Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
El último guerrero
(The Last Warrior)
Un fic de Nora Jemisen
Traducción por Apolonia
Nota de Nora: Así que aquí está... la segunda mitad de la batalla entre Trunks y Shiatar. ¿Piensan que la conclusión es previsible? Quizás, quizás no. Shiatar puede no ser una Super Saiyajin, pero ha aprendido algunos trucos en su corta vida... y ella y Trunks se pondrán el uno al otro prueba. Y ambos tienen unas sorprendentes revelaciones...
Más acción para ustedes los tipos violentos que andan por ahí... ¿qué sería DB/Z sin un poco de saludable violencia? ) ¡Así que a divertirse!
Dragon Ball Z: El último guerrero
(Episodio 10: ¡¡Enfréntame o muere, hijo de Vegeta!!" ¡Sólo uno ha de ganar!)
La mente de Shiatar se estaba tambaleando mientras seguía al semi-Saiyajin a casa desde la aldea, automáticamente manteniéndose fuera de vista en medio de las nubes y ocultando su ki a fin de poder pasar por un pájaro o algo así. Confirmación. Sus sospechas se habían demostrado correctas: los humanos en el pueblo lo habían alabado por la destrucción de los androides. Trunks era mucho, mucho más poderoso de lo que parecía ser.
Se maldijo a sí misma. Todavía otro oponente que era más fuerte que ella. Ella sabía que él se había estado frenando.
Y no había perdido la demostración de respeto del Anciano hacia Trunks. Una vez que había superado su conmoción por un humano ofreciendo a un semi-Saiyajin tal reverencia, su mente analítica había tomado el relevo. ¿Qué era Trunks para esas personas? Él parecía extrañamente compañero entre ellos, mucho más de lo que pudiera haber esperado ver de él. Su relación con los humanos era desconcertante, por decir lo menos. Y él había detenido al anciano de utilizar la expresión de respeto; ¿qué significa esto? Ella había visto a maestros Saiyajin que trataban a sus esclavos con una especie de falsa camaradería, algo así como la manera de Trunks...
Tan concentrada estaba en sus pensamientos que justo unos momentos antes notó que el ki de Trunks había desaparecido de sus sentidos. Sorprendida, bajó la velocidad y luego se detuvo, mirando a través de una ruptura en las nubes. El mote que había volando contra el bosque abajo se había ido. Qué--
Algo parpadeó en el borde de su visión, pero antes de que pudiera reaccionar, algo la golpeó por detrás con la fuerza de un avión. Aturdida, cayó, luchando para mantenerse derecha, pero luego otra cosa la golpeó a un lado, enviándola a volar.
Ella era vulnerable a un ataque sorpresa como cualquier otra persona, pero no tenía ninguna intención de dejar que su agresor le diera otro golpe. Furiosa, se curvó en forma de una pelota para recuperar el control de su vuelo y se enderezó inmediatamente, luego se volteó, dejando que su ki flameara a su alrededor, emitiendo su conciencia salvajemente. ¡Ahí--!
Justo a la derecha, sintió un destello, y de inmediato envió una salvaje bola de ki en esa dirección antes de que ella incluso se volteara a ver. Y cuando se volteó para seguir sus ataques, apretó su puño...
Trunks flotaba ante ella, la pálida aura brillante alrededor de su marco resaltaba las casi sobrenaturales líneas de su aterradora expresión. Su pelo revuelto como por el viento, pero el viento venía de la dirección opuesta; Shiatar estaba shockeada de sentir a la ilimitada violencia en su aura. En su mano derecha levantada, sostenía con calma (?!) la bola de energía que ella había acabado de arrojar.
Ella se detuvo, sintiendo un repentino aumento de miedo mientras su propia aura parpadeaba y se desvanecía. Dios santo, él nunca había mostrado un ki así de fuerte antes. Era mayor de lo más que ella pudiera lograr-- Y lo que era peor, más shockeante, fue el repentino reconocimiento de Shiatar de la familiaridad que había percibido en él...
"Ko. Tendrás que hacerlo mejor que eso, si tienes la intención de regresar a tu mundo y sobrevivir durante cualquier periodo de tiempo. Pude sentir tu presencia fácilmente." La voz de Trunks era fría como el hielo, como sus ojos; su sonrisa estaba totalmente sin humor. Viendo esa sonrisa, Shiatar súbitamente volvió a otro día, cuando ella y sus amigos semi-Saiyajin habían enfrentado al monstruo de cabello dorado...
Trunks se movió, lanzando sin cuidado la bola de energía a un lado; que voló sin hacer daño hacia el cielo. Shiatar obtuvo un control sobre sí misma. Maldito; ella había enfrentado cosas peores que el temperamento de berrinches de un arrogante semi-Saiyajin...
"Lo he hecho lo suficientemente bien hasta ahora," respondió, juntando su fuerza. Tendría que alejarse, y combatir una batalla a distancia; con ese ki no se atrevía a que le ponga una mano encima... "Y si sólo me sentiste ahora, ¡tal vez eres tú quien tenga que hacerlo mejor!" Y se alistó para atacarlo.
Pero él no se movió. "¿Por qué me estabas siguiendo?"
¿Qué? ¿Era por eso que estaba tan furioso? "Te vi yendo a alguna parte. Quería saber dónde."
"¿Y a ti que te importa eso?" Levantó su voz sólo un poco, pero siguió. "¿Qué clase de honor es eso, para una guerrera que anda siguiendo personas? ¿Qué tipo de guerrero te atreves a llamarte?"
Un ras de calor pasó a través de Shiatar antes de que pudiera controlarlo. Él era demasiado peligroso y un adversario desconocido como para que ella perdiera su temperamento. "No tengo tiempo para honor," escupió, manteniendo incluso su voz. "El honor puede hacer que te maten. Todo lo que sé es has estado ocultándome algo, algo que debería saber sobre si voy a estar viviendo aquí por un tiempo. Los secretos pueden hacer que te maten, también, ¡y estaré condenada si dejo que el tuyo me ponga en peligro!" Hizo un puño con una mano, y se puso en un agache de lucha.
Pero para su sorpresa, el frunció el ceño pero no atacó. "Entonces es eso. ¿Qué secretos aprendiste, entonces?"
Su forma había cambiado, de ira a otra cosa que Shiatar no podía imaginar, y por un instante la enfureció. Pero no relajó su guardia. "Me enteré de que tú destruiste a los androides," dijo lentamente.
"Lo que significa que eres mucho más fuerte de lo que me has mostrado."
Él sonrió de nuevo, pero esta vez hubo un toque de oscura diversión en la expresión. "Tal vez," dijo tranquilamente. "¿Por qué te importa eso?"
Ella se alejó un poco, completamente sorprendida esta momento. No había considerado eso realmente... "P-Porque necesito saber... si eres..." vaciló, y él esperó fríamente. "Si eres una amenaza o un potencial aliado," admitió al final.
Trunks se cruzó de brazos. "¿Qué vas a hacer si soy una amenaza?" preguntó. "¿Qué puedes hacer?"
Maldito. Ella se tensó, y apretó sus dientes. "Haré lo que tengo que hacer," interrumpió. "Matarte, o morir intentándolo. Lo he hecho cientos de veces antes."
"¿Y si soy un aliado?" Su expresión no cambió, pero Shiatar sintió algo-- una tensión en él, que no había sentido anteriormente. ¿Qué significa eso?
Con cautela respondió. "Eso depende de si eres más fuerte que yo o no," dijo. "Si no lo eres, entonces no me serás útil. Si lo eres..." sonrió, y sintió su ki aumentar en respuesta. "Te utilizaré en cualquier forma que pueda."
Él bufó. "Eso es suponiendo que te lo permita." Abruptamente sintió su ki disminuir de nuevo para acercarse a algo normal, y la pálida aura pálida se desvaneció a su alrededor. Se alejó, dándose vuelta a fin de que su espalda estuviera frente a ella, y ella se tensó en ira ante el implícito insulto.
Él dio vuelta su cabeza, como si mirándola de nuevo sobre su hombro. "Así que me seguiste para obtener información. ¿Alguna vez se ocurrió preguntar?"
En verdad, no. "¿Me lo hubieras dicho?" preguntó, más curiosa que desconfiada ahora. Una baja risa que sólo confirmó la familiaridad que había reconocido antes. "Tal vez. No lo sabes hasta que lo intentas."
¿Una invitación? Bueno, entonces-- Ella cruzó sus propios brazos, ahora que parecía que el momento para un ataque había pasado, aunque permaneció tensa. "Entonces tengo una pregunta personal para ti. ¿Responderás?"
Él se encogió de hombros. Dependía de la pregunta. Ella se acercó más, intentando.
"Una pregunta de sí o no, realmente." Juntó sus fuerzas. "¿Estás relacionado con el Vegeta de este mundo?"
Silencio. El viento soplaba fuertemente, revolviendo su propio cabello de su trenza. Luego, a partir de un momento, Trunks levantó su cabeza. Sin darse vuelta, dijo, "Soy su hijo."
Dioses-- Lo había sospechado, pero no había estado segura hasta ahora. Un centenar de pistas que había observado sobre él cayeron en su lugar en su mente, confirmando lo que había medio esperado evitar, y sintió un extraño shock, como un aumento de electricidad, moverse a través de ella. El hijo de Vegeta. ¡El hijo de Vegeta!
Severamente se controló a sí misma. Él no necesitaba recoger su malestar.
"¿Eso te molesta?" Trunks preguntó. ¿Detectó una nota de diversión en su voz, o crueldad? ¿Cuán parecido era a su padre? ¿Cuánto había sido el Vegeta de este mundo parecido al demoníaco príncipe que ella conocía?
"Ni me molesta ni me agrada," mintió uniformemente. "Sólo quería confirmar una sospecha. Te asemejas a él en algo."
"Hmmph." Definitivamente diversión este momento. "¿En apariencia, o en personalidad?"
En momentos como este, cuando él estaba enfadado, ambos, decidió. "No lo sé. Era sólo un presentimiento." Dijo casualmente, como si no le importa si él había sido engendrado por el príncipe Saiyajin o un agricultor Namekiano.
Escuchó más que ver la sonrisa en su voz. "Ya veo." Se dio vuelta. "Así que dime, Ko Shiatar, ¿qué es lo que más quieres en todo el mundo?"
Ella frunció el ceño, y le angostó sus ojos, pero su expresión era completamente ilegible. Una diferencia, entonces, entre Vegeta y esta semi-Saiyajin; el rostro de Vegeta siempre había sido despectivo, así sea conteniendo ira o con una sonrisa altanera. Trunks podría haber sido una estatua, por todo lo que revelaba su rostro.
Y que pregunta... Bien. Su reacción a esto sería reveladora. "Quiero el poder para matar al Príncipe Vegeta," dijo, tan fríamente como pudo. Su rostro no había cambiado, ni era predictivo. Maldito. "Quiero ser capaz de vengar a mis amigos y mi pueblo, y liberar mi mundo del cáncer Saiyajin que lo aflige." Se enderezó, y levantó su cabeza con una sonrisa fría. "¿Eso te molesta?"
Para su sorpresa, él sacudió su cabeza. "No. Ese es un objetivo admirable."
¿Admirable? ¡Ella había dicho que quería asesinar a su padre! Frunció el ceño. Pero fueron sus siguiente palabras las que verdaderamente molestaron su equilibrio.
Trunks tomó un profundo respiro. "Yo te puedo ayudar, Ko Shiatar."
"¿Qué?"
Él se volteó, y su sonrisa era menos fría, más cruel. "Dije que puedo ayudarte. Si me dejas enseñarte, puedo ayudarte a tener al menos una oportunidad, cuando regreses a tu mundo."
Shiatar lo miró fijamente. ¿Estaba loco? ¿Lo estaba ella, por escucharlo? La única manera en que podría ayudarla era si él era...
...si él era un Super Saiyajin mismo.
Se alejó unos escasos metros. "Tú no eres ningún Super Saiyajin," escupió. Él no se movió, ni siquiera reconoció que ella hubiera hablado. Ella se sintió enfurecer cada vez más, y esta vez ni siquiera trató de controlarlo. "He sentido tu ki, semi-Saiyajin, ¡y no estás ni cerca de tener el poder suficiente para convertirte en Súper Saiyajin! ¡Ni siquiera te pareces a uno!"
Él se encogió de hombros.
Salvajemente, se disparó más cerca de él. "Eres poderoso, te doy eso. Pero necesito más que poder para derrotarlo. Si poder es todo lo que tienes para enseñarme, ¡no puedes ayudarme!"
Una vez más, se encogió de hombros, y esta vez cerró los ojos. "Es tu elección."
Shiatar tuvo un repentino impulso de golpearlo, para reorganizar su cara de póquer en algo más aceptable para ella, para marcar su permanente atractiva apariencia. Consciente de que estaba al borde de una completa pérdida de control, tomó un profundo respiro y se alejó de nuevo, calmándose.
¿Podría él enseñarle? La lógica dictaba que no hubiera ofrecido incluso a menos que pudiera hacer valer sus palabras. Eso implica que él conocía el secreto para convertirse en Super Saiyajin. Él no había demostrado ni una parte cerca del crudo, elemental poder que ella había percibido en Vegeta... pero entonces, sabía muy poco sobre el poder Super Saiyajin mismo. Vegeta había mantenido su poder las dos veces que se había encontrado con él en combate; ella había asumido que la transformación era permanente. ¿Pero que si el poder podía estar oculto o latente, durmiendo dentro de su propietario hasta que se despierta? Si ese era el caso, entonces era posible que Trunks tuviera ese poder y simplemente no hubiera demostrado todavía...
Se estremeció. Primero Vegeta, ahora el hijo de Vegeta. ¿Tendría que hacer frente a Trunks también? ¿Podría? Si era un verdadero Super Saiyajin, no tenía más oportunidad de la que había tenido con Vegeta. Pero él no se había ofrecido a luchar; se había ofrecido a entrenarla... ¿Qué sabía ella, realmente, acerca de Trunks? No mucho en realidad, más allá de lo él le había dicho. El único guerrero de sangre Saiyajin en este mundo; vivía solo con su madre humana; había sido entrenado por el hijo de Kakarotto (!); y era más fuerte que los androides que habían derrotado al Kakarotto y Vegeta de este mundo. O al menos afirmaba serlo. Todo lo que tenía para seguir, en realidad, era su palabra...
Se volteó lejos de él. "¿Qué son los humanos de ese pueblo, para ti?"
Un momento de silencio. Luego: "¿Qué?"
Su voz era tan ilegible como su rostro había sido. "¿Qué son para ti?" preguntó una vez más, enojada. "¿Mascotas para cuidar? ¿Esclavos?" Su labio se curvó. "¿Fieles adoradores?"
Ahora escuchó una nota de ira en respuesta en su voz, y se sonrió para sí misma, complacida una vez más de haberlo cambiado. "Ninguna de las anteriores," interrumpió. "Son personas, como tu y como yo. Todos hemos sufrido a causa de los androides. Los ayudo porque puedo." Su voz cambió, sutilmente. "Tu ayudaste a los humanos de tu mundo, cuando pudiste, ¿o no? ¿Cómo te sentiste al respecto? Tú, que ni siquiera conociste a tu propia madre humana, ¿los miraste con desprecio? ¿Alguna vez sentiste pena de ellos? ¿Los odiabas?"
Se volteó de nuevo con rapidez, enojada de nuevo. La consideró por un momento. "Los traté con con respeto," se quebró. "¡Como iguales!"
"¿Aun cuando no te trataron como igual?" le preguntó, su voz suave, sinuosa. Se acercó más. "Estás buscando señales de mi padre en mí; ¿qué pasa con tu herencia Saiyajin? ¿Alguna vez te preguntaste cuánto heredaste de él? ¿Alguna vez te preguntaste cuánto de tu 'respeto' para los humanos se debía a que te importaban, y cuánto era simplemente porque los usabas para probarte tu humanidad a ti misma?"
Sus palabras cayeron como ácido en su mente, y se alejó, apretando sus puños y sus dientes en rabia y consternación. Cómo se atrevía... ¿y cuanta razón tenía?
Se volteó fuera de su rostro tan humano, tragando aire a través de sus dientes para tratar de calmarse. Oh, él era bueno, este guerrero; había convertido su sondeo muy bien en ella, y casi desviado de su su fin. No importaba si Trunks era como su padre; el balance final era si su oferta de entrenamiento valía. Nada, a menos que él fuera realmente un Super Saiyajin.
Ella alzó su cabeza. Había una sola manera de averiguarlo.
Manteniendo su ki a nivel, se alejó un poco más lejos, y juntó fuerza, manteniendo seguimiento de su ki para medir la distancia. No habría frenos en este momento.
"No te conozco, hijo de Vegeta," dijo fríamente, "y no confío en ti. Pero estoy dispuesta a utilizarte para hacerme más fuerte. Si..." Y miró hacia abajo, viendo como una bola de energía crecía y se juntaba en la palma de su mano, "¡te puedes probar tú mismo!"
Ella giró con la velocidad con que se había ganado su reputación en la arena, soltando la bola prácticamente en su rostro. Él no había sido tomado totalmente por sorpresa; en un parpadeo se había ido, y la bola siguió volando a través de donde había estado su cabeza, pero ella lo estaba siguiendo. No le importaba el disparo perdido; había sido sólo una finta, uno que esperaba verlo. El verdadero ataque estaba en camino.
Él reapareció a unos pocos pies de distancia, y prácticamente corrió en su patada, que lo envió hacia el suelo tan rápido que su cuerpo silbaba mientras volaba por el aire. Ella se disparó después de él, encontrándose con él mientras caía, y volvió a golpearlo, disparando otra bola tras él. Él esquivó esta con una velocidad que limitaba la tele-transportación, pero Shiatar era más rápida, estaba detrás de él ahora para darle un rodillazo en la parte posterior de su cabeza, y luego delante de él para disparar una explosión de ki justo en su estómago.
Él lo esquivó, y de repente estaba delante de ella, los puños volando. Intercambiaron un diluvio de golpes, bloqueando y luchando tan rápidamente que un observador humano sólo vería un efecto borroso. Pero Shiatar estaba utilizando cada truco aprendido de años de lucha mortal; capturó las manos de Trunks de repente y lo dio vuelta hacia atrás, dándole un rodillazo debajo de la barbilla. Esto se conectó, pero él se retorció mientras caía, disparando una ráfaga suya prácticamente en su cara. Ella no estaba allí, por supuesto; ella ya había decidido que esto no podría una lucha cercana si iba a tener éxito. Desapareció detrás de él, puso su mano como si fuera una filosa hoja viviente, y envió ésta en el lugar justo debajo de su hombro. Lo hubiera empalado, su hubiera tenido que hacerlo; de luchar para matar, se había obligado a mostrarle todo lo que tenía.
Él salió del camino a tiempo, y la sorprendió con una salvaje patada en la cabeza que la aturdió por un segundo. Consciente de que iba a tomar ventaja de su vulnerabilidad, se mantuvo en movimiento, disparándose de un lugar a otro al azar hasta que se recuperó. Maldición; un golpe casi la había incapacitado... él era mucho más fuerte que ella. Pero ella era más pequeña, y eso tenía sus ventajas; tal vez ella podía contrarrestar su fuerza con velocidad y habilidad.
Él se levantó delante de ella, a una buena distancia, y no dijo nada, sus ojos duros y centrados. Ella voló hacia él a toda velocidad; el le disparó también. En el último segundo, ella desapareció, y como ella había esperado, él también. Desapareció una vez más, y otra vez más; él le correspondió movimiento tras movimiento.
¡Maldición! Él estaba prediciendo cada movimiento suyo-- pero era hora de otro truco de arena.
Ella se alejó, y le envió un aluvión de discos de energía hacia él, levantando una nube a su alrededor. Antes de que pudiera salir de la nube, ella disparo bajo ella y luego se disparó a sí misma hacia arriba, dando forma a su ki en torno a sí misma en un fuerte filoso, nimbus en forma de diamante. No podía ver mientras pasaba a través de la nube, por supuesto, pero eso no era importante. Y ella sonrió mientras sentía su ki conectado a algo, y escuchó un sordo grito.
Saliendo de la nube, dejó que su ki regresara a su forma normal, y aminoró la velocidad para juntar otra bola entre sus manos. Esta era especial; ella se centró en su ki y mantuvo su patrón en su mente mientras le daba forma a la bola.
La nube comenzó a disiparse, y tan pronto como capturó una visión de su enemigo, le envió la bola. Él desapareció, disparándose hacia arriba y lejos, pero la bola lo siguió, y ella medía sus movimientos mientras él se movía de un lugar a otro, tratando de escapar de ella; debió haber sentido que era lo suficientemente poderosa como para lesionarlo bastante. Calculando sus cambios, se movió, encontrándose con él cuando reapareció en un momento dado y envío un sólido puñetazo a la derecha en el centro de su sorprendido rostro. Él capturado su puño, y ella sintió sus dedos apretarse, comenzar a apretar --y un instante después, su bola de energía lo atrapó, golpeándolo en la espalda entre sus hombros tan duro que su pecho se movió hacia el exterior, sus ojos amplios con shock. Un delgado chorro de sangre voló de su boca.
Shiatar lo siguió mientras caía boca abajo, teniendo la oportunidad de golpearlo libremente mientras estaba medio consciente, golpeándolo en la cara, en el estómago, en la espalda. Por dentro sentía un poco de decepción; realmente había esperado que el fuera mejor que esto...
Ella dio un paso atrás mientras él chocaba con el suelo en medio de un claro en el bosque, su impacto levantando una nube de polvo y una gran cráter en la tierra. Por un momento, estuvo preocupada; su ki había disminuido drásticamente y temía que pudiera haberlo matado. ¿Pero cómo iba a medir su capacidad real? Si él todavía estaba vivo, lo llevaría de vuelta al tanque de regeneración de Bulma. Si estaba muerto... sabría que su para entrenarla había sido inútil. Como ya parecía ser. Ella esperó.
El polvo se limpió, y para su sorpresa, Trunks se mantenía de pie. Apenas. Sus hombros cayeron, sus brazos colgaban a sus lados, y un amplio corte corrió a través de su pecho, visible a través de un largo y rasgado desgarre en su camiseta negra. Su cabeza estaba baja, el lacio cabello ocultando su rostro, y su cuerpo entero moviéndose con el esfuerzo de buscar aliento.
Con un suspiro de decepción, ella bajó su poder, cayendo hacia el suelo para poder llevarlo de vuelta a su casa.
Él alzó la vista. Su labio estaba cortado de nuevo, y la sangre había corrido hacia su barbilla; el resto de su rostro estaba rasguñado y cortado en una docena de lugares. Pero ella dejó su descenso, sorprendida, a la mirada en su rostro. Por Trunks estaba sonriendo, y el simple placer vindicativo en su rostro confirmaba su parentesco con más claridad que cualquier otra cosa. Y había algo más en su rostro, algo que no había esperado ver. Triunfo.
"No está mal," dijo, sorprendiéndola más. "Tal vez no debería haberme frenado después de todo. Si esto hubiera sido hace unos años, podría haber estado en verdaderos problemas."
"¿Q-Qué?"
Él se enderezó, haciendo caso omiso de la sangre que corría en el corte de su pecho. "Sé lo que estás tratando de averiguar. Permíteme confirmártelo ahora; yo no estaba alardeando cuando me ofrecí a entrenarte. Sé que el 'secreto' que has estado buscando."
Shiatar se había alejado inadvertidamente, ahora se había detenido, tratando de luchar contra el repentino sentimiento de aprensión que surgió a través de ella. ¿El secreto? De convertirse...
Trunks gritó. Un viento sopló vicioso de la nada, levantando su pálido cabello por encima de su cabeza y azotando su ropa sobre su figura; sus ojos casi parecían brillar con furia. Shiatar gritó en estado de shock mientras sentía su ki explotar a niveles que ni siquiera había imaginado. Era sólo el primer destello de los fuegos que se apoderaron de él mientras ella miraba.
Un aura brillante trazó vida rodeándolo, al igual que una gran hoguera dorada; era tan poderosa esta aura que le quitó su chaqueta, dejando al descubierto sus brazos. Para su horror absoluto, había crecido, sólo un poco, como si su cuerpo no hubiera sido suficiente como para contener el poder que estaba manifestando... Y su grito finalmente terminó, su cabello parecía inflamarse también, cada mechón separado y elevado recto, rígido con vida propia, por último poniéndose de un color tan dorado como el aura que azotaba sobre él.
Ella sólo había visto este tipo de poder una vez antes. Vegeta... Y Trunks era el hijo de Vegeta.
Trunks Super Saiyajin bajó los brazos, con la transformación completa. La cara de póquer se había ido; en su lugar su expresión era una de pura, fría rabia. Esbozó una fina, fría sonrisa.
"¿Bueno, Ko Shiatar?" preguntó. Habló suavemente, pero su voz llevó con facilidad, shock a través de la esencia misma del ser de Shiatar. "¿Estoy cualificado, ahora, para enseñarte?"
Tuvo que luchar cada instinto para no voltearse y huir. La última vez que había visto este tipo de manifestación, casi había muerto; un ser como éste había matado a todos sus amigos, grandes guerreros, en cuestión de segundos. Pero Trunks no era Vegeta. Si él la hubiera querido herir lo pudo haber hecho una docena de veces antes de ahora. De hecho, se había ofrecido a entrenarla --¿para ser como él? Intentó imaginarse a sí misma brillando como él, su propio cabello y ojos en llamas con el poder suficiente para destruir un mundo, y no podía. Su mente había enfrentado simplemente demasiadas perturbaciones en el día de hoy.
Pero incluso esto no ocultaba la línea inferior. Aquí estaba el secreto que había buscado, el arma que podría hacerle ganar su venganza, la libertad de su mundo. Esta era su única oportunidad.
Ella sabía mejor que ignorar una oportunidad cuando aparecía.
Cayendo hasta el suelo ante Trunks --podía sentir la pura fuerza de su aura haciéndole difícil acercarse a él-- ella caminó hacia él. Él miró su acercamiento a través de ojos que eran de un azul no muy natural, y cuando se detuvo para hacerle frente, tuvo que tragar un trozo de temor; él era más alto, ahora, de lo que había sido antes.
Enderezándose, se arrodilló ante él, bajando su cabeza. "Juré que nunca me arrodillaría así de nuevo," dijo, su labio curvándose en amargura.
"En mi mundo, todos los esclavos deben hacer esto, a todos los Saiyajin. Es sólo otra de las humillaciones a las que nos obligan. Ya no soy una esclavo, pero..." Alzó la mirada a sus extraños, brillantes ojos, y su calma se rompió.
"Enséñame." Apretó sus puños, sintió una extraña sensación, no como desesperación, no como esperanza, surgir a través de ella, e hizo que su corazón latiera más. Cerró los ojos fuertemente. "Enséñame a ser lo que eres, ¡así nadie más en mi mundo tendrá que ponerse de rodillas a nadie de esta manera! ¡Enséñame así puedo vengar de todos aquellos que han muerto! Por favor--" Su aliento se atrapó en su garganta, y se puso de pie una vez más, temblando con una extraña sensación. "¡Yo necesito esto!"
Él se movió finalmente, acercándose para tomar sus hombros; cuando su mano tocó la suya, ella sintió una especie de shock. Él sonrió ligeramente. "Te ayudaré," dijo. "Pero no será fácil. No voy a ser amable contigo."
Ella tomó un profundo respiro, calmándose, y manejó una sonrisa. "No me conoces," dijo. "No funciono bien con amabilidad. El camino más duro es la mejor manera, para mí."
Él la soltó, y ella quedó fascinada de ver y sentir el cambio mientras la ardiente aura se desvanecía, y su cabello volvía de nuevo a su recta familiar cortina. Él soltó un profundo aliento, y cuando abrió sus ojos estaban en su habitual azul oscuro de nuevo.
Trunks asintió, solemne. "Empezaremos mañana."
Nota de Nora: Trunks comienza el entrenamiento de Shiatar; ¿podrá aprender a perder el control? Mientras tanto, Bulma lucha con sus demonios propios, ambos reales como imaginarios, en: La tecnología de Bulma VS. los enemigos de Shiatar: ¡¡La madre de Trunks lucha con el otro mundo!!
