Este capítulo está especialmente dedicado a todas aquellas personas que alguna vez hayan sufrido alguna clase de abuso en su vida. Recuerden siempre que toda moneda tiene dos caras y detrás de las personas que hacen daño a otros, muchas veces se encuentra un ser humano que sufre, una voz que no tiene suficiente fuerza como para hacerse escuchar y decir Basta. Sean siempre su propia voz, nunca permitan que otras personas pasen por encima de ustedes y sus sentimientos, bullying es inaceptable y todos son víctimas cuando este comportamiento se naturaliza. Los quiero mucho y les deseo mucha fuerza e integridad en la adversidad.
Capítulo X: Kiss The Girl
There you see her sitting there across the way
She don't got a lot to say but there's something about her
And you don't know why but you're dying to try you wanna kiss the girl
Yes, you want her look at her, you know you do
Possible she wants you too there is one way to ask her
It don't take a word not a single word go on and kiss the girl
Sha la la la la la My oh my look like the boy too shy Ain't gonna kiss the girl
Sha la la la la la Ain't that sad? It's souch a shame? Too bad, you're gonna miss the girl
Sha la la la la la Don't be scared you better be prepared go on and kiss the girl
Sha la la la la la Don't stop now Don't try to hide it how you wanna kiss the girl.
Ashley Tisdale
~Flashback~
Corría el mes de Septiembre del año 1994, Mimi era una niña aplicada y dulce, eventualmente tan caprichosa como la mayoría de las niñas de su edad, en especial aquellas que eran tratadas como princesas de cristal como ella lo era por sus padres, aun así ese tipo de comportamientos solía dejarlos para su casa, en su escuela ella era en general tímida y retraída, prácticamente no conversaba con muchachos y su círculo de amigas se reducía a tres: Min, Tako y Yu.
Ella solo era una niña más, sin más preocupaciones que las de todos sus compañeros, sin nada que la hiciera merecedora de la envidia o la antipatía de nadie, sin embargo al parecer eso era algo que para Setsuna Kido era imperdonable. Esa niña siempre alegre, siempre espléndida, siempre amada y contenida por sus padres… seguramente jamás le había pasado nada malo… seguramente no conocía el dolor, la humillación, la vergüenza o la soledad. Por qué ella podía vivir de esa manera? Sin preocupaciones… sin sufrimiento… No era justo… alguien tenía que enseñarle que el mundo real era muy distinto de su burbuja de felicidad, y quien mejor que él que a sus diez años ya tenía inyectada una dosis envidiable de realidad.
Había comenzado como una especie de molestia inocente, haciéndole una zancadilla durante el recreo, colándose en la fila del almuerzo, jalándole el pelo cuando pasaba a su lado, pero poco a poco el abuso se tornaba más y más agresivo, desde insultar a sus padres, escupir su almuerzo, lanzarle tierra a la cara en el patio de juegos, hasta que llegó el día clave: era el día del cumpleaños de Mimi, ella más que nunca se había peinado específicamente para la ocasión, no había nada que lo pudiera arruinar. Transcurrió la mañana, siendo el centro de atención de todos, igual que cada niño el día de su cumpleaños, pero llegada la hora del almuerzo habría deseado no serlo nunca. Cuando la campana anunció la hora de salir de la última clase matutina, todos se apresuraron a salir, Mimi conversaba animadamente con sus amigas mientras caminaban en dirección al comedor. Sintió un estremecimiento cuando Setsuna pasó cerca suyo, sin embargo él pareció ignorarla por completo, ella respiró aliviada, quizás hoy por ser el día de su cumpleaños se había olvidado de ella, le había perdonado lo que fuera que ella había hecho para que él estuviera tan enfadado todo el tiempo.
Llegó con sus amigas al centro de la enorme estancia donde todos se congregaban a comer, cuando tocó su turno para que le llenaran su charola, Min se apresuró a capturar la atención de la cantinera.
-Hoy es el cumpleaños de Mimi-chan, hay que darle su pastelillo!- sonrío entretenida. La dama por su parte les regaló una amplia sonrisa a las niñas.
-Oh, por supuesto que sí-susurró yendo en busca de un rebosante pastel individual al cual le colocó una vela comenzando a cantarle el Feliz Cumpleaños mientras la encendía y todo el resto del comedor se sumaba al festejo catando y aplaudiendo. Mimi se sonrojó ligeramente mientras sostenía la bandeja a la altura de su pecho, el pastelillo estaba justo a la altura de su boca, ya habían terminado de cantarle y estaban aplaudiéndole mientras ella se concentraba en pedir sus tres deseos, luego se llenó los pulmones de aire, pero antes de soplar la vela, lo único que supo fue que sus piernas experimentaban un frío extraño y la mayoría de los niños se ahogaban entre risas. No quiso saber de qué se trataba, en su mente un miedo arrollador la inundaba por completo, casi contra su voluntad, sus ojos descendieron por su cuerpo, emitiendo un chillido con el que dejó caer su bandeja al suelo al descubrir que alguien le había bajado la falda hasta los pies. No tenía que preguntar quién era, no necesitaba que se lo dijeran, no necesitaba verlo a los ojos, solo necesitaba desaparecer para siempre de allí; no podía controlar las lágrimas que resbalaban gruesas y saladas de sus ojos. No se suponía que nada podía arruinar este día? Estaba siendo tan perfecto… y ahora solo se sentía humillada, herida, burlada como nunca antes. No sabía cómo iba a conseguir volver a la escuela después de eso, no quería imaginarse como la recordarían por el resto de sus días allí. Torpemente se inclinó para levantarse la falda y luego solo salió corriendo, necesitando huir de aquella exposición tan indigna, corrió tan a prisa como sus piernas infantiles se lo permitieron, buscando un sitio donde ocultarse del mundo, donde poder llorar a mares como necesitaba en ese momento, pensó que el baño sería un buen sitio, pero lo frecuentaba demasiada gente, de modo que se decidió por un armario de limpieza y allí se quedó, ahogándose por horas en su propio llanto.
No supo cuánto tiempo pasó hasta que el conserje la encontró y la llevó a la dirección donde sus padres y los padres de Setsuna se encontraban reunidos con la directora; Satoe se abalanzó sobre ella sollozando en cuanto la vio, había estado tan preocupada desde que se había enterado de lo acontecido que verla sana y salva la reconfortaba como no se había imaginado; pero la atención de Mimi no estaba puesta para nada en sus padres, sino en los del muchacho. Ambos parecían completamente indiferentes mientras la directora les explicaba lo ocurrido. Como si no les importara en lo más mínimo, no se comprometían a hablar con él ni intentaban absolverlo, nada en absoluto, ella sintió ganas de gritarles por eso. Por qué parecía que no les preocupaba que su propio hijo maltratara a otras personas? O por qué estaba enfadado todo el tiempo… Acaso no les interesaba lo que sucedía con él y su vida? Si sus padres hubieran estado en el lugar de ellos, Mimi sabía que ya habrían aturdido a la pobre directora con un montón de discursos para defenderla o mínimamente para comprometerse a ayudarla y que nada de esto volviera a ocurrir, sin embargo estas dos personas parecían carecer por completo de empatía con la situación de Setsuna, solo expresiones frías y desinteresadas cruzaban su gesto, como si estuvieran allí por obligación y nada más. Se limitaron a escuchar las quejas de la directora, disculparse con Satoe y Keisuke y jurar que el niño no volvería a molestar a Mimi… y eso fue todo, sus padres parecían conformes, pero ella estaba lejos de estarlo.
Al día siguiente Setsuna no la molestó en toda la jornada, ella estaba a la defensiva, expectante de cualquier cosa que pudiera hacerle, pero solo la evitó, todo el tiempo. Mimi no se sentía capaz de averiguar lo que sus padres le habían dicho, pero no perdía ninguna de sus expresiones. Por suerte la gente parecía haber olvidado lo de ayer y nadie le recordaba lo del incidente del día anterior, estaba ligeramente relajada cuando observó a Setsuna sentarse en la mesa que acostumbraba junto a sus amigos, le llamó la atención lo pálido que se encontraba, parecía frágil como nunca había aparentado y ella se tensó cuando uno de sus amigos le dio una palmada en la espalda y él se levantó emitiendo un gruñido y empujando al chico y saliendo del comedor indignado, Mimi fue la única que lo siguió con la vista por todo el trayecto y su corazón se comprimió de dolor cuando percibió un ligero rastro de sangre en la camisa blanca de su uniforme, justo por debajo de la nuca.
Ella sintió un nudo en la garganta y este se intensificó cuando Setsuna pasó cerca de su mesa vertiendo sobre ella una mirada de profundo desprecio.
Así siguió mirándola los restantes meses de clases.
Al año siguiente, Mimi pensó que todo cambiaría, ya había comenzado la primaria y se suponía que todo debía ser distinto. Sin embargo Setsuna seguía mirándola con aquella rabia contenida que le gritaba a leguas que de haber estado a solas, la habría despedazado. Ella no lo comprendía, jamás había entendido qué le había hecho a él para que siempre estuviera enfadado con ella, para que la odiara de tal manera. Era demasiado frustrante, pero le asustaba demasiado acercarse y preguntarle, de modo que era mejor seguir así, después de todo, al menos ya no la torturaba.
El tiempo pasó y llegó uno de los días favoritos de Mimi. San Valentín. Era un día lleno de risas, regalos, tarjetas, chocolates y mucho, mucho rosa
Ella había preparado tarjetas de amistad para todas sus amigas y se las había dejado en el sobre delante de sus escritorios, solo le quedaba su chocolate, aunque estaba llena de vergüenza como para animarse a entregárselo a Hisashi. Mejor lo guardaba y se lo comía sola cuando llegara a casa. No… no podía hacer eso, no debía ser tan cobarde, luego del recreo se lo entregaría. Es lo que tenía que hacer.
Sonó el timbre del receso y Mimi salió de su clase bastante nerviosa, sabía lo que le deparaba el regreso al aula, necesitaba despejarse o se desmayaría solo de los nervios por algo tan tonto como entregar un chocolate. Comenzó a caminar por el pasillo, pasando por delante de los otros salones de clases, llegó hasta el quinto y se quedó paralizada cuando vio en su asiento a Setsuna, el resto de los sobres de sus compañeros, rebosaban de tarjetas y algunos de chocolates, sin embargo el suyo estaba vacío; por un segundo Mimi pudo sentir su soledad como propia. El sentimiento le aplastó el corazón. Instintivamente se giró sobre sí misma y regresó a su salón de clases a buscar su chocolate, no lo pensó mucho, improvisó una simpática tarjeta deseándole a Setsuna un feliz San Valentín y regresó al salón del muchacho que seguía sumido en su propio mundo. Se puso en alerta fulminando a Mimi con la mirada. Ella sintió el impulso de retroceder, pero no quería hacerlo, quería terminar lo que había comenzado, quería que por una vez Setsuna no estuviera triste o enfadado, cuando consiguió llegar cerca de él, extendió su mano tendiéndole el chocolate con la tarjeta. Él confundido estiró el brazo para aceptar el ofrecimiento.
-¿Por qué haces esto? –él odiaba pensar que aquella niñita tonta se atrevía a sentir lástima por él-
-Porque todo el mundo está sonriendo, y tú también tienes que sonreír en San Valentín- susurró ella girándose sobre sus pies para volver a su curso.
Ese día todo había cambiado para siempre. No solo para Mimi, que no volvió a recibir una mirada de desprecio de Setsuna. Sino para él, que por primera vez había descubierto de qué se trataba la ternura.
~Fin Flashback~
-Agumon… lo que hiciste estuvo muy mal…-Reprendía Kari al compañero de su hermana, solo apenas un rato antes había ido a buscar un poco de intimidad con TK y oh sorpresa, se había encontrado con un compañero aprisionado en un armario. Lo habían liberado y el pobre chico traumado no había querido delatar al digimon, sin embargo no podía explicar el hecho de que alguien deliberadamente había echado lave del lado de afuera, así que Agumon finalmente se había rendido y había aceptado su culpa. Y ahora allí estaba Kari dándole el sermón de su vida… y parecía tener para rato. Llevaba ya un buen tiempo hablando y explicando cosas sobre los valores de las personas cuando Sora irrumpió de pronto deteniendo el parloteo de la otra muchacha.
-Matt y yo nos vamos pero quizás quieras acompañarnos, Mimi y Tai están en la comisaría.
-Ya les dije que no es lo que piensan!- se defendía Tai en el interrogatorio- Se ensució el cabello y yo se lo estaba lavando…-Tenía que darles crédito a los policías de que la explicación era bastante poco creíble.
-Aja… claro… y eso explica por qué la amordazaste o por qué la chica está tan traumada que se niega a hablar con nosotros?
-Que no es por un trauma! Se dislocó la mandíbula y le cubrí la boca para que no se le metieran bichos! – Por qué parecía que cualquier mentira que se inventara sería más creíble que la verdad en su estado más puro? Daba igual, ya le habían permitido hacer una llamada y por suerte había localizado a Matt, a ver si el muy canalla se dignaba a buscarlo y sacarlo de este enredo.- Déjeme ver a Mimi, ella le dirá que nos conocemos.
-La chica está en otra sala, mi compañera intenta ayudarla a tranquilizarse, debes confesar, chico… todo apunta en tu contra.
-Esto es un error –Tai se seguía lamentando pero al parecer el hombre del interrogatorio no quería dar el brazo a torcer, afortunadamente luego de una media hora su compañera se presentó en el recinto, exigiendo que lo liberara-
-Suéltalo, nuestro doctor vio a la chica y le acomodó el maxilar y ella ha confirmado la versión de él, además hay un grupo de chicos afuera que exigen que les demos explicaciones.
-Bueno… se ve que eres un chico con suerte. Pero la próxima vez no te me escapas.
Tai resopló indignado mientras salía de la sala de interrogatorios, saliendo hasta afuera y encontrándose con Sora, Matt, Kari y Mimi en el pasillo de espera.
-Mimi nos contó todo. Estás bien, hermano? –se preocupó Kari avanzando hasta él.-
-A pesar de que a él lo interceptó la policía, yo fui la que se llevó la peor parte.- Agregó Mimi cruzando los brazos sobre el pecho, profundamente ofendida- Debí dejarles creer que intentaste ahogarme- le dijo sacándole la lengua enfadada, Tai rió internamente ante el berrinche tan típico de Mimi, pero ahora nada de eso tenía importancia, aunque ella se comportara de esa manera, eso quería decir que las cosas seguían bien entre ellos, que estaba recuperando la relación que nunca debieron dejar de tener.
Las semanas pasaron y los digimon debían regresar a su mundo, las despedidas ya no eran dramáticas, sabían que en unos pocos meses todos se reencontrarían. Mimi detestaba cuando llegaba ese día, veía a todos sus amigos despedirse y prometer volver a ver a sus digimon y ella no tenía a Palmon para prometer ninguna cosa, el portal estaba abierto y las criaturas una a una atravesaban el vórtice dimensional que los regresaría a su mundo, Mimi se había apartado del sitio, caminó lejos intentando liberarse de los dolorosos recuerdos que la embargaban, eran momentos en los que necesitaba estar sola, respirar y convencerse a sí misma de que había superado la pérdida de Palmon.
-¿Te sientes bien?- ella dio un respingo al escuchar la voz de Tai proveniente de su espalda. No quería contestarle con la verdad. No quería que él la viera tan frágil y ridícula como se sentía. No era justo. Sin embargo en el instante en que él posó una de sus manos sobre el hombro de ella, no pudo evitar que las lágrimas se le escaparan incansablemente de los ojos.
Él se sintió morir al descubrirla llorando de tristeza, quería consolarla más que nada en el mundo, quería que lo mirara y hacerle sentir que todo estaría bien, pero él sabía lo que la hería y más aún, sabía que no había nada que él pudiera hacer pada revolverle lo que había perdido, solo podía estar a su lado y ofrecerse a consolarla. Instintivamente sus brazos se deslizaron a través del cuerpo de Mimi, aferrándola desde la espalda contra su pecho. Ella se sonrojó groseramente cuando percibió el calor que manaba Tai, calentando su propio cuerpo, se relajó contra él mientras percibía su aliento deslizándose sobre la piel de su cuello, provocando que todo su cuerpo reaccionara excitándose con decadencia.
-No tienes que ser fuerte todo el tiempo, es normal que la tristeza te gane a veces, y cuando lo haga, yo te prometo ser fuerte por ti también… no volveré a dejarte sola, Mimi… no volveré a permitir que llores sola o que sufras en silencio.
Ella sintió que el alma se le desmoronaba, quería aferrarse a sus promesas con toda la fuerza que poseía, quería abrazarse a Tai y mantenerlo consigo para siempre, o al menos mientras durara su vida. Pero no podía arriesgarse a exponerse de esa manera. Tai nunca la miraría con otros ojos que los de un gran amigo y eso debería bastarle.
Los días transcurrieron con una extraña calma, las vacaciones ya habían comenzado y todos tenían por delante unos meses de relajación hasta comenzar las clases otra vez, ya cada quién se había inscripto para sus clases y algunos para tomar diversos cursos en las vacaciones, como siempre el primer apuntado para tales actividades era el superior Joe.
Aún con mucha tela para cortar, el asunto central de muchas reuniones era la relación de TK y Kari, y el hecho de que el joven hubiera sobrevivido a los arranques de hermano sobreprotector que Tai habituaba tener.
Esa noche Matt tenía un concierto, Tai lo había acompañado a una prueba de sonido y Sora se había quedado con Mimi preparando unas botanas para cuando acabara el evento.
-¿No crees que es mucha comida? –le llamó la atención, Mimi, mientras disponías otros tres pares de obento sobre la mesa-
-¿Has visto como comen los muchachos? Me sorprendería si no es que nos falta comida
-No se cómo es que sobrevivieron en el Digimundo cuando a veces teníamos que comer vayas silvestres.- ambas rieron pero fueron interrumpidas cuando unos golpes bruscos sonaron en la puerta.- Yo atiendo.- se pronunció Mimi yendo a abrir y encontrándose con una versión bastante agitada y nerviosa de Kari.- Kari… ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?
-¿Qué sucede?- Preguntó Sora sumándose a la escena que tenía lugar en su sala-
-Tienen que ayudarme antes de que algo malo le suceda a TK…
Sora la miró perpleja.
-¿TK? ¿Qué va a pasarle, Kari? –le preguntó con el corazón en un puño-
-Verán…-ella comenzó a relatarles lo ocurrido-
~Flashback~
Kari se encontraba sumida en el mar azul de los ojos de TK, adoraba como él le sonreía, como él la trataba como si ella fuera su tesoro más preciado.
Él por su parte se sentía derretirse ante la dulzura que expresaban los ojos de Kari, cada vez que la miraba, sentía que no quería reflejarse en otros ojos por el resto de su vida. Embargado por esos sentimientos reclinó su rostro sobre el de ella y se apoderó de sus labios. Kari se mareó ligeramente al sentir su asalto, se habían besado muchas veces durante las anteriores semanas, pero nunca TK se había vuelto tan arrebatado, tan posesivo. Demonios. Tenía que asumir que le encantaba. Había esperado tantos años por esos labios que sentía que jamás se cansaría de ellos, que podía embriagarse de ese sabor y aun así jamás se sentiría saciada. Ella empujó su lengua hacia el interior de TK, recorriendo su paladar, enredándose con su lengua. El calor entre ambos comenzó a crecer. El cuerpo de Kari reaccionaba a cada caricia del muchacho. Sentía sus manos recorriendo su espalda, pero a diferencia de sus labios, ellas la reclamaban con timidez, como si solo se conformaran con acariciar la tela de su camisa. Pero ella anhelaba sentir su piel, quería infundirle la confianza que sentía en él, con sus manos ligeramente temblorosas, se deslizó hacia su pecho para desabotonarle la camisa.
TK se estremeció ante tal iniciativa, ni en sus mejores sueños había llegado a contemplar la posibilidad de que Kari lo desvistiera, pero se sentía infernalmente maravilloso. Su expectativa creció al igual que cierta parte de su anatomía. Ya no era un niñito ingenuo, estaba en su transición a convertirse en todo un hombre y Kari le hacía sentir que ya había alcanzado la cima. Que era el hombre que ella necesitaba. Él descendió con sus labios, hacia el cuello de Kari, Mordisqueó con cuidado su garganta mientras sus manos reptaban hacia su cintura para levantar su camiseta y quitársela por la cabeza. Ella se sonrojó cuando se vio tan expuesta, pero con TK parecía tan correcto, tan necesario. Tímidamente le alzó el rostro para que la mirara, provocando que él se detuviera de inmediato.
-¿Tienes protección?- le preguntó agitada.
Él estaba demasiado conmocionado como para entender la pregunta.
-¿Perdón? Cuestionó aturdido-
-TK, no podemos hacerlo sin cuidarnos… ¿Tienes o no? – él finalmente pareció caer en cuenta de lo que ella le preguntaba.-
-Yo… iré a ver si Matt tiene algo- se levantó con torpeza, tambaleando hasta el cuarto de Matt, donde se arrodilló delante de la mesita de noche de su hermano, abriendo el cajón y comenzando a revolverlo impaciente. Kari rió siguiéndolo y arrodillándose detrás de él, posándole su cabeza en la espalda- Demonios! No tiene nada! Qué clase de músico es?
-Ve a buscar. Yo te espero.- le afirmó ella, pero él no se sentía muy confiado.-
-¿Segura?
Ella asintió con certeza.
-Te he esperado por años, puedo aguardar quince minutos en lo que vas y vuelves de la tienda.-le guiñó un ojo con complicidad y él la besó fugazmente para luego correr de regreso a la sala, colocándose la camisa y saliendo a trote de allí.
Kari se quedó en la sala, ligeramente nerviosa, quería que este día fuera especial y con TK fuera por unos minutos, era un buen momento para tornar el ambiente más propicio. Se levantó y fue hacia el equipo de música, colocando una mezcla de temas lentos internacionales. Luego corrió a la cocina a buscar algunas velas, ciertamente era evidente que era el apartamento de dos solteros. Las únicas velas que pudo conseguir fueron las comunes que se utilizaban cuando se daban cortes de luz. Tendría que conformarse con eso. Dispersó tantas velas como pudo en la sala, cerró las espesas cortinas para quedar prácticamente en la oscuridad y luego llegó su turno de disponerse, se untó los labios con brillo labial, se alborotó el pelo, se quitó el sostén y la falda y dejó caer la ropa a un lado del sofá.
Mientras tanto, frente al edificio, Matt aparcaba su coche malhumorado.
-Eres un desastre, Tai! Te pedí que subieras mi guitarra antes de irnos!
-Ya, bueno… como si a ti jamás se te hubiera olvidado nada importante- se defendió Tai en vano, Matt le extendió las llaves de su casa y prácticamente lo echó de la van.
-Sube a buscarla y regresa en tres minutos y medio. La prueba de sonido ya va a comenzar.
Tai resopló con pereza, pero sabía que si apreciaba su vida, debía obedecer a Matt, después de todo era su propio error. Bajó del coche resignado, abriendo la puerta principal.
Cerró tras de sí y llamó al elevador, Aguardó unos segundos hasta que este lo recogió y luego lo llevó hasta el piso que Matt compartía con su padre y ocasionalmente con TK.
Suspiró buscando la llave que abría la puerta del apartamento. No tardó en encontrarla, la encastró en la cerradura y la giró dos veces, abrió y cerró tras de sí.
No alcanzó a acostumbrar sus ojos a la sensación de la oscuridad cuando alguien lo atacó por atrás, empujándolo, afortunadamente, antes de caer al suelo, consiguió manotear la pared y golpear el interruptor de la luz, que se encendió, revelando que su atacante le enterraba el rostro en el cuello, susurrando cosas muy extrañas.
-Tardaste demasiado… casi me enfrío-le susurró una voz femenina… una que él conocía… mucho…-
-K… Kari? –él palideció como si le hubieran anunciado una enfermedad mortal, cuando el sonrojado rostro de su hermana se elevó, mirándolo desencajada y desnuda… Un momento… DESNUDA!
Kari chilló apartándose mientras se colocaba su ropa aprovechando que Tai estaba en shock. Teía mil preguntas en mente, pero no podía hacerlas en ese lugar y en ese momento, lo único que atinó a hacer fue salir corriendo de allí, escapando de la vergüenza y de la reacción predecible de su hermano en cuanto cayera en cuanta de lo que acababa de suceder.
~Fin Flashback~
-Iugh… Iugh, iugh, iuuuugh…- Corearon Sora y Mimi con cara de repulsión.
-Pueden dejar de hacer eso? No pude levantar mi celular ni nada, a mitad de camino me di cuenta de que TK iría para el departamento, aparecería con una caja de concones y cuando mi hermano lo viera derramaría hasta la última gota de su sangre.
-Es terrible pero no quita que te arrojaste sobre tu hermano… semi desnuda…- le recordó Mimi que se encontraba cínicamente entretenida con el asunto. La sonrisa de Sora decía que ella compartía el morbo del asunto. Después de todo, si hubieran sido personas menos cercanas a ellas, ahora mismo estarían desarmándose de risa en el suelo-
-Pueden enfocarse en lo importante? –Las reprendió Kari totalmente roja de vergüenza, mientras cruzaba los brazos sobre el pecho.
Cierto. Debían apresurarse y llamar a TK antes de que se encontrara con Tai.
Sora se apuró a tomar su teléfono y marcar el número del muchacho, pero este directamente la desvió al buzón de voz, provocando que su gesto se torciera en una mueca sepulcral.
-Malas noticias. TK no responde el teléfono.
Continuará…
Dije que esperaba hasta la semana entrante para traerles fic y así fue! Hoy a las 4:39 a.m del lunes les estoy trayendo cap! (okey... definitivamente no tengo vida e.e)
Les doy mil millones de gracias a todos por sus palabras de aliento, por cada segundo que dedican a leer este fic, por cada momento que se toman en dejar un Review... me vieran toda pendiente de que mi celular me tire el aviso de outlook anunciándome que tengo alguna alerta de , puede parecer una tontería, pero para un ficker es muy importante lo que piense el fandom, y para un escritor en general es muy grato que le lleguen opiniones de sus lectores, sepan que cada una de sus palabras me motivan a seguir escribiendo y tratar de hacerlo un poco mejor cada día. Ustedes son maravillosos! Gracias por todo... de verdad que no tengo palabras...
Bueno... antes de ponerme mas emotiva que un fic angst paso a responder reviews! ;)
Hikariiii94: Hola guapa! Muchas gracias por esas palabras! me halaga saber que alguien más aparte de mi ha leído el fic más de una vez! y más aún saber que has esperado las actualizaciones! Seguiré subiendo caps con tanta frecuencia como me sea posible, espero que sigas enganchada a medida que el fic crezca.
X: Gracias por seguir aquí y tomarte el tiempo para dejar un Review con frecuencia... no te imaginas lo que significa para mi! Enserio Equis! eres un amor! Me esforzaré para seguir dando todo siempre! (ya siento que hablo como los niños elegidos *w*)
Meroko_Y_chan: Buah... tú ya sabes que amo tu historia, a tu Mimi tsundere, a tu Tai sexy y a tu mente retorcida... eres una genia... no puedo creer lo genial que eres a tu edad, eres una niña super talentosa y deseo que este fic sea el despegue que necesitas para obtener mucho reconocimiento... realmente te lo mereces... eres una personita y una escritora maravillosa! Espero estar a la altura de tus expectativas siempre.
Bueno mis amores... está siendo como la hora de irme a dormir... no quería hacerlo sin dejarles el cap, pero aquí está... con todo mi amor de parte de mi loca cabecita!
Saludos.
Atte. Nozomii-chan
