Ah, lamento la tardanza, lo sé, espero que me perdonen... asi que tengo sólo algo que decirles antes de que comiencen... ¡GRACIAS! Gracias por sus comentarios, jeje, son la comida del autor.
XD!!!
Bueno, y ahora a lo que de verdad nos interesan.
10 – Mafia y Conspiraciones: Un deseo roto.
Un pequeño cosquilleo la hizo abrir los ojos. Cuando su vista al fin pudo aclararse se topó con los finos labios de Sasuke, quien la besaba con pasión pura y casi no la dejaba respirar. Sintió como acariciaba su cintura y como subía por su espalda, acariciándola también.
La falta de aire los hizo separarse… Sasuke asomó una pequeña sonrisa por la comisura del labio.
— Hola.
— Hola… - musitó Sakura, completamente sonrojada.
— ¿Cómo dormiste? – le preguntó tan suavemente.
— Muy… cómoda. – dijo, mientras se pagaba más a Sasuke. Ni siquiera le importó que ambos estuvieran desnudos… bah, eso sería para después. Sasuke pasó sus brazos por su espalda, sintió la piel tersa de la muchacha.
— Sakura… - le susurró al oído, ella parecía hechizada…
— ¿Mmm?
— Eres hermosa. – le dijo. Ella se sonrojó.
— Gra-Gracias.
— No quiero que esto se acabe así, pero… tengo que preguntarte algo.
— ¿Umm?
— ¿El que ronca en la otra habitación es tu padre?
—… — Oh, el infierno está igual de congelado que ella en estos momentos.
Pero, el tiempo pasa… y como todos sabemos todo cambia.
Ya había pasado tres meses de esa noche y las cosas entre Sakura y Sasuke no podían ir mejor. Una noche, después de hacer el amor, Sasuke le podio a Sakura que fuesen pareja… la chica acepto, por algún motivo se sentía plenamente enamorada de ese muchacho.
Sakura se había graduado con honores y por esa causa (Más algo de la influencia de Sasuke) logró entrar en el hospital Konoha, una institución muy afamada de todo Tokio.
Además de eso…
Ella se mudo a un departamento. Según ella batalló mucho con su padre para que la dejara independizarse. Las primeras semanas él se negó rotundamente, como si lo que ella le pedía fuera el más gravísimo pecado. Sakura le preguntaba el por que se comportaba así, ella solo quería ser una adulta independiente… además de poder estar con Sasuke en su departamento sin el pendiente de que su padre los descubriera. Por que tengo que decir que… su noviazgo era su pequeño secreto.
Entonces, Sakura logró quedar libre, su padre aceptó, a regañadientes, el que ella se fuera de casa y comenzara una vida libre.
Sasuke la ayudó a trasladarse, tenía unas cuantas cosas que acomodar y fue precisamente este día en el que Sasuke se ofreció a ayudarle.
Ambos se encontraban en la habitación de la muchacha, ella, acomodaba unas cosas en el ropero, mientras que Sasuke le ayudaba a arreglar unas cortinas.
Sakura estaba tan entretenida con su labor que no escuchó los pasos de Sasuke acercándosele y tomándola por la cintura. Reaccionó con un pequeño y excitante escalofrió al sentir la respiración de Sasuke en su nuca. El muchacho comenzó a besarle lentamente el cuello, intentando excitarla.
— Sasuke-kun… debemos terminar de...
— Shh, deja eso para después. – la arrastró hasta la cama y ambos se recostaron en ella. Él encima de ella. — ¿No tienes ganas de estrenar las sabanas de que regale?
Esa proposición sólo hizo que se pusiera roja.
— Pero… es que… - los labios insaciables del pelinegro la silenciaron con un ferviente beso. Poco a poco sintió cómo las manos de Sasuke se escabullían por el interior de su blusa.
Pudo sentir cómo el muchacho se acomodaba mejor entre sus piernas, haciéndola sentir su excitación. Sakura se rindió ante esas provocaciones, ese hombre sí que sabía hacerla desfallecer. Correspondió en seguida, colocando sus piernas alrededor de la cintura del joven.
Sasuke comenzó a bajar hacia su cuello, besando, lamiendo y bajado más y más. Llegó a la zona del pecho y se ofuscó al ver que la blusa de ella lo interrumpía.
La muchacha sonrió al verlo así. Por inercia alzó los brazos mientras él le quitaba la blusa y sólo se dedicó a sentir el placer. Sasuke la besaba e incluso mordía. Eso no le producía otra cosa más que agradables escalofríos.
Comenzó a gemir y Sasuke a perder la cordura con sólo escucharla. Rápidamente se quitó él mismo la camisa. Sakura llevó las manos a sus pectorales, sintiendo a la perfección el bien formado pecho de él.
Sasuke se deshizo de su sostén y sólo bastó unos instantes para que se dedicara a saborear el perfecto pecho de su chica. Sí, eso mismo, su chica. Pero la pelirrosa no se quedaría atrás. Dándole un giro repentino a las cosas invirtieron posiciones. Se colocó sobre él sensualmente, sólo para divertirse.
Comenzó acariciando su pecho. Se agachaba y besaba el perfecto cuello de Sasuke, gimiendo provocativamente en el proceso y excitando más a joven. Sintió pronto el bulto en sus pantalones, así que decidió que era hora de proseguir a la parte final. Con maestría le quitó los pantalones, dejándolo sólo con sus boxers, acaricio por encima de la tela su virilidad y justo cuando pensó en hacer que él sufriera más de placer Sasuke se movió inesperadamente, volviendo a voltear las cosas.
— Ya es suficiente. – le susurró, o más bien, ronroneo.
El Uchiha la arrebató del restó de su ropa en un solo movimiento. La chica sintió un poco de pudor al ver la mirada tan lujuriosa del muchacho. El Uchiha se deshizo de su ropa interior y de manera sorpresiva se adentró en ella sin esperar más.
Al diablo, ella lo había provocado, tenía que pagar.
Comenzó con un lento vaivén, para luego embestir con más fuerza. Era la más pura demostración de pasión que alguna vez había sentido Sakura. Sasuke era dinamita pura, con la más mínima chispa se encendía y las consecuencias eran… puramente placenteras e intensas.
— ¡Oh, Sasuke-kun! – y eso fue la gota que colmó al vaso.
Comenzó a embestir con más fuerza. Sintió que ya, ya casi llegaba. Pudo sentir cómo ella reaccionaba ante sus embestidas. Logró sentir su orgasmo y con sólo un par de embestidas más dejó su esencia en ella, alcanzando de igual manera el éxtasis y descansando a su lado.
Sakura estaba sonrosada, tenía las mejillas rosas y una sonrisa de satisfacción garantizada.
— Sasuke-kun… - susurró cansada. — Tú… no tienes remedio.
Sasuke sonrió de lado.
— ¿Te has cansado tan pronto?
— ¿Qué?
— Aun no termino contigo… Sakura. – y ahí iba de nuevo. ¿Qué no sabía que sus ronroneos la volvían loca?
Los ojos verdosos de Orochimaru se reflejaban en el enorme espejo que estaba enfrente de él. Tenía horas esperando a Zabuza y Haku, ambos habían salido por unos asuntos, comida y esas cosas.
Ya habían pasado aproximadamente cuatro meses, según él, el tiempo suficiente como para que las cosas se hubiesen arreglado en Japón y poder regresar.
Sus ojos de serpiente se toparon con lo de Suigetsu, ese extraño muchacho que siempre se encargaba de sonreír siempre que lo encontraban. Kabuto no confiaba en él, de hecho, Orochimaru tampoco, pero siendo uno de los aprendices estrella de Zabuza, debía ser amable con él.
La puerta se abrió y Zabuza entró a la habitación. Venían mojados, estaba lloviendo afuera.
— Haku, prende la chimenea, hace frío aquí. – ordenó sólo al entrar. El joven asintió y se fue para cumplir con el mandato.
— ¿Y bien? – Orochimaru preguntó impaciente, ya era mucho tiempo gastado.
— Investigue y sí. Efectivamente.
— ¿Qué cosa? – volvió a preguntarle a Zabuza el hombre de cabello largo.
— Según mis fuentes encontraron a un sospechoso con suficiente evidencia para culparlo a él y no a ti. No te preocupes, en pocos días podrás regresar a Japón.
— ¿Días? – esa fue la voz de Kabuto, quien al parecer no estaba conforme. — Orochimaru-sama, con todo respeto, no quiero esperar más aquí.
— Silencio, Kabuto. – la verdad era que él tampoco se quería quedar más tiempo ahí. — Primero tenemos que analizar las cosas.
— Escuchen… - Zabuza los interrumpió. — Puedo arreglar su ida, pero…
— Zabuza-san. – Haku llegó a la escena. — La chimenea está encendida, también me tome la libertad de preparar té.
— Bien. – miró a Orochimaru. — Ven, charlemos en el fuego.
Fueron guiados a la robusta sala de aquel francés. Zabuza se sentó cerca del fuego y tomó un poco del té que su pupilo había preparado.
Orochimaru y Kabuto se sentaron un rato, intentando relajarles.
— El viaje tardará, es decir, no esta listo aun, ¿Por qué no tomarse las cosas con calma? – preguntó Zabuza, mientras recostaba la cabeza en su asiento.
— ¿Las cosas con calma? – Kabuto interrumpió la charla. — Llevamos cerca de cuatro meses aquí, esto es más que aburrido y de por sí no hacemos nada más que esperar a que el asunto se aclare, - se volteo a Orochimaru. — Con todo respeto, Orochimaru-sama, esto es una mierda, yo ya quiero irme.
Orochimaru miró a Zabuza. Kabuto tenía razón, se supone que sus mafiosos ya deberían haber solucionado su pequeño inconveniente con la policía y lo del asunto del asesinato, ya era tiempo de regresar.
— Zabuza, dime todo lo que sepas sobre el asunto. – ordenó Orochimaru, a lo que Zabuza miró atento.
— Se encontró a un hombre que es capaz de declararse culpable, no tienes por que preocuparte, puedes regresar cuando quieras a Japón, sólo digo que el viaje tardara en prepararse, es todo. – la mirada de Zabuza escondía algo… ¿Pero que?
— Quiero irme ya, necesito atender unos asuntos. – argumentó Kabuto, a lo que Orochimaru se giró molesto.
— Escucha bien, Kabuto. – y el aludido prestó atención. — No estamos aquí por que así lo quise; estamos aquí por que tengo problemas sólo por el hecho de que mi mano derecha me encargo la Universidad de Tokio por que su "prometida" si quieres así decirlo, lo rechazaba. Esto no se trata de ti, Kabuto, es sobre mí y posiblemente tú también. Así que cierra la boca y deja a los mayores hablar.
— Lo siento, Orochimaru-sama. – hizo una reverencia y se alejó poco a poco.
— Si tanto quieren irse alistare lo necesario para el viaje, Orochimaru. – dijo Zabuza, después de observar dicha escena. — Tengo unos contactos que te llevaran a Japón. ¿Qué me dices?
— Puedo ir solo… pero está bien, te tomare la palabra, pueda que así sea más seguro.
— Bien, - se levantó de su asiento y se digirió a su habitación. — En este mismo momento me encargare de alistar las cosas.
— ¿No estás siendo muy amable, Zabuza? – Oh, vamos, Orochimaru no es un idiota.
— No lo creo… si más no recuerdo te debo un favor y negocios, sólo lo hago para fortalecer esos lazos. – su excusa era muy convincente.
— Mmm… - Orochimaru sólo gruñó un poco.
— Ahora si me disculpas, tengo sueño…
— Pensé que irías a alistar las cosas. – reclamó Orochimaru.
— Sí, sí, eso haré, pero mañana, estoy cansado… - y se perdió a la vista de Orochimaru.
— Zabuza-sempai… - la fría voz de su alumno lo detuvo en el pasillo a su habitación.
— Dime, Suigetsu, ¿Qué has averiguado? – la voz amable de Zabuza ahora era la de un psicópata, tenía el mismo perfil que un homicida.
— Nada nuevo, sólo que el muchacho de gafas es muy observador. – Suigetsu estaba recargado contra el pasillo blanco de la guarida, Zabuza estaba en medio del pasillo, con su mirada oculta bajo la sombra de su frente. — Al parecer quiere regresar a Japón por unos asuntos personales…
— Es un idiota. – masculló Zabuza. — ¿Sospecha?
— Un poco, sí. – aclaró Suigetsu. Bueno, eso era normal para el tipo de personas que son ellos.
— Más les vale no saber demasiado. – masculló bajo las vendas de su cara. Se recargó en la pared a la par de Suigetsu. — Tengo una misión para ti. ¿Estás dispuesto?
— Claro.
Ya era de noche. Y después de una buena cena y por supuesto una buena sesión en la cama, la pareja descansaba exhausta bajo las sabanas.
Sasuke acariciaba su cabello con parsimonia, tenía esa costumbre, siempre que hacían en amor él se quedaba despierto y se entretenía acariciando la espalda y el cabello de ella. Se sentía muy feliz, de hecho, nunca en su vida había sentido el jubilo y placer que le provocaba estar cerca de ella. Sólo tenían unos cuatro meses de novios, pero eso era más que suficiente para que él se sintiera a gusto y enamorado de la chica.
Dios, si hasta ya lo había descubierto de cierta forma… uno de sus tanto días en la oficina, mientras estaban en una conferencia, el expositor le preguntó que si estaba de acuerdo con un propuesta de expansión hacia nuevos horizontes.
Sasuke quedó en blanco, no sólo por que no había prestado atención, sino por que en ese momento estaba pensado profundamente en la chica. Tuvo que volver a pedir una explicación de todo por que no sabía que estaban haciendo.
Lo mismo le pasó cuando estaba firmando unos documentos, se descubrió a si mismo escribiendo en la servilleta de su café el nombre de la chica; y no sólo el de ella sino con el apellido Uchiha junto a su nombre. En la servilleta se leía: Uchiha Sakura.
Desde ese día supo que estaba muy enamorado de la joven y que cuando tuviera la más cercana oportunidad le propondría matrimonio. Pero por ahora la dejaría descansar, ella estaba muy cansada por su pequeña reunión casual.
Sasuke sonrió para sus adentros, siempre la dejaba cansada y ella a él, aunque claro, eso no lo demostraría nunca, no, todo sea por el bien de la hombría.
Pasó un brazo por la cintura de ella y la acercó a él. Beso su frente con cariño y se dejó invadir por un sueño repentino.
Así pasaron la noche, abrazados, sin que nada los perturbara.
Al llegar la mañana, unos pares de ojos verdes se abrieron lentamente. Intentó moverse pero se dio cuenta de que tenía la cintura muy bien sujeta por el pelinegro. Intentó liberarse sin hacer ruido, para su bien la consiguió. Camino un poco fuera de la cama cuando de la nada un fuerte mareo a rodeo. Sintió nauseas y corrió al baño.
Rápidamente, después de haber vomitado comenzó a revisar su cuerpo, se toco lentamente hasta que encontró su pequeño problema.
No supo que hacer, un espasmo de alegría y angustia la rodeo al mismo tiempo. Sintió miedo y felicidad. Dios mío… con cuidado se vistió y salio de la casa del Uchiha. No tuvo tiempo ni de siquiera dejar una nota, lo único que quería era comprobar su pequeña sospecha.
Sus ojos se abrieron perezosamente, intentando alejarse de la luz que se colaba por la ventana. Palpó con cuidado su cama y se sorprendió al hallarse solo. Se levantó de un solo salto y volteo a todas partes, pero no encontró a nadie. Estaba completamente solo en su habitación.
Rápidamente se puso una bata y anduvo por la casa, buscando a la muchacha. Se sintió enojado, ¿A dónde había ido y por que no lo había despertado? Sin más se apresuró a la ducha y se bañó rápidamente. No desayuno, subió a su auto y se encargo de irla a buscar… ya vería cuando él la encontrara.
Una curva en sus labios dio a entender que estaba sonriendo. Se acomodó más en la silla y miró por una ventana que estaba enfrente de él.
— ¿Y bien? – la voz ronca del líder lo interrumpió en su pequeño momento de paz.
— Zabuza ha hecho un buen trabajo. – dijo él, claramente satisfecho.
— Orochimaru arribara a Tokio en dos días.
— Es decir que… para pasado mañana estará aquí. – complemento a la explicación del líder.
— Le daremos una calurosa bienvenida. – continuo el líder. — Pero… ¿Cuándo?
— Umm, en su mansión. En la noche… nadie lo sospechara.
— Dices tonterías. – se levantó y camino a su alrededor, hasta posarse detrás de él. El poderoso líder de los ojos sicóticos, así es como le apodaba su compañero. El líder estaba detrás de él. — Mandare a más para que acudan a ti… si es que necesitas ayuda.
— Ambos sabemos que no lo haces por ayudarme. Sólo lo haces por que… así podrás cobrarte las que te hizo Orochimaru.
— ¿Y tú no? Te recuerdo que esta pequeña conspiración ha sido tu idea. Yo sólo aprovechare que ya has planeado algo para cobrarme las mías. No veo el problema. – el líder regresó a su asiento, enfrente del muchacho de los ojos enfermos.
— Tienes tu punto.
— De acuerdo… mataremos a ambos, a Orochimaru y a su mano derecha, Yakushi Kabuto.
Los ojos de serpiente se perdían en el crepitar del fuego en aquella chimenea. Tenía la boca apretada, pero con tranquilidad. Sólo se podía ver una fina línea en donde se supone estaba su boca. Estaba oscuro, muy oscuro y dentro de unos días estaría en Japón de nuevo.
— Orochimaru… - La voz de Zabuza lo hizo voltear. — Ven un momento.
El hombre serpiente se levantó de su cómodo asiento para ir con Zabuza. Salieron a un pequeño corredor, ahí se quedó pasmado, esperando a que la suave brisa le recorriera la piel.
— Que sucede, Zabuza. – exigió sin rodeos.
— Tengo que decirte algo.
— Dilo.
— Me mandaron decir, uno de mis contactos en Japón, que alguien peligroso te espera ahí.
— ¿Quién? – no parecía estar asustado.
— No lo sé, me dijeron que espera tu regreso, te estará esperando para que cuando arribes te pueda matar.
— ¿En serio?
— Muy seguro, por eso quiero que Suigetsu vaya contigo, necesito que él arregle unas cosas por mí en Japón y que de paso te cuide las espaldas.
— No necesito que tu subordinado me ayude, gracias… - se dio la vuelta pero fue detenido por la voz de Zabuza lo detuvo.
— ¿Ya te dije que quien te espera es… Akatsuki?
Y los ojos del mafioso se abrieron en sorpresa.
Había comenzado a impacientarse y ponerse de un humor de funeral. Era como si la chica hubiera desaparecido de la faz de la tierra. No la podía encontrar, la chica estaba totalmente ajena a él. ¿Pero por que?
¿Que no hace unos meses hicieron el amor y se dieron que se querían? ¿Entonces por que no estaba? ¿Por qué huía?
Sasuke se sintió desesperado, llevaba toda la mañana esperándola, buscándola, llamándola… y ella no aparecía. ¿Qué pasaba? ¿Acaso había hecho algo malo? Pero si la última vez que la vio fue la noche en la que hacía el amor. Diablos, realmente no entendía nada… lo único que le restaba era buscarla en la casa de su padre.
Estacionó su auto en la baqueta y se bajó apresuradamente. Tenía claramente una expresión de cansancio en el rostro. Era como si todo el día hubiera estado de arriba-abajo, sin detenerse ni para comer.
Toco la puerta y espero. Y espero… nadie abrió.
Suspiró frustrado y se sentó en la banqueta que estaba enfrente de la casa de la muchacha.
Su teléfono sonó. Se apresuró a contestar, mas la ilusión de que fuera ella se fue al carajo cuando leyó en su pantalla "Naruto".
— ¿Si? – no andaba de ánimos para soportar al dobe ese.
— Oh, teme… ¿Andas de mal humor? – estaba bromeando, pero a Sasuke no le hacia gracia.
— Dime que es lo que quieres.
— Supe de una junta en la compañía, ¿Iras?
— ¿Cuándo? – no lo sabía.
— ¿Ah, no lo sabías? Uy, que raro en ti teme…
— Sólo responde a lo que pregunto, ¿Si? Resérvate el sarcasmo, no estoy de humor para bromas. – bufó, enojado por la situación que tenía.
— Mi suegro quería tener una charla para aclarar algunos asuntos de negocios. Ya sabes, esas cosas de: "Cuanto subió la bolsa…"
— Que aburrido… ¿Cuándo?
— El domingo entrante, ¿Iras?
— Sí, ahí estaré… por cierto, Naruto.
— ¿Umm?
— ¿No has… no has visto a Sakura?
— Mmm, no… ¿Por qué? Espera… ¡¿Ha pasado algo?!
— No, cálmate, sólo la estoy buscando, es que quedamos esta noche para ir a cenar y no estaba en su casa.
— ¿Seguro que sólo es por eso? – Pregunto Naruto desconfiado.
— Sí, sólo por eso. – se había mordido el labio.
— Ok, nos vemos… yo también quede con Hinata para ir a cenar. – colgó.
Y con el sonido del celular de Naruto apagándose su frustración creció más. Se levanto de la banqueta y se subió a su auto. Suspiró, realmente deseaba encontrarla, es que… ¿Por qué se había ido? Él no había hecho nada para que ella se fuera. Miró su muñeca, en ella había una pulsera muy curiosa. Tenía escrito las palabras de: "Por siempre" no tenía muy bien entendido por que… por eso Sakura le explicó.
Flash back…
Estaba él sentado en su comedor, tenía el día libre, claro, el era el jefe, podía tomárselos cuando quisiera. Se fijó en su reloj y se apresuró a terminar, rápidamente salio de su casa y condujo hasta la casa de la muchacha de la cual él estaba enamorado.
Llegó a su casa y tocó la puerta. Sakura aun vivía con su padre, todavía no se mudaba, eso lo haría la semana siguiente, una cosa riesgosa en la situación, ya que salía por decir… a escondidas del padre de Sakura, quien desde un principio por alguna razón no quería que la chica y él fueran pareja. Al fin le abrieron la puerta, por suerte para Sasuke el padre de la chica no estaba en casa, así que lo primero que hizo cuando Sakura le abrió la puerta, fue lanzársele encima, atacando pasionalmente sus labios.
Había que admitirlo, Sasuke era pasión pura. Cuando algo le interesa y le interesaba de verdad, tenía la pequeña franquicia de darlo todo por ello.
Entre manoseos y gemidos, ambos fueron a dar al sillón de la sala. Sasuke sobre ella. Comenzó a mover sus manos por lugares indebidos y eso sólo provocó cosquillas a Sakura, quien rió levemente ante sus caricias.
— Espera, Sasuke-kun.
Sasuke la miró decepcionado, él quería más que un simple beso de saludo, quería poseerla en ese mismo instante… ¿Qué no había planteado bien sus intenciones?
— Antes que nada quería darte algo. – le dijo ella de manera inocente, mientras rozaba su nariz con al de él en un gesto amoroso.
— ¿Qué es? – preguntó él.
— Toma, es una pulsera. – Sakura sacó de un bolsillo una pequeña pulsera, se la colocó en la muñeca a Sasuke y este sólo la miró expectante. Leyó su inscripción y miró a Sakura sin entender mucho.
— ¿Por siempre? – preguntó mientras señalaba la pulsera.
— Sí… no importa en donde sea o cuando, nunca nos olvidaremos… nos recordaremos por siempre. – le planteo con una sonrisa.
— Se te olvidó algo. – le dijo él de manera pícara.
— ¿Ah? ¿Y que sería?
— Que tú y yo estaremos juntos siempre.
Fin de flash back…
Frenó con fuerza en sólo pensar en lo que había dicho. Rayos, tenía que verla, se estaba volviendo loco. Tenía que admitirlo, estaba muy enamorado de ella. Tanto que no soportaba la idea de no verla. Sí, tal vez suene muy estúpido y extremadamente cursi, pero eso era lo que sentía.
Miró por la ventana y se encontró con el apartamento de Sakura. Respiró hondo y abrió la puerta, sacó una copia de la llave que él tenía, sí, la había robado de Sakura mientras ella dormía en sus brazos.
Rápidamente se adentró en la casa, al entrar se percató de que algunas cosas no estaban como él las había visto antes de irse en la mañana. De hecho, la casa estaba… limpia. Eso sólo podía significar una cosa… Sakura estaba en casa.
Buscó la habitación de la muchacha y cuando por fin vio la puerta aceleró el paso. Abrió sin tocar y se encontró a la muchacha sentada en la cama, recargándose en la cabecera del lecho y sus piernas debajo de sus rodillas.
La muchacha lo miró algo asustada… pues cuando el dio un pasó al frente ella alzó la cabeza y rápidamente miró la orilla de la cama, como intentando huir por si él se acercaba más.
— Sakura.
La muchacha se levantó al otro extremo de la cama, atenta a los movimientos de él.
Sasuke se acercó de nuevo y ella dio un paso atrás. Eso desconcertó a Sasuke, quien decidido a saber que le pasaba se acercó rápidamente a ella.
Sakura al ver la reacción de Sasuke buscó una vía de escape e intento pasar por la cama al otro lado. No contó con que Sasuke fuera rápido y la tomara de la cintura. Ambos cayeron sobre el colchón. Sakura intentó soltarse, pero Sasuke uso su fuerza y logró aprisionarla debajo de él. El silencio llenó la habitación una vez que sus miradas se encontraron.
— ¿Por qué huías? – fue una pregunta directa por parte de Sasuke.
— Yo no…
— No digas mentiras. – rápidamente la sinceró. — Dime… ¿Por qué te evitaste todo el día?
Sakura miró atentamente su cara, a pesar de que la mirada de Sasuke era dura, podía ver un deje de incertidumbre, posiblemente un sentimiento de rechazo al ver que ella se había ido y lo había esquivado todo el día. Pudo sentir que Sasuke estaba excitado, no sólo físicamente, sino también emocionalmente. Estaba muy demandante, y supuso que ella tendría que darle una respuesta. Mas no pudo, se quedó callado con sólo pensar en la posible reacción de Sasuke.
— Sakura, dímelo… yo… ¿Acaso he hecho algo malo?
Sakura movió su rostro hacía la derecha, evitando mirarlo a los ojos.
— Sasuke-kun… - lo volvió a mirar… tenía pequeñas lagrimas en los ojos. — Lo siento. No quería preocuparte…
— No lo lograste…
— Perdona…
— Dime Sakura…- aflojó el agarre y sostuvo su rostro con ambas manos, haciendo que lo mirara. — ¿Qué sucede?
— Yo… - observó que Sasuke le prestaba atención. — Yo… estoy embarazada.
-
-
Mi mundo cambio drásticamente al momento de conocerla; e incluso más ahora… ahora estoy empezando a creer que realmente puedo resucitar de la oscuridad en donde estaba enterrado… Gracias, Sakura.
Continuara…
Aahh, que tierno... si, bueno... no tengo mucho que decir, sólo espero que les haya gustado y pues mi pregunta de siempre:
¿Merece un comentario?
