Primero... gracias a todos por sus lindas reviews! los amoo a miil!!

segundo.. akí está el capi!!...

y tercero... estoy pasando por una crisis creativa así que demoraré un poco en colgar el 11.. sólo unos días + de lo pensado

Dios los guard!! Déjenme saber qué les pareció¿?

La Jooovi

Capítulo 10: Una segunda oportunidad

Harry no tuvo tiempo ni de reaccionar. Sólo la vio ahí parada. De pronto Hermione se echó a correr. No sabía a dónde iba, sólo quería escapar de ese lugar. ¿Cómo era posible que una persona, con la que había estado por casi dos años, sintiera eso por ella? ¿Acaso eso era ella para él, una come libros? En realidad no le importaba lo que él pensara, le dolía el hecho de haber pensado que él la quería. Que tonta había sido. Entonces se detuvo para ver hacia dónde la habían llevado sus pasos. Casi al principio del bosque que rodeaba Hosgmade, recordó haberse encontrado ahí en tercer año, cuando Harry escuchó algo sobre Sirius y la supuesta traición a sus padres. Ella se había acercado a consolarlo. Levantó la vista y vio que el moreno se acercaba a ella. Parecían haber intercambiado de lugares.

- Con que aquí estabas - el ojiverde se arrodilló al frente de ella - Herms... yo... lamento que hayas tenido que escuchar todo eso, es decir... no pensé que...

- Tranquilo, Harry - comenzó la castaña, que aunque tenía unas ganas de llorar increíbles, se mantuvo calmada frente a su amigo - tú no eres el que debe disculparte, él es el que dijo esas cosas horribles... yo... jamás pensé que él pensara eso de mi... yo... me siento tan mal - terminó soltando las lágrimas, no podía contenerse más.

- Es un imbécil, no le hagas caso... lo que dijo no es verdad, yo lo sé - dijo abrazándola tiernamente, la ojiambar presionaba su cabeza contra su pecho y Harry ya no tenía más dudas, el haber peleado por ella, haberla defendido le había confirmado que sus sentimientos eran verdaderos, él la quería - eso de que tus besos no saben a nada, es la mentira más grande del mundo, tus besos saben a puro amor, lo digo en serio Herms, cuando estoy contigo me siento especial, tú me haces sentir especial, me río de mi mismo, por primera vez le presto atención a alguien sin esperar que esa persona me preste atención en otra oportunidad - Hermione sintió su corazón latir a mil, levantó la cabeza y se quedaron mirando a los ojos, estaban a tan sólo milímetros y desde la fiesta los dos se morían por otro beso - aunque sólo llegaste hace una semana, ya haz producido cambios en mi; quizás fue por esto que te tuviste que ir, porque todo estaba destinado para que llegáramos a este momento, el verte irte fue duro, lo admito, pero te extrañé cada día... y aún estando lejos, Hermione Granger, hiciste que me enamorara de ti...

- Harry...

- No me queda nada qué decir, excepto que... te amo... - y mirándose a los ojos sellaron ese momento con un beso, se sentían compenetrados, ¿acaso Harry tenía razón y todo había pasado por algo? ¿De verdad estaba pasando? Lo único que sabían en ese momento era que se querían, se amaban y que habían esperado demasiado por ese amor.

- Yo... - comenzó la castaña con temor cuando por fin se separaron, el peliazabache estaba nervioso por las posibles palabras de la ojiambar, ese era el momento decisivo: o lo aceptaba o lo rechazaba, y Harry moriría si elegía la segunda opción - eres la única persona con la que no puedo estar molesta por mucho tiempo, traté de odiarte por dejarme ir y no lo logré, traté de ser indiferente cuando volví y terminé besándote... Harry Potter, tú me haz dado momentos de gran tristeza y frustración... y yo tenía miedo de lo que sentía, miedo de no poder perdonarte, pero sé que lo que siento es más fuerte que el resentimiento y ahora ya no tengo miedo de enfrentarlo - y poniendo sus manos alrededor de su cuello comenzó a besarlo tiernamente.

¿Qué estoy haciendo? ¿Será lo correcto? No lo sé ni me importa... no puedo seguir negándome a mi misma que lo amo... yo... me enamoré.

Luego de unos momentos de besarse y abrazarse, los dos se miraron. ¿Qué acababa de pasar? ¿Acaso se habían declarado su amor? Comenzaron a sonreír, no sabían por qué pero pequeñas risas comenzaron a salir de sus bocas. Se sentían embriagados de felicidad, extasiados por tenerse el uno al otro, el saber que no tendrían que negar más lo que sentían les daba una enorme tranquilidad.

- ¿Te das cuenta lo que acaba de pasar? - preguntó la castaña cuando iban de regreso al pueblo, hacía mucho frío y ellos iban abrazados, aunque no por esa razón precisamente - Harry Potter, has admitido que me amas... Harry ama a Hermione - comenzó a decir en tono de broma y con una sonrisa de oreja a oreja.

- Está bien Granger, lo admito... te amo - respondió el moreno depositando un tierno beso en sus labios - he caído en tus redes seductoras y no lo puedo negar, sobre todo cuando lees un libro, me matas... esa pose me encanta - continuó, pero ahora en tono de burla.

- ¿Qué puedo decir? Soy toda una seductora - finalizó la castaña bromeando y dándole otro beso... estaba tan feliz.

- He esperado demasiado por esto... ¿lo sabes no? - el moreno dejó de caminar y se paró frente a ella - no voy a dejar que te vayas de nuevo, no voy a arruinar esto como siempre hago con todo... yo... simplemente no lo haré, si Dios nos ha dado una segunda oportunidad no la voy a estropear, esta vez somos tú y yo, Harry y Hermione, y no hay nadie de por medio.

- Supongo que el momento llega - se abrazaron y continuaron caminando hacia el pueblo.

- Con que tú eres el rubio ese que engañó a Mione - comenzó la pelirroja furiosa - tan lindo y tan idiota... ¡Mobilicorpus! - gritó y el rubio se elevó por los aires, dando vueltas, todos los presentes estaban asombrados al ver la capacidad de la muchacha - ¿te cansaste? - le preguntó al bajarlo - todavía hay para más cariño... ¡Mimblewimb... - entonces sintió unos fuertes brazos que la apresaban, no, no la apresaban, la abrazaban. Se giró para encontrar a un rubio con un semblante muy cansado.

- Ésta es mi linda novia... - le dijo Draco - muchachos llévense al psicópata este, muy buen trabajo Nicodema - la joven asintió sonrojándose - y tú cariño, ¿te parece si te suelto y dejas de lanzar maldiciones por doquier? - la pelirroja asintió y el rubio la soltó - ¿en qué estabas pensando?

- Este rubio aquí presente, pelo teñido, boca manchada, insultó a Herms, Draco... le dijo que era un témpano de hielo, una niña tonta, que sus besos no sabían a nada y un millón de estupideces más - le contó con la cabeza agachada, al no escuchar respuesta de su novio, quiso mirarlo pero no lo encontró, el rubio había corrido hacia el francés y le estaba lanzando un hechizo no verbal pues no decía nada. El francés fue levantado en el aire por su tobillo.

¿Levicorpus? Oh, diablos... ¿por qué será que me toca ser la centrada? ¿Cómo era? Leviracus, liveracus... LIBERACORPUS!

El francés cayó al piso de pronto y Draco volteó a mirar a su novia.

- ¡Genial! ¿No eras tú la que quería darle su merecido? - preguntó malhumorado.

- Sí, mi amor, pero todo el mundo te está mirando, conmigo pasa, porque todos saben que soy impulsiva e irresponsable, pero tú tienes un nombre y un puesto que cuidar... ahora que si quieres que te despidan podemos comenzar a lanzar maldiciones juntos, es una de mis fantasías... eso mismo pensé - agregó al ver que el rubio se daba la vuelta y comenzaba a dar indicaciones a los aurores.

- Dale esto a Potter cuando lo veas, se acaba de meter en un gran lío.

La pelirroja asintió mientras recibía el sobre, rogando que su novio estuviera exagerando.

La castaña y el peliazabache no querían volver. Y aunque ya estaban a unas cuantas cuadras, hacían lo posible por retrazar su llegada.

- ¿Qué le diremos a los demás? - preguntó Hermione, sentándose en una piedra grande - van a querer saber todo...

- Que nos volvimos locos, que te amo, tú me amas... y que esa es nuestra historia - se giró para abrazarla y frotar su nariz contra su mejilla - No tenemos por qué dar explicaciones... excepto a Ron - agregó al ver que la castaña iba a replicar - y a Ginny, y a Luna y a Draco... no, a Draco no... - volvió a decir antes de que la ojiambar diga algo más - bueno, a Draco también.

- ¿Cómo es que me conoces tan bien? - preguntó divertida Hermione.

- Porque en Hogwarts cuando me ayudabas a hacer la tarea, aprovechaba cuando leías y me quedaba mirándote, memorizando tus gestos... bueno, eso sólo a partir de sexto año - el ojiverde se sonrojó un poco.

- ¿Así que me expiaba, señor Potter? - respondió en tono de ofendida, aunque quería morirse de risa por la cara del muchacho - y usted era el que me decía que "todo empezó en sexto año"... vamos, ya es tarde y queramos o no debemos regresar.

- Es necesario... sí, lo comprendo - dijo al ver a la muchacha levantar una ceja - vamos, señorita novia.

Los dos rieron con esto último y no pararon hasta llegar a la puerta de Las Tres Escobas, en donde vieron a una pelirroja cruzada de brazos apoyada en el umbral de la puerta. No tenía una cara muy amigable que digamos. Al verla se soltaron la mano.

- No tienen por qué hacer eso... me imaginé que después de todo esto, ya estarían juntos - comenzó - y sino yo misma los encerraba en un cuarto y no los sacaba hasta que me dijeran que iba a ser tía... es sólo una broma - agregó divertida al ver la cara de la parejita - me gustaría poder decir que todo es broma... pero, Harry, Draco me dejó esto para ti... - y le entregó el sobre.

- "Citatorio para el señor Harry Potter, por haber puesto en peligro la vida de aurores y arriesgar una misión" - leyó el moreno - tienes que estar bromeando...