Capítulo 10: Sentimientos y Pensamientos Complicados
A pesar de la cercanía y del deseo de besarlo que lo embargaba desde que lo había visto aparecer en la puerta, no lo consideró nada bueno. Yuu no se lo merecía y si deseaba torturarlo toda la noche hasta hacerlo implorar por algo suyo, era mejor dejarlo con las ganas. Con una sonrisa acarició sus mejillas para enseguida alejarse sin avisar tan siquiera.
—¿Tiene sueño Yanase-san? — preguntó cruzándose de brazos.
Escuchó esa voz y abrió sus ojos buscando al editor, para cuando lo ubicó no puedo evitar sonrojarse a más no poder mientras le dedicaba una mirada de profunda rabia — ¡claro que no! — aseguró volviendo la vista a su manga.
—Ya veo, es sólo que por la expresión que hizo yo pensé que…
—Pues pensó mal— indicó con seriedad sin dejar que el otro dijera algo que lo hiciera sentirse peor.
Ante las palabras, el editor se limitó a observarlo sin cambiar la sonrisa triunfal que lo acompañaba.
—¡Maldición! ¿En que estaba pensando? — pensó con frustración y molestia haciendo garabatos, tratando de esa manera de sacar todo aquello que no lo dejaba tener paz—. Esto tengo que córtalo ya o… — con los ojos cansados y confundidos miró al editor — me voy a volver loco.
Suspiró y volvió a concentrarse en lo que escribía — la culpa no es mía, yo lo haría de no ser porque lo que sientes por mí no es lo mismo que sientes por él… — pensó con frustración y desagrado haciendo un gesto de incomodidad.
Tratando de restar importancia a lo ocurrido, los dos se dedicaron a hacer su respectivo trabajo, para el editor pareció ser más sencillo ya que su expresión se relajó y se le veía mucho más calmado, claro todo esto como parte de su plan. Como siempre aprovechaba esa habilidad de disfrazar todo por medio de una sonrisa. Mientras que el dibujante tuvo que usar varias de las hojas de su bloc para por medio de garabatos y expresiones nada amables hacia su editor expresar lo que realmente sentía, esa rabia que lo consumía y que le quitaba la tranquilad de actuar como Mino se lo merecía. El tiempo transcurría, era poco o nada lo que interactuaban, no pasaba de una mirada o una pregunta y una respuesta sobre cómo iba cada uno y si necesitaba la ayuda en algo.
—¿Por qué el destino parece ser cruel con aquella persona que se enamora primero? Si el amor es un sentimiento tan lindo, ¿por qué no lo parece en este tipo de situaciones? — Kanade suspiró —Amar en esas condiciones no es bueno, no es sano, quisiera matar cada sentimiento, cada pensamiento que tengo hacia ti, no quiero seguirme consumiendo en esto que no tiene ningún sentido, si nada de lo que siento me sirve para vivir en paz, lo que necesito es desecharlo… idealizar un futuro contigo suena bonito pero se me escapa de la realidad, esta maldita realidad que estoy obligado a vivir… una vez más— sin decir nada se levantó — ¿Yanase-san, quiere comer algo? — preguntó evitando mirarlo.
—¿Eh? — se detuvo y lo volteó a mirar — está bien, pero déjeme yo le ayudo — dijo levantándose —, creo que al igual que usted, también necesito descansar un poco — comentó pasando por su lado dirigiéndose a la cocina.
Kanade apretó su puño e hizo un gesto de molestia, odiaba lo que sentía, no quería mostrarse débil pero cada vez que lo intentaba los pensamientos respecto a lo que sentía por Yuu aparecían y lo incitaban a comportarse de una forma totalmente diferente a lo que era — lo que daría por odiarte… — susurró pasando una mano por su rostro como señal de desespero — todo sería más fácil de manejar, jugaría y te destruiría sin sentir como mi corazón parece romperse con todo esto ¿Por qué me haces esto Yuu? ¿Qué te cuesta sentir algo de lo que sientes por él por mí?— sin el deseo de seguir sintiéndose así se dirigió a la cocina. Haciendo todo por manejar su autocontrol.
—¿Todo en orden? — cuestionó al verlo entrar.
—Sí, sólo… — tomó un poco de aire esperando así tranquilizarse — soló estoy algo cansado, no he dormido bien por… — para la mala suerte de ambos, el tema de lo sucedido la noche anterior pareció salir a relucir, tomándolos por sorpresa.
—Comprendo — murmuró dirigiéndose a la lacena para sacar algo — preparé algo de té, ¿está bien?
—Sí, ¿tiene algo de comer?
—Eh… no estoy seguro, pero si gusta revise allí — señaló con su dedo uno de los cajones — o sino mire en la nevera, lo que yo diga es mentira porque como he estado trabajando no he tenido tiempo de hacer mercado.
—Está bien — enseguida revisó la nevera y el lugar que le había indicado —, preparé unos sándwich, ¿le parece?
Asintió con la cabeza mientras que ponía a hervir el agua.
El lugar era algo pequeño por lo que inevitablemente tenían que estar algo juntos, haciendo que nuevamente los nervios y la ansiedad aparecieran en el mangaka, quien no sabía si debía ayudar a su editor a preparar la comida, o si debía esperarlo o si por el contrario debía huir, esa era la mejor opción ya que el estar en un recinto cerrado y tan cerca de la persona que ponía su mente de cabeza lo hacía actuar como tanto temía. El dejar que las cosas se salieran de las manos como la noche anterior no le traía beneficios y si por el contrario lo hacía hundirse en algo que estaba seguro o trataba de estarlo, no era lo mejor para su vida.
—¿Hay algo que quiera decirme Yanase-san? — preguntó sin mirarlo mientras que terminaba de armar los sándwich de ambos.
—¿Eh? ¿Qué le hace pensar que si?
—Nada, lo digo porque desde que llegué a su casa lo noto algo extraño conmigo y además cuando estábamos en la mesa revisando el manga usted no terminó de hablar, entonces que le parece si aprovecha la oportunidad.
Y allí estaba nuevamente haciendo el que nada ocurría, mostrándose duro y frío a la hora de dirigirse a él, era como si lo que ocurría entre ellos se borrara automáticamente de su mente. La ira aumentó.
—Solo estoy algo pensativo con el trabajo es todo — aseguró cruzándose de brazos enfrente de él —, eso y que al igual que usted, yo tampoco he descanso como quisiera — dijo sin molestarse por ocultar esa rabia que se lo estaba tragando.
—Ya veo — sonrió y se dio la vuelta enfrentándolo —, aunque si me permite decirlo de los dos el que más descansó fue usted. Digo con eso de que mientras usted dormía yo hacía una memoria de lo ocurrido y pensaba varias cosas… — comentó cruzándose de brazos —. Ahora no es mi culpa el que se sienta así, es decir, si partimos en que las cosas no empezaron por mí — aseguró con una sonrisa algo burlona.
Yuu apretó la quijada ante el último comentario, aunque trató de controlarse un poco — ¿se puede saber qué cosas pensaba?
Hizo el que lo ignoraba y se encargó de terminar de organizar lo que faltaba para la comida — parece que el agua ya está lista.
—¡Agh! — tomó un poco de aire y se dispuso a preparar el té de ambos.
—Lo espero en la mesa, voy a llevar esto — dijo antes de tomar la bandeja y salir de la cocina.
—¡Maldita sea! — exclamó al hallarse solo, sus nervios y desespero parecían llegar a su límite. Odiaba estar en la posición en la que estaba sobretodo porque sabía que Mino tenía la ventaja y se estaba aprovechando de eso como más lo divertía — como puedo tan siquiera pensar en sentir algo si esa persona no se atrevería a pensar en lo que me hace sentir, no lo toma a consideración— dedujo llevado por todo lo que sentía en ese momento, olvidando obviamente las palabras dichas por el otro la noche anterior en medio de lo que hacían. Después de maldecir todo lo que pudo, preparó las bebidas de ambos y salió de la cocina deseando de todo corazón que aquella horrible sensación y situación terminara pronto.
Colocó el té enfrente del castaño y volvió a su lugar de trabajo corriendo todo para poder comer sin problema.
—Itadakimasu — miró a su acompañante sonriente y se dispuso a comer mientras que el ayudante lo miraba de re ojo con profunda rabia — no me mire así Yanase-san… — susurró sonriente antes de llevarse la comida a la boca — además, ¿qué quiere que le diga?
—¡Nada Mino-san! Mejor comamos y terminemos lo que falta, eso es lo único que me interesa — aseguró suspirando —, pero ahora que lo dice, quiero pedirle un favor…
—¿Que sería? — preguntó luego de dar un pequeño mordisco.
Lo miró serio — deseo que la relación que usted y yo tengamos sea solo laboral. No quiero nada más.
Sintiendo una puñalada en su corazón se limitó a escucharlo y sin borrar la sonrisa de su rostro, afirmó con la cabeza — como le parezca mejor, por mí no hay problema.
Un incómodo silencio se formó luego de la respuesta, cada uno parecía haberse sumergido en aquellos pensamientos bastantes distorsionados y confusos que solo complicaban la situación que ambos estaban viviendo. Tan fácil y tan difícil que era el solo dejar que los sentimientos salieran y ayudaran a que sus corazones se curaran de todas esas horribles decepciones que se encargaron de convertirlos en lo que ahora eran, desafortunadamente había varios factores que lo impedían. El temor, la inseguridad y la impotencia de no saber qué consecuencias podía traer eso se encargaba de hacerlos sufrir y de distanciar la felicidad de ambos.
En esas circunstancias permanecieron por un par de horas hasta que el cansancio y el aburrimiento de ese excesivo silencio se hicieron notorios.
—Por fin parece que terminé con esto — comentó el editor estirando sus brazos y bostezando.
El dibujante levantó la mirada y sonrió levemente — que bueno Mino-san, de verdad me alegra escuchar eso.
Apoyó los brazos en la mesa y dirigió su atención a él — ¿qué hay de usted? ¿Cómo va?
—Eh… pues me faltan algunas cosas, pero voy bien — dijo no muy convencido de sus palabras.
—A ver… — se levantó y se aproximó sentándose junto a él.
Yuu hizo todo para ignorarlo y continuó con su trabajo, estaba cansado tanto físicamente como mentalmente, su cabeza dolía y sus ojos querían cerrarse. Sin poder controlar mucho el evidente cansancio se detuvo y bostezó para luego rascarse los ojos.
—¿Está bien Yanase-san? — cuestionó mientras analizaba las hojas que ya estaban terminadas.
—Mmm sí, no me ponga cuidado, además… — levantó la mirada y la dirigió al reloj — son más de las 4, no queda mucho tiempo. Lo mejor es que me apresure, no deseo traerle más problemas.
—¿Eh? — dejó lo que hacía y dirigió su mirada al asistente.
—¿Ah? ¿Ocurre algo? ¿Hay algo que deba corregir? — preguntó mirándolo.
—No, pero… ¿a qué se refiere con traerme más problemas?
—Pues… — Yanase no pudo seguir mirándolo debido al sonrojo que acudió a sus mejillas y a que no sabía bien que decir. Entendía que el editor se había retrasado con la entrega del manuscrito por su culpa y lo que había ocurrido la noche anterior, pero aun así no podía simplemente decirlo sobre todo por las palabras que había dicho con anterioridad, respecto al tipo de relación que quería.
Suspiró y negó levemente. En un principio quería solo jugar con él por el simple hecho de que consideraba que se lo merecía por hacerlo sentir como se sentía y por hacer que tanto su mente como corazón estuvieran a nada de volverlo loco, pero luego de escucharlo esa idea se había disipado, aunque se sentía fastidiado y frustrado por la nueva situación, quería algo de amor para sentirse vivo, para no seguir sufriendo y para no sentir más esa desesperación de saber que Yuu no lo amaba. Sin saber que hacer lo tomó del mentón para que lo mirara.
Quiso apartar la mano de su rostro pero esa mirada que le dedicaba, esos ojos que parecían tan enigmáticos pero a la vez tan hermosos, llenos de sentimientos, de dudas, de temores, de deseos lo hipnotizaron en un instante — Mino-san… — susurró apenas.
—Sí, una relación de trabajo… — dijo mientras se acercaba para atrapar sus labios en un beso, encargándose de explorar hasta el último rincón de su boca con su lengua.
Sin saber bien si el comentario había sido un sarcasmo o una burla correspondió el beso con la misma o más intensidad que el castaño lo hacía. Desde que había llegado sentía esa necesidad de saborear sus labios, porque algo debía reconocer y era que su editor besaba muy bien. Con un poco de temor pasó sus brazos por el cuello de Kanade abrazándolo y atrayéndolo más hacia a él deseando más contacto.
—Yanase…-san — logró articular una vez se separó escasos centímetros de él. El deseo de amarlo aumentaba y su razón desaparecía. No quería dar más esperas, había esperado por volver a probar sus labios, desde hacía horas quería sentir su calidez y aliento. Ya no sabía que más hacer así que volvió a besarlo con mayor intensidad esperando así calmar un poco su ansiedad.
No supo controlar la situación nuevamente y lo peor del caso para él era que entre más transcurría el beso, los deseos de más iban apareciendo. No sabía que estaba pasando o si lo sabía, pero se negaba a aceptarlo, su corazón y mente eran de su amigo y siempre defendería su posición, así de esa forma solo consiguiera más dolor y se alejara de la persona que en verdad lo amaba. Después de tantos años a su lado sentía que merecía el amor de Chiaki, simplemente parecía injusto que luego de tanto esfuerzo y dedicación tuviera que dejarlo ir así no más. Sus más ocultos deseos ganaron la batalla, con fuerza se aferró al cuello de su editor tratando entre besos apasionados y lentos saborear hasta el último rincón de su boca.
—A veces siento que el amor no es para mí… — logró pronunciar en medio del desayuno — no soy alguien expresivo, no me gusta que las personas vean lo que realmente me pasa. Lo siento, pero pienso que la vida sería mucho más sencilla sin sentimientos.
—¡Kanade cállate! — exclamó molesta — el amor es un sentimiento muy hermoso, pero parece que tú no te has dando la oportunidad de comprobarlo, dime… ¿pensando así esperas que esa persona se enamore de ti? — preguntó dejando la comida de lado — no cabe duda de que sigues siendo la misma persona insegura, temerosa, que le aterra enfrentarse a la realidad que se te presenta. Sabes que es lo más triste de todo, que por ser así es que te niegas disfrutar de tantas cosas que la vida te da. Si dejara esa estúpida mascara que le muestras a todo el mundo, quizás las cosas se verían mejor y conseguiría lo que tanto deseas…
Abrió sus ojos mientras lo besaba, era increíble ver como Yuu tenía el dominio de hacerlo olvidarse de todo y lo hacía querer mostrarse tal cual era, por momentos deseaba simplemente dejar todo de lado y dar rienda suelta a sus sentimientos sin importar que pasara, pero al tiempo estaba su enorme orgullo y esa personalidad que se empeñaba en mantener pese a todo. Luego de un par de segundo la falta de aire los hizo separarse.
Desvió su mirada al encontrarse con la mirada de Kanade, que parecía ser diferente a la que había conocido. Sin saber que debía hacer agarró su lapicero y dirigió la mirada al bloc.
Bajó su mirada — si…
—¿Eh? ¿Cómo?
—Una relación de trabajo… — murmuró con una pequeña sonrisa.
¿Acaso esa era una sonrisa de resignación? Yuu lo miró confundido tratando de pasar por alto el gesto que portaba el editor.
—Termine con su trabajo — dijo al levantarse —, yo terminaré de revisar la propuesta y me ocuparé de otras cosas mientras tanto.
Sintiendo una horrible opresión en su pecho afirmó con su cabeza y se concentró nuevamente en los dibujos que hacía. Era ya muy de madrugada y no faltaba nada para que amaneciera, no era momento para mortificarse con lo que le ocurría a Mino y a él. Además el mismo castaño lo acababa de ratificar, su relación seria de trabajo, sin involucrar en sentimientos, ni nada. Lo que parecía ser lo más "sano".
—¡Tori!
—¿Eh? — volteó a mirar a quien lo llamaba —Buenos días Takano-san.
—Qué bueno que te veo antes de entrar a la editorial — comentó mientras se acercaba.
—¿Ocurre algo? — preguntó confundido.
—No, nada de eso. Es solo que quiero hablar contigo o mejor hacerte una pregunta.
—Claro, ¿Qué seria?
—Bueno la verdad esto me tomó por sorpresa y me intriga un poco — tomó un poco de aire —. Ayer Mino estuvo hablando conmigo respecto a las mangakas nuevas — dijo mientras entraban al edificio.
—¿Ya está definido eso?
—No, Isaka-san no me ha dicho nada — contestó al detenerse, oprimió el botón del ascensor.
—Entonces, ¿qué es lo que sucede? No entiendo.
—Mino me comentó ayer que ha estado trabajando en un manga con Yanase Yuu — dijo antes de ingresar al elevador.
—¿Cómo? — ingresó al elevador y lo miró extrañado— ¿qué quieres decir con eso?
—No esperaba que me dijera eso, sé que Yanase-san es bueno dibujando pero la idea de verlo como mangaka me tomó por sorpresa— dijo mirando al editor — ¿Tú no sabes nada de eso Tori? Pensé que como ustedes se conocen de hace años y él trabaja con Yoshino-sensei, no sé, tal vez te había comentado algo.
—Por supuesto que no — contestó cortante. No estaba seguro de si lo que decía Takano era bueno o era malo, pero viniendo de Yuu, para él no era nada bueno —. Yanase es amigo de Yoshino no mío.
—Entiendo. Mino quedó de traer por escrita la propuesta, así como todo lo referente al manga — comentó al tiempo que las puertas se abrían.
—Takano-san…
—¿Si?
Negó levemente con la cabeza — en un momento voy al departamento — dijo deteniéndose, pero sólo hasta cuando estuvo solo sacó su celular. La expresión en su rostro mostró mucha frialdad y molestia al dirigir su mirada al nombre en la pantalla de su móvil. Sin dar esperas de nada, marcó el número y de seguro hubiera podido sacar aquello que lo estaba molestando tanto en ese momento de no ser porque…
—Buenos días Hatori — saludó con una sonrisa algo cansada Kanade —, pensé que aún no había llegado nadie.
Suspiró y guardó su celular — buenos días… acabo de llegar.
—¿Sabes algo de Takano? — preguntó al pasar por su lado.
—Acaba de entrar — contestó disponiéndose a caminar.
—Qué bueno, necesito entregarle esto — dijo mientras le mostraba los papeles y demás cosas que traía en su mano.
—Algo así me comento, pero espera un momento Mino…
—¿Qué?
—Buenos días a todos— entró Kisa bostezando.
—Buenos días — saludó el editor mientras que Mino quedó atento a lo que le diría.
—¿Qué quieres Hatori? Anda dime.
—Luego, primero necesito hacer una cosa — señaló marchándose.
Sin entender nada se encogió de hombros y entró al departamento — Buenos días — saludó mientras se dirigía a su escritorio para dejar sus cosas —, Takano-san aquí está la propuesta y el storyboard— indicó al acercarse a su jefe.
—Bien, lo revisaré en un momento para luego enviárselo a Isaka-san.
Sonrió suspirando — gracias — regresó a su escritorio donde una vez estuvo sentando, se recostó por un momento tratando de descansar así fuera por unos minutos no más. Había sido una larga noche llena de trabajo, problemas y cosas que lo hacían sentirse más que agotado, quizás no se notaba en su apariencia pero estaba deshecho, sólo deseaba dormir y olvidarse de todo aquello que lo atormentaba —. Quisiera al menos en sueños poder besarte, poder estar a tu lado y darte todo lo que me niegas a darte cuando estoy en esta detestable realidad… — al sentir que las fuerzas se le acaban, por un instante se desconectaría de todo para descansar su mente y cuerpo.
Los días transcurrieron en calma, como la mayoría de los mangakas con los que trabajaba, por no decir que todas acababan de salir de la entrega de manuscritos tenía unos días para descansar y recuperar las energías que sobre-gastaba trabajando. En aquellos días no acostumbraba a ser mucho, la mayor parte del tiempo permanecía en casa puesto que no era una persona que tuviera muchos amigos, en realidad se podía decir que Chiaki era la persona más cercana a él, el mangaka y por supuesto su rival, las demás personas como las ayudantes y mangakas solo eran conocidas, también estaba su ahora editor aunque luego de lo ocurrido y para bienestar suyo prefería mantenerse a raya con él.
Aun así en aquellos días esperaba salir de viaje con el amor de su vida, algo que no era común. Hatori aprovechaba aquellos días en los que el mangaka estaba libre de obligaciones para acapararlo por completo, era casi imposible comunicarse con él o encontrarlo en su casa. Para suerte de Yuu, aquel fin de semana Yoshino había logrado escaparse de su editor y se encontraba junto a él organizando un viaje a un lugar no muy lejos de la ciudad donde se realizaría una convención de anime, en la que estaría como invitado especial Ijuuin-sensei.
Yanase quería aprovechar tal oportunidad para lograr que su gran amor comprendiera sus sentimientos por fin y se diera cuenta de que era mil veces mejor opción que Hatori, para ello iba dispuesto a demostrarle de todas las formas posibles lo importante que era para él y lo mucho que disfrutaba de su compañía. Al principio no había estado muy seguro de salir de viaje, es más hasta le había molestado, debido a los comentarios que había hecho el mangaka, pero luego de meditarlo y al no encontrar otra salida para ponerle fin a todas esas "raras" ideas que llegaban a su mente respecto a lo que le estaba ocurriendo con Mino, decidió aceptar la invitación sin pensar en lo que pudiera o no pasar.
—Por favor Chiaki no olvides empacar todo — le pidió mientras que se dirigía a su habitación y terminaba de organizar su equipaje —, no te preocupes por eso, yo ya hice las reservaciones — comentó sentándose en la cama —, ok, entonces nos vemos a la hora acordada. Te espero aquí — sonrió —. Muy bien, descansa. Adiós — colgó y con una gran sonrisa se dedicó a terminar de empacar todo.
—Muy bien ya que hemos terminado el trabajo a tiempo supongo que podemos salir un rato a tomar unas cervezas — comentó el editor en jefe mientras organizaba todo.
—Sí, eso estaría bien — dijo Kisa antes de poner unos papeles en la mesa —.Vamos todos.
Mino y Onodera afirmaron con la cabeza.
—Hey Hatori, ¿Qué hay de ti? — preguntó al ver al editor entrando.
—Lo siento, no estoy de ánimo — indicó con notoria molestia.
—¿Todo en orden Hatori? — cuestionó Takano dirigiendo su mirada.
—Sí — la mirada del editor se mostraba molesta y lo fue más cuando su celular volvió a sonar. Mino que estaba a su lado pudo medio distinguir quien era la persona que llamaba, aunque eso no era lo que realmente le intrigaba sino su forma de actuar—. Permiso, ya regreso — dijo antes de retirarse.
—Bien ni modos, vamos nosotros.
—Esperen un momento, debo hacer algo — sin esperar, Kanade se levantó de su escritorio y siguió el camino de su compañero.
—Escucha bien lo que te voy a decir Yoshino… — levantó su voz — Es mejor que vayas distingüendo cuáles son sus verdaderas intenciones contigo.
Sin entender que pasaba el castaño se aproximó tanto como fue posible. Algo estaba pasando y era inevitable que no lo inquietara.
—¿Por qué no puedes verlo? ¿Acaso no te ha bastado con lo que ha sucedido? ¡Yoshino!
Una expresión de confusión y un mal presentimiento empezaron a aparecer en el editor que escuchaba atento la conversación.
—Ya te dije porque no puedo viajar, pero no por ello tienes que buscar a alguien más para que vaya contigo y mucho menos si ese alguien es Yanase — se detuvo por un momento a tomar aire —. No parece un inocente viaje, además… ¿por qué van a quedarse allá?, la convención no va a ser hasta tarde, pueden regresar en la noche sin problema — comentó sobándose la sien.
Sintiendo con un horrible vacío se formaba en su pecho apretó sus puños y negó levemente con la cabeza.
—¡Yoshino! ¡Déjate de tonterías! — exclamó con rabia —, estoy allá antes de las 6 de la mañana y aléjate de Yanase, sabes lo que siente por ti, ¡déjalo ya! — gritó antes de que el mangaka colgara el teléfono.
Impotencia, dolor, rabia, desespero, ansiedad entre muchas otras más emociones se adueñaron de Mino, quien al no saber qué hacer, regresó por sus cosas y sin dar explicaciones, se dispuso a salir de la editorial.
—Mino, antes de que te vayas… — lo detuvo Takano una vez se dirigió al elevador— necesito que te comuniques o veas, como lo prefieras, con Yanase-san y le hagas saber que Isaka-san está interesado en su manga, así que será citado junto contigo a una reunión los próximos días — informó serio —, desean proponer algunas cosas y hacer oficial este proyecto.
Suspiró y como pudo sonrió — gracias Takano-san, no te preocupes yo me encargaré de eso, ahora debo marcharme. Permiso.
Miró por quinta vez el reloj en la pared con impaciencia y un gesto de enojo en su rostro — ¿dónde estás Chiaki? — preguntó al aire pensando en si debía o no llamarlo nuevamente. Suspiró y oprimió el botón, el celular comenzó a sonar un par de veces pero en vez de contestar sonó el timbre.
—Ya iba siendo hora… — murmuró al acercarse a abrir la puerta — ¿Y bien?
—Ay Yuu… lo siento — susurró bajando la mirada — yo no quería pero…
—Deja adivino… — sin cambiar la expresión de su rostro lo miró — ¿Hatori?
Abrió sus ojos y lo miró sin saber bien que decir.
—¿Discutieron?
—Ehh… algo así pero…
—Bueno Chiaki es mejor que no hablemos de eso y mejor salgamos ya o no vamos a llegar a tiempo — dijo sonriendo levemente, ya se podía imaginar la expresión del editor al saber que el mangaka se iría con él.
—¿Eh? Claro tienes razón — dijo sonriendo — ¡vamos Yuu!
—Si — dijo pero antes de abrir la puerta e irse, el timbre volvió a sonar.
—Cielos, ¿estas esperando a alguien Yuu? — preguntó mirando a su amigo.
—No, claro que no — contestó con algo de disgusto antes de abrir la puerta.
—Bueno días Yanase-san — saludó un muy sonriente y "alegre" Kanade que permanecía cruzado de brazos recargado en el borde la puerta — ¿cómo amaneció?
Sin poder ocultar su sorpresa y enfado lo miró por un momento antes de contestar — Ah… Mino-san buenos días, que agradable verlo — sonrió de forma sarcástica —¿en qué puedo ayudarlo?
—¿Puedo pasar?
—Voy de salida, pero supongo está bien — dijo abriéndole paso mientras que sentía algo en su interior a punto colapsar.
—Buenos días — saludó el editor al mangaka con la más hipócrita y escalofriante de sus sonrisas.
—Buenos días — saludó inocente de todo Yoshino.
—Siento ser tan inoportuno Yanase-san, sé que es sábado en la mañana y que esta… — miró la mochila y todo — parece que se va de viaje, pero debemos trabajar en el manga — aseguró haciendo desaparecer su sonrisa y mirándolo serio.
—¡Que! Pero…
—Les agradó lo que se entregó, pero es necesario que trabajemos en manga ahora — afirmó atento a las reacciones del dibujante—, ¿no le parece fabuloso?
—Claro que sí, me alegra bastante escuchar eso pero…
Suspiró — lo se… pero no podemos hacer nada, esto es importante y no podemos posponerlo.
Yuu miró con algo de desprecio a su editor.
—Etto… Yuu… yo creo que mejor… — sin lograr decir lo que quería, el celular del mangaka comenzó a sonar — L-Lo siento… — sacó el aparato de su bolsillo abriendo sus ojos al ver el nombre de su amante en la pantalla.
—¿Por qué no contestas Chiaki? — preguntó con impaciencia.
—Es que…
Apretó sus puños al deducir quien era quien llamaba a su linda adoración.
—Entonces Yanase-san, ¿qué piensa? — cuestionó el editor al no encontrar respuesta.
El ojiescarlata tomó un poco de aire para calmarse aunque fue inútil, la presencia de castaño lo alteraba e incomodaba mucho y le desesperaba el insistente sonido del celular de Chiaki. No se sabía quién lo irritaba más de los dos editores, a uno lo odiaba y al otro lo hacía sentir cosas que estaba seguro no eran nada buenas, no si se empeñaba en seguir enamorado de su amigo.
—¿Sensei, no sería mejor que respondiera? — preguntó dirigiendo su atención por un momento a su odiado rival.
—Es que… — Yoshino miró al editor y luego a Yuu sin saber que pasaba y que debía hacer.
Hartó de todo y al no hallar una salida a nada, miró a su mejor amigo — por favor ve a mi habitación y contéstale a Hatori, mientras habló con Mino-san.
—¿Ah? E-Esta bien… — el mangaka no muy seguro hizo lo dicho, dejando al editor algo intrigado al saber quién era que llamaba. Bueno no era que le importara mucho la relación entre Yoshikawa Chiharu y su editor, en realidad ellos podían hasta desaparecer, el problema radicaba en que no le agradaba para nada la forma como Yuu se ponía y lo que sufría a raíz de ello.
—Ahora sí, lo escucho — dijo mirándolo seriamente y directamente a los ojos.
—Como le iba diciendo, Takano-san me informó que Isaka-san está muy interesado en el manga, al parecer le gustó la propuesta. Lo que significa que en un par de días tanto usted como yo debemos ir a la editorial, habrá una reunión para esto y…
—Yuu, perdóname pero… — Yoshino apareció con una que otra lágrima en el rostro — debo irme ya.
—¡Que! ¿Chiaki que sucede? — preguntó acercándose apresurado, mirándolo con profunda preocupación.
—Nada, pero debo hacer algo. Además… — sin poder mirar al asistente suspiró — tú pareces ocupado con asuntos importantes de trabajo, no quiero molestarte.
—¿Que te dijo Hatori? — cuestionó con disgusto en su tono de voz.
—Nada, no te preocupes. Mejor dejemos esto para otra ocasión — señaló mirándolo de re ojo ocultando sus ojos llorosos tanto como fuera posible.
Kanade no apartó su mirada de los gestos, mirada y reacciones de ambos, al tiempo que sentía como los celos hacían acto de presencia, le hastiaba la forma como Yanase miraba a Yoshino, como le hablaba y en si como era con él.
—Te prometo que luego viajaremos a algún lado, solos tú y yo. Te lo prometo— aseguró el mangaka mirándolo con una sonrisa —, después de todo eres mi mejor amigo. Ahora debo irme.
Sin saber que responder a esas palabras pero sintiendo como un puñal se clavaba en su corazón nuevamente, afirmó con la cabeza. Cada vez que Yoshino pronunciaba la palabra "amigo" dolía de forma inimaginable — lo se… — sonrió — amigo.
—Permiso — dijo mirando al editor.
—Que le vaya bien sensei — se despidió y volvió a dirigir toda su atención al objeto de su amor que parecía perdido en sus pensamientos.
—¿Maldición por qué…? — pensó antes de mirar al castaño —. Mino-san dígame… ¿es necesario que hablemos de esto ahora? Digo… ¿no puede ser en otro momento?
—Qué más da… — se encogió de hombros — es algo que no parece importar… o no como otras cosas o personas.
—¿A qué se refiere? — lo miró confundido.
—Su vida gira entorno a sensei, es claro que es aquello que si merece toda su atención, no importa la hora, el momento o el lugar… — sonrió de forma cínica.
El mangaka levantó una ceja tratando de entender lo que trataba de decir.
—Si es así, no es algo que merezca ser hablado ni ahora ni nunca. Sensei es lo máximo ¿no? jajajaja — aseguró mirándolo a los ojos.
—¿Cómo?
—Vaya Yanase-san, vaya por él, yo debo hacer otras cosas.
La mirada del dibujante cambió al escucharlo — Mino-san…
Su resistencia se había marchado, su fuerza desapareció, los celos estaban presentes, la rabia lo controlaba y tristeza lo hacía sentirse vulnerable a cualquier cosa que dijera o hiciera Yuu.
—¿Acaso…? — sin estar seguro analizó sus palabras al tiempo que lo miraba detenidamente.
—¿Qué?
—¿Acaso está celoso? — preguntó con bastante sorpresa.
Ignorando esas palabras, se organizó dispuesto a irse.
Al no haber una respuesta sonrió. Bingo había dado en el clavo—¡ja! Vaya, jamás pensé que alguien como usted pudiera sentir celos — sentenció cruzando se brazos y mirándolo con ironía.
Las sorpresas y molestias no parecían tener fin, escucharlo referirse de esa forma terminó por hacerlo rebasar sus límites.
—¡Queeee! — apretó su quijada y puños — ¿celoso?
—Lo peor de todo es que no debería, es más a usted no debería importarle lo que sucede entre Chiaki y yo, usted es mi editor nada más — indicó con frialdad. Si Mino había llegado a su límite, él no se quedaba atrás.
Tomó aire mientras negaba con la cabeza — usted tiene un defecto, habla de más y a la ligera.
—¿A si? — preguntó sonriendo.
Tomó un poco de aire y se aproximó un poco al mangaka — Bueno, ya que parece tan seguro de esas palabras tan absurdas… — caminó despacio pero de forma firme hasta acorralarlo contra la pared — deme tres razones que lo hacen pensar eso — pidió mirándolo sin su habitual sonrisa.
A pesar de no tener salida y que no le agradaba estar tan cerca de él, estaba dispuesto a demostrarle que no era tan débil como parecía, le devolvería algo de lo que ya había recibido de su parte — la forma como habla, las palabras que dice y el hecho de que su característica sonrisa ha cambiado considerablemente, se nota más falsa a la que siempre porta — señaló con seguridad.
Abrió sus ojos con desconcierto, no esperaba eso de él, mucho menos que le dijera que su sonrisa era falsa. Eso quería decir que Yuu había logrado ver de más a través de él, nada de lo que había dicho y hecho importaba si conocía la verdad. Había fracasado.
Bueno era de reconocer que las últimas palabras dichas, no era que fueran ciertas, nunca había estado seguro de eso, sólo las había usado como una forma de ofenderlo y hacerlo molestarse —entonces estoy en lo cierto, ¿no es así? — lo cuestionó al ver que este no respondía nada.
No sabía que responder, lo miró por breves segundos, sentía que era incapaz de aguantar lo que sucedía. Todo se mezclaba en su cabeza. Sacando ventaja de los escasos centímetros que había entre ambos se acercó para besarlo con desespero apoyando sus manos en la pared y a lado y lado de la cabeza de Yuu.
—Esp… Mino-san… — intentó apartarlo pero el editor atrapó sus labios con fuerza.
—Yanase-san, no juegue conmigo, ni diga cosas a la ligera de mí — advirtió mirándolo a los ojos antes de volverlo a besar.
—¡Mmhh! — como pudo lo empujó y miró con reproche — ¿quién está jugando con quien Mino-san? Usted lo único que sabe hacer es amenazar y hacer las cosas como cree son mejor, sin importa si así pasa por encima de las personas, no toma a consideración lo que los demás realmente desean — señaló limpiándose los labios con la mano —, yo jamás he dicho que quiera jugar con usted, ni nada que se le parezca. ¡No me interesa! Así como a usted no le debe interesar lo que pase en Chiaki y yo — finalizó mirándolo con frialdad —. Ya le dije lo que realmente quiero y si no está de acuerdo dígalo y veré que hago, pero bajo estas circunstancias no puedo trabajar con usted Mino-san.
Suspiró y miró al techo por un momento — ¿por qué me culpa a mí de todo? Así como usted afirma que yo estoy celoso por sensei, pues yo… — sin importa nada se acercó y lo agarró de la muñeca volviéndolo a acorralar contra la pared — me atrevo a decir que esto… — lo besó — no le desagrada del todo, es más parece que le gusta — profundizó el contacto deslizando su mano libre por su cuerpo hasta detenerse en su cintura.
—Deténgase… — pidió en un susurró.
No atendió la petición y se dirigió a su cuello depositando pequeños besos y lamidas.
—Mmhh… n-no haga eso… — entrecerró sus ojos al sentir la mano de su editor acariciar la piel de su abdomen y pecho.
—¿Ve que no me equivoco? — susurró cerca de su oído mientras lo mordía.
Sintiendo como su cuerpo comenzaba a estremecerse ante el rose, se recargó por completo en la pared e intentó mantener su boca cerrada para no emitir ningún tipo de sonido, aunque lo estuviera volviendo loco.
—Dígame… ¿es este el tipo de relación que espera tener conmigo Yanase-san? — preguntó deslizando su lengua por su cuello hasta su clavícula la cual mordió.
—Mino-san… mmhh… ¿p-por qué…? — sus manos en vez de apartarlo se aferraron a sus ropas con fuerza.
—¿Que no es obvio? ¿No dijo usted que yo tenía celos? — sonrió subiendo su mano hasta sus pezones y aproximándose a sus labios —pues sí, tengo celos… claro que sí, porque lo quiero sólo para mi… Yanase-san— aseguró susurrando antes de arremeter apasionadamente contra sus labios mientras que el dibujante lo miraba sorprendido sintiendo que perdía el control de sus actos— quiero ser su dueño… que sea yo el único que pueda tenerlo así… y ser yo el único que pueda hacerle el amor…
Bien aquí estoy de regreso trayéndoles más de este fic, traté de no demorarme aunque la verdad es que a pesar de estar de "vacaciones" he estado ocupada con cosas de la universidad, ya que estoy próxima a graduarme.
Espero lo hayan disfrutado mucho. Mil y mil gracias por sus reviews, favoritos, alerta y obvio por leerme, significa mucho para mi.
No siendo más por ahora me retiro, esperando traerle la continuación pronto.
Oh si y por cierto me interesa saber la opinión de las personas que leen este fic, hace poco hice una pregunta y quisiera que votaran (en mi perfil la encuentra en la parte superior), para saber que opinan respeto a si desean que Mino sea siempre en seme de la relación.
Mucha suerte y cuídense.
Lini-chan
