Llegó a donde estaban sus amigos ¿Cómo ha ido? Le preguntó Kirtash, aunque a juzgar por su cara la pregunta era innecesaria. ¿Tú qué crees? La agarró sutilmente por un hombro y le dijo Al menos lo has intentado. Pero no bastaba con haberlo intentado. Algo dentro de ella le decía que Damon no estaba siendo él mismo. Sin embargo se acercaba la hora de casarse y cada vez estaba más nerviosa, su beso no había funcionado. Quizás todo fuera real, quizás Damon amara a su hermana Mara más de lo que la amaba a ella.

Pronto llegó el momento de la boda, y Damon entro en la sala agarrado del brazo de su madre. La visión la estremeció, ni siquiera su madre había acudido a su boda con Damon. Ella le miró con toda la intensidad de la que fue capaz hasta que finalmente sus ojos azules se clavaron en ella. Por favor Damon, no lo hagas. El no podía oírla pero sus ojos eran un claro reflejo de su plegaria. Llegó a la mesa dejándola atrás y minutos más tarde entró su hermana Mara, la verdad es que estaba preciosa. El blanco le sentaba muy bien y ese vestido estaba hecho para ella. Se miraron brevemente y Mara le sonrió con malicia. Cubierta de encaje y con un velo que arrastraba por el suelo se acercó a la mesa en la que la esperaba su futuro marido.

Comenzó la ceremonia, a cada minuto que pasaba Hermione estaba más nerviosa. Kirtash también se removía en su asiento. Finalmente el momento más esperado llegó.

-Damon Salvatore ¿aceptas a Mara Granger como esposa, y prometes serle fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así, amarla y respetarla todos los días de tu vida?

-Sí, quiero.

Las lagrimas brotaban de los ojos de Hermione como fuentes, ya estaba hecho, el había dicho que si. La amaba. No había ya nada que ella pudiera hacer para impedir la boda.

-Y tu Mara Granger, ¿Aceptas a Damon Salvatore como esposo, y prometes serle fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?

Mara se paró un momento y se sacó algo de uno de los bolsillos de su precioso vestido. Más rápido de lo que los ojos de Hermione pudieron ver, una estaca de madera se clavó en el pecho de Damon.

-No, no acepto.

Dijo Mara con una sonrisa maligna en los labios. Por fin Hermione despertó de su ensimismamiento y salió corriendo a ayudar a Damon que yacía en un charco de su propia sangre. Su hermana, más rápida que ella la agarró de la melena y la tiró al suelo.

-¿Vas a alguna parte?

Llena de ira y de preocupación Hermione le dio un puñetazo y su nariz comenzó a sangrar volviendo rojo su blanco vestido. Se protegió a ella y a Damon con un hechizo y se lanzó a ayudarle.

-¿Damon?

Por suerte la estaca solo había rozado su corazón. Se la sacó con mucho cuidado.

-¿Hermione? ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?

Tal y como ella creía Damon no estaba siendo el mismo. Había sido hechizado. Pero ¿por quién? Su hermana no era bruja. No podía haber hechizado a Damon sin ayuda.

-Te lo explicaré más tarde, ahora tengo que llevarte a casa.

Sin embargo antes de que pudiera levantarle para llevarle a casa una sola bala de madera atravesó su cuerpo clavándose en el pecho de Damon. Ambos cayeron al suelo. La bala había atravesado a Hermione y llegado al corazón de Damon que poco a poco comenzó a disecarse.