Los ruidos del sótano llegaban a toda la casa y no permitían que nadie estuviera tranquilo. Buffy temía que Dean pudiera escucharlos y que descubriera la verdad sobre su hermano. Al despertar el día anterior, apenas podía mantener los ojos abiertos más de dos minutos y cada dos por tres volvía a quedar inconsciente.
El cazador estaba demasiado débil como para decirle que su hermano, el que casi se había convertido en vampiro y costa de matarlo a él; estaba ahora encerrado en el sótano, gracias los sortilegios de Buffy y los demás.
"¿Dónde está Sam?" Fue lo primero que dijo Dean en cuanto fue capaz de decir algo coherente. Buffy lo miró, sentada a su lado en la cama, tal y como había estado haciendo durante las últimas y por mucho que Giles le hubiera aconsejado que dijera la verdad, no pudo romperle al corazón al joven cazador.
"Se ha ido, pero daremos con él e impediremos que mate a nadie, no dejare que se convierta en un vampiro para siempre, te lo prometo." Dean puso su mano temblorosa sobre la de la cazadora y sonrió con tristeza; pero ella no pudo aguatar esa mirada por más tiempo, por estar sustentada en una mentira.
"Gracias."
"Salvarte la vida era lo mínimo que podía hacer, al fin y al cabo esto es culpa de Spike."
"me refería a Sam. Estás haciendo por él lo que yo no puedo, si no fuera por ti…" Buffy puso un dedo sobre los labios del cazador y no le dejó terminar la frase. Se acercó a él y le besó. Ya se sentía bastante mal por tener a Sam encerrado y no estar segura como ayudarle, como para que encima, Dean le dijera aquello.
Aunque estaba débil, Dean rodeó el cuerpo de la cazadora con sus brazos y consiguió que se tumbara a su lado en la cama. Ella se acurrucó a su lado, hacía mucho tiempo que no sentía nada parecido por un hombre, porque entre vampiros y criaturas similares, su vida amorosa era un completo desastre en los últimos meses.
Habían roto su corazón demasiadas veces como para volver a emocionarse por lo que podía ser una relación sentimental, pero con Dean era diferente, especial y sincero, sin mentiras sobre el trabajo al que se dedicaba, sin tener que protegerle como a su amigo Xander; por que él sabía como defenderse; sin pensar que su novio no comprendería lo que hacía.
Dean era perfecto para ella aunque no hubiera dicho nada todavía, aunque su relación se basara en silencios, en miradas y besos, había un lazo muy fuerte que estaba comenzando a unirles, algo que impedía que pasaran mucho tiempo el uno sin el otro y que le presionaba en corazón a ella por no decirle la verdad sobre Sam.
Pero consiguió hacerlo. Dean se quedó dormido junto a ella, rodeándola y abrazándola como si se tratara de su osito de peluche particular, tan menuda entre sus brazos. Ella le acarició el rostro y le besó de nuevo, aunque él ya no se había enterado.
Buffy no se durmió, tan sólo lo contemplo, respirando lentamente, recuperándose de las heridas producidas por su propio hermano, las que él se había dejado hacer para no permitir que le ocurriera nada malo a Sam, porque era su hermano pequeño porque era su particular Dawn.
"Deberías decírselo. ¿Cómo crees que se va a sentir cuando se entere que su hermano ha estado sufriendo, pasando el mono ahí abajo y él ha estado aquí arriba recuperándose?" Giles se cruzó de brazos, sabía que Buffy se estaba equivocando en su forma de hacer esto, pero no había forma de hacerla entrar en razón. "Los he visto, Dean adora a su hermano y haría cualquier cosa por él, incluso sacrificarse."
"¿Crees que no lo se?" Buffy miró con dureza al bibliotecario, sorprendida de que le estuviera diciendo eso. Parecía tratarse de un extraño que no la hubiera visto sacrificarse a ella misma por Dawn cuando había sido necesario. "Conozco esa sensación y por eso no se lo he dicho todavía. Está muy débil y saber que Sam ha estado a punto de matarlo y que por su culpa ha podido convertirse en un vampiro, no le sentaría nada bien en su estado."
"Buffy, ¿Dónde vas?" Dijo su viejo amigo cuando la vio caminar hacia la cocina, pues sabía muy bien que era lo que iba a hacer. "Buffy espera." La siguió hasta el sótano, donde la cazadora fue sin detenerse, decidida a hablar con Sam, porque estaba segura que todavía quedaba algo de humanidad en su interior.
"¡Sacadme de aquí! ¿Spike donde estás? Dijiste que vendrías a por mi, que me buscarías y que no me dejarías solo." Bajar hacia el sótano escuchando ese llanto lastimero de un vampiro que ni siquiera había nacido, era lo más parecido a entrar en los confines del infierno. "¡Dejadme salir no podéis mantenerme encerrado aquí! ¿Y si mi hermano se entera de esto?"
"Si realmente apreciaras a Dean, jamás le contarías nada de esto." Sam dejó de protestar y se quedó mirando a la cazadora que apareció delante de él. No llevaba ningún arma, al menos de forma aparente.
Por más que la miraba, Sam no se podía creer que aquella chica que aparentaba tan poca cosa, fuera realmente una cazadora, como lo eran él y su hermano. Pero algo en los ojos de Buffy Summers, algo que no podía explicar con palabras, le hacía temerla. No sabía si era su seguridad, su mirada fría y distante o la valentía que tenía estar allí, delante de él, completamente desarmada.
"Dean te matará por esto."
"No lo hará, en realidad no está en condiciones de hacer nada, estuviste a punto de matarlo y tardará días en recuperarse, tiempo más que suficiente para hacer contigo lo que quiera." Buffy sonrió con maldad y aunque Sam simuló que no le importaba, aquella mirada no le gustaba nada.
"Entonces lo perderás. Soy lo más importante en la vida de Dean, lleva cuidando de mi desde que nací cuando nuestra madre murió, me convertí en su prioridad número uno. No me va a cambiar por ti."
"Siempre y cuando seas humano. ¿Crees acaso que Dean podría seguir mirándote si terminas tus días como un chupasangre, matando gente inocente todos los días? ¿Qué crees que elegirá tu hermano, el resto de la humanidad o tu?"
Viendo aquel duelo desde fuera, Giles veía a dos personas intentando ganarse el afecto de Dean. Por un lado su hermano, seguro de que Dean jamás le haría daño, por muy maligno que se volviera, por el simple hecho de que era su hermano y Buffy, por otro, queriendo tener una relación normal con un cazador como ella, que la elegiría a ella, antes que suicidarse por Sam.
"No sería la primera vez que prefiere la entrada del Apocalipsis en la tierra, por no hacerme daño. Incluso frente a los consejos de viejos amigos de la familia. ¿Dean a dado la vida por ti?"
"Ya está bien los dos, así no vamos a llegar a ningún lado y estáis empezando a darme dolor de cabeza con vuestro partido de tenis particular. ¿Buffy podrías traerme un vas de agua?"
"Giles no voy a dejarte a solas con este maldito vampiro, ya sabes que siempre esconden algún truco bajo la manga." El bibliotecario puso la mano firme sobre el hombro de la cazadora y lo miró con la ternura paternal de siempre.
"No creas que va a ser el único. Además, tan sólo es un recién nacido o ni siquiera eso. Tu tal vez no lo veas pero está asustado, Spike le ha abandonado."
"¡No me ha dejado! Vendrá a por mi y acabará con todos vosotros."
"Déjame que ahora sea yo quien dude de eso. ¿No me digas que Spike no te ha puesto al corriente de nuestra historia? Si te la ha contado no le hagas elegir entre tu y yo, porque entonces tienes todas las de perder."
Sam saltó contra Buffy y Giles como si estuviera preparado para atacarles, pero la barrera de agua vendita que habían puesto a su alrededor y los dos sortilegios que les había dado Willow, habían funcionado bien.
El joven cazador cayó al suelo, respirando rápidamente. Buffy se arrodilló frente a él; intentó sonreírle con maldad, pero no pudo, la tristeza que sentía porque un ser humano estuviera atrapado por la sangre de vampiro, fue mucho más fuerte.
"Ese es vuestro problema. Los cazadores que todavía mantenéis ese toque de humanidad, no sois capaces de tomar las decisiones difíciles." Giles y Buffy, se dieron la vuelta hacia la voz que sonaba en lo alto de las escaleras. "Sam es un gran chico lo reconozco, pero como vampiro tiene un gran potencial."
"Os dije que vendría a por mi." Sam miró a Buffy y se dio cuenta que la chica parecía derrotada. "¿No decías que estabas segura que Spike no te haría ningún daño? ¿Entonces por que estás asustada?"
"No estoy asustada por mi, sino por tu hermano. Si ahora te vas con Spike, si terminas de convertirte en un vampiro, con todas esas habilidades, pero pierdes toda la humanidad de la que se siente tan orgulloso tu hermano; Dean se dejará morir tarde o temprano."
"Dean es fuerte, no lo hará. Es un tipo duro, está sabe cuidarse y vivir solo."
"Parece mentira que no lo conozcas." Le dijo de repente Giles.
"¿Por qué les sigues escuchando? Vámonos, tenemos cosas importantes que hacer tu y yo."
"¿Por qué dices eso?" Sam se arrodilló en el suelo y fijó la mirada en el bibliotecario, perdiendo todo la atención de Spike. El vampiro suspiró y resignado se apoyó en la pared.
No se podía creer que le gustara tanto aquel muchacho humano. Podía encontrar a quien quisiera, podía tener un ejército personal de chicos jóvenes como él a su completo servicio, pero sin embargo, Sam tenía algo especial que le atraía demasiado.
"Dean es un gran actor, se hace el fuerte con todo aquel que no le conoce, pero no puede vivir sin ti. Si te ocurre algo, se sentirá culpable para siempre y si terminas haciéndote un vampiro… no quiero pensar de que sería capaz de hacer."
"Estás mintiendo."
"¿Quieres ver cual es su estado actual? Porque si apenas puede levantarse de la cama, si estuvo a punto de morir desangrando hace dos días y si tardará al menos otros dos en ser el mismo, simplemente fue por no querer verte muerto en vida. Vamos, si quieres te lo mostraré." Giles alargó la mano hacia el interior del círculo de seguridad que habían puesto alrededor de Sam. Este se dio cuenta que Buffy se había puesto tensa, porque eso no lo tenía previsto y por un momento dudó.
Podía hacer caso al hombre y así aprovechar a escapar, pero entonces el destino de su hermano sería un misterio con el que no quería arriesgarse a jugar. Podía quedarse, recuperar su vida normal y volver a ser el punto de apoyo en la vida de su hermano.
Pero también estaba Spike, durante un momento, miró al vampiro, estaba allí por él, le estaba llamando, no sabía si era algo mental o tan sólo su imaginación, pero elegir entre Dean y Spike en ese momento, parecía completamente imposible.
"Tu decides Sam, pero digas lo que digas no habrá vuelta atrás." La voz de Giles sonó con una terrible fuerza en su cabeza, haciéndole imposible pensar con claridad.
