Yuri on Ice y sus derechos no me pertenecen. Los personajes no me pertenecen.

Atención: Vicchan es un caniche del tamaño equivalente a Makkachin, porque Yuuri lo recibió en Rusia. Ya lo había comentado pero hago la acotación para que lo tengan presente en los eventos de este capítulo.


Cap 10: La leyenda entusiasta

San Petersburgo, Mayo 2016

Pese a lo tarde que se durmió respondiendo mensajes, Víctor se sentía con todas las energías al día siguiente. Para nadie fue secreto que algo debió haber ocurrido, porque Víctor estaba feliz dando volteretas en la pista y Yakov tenía cara de tener estreñimiento. Yuri, cuando llegó, no pudo evitar acumular deseos asesinos por patearlo porque esa sonrisa de imbécil solo podía significar una cosa.

Víctor no podía importarle menos el que fuera muy evidente su felicidad, porque sí, estaba feliz por la simple seguridad de que tendría lo que buscaba para su programa. Yuuri además era agradable y mucho más abierto por mensajes. Se habían tardado hablando de cuantas tonterías le había pasado por la mente y le habían quedado ganas de conocer a su caniche. Podrían ser amigos, y sus mascotas amigos también, y todo era genial en su cabeza. No era que estuviera viendo más que colaboración y una incipiente amistad, pero debía admitirse que tenía tiempo sin sentirse así de bien.

Poder hablar con otra persona sin tener que cumplir un estereotipo o vivir una máscara era algo novedoso; con Yuuri parecía no ser necesario porque él no era su fan.

¿Quién lo diría?

Regresó a la salida de la pista luego de haber practicado todos sus saltos, los cuales fueron ejecutados con toda su perfecta técnica. Sin embargo, para los ojos de Yakov algo no estaba bien porque Víctor no estaba practicando su rutina, solo patinando según quería y haciendo saltos conforme se le antojaba. No era que estuviese mal, pero se suponía que su visita al bailarín era precisamente para mejorar el programa y no era eso lo que estaba viendo.

No le agradaba la idea de haber recibido un regaño de Lilia de gratis.

—Vitya. —Llamó con tono imponente, mientras sus otros alumnos veían de reojos para luego seguir con sus calentamientos. Víctor, cansado por los saltos, se colocó los protectores para reposar—. No te he visto hacer tu programa.

—No lo haré, no aún. —Víctor siguió caminando relajadamente con su botella de agua en la mano mientras Yakov lo perseguía.

—¿Cómo que no? ¿Entonces para que andabas persiguiendo a ese muchacho? —Víctor se giró con una sonrisa enorme y confiada que provocó un nuevo tic en la ceja de su entrenador—. ¿A qué estás jugando?

—¡A nada! —Posó una mano sobre su cadera—. Solo le mostré el programa y le pedí que lo hiciera para mí. Me dijo que lo haría en una semana. Por eso no pienso repetir la rutina. ¡Es innecesario! Quiero ver que clase de pasos usa, que expresiones pone, como se moverá como Eros…

—¡Vitya! —Yakov alzó la voz, irritado con la liviandad con la que su patinador estrella tomaba las cosas—. ¿Qué pretendes? No puedes ocupar mucho de ese bailarín. ¡Lilia se molestó cuando supo que lo estuviste persiguiendo!

—No lo perseguí, solo fui hasta su casa. —Yakov rodó los ojos.

—Sin que él te diera su dirección. —Victor encogió sus hombros sin darle importancia—. ¡No puedes ser tan irresponsable, Vitya!

—Yakov, Yakov, ¿cuándo te he quedado mal? —Yakov no quería sacar la enorme lista de problemas en que lo había metido con la prensa y la federación para responder a esa pregunta. Menos cuando su alumno lo abrazó cariñosamente usando sus encantos que sabía, tenían efectos en su viejo corazón—. Te daré mi mejor fin de temporada con ayuda de Yuuri. Además, no estaba enojado. De hecho estuvimos hablando animadamente por teléfono. ¡Es tan interesante! ¡Y tiene un caniche!

—¡Oh por Dios…! —Ya veía venir el caos, lo intuía. Esa sonrisa de idiota significaba algo que pocas veces ocurría y que no quería ver de nuevo.

—¡Ey, tú, Víctor! —Escuchó la voz del adolescente, justo antes de que golpeara con la suela de su bota la espalda de Víctor. El aludido volteó para enfrentar la imponente figura del niño que lo miraba con rabia acumulada—. ¡Deja en paz a mi bailarín! ¡Lilia me lo asignó a mí para mi debut!

—¿Tu bailarín? —Enarcó una ceja, Yakov comenzó a acariciarse la sien.

—¡Mi bailarin! ¡Ese cerdo japonés está asignado para mi programa, así que quita tus pezuñas de encima! —Se señaló a sí mismo para enfatizar el sentido de pertenencia. Víctor pestañeó un par de veces antes de sonreír sagazmente.

—¡Oh! ¡Yuri está celoso!

—¿Eh? —El color alcanzó las orejas del rubio.

—Crees que voy a quitarte a Yuuri. ¡Qué tierno! —Sacudió los cabellos claros de Yuri con una mano, antes de ser golpeada para que lo soltara. La irritación en los ojos y expresión del adolescente era evidente.

—¡Deja de burlarte de mí! ¡Tú solo quieres distraerlo para que no me ayude con mi debut! ¡Tienes miedo de que te venza!

—Aja, sí, claro, Yuri... —Desestimó, haciéndolo a un lado.

—Oh, ¿quién está celoso? —Esa fue la voz cantarina de Mila y Yuri arremetió con un grito.

—¡No estoy celoso!

—¡Creo que mi bailarín es el primer amor de Yuri! —Alzó la voz Víctor, riéndose del tono que había tomado todo el rostro de Yuri.

—Awwww ¡nuestro gatito crece!

—¡Callense los dos! ¡No te metas, bruja!

—¡Callensen los tres de una vez! —Se impulsó la voz del entrenador, harto de la algarabía—. Mila, ve a practicar tu programa. Yura, ve a hacer los calentamientos y tu, Vitya, no quiero problemas con Lilia con respecto a ese bailarín tuyo. ¡Así que más te vale termines esto lo más pronto posible y lo dejes en paz! ¡Y ya que no vas a practicar el programa corto, haz el libre! ¡Muéstrame que tienes!

—No tengo nada.

—¿Qué? —Sentía que el calor lo estaba mareando. Miró con ojos críticos a su alumno quien solo encogió de hombros y miró a otro lado con expresión distraída—. ¡Dijiste que…!

—Mentí, Yakov, mentí. —Y antes de que Yakov soltara otro grito, lo miró con confianza—. ¡Pero no te preocupes! Seguro después de ver el programa Eros de Yuri tendré inspiración y sabré que hacer con el libre.

—¿O sea que toda tu temporada depende de ese bailarín? ¿Estás hablando en serio, Vitya? —Víctor puso cara de despiste, mientras rozaba su labio con el dedo índice en actitud pensativa.

—¡Oh sí! ¡Eso parece! —Sacó su móvil—. ¡Oh Yuuri! ¡Acabo de caer en cuenta que toda mi temporada depende de ti, así que no me olvides! —Yakov se tapó la cara.

Lilia lo iba a ahorcar si es que antes Víctor no lo mataba de una subida de tensión. No quiso saber más y prefirió dejar que Víctor hiciera lo que quisiera (cosa que iba a terminar haciendo de todos modos), para enfocarse en el resto de sus estudiantes.

Víctor solo envió un mensaje de voz, que tardó en recibir una respuesta igual, donde Yuuri le enfatizaba que no dijera eso ni pusiera sobre él tal responsabilidad. Tardó en leerlo y en devolverlo porque estaba en las prácticas, pero se vio cada vez más distraído y le resultó difícil despegar su mente de la necesidad de virar su mirada hacía donde estaban sus pertenencias esperando por una respuesta. Adjudicó aquello a una sola razón: sin programa que practicar, no tenía mucho que hacer en la pista. Así que decidió partir de la pista temprano para ocuparse de otras cosas, como por ejemplo pensar en su programa libre.

Yakov no intervino.

Víctor se distrajo en su teléfono, revisando los programas culturales para esa semana, pensando en que podría hacer y de vez en cuando preguntándose si a Yuuri le gustaría algún plan en particular. Hablaba en serio cuando le propuso lo de sacarlo a comer, y que no era necesario tener el programa hecho para volverse a ver. En verdad, un poco de distracción ayudaría y Yuuri parecía un buen candidato para ello si al menos se mostrara un veinte por ciento más abierto como estaba a través de mensajes. Por teléfono le había detectado un interesante sentido del humor, a veces hacía comentarios que tenían implícita una ingenua crueldad muy llamativa. No sabía si Yuuri tenía en cuenta cuán cruel sonaba o si lo hacía con toda ingenuidad, no obstante, ambas cosas eran igual de fascinantes.

Quizá lo estaba pensando demasiado, pero Yuuri le provocaba curiosidad. Desde su ascendencia japonesa, hasta el saber que estaba solo en Rusia y todo lo que había tenido que recorrer para llegar a donde estaba. Al mismo tiempo le provocaba una genuina admiración. Víctor había logrado mucho, pero entre su gente, en su país, con todas las comodidades que una potencia deportiva como Rusia podría darle a él si tan solo demostraba un poco de talento. Algo completamente distinto a lo que Yuuri había vivido.

Hasta podría ser inspiración a un programa libre, hablar sobre esa clase de pasión, compromiso y dedicación.

En horas de la tarde, decidió pasear a Makkachin y compartir un tiempo con su mascota, mientras seguía dando vuelta a aquel asunto.

Mi Musa » Hola, disculpa la tardanza. Acabo de llegar a casa.

Víctor miró el nuevo mensaje con una sonrisa. Yuuri no había respondido a su última nota de voz hasta ese momento, que decidió hacerlo por mensaje. Su sonrisa y su mirada caprichosa se movió hacía Makkachin, que jugaba con un par de cachorros que estaban cerca. Con Yuuri parecía aplicar el dicho de Mahoma.

—Makkachin, vamos a conocer a tu nuevo amiguito.

Seguro de hacer lo correcto, Víctor se dirigió hasta el edificio donde vivía el bailarín, con la idea de usar a Makkachin de excusa. Era perfecto: podrían hablar, quizás le preguntaría algo con respecto al programa aunque no creía que hubiera avanzado mucho cuando apenas tenía un día de haberlo visto.

Mi Musa » Dime que no es en serio eso de que tu temporada depende de mí.

Oh, eso podría responderselo personalmente.

Víctor se dirigió con paso seguro hacia el edificio, que afortunadamente no quedaba a demasiadas cuadras de donde solía estar. Una casualidad más que apropiada. Por desgracia, cuando llegó al edificio y se anunció, le indicaron que Yuuri había salido a pasear a su mascota. Tras haber firmado un autógrafo por haber sido reconocido, salió del edificio y anduvo por los alrededores, pensando en que podría estar cerca. No tardó mucho en verlo caminar con el caniche, que era tan grande como lo imaginó por la fotografía, envuelto en miles de abrigos y con una bolsa de pan en sus manos. Sonrió como un niño y decidió acercarse, esperando no ser percibido pero siendo delatado por Makkachin quien al ver a un perro igual empezó a ladrar, y por tanto, Vicchan hizo lo mismo, casi empujando a Yuuri en el proceso.

—¡Vicchan! —Llamó mientras le sostenía con fuerza y el cachorro movía la cola efusivamente. Víctor esperó el momento en que se diera cuenta de la razón de los ladridos, y llegó justo cuando Yuuri alzó la mirada y lo reconoció—. ¡Víctor! ¿Qué haces aquí? —Iba a contestarle pero Yuuri apretó toda su cara, en un gracioso gesto—. ¡No! ¡Ya sé que haces aquí!

—Makkachin me dijo que no me dejaría dormir y se comería mis pies si no venía a presentarle a su nuevo amiguito. —Yuuri le miró como si acabara de salirle una cabeza de más, y luego enarcó una ceja.

—No me digas…

—¡Lo juro! Makkachin puede ser muy caprichosa cuando quiere —dijo conforme se acercaba y los perros al estar más cerca empezaban a olfatearse.

—Entonces solo dejaré pasar a Makkachin al apartamento. —Yuuri se inclinó para acariciar el pelaje de Makkachin quien animada comenzó a lamerle la cara.

—¿Y me dejarás solo afuera con este frío? —Puso su mejor cara de cachorro abandonado y Yuuri frunció su ceño—. Eso es cruel, Yuuri.

—Victor, en verdad, ni he empezado con tu programa.

—Y te dije que no hacía falta. —Yuuri le mantuvo la mirada—. Entonces, ¿me dejarás congelando de frío mientras Makkachin disfruta de chocolate caliente?

Yuuri suspiró y terminó accediendo a su pedido. Satisfecho con su logro, Víctor entró al edificio siguiendo al bailarín y a su mascota que estaba más entretenida tratando de juguetear con Makkachin que con seguirlo. Yuuri le hizo miles de advertencias, tales como que su apartamento era pequeño, que no era nada lujoso, que no prestara atención a lo viejo de sus muebles y para Víctor todo eso le pareció interesante. También le hizo saber que no tenía chocolate caliente, sino té, a lo que accedió sin ningún problema. Cuando llegó, pudo comprobar por sí mismo lo que ya Yuuri le había advertido. El apartamento entero podía caber en su sala.

—¡Oh, un apartamento de estudiantes! Amazing! —Yuuri renegó, mientras se quitaba su bufanda—. A ver la cocina… wow, ¡solo cabe una sola persona! ¿Y tu cuarto?

—¡Víctor, no! —Apenas se iba a asomar por la puerta entreabierta, ávido de curiosidad, cuando Yuuri se entrometió en su campo de visión todo rojo y cerrándola al instante. Víctor pestañeó varias veces, más entretenido en el rubor que en el acto en sí—. Ehh… está desordenado.

—Todo un apartamento de estudiantes. ¿Hay platos sucios también en el lavado?

—Eh… no, eso los lavé antes de salir. —Yuuri le dio la vuelta y comenzó a empujarlo desde su espalda—. Vamos, prepararé el té.

Víctor se estaba divirtiendo, de una forma tan infantil e ingenua que ni siquiera se detenía a pensar el porque todo el asunto le resultaba nuevo y natural. Se entretuvo viendo los elementos que Yuuri tenía en la cocina, los cuales no eran muchos, solo lo esencial. Pero todo estaba ordenado, limpio, en su sitio… empezaba a dudar de que existiera tal desorden en la habitación, más su atención volvió de nuevo al bailarín cuando empezó a retirarse uno, dos, tres, cuatro abrigos de encima y quedó con un suéter y su pantalón vaquero. Ropas más apropiadas, pensó, para cubrir el cuerpo de un bailarín que ahora que lo veía con detenimiento era apuesto.

Volvió su mirada a Yuuri, mientras este se la devolvía y luego la bajaba como si no pudiera sostenerla por mucho tiempo. Víctor no pudo evitar sonreirse tras el gesto.

—He estado viendo tu programa y pensando… tengo ya una idea de qué podemos hacer. Espero que sea de ayuda.

—Seguro lo será. Ya te dije, mi temporada depende de tí —dijo alegremente. Yuuri inclinó un poco más su cabeza.

—No deberías darme semejante responsabilidad.

—No lo tomes como responsabilidad, ¿sino como desafío?

—¿Qué te hace pensar que quiero ese desafío? —Victor tuvo que medir bien la situación, cuando los ojos de Yuuri se clavaron sobre él sin nada que pudiera leer en ellos. No estaba seguro de qué entender, pero tenía razón al decir que quizás lo estaba obligando a algo que no quería hacer.

Hubo un incómodo momento.

Victor no encontró palabras valederas y se quedó callado mientras Yuuri acababa su actividad. Pronto tuvo una taza humeante de té, pero no se animó a tomarla. De repente tenía la garganta cerrada y no le gustaba para nada esa sensación. Yuuri apagó la hornilla y suspiró.

—Me pediste ayuda —dijo en tono bajo—. Y pienso ayudarte, pero no impongas en mí esa clase de presión.

—De acuerdo, Yuuri.

El ambiente se sentía anómalo, y hubiera seguido así sin la intervención de los chillidos de las mascotas. Al ser tan efusivos por parte de Makkachin, ambos no tardaron en ponerse a correr para llegar a la sala (que estaba a solo tres pasos), y ver como Vichan trataba de montar a Makkachin quien escondía la cola entre las patas e intentaba morderle.

—¡Makkachin!

—¡Vicchan!

Por el llamado de ambos amos, los perros actuaron: Makkachin corrió para buscar consuelo en Víctor y Vicchan se derrapó escondiendo la cola y mostrándose listo para dar una montada. Yuuri ahora estaba en tono rojo tomate por las orejas, mientras agarraba a su perro y este volvía a mover su cadera.

—¡No Vicchan, no! —Llamó la atención, exaltado, dándole palmadas al trasero. Víctor abrazaba a su mascota y la alzó para asegurarse de que no sufriría de otro ataque.

—¡Yuuri! ¡No me digas que no está esterilizado!

—¡Claro que no! ¡Las bolas de Vicchan son sagradas!

Tardó tres segundos de pasar a la sorpresa a soltar una carcajada. No, no podía, con Yuuri empezaba a sentir chispas.


Notas del autor: He tenido que adelantar la publicación porque mañana tendré una presentación importante con el cliente y no sé a que hora llegaré a casa T_T Así que decidí entregarlo el día de hoy. En el viaje me ha ido bien y conocí a una de mis lectoras de Matryoshka. ¡Fue una lindísima experiencia!

Por otro lado, este era el último capítulo que tenía preparado. Espero llegar a tiempo para el sábado y poder darle la publicación como tenía planeada T_T Como estoy en proyecto y de paso estaba escribiendo a Matryoshka, me atrasé un poco con este, pero ya me acomodaré.

¿Qué les parece? ¿Podrá Victor convencer a Yuuri de salir? ¿Lilia matará a Yakov?


justshuls: Awwww e alegra mucho que tea grade la relación de Lilia y Yuuri, temía que la sintieran muy arriesgada, pero me gusta pensar que con alguien así Yuuri hubiera mostrado todo su potencial. Sigo pensando que Celestino no fue su mejor entrenador. Jajajaja ¡y si creo que Potya hará sufrir a Vicchan! ¡Gracias por comentar!

itscatastrophy: Jajajajaja ¡me alegra mucho que te guste! ¡Se vienen varias sorpresas en este fic, me estoy divirtiendo de lo lindo! ¡Gracias por comentar!

boaru: Oh Dios, ¿hablas portugués? ¿inglés? ¡Me ha dado curiosidad! ¡Me alegra que la idea te haya gustado y muchas gracias por comentarme pese al idioma! ¡Me haces feliz!

Vann GP: Jajajaja creo que es la idea de cómo está pensada la historia. Que levanten teorías, piensen en posibilidades y no puedan saber que es lo que vendrá. Me estoy esforzando mucho para crear eventos reveladores y situaciones interesantes sin perder el norte de la serie original. Mil gracias por hacerme saber tus apreciaciones, la comunicación entre los Yuuris será muy importante en este fic.

Serenity usagi: ¡Mil gracias! ¡Me alegra muchísimo eso!

A08: Jajajaja te entiendo completamente! Creo que Victor decidió hacerlo para precisamente buscar su propia pasión. Como una forma de obligarse a sí mismo a buscar eso lo que faltaba y creo… que ya lo encontró xD A ver si señor despiste se da cuenta.

Si, justamente Lilia cumple varios papeles en la vida de Yuuri, tanto como madre, como su versión de Minako y además algo de Phichit XD Yuuri confía mucho en ella. Y sí, siguiendo los paralelismos, para esa época ya Yuri estaba viviendo con Lilia.

Jajaja Yuuri no tiene idea de lo que va a provocar ni lo que provocaran en él xD Jajajaja veremos cómo tomara Eros forma en las manos de Lilia. Y sí, estará como una leona protegiendo a su cria xD

Me encanta la idea de un Victor insistente incluso por mensajes, pero Yuuri como que no le molesta tanto xD ¡Gracias por tus buenos deseos del viaje!

zryvanierkic: JAjajajaja cuando nuestro calvo lo vea no querrá otra cosa que Katsudon a domicilio para comerlo en la cama xD ¡Gracias por comentar!