilla se encendió.
Pero claro eso no se lo dijo a Yaoyorozu. No porque, viéndolo ahora, era vergonzoso que no se percatara de lo obvio sino porque en ese momento no encontró ninguna conexión.
Aun así, Yaoyorozu pareció analizarlo.
Ese día no pudo verse con Midoriya porque el chico tenía mucho trabajo y una reunión importante, pero a pesar de eso le había escrito un pequeño mensaje disculpándose de nuevo y recordándole que se alimentará.
Era tan atento con él.
Su corazón se aceleró y otra pequeña llama escapó de sus dedos provocando que soltará el celular ante la mirada atónita de la pelinegra que sólo atinó a preguntarle qué había pasado.
—Solo miraba mi celular—le respondió monótono—Midoriya dice que no podrá venir y que me alimente bien.
De nuevo lo miró. Esta vez mas insistentemente.
Algo le decía que tal vez Yaoyorozu lo sabía antes que él mismo.
El día fue horriblemente largo.
SABADO
Estaba de muy mal humor.
Había tenido el infortunio de encontrarse con Endeavor mientras patrullaba así que tuvo que soportar su insistente parloteo sobre su deber de ser el número uno y que era demasiado tiempo para seguir rebelde sobre su lado izquierdo. Se dio media vuelta y se alejó lo más que pudo.
Minutos más tarde escuchó la explosión.
La alarma de la ciudad comenzó a sonar y de inmediato la voz en los parlantes recomendó a los ciudadanos a buscar refugio y alejarse del centro.
Escuchó a Yaoyorozu a través de su intercomunicador, requerían el apoyo de todos los héroes que estuvieran cercanos al evento y sin dudarlo confirmó su apoyo.
En el camino prestó atención al estatus.
Múltiples villanos, aproximadamente quince.
Razón del ataque: desconocida.
Daño: destrucción de alrededor de 3 calles en el centro de Musutafu
¿Todoroki?
Le dijo con duda Yaoyorozu en el audífono de su oreja izquierda.
Estoy avisando a todos en la agencia para que te den alcance lo más pronto posible. Ten cuidado.
—No te preocupes, estaré bien.
El campo de batalla era un desastre, trato de divisar entre los escombros y el polvo. Una columna de fuego llamó su atención, era evidente quien estaba allí. Chasqueó la lengua y se puso en acción.
Probablemente habían pasado dos horas y las cosas no parecían disminuir. Y todo empeoró cuando un villano en particular, que parecía interesado en él, empezó a atacarlo sin descanso una y otra vez.
Al parecer el control de kosei era perfecto y la fuerza de sus ataques no parecía disminuir. Su brazo izquierdo se empezaba a entumecer del frío, su equipo de soporte estaba manteniendo su temperatura, pero la batalla se había alargado demasiado y el calor del mecanismo no alcanzaba para devolverle la movilidad completa de su brazo derecho.
De un momento a otro su brazo izquierdo quiso reaccionar, como si su kosei de fuego quisiera salir a flote aún en contra de su voluntad.
Lo sostuvo con su derecha, no dispuesto a darle gusto a Endeavor, que solo unos metros más allá lo miraba furioso, insistiendo en su fuego.
Parecía como si esperaba que desistiera y dejará salir a flote su kosei de fuego solo para jactarse de haberle salvado la vida.
No le permitirá burlarse de él así, prefería morir a darle el gusto.
Para su suerte, Le Million apareció aligerando la batalla.
Cuando todo acabó observó por el rabillo del ojo a su padre dirigiéndose hacia él con sus puños fuertemente apretados y su mirada echando chispas, de seguro le reclamaría por su "rebeldía" pero no se quedó a escuchar y de inmediato se marchó.
Su brazo seguía entumecido, pero poco a poco el mecanismo de su traje empezaba a regular la temperatura. Se negó a una revisión médica en campo asegurando que su traje estaba haciendo su trabajo. Los médicos titubearon, pero ante la seguridad de sus palabras lo dejaron ir.
Caminó lentamente, sosteniendo su brazo derecho.
Era mentira.
Su traje estaba demorando demasiado en devolverle el calor perdido. Miró a sus alrededores, y al ver que nadie lo observaba elevó la temperatura de su mano izquierda pasando sobre su brazo entumecido aliviando ligeramente el dolor.
Todoroki, el vehículo llegó. Se encuentra a dos calles de tu ubicación. Los demás ya están de regreso así que no te preocupes.
—Gracias Yaoyorozu—le dijo derritiendo el hielo solo lo suficiente para poder mover sus dedos y aliviar el dolor. Le dejaría el resto a su traje.
Cuando llegó a la oficina Midoriya está allí dando vueltas inquieto, mirando su celular y murmurando mil cosas que no podía escuchar. Cuando se dio cuenta de su presencia corrió hacia él y lo abrazo con fuerza.
Recuerda la sensación.
La calidez.
Su corazón agitado.
Los brazos de Midoriya rodeándolo y su rostro recargado en su pecho.
Quiso abrazarlo también, pero el peso de su brazo derecho entumecido lo detuvo.
De pronto su brazo derecho emitió vapor y Midoriya se apresuró a soltarlo.
—Lo siento, mi traje está regulando la temperatura—mintió. No era su traje, era su lado izquierdo fuera de control que había transmitido el calor hacia donde lo necesitaba. No estaba seguro de del porqué, pero ahora podía moverlo con más libertad.
—¡No-no te preocupes! No debí de haber corrido así y abrazarte de la nada. Lo-lo siento—soltó Midoriya apenado.
—No te preocupes—le dijo apenado también, y sin percatarse agregó—es...agradable.
Midoriya sonrió con las mejillas sonrojadas resaltando sus curiosas pecas.
—Entonces...—le respondió indeciso, jugando con sus dedos—puedo...hacerlo de nuevo
Su cabello se prendió en llamas de un de repente, alertando a Midoriya que agitaba los brazos sin saber qué hacer.
Shoto respiró, calmando sus emociones y el fuego se disipó.
—Lo siento será mejor que no te acerques mucho, he estado teniendo problemas para controlar mi lado izquierdo desde lo que pasó en tu departamento—le comentó mirando su mano izquierda en un intento de comprender lo que le sucedía— lamento haberte asustado.
—No te preocupes—le respondió Midoriya— y sobre eso, vi la batalla por mi celular y me gustaría hablar contigo seriamente.
Midoriya peinó sus cabellos con su mano en una clara señal de frustración, y empezó a moverse inquieto. Luego se detuvo frente a él.
—Voy a abrazarte ¿de acuerdo? —le advirtió y sin darle tiempo a responder se aferró a él con fuerza y continuó—. Todoroki, estaba muy asustado, ese villano, prácticamente te tenía en la mira, él pudo haberte matado si no fuera por Le Million... Y tú...
Podía sentir cómo se aferraba a su pecho como si fuera a desaparecer en cualquier momento y se sintió culpable de causarle tanto temor, de poner esa mirada tan triste en su rostro.
—Se que te dije que no insistiría, pero Todoroki… —soltó Midoriya angustiado levantando su rostro sin soltarlo.
En aquel instante, en esos minutos, cuando teniendo el rostro de Midoriya tan cerca con sus bellos ojos verdes mirándolo solo a él y su mente gritándole que quería sentirlo aún más cerca, en ese instante, debió de haberlo sabido.
Debió de entender que la forma en la que se sentía tan bien estar entre sus brazos y de cómo el mundo parecía ir más lento mientras se observaban era lo que él necesitaba.
—No importa—dijo el chico aliviado—estas aquí.
Midoriya le sonrió una última vez antes de hundir su rostro en su pecho de nuevo. En un impulso acaricio sus cabellos verdes.
Para ser sincero no tenía ni idea de cuánto tiempo estuvieron así, solo recuerda, para su infortunio, los gritos de Bakugo diciéndoles que se apartaran de su camino, rompiendo toda aquella burbuja de la que no tenía ni idea, por lo menos no en ese momento, que se había formado entre ellos.
Apenados se despidieron en la puerta del ascensor, pero antes de que Midoriya se retirara su mano derecha, aquella que es unos grados más fría, se estiró tomando la de Midoriya.
—Nos vemos mañana, Midoriya—la mano del chico era cálida, la podía percibir aún más por la diferencia de temperatura.
Midoriya le sonrió y apretó su mano, entrelazando delicadamente sus dedos.
—Nos vemos Todoroki, descansa.
Ambos se quedaron de pie sin moverse. Algo dentro de Shoto le impedía soltar su mano, algo que no podía comprender.
En ese momento, otra vez, debió de haberlo sabido cuando sus dedos quisieron aprovechar todo el contacto posible, cada segundo mientras se separaban. Cuando sus ojos no dejaban de verlo hasta que las puertas del ascensor se cerraron e incluso permaneció allí unos segundos más, rememorando su sonrisa
Debió de haberlo sabido.
Pero ahora lo sabía.
Se levantó de su cama al escuchar su alarma, se alistó y se preparó para el día, pero esta vez sabiendo perfectamente lo que se manifestaba en su mente.
Desayuno con Midoriya en su oficina con una tajada de torta de chocolate y té de naranja como la primera vez que lo visitó. Su kosei no causó estragos cuando se perdió en sus ojos o cuando pensaba que adoraba su compañía, al parecer comprender lo que sentía le daba el control absoluto de sus acciones, así que sin preocupaciones disfrutó de su compañía, admiró sus facciones y se maravilló con la paz que le transmitía.
Cuando se despidieron, en la puerta de su oficina, esbozó una sonrisa sin contenerse y dejó que su mano izquierda despeinara los cabellos del chico que se sonrojó sorprendido por su acción. Lo siguió con la mirada y no pudo evitar verlo detenerse en el escritorio de Bakugo.
—Valla, parece ser que se llevan mejor ¿no es así? —le dijo Yaoyorozu ingresando a la oficina seguido de Kirishima.
—Al parecer si—le respondió el pelirrojo— Me alegro por ellos.
—¿estas bien? —le preguntó Yaoyorozu a Kirishima preocupada, dejando su bolso en el escritorio y tomando asiento.
—Si, no te preocupes. Es solo que—Kirishima se sentó frente a Yaoyorozu—cada vez ellos se vuelven más cercanos y siento que Bakugo y yo nos alejamos más…No es que no me agrade Midoriya, en realidad me agrada mucho, pero no puedo evitar sentirme desplazado de cierta manera. Es como si fue rechazado sutilmente.
Todoroki detuvo todas sus acciones, enfocándose de nuevo en la figura de Midoriya despidiéndose de Bakugo con una sonrisa en su rostro.
Toda aquella alegría de su descubrimiento se desvaneció dando paso a aquello que sabia era parte del sentimiento que sentía por el chico de brillantes ojos verdes.
—Ahora comprendo—soltó de repente sin despegar los ojos del peliverde llamando la atención de sus dos amigos—lamento no haber entendido por completo como te sentías con respecto a esto, pero creo que ahora puedo comprenderlo mejor. No es fácil.
Cuando Midoriya desapareció por el ascensor volteo a ver a sus amigos intrigado al no recibir respuesta alguna. ¿Tal vez había dicho algo malo?
Kirishima y Yaoyorozu se miraron tratando de entender lo que sucedía. Kirishima estaba completamente perdido, pero Yaoyorozu en cambio pareció pensar con detenimiento por unos instantes. Luego su mirada se iluminó en entendimiento.
—No entiendo porque te disculpas—dijo confundido Kirishima.
—Subestimé el sentimiento, no pensé que fuera así de abrumador.
—¿Abrumador qué?
—Amar a alguien.
Pasaron aproximadamente dos minutos en los cuales observó a sus amigos quedarse congelados sin la necesidad de activar su kosei.
—¡Lo sabía! —grito Yaoyorozu emocionada—Tu-Tú-
—¡Bro, cuando pasó esto!
—No lo sé exactamente, solo se que llegué a la conclusión esta mañana—soltó monótono Todoroki.
—¿Es Midoriya verdad? Tiene que ser Midoriya—se apresuró a agregar la heroína mientras escapaban de su cuerpo pequeñas matrioshkas de la emoción.
—Si, es Midoriya—afirmó sin titubeos a pesar de la vergüenza que sentía. De todos modos, no tendría porque negárselo a sus amigos. Ellos le han confiado sus secretos, no tiene por qué ocultarlo. Ellos merecen su confianza.
—Así que el rollito de canela lo logró—soltó Kirishima divertido—entonces ¿Qué haremos?
—Cierto—dijo Yaoyorozu guardando las matrioshkas—ustedes ya pasan bastante tiempo juntos. Invitarlo a cenar seria como cualquier otro día. Tiene que ser algo especial. ¿Qué tienes planeado Todoroki?
Ambos lo miraron con los ojos brillando de emoción y curiosidad esperando su respuesta.
—Nada.
—¡¿Qué?!—soltaron al unísono.
—No hare nada—les reafirmó.
Tal vez ellos no podían entenderlo. Tal vez nunca lo hicieran, pero es lo que había decidido.
El sentimiento era tan abrumador y tan complejo que aún no lo podía entender por completo, pero de solo pensar en la posibilidad de decírselo a Midoriya le causaba una gran incertidumbre. Porque confesárselo podría significar perderlo y no podía ni siquiera imaginar no tenerlo en su vida.
Ya había pasado una vez, ya había perdido a su ser más amado una vez y jamás pudo recuperarse. Y a pesar de los años y de la gente que decía que el tiempo lo cura todo no podía ir a verla por temor a ser rechazado, por temor a hacerle daño o que su sola presencia la altere al tal punto de desestabilizar su mente que con tanto esfuerzo había logrado mejorar.
Había perdido su calor, sus cálidos abrazos y sonrisas.
Ya perdió a su madre y vivía con el vacío.
No se imaginaba perder a Midoriya.
No podría recuperarse.
No se arriesgaría.
Si podría mantenerlo a su lado, así sea como un amigo estaba bien para él.
Si podía verlo sonreír, pasar tiempo juntos y ser parte, aunque sea un poco de su vida, estaba bien para él.
Estaba enamorado de Midoriya, lo amaba, y ahora podría comprenderlo.
Pero eso es algo que él nunca sabrá.
Porque ese sería su secreto.
¡Lo siento tanto! Este capitulo fue tan complicado…no se si lo aborde bien, la verdad estoy nerviosa de que piensen de este capítulo. ¡Por favor háganmelo saber T-T muero de las ansias!
En otras noticias he decido inaugurar un pequeño rincón llamado "Cosas curiosas que pasan mientras escribo YH"
¿Qué pasó durante el tiempo que escribí este capítulo?
Durante la primera semana luego de publicar el anterior estaba 100% segura de que quería escribir, es decir, estaba decidida que seria sobre Todoroki admitiendo que ama a Midoriya. El único problema era que no tenia idea de como llegar. Y así paso el tiempo…
Este capitulo tiene 4 borradores, cada uno de aproximadamente 3500 palabras… cada uno empezaba distinto pero el contenido en si era el mismo.
Fun fact: En uno de ellos Midoriya golpeaba a Todoroki.
Durante este tiempo también me he replanteado el título del fic… quisiera cambiarlo por algo más pero aún no lo se por que poner exactamente. (acepto sugerencias XD)
Bueno, esto se alargo demasiado.
Espero que MellonCollie (se encarga de la traducción al inglés de este fic publicado en Ao3) ponga algo también, de seguro algo divertido pasó mientras traducía mis desastres XD ¡Te quiero, gracias por tu apoyo y tus maravillosas ideas!
Gracias por su apoyo gentita, nos vemos en el siguiente capítulo.
Bye!
Comentarios de Melly se los quiero compartir porque ella me ayuda mucho 3
Hey, MellonCollie here... Mi único pensamiento cuando traducía este cap era…
"Este cap debió de haberse llamado "Todoroki debió de haber sabido."
Perdón, me tomó más de una semana traducirlo. Trabajo y esas cosas. Usualmente me toma 2-3 dias :( y siento que perdí un poco de la esencia de Rory mientras lo hacía así que perdón! D':
Ella hizo un gran trabajo. La adoro.
Por cierto ahora quiero cambiarle el nombre al capítulo XD
Nos vemos!
